Por Germán Ayala Osorio
El Estado colombiano deviene desde años atrás con un perfil criminal que asusta: los 7.837 crímenes de Estado eufemísticamente llamados “falsos positivos”, los casi seis mil militantes de la Unión Patriótica (UP) asesinados por agentes estatales y los cientos de miles de ciudadanos torturados en caballerizas y sedes policiales confirman que efectivamente hemos construido un Estado asesino y violador de los derechos humanos. Más claro: un Estado criminal.
Bajo ese contexto, las políticas
de seguridad ciudadana, pero en particular la operación de instituciones
públicas como la Unidad Nacional de Protección (UNP) se asumen bajo el carácter
y el espíritu garantista de la constitución política convertida en el marco ético-político
y jurídico desde el que deberían de funcionar tanto la UNP, la agencia de
inteligencia y esas otras instancias estatales diseñadas para cuidar la vida,
la honra y los bienes de los ciudadanos.
Con la llegada a la Casa de
Nariño del primer presidente therian, los sectores de poder político de la izquierda
y el progresismo tienen miedo de que el nuevo gobierno no les dé las garantías
suficientes para cumplir con las actividades de oposición y control a
desarrollarse desde el Congreso e incluso por fuera de esa corporación a través
de veedurías ciudadanas, periodistas independientes, tuiteros y youtubers.
De la Espriella, el presidente
electo y therian por convicción acaba de nombrar director de la Unidad Nacional
de Protección (UNP) a Didier Blanco. A juzgar por los trinos publicados por Blanco,
las formas en las que se representa a la izquierda y a los progresistas generan
preocupaciones y hasta miedo en las huestes de la oposición. He aquí varios
ejemplos de esas opiniones publicadas en la red X, a todas luces desobligantes,
grotescas, amenazantes y temerarias.
“No hay una sola acción de los
zurdos donde no se unten el zapato de mierda, todo lo de ellos es
oscuro, amañado, sucio. A buena hora llegará el tigre a limpiar la mierda
que han dejado impregnada en las instituciones del estado”.
“Ojalá la silla vacía sacara
una edición en periódico, para poderme limpiar el culo con Cepeda,
Petro, Coronell, Santos y el Centro Democrático y poder decir literalmente, me
limpie el culo con la silla vacía y con los mismos de siempre”.
Vamos por partes como diría Jack
El Destripador. Lo primero que hay que señalar es que estamos ante un lenguaje
escatológico, vulgar y procaz de un hombre que manejará una institución clave para
las garantías que el Estado debe darles a aquellos grupos humanos que opten por
hacerle oposición y control político al nuevo gobierno. Lo segundo es que en un
precario ejercicio sinonímico el señor Blanco asocia ser de izquierda con heces
fecales, desperdicio, con mierda. Aunque en sí misma la mierda no es un desperdicio
sino una fuente de nutrientes, para Blanco los progresistas y los de izquierda
deben ser recogidos o en su defecto echados por los excusados de un gobierno
que parecería dispuesto a construir la infraestructura necesaria para enterrar a
por los menos 10 millones de personas, entre militantes y simpatizantes de las
ideas progresistas y de izquierda que votaron por Cepeda el 21 de junio.
En su perfil de X, Didier
Blanco se presenta como Abogado - Psicólogo-Especialista en Derecho
Penal-Experto en Urbanismo-. Así le agradeció al presidente electo, a quien
Blanco en uno de los trinos citados le valida su identidad therian: “Recibo
con mucha humildad y responsabilidad esta designación del señor presidente
electo, @ABDELAESPRIELLA A todos los funcionarios de la UNP: mi capacidad y
compromiso estarán a su servicio para que, juntos, logremos que la entidad
aporte a la construcción de la Patria Milagro”.
Ojalá el señor Blanco ofrezca públicamente
las garantías a militantes del Pacto Histórico y a otros agentes que ejercerán
veeduría y control político y ciudadano a la gestión del nuevo gobierno e
incluso a las actividades de la UNP. Eso sí, que resulte creíble y no se trate
de una simple habladera de “mierda”. También se espera que al momento en el que
se estudien nuevas solicitudes de protección y se evalúen los actuales esquemas
de seguridad a cargo de la UNP, se apliquen criterios y protocolos que
garanticen la vida de los protegidos, pues la señalada entidad estatal está
cuidando personas y no bultos de mierda listos para hacer compostaje. Imagino que ya empezó a borrar los asqueantes trinos con los que muy seguramente se ganó la confianza y el respeto de quien lo puso en la Unidad Nacional de Protección.
Los trinos citados no generan
confianza en que habrá las garantías para que la oposición opere en Colombia. Mientras
esperamos que el nuevo director de la UNP decida tranquilizar a la izquierda y
a los progresistas del país, su menosprecio por el pensamiento divergente resulta
inaceptable e inconveniente y mas cuando en campaña De la Espriella habló de
destripar a la izquierda.
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