Por Germán Ayala Osorio
La cancelación de las visas americanas
a la senadora del Pacto Histórico, Martha Peralta y al empresario Euclides
Torres devienen con un tufillo de venganza política de los gobiernos de Estados
Unidos y Colombia contra agentes de la izquierda y el progresismo.
La decisión discrecional del gobierno
gringo es noticia en Colombia porque tener ese permiso para ingresar a los Estados
Unidos es asumido por la prensa hegemónica como una suerte de “privilegio” e
incluso como un factor de distinción social y política en una sociedad clasista
y proamericana como la colombiana. No tener la visa o lo que es peor, que esta
sea cancelada de un momento a otro, se asume en el país como una suerte de “condena
moral” para aquellos que se precian de tener el permiso de ingreso a la tierra
del Tío Sam.
La estafeta-periodista del régimen
abelardista, Vicky Dávila, en su cuenta de X hizo eco de la medida migratoria
apelando al lenguaje propio de ese periodismo que suele mirar de rodillas hacia
el país del norte. Esto dijo la mandadera: “¡URGENTE! EEUU les quitó la VISA
a Euclides Torres y a Martha Peralta. “Corrupción o narcotráfico”. Euclides ha
sido intocable y lo han relacionado con la financiación, no reportada, de la
campaña de Petro. Luego con pago de
favores por contratos. Martha Peralta está investigada por el escándalo de
corrupción de la UNGRD”.
Lo que llama la atención es la
reacción de Peralta, quien grabó un video en el que, visiblemente afectada por la
discrecional medida migratoria, anuncia que “iniciará las acciones
institucionales y administrativas pertinentes ante la Cancillería, ante la
Embajada y al mismo gobierno de los Estados Unidos que se me informe de manera
formal cuáles fueron los argumentos para dicha decisión…”.
Con el reclamo público de la
congresista convierte el tener visa en un derecho adquirido, cuando se
trata de una medida administrativa discrecional del Departamento de Estado de
los Estados Unidos. Salir a pedir explicaciones a los gringos expone con claridad
la indignidad de la congresista que le da un valor superlativo que no tiene el visado
gringo. Señora Peralta, si Usted misma dice que esa medida hace parte de una “persecución
mediática, judicial y política”, solicitar explicaciones a la Embajada norteamericana
y al gobierno Trump es ridículo por cuanto las autoridades norteamericanas no
están obligadas a darle explicaciones a nadie por la cancelación de la visa. Además,
cae Usted en un error al meter en la dolorosa ecuación a la Cancillería colombiana,
pues la medida la adoptó el Departamento de Estado.
Un país en el que se violan los derechos
humanos de los migrantes, muchos de ellos connacionales de la congresista, tiene
que dejar de ser un destino turístico para quienes desde el progresismo y la
izquierda defienden los derechos humanos. Nada tienen que ir a hacer allá. Y si
se quedó con las ganas de ir a ver a Mickey Mouse y a otras atracciones de
Universal Studios, entonces vaya armando viaje para Panaca en el Eje Cafetero. Le aseguro que hay vida después de la cancelación de la deseada visa. Pregúntele al expresidente Ernesto Samper Pizano.
Entienda senadora Peralta que con
su infantil y ridículo reclamo a los gringos por la cancelación de su visa
para lo único que sirve es para consolidar el imaginario colectivo que indica que
los Estados Unidos es el único destino turístico deseable en el mundo. No. Viajar
a ese país hoy, termina significando un apoyo a un gobierno, como el de Trump, que
patrocina el genocidio en Gaza y su pérfida injerencia en Colombia. Tenga dignidad, señora congresista.
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