Por Germán Ayala Osorio
No cumple el mes al frente del
Estado y Abelardo de la Espriella Otero (ADLA) ya deja las marcas suficientes
que dan cuenta de su talante vindicativo, infantil, excluyente y autoritario con
el cual mandará- gobernar es otra cosa- hasta el 2030.
El nombramiento y desnombramiento
de Carlos Sepúlveda Rico en el Departamento Nacional de Planeación (DNP) por
ser gay y haber colaborado en la redacción del Plan Nacional de Desarrollo del
gobierno de Petro confirma que al pastor-presidente lo inspiran las
retaliaciones ideológicas y las prácticas moralizantes de doble rasero que en
el marco de la Patria Milagro se consideran como propias de un proceso de
regeneración de la sociedad. Esa es la primera marca.
La presión que ejerció De la
Espriella sobre la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) con el
propósito de que sus directivas echaran para atrás el nombramiento de Carolina
Soto Losada como presidenta ejecutiva es la segunda marca que ya deja el
gobierno de ADLA. Este segundo caso expone asuntos políticos, ideológicos y
gremiales que deben leerse desde las viejas prácticas de lo que se conoce como
la “puerta giratoria” entre el sector estatal (público) y el privado y por
supuesto la operación del clasismo y el elitismo en los sectores económicos de
agentes de la sociedad civil instalados en la lucha política y electoral.
Blu radio, medio abelardista,
dice en su plataforma que “…a través de llamadas de la ministra de
Transporte, Elsa Noguera, se reclamó formalmente al gremio por haber ignorado
las sugerencias del presidente de la República. Al enterarse de la situación
real, la junta directiva le solicitó a Carolina Soto dar un paso al costado. Lejos
de ceder inmediatamente, Soto publicó un mensaje en sus redes sociales
agradeciendo el nombramiento. Esto provocó la furia de los grandes
constructores del país afiliados al gremio. Firmas de la envergadura de
Sacyr, Corficolombiana y Odinza notificaron que, de mantenerse el nombramiento
de Carolina Soto, se retirarían definitivamente de la CCI”.
A esas circunstancias descritas
por el medio oficialista se suman otras que hacen parte de las maneras en las
que el poder actúa en los niveles más altos de una sociedad clasista y
arribista como la nuestra. Sigamos.
Soto Losada es la compañera
sentimental de Alejandro Gaviria Uribe, exministro de Educación en el gobierno Petro.
Esa sería otra razón por la que ADLA presionó la salida de la ya nombrada presidenta
ejecutiva de la CCI. Sin duda alguna, una retaliación de corte ideológico que,
aunque no es nueva, sí debería de preocupar a los otros gremios que a pesar de
no reconocerlo como miembro de clase VIP, lo votaron por el odio a Petro y al
progresismo. No se descarta que sectores de la élite gremial vea al presidente
de la República como un “levantado” con el que sí o sí deberán entenderse por los
intereses que están en juego.
Veamos dos casos recientes en los
que presidentes de la República en ejercicio interfirieron o chocaron con los
nombramientos de los presidentes de Asocaña y la Federación Nacional de Cafeteros.
Para el caso del gremio azucarero, en el 2020, fue elegido para presidir
Asocaña Frank Pearl, quien había trabajado en el gobierno Santos en los asuntos
del proceso de paz con las Farc. Desde el uribismo se presionó su salida y
Asocaña dio el reversazo. La razón del desnombramiento la dio Juan Fernando Cristo:
“los ingenios no aguantaron la presión del Palacio de Nariño” y que “el
pecado” de Pearl había sido “ser santista y negociador del acuerdo”. Y el
caso del gremio cafetero se presentó durante el gobierno Petro. El jefe del Estado
tuvo agrios enfrentamientos con Germán Bahamón, presidente del gremio cafetero.
Los gremios económicos, históricamente
de derecha, siempre abogan por el respeto a la institucionalidad, la democracia,
la separación de poderes y la libertad de empresa. Durante el gobierno Petro,
los enfrentamientos políticos e ideológicos con Fenalco y la Andi fueron
frecuentes, lo que finalmente fue aprovechado en campaña por De la Espriella
para mostrarse como defensor de la libre empresa y amigo del empresariado.
Lo sucedido con la Cámara
Colombiana de la Infraestructura parece preocupar a los otros gremios que
apenas ahora están conociendo el verdadero talante del jefe del Estado por el
que ellos mismos votaron. Quedaron notificados los gremios: sus elecciones
internas serán examinadas con rigor ideológico en la Casa de Nariño.
Ya la vocera del grupo Gilinski y
abelardista comprometida, Victoria Eugenia Dávila está pidiendo la cabeza del
eterno presidente de Fenalco. En su cuenta de X, la “periodista-periodista”
espetó lo siguiente: “La ANDI requiere una renovación y una modernización.
Es importante impulsar nuevas voces y liderazgos dentro del mismo gremio. Hay
que reconocer la importante labor de Bruce Mac Master durante más de 15 años.
Dicho eso, si las directivas de la ANDI piensan más en el pasado que en el
presente, corren el riesgo de un futuro en la obsolescencia”.
La reacción de Alejandro
Gaviria
No se descarta que la intromisión
de Abelardo de la Espriella en los asuntos internos del CCI se haya producido también
porque la elegida es una mujer. ADLA en campaña dejó ver visos de una misoginia
igualmente ideologizada. Eso sí, varios periodistas y exfuncionarios criticaron
el reversazo del gremio exaltando las calidades académicas y las capacidades de
Carolina Soto Losada.
Llama la atención la reacción del
exministro Alejandro Gaviria Uribe, esposo de la desnombrada presidenta de la
CCI, quien se refirió al asunto desde su cuenta de X. Lo expresado por
Gaviria Uribe podría tener una doble lectura. Esto dijo: “El
autoritarismo desbordado de derecha es tan perjudicial como el de izquierda
para el sector privado. El desprecio por la ley y por unos límites mínimos de
decencia debe combatirse sin importar el color político del gobierno. El
Leviatán es peligroso para la democracia y las instituciones, vístase como se
vista”.
Una primera lectura apunta a que,
al evitar nombrar al presidente de la República, Gaviria Uribe intenta
minimizarlo haciendo una referencia si se quiere abstracta y atemporal del
ejercicio del poder político. Es posible que en lo "No Dicho" el exministro
esté la pequeñez que ya muchos ven en De la Espriella al inmiscuirse en las
decisiones del gremio que hoy resulta clave para el proceso de reconstrucción
de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto.
Una segunda lectura de la
reacción de Gaviria indicaría una tibia defensa de la formación y la capacidad
de su compañera sentimental. ¿Miedo al jefe del Estado? El exministro pudo
aprovechar el espacio para exaltar las cualidades de Soto Losada e insistir en lo
peligroso que puede resultar para el país naturalizar el carácter vindicativo
del presidente de la República. En un país machista y misógino como Colombia los
hombres públicos con reconocimiento social y político están más que obligados a
defender a las mujeres cuando por la mezquindad del poder ideologizado son
rechazadas por hombres con un poder incontrastable como el del presidente de la
República.
Contrario a la reacción abstracta
del exministro Gaviria, su “descabezada” esposa terminó su comunicado público
en el que declina a su nombramiento por la furiosa reacción que generó en el
alto gobierno. “Finalmente, quiero llamar la atención sobre la importancia
de la independencia de las decisiones del sector privado y del respeto del
gobierno a las mismas”.
Nota: foto tomada de Semana.com