Por Germán Ayala Osorio
La actual coyuntura política
generada en gran medida por la aplicación de la doctrina Donroe es el escenario
propicio para inhumar conceptos claves como democracia, relaciones y orden
internacionales fundados en normas concebidas para mantener la convivencia
entre potencias y países dominados en los márgenes de la civilización y la
barbarie.
Por encima de esas concepciones
sobreviven la moral y la ética, marcos de referencia que por siglos sirvieron
para tratar de ponerle límites a una aviesa condición humana que quizás empieza
ya a recorrer y sufrir los caminos del colapso climático o los que se advierten
de las inmorales acciones militares de Rusia en Ucrania, la genocida limpieza
étnica en Gaza aplicada por Israel con la anuencia de los Estados Unidos y Europa
y las acechanzas de China sobre Taiwán.
El desprecio por las normas del
derecho internacional por parte del presidente de los Estados Unidos y su
interés de evitar que la Nueva Ruta de la Seda le quite el privilegio de seguir
ejerciendo el dominio sobre América Latina, su patio trasero, explican la
incursión armada en Venezuela e incluso la amenaza de Trump de hacer lo mismo
en Colombia.
Inhumadas todas las
consideraciones éticas y morales, así como las categorías democracia, relaciones
y orden internacionales, en adelante las visiones pragmáticas, sostenidas en intereses
económicos y geopolíticos, erosionan el diálogo como posibilidad humana para construir
consensos políticos en el marco de las históricas relaciones asimétricas entre
el Norte y el Sur.
Trump y sus legionarios también
desconocen el diálogo para imponer el único camino posible: obedecer y cumplir
con las instrucciones dadas concebidas bajo un tutelaje que hace ver a las
sociedades víctimas, incluidos sus mandatarios, como bárbaras, incivilizadas y “estéticamente”
despreciables.
En el fondo, el desprecio por las conceptualizaciones históricas y los marcos de convivencia van de la mano del debilitamiento de la Academia como referente y matriz en donde es posible cultivar y ponerle límites a la racionalidad antropocéntrica. Personajes como Trump, poco leídos, abundan por el planeta atados al excesivo amor por el dinero y el poder. Finalmente, el hemisferio occidental está en manos de un convicto al que le quedan tres años de mandato.
Photograph: Bloomberg/Getty Images
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