martes, 6 de enero de 2026

EL ESPECTADOR SALIÓ EN DEFENSA DE PETRO, PERO...

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El tajante rechazo de El Espectador a la amenaza proferida por Donald Trump contra el presidente Petro constituye un ejemplo de dignidad política y expresión de una férrea ética periodística sostenida en un ejercicio del oficio que nos recuerda a don Fidel Cano cuando se enfrentó a Pablo Escobar y al poder y chantaje financiero de Michelsen Uribe con el que intentó intimidar al periódico bogotano.

En el editorial de El Espectador, intitulado Amenazar al presidente Petro es agredir a Colombia, se lee: “Las amenazas del presidente Donald Trump contra el presidente Gustavo Petro son una agresión directa contra Colombia. No hay justificación alguna para que el líder de Estados Unidos fantasee con una operación militar en nuestro país y contra un mandatario elegido democráticamente. Nuestro país es una democracia estable y en proceso de fortalecimiento, con instituciones robustas, con una sociedad civil activa y con una Constitución garante de libertades individuales. Nuestra soberanía es innegociable. Cualquier apoyo a lo dicho por el presidente Trump es complicidad con un golpe de Estado y una traición a este país que con tanto esfuerzo, dolor y sangre hemos construido”.

Eso sí, la ejemplarizante y valiente postura editorial contrasta con el evidente regocijo de Noticias Caracol, empresa que al igual que el diario bogotano es propiedad del Grupo Santodomingo. El señalado telediario viene legitimando el ataque gringo contra Venezuela y azuzando a congresistas republicanos y al propio Trump para que digan algo desobligante del presidente Petro. Esto último de la mano de su corresponsal en Washington.

Ya calificaron a Petro de ser “líder de narcotraficantes y de estar enfermo” y lo amenazaron con ser el próximo en caer, lo que supone una inminente intervención militar norteamericana similar a la que aplicó en Venezuela el pasado 3 de enero.

Las posturas editoriales en los noticieros de televisión las vimos en telediarios de los años 70 y quizás en los de los años 80. En adelante, esa sección desapareció y con la llegada de los canales privados en 1989, las empresas mediáticas de origen corporativo empezaron a operar como agentes políticos con una agenda propia, atada por supuesto a los intereses de sus propietarios, poderosos agentes de lo que se conoce como el Establecimiento.

Que los editoriales hayan quedado relegados y de uso exclusivo en a periódicos no significa que dichas posturas hayan quedado proscritas para los noticieros de televisión. No. En cualquier momento, si así lo deciden las directivas, pueden dedicar unos minutos a fijar una postura política sobre un hecho noticioso complejo, de importancia nacional e internacional o sobreviniente como lo es la más reciente amenaza del convicto presidente de los Estados Unidos.

Lo preocupante es que no es la primera vez que Trump amenaza al mandatario colombiano. En el ya referido editorial de El Espectador se consigna que “no es la primera vez que el presidente Trump amenaza al presidente Petro. Venimos monitoreando sus declaraciones desde hace meses, cuando decidió incluirlo en la lista Clinton y acusarlo sin aportar evidencias de ser un narcotraficante. Ahora, en la noche del domingo 4 de enero, el mandatario estadounidense fue más allá. Colombia está muy enferma también. La dirige un hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y vendérsela a Estados Unidos. No lo va a estar haciendo mucho más tiempo...”

El diario El Espectador, periodísticamente, es manejado por la familia Cano; los demás asuntos competen directamente a los intereses del Grupo Santodomingo. ¿Por qué Noticias Caracol no ha dedicado un editorial para rechazar la amenaza proferida por Trump contra Petro? Si así sucediera, las directivas del canal, del noticiero y los miembros de la poderosa familia son conscientes de que la exposición de semejante postura en televisión tendría efectos distintos a los que difícilmente generará un editorial en un medio digital.

No vivimos en los tiempos en los que los editoriales de los periódicos hacían tambalear gobiernos y ministros. Pero estoy seguro de que rechazar los sueños e intenciones golpistas de Trump contra Colombia en la emisión de las siete de la noche de Noticias Caracol tendría efectos incluso por fuera del país: una postura en ese sentido sería recogida por medios internacionales, estudiosos de los medios masivos y columnistas. ¿Qué sucederá primero: el ataque o el editorial televisado?






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