viernes, 7 de agosto de 2026

ABELARDO PRESIDENTE: EL NUEVO REGENERADOR





Por Germán Ayala Osorio

Llegó a su fin la novelada y caprichosa posesión del nuevo jefe del Estado. De la Espriella hizo trizas la tradición republicana de la transición del mando presidencial: pulverizó varios símbolos como el de posesionarse en la Casa de Nariño después del tradicional saludo con el saliente presidente, hacerlo frente al Congreso, hablarles a los congresistas y manteniendo el carácter laico del Estado.

Abelardo, el therian presidente y el showman de las redes sociales fue investido como presidente de la República en el Arena USC, un fastuoso teatro en el que montó un espectáculo religioso, con la imagen de la Virgen incluida, a la que se sumaron  el canto de aleluyas en la voz de Maia y la presencia de curas, rabinos y pastores que oraron no solo para honrar al Señor, sino para distraer a congresistas y a las delegaciones de los países que acompañaron la posesión presidencial, mientras el recién posesionado presidente se dirigía afanado hacia el Batallón Pichincha y los encargados de la transmisión por televisión del magno evento organizaban todo para empatar con el discurso, por momentos altisonante que pronunció frente a la tropa el histriónico jefe del Estado.

La salida del teatro se dio a hurtadillas y en medio de la oscuridad provocada por quienes, siguiendo el guion, apagaron las luminarias y movieron los tiros de cámara para que no quedara registro alguno de la precipitada salida de Abelardo de la Espriella Otero del recinto. Una salida de película que parece confirmar que el nuevo presidente, a pesar de la compañía de los señalados agentes religiosos, sabe caminar en medio de la oscuridad, de las tinieblas, de la penumbra. De la Espriella, el flamante presidente de la derecha y la ultraderecha que resucitó a Ordóñez Maldonado y a Laureno Gómez, dejó tirados y viendo un chispero a quienes asistieron a su posesión político-religiosa.

Del discurso frente a la tropa se destacan ideas de su ya reconocido relato: “reconstruir al país, la patria milagro y la reconstrucción moral de la sociedad”. Eso sí, confirmó que habrá “fracking sostenible y responsable” y el regreso de la fumigación de los cultivos de uso ilícito con venenos de “última generación[1]”.  Una apuesta ecológica y socioambiental que terminará con la conculcación de los derechos del campesinado y los de la propia Naturaleza. Veremos qué dirá la Corte Constitucional cuando lleguen las demandas de inconstitucionalidad de semejante medida.

Pero quizás la idea más preocupante es que habló de “regeneración nacional” y nombró a Rafael Núñez, el promotor de aquel movimiento que al final le abrió los caminos a la hegemonía conservadora. La defensa de la familia tradicional y la batalla cultural (ideológica) que juró emprender inexorablemente conducirán al país a ejercicios de control y persecución de las ideas que se opongan a que en el país se consolide la tesis conservadora con la que se combatirá a la población LGTBIQ+ y a quienes se declaren agnósticos y ateos. Los impíos, blasfemos y “degenerados” serán perseguidos por ser enemigos de la patria milagro; de ese grupo ya hacen parte sustantiva los petristas y progresistas, declarados por De la Espriella como “enemigos de la Patria”. De la Espriella habló de educación para advertir que su gobierno estará vigilante de los procesos formativos en los que se intente el "adoctrinamiento de los jóvenes”. El pensamiento crítico y sistémico harán parte de la “batalla cultural” en forma de objetivos ideológicos de parte de los nuevos regeneradores. Casi que mentando y reconociendo la influencia de Javier Milei en su corta vida política, De la Espriella espetó que “ha empezado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”. Abelardo, un "libertario mileista" que desdice de la libertad de pensar diferente. 

Finalmente, este proto militar confirmó que habrá guerra total: “La opción del diálogo está completamente agotada”, señaló con decisión De la Espriella, el primer therian en Colombia en convertirse en presidente. Y para insistir en su desarreglo identitario, fruto de la resistencia a superar la etapa de la adolescencia, volvió a rugir como un tigre.  El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”.

 



[1] “Voy a implementar la fumigación con herbicidas de última generación que no causan daño a la salud humana, no contravienen al mandato de la honorable Corte Constitucional y no afectan de ninguna manera el medio ambiente. Ha llegado la hora de erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos. La coca ha traído muerte corrupción y destrucción”.

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