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lunes, 2 de diciembre de 2024

SERGIO FAJARDO: EL CANDIDATO PRESIDENCIAL DE NOTICIAS CARACOL E INVAMER

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Noticias Caracol y Blu radio asumieron dos tareas políticas complementarias: la primera, recuperar del cuarto de San Alejo a Sergio Fajardo Valderrama, sacudirlo e investirlo nuevamente de candidato presidencial; y la segunda, aportar a la consolidación del siempre fantasmal centro político.

Como actor político en oposición al gobierno de Petro, dicho noticiero privado cree que es posible, a punta de encuestas hechas por Invamer y entrevistas radiales y televisivas al candidato antioqueño, proponerle al país una “tercera vía” para hacerle el quite o superar la violenta crispación ideológica que hay entre izquierda y derecha, o mejor, entre el petrismo y el uribismo. Eso sí, esa apuesta la harán en medio de la inexistencia de un centro de pensamiento que explique muy bien qué es eso del centro en un país históricamente gobernado por una derecha mafiosa, neoliberal y retardataria frente a la que los candidatos que se autoproclaman de centro guardaron silencio cómplice o exhibieron simpatías en específicas coyunturas, como por ejemplo, durante la aplicación a raja tabla de la política de defensa y seguridad democrática que dio como resultado el asesinato de 6402 jóvenes presentados engañosamente por el Ejército como guerrilleros muertos en combate.

Después de 20 años de uribismo y cuatro de progresismo, Fajardo cree que llegó el tiempo de gobernar a la centroderecha o quizás a esa derecha de las “buenas maneras”, pero que en el fondo defiende los mismos intereses y apelaría a las mismas prácticas económicas, políticas y sociales con las que se identifica al uribismo y en general a la derecha neoliberal.

Es decir, un eventual gobierno de Sergio Fajardo le apostaría a marchitar los avances y proyectos que el gobierno de Petro haya dejado: parar la incipiente reforma agraria y si es posible reversar la entrega de predios en los que están comprometidos políticos y parapolíticos afectos a la “causa” fajardista. Detener el proceso de recuperación del campesinado y de las actividades agropecuarias que vienen creciendo a un ritmo del 10%. Volver a entregarle la SAE a los amigos de la derecha y del medroso centro y tratar de echar para atrás los avances en materia de salud, en particular en los controles a los dineros girados a las EPS. Los avances en la movilidad férrea no gustan mucho en los sectores de la derecha que dominan el transporte de carga en tractomulas y el de pasajeros en buses. Muy seguramente ese sector termine marchitándose en un eventual gobierno de Sergio Fajardo.

El país no puede olvidar que su desprecio por las ideas progresistas, llevaron a Fajardo a apoyar la campaña de Rodolfo Hernández a sabiendas de su proceso penal por corrupción, de su patanería y su condición de putero. 

Fajardo Valderrama arrastra el haber simpatizado y apoyado las maneras de gobernar y de operar el Estado durante los tenebrosos 20 años de uribismo. De igual manera, su imagen está atada a los intereses del GEA y a los de un empresariado que le apostó a la concentración de la riqueza y de la tierra en pocas manos, lo que produjo en 20 años de uribismo y 30 de neoliberalismo el crecimiento sostenido de la pobreza y la informalidad laboral. Ese mismo empresariado que niega la crisis climática y sus efectos económicos, ecológicos y socioambientales apoyaría a Fajardo en su nueva aventura electoral, porque saben que encuentran en él a un político de “buenas maneras”, tibio, obsecuente y alejado de las ideas progresistas. No es gratuito que cientos de miles de ciudadanos digan que es un “uribista enclosetado”, incapaz de tomar distancia del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. La tibieza que se le endilga al exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín está atada al miedo que le produce Uribe Vélez y quizás a un hecho político sobre el que Fajardo aún debe darle explicaciones al país: la conocida “donBernabilidad”.

En el portal La Silla Vacía se lee lo siguiente: “la historia de la ‘donbernabilidad’ se remonta a la segunda mitad de los años 90 cuando la Oficina de Envigado controlaba las bandas delincuenciales de Medellín a través de una oficina de cobro. Cuando Sergio Fajardo llega a la alcaldía de Medellín en 2004, encuentra este poder que ya ejercía la oficina de Envigado en las comunas. Fajardo no auspició nada, pero tampoco se le opuso y sí le sacó provecho a los resultados con eso de ‘Del miedo a la esperanza’”, dice Fernando Quijano.

Cansados de la polarización entre petristas y uribistas, los propietarios de Noticias Caracol le van a apostar duro, política, económica y mediáticamente, a recuperar a una figura como Sergio Fajardo que bien puede parecerse a Iván Duque Márquez. Fajardo sería el mandadero de los empresarios neoliberales que a pesar de ser cercanos a Uribe Vélez y de agradecerle por los buenos servicios prestados a la causa neoliberal durante 20 años, entienden que su mala imagen y el juicio que enfrentará a partir de 2025 son suficientes razones para apostarle a crear, únicamente para la coyuntura electoral de 2026, un centro político, así a los pocos meses el país descubra que se trata de una mera fachada de la derecha rentista y neoliberal de siempre.




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martes, 25 de febrero de 2025

CANDIDATURA PRESIDENCIAL DE SERGIO FAJARDO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La reunión que el expresidente Uribe sostuvo con Sergio Fajardo puede terminar uniendo a la derecha en torno a la tercera candidatura del exgobernador de Antioquia. Fajardo es el político que menos resistencia genera en un electorado que acosa cansancio por el alto nivel de crispación ideológica por el que atraviesa el país por cuenta de las disputas diarias entre Petro, los medios y agentes de la derecha más retardataria.

No se trata de una reunión más de las tantas que viene sosteniendo con otras figuras, como dijo Fajardo. No. El encuentro con el expresidiario antioqueño puede aclarar el panorama electoral para la derecha y los agentes más poderosos del Establecimiento que prefieren apostarle por última vez a la candidatura de Fajardo.

La decisión de jugársela por el matemático está soportada en las resistencias que generan las candidaturas de Vicky Dávila de Gnecco, Claudia López Hernández, David Luna y Germán Vargas Lleras, políticos que representan el desgaste de una derecha neoliberal que se creyó invencible, hasta que llegó Petro y les enrostró que aplicar a rajatabla la doctrina neoliberal fue un error que en el 2022 les costó la presidencia.

Esos mismos agentes del Establecimiento saben que la exdirectora de Semana no está preparada para montarse en la “vaca loca” de gobernar a un país tan complejo como Colombia. En el fondo saben que poner a la periodista en la Casa de Nariño sería repetir el garrafal error que cometieron llevando a la casa de gobierno a Iván Duque Márquez, un pusilánime en gran parte responsable del ascenso de Petro y su posterior llegada al poder. En cuanto a Vargas Lleras se refiere, los mismos poderosos agentes del Establecimiento prefieren sacrificarlo porque el exvicepresidente de Santos es odiado por más de medio país, a lo que hay que sumar su nulo carisma y el clasismo que lo hace ver como un político irascible y violento. David Luna es apenas un manzanillo que se contentará con que le den un ministerio. 

Por el contrario, Sergio Fajardo ha sabido consolidar una imagen de un político tranquilo, con el que es posible llegar a acuerdos. La imagen de “tibio” resulta manejable frente al perfil pendenciero e infantil de la exdirectora de Semana y la adusta imagen de Vargas Lleras. Aquel episodio de "donBernabilidad" la gran prensa hegemónica  sabrá darle manejo. Ya varios medios empezaron a posicionar una imagen positiva de Fajardo: la revista Cambio, Blu radio y Noticias Caracol se embarcaron en el proyecto político con el que el GEA, Uribe, Sarmiento Angulo y Santodomingo quieren llevar a Fajardo a la presidencia. Fajardo es la figura perfecta para una derecha que se siente perdida por la irrupción de Petro y la consolidación del progresismo como proyecto político y social. 

El titular de Cambio es claro: Sergio Fajardo, "la voz calmada de centro" que se hace camino para 2026. ¿La tercera será la vencida? La intención es clara: posicionarlo como un político de centro, equilibrado y capaz de "unir a Colombia", frase de cajón que se suele usar para insistir en que es posible unir una sociedad escindida por cuenta del clasismo y el racismo. El centro es una orilla ideológica que en Colombia deviene fantasmal por cuenta de que quienes así se auto definen, parecen sentir algo de vergüenza reconocerse como agentes de una derecha que con Uribe, Santos y Duque dejó ver su peor cara. Veremos a esos tres medios haciendo ingentes esfuerzos por mejorar la imagen de “tibio” de Fajardo. También deberán asumir la tarea de venderlo como un candidato alejado del uribismo, aunque realmente su nicho ideológico está conectado inexorablemente con la vida del expresidente y expresidiario.

En lo que toca a los precandidatos del uribismo, la candidatura de Fajardo significaría un freno al proceso de selección interno que estaba por arrancar dentro de esas huestes.  Si Fajardo aceptó la invitación de Uribe de llevar las banderas de la ultraderecha, las precandidaturas de Paloma Valencia, Miguel Uribe Turbay y María Fernanda Cabal entrarían en una etapa de hibernación. Uribe Vélez sabe de las debilidades de sus tres pupilos: Valencia solo sirve para arengar y gritar ¡Viva Uribe!; Cabal genera los mismos niveles de resistencia de Vargas Lleras. Y el nieto del expresidente Turbay Ayala es un simple mandadero, un político infantil y sumiso.



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jueves, 10 de abril de 2025

LOS POSIBLES ESLOGANES DE LAS CAMPAÑAS DE FAJARDO Y GALÁN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la entrada al juego electoral de Juan Manuel Galán y del eterno candidato del GEA, Sergio Fajardo Valderrama los posibles eslóganes de estas campañas “mejoran” un poco en relación con los catastrofistas que lanzaron de manera temprana David Luna, candidato en la sombra de Vargas Lleras y la ficha de los clanes Gnecco y Gilinski, Vicky Dávila, así como María Fernanda Cabal, una de las “generalas o muñecas” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Luna, por ejemplo, habló de “recuperar moralmente a Colombia”, mientras que la periodista-candidata y la congresista del Centro Democrático hablaron de “salvar y recuperar a Colombia”.

Parece que Luna, Dávila de Gnecco y Cabal están decididos a presentarse a las elecciones de 2026 como los nuevos “salvadores” o “mesías” de una derecha incapaz de hacer ejercicios de autocrítica por los negativos efectos que dejaron 30 años de uribismo y neoliberalismo. Insisten en la peregrina idea de que “el comunismo de Petro acabó con la Suiza de América” que con tanto esfuerzo construyeron César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Luna, por ejemplo, habla de moral cuando viene de hacer parte de Cambio Radical, uno de los partidos con más políticos investigados, procesados y condenados por diversos delitos. Mientras que Cabal y Dávila de Gnecco insisten en recuperar el carácter mesiánico con el que su patrón, Álvaro Uribe, conquistó a millones de ingenuos e ignaros que creyeron a pie juntillas en los beneficios de la  Seguridad Democrática, la Mano Firme y el Corazón Grande.

Entre tanto, Juan Manuel Galán ya dejó ver el sentido de lo que podría ser su eslogan de campaña. Propuso el hashtag #ColombiaNueva; mientras que el enclosetado uribista y exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo Valderrama inició su candidatura llevando a las universidades la pregunta “cómo construir un mejor país”.

La etiqueta propuesta por Galán bien podría cambiarse en el futuro por la frase Vamos por una “Nueva Colombia”, en la que se recogería la idea del cambio con la que Gustavo Petro se presentó y cautivó a cientos de miles de los que votaron su proyecto político en el 2022. Pensar en que es posible liderar y construir una “Nueva Colombia” alejaría a Galán del sentido revanchista, negativo y catastrofista de las frases que hasta el momento expusieron Cabal, Dávila de Gnecco y Luna, aspirantes de la derecha y la ultraderecha. Eso sí, tengo dudas de la capacidad y el interés de Galán de tomar distancia de los sectores de poder tradicional que lo acompañan en su aspiración presidencial. Juan Manuel Galán hace rato es un defensor del Establecimiento colombiano. 

En lo que respecta a la pregunta con la que Sergio Fajardo estaría orientando sus charlas en espacios universitarios hay que señalar que con el interrogante los asesores del exalcalde de Medellín insisten en recuperar el perfil de profesor universitario y posicionar a Fajardo como un político que escucha a la juventud y con el que es posible construir consensos y “unir” al país. Eso sí, la pregunta “cómo construir un mejor país” resulta demagógica, con un tinte academicista y esperanzadora en la medida en que el único capaz de (re) construir un mejor país sería el profesor Sergio Fajardo y nadie más por cuanto el político antioqueño sería el vocero del estudiantado que participa de las charlas con el eterno candidato presidencial del medroso Centro político.

Ya veremos cómo se decantan estas primeras ideas. Lo que parece inamovible en varios de los candidatos de la derecha uribizada es su insistencia en descalificar al gobierno Petro, a pesar de que al final el presagio aquel de que nos “volveríamos como Venezuela” no se cumplió por una razón fundamental: el actual presidente de Colombia es progresista y no representa a la izquierda con la que la derecha neoliberal suele asociar el modelo socialista de Cuba, Venezuela e incluso el viejo régimen socialista de la antigua URSS.

Al haber desaparecido el fantasma del “Castrochavismo y el comunismo”, a los asesores de campaña de Cabal, Dávila de Gnecco y Luna les queda más fácil apelar al odio, a la mentira, la tergiversación de la realidad y al catastrofismo para tratar de cautivar a ese electorado que aún consume la sesgada información que entregan los medios hegemónicos. La pregunta de Fajardo y la idea de una Nueva Colombia o de una Colombia Nueva de Juan Manuel Galán pueden mejorar el debate electoral en la medida en que superan las miradas aciagas, desastrosas, calamitosas, devastadoras, trágicas e infortunadas con las que “evalúan” la gestión del gobierno de Gustavo Petro por el solo hecho de haberles arrebatado la Casa de Nariño y debilitado las redes clientelares que la derecha tejió durante más de 30 años.


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domingo, 2 de noviembre de 2025

SERGIO FAJARDO, EL CANDIDATO INDEPENDIENTE QUE “HABLA MUCHO CON URIBE”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrama es un político carismático, apocado, mesurado, tibio, posudo y políticamente farsante. Esto último porque siempre ha negado su cercanía con el uribismo y en particular con el expresidente Uribe Vélez a pesar de sendas columnas que hace años publicó en El Colombiano en las que exaltaba al político antioqueño que fungía como gobernador de Antioquia: Uribe, el hombre (1994) tituló la columna Fajardo y señaló en el texto de opinión que aquel era “uno de los pocos políticos que en la historia reciente del país ha dignificado la actividad política".

El país recuerda cuando señaló que él se consideraba de “extremo centro” y, por lo tanto, "ni uribista ni anti uribista". Sin duda alguna una postura medrosa y cándida para quien, de acuerdo con Ingrid Betancur “habla mucho con Uribe”. Betancur dijo exactamente: “sé que Fajardo habla mucho con Uribe”.

El comentario de Ingrid Betancur se produjo después de haberse reunido con el caudillo antioqueño para cuadrar la candidatura presidencial de Juan Carlos Pinzón Bueno quien recibió el aval del movimiento Oxígeno Verde, la microempresa electoral de la ciudadana colombo-francesa que volvió al país como lo hace cada cuatro años para jugar electoral y políticamente. Lo dicho por Betancur no es por supuesto un simple comentario al margen y menos una infidencia. Por el contrario, intenta golpear la imagen de independiente de Fajardo con el claro interés de posicionar a Pinzón Bueno el precandidato presidencial que más le gusta al Señor de El Ubérrimo.

El Tiempo le preguntó a Fajardo por la cumbre Gaviria-Uribe y esto respondió el timorato candidato presidencial del inexistente “extremo centro político”: “Nosotros tenemos una propuesta, estamos siguiendo un camino y vamos concentrados. Nuestro reto son los extremos y Adelante con Fajardo, ese es el camino que estamos recorriendo. Yo soy respetuoso; he dicho una y otra vez que podemos ser diferentes sin ser enemigos, pero yo estoy concentrado en lo que estamos haciendo”.

Fajardo Valderrama confunde el respeto con la complacencia y el miedo a confrontar a quienes como Uribe le han hecho daño al país y a las instituciones. Jamás el profesor y matemático confrontó a las mafias enquistadas en el sistema de salud. Eso sí, ha preferido atacar al gobierno Petro señalando que “el desgobierno de Petro está destruyendo el sistema de salud. Están jugando con la vida de la gente para defender una ideología, cuando lo que necesitamos es un método para poner orden y dar soluciones reales”.

El silencio de Fajardo frente a un problema estructural que afronta el sistema de aseguramiento en salud confirma su perfil cobarde y acomodado porque sabe que detrás de las EPS hay agentes económicos, potenciales patrocinadores de su campaña presidencial. Gracias a Betancur ya sabemos que, a Fajardo, además de disfrutar irse a ver ballenas, le encanta hablar con Uribe sobre su posible candidatura presidencial.

En el 2020, Kevin Ríos Aguirre, en el portal las  2 Orillas escribió esto de Sergio Fajardo: “Un hombre que dice ser un candidato alternativo que se preocupa por el pueblo; cuando toda su vida ha estado rodeada de los lujos que brinda pertenecer a una clase acomodada gracias a su padre que hacía negocios con la oligarquía antioqueña”.




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lunes, 25 de mayo de 2026

PALOMA, DE LA ESPRIELLA Y FAJARDO, FICHAS DEL VIEJO ESTABLECIMIENTO

 



Por Germán Ayala Osorio

A pocos días de la primera vuelta presidencial, bien la pena advertir que la derecha, uribizada o no, y la ultraderecha, cuentan con tres candidatos presidenciales. Se trata de Paloma Valencia Laserna, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo Valderrama. Este último viene intentando desmarcarse del uribismo y del expresidente Uribe. Se trata, por supuesto, de una estrategia electoral y política que al parecer no le está funcionando.

Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo son fichas del viejo Establecimiento: son neoliberales, creen a pie juntillas en que la “mano invisible” del mercado es suficiente para garantizar el bienestar colectivo; igualmente, defienden la doctrina aquella de la “violencia legítima del Estado” a pesar de su histórica ilegitimidad, fruto de una debilidad provocada  que, con el tiempo, facilitó su privatización en beneficio de una élite parásita, rentista y precapitalista; además, los tres son obsecuentes con los “Cacaos” y los gremios económicos. Y lo que es peor, por acción u omisión, coadyuvan a la consolidación del ethos mafioso que se naturalizó en el país en el periodo 2002-2010.

Las encuestas ubican en un segundo lugar al converso Abelardo de la Espriella. Se trata de un “machito” que, con un discurso altisonante y sin un programa de gobierno estructurado, tiene cautivados a millones de colombianos, de todas las clases sociales, que no creen en la democracia como sistema político fundado en el diálogo y el respeto al que piensa distinto, Son, además, ciegos y acríticos consumidores de la amañada información noticiosa de la prensa tradicional: repiten como loros lo que dicen Blu radio, La FM, La W (ahora Caracol radio), El Tiempo y noticieros de Caracol y RCN. Están convencidos de que las noticias divulgadas dan cuenta de la realidad cuando esos hechos noticiosos hacen parte del proceso subjetivo de construcción de realidades propio de la lógica periodística.

Como simpatizantes del “Tigre de Temu” aplauden el porte de armas y el uso de la violencia física: “destripar” al que piensa distinto es el correlato de aquella realidad discursiva y doctrina política: quien no está conmigo, está contra mí, y por lo tanto es mi enemigo y merece ser eliminado física o simbólicamente.

Mientras que De la Espriella intenta acercarse a los guarismos que respaldan la intención de voto que favorece a Iván Cepeda Castro, la senadora Paloma Valencia Laserna lidia con el retiro paulatino del apoyo de su “padre” el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez y de otras figuras políticas y económicas que hoy respaldan la campaña del abogado “mata gatos”.

El amargo café que compartieron Fajardo y Valencia sirvió para que el primero insistiera en su intención de tomar distancia de las huestes uribistas y del expresidente Uribe. Entre tanto, Paloma Valencia con su irreflexivo respaldo al exmandatario antioqueño, dejaba ver sus debilidades conceptuales y discursivas. Ese encuentro dejó claro que Valencia Laserna está lista para cargarle las maletas a De la Espriella.

Valencia, De la Espriella y Fajardo comparten la inmoralidad que rodea la vida pública del expresidente Uribe. Recordemos que en el pasado y en dos columnas de opinión publicadas en El Colombiano, Sergio Fajardo se hincó ante la “grandeza” y la capacidad del entonces gobernador de Antioquia.  El mismo que está ad-portas de ser procesado por las masacres del Aro y La Granja.

Fajardo Valderrama “…es un político carismático, apocado, mesurado, tibio, posudo y políticamente farsante. Esto último porque siempre ha negado su cercanía con el uribismo y en particular con el expresidente Uribe Vélez a pesar de sendas columnas que hace años publicó en El Colombiano en las que exaltaba al político antioqueño que fungía como gobernador de Antioquia: Uribe, el hombre (1994) tituló la columna y señaló en el texto de opinión que aquel era “uno de los pocos políticos que en la historia reciente del país ha dignificado la actividad política»[1].

Por todo lo anterior, si Usted no hace parte de la élite, viene de abajo y lucha a diario por garantizarse una vida digna para su familia, está obligado a votar activando aquello que llaman la “conciencia de clase”, lo que implica abstenerse de sufragar por cualquiera de los candidatos de la derecha que aquí expongo.  Si no le gusta el proyecto de país de Iván Cepeda y si de verdad quiere ser coherente y responsable con el país, es preferible que vote en blanco o se abstenga de votar. Recuerde: De la Espriella, Valencia y Fajardo son fichas de los agentes del Establecimiento responsables de que Colombia ocupe los primeros lugares en corrupción público-privada y desigualdad social, consecuencia de la captura mafiosa del Estado.

 

jueves, 4 de diciembre de 2025

UN ÁLVARO PREOCUPADO POR LAS GUEVAS DE SERGIO FAJARDO

 





Por Germán Ayala Osorio

El video en el que aparece el precandidato presidencial Sergio Fajardo contestándole a un fulano llamado Álvaro que lo cuestionó por “no tener guevas” fue usado por los periodistas y analistas de Blu radio para dejar claro que el exgobernador de Antioquia es del gusto editorial y político de la cadena radial. El suceso ocurrió en una hacienda en Galapa, Atlántico.

La respuesta de Fajardo fue también recogida por los panelistas de Mañanas Blu radio: “que, si tengo o no guevas, le voy a contestar al señor que está preocupado por las guevas mías. Para ser valiente, para tener carácter hay que gritar, maltratar, hay que agredir, atropellar al que no piensa como usted…En Colombia lo que necesitamos es todo lo contrario: reivindicar la decencia, el respeto, la transparencia, la condición humana, la empatía para transformar este país.  Cuántos corruptos gritan, son valientes y son unos ladrones; esos valientes no los queremos en Colombia: tengo la valentía de la transparencia, la valentía de los principios”.

Tengo dudas de si la aparición de ese Álvaro fue realmente espontánea o si se trató de una puesta en escena, estrategia muy común en los actuales escenarios electorales afectados por las dinámicas de los likes y los videos que se vuelven virales. Pero más allá de eso, hay que reconocer que Fajardo fue hábil en voltear el sentido del reclamo machista con el que un Álvaro le dijo que no tenía la suficiente capacidad, berraquera, carácter y decisión para asumir la desgastante y desafiante tarea de gobernar a un país complejo como Colombia.

Esto de “no tener guevas” para gobernar a los colombianos se suma al señalamiento de “tibio” que acompaña a Fajardo por haberse ido a ver ballenas en la segunda vuelta presidencial en la campaña de 2018 en la que un sector del país esperaba que asumiera una postura política clara en momentos en los que un poderoso y bien conocido Álvaro iba a poner en la Casa de Nariño a Iván Duque Márquez. El desastroso gobierno del “títere” de Uribe terminó por naturalizar el mote de “tibio” con el que hoy se reconoce a Sergio Fajardo Valderrama. Un motete que le calza muy bien.

Aquí el problema no es si el exalcalde de Medellín tiene o no las gónadas suficientes para gobernar al país. Lo que se le cuestiona a Fajardo es que, en dos columnas de opinión publicadas en El Colombiano, periódico uribista, haya expresado su admiración por el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez. El gobernador Uribe es el título de uno de los textos de opinión en los que Fajardo le echa flores al político, hacendado y domador de bestias.

El asunto de fondo es que Fajardo no confronta a los agentes privados (empresariales) responsables de la corrupción en el sistema de salud; Fajardo Valderrama se presenta como un político conciliador y decente, pero la verdad es que su cercanía con los agentes económicos del Establecimiento, lo convierten en una ficha e instrumento con el que, de llegar a convertirse en presidente de la República, estará obligado a extender en el tiempo la captura el Estado lograda de tiempo atrás por miembros de la élite empresarial y bancaria.

Haberse reunido con Álvaro Uribe Vélez es otra razón para dudar de su independencia y de su capacidad para gobernar, llegado el caso, sin la injerencia del expresidente y expresidiario. Esto dijo cuando se le confrontó por ese encuentro con el cuestionado expresidente: “Estoy conversando con muchos líderes de distintas orillas. ¿Saben a qué me reúno? A escuchar, a entender diferentes miradas. Este país tiene que aprender a dialogar de verdad”.

El no tomar distancia del expresidente Uribe y el estar en su radar para aquello de un frente amplio que “va desde el doctor Abelardo de la Espriella hasta el doctor Fajardo” confirma que de resultar electo presidente en el 2026 no tendrá las guevas suficientes para gobernar sin el uribismo. Así las cosas, el Álvaro que supuestamente le cuestionó sus testículos habrá tenido la razón. Llegado ese momento, el país entero sabrá que además de tibio y falto de guevas, sería por cuatro años el segundo títere del vulgar y ladino hacendado, expresidente, expresidiario y domador de bestias que anda muy orondo con tres envejecidos huevitos. 



miércoles, 3 de junio de 2026

EL DECÁLOGO DEL MILLÓN DE VOTOS DE FAJARDO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La tibieza y el ego de Sergio Fajardo Valderrama resultan inconmensurables. Después de la estruendosa derrota electoral del pasado 31 de mayo- quedó de cuarto-, se inventó el Decálogo del Millón de Votos con tres propósitos: el primero, mantener su atormentada vigencia política a pesar de las tres derrotas electorales que acumula y que parecen insuficientes para obligarlo a tomar la decisión de retirarse de la vida pública. Aunque en el amargo tinto que se tomó con Paloma Valencia en el Hotel El Prado de Barranquilla dijo que esta era su última campaña presidencial. Ya con 70 años, una parte del país espera que cumpla su palabra y se retire. Su nieta y Nuquí reclaman su presencia.

El segundo propósito, transmitir el mensaje institucional de varios agentes del Establecimiento que Fajardo defiende y representa muy bien y por supuesto algunas ideas que él ladinamente hace pasar como si fueran de su cosecha pero que en realidad responden a los lugares comunes que cada cuatro años aparecen en forma de eslóganes de campaña. No haré referencia a las “10 propuestas o líneas rojas” de Fajardo. Y finalmente, su tercera intención evitar hablar de las razones personales y políticas que lo llevaron a sufrir tres derrotas electorales. Al igual que Álvaro Góméz Hurtado, Fajardo será recordado como el eterno candidato presidencial.

En su Decálogo, Fajardo le dice al Pacto Histórico, a la campaña y al candidato presidencial Iván Cepeda Castro que “civilicen, moderen y rebajen la crispación", es decir, que le pongan fin a la polarización política. El exgobernador de Antioquia olvida el origen de esa pugnacidad y los factores ideológicos y las razones fácticas que la hacen prácticamente insuperable. 

En su segunda “línea roja”, el exalcalde de Medellín exige a Cepeda que se olvide de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), mecanismo al que considera inconveniente porque supone la violación de la independencia de poderes. En este punto, Fajardo Valderrama invalida la posibilidad del llamado a una ANC poniendo sobre el mecanismo una mácula que lo hace ilegítimo, cuando apelar a este es un derecho constitucional. Se entiende el punto porque si algo caracteriza al profesor y matemático antioqueño es la defensa a dentelladas de la tradición y del Establecimiento. Fajardo le tiene pavor hablar de cambio.

No podía faltar en su Decálogo la lucha contra la corrupción, bandera con la que intentó tres veces llegar a la Casa de Nariño. Quizás sea tiempo de que Fajardo entienda que esa es una lucha inútil porque ya en el país se naturalizó un ethos mafioso que curiosamente tiene un fuerte arraigo en Antioquia y en las huestes de un personaje al que Fajardo siempre le rindió pleitesía; tanta, que aún lo sigue llamando “presidente”.  Además, en este punto propuso una auditoría a la actual administración.

En el cuarto punto, Fajardo exige el desmonte de la “paz total”, plan de gobierno que salió muy mal por múltiples factores que no tocaré en esta columna. Y propone lo de siempre: copar el territorio, atacar las economías ilegales y cuidar los ecosistemas naturales. Como si el gobierno Petro no lo haya intentado. La recuperación del cañón del Micay es un logro que Fajardo no reconoce. Eso sí, todos los gobiernos han fallado en consolidar el Estado en todo el territorio nacional.

En el quinto elemento que plantea el recién derrotado candidato presidencial hace alusión al tema que lo apasiona: la educación. Cuando habla de “Colombia la más educada”, Fajardo, declarado fiscalmente responsable por el colapso de la represa de hidroituango, está recordando su programa “Antioquia la más educada”. Cosas del ego.

En su sexta línea roja, Sergio Fajardo recomienda y exige soluciones en materia de salud. Olvida el exgobernador de Antioquia que el sistema de aseguramiento en salud viene de tiempo atrás en una profunda crisis financiera, fruto de la corrupción y el diseño mismo de la ley 100 de 1993. Por cierto, una crisis sobre la que Fajardo guardó silencio cómplice frente a las actuaciones dolosas de varias juntas directivas de EPS intervenidas y declaradas inviables.

El Decálogo del Millón de Votos de Fajardo parece más bien una carta de despedida dirigida a sus votantes y seguidores. Se trata de una forma elegante y poco autocrítica- actitud muy propia de los egocentristas- de reconocer que sus campañas fracasaron en gran medida por su tibieza e incapacidad para proponer cambios, lo que implicaba confrontar al Establecimiento regional y nacional con el que siempre guardó simpatías ideológicas y políticas.

Hay que reconocer y abonarle que antes de la primera vuelta fijó postura frente al talante de Abelardo de la Espriella. Esto dijo: “el comportamiento del señor Abelardo de la Espriella es el de un atarván. Es un tipo machista, vulgar, autoritario e irrespetuoso. Una persona como él no debería ser presidente de Colombia; puede y tiene posibilidades, pero yo espero que Colombia no caiga tan bajo”.

Y aunque no se fue a ver ballenas esta vez, con su Decálogo del Millón de Votos Fajardo quiere dejar la imagen de “intelectual y estadista”, eso sí, orgánico del viejo Establecimiento al que jamás confrontó. Ahí radica el origen de su tibieza. 

jueves, 18 de septiembre de 2025

¡INCREÍBLE!: LE SACARON LA PIEDRA A FAJARDO

 

Por Germán Ayala Osorio 


Sergio Fajardo supo venderse como un político correcto, coherente, mesurado al hablar, tranquilo, transparente y conciliador, pero también existe la imagen de un Fajardo tibio por haberse ido a ver ballenas en una coyuntura política que le demandaba asumir una postura política clara; muchos lo consideran solapado y dormilón. Y por cuenta de una pregunta de un periodista, el exgobernador de Antioquia y uribista enclosetado se alteró de tal manera que varias de esas cualidades y credenciales que lo hacen ver presidencial quedaron comprometidas. 

Todo inició con una publicación del portal La Silla Vacía, titulada Fajardo y su asesor, Antoni Gutiérrez-Rubí: la pareja improbable, en la que se dice que fue el exalcalde de Medellín y eterno candidato presidencial quien buscó al costoso asesor político, el mismo que acompañó a Petro en su campaña para llegar a la Casa de Nariño. Se trata de un gurú de la comunicación política señalado de "haber corrido la línea ética" cuando asesoró a Petro en su efectista y efectiva campaña que finalmente, contra todos los pronósticos,  lo instaló en la Casa de Nariño. 

En el artículo periodístico se lee que <<fue Fajardo quien buscó a Gutiérrez- Rubí. Lo hizo solo. Lo único que le dijimos en el partido fue que buscara a alguien que realmente supiera de eso y él se reunió con tres personas y escogió a Antoni, le dijo a La Silla Gustavo Triana, secretario general de Dignidad y Compromiso, el partido de Fajardo. Eligió a un asesor costoso. Muy costoso. Según otro asesor político curtido, los honorarios mensuales de Gutiérrez-Rubí oscilan alrededor de los 100 mil dólares. Esos serían 400 millones de pesos que, de mantenerse hasta 2026, ascenderían a un millón de dólares al final de la campaña. Fajardo no quiso responder preguntas de La Silla sobre la fuente de financiación del gurú de la comunicación política, y del partido que lo avala no salió la plata>>.

Justamente sobre el manejo de los recursos económicos Fajardo construyó su imagen de político honrado, honesto y transparente en el que creen cientos de miles de colombianos que lo ven como un serio candidato a llegar a la Casa de Nariño. En el mismo portal aluden a esa actitud que en el pasado le sirvió al exgobernador de Antioquia en los tiempos en los que operaba en Antioquia el criminal alias Don Berna: "Aunque la ley todavía no obliga a los candidatos a reportar sus gastos ni las fuentes de financiación él, voluntariamente, lo hizo en sus campañas pasadas. En 2017, fue uno de los pocos candidatos que voluntariamente reveló el origen de sus fondos desde antes de la fecha en la que tenían que hacerlo. Lo hizo como parte de la campaña ciudadana “#DeDóndeSalióLaPlata"

Al parecer, entre el Fajardo del 2017 y este del 2025 existe una diferencia al momento de ser transparente, austero y diáfano pues ante la pregunta del periodista Jorge Esteban por quiénes son las empresas o los particulares que están entregando aportes a su campaña Fajardo respondió con un sonoro y molesto No. "¡Por supuesto que no!" espetó el precandidato presidencial que se vende de Centro, pero que todos sabemos que hace parte de la derecha uribizada. Con la rabiosa respuesta, el propio Fajardo rasgó la bandera de la austeridad con la que le dio sentido de realidad a su célebre frase “cómo se llega al poder se gobierna”. 

Lo que sí parece quedar claro con la llegada de Gutiérrez-Rubí a la campaña de Fajardo es que el asesor español tiene la difícil tarea de borrar de la mente del propio asesorado y de la conciencia colectiva la idea que el mismo exgobernador de Antioquia lanzó durante un debate presidencial en la campaña de 2022: "No inspiro nada".  La verdad es que el costoso y reconocido asesor político no la tiene fácil para despertar en los electores las emociones que no puede generar un político como Fajardo que parece ser alexitímico.


Antoni Gutiérrez-Rubí, asesor político y Sergio Fajardo, candidato presidencial. Imagen tomada de La Silla Vacía. 

viernes, 19 de junio de 2026

FAJARDO: TIBIO, INDIFERENTE E IRRESPONSABLE






Por Germán Ayala Osorio

 

Sergio Fajardo Valderrama, el matemático que solo aprendió a dividir, en un comunicado público dejó ver su verdadero talante: el de un político pequeño, minúsculo, diminuto, mediocre e intrascendente. Un sólido homúnculo. El más visible sepulturero del siempre espectral centro político. 

Su pequeñez política contrasta con su enorme ego- propio de un narciso- una especie de mangrullo desde donde otea la realidad del país con la suficiencia moral con la que suele expresarse públicamente. Pero hay hechos que cuestionan esos viajes de superioridad moral. Nombro tres: el primero, los que tienen que ver con “donBernabilidad[1]”; el segundo, su admiración -casi fascinación[2]- hacia el pérfido expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Un político y candidato presidencial que siga llamando “presidente” al señor de El Ubérrimo genera muchas dudas alrededor de su propia eticidad y de su real cercanía a la moral colectiva que reclama de tiempo atrás que el Padre de la Seguridad Democrática asuma la responsabilidad política de los 7.837 crímenes de Estado (falsos positivos). La obsecuencia de Fajardo lo obligó a reunirse[3] con Uribe antes de la primera vuelta; y el tercero, el haber sido declarado fiscalmente responsable[4] por el desastre ocurrido en la represa de Hidroituango.

Veamos apartes del comunicado firmado por el exgobernador de Antioquia, exalcalde de Medellín y eterno candidato presidencial (completó su tercera aspiración). “Después de la primera vuelta le entregamos al país nuestra reflexión sobre el millón de votos que obtuvimos e insistimos en que cada ciudadano, ciudadana, es libre de votar por quien quiera: los votos no son de un líder. Ofrecimos el Decálogo del Millón de Votos que recoge los puntos esenciales de nuestro programa. Y también presentamos el Perfil del Presidente que Colombia necesita hoy. Hoy, a pocas horas de la cita con las urnas, presentamos nuestro Compromiso Por Colombia: quiero convocar, gane quien gane, a las personas sensatas y justas que hay en cada campaña para que con fuerza ayuden a impedir que demos el paso que falta para la destrucción. Quiero seguir reivindicando, gane quien gane, la voz de quienes se atreven a romper con la polarización y que no se rinden. La voz de los sin tribu. Quiero seguir aportando a tender los puentes necesarios para no dejarnos sepultar por la desesperanza que nos acecha. Por el contrario, para avanzar en la construcción de las oportunidades en esta Colombia que tiene de sobra las riquezas y el talento para darnos una vida digna, próspera, incluyente y justa. Y el lunes… a construir la esperanza que nos merecemos”.

Fajardo le entregó al país político un comunicado en el que reivindica su “neutralidad”, postura que, a juzgar por la compleja coyuntura política, deviene en cobardía y en una falta de responsabilidad con el país. ¿Acaso está invitando a votar en blanco a los sensatos de ambas campañas?

Está muy bien que no le guste ninguno de los dos candidatos presidenciales, pero hay uno de ellos que le apuesta a consolidar en el país un régimen fascista que se puede impedir si se deja de lado la idea y decisión de castigar a Petro por los errores cometidos y por esa vía negarse a votar por Cepeda.

La columnista Cristina Nicholls le dijo esto a Fajardo desde su cuenta de X: “Usted tuvo la oportunidad de dejarle a Colombia un legado de unidad y grandeza en el momento más crítico de su historia republicana. En su lugar elige la irrelevancia, la pequeñez. Así será recordado, no lo dude un segundo”.

Fajardo: en lugar de escribir y publicar ese insulso comunicado, debiste haberte ido a Nuquí a ver ballenas por segunda vez. Lo tuyo es eso: ver y disfrutar, sin llegar a defender lo que te produce placer. En eso radica tu tibieza: mientras no estén en riesgo tus privilegios, poco importa la situación de millones de vulnerables, miembros de las comunidades subalternas. Espero que hagas público también tu retiro de la vida política, o por lo menos de no insistir más con llegar a la Casa de Nariño. Ve a cuidar a la nieta. El país jamás te necesitó porque sos un cobarde, pusilánime, apocado, temeroso, miedoso, flojo, endeble y un verdadero homúnculo. Serás por siempre un meme, como aquellos que salieron después de que dijiste "yo no inspiro nada". 

 

Adenda: Fajardo, quedaste parecido a Ingrid Betancourt que viene al país cada cuatro años a engañar incautos y cobrar una platica por reposición de votos. ¿En cuatro años volverás?

[1] El director de ONG Corpades explica que se estableció una rara competencia por demostrar si la tranquilidad que estaba viviendo la ciudad era por la ‘paratranquilidad urbana’ de la Oficina o el modelo de ciudad planteado por el alcalde Fajardo en su plan de desarrollo ‘Medellín la más educada’.  “A la alcaldía de Fajardo le quedó bastante fácil argumentar que fue su labor, pero todo fue complementario. Hubo un poder hegemónico armado que dominó la ciudad, eso no está en duda”, le dijo a La Silla Paisa Juan Diego Restrepo, director de Verdad Abierta, portal periodístico especializado en el conflicto armado. Restrepo y Quijano coinciden en que lo que hizo Fajardo fue negar que en la ciudad había un grupo criminal, la Oficina de Envigado, que se articuló con sectores del Estado para controlar rentas ilegales como la venta de drogas y las extorsiones en mercados informales, a cambio de que no hubiera violencia. “Él no reconoció lo que estaba pasando, no miró más allá de lo que decían la Policía, el Gobierno Nacional, la Fiscalía. Él estaba convencido de que todo estaba bien porque sus asesores le decían que todo estaba bien”, le dijo Quijano a La Silla. Tomado de https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/antioquia/si-hubo-donbernabilidad-pero-mas-alla-de-fajardo/

martes, 9 de diciembre de 2025

FAJARDO, DIRECTO A PRIMERA VUELTA PRESIDENCIAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la negativa de Sergio Fajardo de presentarse a las consultas interpartidistas para definir candidaturas presidenciales, la derecha va decantándose en una centro derecha que de todas maneras será efímera, llegue o no a la Casa de Nariño el reconocido político antioqueño y gestor turístico para el avistamiento de ballenas. No existe en Colombia la cultura política y mucho menos la tradición de un centro político por culpa de la hegemonía de los partidos Liberal y Conservador en los tiempos del Frente Nacional; y recientemente, por la irrupción de Uribe y Petro, líderes populistas de derecha e izquierda convertidos en grandes electores. 

Con su decisión de ir directamente a la primera vuelta presidencial, el exgobernador de Antioquia envía un mensaje de independencia y toma de distancia del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, representante de la derecha neoliberal, retardataria, violenta y premoderna que con su influencia gobernó al país durante 20 años. Se trata de una jugada política, más no electoral, de quien siempre fue un cercano admirador de Uribe. Si la campaña de Juan Carlos Pinzón Bueno no despega, entonces el uribismo terminará apoyando al profesor y matemático, lo que evitará la consagración del fantasmal centro que dice representar Fajardo.  

Sergio Fajardo Valderrama, con la ayuda de varias empresas mediáticas, está buscando posicionar la narrativa que señala que el país deviene polarizado entre dos extremos irreconciliables que promueven odio en medio de incertidumbres y problemas sociales y económicos por resolver. Y lo que es peor: no ofrecen soluciones reales. De esa manera, el exalcalde de Medellín se presenta como el líder capaz de superar no solo la crispación ideológica y la violencia política, sino las históricas dificultades de una República que deviene en “obra negra”. ¿Realmente Fajardo conoce el país, pero sobre todo será capaz de reconocer que más allá de la evidente polarización política lo que hace rato emergió en el país es un movimiento social y popular que ya no le come cuento al tenebroso e injusto proyecto de país que siempre propuso y ejecutó la derecha?

La existencia de los extremos ideológicos suele verse como un grave problema político, cuando claramente habla de dos ideas de país: la aplicación a rajatabla de la amplia receta neoliberal de parte de la derecha terminó por darle vida a una izquierda progresista que, sin romper con los agentes económicos y financieros internacionales y nacionales responsables del diseño de la señalada fórmula, está intentando mejorar las condiciones de vida de los trabajadores asalariados y del campesinado desde la idea romántica del Estado de Bienestar europeo.

Fajardo deberá luchar contra sí mismo, esto es, contra la imagen que él mismo generó con célebres frases como “yo no inspiró nada” y por supuesto contra el remoquete de “tibio” que se ganó con creces en la campaña presidencial de 2018 cuando se fue a ver ballenas, a lo que se suma su débil carácter para criticar a los agentes privados  que se robaron los billonarios recursos de la salud y  tomar distancia del uribismo, sector de poder en gran medida responsable de los problemas que arrastramos como sociedad. 

Fajardo debe saber que en Colombia hay más de un pueblo: el pueblo de la derecha y el de la izquierda. Pensar que hay una sólida unidad es pensar en la posibilidad de unas comunidades rurales y urbanas bien informadas de sus derechos y formadas para sostener diálogos respetuosos sustentados en el dominio de conceptos claves como democracia, Estado social de derecho, progresismo, liberalismo y neoliberalismo, entre otros más. No es despreciable el negativo impacto que por años generaron las empresas mediáticas, instrumentos ideológicos del Establecimiento que Fajardo defiende a dentelladas. 

He aquí varias frases espetadas por Fajardo Valderrama que resultan indescifrables para un pueblo que poco lee y que es muy dado a dejarse llevar por las emociones y que en los últimos años se ha movido entre los discursos populistas de Petro y Uribe. 

Yo no soy un caudillo, yo no inspiro odio ni miedo, yo inspiro confianza.” ¿Se tratará exclusivamente de la confianza inversionista, uno de los tres huevitos de Uribe? “Yo no grito, yo no polarizo, yo no soy el mesías que viene a salvarlos.” Yo no levanto masas, yo levanto ideas.” “No soy el líder que los va a llevar de la mano, soy el que les va a dar herramientas para que caminen solos.” Yo no genero emociones fuertes, genero confianza a largo plazo.”. ¿Caminar solos bajo un régimen presidencialista y en medio de un débil aparato productivo?; ¿Caminar solos cuando la política es un negocio para los más ricos que financian campañas para privatizar el Estado, mientras que los más pobres y la clase media intentan arañar ganancias cada cuatro años a través de contratos de prestación de servicios?




FAJARDO DICE NO A LAS CONSULTAS - Búsqueda Imágenes

martes, 14 de abril de 2026

LA ESCOBA DE FAJARDO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Hay consenso social alrededor de que la corrupción público-privada deviene en una tara civilizatoria difícil de superar en Colombia justamente porque las prácticas corruptas son la expresión de un ethos mafioso que todos internalizamos. De allí que proponer “acabarla o reducirla a sus justas proporciones” hace parte del juego retórico de los candidatos presidenciales que, en viajes de superioridad moral, ofrecen superar una tara que es funcional a los modelos social, político y económico, de allí la dificultad para superarla, acabarla o reducirla. Habrá corrupción por siempre en Colombia.

Sergio Fajardo Valderrama es muy dado a darse esos viajes de superioridad moral. En lo corrido de la actual campaña se presenta como la solución a los problemas del país. Para superar la polarización y a los extremos, el matemático y profesor es la solución. Eso sí, jamás explicó cómo lo haría.

Y para “acabar con la corrupción”, Fajardo viajó al pasado para “robarle” a Regina 11 el símbolo anticorrupción: la escoba, con la que aquella peculiar candidata quiso “barrer a los corruptos” y con ellos a las prácticas mafiosas. El país aún se ríe de las ocurrencias de Regina Betancourt de Liska, más conocida como Regina 11; y ya se escuchan las carcajadas de millones de colombianos que disfrutan de las ocurrencias de un profesor universitario con una evidente atrofia para crear símbolos con fuerza de recordación.

En su afán de tomar distancia del ridículo imaginario que se construyó alrededor de la escoba de Regina 11, Sergio Fajardo señaló que su colorida escoba representa “el poder de los que no tienen poder”. En términos progresistas, el exalcalde de Medellín parece estarse refiriendo a otros “nadies”, que cree posible empoderar con el uso de una insulsa barredera. Ahí está pintado Fajardo.

La idea de “limpiar” y “barrer la corrupción” parte de un error conceptual: reduce la complejidad que acompaña la operación del ethos mafioso al acto de barrer, cuando no ofrece atacar el origen de las prácticas corruptas: el Establecimiento es corrupto y necesita de la corrupción para mantenerse. La escoba de Fajardo, por ejemplo, jamás se usaría para barrer las inmundicias de las EPS por una razón: el candidato presidencial es un defensor a ultranza del sistema de salud cuyo espíritu corporativo facilitó las decisiones de las juntas directivas de varias de esas entidades que terminaron con la desviación de billonarios recursos.

La escoba de Fajardo no será jamás un símbolo con sentido de realidad porque él mismo es selectivo en la identificación de los problemas del país y cosmético en el planteamiento de soluciones. Definitivamente, Fajardo, siendo Fajardo.



Imagen tomada de Infobae


viernes, 22 de mayo de 2026

A PROPÓSITO DEL CAFÉ ENTRE FAJARDO Y PALOMA VALENCIA

 





Por Germán Ayala Osorio

 

Paloma Valencia Laserna invita a Sergio Fajardo Valderrama a tomar juntos un café, justo después de la última encuesta de Invamer, publicada en Noticias Caracol, en la que el candidato Abelardo de la Espriella supera en intención de voto a la congresista caucana.

Fajardo aceptó tomarse el tinto con Valencia y propuso que el encuentro y la tomada del café se hagan de cara al país; además, el exgobernador de Antioquia insistió en que el país necesita de un cambio serio, resultado de la superación de la polarización atada a los nombres de Petro y Uribe. Ese es el estribillo con el que Fajardo evita criticar la corrupción de las EPS, la avaricia de los banqueros y otros miembros del Establecimiento colombiano. La tibieza de Fajardo deviene atada a su deseo de seguir siendo una ficha del viejo régimen de poder, pero esta vez sirviéndole desde la Casa de Nariño.

La rápida respuesta de Fajardo a Paloma Valencia se explica porque su campaña, de acuerdo con la encuesta de Invamer, no despegó: no supera el margen de error. Bajo esa circunstancia el matemático antioqueño se sigue vendiendo como el único capaz de “superar la polarización”. Fajardo asume la polarización como un perverso, inmoral, perjudicial y enfermizo fenómeno psico-social, cultural y político que impide al país superar problemas estructurales como la corrupción, pobreza, desigualdad, inseguridad urbana y la violencia en el campo, así como el subempleo, entre otros. Fajardo reduce la complejidad de los problemas del país al cruce de improperios y narrativas violentas entre petristas y uribistas. Y a partir de ese reduccionismo, Fajardo evita hablar de profundizar los cambios sociales en los que el gobierno Petro logró avanzar a pesar de la oposición de las altas cortes y el Congreso.

La polarización existe o se presenta porque hay dos modelos muy diferentes de pais: el que impuso con violencia la derecha y consolidó el uribismo y el del progresismo en cabeza de Petro. El primero representa la codicia de la clase dirigente y el segundo el despertar de los subordinados y sometidos por la élite política y económica tradicional. 

Fajardo olvida que Petro gobernó cuatro años bajo las condiciones hostiles propias de una sociedad escindida y unos medios masivos que impulsaron, validaron y coadyuvaron a que la polarización política y la crispación ideológica dividieran al país no entre petristas y uribistas, sino entre quienes reconocen que hay una élite perversa que privatizó el Estado y lo puso a su servicio; y otros que defienden a ese minúsculo grupo de privilegiados a los que poco o nada les importan los derechos de las grandes mayorías.

El café entre Paloma Valencia y Fajardo está lejos del sentido filantrópico, solidario y generoso que se le reconoció mundialmente a la campaña el “café pendiente”. Entre estos políticos uribistas hay exclusivamente cálculos electorales y políticos. Ellos tomarán café excelso, convencidos de que el resto de sus connacionales están obligados a tomar “pasilla”.

El encuentro entre Fajardo y Valencia puede responder más a una estratagema del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe de mostrar que la campaña de su ungida necesita del “centro” que Fajardo representa, mientras que él mismo -y no de cara al país- le está apostando a que sea De la Espriella el gallo que le dé la pelea a Iván Cepeda Castro.

En cualquier caso, el tinto que se tomen Fajardo y Valencia y los acuerdos a los que puedan llegar a pocos días de la primera vuelta presidencial de nada servirán para cambiar que Cepeda podría convertirse en Presidente sin necesidad de una segunda vuelta y que De la Espriella, el Bukele criollo, es la apuesta de los Gilinski, de Uribe y millones de colombianos que insisten en mantener el “estado de cosas inconstitucional” que nos hace ver ante el mundo como una sociedad premoderna y una élite rentista, precapitalista, violenta, torpe e incapaz de guiar los destinos del país bajo criterios democráticos y llevar a Colombia a estadios civilizatorios y de un superlativo bienestar para todos.




Imagen tomada de Semana.com 

domingo, 20 de julio de 2025

SERGIO FAJARDO, EL CANDIDATO PRESIDENCIAL DE NOTICIAS CARACOL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Noticias Caracol, el medio que mintió al decir que el gobierno Petro debía a las EPS 39,2 millones de pesos, en su emisión central del 20 de julio dejó ver su preferencia política por Sergio Fajardo Valderrama, quien oficializó su candidatura presidencial para las elecciones de 2026.

En la sección El Radar de la Política, el señalado informativo privado pasó un fragmento muy bien seleccionado de lo que sería el video oficial de la campaña Fajardo presidente. Se escucha decir que los años de desgobierno- sin nombrar a Petro- necesitan de un nuevo líder que ponga orden. Y ese líder, por su puesto, es Fajardo Valderrama.

En lugar de registrar la decisión política del exalcalde de Medellín, el noticiero publicó sin ningún filtro periodístico el mensaje publicitario, sin advertirle a sus públicos que se trata de publicidad política pagada. Así las cosas, Caracol Noticias de manera taimada engaña a sus audiencias haciendo pasar como información periodística apartes de la campaña promocional con la que Fajardo, por tercera vez, intentará llegar a la Casa de Nariño.

La decisión editorial y política de Caracol lo confirma como un medio pro-establecimiento, lo que compromete en materia grave la ética empresarial y la periodística de un medio que tiene la obligación constitucional de informar con veracidad y de hacerlo bajo criterios de responsabilidad social. Si la decisión de apoyar la candidatura del exalcalde de Medellín, en los tiempos de la llamada “donBernabilidad” está tomada, Caracol Noticias está obligado ética, moral y periodísticamente a decirle a sus audiencias que respaldarán informativamente la aspiración del político antioqueño.

Fajardo será el candidato del GEA, esto es, de la derecha empresarial colombiana, que buscará revertir los impactos de las reformas sociales y las acciones de gobierno y Estado adoptadas por el presidente Petro. El exgobernador de Antioquia es cercano a Álvaro Uribe Vélez, lo que confirma su carácter neoliberal y el interés de mantener las condiciones de privatización que impuso el uribismo desde el 2002, siguiendo la línea ideológica de César Gaviria Trujillo.

De esa manera se van destapando las cartas electorales y políticas de la derecha política y mediática, en su afán de recuperar la Casa de Gobierno. Es probable que el Centro Democrático decida acercarse a Fajardo al ver el creciente rechazo que generan sus precandidatos, vistos como parte de la logística del teatrino que el expresidente y expresidiario antioqueño, Álvaro Uribe, inauguró en el 2018 cuando dispuso que Iván Duque pernoctara en la Casa de Nariño para asumir el rol de títere del exdirector de la Aerocivil, exgobernador de Antioquia y padre de la nefasta política de seguridad democrática bajo la cual se produjeron los 6402 crímenes de Estado, mal llamados falsos positivos.



fajardo es el lider para poner orden al desgobierno de Petro - Búsqueda Imágenes

sábado, 23 de mayo de 2026

¿QUÉ PASÓ DESPUÉS DEL TINTO ENTRE VALENCIA Y FAJARDO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El café entre Paloma Valencia Laserna y Sergio Fajardo Valderrama terminó siendo un encuentro para insistir en la narrativa catastrofista con la que la derecha, incluida la uribizada, espera contrarrestar un eventual triunfo de Iván Cepeda Castro, el candidato del gobierno Petro. 

Valencia y Fajardo se cuidaron de hablar de “neocomunismo o castrochavismo”, pero Paloma Valencia usó los vocablos estatismo y abismo en los que confluyen sus manidas frases “hay que recuperar a Colombia porque está en riesgo la democracia, el equilibrio de poderes, la constitución y las libertades”.

Fajardo, entre tanto, aprovechó la “espontánea” invitación de la ungida del expresidente Uribe para tratar de borrar su pasado uribista y en particular su admiración hacia el político antioqueño que Valencia supo recordarle: “Usted conoce al doctor Uribe. Usted trabajó con él cuando fue alcalde de Medellín”, le dijo la nieta de Guillermo León Valencia. Entre tanto, el visitador de ballenas en Nuquí no oculta su obsecuencia con el exmandatario y exconvicto, a quien insiste en llamar “presidente”. Quizás su equipo asesor le recomendó que asociara a De la Espriella con el expresidente Uribe, como respuesta a la "insolencia" de Paloma que le recordó a Fajardo su militancia en el uribismo. La incomodidad de Valencia Laserna fue evidente.

¿A quiénes la hablaron Valencia y Fajardo? Al parecer, el exalcalde de Medellín en los tiempos de Don Berna le habló a los indecisos, a los sectores que creen en un fantasmal centro; a las altas cortes y a específicos agentes económicos de la sociedad civil a los que Fajardo defendió en el pasado, pero que hoy están con Abelardo de la Espriella. Este perfumado abogado es la mezcla perfecta entre neoliberalismo económico y un Estado militarista: formas de violencia simbólica, física e institucional con las que pretenderá echar para atrás las reformas sociales de Petro, la reforma agraria y todas aquellas acciones que resultaron beneficiando al pueblo trabajador y campesino.

Mientras que Valencia Laserna le envió mensajes a la derecha uribizada que la siente “tibia” e incapaz de gobernar al país, frente a la propuesta de mano dura que ofrece De la Espriella. También a la no uribizada que está apoyando la candidatura del abogado penalista que admira a los presidentes Milei y Bukele.

En medio de mutuos y melifluos halagos, Fajardo y Valencia se tomaron un tinto que de poco o nada servirá para cambiar la realidad política y electoral definida en las candidaturas y las disímiles visiones de país que tienen Cepeda y De la Espriella. Mientras que Cepeda le apuesta a consolidar las reformas sociales sin cambiar el modelo económico y político, Abelardo de la Espriella les ofrece a los colombianos el regreso de la seguridad democrática y la devolución del Estado a quienes por derecho natural deben explotar: la clase política tradicional que de manera ladina el “tigre” critica en la plaza pública y niega apoyos. 

Para enfrentar los fríos, pero preocupantes guarismos de la reciente encuesta de Invamer, Fajardo apeló a la ya conocida estrategia de generar miedo e incertidumbre. El exgobernador de Antioquia considera que el llamado de Petro a una Asamblea Nacional Constituyente es una “declaración de guerra” que terminará en un estallido social. Y se presentó como un defensor de la constitución de 1991, eso sí, de su carácter formal, esto es, sin profundizar derechos que incomoden a la élite que Fajardo siempre defendió y defiende. 

Al final, Fajardo y Valencia comparten el mismo proyecto de país: el de los privilegios para banqueros y clase empresarial rentistas y precapitalistas; el de la violencia legítima del Estado, aplicada y extendida a sectores de izquierda; el de una democracia procedimental y formal pensada no para garantizar derechos y una vida digna para las grandes mayorías, sino en una difícil de aplicar a las realidades de la “Colombia profunda” y la de los cinturones de miseria de las urbes.

El tinto terminó en un trago amargo para quienes ante las cámaras se muestran preocupados por la polarización y la violencia verbal y física entre petristas y uribistas, pero que saben que de llegar Abelardo de la Espriella al Solio de Bolívar ellos recibirán los beneficios que se merecen por haber defendido durante su vida política a los agentes del viejo Establecimiento que hizo de Colombia uno de los países más desiguales del mundo. Al final, Valencia Laserna y Fajardo Valderrama son derechosos, neoliberales y  uribistas.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

CAMPAÑAS DE VICKY, DE LA ESPRIELLA Y FAJARDO: ENTRE LA RABIA, EL PATRIOTERISMO Y EL EMBUSTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Si por algo se caracterizan las actuales campañas es por apostarle a mover las emociones de los votantes con eslóganes insulsos y estribillos pegajosos en medio de una peligrosa polarización política y crispación ideológica. Lo que hay de fondo es el desinterés de sostener sus anuncios y promesas en conceptos que promuevan una discusión argumentada e inteligente en torno al sentido de todo lo que se propone, se dice y promociona. No hay tiempo para disquisiciones conceptuales parecen decir los asesores políticos de Vicky Dávila, Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, para nombrar a los más mediáticos.

La primera, habla de valentía, de la mano de su movimiento Valientes con el que impulsa su candidatura que en los últimos meses se estancó por la debilidad de sus propuestas; el segundo se vende como un “Guardian de lo público” y el tercero, el cordobés y admirador en el pasado del paramilitar Salvatore Mancuso Gómez se presenta como el Salvador de la Patria y usa la imagen de un tigre para meterle miedo a la izquierda y a todos los que no comulguen con sus ideas.

Hablemos de la campaña de Sergio Fajardo. Se trata del eterno candidato presidencial que hace parte de la lista que diseñaron recientemente los expresidentes Gaviria y Uribe. Se hace acompañar de un grupo de voluntarios agrupados en lo que se conoce como Guardianes por Colombia, movimiento ciudadano con el que el exgobernador de Antioquia nuevamente intentará crear una imagen de independiente a pesar de que el país sabe que él es de las entrañas del uribismo y de la derecha corporativa que le apuesta a seguir privatizando el Estado.

Dentro de sus “propuestas” está la de crear un Puesto de Mando Presidencial (PMP) para atender la crisis del sistema de salud, provocada por la corrupción al interior de las EPS. Sobre esas probadas prácticas corruptas, Fajardo guarda total mutismo, lo que hace pensar que su PMP está pensado para evitar que el ADRES siga girando los cuantiosos recursos a las prestadoras de los servicios de salud sin la intermediación de las EPS. Fajardo no le apuesta a reformar el sistema de aseguramiento en salud a pesar de los problemas de diseño estructural que facilitaron la corrupción público-privada. Al diario El Tiempo le dijo que su gobierno “no arrancaría con reformas, sino trabajando y demostrando que se puede enfrentar los problemas del sector”.

Ahora es el turno para la campaña de Abelardo de la Espriella. Se trata de una apuesta política y electoral que mezcla las visiones del Estado y de la seguridad de los presidentes de Argentina, Javier Milei y de El Salvador, Nayibe Bukele y del expresidente Uribe Vélez. Más claro: el abogado cordobés pretende ocultar su carácter neoliberal con alusiones patrióticas como “Firme por la Patria", "Salvar la Patria” y “Defensores de la Patria" que hacen recordar el discurso del caballista antioqueño que mandó en el país entre 2002 y 2010 con los trágicos resultados en materia de derechos humanos, la seguridad y la soberanía alimentarias, desplazamiento forzado y afectaciones ecológicas y ambientales por su apoyo a la minería y a la ganadería extensiva de baja producción que aseguró la potrerización de valiosos ecosistemas naturales.

Y por último, la precandidata y periodista-periodista pretendió venderse a sus amigos de los medios de comunicación como una outsider cuando realmente es la ficha de los clanes Gilinski y Gnecco; aunque hace parte del grupo de “Tigresas de Uribe”, ella sabe que su rol en esta campaña se reduce al de “animadora” de las huestes de la derecha por la animadversión hacia Petro sobre la que basa sus “propuestas”. El país sabe que Uribe, como el gran elector, solo confía en hombres, de ahí que las otras precandidatas mujeres de la derecha cumplen con el mismo papel de la señora Vicky Dávila de Gnecco.

De la Espriella le apostó a una campaña masculinizante y patriotera bajo la figura del Gran Macho (se presenta como un peligroso tigre) con el que defenderá la Patria de los malhechores. Fajardo, con su apocado carácter le apuesta a las “buenas maneras” y al diálogo, a pesar de que recientemente dejó ver su lado violento cuando se le preguntó quiénes estaban financiando su campaña. Su rol es el de un refinado farsante. Y la señora Dávila de Gnecco se la jugó por hacer una mediocre campaña basada en la rabia que siente hacia Petro. Con su movimiento “Valientes” quiso acercarse a los sectores feministas a pesar de ser ella una agente legitimadora de la cultura machista.

 




BETO CORAL: EL INCÓMODO ACTIVISTA

Por Germán Ayala Osorio La captura-secuestro de Beto Coral (Franklin Humberto Coral Garrido) por parte de las autoridades migratorias de...