viernes, 6 de noviembre de 2026

FAVORES SEXUALES, CONTRATOS Y EL DERECHO DE PERNADA

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Las familias presidenciales, en repúblicas bananeras como Colombia, se asumen como la “realeza” local de ahí que muchos crean que sus miembros tienen “sangre azul”, piel blanca, ojos claros, una belleza inigualable y una moral intachable. Y a los presidentes, con todo y su poder, se les reconoce como una fuerte figura patriarcal, lo que los obliga a comportarse como verdaderos machos cabríos, además de los buenos modales al momento de ingerir todo tipo de alimentos (incluye cuerpos humanos). Hace parte de ese reconocimiento social el “derecho de pernada”, manejado discrecionalmente, claro está.

Ahora que la vida sexual de Petro es la comidilla mediática en función de buscar su eliminación moral como líder del Pacto Histórico, alguien recordaba en las redes sociales que sobre varios de los presidentes en Colombia circulan cuentos sobre sus andanzas, es decir, bochinches con el potencial de convertirse en imaginarios colectivos. En el caso de Petro no todo lo que circula alrededor de su “dulce y resistente pipí” parece ser que no son cuentos o infundios. Eso sí, está por verse si efectivamente penetró a más de 40 mujeres en cuatro años. “Todo un semental”, se escucha decir en las redacciones de varios medios, incluida la empresa mediática en la que fueron violentadas sexualmente pasantes y periodistas por cuenta de dos de sus más famosos presentadores-periodistas ante la complicidad de directivos que decidieron guardar silencio frente a las denuncias de las mujeres  víctimas de esos abusos del poder masculino. No vale la pena nombrarlos.

Iniciemos con el excelentísimo señor Presidente de la República, Doctor Julio César Turbay Ayala señalado de asistir a Cali para participar de bacanales con niñas o adolescentes. Una especie de “derecho de pernada” de nuevo cuño.  Dichas fiestas, patrocinadas por los narcos de la época dicen los bochinches. Del gran Julio César la historia política recuerda que contrajo nupcias con su joven sobrina, Nidia Quintero Turbay de Turbay. La sangre “jala”, dirán algunos. Los chistes sobre su aparente “bestialidad” se contaban en fiestas y colegios. Cuentan que llegaba borracho a la Casa de Nariño. Versiones de jóvenes que prestaron servicio militar en el Batallón Guardia Presidencial. Estas versiones no confirmadas jamás fueron expuestas en los medios masivos. Las redes sociales no existían, de ahí que reírse de los chistes de Turbay y hablar de los bacanales en Cali hacían parte de los temas de discusión privada de reducidos grupos sociales.  

Al también excelentísimo señor Presidente de la República, César Gaviria Trujillo le inventaron el cuento de que era “loca”. Ser marica en Colombia era y sigue siendo un problema social, de salud mental y político, por supuesto. Jamás se probó semejante señalamiento, pero los chistes aparecieron y circularon. Eso sí, Gaviria "clavó" a millones de colombianos con su Apertura Económica. Una rara forma de asumir el “derecho de pernada”. El único político que asumió su homosexualidad y les dijo a sus detractores que él no iba a gobernar con el culo fue Gustavo Álvarez Gardeazábal. Lo dijo cuando resultó electo gobernador del Valle del Cauca. Bien por el novelista.

Cómo olvidar al eminentísimo señor presidente de la República, Doctor Andrés Pastrana Arango, sobre quien pesan y navegan por las redes sociales fotografías con la proxeneta de Epstein y el registro de varios viajes a la isla del pederasta dizque para conversar sobre asuntos financieros. Asesorías que le brindaba Epstein al presidente colombiano, dijo el expresidente. Un grupo de mujeres feministas le exigió a Pastrana que le explicara al país lo de sus viajes y relaciones con el degenerado de Epstein y su proxeneta, Ghislaine Maxwell. El escándalo duró poco tiempo. El pacto del silencio se impuso.

Del actual presidente circulan también bochinches cuyo contenido pondría en dudas su heterosexualidad. Hay que esperar que salga de la presidencia para que dichas versiones alcancen la dimensión de imaginario colectivo. Lo cierto es que pretende “clavar”. a millones de compatriotas con su reforma tributaria. Una forma extraña de usar el “derecho de pernada”.

Eso sí, la vida íntima de los presidentes colombianos parece interesarle a millones de colombianos que con ansiedad y morbo consumen lo que publica Semana, medio encargado del juzgamiento de la inmoral vida sexual del expresidente Gustavo Petro.

El caso Petro nace de sus imprudencias y de la ingenuidad al momento de dar rienda suelta a su cachondez. Las feministas que lo fustigan por meterse con mujeres jóvenes y dominarlas con el poder presidencial representado en la (su) “espada de Bolívar” quizás puedan pensar que estamos ante una nueva forma de entender el “derecho de pernada”.

Se suma a lo anterior que, al no ser hijo del Establecimiento mediático y político, la “papaya” que les sirvió a Vicky Dávila y a otros periodistas será aprovechada hasta que se logre eliminarlo moral y políticamente, porque si algo defienden periodistas como Dávila son las buenas costumbres, la moral, las buenas maneras, la pulcritud, la altura ética de los presidentes y expresidentes colombianos. En Colombia se puede ser paraco, ordenar asesinatos, robarse el erario, vender activos del Estado para beneficio de unos pocos, pero jamás exguerrillero con ínfulas de intelectual y mucho menos de jugar a ser el “Nacho Vidal” del Pacto Histórico.

Cosas del lenguaje: Petro se escribe con P de Pene, Pipí, Polla, Penetrar, Pacto, Patria (Milagro), Presidencia, Presidentes, Puercos, Puteros, Pernada, Prima, Ponqué, Prístina, Paracos, Público, Panfleto, Periodismo, Política, Políticos, Poder, Pelea, Perfilar, Putas, Prostitutas, Pendejos, Procede (Proceda doctor Cadena), Proeza, Permitir, Probable, Permitido, Picante, Persuadir, Pendenciero, Paz, Posconflicto, Prolongar, Pastrana, Patraña, Pánfilo…

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