Por Germán Ayala Osorio
Los alcaldes de Bogotá y Cali,
Carlos Fernando Galán y Alejandro Eder pasarán a la historia por ser
políticamente pusilánimes y “lambones” frente a las decisiones y expresiones de
Abelardo de la Espriella. Las primeras en calidad de presidente electo y las
segundas como candidato presidencial.
Empiezo con el caso de la primera
autoridad de la “Sucursal del Cielo”. Resulta que durante la campaña
presidencial el entonces candidato Abelardo de la Espriella descalificó a Eder
y su gestión. Recordemos lo que dijo el therian: “tenemos la oportunidad de derrotar
a los de siempre, los de siempre del Establecimiento, como Dilian y su
grupo, como Eder que ha sido un fracaso al que el pueblo de Cali eligió para que
manejara toda la inseguridad y vive escondido y asustado por ahí llorando debajo
de la cama como el cobarde que es…”.
Con el anuncio de que De la Espriella
tomará juramento y se investirá de jefe del Estado en algún lugar de la ciudad
de Cali, la reacción del alcalde de la capital del Valle del Cauca confirma su
carácter apocado. Esto dijo en su cuenta de X: “Bienvenido, presidente @ABDELAESPRIELLA,
a su acto de posesión en Cali. Desde nuestra ciudad estamos listos
para acompañar y apoyar todo lo que sea necesario. Cali ha esperado
durante muchos años una mayor presencia del Gobierno Nacional, y que este acto
se realice aquí ratifica su compromiso con nuestra ciudad, con el Valle del
Cauca y con todo el suroccidente colombiano”.
Algunos dirán que así es la política
y que por diplomacia y el “bien de la ciudad” al alcalde Eder le toca bajar la
cabeza y olvidarse de lo dicho por De la Espriella. Pero siempre hay maneras dentro
del marco de la política para afianzar relaciones con el gobierno nacional bajo
condiciones de respeto y dignidad. Con el gobierno Petro mantuvo una clara pugnacidad,
pero con el presidente therian la sumisión es tan grande que el burgomaestre
local se ve aún más pequeño que el propio presidente electo. A veces, en
política, es recomendable exhibir algo de dignidad para que las relaciones con
el presidente de la República no sean de total dominación.
Nadie niega las malas relaciones
que hubo entre Petro y Eder, lo que de alguna explica la felicidad del alcalde
de Cali con la posesión de Abelardo en la capital del Valle del Cauca. Pero más
allá de la responsabilidad del presidente de la República saliente, la mala
gestión de Alejandro Eder es indelegable. De la Espriella señaló “que el
gobierno Petro le ha hecho daño a este departamento (Valle del Cauca), no
tanto como los políticos de siempre. Es decir, las cosas como son. No solo es
culpa de Petro, aquí están metidos el grupo de Dilian (Francisca Toro) y el
señor Eder”.
Revisemos el caso del alcalde
Mayor de Bogotá. En su calidad de presidente electo, De la Espriella le
notificó a Carlos Fernando Galán que la capital del país tendrá un “gerente
especial”. La reacción del hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento es
digna y propia de un político pusilánime. Esto dijo en su cuenta de X: “Esta
es una noticia importante para Bogotá, agradezco la iniciativa anunciada por el
presidente electo. Tener en el Gobierno Nacional una persona y un equipo
encargado de trabajar en llave con Bogotá será clave”.
El abogado y columnista Ramiro Bejarano
reaccionó así a la imposición del presidente electo de un Gerente para la
capital: “De la Espriella designará un Gerente para Bogotá. ¿Entonces qué
pasará a ser el alcalde Galán?”. La respuesta es evidente: Galán dejará de
ser el alcalde Mayor de Bogotá, para convertirse en subgerente.
Con el anuncio del presidente
electo claramente está desconociendo la autoridad de Galán, al tiempo que le
dice al alcalde Mayor que su administración ha sido errática en asuntos como el
manejo de las basuras y la inseguridad.
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