miércoles, 12 de agosto de 2026

LAS MASCOTAS: VÍCTIMAS INVISIBLES DEL TERREMOTO

 




Por Germán Ayala Osorio

 

En medio de semejante tragedia que enluta al país, hablemos de las “adorables víctimas invisibles” del terremoto: las mascotas, los ‘hijos’ peludos, o simplemente animales de compañía. He visto el rescate de varios gatos y perros. A los bomberos, eternas gracias por salvar estas vidas y por supuesto, las de cientos de mujeres y hombres atrapados entre los escombros.

La historia de Lenny Fernández es quizás el más hermoso, pero a la vez trágico ejemplo de conexión entre los animales humanos y los no humanos. La joven abogada protegió con su cuerpo a Salomón, su perro. Al final, el peludo sobrevivió, pero su cuidadora, no. Lugar de la tragedia: Cali. Paz en la tumba de Lenny y eterna vida para Salomón, quien debería de convertirse en un símbolo con el que sea reconocida y valorada social, psíquica y culturalmente esa simbiosis entre seres sintientes y pensantes.

Leí en la red social X un trino de una persona a la que le parecía una exageración dar la vida por un animal doméstico o de compañía, insinuando que jamás podría equipararse la importancia de animales humanos y no humanos. La discusión que plantea el usuario de la red X está anclada a su visión de la vida centrada exclusivamente en la exaltación, defensa y priorización de los seres humanos por encima de otras formas de vida. Olvida que nosotros también somos animales y que quizás lo único que nos diferencia de aquellas preciosas criaturas es que somos creadores de cultura, con todo lo que ello significa.

En dicho comentario hay una profunda y evidente subvaloración de la vida de los peludos. Es tiempo de pasar de ese antropocentrismo al biocentrismo, esto es, a la defensa de toda forma de vida, en particular cuando existe esa simbiosis como la que acompañó las vidas de Salomón y Lenny. O en específico, demos la relevancia a la antrozoología,ciencia relativamente nueva que se encarga del estudio de las relaciones entre los seres humanos y los animales, especialmente aquellos más domesticados. También se encarga de mejorar las condiciones de los animales y cómo ellos pueden beneficiarnos a nosotros”.

Lo curioso es que, en este tipo de tragedias, los perros prestan el maravilloso servicio de búsqueda de personas atrapadas. Con su maravilloso olfato, dan pistas a los rescatistas del lugar en donde hay una vida humana comprometida. ¿Cuántos de los rescatados con la ayuda de los caninos no despreciaron o criticaron antes de la tragedia la tenencia de animales?

Quienes compartimos la vida con estos animales no humanos, comprendemos que esas conexiones que establecemos con ellos van más allá de las explicaciones y valoraciones que se puedan hacer a través de las palabras y los usos particulares de la lengua. Es posible que hayamos dedicado mucho tiempo a humanizarnos tratando de huir nuestra condición animal. Hacemos parte de la Naturaleza, y como ellos, estamos en el mismo cuento de llevar la mejor vida posible y de sobrevivir en medio de las hostilidades creadas y recreadas por nosotros como especie dominante y las lógicas y dinámicas de un planeta que todo el tiempo nos está hablando.

Resulta por lo menos llamativo que como seres pensantes no seamos capaces de sentir empatía por quienes ofrecen compañía y en muchos casos, equilibrio emocional. Ellos que, alejados de los dobleces que acompañan los discursos y las palabras que usamos a diario, agradecen a su manera el cariño, el amor y el respeto que les podamos brindar. Hacen parte de la familia, son un miembro más. Punto.

Sea este el momento para recordar a mis “hijos peludos” que andan por ahí en otra dimensión vigilando mis movimientos: Simón, Yuca, Yuco y Pasquino, inolvidables. Y también para insistirle en que se legisle para sacarlos de las dinámicas del conflicto armado interno. El país muy seguramente ya se olvidó de Sanson, Lester, Telmo y Wilson. En esta Tribuna jamás los olvidaré. Y también hay que sacarlos de las actividades de vigilancia.

Para aquellas familias que perdieron uno o varios miembros, mi más sentido pésame. Por supuesto que ello incluye a los “hijos” peludos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LAS MASCOTAS: VÍCTIMAS INVISIBLES DEL TERREMOTO

  Por Germán Ayala Osorio   En medio de semejante tragedia que enluta al país, hablemos de las “ adorables víctimas invisibles ” del ...