martes, 2 de junio de 2026

ERRORES DE LA CAMPAÑA CEPEDA PRESIDENTE

 




Por Germán Ayala Osorio

La victoria en primera vuelta del proyecto autoritario, chabacán y neoliberal que encarna Abelardo de la Espriella es el fruto de unas muy precisas circunstancias contextuales, incluidos por supuesto los intereses y la injerencia de los Estados Unidos y claro, los de los banqueros colombianos que están detrás de la campaña del abogado, defensor y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.

1.     El papel de las empresas mediáticas. Han sido cuatro años de desinformación y generación de miedos, odios e incertidumbres. Como nunca, el periodismo se puso al servicio del viejo Establecimiento para minimizar, enlodar, debilitar y deslegitimar al gobierno Petro. En primera vuelta mucha gente salió berraca a votar en contra del fantasma que Uribe y sus secuaces crearon y recrearon: el comunismo o el neocomunismo. Normalmente, cuando se cree en espíritus o fuerzas espectrales es porque hay altos niveles de ignorancia, estupidez o simplemente la decisión de negarse a encontrar explicaciones racionales al fenómeno. ¿Si no nos convertimos en Venezuela, no hubo expropiación o nacionalización de la banca o de multinacionales y los indicadores económicos hablan de un manejo responsable de la economía, por qué siguen creyendo y repitiendo como loros que Cepeda es un neocomunista?

 

2.     La campaña Cepeda presidente. La derrota en primera en vuelta puso en evidencia varios yerros que bien la pena listar: el primero, la excesiva confianza en que derrotarían el 31 de mayo pasado al candidato de la ultraderecha y el uribismo. Fue tanta la confianza, que Cepeda sale en un video con un "mensaje a la Nación", como si se tratara del jefe del Estado, mientras que el “Tigre de Temu” vociferaba lugares comunes y mentía descaradamente sobre su “independencia política”. Y el segundo, haber priorizado las intervenciones en plaza pública sobre las redes sociales que son el hábitat natural de millones de jóvenes que no gustan de escuchar rollos filosóficos o discursos largos: quieren videos cortos, bien logrados, espectaculares, así como una imagen "fresca" de los candidatos. Frente a la narrativa mediática y del uribismo que Cepeda es un líder neocomunista faltó contundencia de parte del candidato progresista y de la misma campaña al momento de desmentir ese falso relato. Tímidamente Cepeda explicó que con el sistema capitalista se podría superar la pobreza y la desigualdad. Se falló nuevamente en lo más vital hoy en el mundo: comunicar-informar-seducir-desmentir. 

 

3.     Cepeda no es Petro. El presidente Petro es carismático, popular, populista y cercano al pueblo. Esto último le brota natural, no se trata de una impostura. Cepeda es todo lo contrario: es poco carismático y no muy dado a los abrazos con la gente. No se ve cercano al pueblo. Su rostro adusto y el hablar pausado, sin la fuerza ilocutiva y perlocutiva de Petro terminó por enfriar las relaciones con el pueblo que supo tejer muy bien el presidente de la República en cuatro años de mandato. Los asesores de Cepeda no supieron manejar esa realidad y dejaron que el candidato simplemente fuera él, cuando en política hay que apelar a las simulaciones en especial cuando se carece de carisma. Que Cepeda es menos provocador que Petro es verdad. Más reflexivo, académico y quizás menos terco, pero en estas instancias y frente a una campaña tan agresiva como la que diseñaron los asesores de Abelardo de la Espriella, se debió proceder de otra manera.

 

La ultraderecha se manifestó el domingo 31 de mayo: sus voceros, líderes y financiadores quieren llevar al país por los caminos que ya recorren los chilenos, ecuatorianos, salvadoreños y argentinos. Y para lograrlo deberán reversar todos los avances logrados por el gobierno Petro. Sobre este último asunto podrían concentrarse los generadores de contenido que están con la campaña Cepeda presidente. Por supuesto que se trata de un proyecto totalitario, desarrollista y neoliberal, lo que supone el uso de disímiles formas de violencia simbólica y física contra todo lo que huela a progresismo, derechos y libertades, y a cuidado de la Naturaleza. Lo más probable es que una vez en la Casa de Nariño, De la Espriella ordene dar “balín” y por esa vía se logre el desplazamiento forzado de campesinos como estrategia de contrarreforma agraria y se cometan crímenes de Estado (falsos positivos); y los más probable es que se den constantes movilizaciones y protestas sociales enfrentadas con violencia, lo que supondrá la consolidación de un Estado gendarme y asesino con el que se identifica el amigo de Alex Saab. 

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