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miércoles, 26 de agosto de 2026

GALÁN: DE ALCALDE MAYOR, A SUBGERENTE

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Hay sutiles maneras de deslegitimar a los alcaldes elegidos a través del voto. Durante las administraciones de Uribe Vélez (2002-2010), sus famosos consejos comunitarios o comunales sirvieron al propósito de afianzar el centralismo, debilitar la autonomía y por esa vía someter la gobernabilidad local a los deseos del entonces jefe del Estado que, en más de 200 visitas a los territorios, “solucionaba” problemas que les correspondía asumir a los mandatarios locales. Por supuesto que los alcaldes, en total sumisión, aceptaron la intromisión del entonces presidente de la República. Antanas Mockus dijo en su momento que los consejos comunales del gobierno Uribe fue una práctica que “…no respeta la descentralización y permite que las regiones limiten sus recursos para que el gobierno los use de manera arbitraria".

En la actual coyuntura política y con la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño nombrarle una “Gerente” al alcalde Mayor de Bogotá apunta a hacer lo mismo que hacía Uribe con sus consejos comunales: afianzar la centralización en medio de las críticas de De la Espriella al centralismo bogotano, ponerle cortapisas a la gobernabilidad del alcalde Carlos Fernando Galán, restarle autonomía y erosionar la imagen gerencial que de manera natural debería acompañar a todo alcalde, en particular al de Bogotá. Carlos Carrillo, exdirector de la UNGRD, consideró como “inaceptable que el presidente pisotee la autonomía de Bogotá nombrando a una aliada suya en un cargo que no existe. Bogotá tiene un alcalde, no dos; desde 1988 los alcaldes se eligen por voto popular sin interferencia del presidente”.

Aunque el objetivo de nombrar a Claudia Lucía Sandoval es “articular y hacer seguimiento a proyectos estratégicos y contribuir a resolver dificultades de ejecución, sin sustituir las competencias de la administración distrital”, lo cierto es que políticamente suena a que la presidencia de la República le está imponiendo una jefa al alcalde Mayor Carlos Fernando Galán porque no confía en sus capacidades gerenciales y ejecutorias, de ahí que se necesite controlar de cerca sus decisiones y formas de administrar la capital del país. Quizás sin proponérselo, Abelardo de la Espriella está minando la credibilidad de Galán, quien muy seguramente querrá aspirar a la presidencia en el mediano plazo.

 

El jefe del Estado justificó, en medio de las críticas, la llegada de la Gerente para Bogotá usando cuatro verbos a saber: coordinar, destrabar, articular y avanzar. ¿Acaso esos mismos vocablos no hacen parte de las funciones gerenciales que debe cumplir un alcalde? Otro asunto que le cuestionan a De la Espriella es que en campaña habló de reducir el tamaño del Estado y por esa vía disminuir los costos de su operación, disminuyendo la burocracia. ¿Cuánto salario devengará la gerente de Bogotá y de dónde saldrán esos recursos? ¿Se trata de un nuevo cargo público? ¿Sus ejecutorias estarán bajo la lupa de los organismos de control o exclusivamente bajo la auditoría de su amigo el presidente de la República?

Galán aceptó la imposición recordando sus enfrentamientos personales y políticos con el presidente Petro. Carlos Fernando Galán pasó de ser el alcalde Mayor a ser el “subgerente” de la ciudad, bajo las órdenes de Claudia Lucía Sandoval.

En las imágenes y videos publicados se ve a un Galán sometido a la voluntad del jefe del Estado. Sus gestos dan cuenta de un político que cree poder sacar ventajas políticas y electorales de las gestiones conjuntas que emprenda con la gerente. Ya veremos. Lo único que se le puede reconocer como positivo es que Galán no hizo el ridículo saludo militar y mucho menos gritó Firme por la Patria.

Lo cierto es que, por ahora, la imagen de alcalde-gerente deviene debilitada no solo por los problemas de inseguridad y la recolección de las basuras que acosan a la capital del país, sino por la actitud sumisa del alcalde Mayor de Bogotá. Quizás ya está pensando en lanzarse a la presidencia de la República. Su condición de “delfín” y la imagen de pusilánime proyectada serán serios obstáculos por vencer, aunque después de Iván Duque cualquiera puede convertirse en presidente de la República. Baste con que una parte del Establecimiento lo apoye. 


lunes, 27 de julio de 2026

EDER Y GALÁN VISTOS POR ABELARDO

 


Por Germán Ayala Osorio

Los alcaldes de Bogotá y Cali, Carlos Fernando Galán y Alejandro Eder pasarán a la historia por ser políticamente pusilánimes y “lambones” frente a las decisiones y expresiones de Abelardo de la Espriella. Las primeras en calidad de presidente electo y las segundas como candidato presidencial. 

Empiezo con el caso de la primera autoridad de la “Sucursal del Cielo”. Resulta que durante la campaña presidencial el entonces candidato Abelardo de la Espriella descalificó a Eder y su gestión. Recordemos lo que dijo el therian: “tenemos la oportunidad de derrotar a los de siempre, los de siempre del Establecimiento, como Dilian y su grupo, como Eder que ha sido un fracaso al que el pueblo de Cali eligió para que manejara toda la inseguridad y vive escondido y asustado por ahí llorando debajo de la cama como el cobarde que es…”.

Con el anuncio de que De la Espriella tomará juramento y se investirá de jefe del Estado en algún lugar de la ciudad de Cali, la reacción del alcalde de la capital del Valle del Cauca confirma su carácter apocado. Esto dijo en su cuenta de X: “Bienvenido, presidente @ABDELAESPRIELLA, a su acto de posesión en Cali. Desde nuestra ciudad estamos listos para acompañar y apoyar todo lo que sea necesario. Cali ha esperado durante muchos años una mayor presencia del Gobierno Nacional, y que este acto se realice aquí ratifica su compromiso con nuestra ciudad, con el Valle del Cauca y con todo el suroccidente colombiano.

Algunos dirán que así es la política y que por diplomacia y el “bien de la ciudad” al alcalde Eder le toca bajar la cabeza y olvidarse de lo dicho por De la Espriella. Pero siempre hay maneras dentro del marco de la política para afianzar relaciones con el gobierno nacional bajo condiciones de respeto y dignidad. Con el gobierno Petro mantuvo una clara pugnacidad, pero con el presidente therian la sumisión es tan grande que el burgomaestre local se ve aún más pequeño que el propio presidente electo. A veces, en política, es recomendable exhibir algo de dignidad para que las relaciones con el presidente de la República no sean de total dominación.

Nadie niega las malas relaciones que hubo entre Petro y Eder, lo que de alguna explica la felicidad del alcalde de Cali con la posesión de Abelardo en la capital del Valle del Cauca. Pero más allá de la responsabilidad del presidente de la República saliente, la mala gestión de Alejandro Eder es indelegable. De la Espriella señaló “que el gobierno Petro le ha hecho daño a este departamento (Valle del Cauca), no tanto como los políticos de siempre. Es decir, las cosas como son. No solo es culpa de Petro, aquí están metidos el grupo de Dilian (Francisca Toro) y el señor Eder”.



Revisemos el caso del alcalde Mayor de Bogotá. En su calidad de presidente electo, De la Espriella le notificó a Carlos Fernando Galán que la capital del país tendrá un “gerente especial”. La reacción del hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento es digna y propia de un político pusilánime. Esto dijo en su cuenta de X: “Esta es una noticia importante para Bogotá, agradezco la iniciativa anunciada por el presidente electo. Tener en el Gobierno Nacional una persona y un equipo encargado de trabajar en llave con Bogotá será clave”.

El abogado y columnista Ramiro Bejarano reaccionó así a la imposición del presidente electo de un Gerente para la capital: “De la Espriella designará un Gerente para Bogotá. ¿Entonces qué pasará a ser el alcalde Galán?”. La respuesta es evidente: Galán dejará de ser el alcalde Mayor de Bogotá, para convertirse en subgerente.

Con el anuncio del presidente electo claramente está desconociendo la autoridad de Galán, al tiempo que le dice al alcalde Mayor que su administración ha sido errática en asuntos como el manejo de las basuras y la inseguridad.

Tanto Galán como Eder se graduaron de vergonzosos aduladores y sumisos ante el advenedizo que los gobernará. Al primero lo irrespeta usando y manoseando la institucionalidad; al segundo, lo ultrajó en campaña y Eder guardó silencio. De la Espriella lo llamó "cobarde". Lo cierto es que siendo alcalde y el "tigre" candidato, fue incapaz de defenderse. 





sábado, 14 de marzo de 2026

A LOS HIJOS DE LUIS CARLOS GALÁN LOS COOPTÓ EL ESTABLECIMIENTO




Por Germán Ayala Osorio

 

A los hijos del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento se les exige que recojan el ideario político de su progenitor, lo que no es otra cosa que enfrentarse al Establecimiento y en particular a los agentes políticos que de manera directa e indirecta cohonestaron con el atentado que terminó con la vida del líder del Nuevo Liberalismo. Tanto Carlos Fernando como Juan Manuel Galán dejaron claro que se sienten cómodos al estar del lado de la derecha, espectro político e ideológico en donde se naturalizaron los dos más graves problemas que el líder asesinado en la plaza de Soacha fustigaba en su campaña hacia la presidencia de la República: el narcotráfico y la corrupción.

Juan Manuel Galán participó de la Gran Consulta del uribismo y hoy secunda el proyecto de la dupla Valencia-Oviedo, que representa a una derecha neoliberal y anti-derechos que se opone a la reforma agraria y rechaza con ahínco aquello de la función social de la propiedad, principio constitucional que defendió en su momento su padre. Incluso, Galán Sarmiento compartía la idea de la expropiación de la tierra, eso sí, sin atropellos a los propietarios; de ponerle límites al latifundio y el apoyo a la organización del campesinado.

Entre tanto, Carlos Fernando, como alcalde Mayor de Bogotá, está labrando el camino hacia la presidencia defendiendo los intereses corporativos desde los cuales se garantiza la operación privada del Estado en desmedro de los derechos colectivos, en particular de la población vulnerable y pobre. Carlos Fernando milita en Cambio Radical, un partido político que la opinión pública asocia con la corrupción.

Por cuenta del enorme carisma y el proyecto de país que encarnaba Luis Carlos Galán sus vástagos soportan la presión social y política de sectores de la izquierda y el progresismo que les exigen a diario acercarse ideológicamente a su padre. Ya es tiempo de abandonar esa exigencia pues llevar el apellido Galán se convirtió en una pesada carga para los hijos del inmolado líder. Peso, por supuesto, que no les interesa sobrellevar porque implicaría enfrentarse a las fuerzas de un Establecimiento que terminó cooptándolos al ofrecerles jugar políticamente, eso sí, sin erosionar la hegemonía de poderosos actores económicos y políticos comprometidos con la corrupción y el narcotráfico, las dos inmorales realidades que Luis Carlos Galán confrontó con firmeza durante su campaña presidencial. Ya dejen tranquilos a los hijos de Galán y a la memoria del sacrificado líder.

Adenda: lo más seguro es que a Juan Manuel le den un ministerio, en caso de que Paloma Valencia gane la presidencia. Eso sí, le quedará bien difícil desmarcarse en adelante del uribismo. Esa mácula la llevará por siempre. 


Nota: imagen tomada de Semana.com

jueves, 5 de marzo de 2026

¿JUAN DANIEL OVIEDO REALMENTE “DEFIENDE” A PETRO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Juan Daniel Oviedo Arango tiene a más de uno sorprendido y cautivado por la “defensa” que viene haciendo del gobierno Petro, frente a los ataques de sus compañeros de la consulta de la derecha uribizada, conocida como la Gran Consulta por Colombia.

Por supuesto que se trata de una “defensa” que parece genuina, pero que realmente obedece a los cálculos políticos del precandidato presidencial que muy seguramente buscará la alcaldía de Bogotá, ante el fiasco que los bogotanos asocian y reconocen en la figura de Carlos Fernando Galán, actual alcalde de los capitalinos. Y para lograr llegar al Palacio de San Carlos, Oviedo necesita quedar bien con el petrismo de la capital del país y los que militan en el “centro”, eso sí, sin distanciarse de la derecha en la que encuentra su razón de ser.

Oviedo Arango sabe que Paloma Valencia, la “muñeca” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, es la eventual ganadora de la consulta. Muchos creen que Oviedo Arango se equivocó al hacer parte de la consulta del uribismo. Hay quienes lo veían midiendo fuerzas con la exalcaldesa Claudia López y Leonardo Huerta, en la llamada Consulta de las Soluciones. Lo cierto es que el exdirector del DANE está haciendo una campaña inteligente, interesante y sin el odio que destilan hacia Petro, Vicky Dávila, Paloma Valencia y el resto de los precandidatos de la Gran Consulta Uribista.

Eso sí, esa “defensa” interesada del gobierno Petro no lo convierte en progresista y mucho menos en un político de izquierda. No. Aunque se auto percibe como el “sapo de la consulta de la derecha”, él sabe muy bien que sus diferencias con los ocho precandidatos hacen parte del juego electoral. Una vez termine la campaña, habrá borrón y cuenta nueva.

El episodio homofóbico del que fue víctima Juan Daniel Oviedo de parte del retrógrado y fanfarrón candidato presidencial de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella, provocó el respaldo de sus compañeros de la consulta y de otros sectores de la opinión cercamos a la derecha.

Ya veremos qué sucede. Lo cierto es que Oviedo Arango, songo sorongo, está labrando el camino para que el país piense en una nueva derecha, alejada de lo que se conoce como el uribismo y de María Fernanda Cabal, quien aspira a fundar un nuevo partido de derecha (ultra), cercano quizás al partido español VOX con quien Cabal tiene relaciones cercanas y profundas simpatías ideológicas. Cabal, junto a los miembros de VOX, insisten en batirse en duelo con el fantasma del comunismo y del socialismo. A pesar de haber renunciado del Centro Democrático y distanciarse de Uribe Vélez, María Fernanda Cabal sigue empeñada en luchar contra ese tenebroso espectro llamado comunismo. La política vallecaucana considera que “los comunistas son como el cáncer. Todo lo que tocan lo dañan. Tienen una habilidad especial de transformarse. Se visten de colores. A veces se vuelven ambientalistas, a veces se vuelven animalistas”.

Oviedo es de derecha, pero quizás de una derecha más inteligente y racional capaz de exponer disquisiciones como esta: “hay gente que prefiere que el país se incendie antes de que le vaya bien, simplemente porque no están en el poder. Esa es la realidad. La gente se alegra de que al gobernante le vaya mal simplemente porque es de la oposición, y eso no puede ser”.




viernes, 27 de febrero de 2026

¿INUNDACIONES, CUERPOS DE AGUA O ENCHARCAMIENTOS?

 

Por Germán Ayala Osorio 

Noticias Caracol es una empresa mediática y un actor político que tiene como tarea informar sobre lo que acontece en Colombia, el mundo y por supuesto en la capital del país. Pero tiene otro propósito: proteger la imagen del alcalde Mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán. Problemas como el manejo ineficiente de las basuras, la galopante inseguridad que asusta a los capitalinos y los efectos que dejan las lluvias torrenciales en las vías de la capital acosan al alcalde Mayor de Bogotá. Galán se presenta como un líder técnico y un ejecutor, pero los hechos son tan tozudos que su administración enfrenta problemas de legitimidad social, lo que aporta a la consolidación de una imagen negativa frente a la ciudadanía bogotana.

Para cuidar la imagen del burgomaestre distrital los periodistas de este medio y de otros acuden a eufemismos para garantizar que Galán termine su mandato con una imagen positiva entre la opinión pública. Cuando por cuenta de copiosas lluvias colapsan las vías y se inundan las barriadas, entonces los periodistas de Caracol apelan a rebuscados eufemismos para minimizar los efectos sociales y políticos de los desbordamientos. Entonces, hablan de “encharcamientos”, cuando lo que realmente está ocurriendo son vías inundadas y zonas anegadas. Más recientemente, el mismo medio, para describir la misma situación usó el término “espejo de agua”. En la cuenta de X de ÚltimaHoraCaracol se leyó lo siguiente: “Debido a la intensidad de lluvias que se han presentado en el sector, en el Portal 80 hay un alto espejo de agua que afecta la operación de los buses troncales y alimentadores”.

Con la acción eufemística el medio deconstruyó el hecho noticioso. No se trata de un inocente y desprevenido ejercicio sinonímico del redactor con el que se acercó al discurso ambiental (técnico). No, claramente se intenta confundir a las audiencias acostumbradas a escuchar y leer “inundaciones, anegamientos o desbordamientos”.

La expresión “espejo de agua” es usada en el ámbito de la ecología y la agricultura, entre otras disciplinas y ámbitos para referirse a “una superficie de agua plana y tranquila que refleja la luz y los objetos a su alrededor. A menudo se encuentra en la naturaleza, como en ríos, lagos, estanques y océanos, pero también puede ser creado artificialmente en fuentes y estanques ornamentales”. Insisto: la extrapolación del sentido del término “espejo de agua” para informar de los efectos negativos que dejan copiosas lluvias en las arterias viales de Bogotá está atada al compromiso de cuidar la imagen del acalde Galán.

En Colombia el uso de eufemismos es muy común. Durante el gobierno del inefable Iván Duque Márquez se quiso naturalizar el uso del vocablo “homicidios colectivos” en lugar de masacres, para minimizar los impactos negativos que genera el uso de este último término.

Quizás el más común de los eufemismos es “falsos positivos”, con el que se evita calificar como crímenes de Estado, ajusticiamiento de civiles inermes o ejecuciones extrajudiciales perpetradas por militares y policías en cumplimiento de órdenes expresas de comandantes que pedían “litros de sangre” y espetaban, a “mí no traiga detenidos”; y las de miembros de la cúpula militar a los que Uribe les exigía “más y mejores resultados operacionales”.

Durante los aciagos ocho años de Uribe, José Obdulio Gaviria, uno de sus más fieles escuderos le propuso al país que no se hablara más de “desplazados o de desplazamiento forzado”, práctica oficial atada a la aplicación de la Seguridad Democrática”. Gaviria quiso acuñar el concepto de “migrantes internos”.  

Los periodistas de Caracol Noticias no deberían de acercarse a un espejo de agua. No por el riesgo de ahogamiento, sino porque en la imagen reflejada en lugar del logo de la empresa, aparezca el de la alcaldía Mayor de Bogotá e incluso, la fotografía de Carlos Fernando Galán.

Adenda: los ejercicios eufemísticos de Noticias Caracol me hicieron recordar el grafiti que dice: “nos mean y la prensa dice que llueve”. 





miércoles, 25 de febrero de 2026

UN PERIODISTA LLAMADO MELQUISEDEC

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de 40 horas de cautiverio y de ser víctima del ya naturalizado “paseo millonario”, Diana Lorena Ospina es abordada, llegando a su casa, por el periodista Melquisedec Torres quien, preso del síndrome de la chiva, la graba sin el consentimiento de Ospina.  Poco le importó al apresurado reportero el sutil rechazo de la joven quien atinó a decirle “qué mal que me filmes”.

En su cuenta de X, Torres, el “rey de la chiva y del periodismo amarillista” dijo: “Atención. Primeras imágenes exclusivas de Diana Lorena Ospina tras ser hallada por la Policía en la vía a Choachí. Estaba desaparecida desde la madrugada del domingo tras tomar un taxi en Bogotá. En general está en buen estado de salud”. El noticiero Caracol Noticias publicó las imágenes y le dio el crédito a Melquisedec, quien debe estar aún celebrando la consecución de su “chiva” y por ver en la televisión nacional la frase “cortesía de Melquisedec” en la emisión del noticiero.

Estamos ante un “logro” periodístico que dice mucho de la forma como Melquisedec entiende el oficio: “lo que importa soy yo y no la víctima”; primero está mi reconocimiento como un reportero que sabe aprovechar muy bien estar en el momento indicado. Justamente, por estar preso de la inmediatez y del síndrome de la chiva, Melquisedec, un nombre bíblico, ignoró por completo la condición de víctima de Diana Lorena Ospina.

La Biblia describe a Melquisedec como “rey y sacerdote de Dios, como una figura misteriosa y un símbolo de justicia y paz”. El Melquisedec colombiano se acerca más al “Dios del periodismo sensacionalista”, ese que en lugar de reconstruir el infierno que vivió Diana Lorena Ospina por culpa de la banda de delincuentes que se beneficia de la debilidad de la justicia y del desinterés del alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán de atacar de manera decidida a las estructuras criminales enquistadas en el servicio de taxis.  Por razones ideológicas y políticas, Melquisedec eligió el camino más fácil: molestar a la víctima, en lugar de confrontar al burgomaestre responsable en gran medida de la inseguridad que soportan los capitalinos.

El error de Melquisedec estuvo en que puso por encima de los derechos de Diana Lorena Ospina su ego de periodista y el consecuente afán de figurar y recibir los aplausos de los colegas. En su actuar ético, a Melquisedec no le importó realmente que Diana regresara sana y salva a su hogar; si el desenlace después de 40 horas secuestrada hubiera sido otro, el tratamiento sensacionalista hubiese sido el mismo.

 


Imagen tomada de Semana.com

viernes, 25 de julio de 2025

JUAN MANUEL GALÁN, PRECANDIDATO PRESIDENCIAL, APOYA EL GENOCIDIO EN GAZA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El precandidato presidencial, Juan Manuel Galán dejó ver de manera temprana su interés de servirle, una vez esté instalado en la Casa de Nariño, a la derecha internacional que aprueba y apoya el genocidio que Israel viene cometiendo contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. En entrevista concedida a El Espectador dijo que su primer acto de gobierno será “reestablecer la relaciones diplomáticas con Israel”.

Resulta curioso que, a pesar de su evidente desprecio por la vida de los palestinos, insista en declararse “liberal”, cuando realmente está más cerca de la ideología conservadora en la que se sostiene el viejo establecimiento colombiano y las conexiones de este con la derecha internacional. Vaya contradicción filosófica e ideológica en la que cae este “delfín” en su afán por ganarse el apoyo de la derecha colombiana y del sionismo internacional que asumen como “normales y necesarias” las prácticas genocidas adelantadas por Israel por cuanto están soportadas en un evidente supremacismo étnico. Esa racionalidad económica y política que instrumentaliza la vida, convierte a Juan Manuel Galán en uno más de los políticos que tanto daño le hicieron en el pasado reciente del país: Uribe, Duque, Gaviria y Santos. 

Además de mostrar su simpatía con el genocidio, Galán habló generalidades en la entrevista concedida al diario bogotano, el último medio tradicional en entrar a la cofradía mediática que le hace oposición política al gobierno Petro. Por ejemplo, de restarle poder al régimen presidencialista para facilitar el trabajo coordinado con las regiones, esto es, con alcaldes y gobernadores. Esto dijo el hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento: “…proponer una reducción del poder de la Presidencia de la República, para que ese poder se transfiera a los territorios y regiones, donde los mandatarios locales sientan que el gobierno nacional es su aliado, es el que está para apoyarlos, para acompañarlos, para respaldarlos”.

En lo que toca al tema de la salud, señaló que insistirá en “…que el sistema de salud como alianza público-privada pueda recuperarse. Evitó hablar de la actual crisis del sistema de aseguramiento en salud, lo que hace pensar en que, de llegar a la Presidencia, Galán le seguirá inyectando millonarios recursos a las EPS dejando de lado las prácticas mafiosas de juntas directivas de varias entidades que terminaron en robos billonarios de recursos del erario. De llegar a la presidencia, lo más probable es que Juan Manuel Galán eche para atrás el modelo preventivo en salud que dejará funcionando el gobierno Petro.

En las pasadas elecciones, Juan Manuel Galán apoyó al corrupto y putero candidato presidencial Rodolfo Hernández. Esto dijo en ese momento: “Rodolfo Hernández representa la emoción de centro que no quiere continuismo Uribista ni cree en la propuesta de Gustavo Petro. El Nuevo Liberalismo jamás abandonará el espíritu crítico y el derecho a oponerse a aquello que no compartimos ni le conviene al país. ¡Cuente con nosotros!”

Las contradicciones ideológicas y las veleidades de Galán lo acercan más al uribismo y al poder tradicional que ostentan los banqueros y un par de familias más que capturaron y sometieron el Estado a sus caprichos e intereses de clase. De esa manera, a Galán poco o nada le preocuparía ser un presidente servil a los poderosos de siempre. Realmente, Juan Manuel Galán no es un liberal. Por el contrario, es un godo que usa camisa roja y agita las banderas del Nuevo Liberalismo, eso sí, alejado de las ideas de su padre. En esa misma línea actúa su hermano Carlos Fernando, actual alcalde de Bogotá. 



Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

viernes, 28 de marzo de 2025

ENCUESTAS Y LA POSIBLE CANDIDATURA DE GUSTAVO BOLÍVAR

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Las encuestas son instrumentos técnicos y políticos que suelen usarse para manipular a la opinión pública, especialmente en escenarios electorales en los que las emociones afloran en un electorado mal informado y en muchas ocasiones poco formado para debatir con rigor las ideas y los proyectos políticos circulantes. Las encuestas aportan a la consolidación de estados de opinión que generan las condiciones propicias para que se dé lo que se conoce la Espiral del Silencio.

Las empresas demoscópicas, entonces, fungen, al igual que los medios masivos que las contratan y divulgan sus resultados, como actores políticos que pocos se atreven a confrontar. Solo los expertos en estadística pueden develar los problemas técnicos en el diseño de las preguntas, el número de encuestados y en particular los criterios bajo los cuales se eligen los candidatos sobre los cuales se medirán sus niveles de aceptación o rechazo.

Por estos días circulan los resultados de una encuesta aplicada por Invamer- Gallup en la que aparecen las figuras de Gustavo Bolívar, con un 11,8% en la intención de voto, Sergio Fajardo con un 9,5%, Vicky Dávila de Gnecco con un 8,3% y Juan Manuel Galán con un 7,8%. Esta “fotografía” ha sido leída con sospechas por sectores de la opinión.

En la red social X varios simpatizantes del petrismo prendieron las alarmas porque consideran que la inclusión de Bolívar en la encuesta tiene un propósito político y electoral de parte de la firma encuestadora: afectar los intereses del progresismo. El objetivo es inflar a quien sería el candidato más débil del progresismo y por lo tanto el más fácil de derrotar por parte de los candidatos de la derecha que lo acompañan en la medición. Curiosamente, en esta y otras encuestas el nombre de Carolina Corcho no se registra quizás por el mismo pérfido propósito.

De acuerdo con quienes ven con sospecha la inclusión de Gustavo Bolívar en las encuestas lo más recomendable es que el fiel escudero de Petro no se lance como candidato presidencial. En la pasada elección en Bogotá, Bolívar aparecía punteando en las encuestas y al final quien llegó a la Alcaldía fue Carlos Fernando Galán con el apoyo del uribismo, Peñalosa y Claudia López. Bolívar no tiene el carisma y la experiencia suficientes para recoger las banderas del petrismo y el progresismo. Es un buen funcionario, honrado y diligente, pero son virtudes insuficientes para dar continuidad al proyecto progresista. 

Ahora bien, más allá de si la inserción de Bolívar dentro del ramillete de candidatos con posibilidades de ser votado, hay que señalar que la candidata uribista y ficha de los clanes Gilinski y Gnecco, Vicky Dávila parece que llegó a su máximo techo. Más claro: su candidatura no despega a pesar de haber sido la primera en lanzarse al ruedo. Poco a poco va dejando ver sus debilidades discursivas que se reflejan en su incapacidad para ofrecer un proyecto político alternativo. La periodista-candidata anda desesperada buscando likes. Y para lograrlo, apela a prácticas que manejó muy bien cuando fungió como periodista: el amarillismo y la porno miseria.

Mientras se decanta el panorama político y electoral, las firmas encuestadoras privadas afectas a la derecha seguirán con su objetivo de invisibilizar posibles candidatos del progresismo y vender como alternativas de cambio a candidatos como Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y Vicky Dávila, agentes del viejo Establecimiento colombiano.

El tiempo pasa y el progresismo y la izquierda no acuerdan aún quién será la fórmula presidencial para el 2026. Ojalá no olviden que la derecha no tiene ningún problema para hacer acuerdos políticos para enfrentar a quienes defenderán el proyecto político del presidente Petro.

 


Sorpresivos resultados de encuesta Invamer deja a Bolívar y Fajardo en la cima


domingo, 9 de marzo de 2025

FEMINISMO Y LA PINCHE ESTATUA DE GALÁN


Por Germán Ayala Osorio

La estatua de Luis Carlos Galán Sarmiento fue vandalizada por un grupo de mujeres encapuchadas que participaron de la marcha en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Se trata, sin duda alguna, de una acción política que relativiza el daño a la efigie en la medida en que esta puede ser limpiada y recuperada, mientras que las vidas de las mujeres asesinadas en la capital y en el país no podrán recuperarse jamás. Justo hace un año, el alcalde Carlos Fernando Galán, hijo del inmolado líder político, representado en la imagen afectada, les lanzó el Esmad a las marchantes, medida represiva que no quedó en el olvidó y que por el contrario alentó a las muchachas que ayer 8 de Marzo vandalizaron la estatua.

La godarria bogotana y de otras regiones suele descalificar a quienes ensucian bustos de políticos por considerarlas acciones temerarias e iconoclastas. Es tal la defensa de esos símbolos, que las víctimas de feminicidios suelen asumirse como “cosas del destino”, o porque “les tocó morir así”. O lo que es peor, suelen responsabilizar a las mujeres asesinadas por hombres por la “forma como andaban vestidas” o por no “saber reconocer las intenciones de sus agresores”.

Y por tratarse de un asunto político, Juan Manuel Galán, hijo de Luis Carlos y hermano del actual alcalde de la capital, le preguntó al presidente Petro: “Presidente, quiero preguntarle ¿cuál es su reacción frente a este acto?” Por supuesto que la pregunta de Juan Manuel Galán deviene con una carga emocional e ideológica que alimenta el enfrentamiento político entre Petro y el alcalde Mayor de Bogotá por asuntos ecológicos y ambientales atados al decreto ministerial que impone lineamientos para el manejo de la sabana de Bogotá, afectada de tiempo atrás por los intereses de constructoras privadas que la vienen sometiendo a un proceso urbanístico ecológicamente insostenible.

El afán de protagonismo de Juan Manuel Galán lo hace ver infantil y nostálgico frente a un hecho menor si se compara con los daños que el machismo y la misoginia en Colombia han dejado en millones de mujeres violadas, empaladas, manoseadas, instrumentalizadas y asesinadas por esa parte de la sociedad que defiende a dentelladas unas pinches estatuas que pueden ser restauradas.

La respuesta de Petro fue la siguiente: “Juan Manuel, no me gusta lo que pasa en el Día de la Mujer en contra del homenaje a un hombre que fue un líder muy importante para el país y que sus ideas ni fueron escuchadas y seguidas en Colombia. El alcalde Carlos Fernando Galán es quien debe garantizar la tranquilidad pública en la capital”.

Detengámonos un momento en la idea subrayada. Bien puede asumirse como un vainazo que le lanza Petro a los vástagos de Luis Carlos Galán, quienes de tiempo atrás optaron por acercarse a los agentes del Establecimiento colombiano que vieron como un riesgo las ideas y el proyecto político del líder del Nuevo Liberalismo, en lugar de coger las banderas de su padre y construir u nuevo liderazgo alejado de las mezquindades y el ethos mafioso que siempre caracterizó a la derecha colombiana.

Su hermano Carlos Fernando llegó a la Alcaldía de la capital gracias al apoyo de Uribe y Vargas Lleras, agentes políticos que representan justamente lo que tanto atacó y fustigó su inmolado padre. Con el reclamo de Juan Manuel Galán, la memoria de Luis Carlos quedó reducida a una pinche estatua.



Sergio Acero / El Tiempo© Sergio Acero / El Tiempo

jueves, 6 de marzo de 2025

GALÁN, EL ALCALDE ECOLÓGICAMENTE INSOSTENIBLE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Los constantes roces entre el presidente de la República y el alcalde mayor de Bogotá se desprenden de dos visiones irreconciliables alrededor del desarrollo urbanístico, incluido en este el asunto de la movilidad.

Por cuenta de un borrador de resolución del Ministerio del Medio Ambiente, Galán y el gobierno Petro están metidos en una discusión que va más allá de tecnicismos, porque gira en torno a asuntos ideológicos y políticos con los que el alcalde de Bogotá quiere tapar su incapacidad para entender sistémicamente los problemas ecológicos y socioambientales que enfrenta Bogotá alrededor del agua.

La exministra de ambiente, Susana Muhamad señaló que “la resolución para la Sabana de Bogotá no está en contra del desarrollo ni de la ciudad. Es un proceso técnico y participativo que lleva meses en construcción. El Distrito siempre fue invitado y conocía estos lineamientos. El @MinAmbienteCo siempre mantuvo abiertas las puertas al Distrito: 3 asambleas y 7 mesas técnicas. La resolución está en consulta, no cambia el POT ni impide proyectos. Su objetivo es claro: proteger el agua y los suelos agrícolas ante una crisis hídrica que Bogotá no puede seguir ignorando”.

Mientras que Galán sigue instalado en un modelo de ciudad liderado por empresas urbanizadoras a las que poco o nada les importó en el pasado desecar humedales, el presidente Petro, consciente de las pluricrisis que produce el cambio climático, le está apostando a reordenar el territorio nacional en torno al agua. Es decir, Galán está siguiendo el modelo de ciudad que promovieron los alcaldes Enrique Peñalosa y Claudia López: urbanizar y llenar de buses la ciudad.

La postura de Galán deviene infantil en la medida en que expone débiles argumentos como la soberanía y la autonomía territorial de Bogotá, variables políticas que alrededor de la crisis del agua que afronta la capital del país se tornan marginales porque hacer sostenible la ciudad pasa por dejar de asumir la sostenibilidad exclusivamente desde la perspectiva económica y política, para empezar a pensarla desde criterios ecológicos y socioambientales, atados a una ética ecológica que dejaron de lado las administraciones de Peñalosa y López.

Peñalosa, López y ahora Carlos Fernando Galán fungen como agentes dinamizadores de lo que se conoce como la Sostenibilidad Asistémica Funcional (SAF), que no es otra cosa que la aplicación a rajatabla de un modelo de desarrollo fincado en la economía política, dejando de lado consideraciones ecológicas fundamentales como las zonas de recarga, el ciclo del agua, los ríos voladores y los efectos que generan las hidroeléctricas y sus embalses. Una SAF es el resultado de transacciones económicas y políticas que claramente amarraron a anteriores alcaldes de Bogotá a los designios de las constructoras proclives a desentenderse de las variables ecológicas y socioambientales.

Galán parece estar defendiendo los intereses de las empresas constructoras que financiaron su campaña electoral, obviando la crisis estructural que ya afronta la ciudad en torno a las fuentes de abastecimiento de agua para una ciudad que creció de manera desordenada justamente porque la visión de desarrollo que se impuso siempre caminó de la mano de los intereses del gran capital.

El alcalde mayor de Bogotá está librando una pelea ideológica y política con Petro y el gobierno central que terminará por confirmar su incapacidad para entender de manera sistémica los problemas y las circunstancias ecológicas y socioambientales en las que está la capital del país por cuenta de sucesivos gobiernos distritales amantes del cemento. Terminar de afectar la reserva Van der Hammen es extender en el tiempo los problemas de abastecimiento del preciado líquido. La crisis del agua que afronta la capital es real. Galán está actuando de manera irresponsable. 



Foto tomada de Galán y Petro se enfrentan por resolución del Ministerio de Ambiente sobre la Sabana de Bogotá

jueves, 7 de noviembre de 2024

EL ALCALDE DE BOGOTÁ Y LA PRENSA BOGOTANA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La gran prensa bogotana está cuidándole la espalda al alcalde mayor de Bogotá. Se trata de una apuesta editorial y periodística que consiste en “tratar con guantes de seda” al delfín, a pesar del carácter irresoluto que por momentos deja ver Carlos Fernando Galán (CFG) frente a temas como la inseguridad y el racionamiento del agua. Eso sí, está decidido a continuar con el sistemático proceso de sometimiento de la reserva Thomas Van Der Hammen, hecho que lo confirma como el sucesor de Peñalosa en materia de deterioro ambiental y ecológico de la sabana de Bogotá. 

CFG es un político sumiso, obediente e incapaz de expresar crítica alguna contra el modelo urbanístico aplicado en la capital del país, en gran medida responsable de los problemas de abastecimiento de agua para los capitalinos. Galán no es un político brillante. Eso sí, es funcional a la élite bogotana y a quienes desde los partidos políticos le apuestan a mantener las correlaciones de fuerza al interior del establecimiento nacional que, desde Bogotá, sus más visibles agentes juegan a pensar el desarrollo del resto del país.

La ayuda mediática que le están prestando medios como La FM, Blu Radio, La W, El Tiempo y Semana tiene el claro objetivo de ir consolidando al hijo de Luis Carlos Galán Sarmiento como el candidato presidencial de la derecha bogotana. Se cree que quien sea capaz de administrar a la compleja Bogotá, puede asumir el reto de gobernar a un país como Colombia que por muchos factores se torna ingobernable. Ya veremos qué sucede con la aspiración presidencial de Galán.

El discurso de Carlos Fernando Galán es básico. Habla un inglés fluido como Iván Duque, y al igual que el expresidente y ex títere, el dominio de esa lengua está atado a una narrativa insulsa y acrítica muy propia de aquellos políticos interesados en llegar a la Casa de Nariño para cumplir un sueño personal, familiar o el de los mecenas que los ponen en la casa de gobierno para cumplir el rol de firmones. Galán no tiene la aspiración política de dejar una huella indeleble, resultado de haberse asumido como un factor de cambio. Y mucho menos está interesado en convertirse en defensor de la causa ambiental y ecológica. De continuar de esa manera, será en el inmediato futuro la versión 2.0 del nefasto Iván Duque Márquez.

Por ser hijo del inmolado líder político del Nuevo Liberalismo, hay quienes le exigen a Carlos Fernando y a su hermano Juan Manuel que recojan las banderas y las ideas de su padre. No lo harán justamente porque les resulta más cómodo a los dos someterse a las lógicas del establecimiento bogotano, que insistir en cambiar a una sociedad como la colombiana que deviene de tiempo atrás moralmente confundida.

CFG cree que gana mucho al graduar a Petro como un presidente “metiche” en las problemáticas de Bogotá. La reciente inundación de la “autopista” norte es un llamado de atención para que reoriente su proyecto de ciudad asumiendo el cuidado y la recuperación de la reserva Thomas Van Der Hammen. Pensar en garantizarle exclusivamente los intereses y los “derechos” adquiridos de las empresas constructoras que aportaron dinero a su campaña por la alcaldía puede resultarle caro en su carrera hacia la Casa de Nariño.

Hay un asunto que el alcalde Galán debería de entender: frente a los efectos socioambientales que viene dejando en Bogotá el cambio climático no habrá defensa mediática que, al final del mandato, salve su imagen. No les deje todo el trabajo a las empresas informativas, señor alcalde: gobierne con la responsabilidad que le exige el momento histórico por el cual atraviesan Bogotá, Colombia y el planeta entero. Le recomiendo que tome distancia de Enrique Peñalosa y de todos los “técnicos” que rodearon a quien desde el Palacio Liévano desecó humedales y le negó a los capitalinos la oportunidad de tener un metro subterráneo, por el solo hecho de privilegiar el negocio de los buses de Transmilenio.



carlos fernando galán pachon y la thomas van der hammen - Búsqueda Imágenes

lunes, 26 de agosto de 2024

REUNIÓN URIBE-CARLOS FERNANDO GALÁN

 

Por Germán Ayala Osorio


Bastó con que el presidente Petro dijera que buscaría la unificación en un solo partido de todas las fuerzas políticas de izquierda y progresistas, para que el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez iniciara actividades proselitistas de cara a recuperar la Casa de Nari en el 2026. 

Uribe Vélez, como buen "animal político" invitó a Carlos Fernando Galán, alcalde mayor de Bogotá, para ir definiendo posibles candidatos de la derecha de cara a las elecciones de 2026. 

El anuncio presidencial pone a Petro de manera anticipada como jefe único de la izquierda democrática y el progresismo. Petro le está apostando a graduarse en el 2026 de "gran elector" , poniendo en  la Casa de Nariño al candidato o candidata de su predilección. Ojalá apoye las aspiraciones de Carolina Corcho. 

La reunión de Uribe-Galán confirma la intención  del expresidente antioqueño de seguir siendo el gran elector que fue capaz de poner dos presidentes. En su "palmarés" electoral están los nombres de Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Este último, un títere silencioso, fiel y obediente. A pesar de su desastrosa y violenta administración y los líos judiciales del caudillo, el uribismo como seudo doctrina sigue vigente porque una parte importante del país comulga con el ethos mafioso, la política de seguridad democrática, el Todo Vale, el unanimismo ideológico, el Estado mínimo al servicio de unos pocos y un modelo de desarrollo que desestima la vida de los campesinos y el valor de los ecosistemas naturales. Ganaderos, mineros y el sector agroindustrial gustan de Uribe porque saben que jamás le interesó conservar la biodiversidad.  Justamente, el encuentro entre el vulgar caballista -Santos diría el rufián de esquina- confirma que lejos está Uribe de retirarse de la vida política y electoral. Él necesita mantener su vigencia política porque sus líos con la justicia y los de su hermano Santiago requieren de favores y presiones políticas. 

Al reunirse con Carlos Fernando Galán, el expresidiario y expresidente golpea  a Germán Vargas Lleras, quien prácticamente "crió" políticamente al hoy alcalde de Bogotá. El mandatario de los bogotanos al parecer optó por  tomar distancia de Vargas Lleras porque sabe que su falta carisma y el mal nombre que arrastra no le ofrecen garantías para apostarle a convertirse en presidente de la República.   

Es probable que la reunión con Carlos Fernando Galán sirva para que el alcalde de la capital del país piense en renunciar para convertirse en el candidato-títere de Uribe; o quizás para abrirle espacio a su hermano Juan Manuel Galán para jugar a lo mismo: ser un Duque II, con una salvedad: el apellido Galán aún seduce a una parte de la población que cree que  Juan Manuel y Carlos Fernando pueden enarbolar la bandera que agitó su inmolado padre, Luis Carlos Galán Sarmiento. Por supuesto que se trata de un sector del país y de la opinión pública que arrastra una enorme  e incontrastable ingenuidad -diría que ignorancia-  pues no quieren ver que los hijos de Galán hace rato demostraron que les gusta relacionarse con la vieja derecha colombiana e incluso que parecen simpatizar con aquellos sectores de poder económico y político de los que se sospecha salió la orden para asesinar a su progenitor.  

Está claro que en el 2026 veremos a dos pesos pesados de la política colombiana disputándose la Casa de Nariño. Dos caudillos: uno, progresista y con un modelo de Estado y sociedad modernos; y el otro, un viejo anacrónico y derechoso que cree profundamente en la "violencia legítima del Estado" como la única forma de superar los problemas del país. Petro representa la modernidad, mientras que Uribe Vélez, el atraso y la consolidación de la tara civilizatoria y democrática de la que vengo hablando en esta tribuna. 


 


Imagen tomada de Semana.com

domingo, 2 de junio de 2024

LA PESADA CARGA DE LLEVAR EL APELLIDO GALÁN


Por Germán Ayala Osorio 

 

Ahora que Carlos Fernando Galán funge como alcalde de Bogotá, arrecian las críticas y las caricaturas contra él y su hermano Juan Manuel por no actuar políticamente como su padre, el inmolado excandidato presidencial, Luis Carlos Galán Sarmiento. Tildan a los Galán de traicionar los ideales de su padre, por aliarse o acercarse a políticos uribistas como los exalcaldes de la capital, Enrique Peñalosa y Claudia López Hernández, responsables directos de la crisis socio ambiental y en la movilidad que exhibe Bogotá de tiempo atrás.  

Las críticas que recaen hoy sobre el alcalde Mayor de Bogotá hacen pensar en que es muy pesada la carga que sobre sus hombros llevan los hijos de Luis Carlos Galán, en un país como Colombia urgido de líderes capaces de enfrentarse a doscientos años de ignominia gracias a gobiernos de derecha a los que jamás les interesó modificar un ápice sus lógicas de apropiación mafiosa del Estado y el envilecimiento político de gran parte de la sociedad.  

Lo cierto es que ellos tienen derecho a tener sus propias convicciones políticas, así estas no estén alineadas con las de su papá. Ni más faltaba. Luis Carlos Galán era un liberal radical, mientras que sus Carlos Fernando ha dejado ver claramente que se siente cómodo en la derecha tradicional, así se presente como liberal. Su militancia en Cambio Radical da cuenta de su ligereza a la hora de hacer política, pues poco le importó la historia de corrupción que acompaña a esa colectividad. Tanto Carlos Fernando como Juan Manuel demostraron el interés de acercarse a quienes representan lo más retardatario del "viejo" régimen de poder. Esa fue su elección y los seguidores del Galán asesinado deben respetarla. El inmolado líder político no se "revuelca" en su tumba porque sus hijos no se parecen en nada a él.

Se les cuestiona el no haber sacado el liderazgo, el talante, la oratoria y la capacidad para defender las ideas de su recordado progenitor. Y lo que es peor:  haberse aliado con la derecha responsable en buena medida del crimen de Luis Carlos Galán. Se les fustiga por no alzar sus voces en contra de la inmoralidad que rodea a quienes representan lo más vil del régimen de poder que Galán cuestionó y enfrentó políticamente en los años 90.  

Para hacerse a una idea de la trascendencia de los sueños del Galán inmolado, debemos remitirnos a la campaña presidencial del 2022. En un debate con el entonces precandidato, Juan Manuel Galán, Gustavo Petro le dijo lo siguiente: “qué es lo que quiero yo, lo mismo que quería su papá: que el liberalismo levante las banderas de Alfonso López Pumarejo, que levante por fin las banderas de Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán que sea capaz de defender una Revolución en Marcha y proponerle a Colombia, como lo hicieron ellos, un pacto entre obreros y empresarios para industrializar el país; una modernización agraria sobre la base de la democratización de la tierra; su papá lo defendió y habló conmigo de eso; luego, ese liberalismo, el de las banderas populares, no el desteñido, no el que terminó confabulado con la mafia, no el que terminó arrodillado al uribismo, sino el liberalismo de la Revolución en Marcha, lo quiero aquí con nosotros, el progresismo, para transformar a Colombia. ¿Usted en cuál de los dos está? Si Usted está en el liberalismo de la Revolución en Marcha, bienvenido”. 

Al final, Juan Manuel Galán, en ese momento precandidato presidencial de la Coalición Centro Esperanza, declinó a su aspiración, en medio del sinsabor que debió sentir después de escuchar las palabras de Gustavo Petro, con las que le enrostraron el ideario de su padre.  

Lo cierto es Juan Manuel Galán y Carlos Fernando Galán no están obligados a seguir las ideas que defendió su padre y por las que fue asesinado. La muerte violenta de su progenitor, cuando apenas eran unos adolescentes parece ser suficiente freno a cualquier intento por parecerse políticamente al carismático candidato presidencial, asesinado por sicarios pagados por narco paramilitares y políticos que lo vieron en aquel momento como un riesgo para quienes les había costado consolidar el ethos mafioso que finalmente sirvió para sacar de la carrera presidencial a Galán Sarmiento. 

Algunos los tildan de cobardes, otros, de jugar políticamente con esas fuerzas oscuras del régimen de poder para alcanzar algún día la presidencia de la República. Finalmente, es posible que ellos se asuman como “delfines” que están haciendo la carrera política para llegar a la Casa de Nariño, es decir, están en su derecho de aspirar a dirigir el país por llevar el apellido Galán. Es posible que el régimen de poder los quiera poner en el Solio de Bolívar como una forma de pago por el sufrimiento que significó el cobarde asesinato de su aguerrido padre.  

Cobardes o hábiles jugadores de póker, sobre los hijos del sacrificado político siempre recaerán las exigencias de quienes aún sienten la frustración de no haber podido verlo como presidente de la República. Lo que sí es evidente es que les falta exponer algo de la rebeldía de Luis Carlos Galán cuando fundó el Nuevo Liberalismo, al notar el declive del partido Liberal, convertido en un nido burocrático y alejado de las ideas liberales.    

Exigirles a los hijos del sacrificado líder que levanten su voz en contra de esos sectores de poder económico, social y político que Luis Carlos Galán señaló y combatió es exponerlos a que tengan la misma suerte de su progenitor. Carlos Fernando y Juan Manuel saben muy bien de lo que son capaces el Establecimiento y en particular los agentes señalados de haber participado del crimen de su padre, con tal de evitar que ellos asuman el proyecto político del excandidato presidencial inmolado. Eso sí, las críticas que reciben a diario son válidas en la medida en que los seguidores y admiradores del sacrificado líder del Nuevo Liberalismo los asumen como obligados herederos del ideario político del difunto.  

El error entonces está en las expectativas creadas por quienes creen que basta con ser hijo de Luis Carlos Galán para que sus ideas sigan vivas y haciendo parte del sueño de esa parte de la sociedad que vio al sacrificado político como la posibilidad de cambio en la convulsionada época de los 90.  




Imagen tomada de Red más noticias

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