Por Germán Ayala Osorio
La cacareada posesión del primer presidente
therian del país se hará en una guarnición militar. La decisión de Abelardo de
la Espriella tiene mucho de infantil y caprichosa. Es posible atar esa decisión
a la majadería que lo caracteriza, que va muy de la mano de su perfil belicoso,
pendenciero y autoritario que nos hace recordar al Señor de las Sombras.
El presidente therian rompe con
una tradición republicana con la que se superaron en el pasado odios entre Pastrana
y Samper, y Duque y Petro, protagonistas de transiciones que se dieron a pesar
de las animadversiones entre los presidentes salientes y entrantes. Ejemplos
claros de madurez política y manejo de la diplomacia (hipocresía política) a
pesar de los evidentes distanciamientos por razones ideológicas y morales.
Lo que veremos el 7 de agosto
será una transición propia de un país escindido y prueba fehaciente de que nos
odiamos y de que los resquemores generados por el plebiscito por la paz de 2016
se profundizaron entre 2022 y 2026, periodo en el que afloraron el clasismo, el
racismo, la aporofobia y la inconciencia de clase de millones de colombianos
pobres y de clase media que votaron por el proyecto autoritario e insostenible ambientalmente
que representa De la Espriella.
Una transición vestida de verde
oliva y uniforme de fatiga con la que De la Espriella levantará su mano derecha
para saludar a sus subordinados, quienes en adelante cumplirán las órdenes de
un civil que habla, piensa y actúa como chafarote; ojalá la cúpula militar
entrante entienda y comprenda los riesgos que se ciernen sobre el país con un
comandante supremo que puede terminar pareciéndose a Videla, a Galtieri, a Stroessner, Fidel Castro, Pinochet y al novato dictadorzuelo de El Salvador, el señor Bukele. Los tiempos
del “ajúa” y del “presidente eterno” terminarán siendo un juego de niños si el
Establecimiento, las empresas mediáticas, la iglesia católica y los cristianos
permiten que De la Espriella dé rienda suelta a sus ganas de “destripar” a todo
lo que huela a izquierda y progresismo.
Ya veremos qué camino decide
transitar el therian una vez quede investido como presidente y se ponga el camuflado.
Tiene dos caminos: el primero, el de gobernar exclusivamente bajo las viejas
consignas del Consenso de Washington y el segundo, bajo las orientaciones de la
Escuela de las Américas y las aspiraciones del Escudo de las Américas y la Doctrina
Donroe, en cabeza del degenerado presidente de los Estados Unidos. Lo más
probable, de acuerdo con las amenazas lanzadas durante la campaña presidencial,
el entrante presidente colombo-norteamericano podrá hacer posible que Colombia recorra
al tiempo los dos caminos: echar para atrás las conquistas sociales logradas
por el gobierno Petro y las disposiciones en materia de política ambiental. Al
final del periodo del presidente que además de sentirse identificado con un
tigre, piensa y siente como aquellos milicos amantes de las operaciones de
orden público, habrá más hambre, pobreza y víctimas de un Estado criminal.
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