Por Germán Ayala Osorio
La precandidata presidencial,
Vicky Dávila Hoyos de Gnecco convirtió su campaña presidencial en una verdadera
payasada, muy propia de quien por largos años ejerció un periodismo farandulero,
amarillista y pro-establecimiento. Baste con recordar el manejo irresponsable que le dio a
hechos relacionados con la comunidad del anillo al interior de la Policía. En
aquella oportunidad el morbo la llevó al “éxtasis” al hacer un periodismo ruin
y asqueroso atado a su carácter de mujer conservadora, hija de Buga, un pueblo
godo, rezandero y atávico.
En su intento por llamar la
atención y presa de los likes y las visualizaciones, Dávila Hoyos ha posado de
granjera-campesina: se hizo grabar ordeñando a una vaca para mostrarse cercana
a las comunidades campesinas de un país rural del cual hay sectores societales
que se avergüenzan. También cantó como La Gaviota, en medio de cafetales.
Sin un proyecto de país claro, la
periodista-periodista optó como estrategia electoral hablar mal del presidente
Petro, disfrazarse de “ordeñadora” y recientemente de indígena Wayú. Dávila de
Gnecco no honra la Política porque desconoce los fundamentos teóricos y las categorías
claves para poder dar una discusión seria de asuntos públicos. Sus prácticas
reduccionistas van de la mano de su pobreza conceptual, consecuencia de una
baja lecturabilidad, pero sobre todo de su incapacidad para mirar un país
complejo como Colombia, más allá de la óptica noticiosa.
Hace unos días sus propios
colegas de la radio se mofaron de ella, al verla, megáfono en mano, espetando frases
deshilvanadas y por supuesto, mentando el apellido Petro que parece motivarla
para salir a las calles a hacer el ridículo. “Tu papá, tu mamá; cuidado con
Iván Cepeda; reto a Petro a que venga a El Hueco...”.
En más de 30 años de ejercicio
periodístico, Dávila Hoyos le hizo daño al bello oficio; y en menos de un año
de campaña, la precandidata presidencial le viene haciendo un daño enorme a la Política,
al proselitismo y a la discusión argumentada de asuntos públicos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario