Por Germán Ayala Osorio
A pocos días de la primera vuelta
presidencial, activistas, reconocidas abogadas y destacados periodistas afines
al proyecto progresista y otros de derecha y defensores pasivos del
Establecimiento enfilan baterías para develar el verdadero talante del abogado
Abelardo de la Espriella, flamante candidato presidencial de la ultraderecha
neoliberal, precapitalista, violenta y rentista.
Daniel Coronell, el archienemigo
del expresidente Uribe, de tiempo atrás se puso a la tarea de desenmascarar a
De la Espriella. Publicó en la revista Cambio dos columnas en las que "ataca" al abogado cordobés. En su más reciente columna, intitulada Los giros de Alex
Saab, el avezado periodista señala que “el candidato presidencial
Abelardo de la Espriella se benefició con giros de dos empresas que Alex Saab
usó para enriquecerse a costa del hambre del pueblo venezolano”. Coronell
aclara que le preguntó a De la Espriella si se había beneficiado de transferencias
bancarias de las dos empresas de Alex Saab o si este le había girado dineros a
terceros para atender negocios u obligaciones de él. No me respondió”.
En la misma revista Cambio, el
reportero Johir Ackerman escribe la columna En el mapa de los CLAP, con
el mismo objetivo periodístico y político de Coronell. En el texto se lee: “Pero
la persona que aparece más cerca de Saab en múltiples mapas de investigación e
inteligencia presentados ante autoridades de Estados Unidos es el abogado
Abelardo de la Espriella. No aparece en un mapa cualquiera, sino en una red que
mezclaba familia, sociedades offshore, alimentos subsidiados, contratos
públicos venezolanos, intermediarios mexicanos, funcionarios chavistas, rutas
portuarias, contadores y empresas de fachada. Abelardo no aparece en la
periferia, sino cerca del centro, junto a Saab, identificado como abogado y
apoderado de su núcleo familiar. Según esos documentos, es uno de los nombres
más próximos al empresario barranquillero que hoy vuelve a estar acusado en
Estados Unidos por el negocio de los CLAP”.
Mientras que Coronell y Ackerman,
periodistas de centro derecha, intentan desenmascarar a De la Espriella, la
revista Cambio en la que los dos publican sus columnas e investigaciones
periodísticas, abre su edición digital con los resultados de la encuesta del
Centro Nacional de Consultoría, a una semana de las elecciones. El titular es
contundente: La última encuesta antes de la primera vuelta: Cepeda y De
la Espriella, cabeza a cabeza; Paloma, a veinte puntos. “La última
foto antes del día decisivo muestra un escenario inédito: el senador tiene una
ventaja mínima sobre el abogado en los escenarios de primera. Y en segunda
vuelta el abogado le sacaría una ventaja mínima. Paloma Valencia en alerta
máxima”.
Mientras estos reporteros hacen
la tarea de quitarle el velo al falso outsider de la política criolla,
sus colegas de medios masivos se niegan a amplificar las opiniones negativas
publicadas en medios alternativos y redes sociales en contra el abogado y
candidato presidencial. Todos los “ataques” periodísticos contra Abelardo de la
Espriella tienen de fondo la pérdida de aceptación de la campaña de Paloma
Valencia, sobre quien el propio expresidente Uribe y sectores amplios de la
derecha uribizada tienen dudas sobre su real capacidad de gobernar al país. Va quedando claro que la candidatura de Valencia cumplió el rol de distractor y ella, el de comodín.
Hay periodistas - no todos militantes y cercanos al proyecto progresista- que buscan afectar negativamente la imagen y campaña de Abelardo de la Espriella por los riesgos reales que representa para el orden constitucional el ultraderechista que admira a Milei y a Bukele. A lo que hay que sumar el acoso judicial emprendido por el candidato presidencial contra los periodistas que osaron confrontar su pasado como amigo y defensor de perfumados y peligrosos bandidos. Hay registro de por lo menos 109 demandas contra periodistas.
Cambio es una revista con una
línea editorial que bien se puede catalogar como de centro izquierda, con visos
de social democracia, sin que ello represente un desafío político y
periodístico para el devenir del Establecimiento. Aunque no exhibe tratamientos
periodísticos tan sesgados y dogmáticos como los de Semana, sendas críticas
hacia el gobierno Petro no fueron bien recibidas en las huestes petristas.
Para Coronell y Ackerman un
gobierno de Abelardo De la Espriella sería catastrófico en lo periodístico por
cuanto que no habrían logrado el objetivo de afectar su imagen y campaña; al
final, una vez sentado en el Solio de Bolívar, Cambio podría hacer ajustes a su
línea editorial. Y quizás los dos avezados reporteros, también. Ya veremos qué
efectos electorales producen las columnas anti-Abelardo publicadas en Cambio,
así como la más reciente portada en la que el abogado “mata gatos”, de acuerdo
con la encuesta citada, sería el virtual presidente de la República.
Nota: imagen tomada de la revista Cambio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario