Por Germán Ayala Osorio
En la historia de las viejas y
recientes intervenciones políticas y militares de los Estados Unidos en disímiles
países del sur global lo que menos le interesó a los gobiernos republicanos y
demócratas fue mejorar, consolidar o reinstalar la democracia, entendida esta
como un régimen de poder garante de libertades, derechos y bienestar colectivo.
Con el reciente “acuerdo
petrolero” con Venezuela, el gobierno del pederasta y convicto presidente de los
Estados Unidos, Donald Trump le dice al mundo- en particular a China y a la
OPEP- que el petróleo venezolano pasa a dominio norteamericano; y todo, con la
anuencia de Deysi Rodríguez, la presidenta interina que más parece un
holograma que una verdadera jefe de Estado. Esa imagen tridimensional y la luz
que le da vida se proyecta desde el salón Oval de la Casa Blanca. Por ello, en
cualquier momento dejará de funcionar como proyección holográfica.
Bajo esas circunstancias la
democracia venezolana entró en un estado vegetativo o en pausa hasta que desde
los Estados Unidos se determine cuándo es prudente llamar a elecciones. Mientras
tanto, mantienen el cañazo con Deysi Rodríguez quien dejó de ser la chavista
anti gringa para quedar reducida a una marioneta de Trump.
El mal llamado “acuerdo petrolero”-
realmente es un raponazo- manda un mensaje claro a los defensores de la democracia:
la viabilidad y la calidad de las democracias ya no se miden por las elecciones
libres, la presencia de partidos políticos y las libertades de expresión y prensa;
en adelante serán los barriles de petróleo, la eficiencia en las prácticas del fracking,
mantener la lucha antidrogas para garantizar el control institucional de
los envíos y la existencia de tierras raras, entre otros, los factores que
determinarán el futuro de los países democráticos. Ejemplo emblemático de una "sólida
democracia" es Venezuela, gobernada por Marco Rubio, quien realmente opera
como un Virrey de nuevo cuño.
La intervención militar en
Venezuela con la que se logró la captura y posterior extracción- secuestro- de
Nicolás Maduro
Moros fue el primer paso que dio USA en su tarea de recuperar el control sobre
América Latina, amenazado por gobiernos progresistas y de izquierda y el
interés de China de hacerse con ese mercado a través de la Nueva
Ruta de la Seda.
Instalado el nuevo Virrey en Venezuela, el objetivo siguiente era Colombia. Solo había que esperar el fin del cuatrienio de Gustavo Petro Urrego para hacerse con el control político y militar. La amenaza que lanzó Trump contra el entonces presidente progresista hizo parte de la narrativa intervencionista.
Para regresar a Colombia y
hacerse con el control político y militar necesitaron de un candidato de
derecha progringo. Hubo varios precandidatos que gustaron en la Casa Blanca durante
las elecciones. Juan Carlos Pinzón sonó en su momento, pero su candidatura finalmente
se desinfló; Paloma Valencia también gustaba en las huestes americanas, pero su
condición de mujer y el que el expresidente Uribe le haya quitado el respaldo
una vez emergió Abelardo de la Espriella, hicieron que los gringos se volcaran
a apoyar al ciudadano norteamericano que aspiraba llegar a la Casa de Nariño.
Una vez fue elegido presidente de la República, De la Espriella aceptó sin
chistar hacer parte del Escudo
de las Américas. La propuesta del Plan
Patriota 2.0 es la constatación de la sumisión total a los designios e
intereses de USA en los recursos naturales y la biodiversidad del País de la
Belleza.
Los gobiernos republicanos y
demócratas suelen tener información reservada y clasificada de los presidentes
latinoamericanos que la usan para chantajearlos y por esa vía garantizar su
total sumisión a lo que se les ordene. El caso del presidente panameño
Manuel Antonio Noriega es emblemático. Los gringos (la DEA y la CIA) lo usaron en
su “lucha contra el narcotráfico” hasta que un día se cansaron y optaron por
sacarlo del poder, meterlo preso y hacerse con el control del Canal.
A la presidenta interina o el
holograma Deysi Rodríguez le deben de tener algún guardado o simplemente la
tienen chantajeada con meterla presa por haber hecho parte del proyecto bolivariano.
De allí la complacencia de Rodríguez con el “acuerdo petrolero”. Para el caso del presidente De la Espriella,
lo más probable es que las autoridades norteamericanas lo tengan amenazado con el
proceso judicial que llevan jueces gringos en contra Alex
Saab, el testaferro del régimen de Maduro Moros. El periodista Daniel Coronell señaló que “el
candidato presidencial Abelardo de la Espriella se benefició con giros de
dos empresas que Alex Saab usó para enriquecerse a costa del hambre del pueblo
venezolano. La primera de esas empresas es Group Grand Limited, fundada
en Hong Kong, y utilizada por Saab para vender 350 millones de dólares en
alimentos expirados y alterados con los que el régimen de Venezuela armaba las
llamadas bolsas CLAP que entregaba, muchas veces con comestibles descompuestos,
a las familias más necesitadas del país”.
Así entonces, la narrativa aquella que indicaba que los gringos estaban muy preocupados por la democracia y la violación de los derechos humanos en Venezuela escondía el real interés de Trump: hacerse con el petróleo venezolano. De igual manera, la preocupación por la llegada del "comunismo" a Colombia fue la falsa narrativa con la que engañaron a cientos de miles de pendejos que aún creen en fantasmas. Y hablando de relatos, el de la Patria Milagro está siendo usado para tapar la injerencia gringa en el país. De la Espriella legitima la presencia de los soldados gringos, así como la gobernanza compartida con Marco Rubio, la DEA, la CIA, lo que no es otra cosa que el alineamiento con el Gobierno de Trump, lo que se traducirá en la persecución contra periodistas independientes, académicos, líderes sociales y defensores de los ecosistemas naturales. Todo lo anterior, con un novedoso factor ideológico: la presencia de las granjas de bots desde las cuales se despliegan implacables y sucias campañas de hostigamiento contra los periodistas y otros agentes públicos que critican al Gobierno del primer ciudadano colombo norteamericano en gobernar a Colombia. Se reeditará lo que pasó durante la seguridad democrática de Uribe: perseguir y estigmatizar a esos críticos, llamándolos “guerrilleros vestidos de civil o amigos de los terroristas”.
La democracia en Venezuela está
en pausa o en estado vegetativo. En la Colombia del pastor-presidente, Abelardo
de la Espriella poco a poco se avanza hacia ese mismo escenario de la mano de sionistas
israelíes, de Dios, Jesucristo, de la prensa hegemónica, el Establecimiento y bajo
las directrices de Trump. Ya veremos si en el 2030 hay elecciones libres o si
De la Espriella se convertirá en el segundo holograma proyectado desde el
siempre inmoral Salón Oval. Quizás en Washington lo ven como otro presidente interino.
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