Por Germán Ayala Osorio
Juan Daniel Oviedo Arango tiene a
más de uno sorprendido y cautivado por la “defensa” que viene haciendo del
gobierno Petro, frente a los ataques de sus compañeros de la consulta de la
derecha uribizada, conocida como la Gran Consulta por Colombia.
Por supuesto que se trata de una “defensa”
que parece genuina, pero que realmente obedece a los cálculos políticos del
precandidato presidencial que muy seguramente buscará la alcaldía de Bogotá,
ante el fiasco que los bogotanos asocian y reconocen en la figura de Carlos
Fernando Galán, actual alcalde de los capitalinos. Y para lograr llegar al
Palacio de San Carlos, Oviedo necesita quedar bien con el petrismo de la
capital del país y los que militan en el “centro”, eso sí, sin distanciarse de
la derecha en la que encuentra su razón de ser.
Oviedo Arango sabe que Paloma
Valencia, la “muñeca” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, es
la eventual ganadora de la consulta. Muchos creen que Oviedo Arango se equivocó
al hacer parte de la consulta del uribismo. Hay quienes lo veían midiendo
fuerzas con la exalcaldesa Claudia López y Leonardo Huerta, en la llamada Consulta
de las Soluciones. Lo cierto es que el exdirector del DANE está haciendo una
campaña inteligente, interesante y sin el odio que destilan hacia Petro, Vicky
Dávila, Paloma Valencia y el resto de los precandidatos de la Gran Consulta Uribista.
Eso sí, esa “defensa” interesada
del gobierno Petro no lo convierte en progresista y mucho menos en un político
de izquierda. No. Aunque se auto percibe como el “sapo de la consulta de la
derecha”, él sabe muy bien que sus diferencias con los ocho precandidatos hacen
parte del juego electoral. Una vez termine la campaña, habrá borrón y cuenta
nueva.
El episodio homofóbico del que
fue víctima Juan Daniel Oviedo del retrógrado y fanfarrón candidato presidencial
de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella, provocó el respaldo de sus
compañeros de la consulta y de otros sectores de la opinión cercamos a la
derecha.
Ya veremos qué sucede. Lo cierto
es que Oviedo Arango, songo sorongo, está labrando el camino para que el
país piense en una nueva derecha distinta, alejada de lo que se conoce como el
uribismo y de María Fernanda Cabal, quien aspira a fundar un nuevo partido de
derecha (ultra), cercano quizás al partido español VOX con quien Cabal tiene relaciones
cercanas y profundas simpatías ideológicas. Cabal, junto a los miembros de VOX,
insisten en batirse en duelo con el fantasma del comunismo y del socialismo. A
pesar de haber renunciado del Centro Democrático y distanciarse de Uribe Vélez,
María Fernanda Cabal sigue empeñada en luchar contra ese tenebroso espectro
llamado comunismo. La política vallecaucana considera que “los comunistas
son como el cáncer. Todo lo que tocan lo dañan. Tienen una habilidad especial
de transformarse. Se visten de colores. A veces se vuelven
ambientalistas, a veces se vuelven animalistas”.
Oviedo es de derecha, pero quizás
de una derecha más inteligente y racional capaz de exponer disquisiciones como
esta: “hay gente que prefiere que el país se incendie antes de que le
vaya bien, simplemente porque no están en el poder. Esa es la
realidad. La gente se alegra de que al gobernante le vaya mal simplemente
porque es de la oposición, y eso no puede ser”.
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