domingo, 27 de septiembre de 2026

OTRO "RICARDO SEMILLAS" ASESINADO EN COLOMBIA

 




Carolina y Franklin Quintero, hermanos de Ricardo Martínez, permanecen junto al ataúd de su hermano en Santa Marta, el 25 de septiembre de 2026.Santiago Mesa


Por Germán Ayala Osorio


El asesinato de Ricardo Andrés Martínez Rodríguez, el joven campesino de 18 años ejecutado por la Policía en el dichoso operativo en contra de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) me hizo recordar la canción Ricardo semillas, de Ana y Jaime.

Ricardo bajo a la aldea estrenando amaneceres

Silbando canciones frescas sin olvidar sus quehaceres

La aldea ese día nuevo salio el sol muy en silencio

Y dejo que el aire tibio regara bien los sucesos

Ay ay ay ay regara bien los sucesos

Ay ay ay ay regara bien los sucesos

El protagonista del primer crimen de lesa humanidad, crimen de Estado o “falso positivo” en la Patria Milagro llegó a la aldea estrenando una muda de ropa que días atrás había comprado, acompañado por su madre, según relata Valentina Lugo en su preciosa crónica. En el texto publicado se lee que “en una finca le pagaron 600.000 pesos [unos 180 dólares], y con eso me dijo que lo acompañara a comprarse una ropita”.

Quizás Ricardo Andrés Martínez Rodríguez, por su juventud y por un antecedente de salud mental no reunió a otros campesinos para hablar de reforma agraria como señala la letra de la icónica canción de Ana y Jaime. Parada Lugo registró así en su crónica ese hecho: “<<Él quería, en realidad, prestar el servicio militar. Se había presentado al Ejército, pero lo rechazaron y se tuvo que devolver a la finca>>. El 30 de abril de este año viajó hasta Ocaña (Norte de Santander), al batallón donde presentó sus pruebas para incorporarse. Duró apenas una semana allá y no pasó porque, en su adolescencia, había tenido problemas de salud mental”.

Mientras escribo esta nota, sigo escuchando a Ana y Jaime, cantantes que me acompañaron en mi adolescencia.

Ricardo reunió a los hombres y les hablo con despacio

Palabras verde esperanza teñidas de sal y selva

Les dijo la vida es nuestra también es nuestra la tierra

Y las palabras que traigo son semillas también nuestras

Ay ay ay ay son semillas también nuestras

Ay ay ay ay son semillas también nuestras

A Ricardo Martínez lo asesinó el Estado colombiano. Ojalá los pocos periodistas independientes que quedan dentro del país y con la ayuda medios internacionales le apuesten a consolidar la narrativa que indique que estamos ante la primera ejecución extrajudicial en el gobierno del “tigre” que ya mostró su animadversión hacia los campesinos: primero, borrando esa identidad que huele a tierra mojada, a soberanía alimentaria, a ropa sucia, a jornal; luego, a querer fumigarlos con glufosinato de amonio, el poderoso defoliante que también puede terminar apagando sus vidas.

La muerte de Ricardo Semillas y Ricardo Andrés Martínez se parecen mucho: a los dos les dispararon. Valentina Parada Lugo, en su sentida y muy concebida crónica registra las circunstancias previas al crimen de Estado.  “…Pero sí hablaron con una mujer que vive en la zona y que contó que ellos se acurrucaron juntos en un rincón de la finca cuando los oficiales entraron, y luego vio cuando uno de los policías lo separó de ella, tomó a Ricardo por el brazo y le disparó. La familia no tiene forma de confirmar esta parte de la historia. De lo que sí tienen evidencia, por la información de Medicina Legal, es que Ricardo Andrés Martínez fue asesinado por un solo tiro en el pecho. En el corazón. Un tiro de gracia. A la familia le entregaron la ropa con la que lo mataron dentro de una bolsa de plástico. Vestía una de las prendas que había comprado una semana atrás con su madre”.

Y termino esta columna con esa parte de la canción de Ana y Jaime en la que se alude a la manera como fue asesinado Ricardo semillas:

Un disparo corto el viento con sed de sangre emboscada

Y Ricardo dobló el cuerpo sin terminar la palabra

Ricardo murió ese día hermano de hombre y semilla

Murió mirando la vida que entre sus manos moría

Ay ay ay ay que entre sus manos moría

Ay ay ay ay, Ricardo, murió ese día

Eso sí, hay una diferencia que no es semántica entre el Ricardo de la canción y Ricardo Andrés Martínez Rodríguez: al primero, toca imaginarse quién lo asesinó; del segundo ya sabemos que fue un agente estatal el que lo convirtió en el primer “falso positivo” del gobierno del tigre o del gato montés que pernocta en la Casa de Nariño. El titular de la crónica de Valentina habla de una ejecución extrajudicial: La denuncia por una ejecución extrajudicial opaca el operativo militar de De la Espriella en Santa Marta: “Era un campesino pobre, no un criminal”.

Mis condolencias a la familia de este nuevo Ricardo semillas asesinado. Lo más doloroso es que vendrán más ejecuciones extrajudiciales. Esto apenas comienza porque la “pelona” ya está rondando los campos de Colombia. Y lo hace, vestida de camuflado, pantalones entubados, chaleco antibalas, radio, pistolas y fusiles y gritando que viva Cristo Rey.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

OTRO "RICARDO SEMILLAS" ASESINADO EN COLOMBIA

  Carolina y Franklin Quintero, hermanos de Ricardo Martínez, permanecen junto al ataúd de su hermano en Santa Marta, el 25 de septiembre de...