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jueves, 3 de octubre de 2024

LUIS CARLOS VÉLEZ LE DICE ADIÓS A LA FM

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Hoy se despidió públicamente de su audiencia el fatuo locutor de La FM, Luis Carlos Vélez. Después de haber despotricado días atrás de la COP16 y burlado del canal Telepacífico, el rumor de su inminente salida del espacio informativo tomó fuerza y circuló en las redes sociales, hasta que se confirmó que dejaría la conducción del espacio radial. El curtido periodista y director de El Unicornio, Jorge Gómez Pinilla, fue el primero en poner a rodar la versión que al final resultó cierta: echaron a Luis Carlos Vélez de La FM.

Vélez dice que renunció, pero lo más probable es que las directivas de RCN lo hayan echado por los negativos efectos económicos y políticos que generó el desafortunado comentario que hizo en contra de la cumbre ambiental sobre el cuidado de la biodiversidad que tiene a la ciudad de Cali como sede.

En su emisión de hoy y usando el numeral #IndependenciaEs, el uribizado periodista y reconocido enemigo del presidente Petro y del petrismo se despidió de su audiencia y compañeros de la mesa de trabajo. Sus colegas periodistas exaltaron su “calidad humana, liderazgo, profesionalismo y rectitud” y algunos dejaron entrever que, ante la salida del conductor del magazín, ellos correrían la misma suerte. Esos mismos compañeros fueron incapaces de hacerle ver a Vélez que estaba cometiendo un error al minimizar la importancia de la COP16. Lo peor de todo es que Juan Lozano, periodista y ladino político, fue ministro del Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Lozano fue tímido al intentar explicarle a Vélez el gran valor de la COP16. Claro, hay que entender que Lozano fue ministro durante la administración de Uribe Vélez a la que jamás le importó el cuidado de la biodiversidad, en particular de las selvas, las mismas que fueron taladas para instalar ganado y monocultivos de palma africana y caña de azúcar.

Lo cierto es que Luis Carlos Vélez, desde el 7 de agosto de 2022, convirtió el espacio radial de La FM en una verdadera bodega anti-Petro y anti-gobierno. Vélez condujo el magazín con tal animadversión hacia el presidente de la República y la vicepresidenta, Francia Márquez Mina, que el desagradable comentario de la COP16 se explica justamente por esos altos niveles de inquina que lo llevaron a desconocer la importancia del evento ambiental, por ser Colombia y en particular la zona del Chocó Biogeográfico territorios en donde se alberga una gran biodiversidad. Hay que recordar que fue Petro quien eligió a la capital del Valle del Cauca como sede de la cumbre ambiental, otro motivo para que Vélez hablara mal del evento. 

La despedida de Luis Carlos Vélez, sin duda alguna, tuvo un carácter lastimero, con numeral incluido, para que sus oyentes dejaran sentir su pesar por la partida. Una puesta en escena que termina por ocultar las razones de la salida de Vélez, para darle visibilidad a un hecho que olvidó el periodista: por encima de la información y de la opinión están los intereses económicos (la pauta) y políticos del propietario del canal RCN.

En su amarga despedida, Luis Carlos Vélez dijo que continuaría “siendo contrapoder y diciendo la verdad”. El arrogante y derechoso periodista exhibe una evidente confusión conceptual alrededor de la categoría contrapoder. Al ser RCN un actor político de derecha que defiende de tiempo atrás los intereses y el ethos del uribismo, la noción de contrapoder resulta inaplicable, si tenemos en cuenta que Vélez estuvo al frente de ese espacio informativo por 7 años.

Haberle hecho oposición ideológica y política al presidente Petro desde el 7 de agosto de 2022 no convierte a La FM y mucho menos a Vélez en agentes de contrapoder, por una razón: la familia Ardila Lulle, propietaria de RCN, es un poderoso actor político que compite con el imaginado poder institucional y cultural del presidente de la República. El mismo Petro lo advirtió: “somos gobierno, pero no tenemos el poder”. Es más, al interior del mismo Pacto Histórico se asume la administración Petro como un ejercicio de contrapoder a la fuerte oposición institucional, política y mediática que las fuerzas del uribismo (incluye a los clanes Char, Gnecco y a Germán Vargas Lleras).

En cuanto a la verdad, Vélez también acusa una errónea comprensión de qué es eso de la verdad periodística. Su tirria y antipatía hacia todo lo que huela a izquierda le hicieron pensar que él representaba la verdad “revelada”, cuando lo que al final se demostró con su salida es que la verdad periodística es una ilusión creada y recreada por los propios periodistas corporativos, que les sirve para negar que trabajan para un patrón y que por más “libertad editorial” que tengan a la hora de opinar, los límites siempre aparecen cuando se tocan la pauta y con ello, el bolsillo del propietario.

Ojalá se tome un tiempo para meditar alrededor del tipo de periodismo que viene haciendo. Lo que quedó claro es que, desde el 7 de agosto de 2022, dejó de lado el ejercicio periodístico, para dedicarse al activismo político. Quizás sus confusiones conceptuales en torno a la verdad y al contrapoder se originen en esa transición de periodista a bodeguero-activista.




LUIS CARLOS VELEZ LO ECHARON DE LA FM - Búsqueda Imágenes (bing.com)

jueves, 11 de enero de 2024

LUIS CARLOS VÉLEZ Y EL RIFIRRAFE CON EL EXPRESIDENTE RAFAEL CORREA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La entrevista que el expresidente del Ecuador, Rafael Correa concedió al periodista colombiano Luis Carlos Vélez de la FM de RCN, terminó en un enfrentamiento verbal- en una grotesca garrotera- en el que quedaron en evidencia varios hechos. De un lado, la chabacanería, soberbia y grosería del entrevistador y la intemperancia del entrevistado. Al final, los afectados fueron los oyentes que no lograron comprender el punto de vista de Correa, quien no solo defiende su gestión como mandatario, con cifras y realizaciones, sino que en varios medios explicó el desmonte que los sucesivos gobiernos de derecha hicieron de sus programas sociales y de políticas que permitieron durante su administración disminuir el poder del crimen organizado que hoy tiene en jaque al gobierno del presidente Noboa.

Luis Carlos Vélez es un periodista-estafeta del “viejo” régimen, acostumbrado a increpar a quien no comparte su misma ideología. Es pretencioso y está acostumbrado a hacer ligeros análisis, los mismos que sus compañeros aplauden y asienten muy seguramente para no contradecirlo.  Vélez convirtió la FM en una trinchera política desde la que todos los días, con la ayuda de los mensajes de sus oyentes, consolida una imagen negativa del gobierno de Gustavo Petro. En sus formas periodísticas no hay lugar a matices y mucho menos al reconocimiento de algo que se haya hecho bien desde la Casa de Nariño. Vélez practica un periodismo parcializado y tendencioso. En palabras del expresidente ecuatoriano, se trata de un periodismo mediocre, el mismo al que Rafael Correa se enfrentó durante su largo mandato como presidente de la República.

En la entrevista al exmandatario ecuatoriano el locutor de la FM le preguntó a Rafael Correa si estaba interesado en volver a ser presidente del Ecuador. Ante la molestia del expresidente, Vélez lo increpó y le cuestionó preguntándole “si tenía o no los cojones para responder la pregunta”. Este no es el tipo de lenguaje que se espera de un periodista que tiene la obligación de entregar información veraz y oportuna y de ofrecer a sus oyentes análisis o por los menos, explicaciones razonables sobre asuntos y problemáticas coyunturales como las que afronta hoy el Ecuador.  

En el malogrado diálogo al aire, Correa dejó ver su clara molestia por los periodistas de RCN, medio de derecha que defiende los intereses de lo que se conoce como el “uribismo”. Y del lado de Vélez, este dejó ver su animadversión hacia todo lo que le huela a izquierda y progresismo. Como expresidente, Correa está en la obligación de conservar la calma y la altura. Pudo poner en su sitio al entrevistador, con argumentos, evitando así caer en un innecesario enfrentamiento verbal.

Luis Carlos Vélez es el tipo de periodistas-estafetas que saben escoger muy bien las preguntas y afinar los cuestionamientos, de acuerdo con la calidad, el talante o la importancia del entrevistado. Cuando entrevistó a Iván Duque, en plena campaña electoral, en lugar de cuestionar o de confrontar las ideas del invitado, optó por hablar de música rock, en una clara intención de banalizar hechos públicos y salvaguardar la imagen de quien se convertiría en el presidente-títere del expresidente y expresidiario, Álvaro Uribe Vélez.

Por el contrario, cuando invitó al set radial a Gustavo Petro, fue incisivo en sus preguntas y cuestionamientos. Ese doble rasero para entrevistar convierte a Luis Carlos Vélez en un estafeta y mandadero de quienes tienen que ver directamente con la política editorial de la FM y de RCN, canal históricamente defensor del uribismo.

Al final, perdieron los oyentes y se afectó la imagen del oficio. Vélez bien pudo hacer una carrera periodística que le permitiera convertirse en un referente para estudiantes. Pero no, optó por ser un bufón del poder político. Su arrogancia le alcanzó para hacer la más estúpida recomendación que un periodista le puede hacer a un candidato presidencial de los Estados Unidos. Al entonces candidato, Joe Biden, le recomendó “que, en un acto de caballerosidad, renunciara a su aspiración” para dejar que ganara Donald Trump. Ese tipo de salidas dan cuenta de un periodista que poco lee y al que le parece suficiente tener el poder de sentarse todas las mañanas, desde un micrófono, a construir realidades sobre dudosos hechos o desde sus mezquinos intereses de clase.

Sería bueno que alguien en el canal RCN llamara la atención al locutor Luis Carlos Vélez, porque su patanería y su evidente sesgo ideológico y político no solo confirma al canal como un medio derechoso, sino que empobrece el ejercicio del periodismo.



Imagen tomada de Semana.com 

jueves, 26 de septiembre de 2024

LA COP16 Y LUIS CARLOS VÉLEZ

 

Por Germán Ayala Osorio

 

En el ejercicio del periodismo podemos encontrar reporteros rigurosos que buscan siempre llegar al fondo de los hechos, esto es, llegar a la verdad. También es posible ver, leer y escuchar a locutores y columnistas que, siguiendo agenda propia o la que les imponen los propietarios del medio, informan de acuerdo con esos intereses que gravitan entre lo personal y lo corporativo. Claro que también hay colegas que, al asumirse como vedettes del oficio, no les avergüenza jugar el rol de estafetas de sectores económicos y políticos interesados exclusivamente en desprestigiar a un ministro, a un presidente o a un gobierno en su conjunto. Pues bien, el locutor y conductor de la FM, Luis Carlos Vélez es un fatuo periodista que hace parte del pequeño círculo de estafetas del régimen uribizado que sufrió derrota electoral en el 2022.

Recientemente, el joven Vélez, a quien se le nota que poco lee, despreció el sentido de la COP16.  A pesar de las tímidas explicaciones que sus colegas de mesa le intentaron dar sobre la importancia y el origen de esa cumbre ambiental sobre la biodiversidad, el engreído locutor siguió con su diatriba en contra del evento de talla mundial que se llevará en Cali desde el mes de octubre.

Si miramos los efectos negativos que ya deja alrededor del mundo el cambio climático podemos confrontar el sentido de todas las cumbres ambientales, desde la cumbre de Río en 1992 y los subsiguientes encuentros. Incluso, si se advierte del poco compromiso de las potencias mundiales para reducir las emisiones de CO2, es posible asumir una postura crítica frente a esas reuniones a las que efectivamente asisten burócratas, pero también especialistas y ambientalistas a los que les preocupan actividades antrópicas como la ganadería extensiva, la deforestación, los monocultivos legales e ilegales y el crecimiento desordenado de las ciudades, entre otras que contribuyen seriamente a los problemas socio ambientales y ecológicos que afronta el planeta. Imagino que el joven Vélez no es capaz de criticar los monocultivos legales y menos aún a la ganadería extensiva de baja producción porque tiene amigos que se mueven en esas actividades económicas. O simplemente porque en su espacio radial pautan ingenios azucareros. Lo cierto es que el locutor Vélez exhibe un débil pensamiento crítico y un ego incontrastable propio de una "figurita mediática hecha a pulso".

Vélez pudo exponer sus críticas haciendo un recorrido por los compromisos adquiridos, mirando incluso los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Y también, proponerles a sus colegas de la mesa de trabajo de La FM dar una discusión entre el ya manido sentido del desarrollo sostenible y el que se le viene dando a la Sostenibilidad que deviene con un sentido sistémico. Pero no, Vélez prefirió quedarse en la burla, en los reduccionismos propios de un periodista con una nula capacidad de análisis y sobre todo, con una evidente incapacidad para cruzar variables y hechos a través de una mirada sistémica, holística.

Al decir que es preferible realizar un evento futbolístico en lugar de la COP16 porque atrae más público y deja más ganancias, Vélez dejó ver no solo su ignorancia supina, sino su “mala leche” hacia el gobierno Petro, porque fue el presidente quien tomó la decisión de darle a Cali la sede de esa cumbre ambiental por la biodiversidad. La animadversión que profesa Luis Carlos Vélez hacia el presidente Gustavo Petro es evidente. Incluso, pensaría que se trata ya de una fobia que no le permite hacer un ejercicio periodístico serio, profesional y riguroso. Lo que preocupa es que los integrantes de la mesa de trabajo de La FM no hayan confrontado al aire al arrogante conductor del programa y haber aportado a la discusión, haciendo críticas al modelo agro extractivo vigente en el país y alrededor del mundo.

Vélez y sus colegas están obligados a exhibir un mínimo dominio conceptual y categorial que les permita cubrir hechos o comentar cumbres como la COP16, sin quedar como unos encopetados ignaros de la radio colombiana. Y después se molestan porque el presidente Petro los confronta y critica, cuando a diario desinforman, tergiversan o dicen estupideces.

¿Sabrá el jovencito que Colombia es considerado como un país biodiverso, con especies endémicas? Atrévase a hacer periodismo, señor Luis Carlos Vélez. Bájele al activismo político que hace desde La FM. Como diría la inefable María Fernanda Cabal: "estudie, vago". 


Imagen tomada de Youtube.com

lunes, 16 de septiembre de 2024

PERIODISMO EN COLOMBIA: ENTRE “VIEJAS” Y “NUEVAS” BODEGAS

 

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Dos hechos sociopolíticos y comunicativos sirvieron para poner en crisis la hegemonía mediática en Colombia: el primero y el más evidente, la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño, convertida en una suerte de trinchera desde donde el actual presidente hace contrapoder al “viejo” establecimiento; y el segundo, la irrupción y consolidación de activistas de izquierda y progresistas que confluyen en lo que se ha dado por llamar “medios alternativos” desde donde se confrontan las mentiras, los cubrimientos amañados y la “mala leche” de las empresas mediáticas que se juntaron para hacerle oposición política al primer gobierno progresista en más de 200 años de República.

Bajo el anterior contexto se deben ubicar y entender las ácidas disputas discursivas entre los periodistas vedettes que defienden a dentelladas al vetusto establecimiento colombiano (el uribismo) y los activistas que hoy defienden al gobierno de Gustavo Petro. El detonante de la “guerra mediática” entre estos actores generadores de contenido político e ideológico fue el encuentro “Uniendo Voces” patrocinado por el Mintic.

Antes de dicho encuentro, que contó con el aval del presidente de la República, ya los improperios de un lado y del otro circulaban en las redes sociales, en particular en la red X. Del lado de las empresas mediáticas, sus periodistas vedettes descalifican a los influenciadores o activistas llamándolos “bodegueros” y a sus espacios virtuales en “bodegas” pagadas por el gobierno Petro. Entre tanto, desde las huestes de los “alternativos” se califica la labor periodística tradicional y hegemónica y a sus agentes informativos como “vendida”, “prepagos”, “muñecos y muñecas” y “manipuladores”.

Después de que el presidente Petro hiciera referencia a unas “muñecas de la mafia”, amigas del poder o del establecimiento, los enfrentamientos entre estos sectores de opinión se tornaron más ásperos. Luis Carlos Vélez es el conductor de la FM, espacio de opinión de RCN desde donde se ataca sin piedad al gobierno de Petro y se defiende al uribismo. Vélez es un periodista de derecha que no oculta su clasismo y racismo. Además, es arrogante y deja ver su aporofobia. Su animadversión hacia Petro y a todo lo que huela a izquierda es notoria. En su mesa de trabajo todos piensan como él.

Desde su trinchera “informativa”, Luis Carlos Vélez descalificó de manera directa a uno de los jóvenes activistas que defienden al gobierno. Se trata de Walter Rodríguez, conocido en las redes como Wally. Vélez lo llamó “ballena impresentable”. Con anterioridad, el locutor de la FM había sido “bautizado” con el remoquete de “Pollo triste”. El mismo periodista radial llamó “cloacas” a los medios alternativos y a los activistas progresistas.

Es decir, asiste el país a una lucha infantil en la que poner apodos parece resultar más atractivo que dedicarse a hacer periodismo, verdadero periodismo. Los enfrentamientos entre unos y otros aumentan el clima de crispación política e ideológica en el país, situación que podría agravarse en las elecciones de 2026. De igual manera, ambos actores afectan el periodismo en su deontología, dejando el oficio en una enorme crisis de credibilidad y legitimidad. 

Lo que hacen en la W, La FM, Blu radio, El Colombiano, Semana, El Tiempo, y los noticieros RCN y Caracol hace rato dejó de ser periodismo. Todos, desde el 7 de agosto de 2022 fungen como actores que manipulan los hechos noticiosos para generar efectos políticos con los que se pretende deslegitimar al gobierno de Petro. Al fabricar mentiras, reproducir odio y hacer amañados tratamientos periodísticos esos espacios informativos pierden ese carácter para convertirse en ruedas de transmisión del establecimiento; y sus periodistas, en estafetas y mandaderos de la derecha uribizada que le hace oposición al gobierno progresista. Finalmente, el remoquete de “bodegas” les sirve a estos dos bandos. Se trata de “viejas” bodegas, esto es, los medios hegemónicos y las “nuevas” que se activaron de la mano del progresismo.



wally es una ballena impresentable, dice Luis Carlos Vélez - Búsqueda Imágenes (bing.com)

viernes, 20 de diciembre de 2024

BAJÓ LA NATALIDAD EN COLOMBIA POR “CULPA DE PETRO”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Los periodistas uribizados, Luis Carlos Vélez y Juan Lozano culparon al presidente Petro de la disminución en la tasa de nacimientos en el país que viene consolidándose desde varios años atrás. Señalan los estafetas del establecimiento que el actual jefe del Estado “les quitó la esperanza a los jóvenes”, razón por la que estos no quieren tener hijos. De estos dos periodistas hay que decir que representan los intereses de la godarria más recalcitrante del país. Son elitistas, racistas y clasistas. Vélez es fatuo y ligero en sus “análisis”. Lozano, antes que periodista, es un político que suele comportarse como un verdadero “lagarto”.

Por decir majaderías similares Vélez fue echado de la conducción de La FM (RCN) en los tiempos en los que Cali se preparaba para ser sede de la COP16. El enorme éxito de esa cumbre ambiental confirmó que la decisión de los dueños de la cadena obedeció a las simplezas con las que abordó el señor Vélez el sentido de esa reunión. Lozano remplazó al defenestrado conductor del señalado programa radial, sin que la Petrofobia, como política editorial haya sido morigerada a pesar de la condición de exministro que ostenta el señor Juan Lozano, de quien muchos esperaban que asumiera con seriedad la conducción de La FM y de esa manera llegar a hacer verdaderos análisis noticiosos y superar los tratamientos amañados y tendenciosos que suelen hacer todas las mañanas.

Según el Dane, entre enero y octubre de este año se han reportado 14,4 % menos nacimientos que en el mismo periodo de 2023. El Dane informó que entre enero y octubre de 2024 se registraron 371.777 nacimientos en Colombia, unos 60 mil menos que en el mismo periodo del año anterior.

Vélez y Lozano olvidaron señalar que el bajonazo en la tasa de natalidad en el país hace parte de la tendencia mundial que consolida al decrecimiento poblacional como un fenómeno sociocultural con efectos en el sistema mundo capitalista y en particular en los sectores económicos por la disminución del consumo y la producción de bienes y servicios. Su evidente animadversión hacia todo lo que haga, imagine, o deja hacer el gobierno los enceguece de tal manera que la decisión autónoma de jóvenes de no traer hijos al mundo es culpa de Petro.

La resistencia global a dejar descendencia amerita un análisis más responsable. Quizás sea tiempo de mirar asuntos como el genocidio en Gaza perpetrado por Israel y consentido por los Estados Unidos; y asociado a ese comportamiento criminal del Estado israelí los riesgos de una tercera guerra mundial. También puede ser posible que la negativa de los jóvenes se puede explicar por la entrada de millones de mujeres al mercado laboral, lo que representa el debilitamiento de la narrativa católica que por largos años les obligaba moralmente a cumplir el papel reproductivo y a cuidar de los maridos. La irrupción del feminismo como respuesta a las conductas machistas y misóginas de iglesias, Estados y culturas alrededor del mundo podría explicar en parte la reducción de la tasa de natalidad.

Hay, sin duda alguna, una toma de conciencia en las nuevas generaciones alrededor del sentido de la vida tradicionalmente asociado a que los seres humanos “se realizan” casándose, trabajar toda la vida en una misma empresa hasta jubilarse y tener hartos hijos. La preferencia por viajar, vivir con gatos o perros, dormir hasta tarde, o quizás el “miedo” a asumir la responsabilidad que representa tener hijos pueden ser razones válidas para negarse a dejar descendencia.

Ojalá que dentro de las razones para no traer hijos al mundo los jóvenes tengan el carácter disruptivo de la especie humana  y la condición de "plaga" que adquirió por las formas en las que logró modificar los ecosistemas naturales de tal manera que hoy se habla del Antropoceno como una nueva época geológica. "Los humanos alteraron grandes porciones del paisaje e intervinieron en el acervo genético natural mediante el cultivo de plantas para cosechas y la domesticación de animales y dejó huellas detectables en el registro geológico”. 

Las circunstancias en las que el sistema mundo capitalista se reproduce pueden también estar incidiendo en la decisión de los y las muchachas de negarse a tener hijos. La crisis climática como asunto global quizás esté aportando su grano de arena a dicha negativa. Es posible que aparezcan otras razones, pero no, Lozano y Vélez seguirán insistiendo en que Petro es el culpable. Imagino que los legrados presentados desde el 7 de agosto de 2022 también son responsabilidad del presidente de la República.

Si hay jóvenes que se niegan a tener hijos por miedo a que sus vástagos puedan resultar en sus vidas adultas clasistas, racistas, homofóbicos, aporofóbicos, misóginos, arrogantes, irresponsables, mentirosos y “lambones”, lo mejor es que se mantengan en la negativa de reproducirse pues en el país son millones los adultos que se comportan de esas indeseables maneras.


luis carlos vélez y juan lozano - Búsqueda Imágenes

lunes, 17 de junio de 2024

FÚTBOL, POLÍTICA, PERIODISMO Y REDES SOCIALES

 

Por Germán Ayala Osorio

El fútbol, la política, el periodismo y las redes sociales son formas de poder en las que suelen confluir las maneras en las que las sociedades tramitan sus diferencias, exponen sus frustraciones, resquemores y anhelos de felicidad y paz. 

El primero es un deporte espectáculo que el poder político usa para despresurizar esas ollas a presión que llamamos sociedades, en particular las más desiguales y violentas que, en momentos históricos muy precisos, necesitan de este para que opere como válvula de escape a través de la cual se suelen escapar sentimientos de rabia, frustraciones y miedos. 

La segunda es la más perfecta de las creaciones humanas dado que a través de ella, de su ejercicio, los seres humanos insisten en la posibilidad de vivir juntos a pesar de las mezquindades propias del poder, esencia misma de la política y expresiones claras de una condición humana que deviene aviesa y peligrosa.

El periodismo, como oficio, le sirve y se sirve del fútbol para hacer posible el "arte" de la manipulación de la conciencia colectiva, en especial la de los fanáticos que cada domingo y por largos 90 minutos, se olvidan de las angustias de vivir en medio de difíciles condiciones socioeconómicas  generadas por agentes políticos que actúan en defensa de sus propios intereses y los de sus patrones corporativos que financian sus campañas. 

Y las redes sociales que juegan un doble juego: de un lado, son las vitrinas en las que los usuarios exponen sus vanidades, éxitos y miserias; y del otro, fungen como calderas en las que justamente se ponen a arder los egos, las mentiras y los discursos políticos y prepolíticos de periodistas, operadores políticos, artistas y figuras de la farándula, estas últimas, los mayores exponentes de esa hoguera de las vanidades que llaman redes sociales. Las redes sociales son el escenario propicio en el que la comunicación fracasa porque sobre esta se imponen el odio, la violencia discursiva, intereses particulares y empresariales, así como las mezquindades de todos aquellos que necesitan que sus ideas circulen y sean comentadas positiva o negativamente. 

Es en ese marco en el que hay que inscribir y comprender las violentas reacciones de cientos de usuarios de la red X y de hinchas del fútbol en contra del periodista deportivo, Carlos Antonio Vélez, conocido como el "doctor". El linchamiento al que ha sido sometido el comentarista de fútbol se explica no exclusivamente por su incontrastable ego y sus tendenciosos "análisis" de los partidos de balompié, en particular, el que hizo del juego de la final en el que resultó campeón el Atlético Bucaramanga, sino porque él representa a esa seudo doctrina llamada uribismo y porque trabaja para la cadena RCN, que juega el rol de opositor político al actual gobierno de Gustavo Petro. 

Insultos como "Calvo HP o Malparido" dicen mucho de quienes se los lanzaron una vez el Bucaramanga se alzó por primera vez con la copa, después de una espera de 75 años. Eso sí, los "análisis" del "doctor" Vélez realmente son provocaciones que dicen mucho del carácter de quien los hace. El solo hecho de hacerse llamar "doctor" sin tener el título que lo acredite como tal, da cuenta del enorme ego del comentarista deportivo, convertido en una "figurita" que una parte de la hinchada del fútbol colombiano rechaza y odia porque en su intención de sobresalir entre el competido mundo del periodismo deportivo, apela a diario a una indescifrable verborrea futbolera.   

En la misma red X en la que ha sido escaldado el alopécico periodista, su hijo, Luis Carlos Vélez, también ha corrido la misma suerte de su progenitor, casi por las mismas razones: su incontrastable ego, es uribista y hace comentarios que resultan ser verdaderas provocaciones. Lo único que los diferencia es que el "doctor" Vélez habla de fútbol y su vástago, de política. En su magacín La FM, no hay día en el que no critique al actual gobierno por el solo hecho de ser de izquierda. En esa misma tribuna, durante el gobierno anterior, optó por aplaudir y defender la administración del responsable del estallido social: Iván Duque Márquez, presidente-títere, entre el 2018 y el 2022.

Así entonces, los Vélez son la más clara representación de que el fútbol, la política, las redes sociales y el periodismo son formas de poder que, para el caso, poco o nada ayudan a que las audiencias comprendan el valor de la política como manera de tramitar los conflictos y las diferencias. El uso ideologizado que de los hechos de la realidad sociopolítica, económica y futbolera hacen a diario Luis Carlos y el "doctor" Vélez solo tiene una explicación: son uribistas pura sangre, sostenidos en sus programas radiales por cuenta de RCN, un actor político al que solo le interesa confundir a una parte de las audiencias que siguen su programación, mientras que a la otra parte, le apuntan a mantenerla distraída y adormecida con los partidos de fútbol. 

  


Imagen tomada de Kienke

jueves, 7 de marzo de 2024

NÉSTOR MORALES Y LUIS CARLOS VÉLEZ ESTÁN "PETROFICADOS"

 Por Germán Ayala Osorio

 

Las agendas informativas de varios medios masivos se Petrificaron o se Petroficaron. Es decir, rondan casi que exclusivamente alrededor de lo que hace, dice, deja de hacer, tuitea o repostea en la red X el presidente de la República, Gustavo Petro.  

Blu radio, orientada en las mañanas por el tendencioso periodista-estafeta, Néstor Morales, es uno de esos medios con agenda Petrificada. Todos los días se despachan en contra del gobierno, pero en particular, contra la figura presidencial, de la que no pueden ocultar su desprecio.

El sesgo de Morales es tan evidente, que su versión de los hechos se impone sobre los matices o lecturas más responsable que Héctor Riveros intenta presentar. Este último, junto a Álvaro Forero, mantienen la cordura, lo que les permite hacer juicios más elaborados, que los de sus compañeros de cabina. Los demás asienten y aceptan sin chistar las interpretaciones particulares de Morales, convertido de tiempo atrás en el nuevo punisher del periodismo Petrificado o anti-Petro. Su antipetrismo, un tanto enfermizo, le resta credibilidad a Morales y a sus compañeros, al tiempo que los expone ante una audiencia que, a pesar de las manipulaciones periodísticas, cada vez más acude a informarse de otras fuentes que les ofrezcan menos sesgos y tratamientos tendenciosos como los que a diario entrega Blu radio. Por andar Petrificados, dejaron de hacer periodismo, para dedicarse al activismo político.

Junto a Semana, El Colombiano, El País, El Heraldo y El Tiempo, Blu radio y La FM consolidan el grupo de periodistas y empresas mediáticas que todos los días, muchas veces sin contrastar con las versiones del gobierno, entregan a sus audiencias una información contaminada de un inocultable clasismo y de una lectura amañada de los hechos políticos, asociada a los intereses de los propietarios de dichas empresas y los de los agentes que pautan en esos espacios. Valdría la pena que en los Observatorios de Medios de varias universidades se diseñen investigaciones académicas para corroborar lo que digo en esta columna. La hipótesis está servida.

Si la vigilancia y la crítica despiadada que hoy ejercen sobre el gobierno progresista hubiera sido aplicada al nefasto gobierno de Iván Duque Márquez e incluso, sobre las acciones y decisiones tomadas en los dos periodos de Álvaro Uribe Vélez, entonces sería muy difícil verles el sesgo y en ocasiones, la perversa intención de tergiversar los hechos.  

Bajos esas circunstancias, dichos medios y periodistas son responsables en gran medida de la crisis de credibilidad que los acosa y la estampida de miembros de sus audiencias, cansados de ver y oír todos los días la misma narrativa antipetrista. Y lo peor de todo es que no hay auto crítica y mucho menos tienen la figura de un press ombudsman que defienda a las audiencias que a diario se exponen a la ojeriza con la que examinan al actual gobierno.

A Blu radio le vendría bien dar más visibilidad a Riveros y a Forero. Para el caso de La FM, valdría la pena que invitaran a hacer parte de la mesa de trabajo a un periodista, abogado, economista o filósofo, que contraste y confronte los tratamientos tendenciosos de Luis Carlos Vélez. Este joven locutor, en un ataque ideológico y al aire, le sugirió al entonces candidato Joe Biden, “tener un acto de caballerosidad y conceder en que gane Donald Trump”. De ese talante suelen ser sus “análisis”.

Adenda: imagino que Morales y Vélez no echan gasolina a sus vehículos en estaciones de Petrobas.




Imagen tomada de la red X

viernes, 15 de mayo de 2026

RODOLFO Y ABELARDO: PARECIDOS RAZONABLES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La actual campaña electoral guarda similitudes con la de 2022. Los medios masivos siguen en la tarea de tergiversar los hechos noticiosos y generar miedo e incertidumbre, por aquello de la llegada del “comunismo”. Es posible que dentro de las audiencias ya haya agotamiento, por el nivel de pugnacidad alcanzado entre los candidatos presidenciales y sus seguidores de las redes sociales, convertidas en peligrosas cloacas ideológicas, con arenas movedizas donde lentamente mueren la política y la discusión argumentada.

Entre las semejanzas de los dos escenarios electorales aparecen la chabacanería, ramplonería y tosquedad de los candidatos. Hace cuatro años Rodolfo Hernández era el “machito” de mostrar de la derecha. A sus seguidores poco les importó que fuera un viejo putero, grosero, ordinario, corrupto, lenguaraz, procaz e ignorante de los problemas más sentidos del país. No supo decir dónde quedaba el Vichada:»¿eso qué es?». Es decir, una vergüenza en términos éticos y morales.

En la actual campaña, Abelardo de la Espriella se parece mucho a “Rodolfo Hernández”: se presenta como un “machito”, al parecer un poco más “vergón” que el finado, valiente, capaz de hacerse matar por el país, un Héroe «firme por la Patria». Es decir, un peligroso “tigre” dispuesto a “destripar” a la izquierda (armada y democrática). De la Espriella es ordinario, grosero y patán con las mujeres. ¿Misógino? Finge ser educado, pero es un “corroncho”[1].  Su tristemente célebre frase, propia de un intelectual orgánico, “la ética nada tiene que ver con el derecho” ya es estudiada en cursos de filosofía del Derecho. De la Espriella, con esa sentencia logró ponerse a la altura de Kant(inflas).

Para ser justos, al viejecito Hernández hay que reconocerle que algo de hilaridad generaban sus madrazos y ocurrencias, mientras que las acciones y la verborrea del perfumado abogado generan rabia y miedo. Con el viejo putero y el «corroncho vergón(zante)» la derecha uribizada dio cuenta de lo que está hecha por dentro.

Las más recientes salidas públicas del prestigioso abogado penalista lo hacen ver como un machito vulgar y cachondo, proclive a reducir los complejos problemas del país a la mamadera de gallo común en la costa Atlántica, donde “cógela suave, cuadro” es sinónimo de procrastinar. Y por supuesto, la reducción de la mujer a un objeto sexual, muy cercano al valor que en ciertos territorios le dan a “María casquitos”. La vestimenta del candidato presidencial de la ultraderecha les recuerda a millones de colombianos el outfit de “Don Chinche”, aquel inolvidable personaje de la televisión nacional. Eso sí, un Chinche perfumado, con títulos académicos de por medio, pero sin la conciencia social del personaje magistralmente representado por Héctor Ulloa. Mientras que Don Chinche era visto como un “filósofo del pueblo”, De la Espriella es un “corroncho” que apela a la verborrea jurídica para impresionar ignaros.

La aparición de personajes cantinflescos y risibles tuvo su debut con la llegada de Iván Duque Márquez, el primer títere certificado que la derecha puso en la Casa de Nariño. Este ‘poquita-cosa’ ilustrado jugaba a la pelota con la cabeza que movía como “perrito de taxi”, cada que el expresidente y expresidiario le daba órdenes. Duque hacía cabecitas y el periodista Luis Carlos Vélez, en lugar de preguntarle por su programa de gobierno cuando fungió como candidato presidencial, lo invitó a un “reto rockero”. Por la misma época, cuando Petro fue también aspirante a sentarse en el solio de Bolívar, Luis Carlos Vélez lo llevó a la cabina de La FM. En un tenso diálogo, el periodista-estafeta del Establecimiento trató con displicencia y grosería al entonces candidato.

Así entonces, desde la aparición de Iván Duque, las campañas electorales entraron “en modo circo”, donde hay payasos malos, pésimos bailarines de salsa, machitos cachondos, tigres y palomas mensajeras de corto vuelo; todos en un gran teatrino llamado Colombia, son manipulados por el Gran Titiritero, el maestro que entendió que a millones de colombianos les encantan los candidatos groseros, patanes y machitos, capaces de “dar en la cara, marica”, pagar por favores sexuales y acosar mujeres a presumiendo que lo tienen “grande”.

Adenda: si por cosas del destino y el infortunio Abelardo de la Espriella resulta electo (¿o erecto?) presidente de la República, lo más probable es que sus propios votantes terminen reconociendo que cometieron un grave error. Y es allí en donde recordarán la frase de Eutimio Pastrana Polanía o el «Culebro Casanova», compañero y amigo entrañable de Don Chinche: «Bobo hijueputa…».



 


 

lunes, 26 de agosto de 2024

REUNIÓN URIBE-CARLOS FERNANDO GALÁN

 

Por Germán Ayala Osorio


Bastó con que el presidente Petro dijera que buscaría la unificación en un solo partido de todas las fuerzas políticas de izquierda y progresistas, para que el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez iniciara actividades proselitistas de cara a recuperar la Casa de Nari en el 2026. 

Uribe Vélez, como buen "animal político" invitó a Carlos Fernando Galán, alcalde mayor de Bogotá, para ir definiendo posibles candidatos de la derecha de cara a las elecciones de 2026. 

El anuncio presidencial pone a Petro de manera anticipada como jefe único de la izquierda democrática y el progresismo. Petro le está apostando a graduarse en el 2026 de "gran elector" , poniendo en  la Casa de Nariño al candidato o candidata de su predilección. Ojalá apoye las aspiraciones de Carolina Corcho. 

La reunión de Uribe-Galán confirma la intención  del expresidente antioqueño de seguir siendo el gran elector que fue capaz de poner dos presidentes. En su "palmarés" electoral están los nombres de Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Este último, un títere silencioso, fiel y obediente. A pesar de su desastrosa y violenta administración y los líos judiciales del caudillo, el uribismo como seudo doctrina sigue vigente porque una parte importante del país comulga con el ethos mafioso, la política de seguridad democrática, el Todo Vale, el unanimismo ideológico, el Estado mínimo al servicio de unos pocos y un modelo de desarrollo que desestima la vida de los campesinos y el valor de los ecosistemas naturales. Ganaderos, mineros y el sector agroindustrial gustan de Uribe porque saben que jamás le interesó conservar la biodiversidad.  Justamente, el encuentro entre el vulgar caballista -Santos diría el rufián de esquina- confirma que lejos está Uribe de retirarse de la vida política y electoral. Él necesita mantener su vigencia política porque sus líos con la justicia y los de su hermano Santiago requieren de favores y presiones políticas. 

Al reunirse con Carlos Fernando Galán, el expresidiario y expresidente golpea  a Germán Vargas Lleras, quien prácticamente "crió" políticamente al hoy alcalde de Bogotá. El mandatario de los bogotanos al parecer optó por  tomar distancia de Vargas Lleras porque sabe que su falta carisma y el mal nombre que arrastra no le ofrecen garantías para apostarle a convertirse en presidente de la República.   

Es probable que la reunión con Carlos Fernando Galán sirva para que el alcalde de la capital del país piense en renunciar para convertirse en el candidato-títere de Uribe; o quizás para abrirle espacio a su hermano Juan Manuel Galán para jugar a lo mismo: ser un Duque II, con una salvedad: el apellido Galán aún seduce a una parte de la población que cree que  Juan Manuel y Carlos Fernando pueden enarbolar la bandera que agitó su inmolado padre, Luis Carlos Galán Sarmiento. Por supuesto que se trata de un sector del país y de la opinión pública que arrastra una enorme  e incontrastable ingenuidad -diría que ignorancia-  pues no quieren ver que los hijos de Galán hace rato demostraron que les gusta relacionarse con la vieja derecha colombiana e incluso que parecen simpatizar con aquellos sectores de poder económico y político de los que se sospecha salió la orden para asesinar a su progenitor.  

Está claro que en el 2026 veremos a dos pesos pesados de la política colombiana disputándose la Casa de Nariño. Dos caudillos: uno, progresista y con un modelo de Estado y sociedad modernos; y el otro, un viejo anacrónico y derechoso que cree profundamente en la "violencia legítima del Estado" como la única forma de superar los problemas del país. Petro representa la modernidad, mientras que Uribe Vélez, el atraso y la consolidación de la tara civilizatoria y democrática de la que vengo hablando en esta tribuna. 


 


Imagen tomada de Semana.com

domingo, 4 de febrero de 2024

PERIODISTAS SERIOS EN MEDIO DE LA CRISIS DE CREDIBILIDAD DEL PERIODISMO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Hasta antes de la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño, las casas periodísticas tradicionales gozaban de una generalizada credibilidad, fruto, en muchos casos, de la no existencia de medios alternativos y por supuesto, de la incapacidad de una parte importante de las audiencias de confrontar o entender sus siempre parcializadas narrativas periodísticas, cargadas de intereses políticos.

Con la irrupción de las redes sociales, medios como El Tiempo, El Colombiano, El Espectador, Semana y un número importante de informativos radiales y televisivos perdieron poder de penetración en las audiencias, en particular en los jóvenes universitarios. Aunque no se puede negar que aún imponen sus agendas y ponen al país a hablar de lo mismo cada vez que se ponen de acuerdo para minimizar hechos noticiosos poco favorables a los intereses corporativos que defienden.

La llegada del primer presidente de izquierda obligó a los propietarios de los medios masivos tradicionales a tomar partido y a exhibir sin tapujos sus intereses corporativos y políticos. Ejemplo de ello son El Tiempo, del banquero Sarmiento Angulo y Semana, de los Gilinski, convertidos hoy en agentes de la Oposición política. El Colombiano juega también en la arena política como un agente de poder regional desde donde se hace oposición al actual gobierno. Todos tres, junto con otros, hacen periodismo militante.

En varias ocasiones, las informaciones entregadas por estos medios fueron desmentidas o matizadas por el propio presidente Petro. Hay que decir que han caído en la dolosa práctica de las fake news, y en tratamientos periodísticos sesgados o alejados de los principios éticos de sus propios manuales de redacción y actuación.

Bajo esas circunstancias, varios periodistas considerados como “vedettes” del periodismo nacional terminaron enfrentados políticamente.

Daniel Coronell es un periodista judío que jamás comulgó con las prácticas de Álvaro Uribe Vélez y las que este logró extender a través de lo que se conoce como el uribismo, especie de doctrina política seguida por personajes como Iván Duque Márquez, el fiscal Francisco Barbosa Delgado, empresarios, militares, artistas, políticos y millones de ciudadanos del común que siguen de manera fiel al mesías paisa; se suman a esa congregación,  una docena de periodistas que se mantienen en los grandes medios porque demostraron admiración hacia el caballista y latifundista nacido en Salgar. Otros, simplemente, actúan con una gran dosis de pragmatismo para mantener el trabajo. Unos fungen como directores de noticieros de televisión, otros como conductores de programas radiales. Valga señalar a medios como La FM y Blu radio, en cabeza del infantil de Luis Carlos Vélez y el fatuo de Néstor Morales.

Las indagaciones, denuncias y columnas de Coronell, en contra del expresidente y hoy expresidiario, Álvaro Uribe Vélez, se explican por una vieja disputa jurídica entre los dos. Desde su salida de Semana, Coronell tomó distancia de Vicky Dávila, periodista de derecha, afín al ideario del expresidente antioqueño y de Barbosa Delgado. Incluso, la vieja amistad entre los dos comunicadores quedó hecha añicos por las notables diferencias éticas en el ejercicio del oficio.

A la par del trabajo de Coronell, de desnudar las andanzas y cochinadas de todo lo que rodea a Uribe Vélez, aparece Yohir Ackerman, quien, a través de sesudas columnas, logra exponer las divagaciones y mentiras del fiscal Barbosa, miembro activo de esa cofradía que se conoce como uribismo.

En otra mesa, pero con el mismo afán de investigar y encontrar la verdad, aparece el periodista Gonzalo Guillén quien conoce la trayectoria criminal, según él mismo, de Uribe Vélez desde cuando este fue director de la Aerocivil. Guillén tiene especial interés en denunciar a criminales de cuello blanco. Y al igual que Coronell y Ackerman, sus investigaciones están al servicio de develar todo lo oscuro que se produce al interior de eso que se llama uribismo.

Así las cosas, y a pesar de los buenos oficios de los periodistas aquí reseñados, el país político, académico y periodístico asiste a la más grave crisis de credibilidad de la gran prensa colombiana. Se constata, por ejemplo, que El Tiempo pasó de ser un periódico liberal e históricamente gobiernista, a ser un medio derechoso, interesado en deslegitimar a diario al actual gobierno, por cuenta de las diferencias ideológicas y ético-políticas que separan a Sarmiento Angulo con el presidente Petro. Entre tanto, Semana pasó de ser una prestigiosa revista de investigación y opinión, a servir a los intereses oscuros del fiscal Francisco Barbosa, quien usa a la revista para filtrar información delicada de procesos penales.

En el 2026, cuando Petro entregue el poder, la crisis de credibilidad de la gran prensa en Colombia no cesará de crecer, pues enfilarán sus baterías para que sus mecenas recuperen el poder que la izquierda les arrebató en franca lid.

Termino recordando un par de frases célebres de Ryszard Kapuscinski que bien sirven para comprender todo lo malo que pasa hoy con el periodismo y los periodistas colombianos: “Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante”. “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos”.


Adenda: resalto el trabajo de medios como Revista Raya, Cuestión Pública, El Unicornio, La Oreja Roja y el del periodista Julián Martínez y, claro, el de Noticias Uno. 



Imagen tomada de la red internet. 

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA GRAN CONSULTA DE LA CENTRO DERECHA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria se unieron para hacer parte de la Gran Consulta de la “centro derecha”. Si se revisan en detalle los perfiles y la vida pública de los seis precandidatos presidenciales se advierte una evidente confusión conceptual en torno a las características de la centro derecha o el simple enmascaramiento de miembros de la derecha neoliberal que tanto daño le hizo al país desde 1991. De manera forzada quieren darle vida a una centro derecha sin una reflexión filosófica y conceptual que defina características y límites con la histórica derecha colombiana.

El exministro Cárdenas es un consagrado neoliberal que se presenta como un “técnico” cuando realmente se prestó en el pasado para favorecer la privatización del Estado para beneficio de unas pocas familias. Cárdenas es un político con nulo carisma y un fatuo carácter que le impide mostrarse empático con las grandes mayorías. Viene de las toldas del santismo. 

David Luna es un político cuya vida política la desarrolló bajo la sombra de Germán Vargas Lleras y del partico Cambio Radical, una de las colectividades más corruptas del país. Luna es un manzanillo sin mayor criterio y nula comprensión de los problemas del país. Luna es de derecha y punto. También viene de las huestes del santismo. 

La periodista-periodista Vicky Dávila siempre fue una ficha del Establecimiento. Admira y defiende a dentelladas a Uribe Vélez a pesar de los procesos penales, indagaciones y demandas en su contra por diversos delitos. Dávila es de derecha. Es una mujer descriteriada, arrogante y con una nula formación política.

Juan Manuel Galán es quizás el precandidato con mejor carisma. Eso sí, su punto débil está ancorado, contradictoriamente, a las ideas políticas de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán. Ideas que por supuesto Juan Manuel no defiende porque le avergüenzan. Incapaz de recoger las banderas su progenitor, Juan Manuel Galán optó aliarse con las fuerzas más retardatarias del Establecimiento. A pesar de que recuperó para la vida institucional y electoral al Nuevo Liberalismo, parece darle miedo usar el legado de su padre para buscar en solitario una candidatura presidencial. Haberse acercado al uribismo enterrará para siempre su sueño de convertirse en presidente de la República. 

Juan Daniel Oviedo se vende como un “técnico” por haber sido director del DANE, pero su perfil neoliberal y pro-establecimiento le impiden acercarse al de un político de la centro derecha. Oviedo es de derecha.  Y, por último, Aníbal Gaviria es un político antioqueño procesado por hechos de corrupción que se habrían presentado en la “Troncal de la Paz, durante su primera gobernación. Fue acusado de contratar sin requisitos legales y por peculado”. Militó en el Partido Liberal, aunque no necesariamente se le puede reconocer como un ferviente defensor de las ideas del ala de izquierda de ese partido. Es cercano al uribismo por aquello de ser "paisa". 

La Gran Consulta de la “centro derecha” es el fruto de la incontrastable atomización de la derecha colombiana para el escenario electoral de 2026. La explosión de precandidaturas y candidaturas presidenciales es el resultado del debilitamiento del uribismo como fuerza electoral, en cabeza del expresidente Uribe Vélez. La desgastada imagen del expresidente y expresidiario, representante de la derecha y la ultraderecha lo llevó a buscar alianzas con César Gaviria y por esa vía proponer un frente amplio del que desistieron Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes irán de manera directa a primera vuelta.

Ahora que el Centro Democrático eligió a Paloma Valencia Laserna como su candidata presidencial, Uribe Vélez deberá decidir si se va a primera vuelta con su “tigresa” o si finalmente la hace aterrizar a la Gran Consulta de la que aquí hablo. No la tiene fácil el expresidente antioqueño porque Juan Carlos Pinzón Bueno, el “general sin soles” en el que realmente confía, su campaña no arranca debido en gran medida a su nulo carisma y a su condición de político monotemático (solo habla de seguridad).

Ya veremos si Uribe Vélez acompaña de corazón a su ungida, quien deberá trabajar muy duro para que el electorado olvide lo hecho por su abuelo, Guillermo León Valencia y en particular por sus peculiares propuestas como aquella de “dividir el territorio del Cauca entre indígenas y mestizos”. El clasismo, la aporofobia y el racismo que la caracterizan son sus mayores obstáculos para conquistar al electorado.  

No pasaron más de ocho días y ya Paloma Valencia anuncia su acercamiento a la Gran Consulta. De esa forma, la fantasmal centro derecha sufre un golpe de realidad con la llegada de Valencia. Al final, el país sabe que el centro no existe. Es un simple eslogan, una frase vacía y una noción política que nadie ha sido capaz de estructurar filosóficamente. 



Imagen tomada de Oficialmente se lanzó La Gran Consulta por Colombia, coalición de la centro-derecha | AsuntosLegales.co


jueves, 27 de junio de 2024

CAYÓ EL "MAESTRO" CÉSAR RINCÓN EN DUITAMA

 

Por Germán Ayala Osorio

Con la aprobación de la ley que prohíbe las corridas de toros parece haberse desatado un inconveniente e innecesario revanchismo simbólico-cultural con todo lo que represente  odas a la tauromaquia. El derribo de la estatua del torero más grande que dio Colombia, César Rincón, expresa dos sentimientos: uno, el que produce la prohibición misma de esa práctica social y el segundo, el de la revancha que se desprende de ese logro socio-jurídico, legitimado por la creciente y sistemática desaprobación del grotesco espectáculo de sacrificar a los toros después de faenas tan aplaudidas como violentas. 

Una cosa es celebrar la prohibición de las corridas de toros y otra muy distinta es el revanchismo simbólico-cultural en el que quedó convertida la remoción del monumento del "maestro" César Rincón. A lo mejor el alcalde de Duitama (Boyacá), funcionario que dio la orden de tumbar a Rincón, pretendió darle a esa acción simbólica el impacto que en su momento generaron los derribos de las efigies de Cristóbal Colón en México (2021), la de Saddam Husein en el 2013, la de Lenin en Ucrania en 2014, o la de Sebastián de Belalcázar en Popayán y Cali, durante el estallido social. Cierto o no que fuera esa la pretensión de quien funge como la autoridad administrativa y política en Duitama, su decisión alcanzó la notoriedad que muy seguramente si se esperaba, a juzgar por los vitores que se escucharon una vez cayó la efigie. 

La escultura de Rincón pudo haberse removido de una manera distinta y evitar la polémica que llegó a los medios opositores al gobierno de Petro que promovió la iniciativa legislativa. Una vez instalado el hecho noticioso en cabinas de radio como la de la FM, el derribo de Rincón se convirtió en un innoble y sacrílego hecho político y cultural para esa parte de la sociedad que exige el derecho a seguir gozando del primitivo espectáculo de maltratar y asesinar a los toros, para su "goce estético".

O quizás, la estatua de Rincón debió quedarse a las afueras de la plaza para que una vez transformada en un espacio multipropósito, cobrara vida la narrativa antitaurina que diera cuenta de que en el pasado sus ciudadanos colmaban el recinto taurino para ver y aplaudir el asesinato de toros de lidia. Quizás el alcalde de la ciudad pensó en lo vergonzoso que sería reconocer que dentro de su municipio hubo gente que disfrutara de la anacrónica fiesta brava. 

El locutor y conductor de La FM, Luis Carlos Vélez, hijo del "doctor" Carlos Antonio Vélez, locutor deportivo, salió en defensa de César Rincón y por supuesto, de la llamada fiesta brava. En su cuenta de X dijo que "Cesar Rincón fue una estrella mundial de la tauromaquia. Su nombre, uno de los pocos, que en su momento nos hacía brillar. Al l alcalde de Duitama, lleno de odio y resentimiento, nadie lo recordará …"

Hagamos un alto aquí. La brillante y exitosa carrera del torero César Rincón estuvo asociada a la nación colombiana fruto de dos factores que, al unirse, explican la defensa que el señalado locutor hace de la memoria del insigne torero. Un primer factor tiene que ver con el momento cultural que vivía el país en aquella época, en la que la tauromaquia gozaba de un reconocimiento tácito, en virtud de la hegemonía mediática. Esta última constituye el segundo factor que hace posible que una minoría hoy esté molesta con la prohibición legal de las corridas de toros.

Por fortuna, esa sociedad que en el pasado apoyó las corridas de toros o a la que le daba lo mismo si había o no esos sacrificios investidos de cultura, cambió. Entonces, irrumpieron los defensores de los animales, al tiempo que la fiesta brava iba perdiendo adeptos. Deben reconocer los taurinos y amantes del sangriento espectáculo que han perdido hinchada, lo que debilitó la defensa de esa práctica en el Congreso de la República. Año tras año, la tauromaquia pasó de ser una práctica cultural universal, para convertirse en un capricho de una minoría que siempre usó las plazas de toros como vitrina para exhibir su inocultable clasismo. Tanto así, que a esas mismas plazas llegaron los traquetos a exhibir como "trofeos" a sus voluptuosas mujeres, "reparadas" en prestigiosas clínicas de la capital del Valle del Cauca. Lo vimos en Cali durante varios años: el cruel sacrificio de cientos de toros, mientras el machismo y el clasismo se consolidaban en las tribunas y se legitimaban a diario con el registro noticioso de los medios masivos.

Ya consumados los hechos, lo mejor es encerrar a César Rincón en la misma plaza de toros para que sus adoloridos admiradores puedan rendirle culto a quien con "maestría" asesinó toros de lidia en representación de la sociedad antropocentrista de la época. Pero también para que los antitaurinos bajen a verlo para dimensionar lo que lograron en el Congreso Esmeralda Hernández, entre otros congresistas. Otros muchos curiosos harán lo propio y preguntarán, quién fue ese tal César Rincón, que ni en la radio lo nombran?



Imagen tomada de RTVC.

martes, 1 de julio de 2025

EL ATRONADOR SILENCIO DE LOS EXPRESIDENTES FRENTE A LOS DEVANEOS GOLPISTAS LEYVA DURÁN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de más 24 horas de conocidos los audios en los que el excanciller Álvaro Leyva Durán habla de dar un golpe de Estado al gobierno de Petro, el silencio sepulcral de los expresidentes Gaviria, Duque, Pastrana, Uribe y Santos aumenta las sospechas alrededor de quiénes podrían ser los titiriteros que están detrás de los devaneos golpistas de Leyva Durán. ¿Por qué el silencio de los exmandatarios, en particular del Nobel de Paz? Santos está obligado como ningún otro a rechazar los dislates y deseos del octogenario miembro de la oligarquía bogotana, justamente por ostentar esa dignidad. Bueno, si no ha sido capaz de llamar genocidio a lo que viene haciendo Israel en contra del pueblo palestino, no podemos esperar que reaccione ante los sueños golpistas del excanciller Leyva Durán.

Los cinco exmandatarios han exhortado en varias ocasiones al presidente Petro a “respetar las instituciones y la institucionalidad” con aquello de convocar a una consulta popular e incluso impulsar la “octava papeleta” y por esa vía a una Asamblea Nacional Constituyente.

Pero justo en el momento en el que el diario El País de España revela semejante bomba noticiosa, los expresidentes optan por guardar silencio. Quizás comparten la lectura que de los hechos hicieron los periodistas y activistas políticos Néstor Morales, Darcy Quinn y Luis Carlos Vélez. El primero dijo que se trataba de una bobada; a la activista le causó risa pensar que un carcamal de 82 años se ponga en esas cosas; y Vélez dijo que era una payasada de Petro. Señores expresidentes: así se trate de una simple idea o deseo del excanciller, están obligados ética y políticamente a salir a descalificar esa idea y a rodear al presidente de la República.

De compartir los cinco expresidentes las lecturas y el proceso coordinado de desestimación de la gravedad de lo divulgado por el diario español, sus llamados a que se “respeten las instituciones y la institucionalidad” estaría atado a una postura hipócrita propia de quienes no están lejos de los deseos golpistas de Leyva Durán. O quizás compartan la idea del diario El Espectador: no se trata de una intentona golpista, sino de una acción legítima de Leyva en la medida en que simplemente estaba “gestionando la salida de Petro” de la Casa de Nariño.

El atronador silencio de los  expresidentes dice mucho de su verdadero talante democrático. Ya veremos si el diario El País logra desenmarañar lo que realmente hay detrás de los sueños golpistas del viejito Leyva Durán, porque quedó claro que a la prensa hegemónica del país no le interesa ir al fondo de semejante asunto tan espinoso y grave. 

Adenda: no incluyo al expresidente Samper en el listado porque es el único que apoya al presidente Petro. Eso sí, también me llama la atención su silencio. 



jueves, 19 de octubre de 2023

¿CANDIDATURAS INDEPENDIENTES O ESTRATEGIAS DE ENGAÑO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

A pocos días de las elecciones regionales, aparecen en la escena electoral varios candidatos a alcaldías de ciudades como Bogotá, Cali y Medellín, cuyas candidaturas están soportadas en “movimientos ciudadanos” con los que, de manera engañosa, pretenden hacerle creer a propios y extraños que sus aspiraciones están alejadas de los desacreditados partidos tradicionales. Adicionalmente, se presentan como “independientes” de las sempiternas maquinarias electorales y políticas y de los intereses siempre mezquinos de los grandes contratistas del Estado. Con esas prácticas sinuosas, esos movimientos ciudadanos y la democracia se vuelven como el papel, esto es, fácilmente deleznable.

Miremos varios ejemplos. En Cali, el candidato de la derecha, Alejandro Eder, inscribió su candidatura bajo el Movimiento Revivamos Cali. En la campaña de 2019, el nombre de su pasajera microempresa electoral se llamó Compromiso Ciudadano por Cali. De manera ladina, Eder pretende ocultar que lo acompañan los partidos Cambio Radical, de Vargas Lleras, una de las colectividades con más señalamientos por actos de corrupción cometidos por políticos apoyados por esa empresa electoral e incluso, por sus militantes y dirigentes. Varios de ellos condenados por homicidio y delitos contra la administración pública. De la U y del partido Conservador también lo están apoyando. 

Aunque lo negó en un reciente debate, en los mentideros políticos se dice que cuenta con el respaldo de varios políticos del Centro Democrático, partido desprestigiado por cuenta de la sistemática pérdida del teflón mediático de su propietario, el expresidiario y expresidente, Álvaro Uribe Vélez.

En la Capital del Cielo, el contrincante político de Eder, Roberto Ortiz, también aplicó la misma fórmula. Su movimiento se llama Firme con Cali. Al igual que Eder, el populista de derecha, reconocido en la ciudad por el juego del chance llamado El Chontico, le oculta a los votantes qué estructuras políticas y clientelares lo apoyan en su aspiración, la tercera, de convertirse en alcalde de la capital del Valle del Cauca.  A Ortiz lo respalda el partido Liberal y la U, de Dilián Francisca Toro.

Otro político que también hizo lo mismo que Eder y Ortiz en Cali, pero en Medellín, es Federico Gutiérrez, quien presentó su nombre a los paisas bajo su movimiento ciudadano, Creemos. Todos saben en Antioquia y en Medellín, que “Fico” es el ungido, nuevamente, de Uribe Vélez, quien insiste en seguir siendo un gran elector a pesar de que su figura se asocia a la corrupción y a la violencia política institucionalizada. Hay que recordar que el expresidente está imputado por los graves delitos de fraude procesal y manipulación de testigos, más centenares de investigaciones en Fiscalía, Corte Suprema de Justicia y Comisión de Acusaciones (Absoluciones) de la Cámara de Representantes.

Y en Bogotá, otro candidato que insiste en presentarse como “independiente” es Carlos Fernando Galán, hijo del inmolado político, Luis Carlos Galán Sarmiento. Su candidatura la inscribió bajo el emblemático partido Nuevo Liberalismo. Claramente, Galán quiere, tardíamente, recuperar el buen nombre de esa colectividad, asociado, por supuesto, a la imagen positiva que dejó su padre. Galán hijo, empezó su carrera política en Cambio Radical, el mismo en el que estuvieron el criminal Kiko Gómez y la controvertida política, Oneida Pinto. Incluso, Galán llegó a ser presidente de esa malograda colectividad política (2011-2012). Detrás de Carlos Fernando Galán están los amigos del “vendedor de buses”, Enrique Peñalosa y los contratistas de siempre.

Así las cosas, todos los movimientos ciudadanos por firmas no son otra cosa que una fachada y la estratagema política-electoral de quienes creen posible engañar a los votantes, presentándose como independientes, cuando los acompañan los vicios y las prácticas politiqueras que convirtieron la democracia colombiana en una formalidad.

Como régimen de poder, la democracia se ha servido de los partidos políticos no solo para mantener altos niveles de legitimidad, sino para darle a la competencia electoral un carácter institucional y formal, en aras de consolidar la idea de que esas asociaciones trabajan para el bien del colectivo.

Es claro que hoy en el mundo los partidos políticos tradicionales devienen en una profunda crisis identitaria, asociada al debilitamiento de sus ideas y programas. Las dificultades que enfrentan estas organizaciones políticas deben conectarse de manera directa y clara con la “evolución” de las sociedades, cuyos miembros deambulan entre llevar sus vidas ancoradas con rigor a lo que se conoce como el individualismo posesivo y/o insistir en la defensa de lo público, esto es, lo que nos interesa y conviene a todos. Al final, a los movimientos de Eder, Ortiz, Gutiérrez y Galán, llegan ciudadanos imbuidos en el individualismo posesivo y por supuesto, en la consecución de un puesto, una beca, un contrato.

El péndulo parece quedarse del lado de la primera circunstancia, lo que explica aún más el debilitamiento de los partidos y el surgimiento de microempresas electorales o sectas-partidos, guiadas por líderes-pastores, como sucede con el Centro Democrático, Cambio Radical y la U, entre otros tantos, que fungen más como mesías e iluminados, que como dirigentes políticos defensores coherentes de una particular ideología partidista y preocupados por el futuro de las grandes mayorías.  Se trata de liderazgos ancorados a hombres megalómanos que en lugar de formar cuadros para que los sucedan en un inmediato futuro, insisten en que son los únicos capaces de gobernar, pero, sobre todo, los únicos a los que se les pueden ocurrir las ideas de cambio que se necesitan para reorientar la vida económica, social y política del país.

Hay que decir que las crisis de los partidos políticos  no es un asunto exclusivo de la restringida democracia colombiana, aunque es posible que la sostenida crisis de los partidos tradicionales, e incluso, su eventual desaparición como estructuras legítimas y centros de pensamiento,  se note más y tenga mayores efectos en un país como Colombia en el que lo que más desprecian los operarios políticos es aquello de fortalecer y respetar la institucionalidad, aunque en precisos y convenientes momentos, salen a defenderla.


Imagen tomada de EL TIEMPO


ABELARDO, EL AZARÍAS DE LA PATRIA MILAGRO

Por Germán Ayala Osorio   Desfilar en medio de 23 bolsas blancas con cadáveres en su interior, como lo hizo el pastor-presidente, hace ...