Por Germán Ayala Osorio
La amenaza arancelaria del presidente
ecuatoriano Daniel Noboa contra Colombia bien puede obedecer a una acción política
y económica propia de una agenda que busca consolidar al País de la Belleza
como un problema e incluso como una amenaza regional. Imponer un arancel del 30% a las importaciones colombianas es un exabrupto que puede afectar más al Ecuador, que a la misma Colombia.
Noboa, alineado con Trump y la
derecha internacional, no arremete exclusivamente contra el gobierno Petro y el
empresariado de ambos países, sino contra el proyecto político que a partir del
7 de agosto de 2026 insista en la sustitución de los cultivos de uso ilícito y
en diálogos de paz, en lugar de jugársela con una guerra frontal contra las
fuerzas terroristas que amenazan la seguridad nacional de los Estados Unidos y
del propio Ecuador.
Convertida Colombia en un
problema regional por la producción de millones de toneladas de cocaína que
salen por el Ecuador, lo que se viene es una presión política y electoral para
que el país gire a la derecha y por esa vía los campos de Colombia se
conviertan en un escenario de confrontación armada que eche para atrás la incipiente,
pero significativa reforma agraria impulsada por el gobierno Petro, garantice
el desplazamiento forzado de campesinos y la consecuente pérdida de tierras y
por supuesto una crisis en la soberanía y la seguridad alimentarias que el
actual gobierno viene garantizando y con buenos niveles de crecimiento
económico.
La respuesta del ministro de Energía
de Colombia no es en sí misma una retaliación, pero niega la posibilidad de que
a través del diálogo binacional se logre entrar en razón al presidente
ecuatoriano quien parece estar actuando más allá de una “falta de colaboración colombiana”
en la lucha contra el multi crimen en la porosa frontera. La medida de Noboa es
arbitraria y grosera, lo que permite pensar en que el jefe del Estado ecuatoriano
está jugando con candela pensando en propósitos de largo plazo y en particular en
consolidar la narrativa de “Colombia, país problema”.
Ya USA logró hacerse con el
control de Venezuela. Y todo inició con acusaciones que luego resultaron ser
falsas como la operación del Cartel de los Soles. La “guerra” entre bandas de
narcoguerrillas que se libra en las fronteras de Venezuela y Ecuador puede terminar
siendo un factor para que Trump, con la ayuda de Noboa, le apueste a un control
político del “País de la Belleza” convertido en un país problema para la región
y quizás para el mundo.
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