Imagen tomada de El Colombiano
Por Germán Ayala Osorio
A juzgar por el perfil de varios
de los ministros designados por el presidente electo, se trata del más burdo
reencauche de agentes que representan a los sectores más anacrónicos del
Establecimiento y por supuesto a los más fieles seguidores de la doctrinal
neoliberal. Aquello de que De
la Espriella gobernaría con los “Nunca”
es la más cínica mentira que presidente electo alguno le haya echado a sus
votantes. Esto espetó varias veces el primer therian en sentarse en el
Solio de Bolívar durante la campaña: “Nosotros somos los nunca. Los que nunca hemos
vivido de la teta del Estado, los que nunca nos hemos robado un peso, los
que nunca nos rendimos ni nos quedamos en la queja. Los que nunca hemos hecho
politiquería”
De un lado, la ministra de
Educación, Vivian Morales es una fanática religiosa que se opone a la adopción
de parejas del mismo sexo. Representará con lujo de detalles a las huestes
conservadoras (godas) a las que De la Espriella se acercó ladinamente en su
condición de candidato presidencial después de regresar del ateísmo y declararse
defensor de oficio del modelo de familia tradicional (papá, mamá e hijos). Fue
fiscal general de la Nación y congresista. ¿Se atreverá Morales a ir en
contravía de la jurisprudencia emanada de la Corte Constitucional en materia de
aborto, eutanasia y adopción de parejas del mismo sexo? ¿Qué tipo de relaciones
planteará con Fecode? ¿Recordará que somos- se supone- un Estado laico? Bueno, ya dijo que "había que meter a Dios en las aulas". Sin duda alguna, llegó a la cartera de educación una goda y fanática religiosa.
Por el lado de la cartera de
Hacienda, la figura de Miguel Gómez Martínez significa el regreso de “tecnócratas”
más ortodoxos en el manejo de las finanzas públicas y que no se atrevan a
cuestionar las decisiones de la Junta del Banco de la República, lo que supone priorizar
el manejo macroeconómico por encima de las condiciones sociales generadas por
la mano invisible del mercado y las que impone el capitalismo salvaje. El periódico
El Colombiano, agente informativo que apoya abiertamente al presidente
electo, esto dijo a propósito de los primeros nombramientos: “Desde el
minuto uno de la posesión el 7 de agosto, Abelardo de la Espriella entrará a
revertir varias de las medidas tomadas durante el gobierno de Gustavo Petro.
Y para eso tiene que armar desde ya su gabinete que abarca todos los sectores
del país”.
De acuerdo con la narrativa del
gobierno entrante, el grave estado de las finanzas públicas que entrega el
gobierno saliente obligará al ministro de Hacienda a “apretarse el cinturón”,
frase que recuerda a Rudolf Hommes, el neoliberal ministro de César Gaviria
Trujillo.
El ministro de Hacienda es hijo
del exsenador Enrique Gómez Hurtado, nieto del expresidente Laureano
Gómez y sobrino del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado.
En una columna
de Salomón Kalmanovitz (2023) se lee que “el mayor mérito de Miguel Gómez es
ser nieto de Laureano Gómez, quien incendió el país en “los años sin cuenta” de
la Violencia que produjo unas 85.000 muertes y más de 130.000 desplazados,
aunque después fue uno de los firmantes del Frente Nacional que redujo la
violencia partidista. Gómez Martínez ha disfrutado de casi todas las
mieles burocráticas existentes en el país. Sin embargo, carece del perfil para
dirigir una Facultad de Economía (de la Universidad del Rosario) y menos
una que había logrado alcanzar un gran nivel académico. No se le conocen
aportes en los campos de la investigación o la docencia, ni ha publicado obra
alguna de calidad académica”. Se
suma a lo anterior que Gómez Martínez fue vicerrector de la Universidad Sergio
Arboleda de la que se graduó como abogado Abelardo de la Espriella. Dicha
institución educativa lleva el nombre de un esclavista.
Las reacciones del nombramiento
no se hicieron esperar. Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de
Alianza Valores señaló para Bloomber
línea, que inicialmente el mercado esperaba un perfil distinto. “Digamos
que no es un nombramiento tradicional en el sentido en que no se trata de un
macroeconomista reconocido, que quizás era el perfil que buena parte del
mercado esperaba”.
El gobierno del Therian
milico se caracterizará, en lo económico, por seguir al pie de la letra las
recetas del FMI y hacer los ajustes laborales y pensionales que le ordenarán
los gremios económicos, a lo que se suman la reducción del tamaño del Estado y
por esa vía privatizarlo; y en materia social, en particular en asuntos
ideológicos, será un gobierno iliberal que intentará en cuatro años -quizás más-
hacer que la sociedad retroceda en materia de respetar y reconocer los derechos
de la población LGTBIQ+. Bienvenidos a un gobierno godo y anacrónico en lo social
y neoliberal en lo económico.
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