lunes, 5 de enero de 2026

PRESIDENTES DE ALTAS CORTES Y CONGRESISTAS QUIEREN QUE COLOMBIA SEA OTRA VENEZUELA



Por Germán Ayala Osorio

La derecha dijo en las elecciones de 2022 que con el triunfo de Petro “nos convertiríamos en Venezuela”. Con ese caballito de batalla asustaron a cientos de miles de ciudadanos que votaron con miedo y otros tantos que se abstuvieron de sufragar en favor del “gobierno del cambio” porque llegaría el socialismo-comunismo-castrochavismo y que no habría papel higiénico y que ese nuevo gobierno acabaría con la propiedad privada.

Ahora, con el ilegal y arbitrario ataque militar y la captura-secuestro del ladino y autócrata presidente Nicolás Maduro Moros quienes quieren que Colombia se parezca al violentado vecino son agentes políticos y económicos de la oposición colombiana que guardan silencio frente a la más reciente amenaza que lanzó el presidente norteamericano en contra del presidente Petro. Vaya contradicción. 

Se suma a lo anterior la actitud cipaya de los congresistas Lina María Garrido, de Cambio Radical y Jota P Hernández, de la Alianza Verde, que públicamente aplaudieron la posibilidad de una incursión armada de los Marines y la DEA en Colombia para derrocar al presidente colombiano por ser, de acuerdo con Trump, “líder de narcotraficantes, productor de cocaína y por ser un enfermo”. Garrido espetó en su cuenta de X: “Bienvenido a #Colombia Presidente @POTUS. Con gran anhelo el pueblo colombiano lo espera. No tarde tanto por favor”.

La intimidación de corte militar proferida por el convicto presidente de los Estados Unidos no ha sido rechazada por los presidentes de las altas Cortes y mucho menos por las cabezas visibles de Fenalco y la Andi, para nombrar a los más visibles actores económicos de la sociedad civil.

Frente al atronador silencio de los presidentes de las altas Cortes, el ministro Armando Benedetti en su cuenta de X señaló que “Colombia no es un Estado fallido. Miembros del Estado también son los presidentes de las altas Cortes y el Congreso de la República quienes tienden por mandato constitucional defender la independencia nacional. Su silencio ante la amenaza de una invasión militar, además de demostrar cobardía y su oposición al Gobierno, aceptan que hacen parte de ese Estado fallido y son narcos, van en contra de las razones de Estado y de la patria y estarían de acuerdo que ellos, miembros del Estado, no tienen legitimidad”.

Resulta a todas luces peligroso e inconveniente que, de cara a las elecciones presidenciales en Colombia, los presidentes de la Corte Constitucional, Consejo de Estado y Corte Suprema de Justicia guarden silencio frente a la grave amenaza del gobierno de los Estados Unidos. Se trata no solo de una actitud cipaya, sino de una abierta complacencia con la posibilidad de que Trump cumpla su amenaza. Justamente, esa empobrecida visión del Estado facilitará la intervención del gobierno gringo en las elecciones presidenciales.

Vaya contradicción. Los que ayer aportaron a la construcción de esa narrativa castrochavista, hoy, con su silencio y complacencia, aplauden que las tropas gringas desembarquen en la Casa de Nariño y se lleven preso a Petro para ser juzgado en una corte de los Estados Unidos, con un indictment redactado por Marco Rubio, sentado frente a Trump en el Salón Oval de la Casa Blanca.



Imagen tomada de Representante Garrido apoya posible intervención militar de EE.UU. en Colombia - La Veintitrés

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