Por Germán Ayala Osorio
La fórmula vicepresidencial de
Abelardo de la Espriella es José Manuel Restrepo Abondano. Su perfil académico lo
ubica como un agente económico privatizador de la función pública, bien por la
vía del debilitamiento del Estado o de su captura mafiosa como lo hicieron gobiernos
anteriores, en particular el de Uribe[1].
Restrepo actuará como un obediente neoliberal al servicio de un abogado que no
tiene ninguna experiencia en el sector público. De la Espriella no sabría
administrar ni siquiera una caseta de peaje, pero deposita toda la confianza en
Restrepo para el manejo macroeconómico y las finanzas públicas.
La prensa hegemónica lo “vende”
como un tipo serio, formado y lo más importante, que habla inglés; perfil que
usan para minimizar y cuestionar el origen indígena, la experiencia comunitaria
y la obtenida como congresista de Aída Quilcué, fórmula vicepresidencial de
Iván Cepeda Castro. Restrepo Abondano estudió
economía en la Universidad del Rosario. Cuenta con una maestría en Economía de
la London School of Economics y un doctorado en Dirección de Instituciones de
Educación Superior de la Universidad de Bath en el Reino Unido.
Es decir, el “chacho neoliberal”
que secundará, tecnocráticamente, a De la Espriella en su idea de reducir el Estado,
esto es, privatizar instituciones públicas y por esa vía debilitar aún más la operación
de un Estado históricamente paquidérmico, precario y débil no solo para copar
el territorio, sino para garantizar el cumplimiento de lo que le ordena la
Constitución como Estado Social de Derecho.
A Restrepo lo hemos visto en las
redes sociales con la camiseta de la Selección y “bailando” (él cree que baila,
y “va y la…). También tratando de arreglar las metidas de pata en las que ha
incurrido De la Espriella, cada que su verborrea le gana el pulso. “Restrepo
ha pasado por media docena de medios de comunicación para intentar explicar las
propuestas más extravagantes de De la Espriella. Entre ellas,
estabilizar el sistema de salud y acabar con el crimen en solo 90 días”
(El País de España). El también economista, Mauricio Cabrera se mostró
sorprendido con una de las tantas propuestas económicas de Abelardo de la Espriella.
“Sorprende que una persona con la experiencia y el conocimiento del
exministro Restrepo no sepa de la inflexibilidad del gasto público y de la casi
imposibilidad de achicar el Estado sin un cambio en la Constitución”.
Hasta habló de “fracking
responsable”, el vice de Abelardo de la Espriella, acompañado de la ecologista
Bessudo. Imagino que dentro de la reducción del Estado o su privatización están
incluidas las instituciones ambientales que hacen parte del SINA. Claro, eso
explica aquello del “fracking responsable”, que se traduce sin licenciamiento
ambiental, sin planes de mitigación y/o recuperación de los ecosistemas
afectados.
En su más reciente aparición, el
poco serio exministro de Hacienda de Iván Duque se ve colgando un cuadro del
Sagrado Corazón de Jesús. Y lo hace, desafiando la condición laica del Estado,
consagrada en la Carta Política. Restrepo es hoy un meme ambulante que dejó ver
su talante conservador y fanatismo religioso. Se está pareciendo a Alejandro Ordóñez
Maldonado, una especie de Tomás de Torquemada.
La derecha insiste en la idea de que los únicos capaces de
administrar el Estado son los “técnicos” egresados de las prestigiosas
universidades privadas. Y resulta que esa formación técnica, que puede existir,
está atada inexorablemente al clasismo de una élite académica que se presta de
ser seria, formada, estructurada, proba y defensora del neoliberalismo, pero
que ha dejado ver que a sus miembros les interesa el saqueo del erario, el
desarrollismo y mantenerse como agentes rentistas y precapitalistas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario