domingo, 7 de junio de 2026

A POCOS DÍAS DE LA SEGUNDA VUELTA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Se acerca la segunda vuelta y aún no sucedió algo extraordinario que permita pensar que la remontada del Pacto Histórico está asegurada o que la campaña de la ultraderecha aumentará la ventaja lograda en la primera vuelta.

Muchos piensan que un debate televisado entre Cepeda y De la Espriella puede ser el punto de quiebre que favorezca al candidato del gobierno por una razón evidente: es discursivamente superior al vocinglero agente del uribismo y de los sectores más retardatarios del Establecimiento.

Podría también jugar a favor del abogado que considera que la ética nada tiene que ver con el derecho la fina y efectista manipulación de parte de los medios hegemónicos y redes sociales de su estética metrosexual, incluidas por supuesto sus costosas pintas (el outfit que llaman), la imagen postiza y el maquillaje que de manera perfecta esconde los rasgos o las “rayas” del pérfido espíritu de sus patrocinadores que encaja muy bien con el de quien prometió reducir el tamaño del Estado, dolarizar la economía y eliminar varias instituciones públicas. Y lo más preocupante, “destripar” a todo lo que huela a izquierda, a derechos humanos y cuidado de la biodiversidad.

La figura del “Tigre” debe asociarse a la condición de gran depredador que ostenta el felino. Aunque en Colombia no contamos con la presencia del feroz animal, ello no es óbice para pensar que quienes acompañan a De la Espriella constituyen una fuerza capaz de depredar valiosos ecosistemas naturales e incluso el erario. Y el mismo candidato se ha mostrado proclive a dar violentos zarpazos a la constitución y a los derechos humanos. Cambiemos de tercio.

Cepeda estuvo ayer en el Oriente de Cali y volvió a referirse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe. Esta vez, por el caso de su hermano, Santiago, cuya condena por crímenes de lesa humanidad ratificó la Corte Suprema de Justicia. El senador y candidato presidencial insiste en el error de mentar a Uribe Vélez en sus intervenciones públicas cuando el objetivo electoral y político es el candidato de Fenalco, Gilinsky, terratenientes y por supuesto el de Uribe. Aunque en este caso el Gran Titiritero no tendrá el dominio absoluto sobre Abelardo de la Espriella- como sí sucedió con Iván Duque-, intentará mover algunos hilos de quien claramente será el “muñeco o títere” de los sectores de la derecha neoliberal. ¿Será el abogado cordobés un Duque 2? Sobre esto último Cepeda podría aportar a la narrativa que exponga los enormes riesgos de un gobierno neoliberal abelardista igual o parecido al de Iván Duque Márquez.

Para derrotar en segunda vuelta a De la Espriella hay que ir a buscar a quienes no salieron a sufragar el 31 de mayo e incluso a los que hace años no votan. En la llamada Colombia profunda están los votos silenciosos y otros que no llegaron a las urnas por asuntos logísticos (no hubo transporte e incluso otras variables). No es recomendable hacer cuentas alegres con los votos de Fajardo, Claudia López, Roy Barreras y mucho menos con los del nuevo tibio Juan Daniel Oviedo, el remplazo del primero de esta corta lista.

Entre tanto, el presidente Petro sigue jugando con el lenguaje y el marco legal-se trata de una prohibición ridícula- que le impide participar en política electoral. Dicen algunos analistas y comentaristas que esas intervenciones discursivas del jefe del Estado afectan negativamente a la campaña de Cepeda. Es posible. Lo que está haciendo Petro es advertirle a la derecha uribista, abelardista y destripadora que, de triunfar De la Espriella en segunda vuelta, como expresidente de la República está decidido a irse a las calles a defender su obra de gobierno y a su pueblo: “Me voy a la calle con mi pueblo. De pronto puedo hacer más en la calle”, espetó recientemente.

La izquierda tendrá un líder opositor de kilates que usará su cuenta de X para mover la opinión y dirigir a la bancada del Pacto Histórico en el Congreso. Mientras que la derecha asiste al marchitamiento natural del expresidente Uribe, golpeado, además, por la condena contra su hermano Santiago; y quizás esté preocupado por el proceso en Fiscalía por las masacres de la Granja y El Aro perpetradas cuando fungió como gobernador de Antioquia.

Ya casi es 21 de junio para que se termine esta angustiante campaña. Ese domingo, gane quien gane, los enfrentamientos y la violencia discursiva en las calles y redes sociales continuará por una razón: nos odiamos. El Mundial servirá para bajarle a la calentura política que ya tocó las huestes de la Selección por cuenta de la fatua e infantil actitud de James Rodríguez y de varios de sus compañeros que confirmó el nivel de animadversión que sienten hacia Petro y el progresismo.

Adenda: constituye un acto de cobardía e irresponsabilidad votar en blanco. No solo porque ese voto no es vinculante en segunda vuelta, sino porque más allá de las diferencias ideológicas y los errores cometidos por el gobierno Petro, el proyecto de país que encarna Abelardo de la Espriella es retardatario, violento y profundamente antidemocrático.

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