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sábado, 14 de marzo de 2026

A LOS HIJOS DE LUIS CARLOS GALÁN LOS COOPTÓ EL ESTABLECIMIENTO




Por Germán Ayala Osorio

 

A los hijos del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento se les exige que recojan el ideario político de su progenitor, lo que no es otra cosa que enfrentarse al Establecimiento y en particular a los agentes políticos que de manera directa e indirecta cohonestaron con el atentado que terminó con la vida del líder del Nuevo Liberalismo. Tanto Carlos Fernando como Juan Manuel Galán dejaron claro que se sienten cómodos al estar del lado de la derecha, espectro político e ideológico en donde se naturalizaron los dos más graves problemas que el líder asesinado en la plaza de Soacha fustigaba en su campaña hacia la presidencia de la República: el narcotráfico y la corrupción.

Juan Manuel Galán participó de la Gran Consulta del uribismo y hoy secunda el proyecto de la dupla Valencia-Oviedo, que representa a una derecha neoliberal y anti-derechos que se opone a la reforma agraria y rechaza con ahínco aquello de la función social de la propiedad, principio constitucional que defendió en su momento su padre. Incluso, Galán Sarmiento compartía la idea de la expropiación de la tierra, eso sí, sin atropellos a los propietarios; de ponerle límites al latifundio y el apoyo a la organización del campesinado.

Entre tanto, Carlos Fernando, como alcalde Mayor de Bogotá, está labrando el camino hacia la presidencia defendiendo los intereses corporativos desde los cuales se garantiza la operación privada del Estado en desmedro de los derechos colectivos, en particular de la población vulnerable y pobre. Carlos Fernando milita en Cambio Radical, un partido político que la opinión pública asocia con la corrupción.

Por cuenta del enorme carisma y el proyecto de país que encarnaba Luis Carlos Galán sus vástagos soportan la presión social y política de sectores de la izquierda y el progresismo que les exigen a diario acercarse ideológicamente a su padre. Ya es tiempo de abandonar esa exigencia pues llevar el apellido Galán se convirtió en una pesada carga para los hijos del inmolado líder. Peso, por supuesto, que no les interesa sobrellevar porque implicaría enfrentarse a las fuerzas de un Establecimiento que terminó cooptándolos al ofrecerles jugar políticamente, eso sí, sin erosionar la hegemonía de poderosos actores económicos y políticos comprometidos con la corrupción y el narcotráfico, las dos inmorales realidades que Luis Carlos Galán confrontó con firmeza durante su campaña presidencial. Ya dejen tranquilos a los hijos de Galán y a la memoria del sacrificado líder.

Adenda: lo más seguro es que a Juan Manuel le den un ministerio, en caso de que Paloma Valencia gane la presidencia. Eso sí, le quedará bien difícil desmarcarse en adelante del uribismo. Esa mácula la llevará por siempre. 


Nota: imagen tomada de Semana.com

martes, 27 de enero de 2026

GALÁN, DÁVILA, VALENCIA, CÁRDENAS, LUNA, PINZÓN Y PEÑALOSA NO RECONOCEN GENOCIDIO EN GAZA

 


 


Por Germán Ayala Osorio

 

En el marco de un debate entre los nueve precandidatos presidenciales de la Gran Consulta de la derecha, uno de los periodistas que moderaba el encuentro les preguntó si reconocen como genocidio lo ocurrido en Gaza. El exalcalde de Bogotá y vendedor de buses, Enrique Peñalosa, el exministro Juan Carlos Pinzón, el hijo de Luis Carlos Galán, Juan Manuel Galán, el exministro de Hacienda y consagrado neoliberal, Mauricio Cárdenas, la periodista-periodista, Vicky Dávila, Paloma Valencia, quien propuso dividir el Cauca entre indígenas y mestizos y el manzanillo David Luna levantaron la paleta del No; mientras que Juan Daniel Oviedo y Anibal Gaviria, hicieron lo propio con la del Sí.

El No de los siete precandidatos es una bofetada a los procesos civilizatorios y a la defensa de la vida. Negar que lo acontecido en Gaza obedece a un proceso de limpieza étnica y gentrificación es propio de políticos en los que no es posible confiar la defensa de la vida de comunidades indígenas, campesinas y afrocolombianas históricamente estigmatizadas, perseguidas y excluidas por lecturas racistas y clasistas, las mismas que acompañaron al ejército sionista al mando de Netanyahu en su objetivo de borrar del mapa a los gazatíes considerados como un pueblo inconveniente, pobre, bárbaro e impío, que debe ser aniquilado.

Las posturas negacionistas y cobardes asumidas por Peñalosa, Valencia, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán los acercan a la ultraderecha, espectro ideológico en el que suelen ambientarse y justificarse las prácticas genocidas acaecidas en la franja de Gaza. Insisto en que la actitud negacionista de semejante barbarie de los siete precandidatos presidenciales genera escozor y miedo. Ninguno merece llegar a la presidencia de la República justamente porque en una sociedad clasista, racista, homofóbica, transfóbica y misógina como la colombiana lo que debe hacer un jefe del Estado es promover el respeto y la defensa de la vida de las minorías y comunidades vistas históricamente en el país como inconvenientes, atrasadas, vergonzantes y “desechables”.

Ojalá que los seguidores de los siete negacionistas del genocidio en Gaza entiendan que la postura asumida resulta a todas luces vergonzosa e inconveniente. Por un simple cálculo político Peñalosa, Cárdenas, Dávila, Luna, Pinzón y Galán se acercaron al tenebroso espectro de la ultraderecha nacional e internacional. No puede considerarse demócrata quien defiende las atrocidades perpetradas por Israel y los Estados Unidos, con la anuencia de varios países europeos, en contra del pueblo palestino.


lunes, 19 de enero de 2026

¿CEPEDA O DE LA ESPRIELLA?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

De acuerdo con los resultados de las últimas encuestas, Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella Juris pasarían a segunda vuelta. De darse esa “final” electoral entre los dos candidatos presidenciales, la polarización política y la crispación ideológica se naturalizarían de tal forma que el país del plebiscito por la paz de 2016, violentamente escindido entre el Sí y el No seguiría vigente en medio de la intolerancia verbal y la consolidación de las empresas mediáticas como actores políticos pro establecimiento.

Si Cepeda llega a la Casa de Nariño en calidad de presidente, lo más probable es que los colombianos soporten cuatro años más de tratamientos periodísticos amañados por parte de la prensa hegemónica y los enfrentamientos políticos, institucionales y verbales entre agentes económicos de la sociedad civil y el nuevo gobierno. La "revolución ética" que propone está lejos de concretarse no solo por el crispado ambiente, sino por las lógicas económicas y políticas en un país dominado por millonarios contratistas, banqueros y empresarios interesados más en invertir en campañas presidenciales para sacar millonarias ganancias, que en apostarle a transformar culturalmente a la sociedad colombiana. La corrupción al interior del gobierno Petro existió y constituye una mancha difícil de borrar. 

Si De la Espriella se sienta en el Solio de Bolívar, aquella amenaza que lanzó en contra de todo lo que huela a izquierda y petrismo animaría la consolidación de un anormal y miedoso clima social y político en una sociedad cuyos miembros aprendieron a odiarse desde el 7 de agosto de 2002. Su carácter de abogado "pica pleitos" haría posible escenarios de persecución jurídico-política contra aquellos que osen cuestionar sus decisiones. De hecho, en calidad de candidato presidencial, ya acosa, judicialmente hablando, a la periodista y abogada Ana Bejarano. 

Bajo esas circunstancias, el gran derrotado sería el centro político, fantasmal espectro ideológico y político representado por Sergio Fajardo Valderrama y por aquellos precandidatos que se juntaron en la Gran Consulta, a pesar de venir de la derecha y la falta de apoyo y carisma de políticos como Vicky Dávila, Juan Carlos Pinzón, Juan Manuel Galán y Juan Daniel Oviedo, entre otros.

Cepeda ofrece la continuidad del proyecto político progresista que encarna el presidente Petro. Mientras que De la Espriella Juris representa el regreso al poder de la derecha uribizada con todo y lo que ello significa: “destripar, perseguir, anular, estigmatizar, expulsar y echar para atrás” normas, decretos y decisiones administrativas adoptadas por el actual gobierno.

La disputa electoral entre Cepeda y De la Espriella se dará en medio de un enrarecido escenario político internacional por cuenta de la aplicación de la Doctrina Donroe en cabeza del convicto presidente de los Estados Unidos. La reunión Trum-Petro será clave para entender el tipo de injerencia que el gringo aplicará en las elecciones venideras.

El gobierno norteamericano cuenta con la actitud lacaya del “tigre” Abelardo, de la misma manera que cuenta con la postura soberana y anti gringa de Cepeda. Las relaciones de Abelardo de la Espriella con el régimen venezolano podría ser un factor negativo al momento de recibir el apoyo de Trump; por más que se limen asperezas con Petro, el gobierno de los Estados Unidos intentará, guardadas las proporciones, controlar a Colombia como lo está haciendo ahora mismo sobre Delcy Rodríguez, la “presidenta” de Venezuela.





miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA GRAN CONSULTA DE LA CENTRO DERECHA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria se unieron para hacer parte de la Gran Consulta de la “centro derecha”. Si se revisan en detalle los perfiles y la vida pública de los seis precandidatos presidenciales se advierte una evidente confusión conceptual en torno a las características de la centro derecha o el simple enmascaramiento de miembros de la derecha neoliberal que tanto daño le hizo al país desde 1991. De manera forzada quieren darle vida a una centro derecha sin una reflexión filosófica y conceptual que defina características y límites con la histórica derecha colombiana.

El exministro Cárdenas es un consagrado neoliberal que se presenta como un “técnico” cuando realmente se prestó en el pasado para favorecer la privatización del Estado para beneficio de unas pocas familias. Cárdenas es un político con nulo carisma y un fatuo carácter que le impide mostrarse empático con las grandes mayorías. Viene de las toldas del santismo. 

David Luna es un político cuya vida política la desarrolló bajo la sombra de Germán Vargas Lleras y del partico Cambio Radical, una de las colectividades más corruptas del país. Luna es un manzanillo sin mayor criterio y nula comprensión de los problemas del país. Luna es de derecha y punto. También viene de las huestes del santismo. 

La periodista-periodista Vicky Dávila siempre fue una ficha del Establecimiento. Admira y defiende a dentelladas a Uribe Vélez a pesar de los procesos penales, indagaciones y demandas en su contra por diversos delitos. Dávila es de derecha. Es una mujer descriteriada, arrogante y con una nula formación política.

Juan Manuel Galán es quizás el precandidato con mejor carisma. Eso sí, su punto débil está ancorado, contradictoriamente, a las ideas políticas de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán. Ideas que por supuesto Juan Manuel no defiende porque le avergüenzan. Incapaz de recoger las banderas su progenitor, Juan Manuel Galán optó aliarse con las fuerzas más retardatarias del Establecimiento. A pesar de que recuperó para la vida institucional y electoral al Nuevo Liberalismo, parece darle miedo usar el legado de su padre para buscar en solitario una candidatura presidencial. Haberse acercado al uribismo enterrará para siempre su sueño de convertirse en presidente de la República. 

Juan Daniel Oviedo se vende como un “técnico” por haber sido director del DANE, pero su perfil neoliberal y pro-establecimiento le impiden acercarse al de un político de la centro derecha. Oviedo es de derecha.  Y, por último, Aníbal Gaviria es un político antioqueño procesado por hechos de corrupción que se habrían presentado en la “Troncal de la Paz, durante su primera gobernación. Fue acusado de contratar sin requisitos legales y por peculado”. Militó en el Partido Liberal, aunque no necesariamente se le puede reconocer como un ferviente defensor de las ideas del ala de izquierda de ese partido. Es cercano al uribismo por aquello de ser "paisa". 

La Gran Consulta de la “centro derecha” es el fruto de la incontrastable atomización de la derecha colombiana para el escenario electoral de 2026. La explosión de precandidaturas y candidaturas presidenciales es el resultado del debilitamiento del uribismo como fuerza electoral, en cabeza del expresidente Uribe Vélez. La desgastada imagen del expresidente y expresidiario, representante de la derecha y la ultraderecha lo llevó a buscar alianzas con César Gaviria y por esa vía proponer un frente amplio del que desistieron Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes irán de manera directa a primera vuelta.

Ahora que el Centro Democrático eligió a Paloma Valencia Laserna como su candidata presidencial, Uribe Vélez deberá decidir si se va a primera vuelta con su “tigresa” o si finalmente la hace aterrizar a la Gran Consulta de la que aquí hablo. No la tiene fácil el expresidente antioqueño porque Juan Carlos Pinzón Bueno, el “general sin soles” en el que realmente confía, su campaña no arranca debido en gran medida a su nulo carisma y a su condición de político monotemático (solo habla de seguridad).

Ya veremos si Uribe Vélez acompaña de corazón a su ungida, quien deberá trabajar muy duro para que el electorado olvide lo hecho por su abuelo, Guillermo León Valencia y en particular por sus peculiares propuestas como aquella de “dividir el territorio del Cauca entre indígenas y mestizos”. El clasismo, la aporofobia y el racismo que la caracterizan son sus mayores obstáculos para conquistar al electorado.  

No pasaron más de ocho días y ya Paloma Valencia anuncia su acercamiento a la Gran Consulta. De esa forma, la fantasmal centro derecha sufre un golpe de realidad con la llegada de Valencia. Al final, el país sabe que el centro no existe. Es un simple eslogan, una frase vacía y una noción política que nadie ha sido capaz de estructurar filosóficamente. 



Imagen tomada de Oficialmente se lanzó La Gran Consulta por Colombia, coalición de la centro-derecha | AsuntosLegales.co


miércoles, 3 de diciembre de 2025

LAS COSTOSAS AMBIVALENCIAS DE JUAN MANUEL GALÁN

  


Por Germán Ayala Osorio

 

El precandidato presidencial Juan Manuel Galán, hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento, por varios minutos legitimó la amenaza que lanzó contra Colombia el convicto presidente de los Estados Unidos. En una actitud cipaya compartida por los presidentes de las altas cortes, periodistas, partidos políticos y agentes económicos de la sociedad civil que aún no rechazan la peligrosa intimidación de Trump, Galán se acercó al talante de la premio Nobel de Paz, María Corina Machado, quien en el pasado exhortó a las autoridades de Estados Unidos a intervenir militarmente en Venezuela para sacar del poder al ilegítimo presidente Nicolás Maduro Moros.

En su cuenta de X, el político bogotano dijo lo siguiente: “Colombia no puede seguir negando lo evidente: los cultivos de coca están disparados y el país sigue en riesgo. El presidente Donald Trump vuelve a evidenciar un problema que este gobierno nunca logró controlar: el crecimiento desbordado de los cultivos de coca…”.

La inmediata y violenta reacción que generó lo dicho en esa red social obligó a Galán a borrar el trino. Su eliminación no apaciguó a sus detractores y críticos. Por el contrario, la nueva andanada llegó acompañada de epítetos como cobarde y cipayo. Sin dar explicaciones por el sentido del primer trino y su posterior eliminación, el precandidato presidencial por el Nuevo Liberalismo publicó otro diametralmente distinto: “¡Colombia no se bombardea! Rechazamos con toda la fuerza cualquier ataque de EE. UU. en nuestro territorio. La soberanía se respeta, la vida se defiende y la dignidad no se negocia”.

La pregunta que pueden estarse haciendo sus seguidores y posibles electores es: ¿Hay un Galán cipayo y hay otro igual de contestatario al presidente Petro? ¿Por cuál de los dos Galán hay que votar? Esa ambivalencia del precandidato presidencial terminará por enterrar su aspiración presidencial, ancorada en el buen nombre que aún conserva la memoria de su padre.

Esa ambigüedad en los criterios y posturas políticas terminará por hundirlo en las encuestas. En la más reciente, publicada por Invamer, marcó el 1,6%, negativo guarismo que se explica por su total desconexión con las realidades del país y de los colombianos, su nulo carisma, pero sobre todo porque su condición de hijo de Luis Carlos Galán una parte del electorado le exige que recoja las ideas progresistas de su padre, visto en su momento como el líder político capaz de lograr los cambios y las reformas que hoy intenta consolidar el gobierno Petro.

Llevar el apellido Galán es una pesada carga que muy seguramente Juan Manuel no podrá sobrellevar. Quizás por cobardía, Juan Manuel ha preferido acercarse a la derecha tradicional e incluso al uribismo para intentar cumplir el sueño de gobernar a Colombia. Haberse acercado a la campaña del corrupto Rodolfo Hernández, en lugar de apoyar a Petro fue un error electoral y político que cientos de miles de colombianos jamás le perdonarán. Estos no son tiempos para asumir posturas pro-gringa. Por el contrario, defender la soberanía y la dignidad de la Nación puede resultar electoralmente beneficioso siempre y cuando esa defensa se haga sin ambages, pero, sobre todo, sin la ambivalencia que dejó ver en el primer trino.


Nota: imagen tomada de Semana.com

domingo, 16 de noviembre de 2025

SIETE MENORES ASESINADOS, MOCIÓN DE CENSURA, HIPOCRESÍA Y COHERENCIA IDEOLÓGICA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

El escándalo político y mediático generado por la muerte de siete adolescentes en el reciente bombardeo del Ejército a un campamento en el que hacían presencia facinerosos de Iván Mordisco deviene con un tinte electoral y una clara intención de confrontar la coherencia ideológica y política del presidente Petro. Es casi imposible ser coherente por la misma aviesa condición humana y los siempre acomodaticios marcos morales y éticos creados por el propio ser humano. 

La defensa de la vida y la dignidad de viejos y viejas y en particular la de los menores de edad casi que es exclusivo de los sectores progresistas y la izquierda democrática  y una bandera agitada con furor por Petro; mientras que la ocurrencia de los falsos positivos, la estigmatización y persecución contra periodistas y críticos durante el gobierno Uribe fueron acciones y actitudes legitimadas por quienes creyeron a pie juntillas en la superioridad moral con la que fue concebida la política de seguridad democrática.

El anuncio de dos congresistas de la radicación de una Moción de Censura en contra del Mindefensa, Pedro Sánchez, así como las reacciones de varios precandidatos presidenciales, entre ellos Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y Roy Barreras, frente al trágico saldo del ataque aéreo están dirigidos a poner a prueba la coherencia ideológica del presidente Petro y de los miembros del Pacto Histórico que en el pasado criticaron la caída de menores de edad durante un bombardeo similar autorizado por el entonces presidente Iván Duque Márquez.

Si hay algo difícil en un país tan complejo como Colombia son las dinámicas de un “conflicto armado interno” que se degradó hasta tal punto de que todos los actores armados, legales e ilegales, en el pasado violaron el DIH y los DDHH. Al poner el foco en la lamentable muerte de los siete menores, los políticos que señalan hoy, a grito herido, que el gobierno Petro violó el DIH y los DDHH olvidan que las llamadas “guerrillas” jamás aceptaron someterse a las reglas de juego planteadas por ejemplo en el Protocolo II de Ginebra. Muestra de lo anterior es el reclutamiento forzado de los menores que cayeron en el referido bombardeo, los constantes ataques a las misiones médicas y los secuestros de civiles.

Con razón el ministro de la Defensa, Pedro Sánchez expresó su molestia porque solo escucha señalamientos contra el presidente y contra él mismo por el resultado del operativo militar.  Sánchez espetó que “aquí deberíamos estar rechazando a los criminales, ¿por qué no escucho una sola voz rechazando a quienes reclutan a los menores? ¿Por qué? A ellos es a los que tenemos que rechazar. Aquí el único crimen es el reclutamiento".

Quizás a manera de respuesta al rabioso interrogante que lanzó el ministro de la Defensa señalo que no se escucha esa voz de rechazo porque en Colombia la coherencia política e ideológica empieza a fracturarse a partir del momento en el que obligados por las circunstancias sí o sí se termina defendiendo el principio aquel de la “violencia legítima del Estado”. Es claro que esa doctrina le sirvió a Petro como parapeto jurídico-político para autorizar el bombardeo con el saldo ya conocido y por esa vía intentar cubrir la inmensa grieta que él mismo abrió en sus creencias al momento de asumir el cargo de jefe del Estado y autorizar el ataque.

La tormenta desatada continuará por varias semanas de la mano de las empresas mediáticas que harán todo lo que periodísticamente esté a su alcance para magnificar lo ocurrido y politizar en grado máximo una difícil decisión militar que termina por ocultar el origen mismo de la problemática que está detrás del reclutamiento forzado de los siete menores que hoy, con evidente hipocresía, “lamentan” precandidatos presidenciales; los mismos  que de llegar a la Casa de Nariño lo más probable es que se verán abocados a tomar decisiones como las que tomó Petro por una razón histórica: en los territorios en los que son reclutados cada día menores de edad el Estado no es un referente de orden establecido  y mucho menos un faro moral para aquellos menores seducidos por todo lo que les ofrecen los criminales al mando de Iván Mordisco.

Qué fácil resulta desde una curul en la fría y distante capital de la República reclamar por el trágico saldo de siete menores asesinados víctimas de la violencia legítima del Estado y de las narcoguerrillas, cuando desde el mismo Congreso de la República se legitima el ethos mafioso con el que se eligen alcaldes y gobernadores, los débiles regentes que creen que gobiernan en territorios como el Guaviare en los que hace rato se legitimaron las “guerrillas”. Como dijo alguien por ahí: “en fin, la hipocresía”.


domingo, 19 de octubre de 2025

A TRUMP SOLO LE SIRVE UN CIPAYO EN LA CASA DE NARIÑO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Con la despachada de Trump contra el presidente Petro a quien llamó “líder del narcotráfico”, el anaranjado pederasta y convicto norteamericano le apunta a incidir en las próximas elecciones en Colombia para que la derecha regrese a la Casa de Nariño. El Departamento de Estado y la Casa Blanca dan por descontado que se tratará de un presidente cipayo, que en la primera reunión bilateral muy seguramente dejará claro hasta dónde estará dispuesto a entregar la soberanía y amplias zonas del país para el control gringo con tal de recomponer las relaciones diplomáticas (o de dominación) entre los dos países.

Bajo esas circunstancias, el candidato de la derecha no saldrá tanto de consultas interpartidistas o de negociaciones entre Uribe y Vargas Lleras, sino de las reuniones que específicos agentes del Establecimiento colombiano tendrán con Marco Rubio y Trump para que finalmente entre estos dos sheriff de la moral regional decidan cuál de todos los candidatos les conviene más para recuperar lo que Petro les quitó por asumir este último una postura digna frente a las siempre irrespetuosas relaciones con los Estados Unidos.

Ya el precandidato uribista, Juan Carlos Pinzón Bueno dijo que “la relación con Estados Unidos, la arreglo en una sentada. Mi experiencia y compromiso están a la altura de lo que el país necesita”. Este mensaje de Pinzón Bueno será determinante para definir los apoyos del empresariado y la clase política tradicional ante el terror que les generan las amenazas de Trump de subir aranceles y bloquear a Colombia. Así las cosas, los agentes económicos colombianos están obligados a financiar al candidato más cipayo que les devuelva la tranquilidad de seguir con sus negocios y mantener las visas para visitar los Parques en Orlando. Esto dijo el ladino político de la derecha uribizada: “Reputación, acceso e influencia, son indispensables para recomponer las relaciones con EE. UU.  El próximo presidente debe tener estas características, y eso solo se logra cuando uno ha trabajado y construido relaciones estrechas”.  

Ya varios precandidatos presidenciales optaron por ponerse las rodilleras de manera anticipada con el objetivo de asegurar la bendición de la CIA, el Departamento de Estado, la DEA y la Casa Blanca. Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella y Juan Manuel Galán se mostraron dispuestos a hincarse frente al poder y el ímpetu del Águila Calva. Los tres apoyan a Israel y sus prácticas genocidas en Gaza, aceptan sin chistar volver al uso del glifosato y a perseguir al campesinado obligado a sembrar la “mata que mata”; y lo más importante creen que lo mejor es que los Marines invadan Venezuela y derroquen a Nicolás Maduro. De la Espriella fue más allá y dijo en su cuenta de X que “El presidente Trump, afirma, tal como lo denuncié ante el gobierno norteamericano, que Petro, en compañía del narco dictador Nicolás Maduro, es líder de narcotráfico. Así es, Petro es cómplice y líder del Cartel de los Soles porque ha facilitado, aupado, permitido, colaborado en la expansión del narcotráfico desde Colombia”. Justamente esa postura progringa confirma al precandidato De la Espriella como un cipayo dispuesto a todo con tal de ganarse la simpatía de Trump y de Marco Rubio.

Una postura contraria y sorpresiva asumió Claudia López, quien exigió al presidente de USA “respeto por las instituciones de Colombia", y lo exhortó a resolver las diferencias "con espíritu democrático y de cooperación, no con insultos ni amenazas". Aunque parece sincera, ya el país conoce que la exalcaldesa de Bogotá se acomoda fácilmente a las circunstancias que más le convengan. 

Lo cierto es que Petro desafió a los Estados Unidos al querer gobernar a Colombia y tener relaciones internacionales basados en la defensa de las soberanía estatal y popular, el respeto mutuo y bajo condiciones de dignidad. Se suman sus acercamientos a China con la Nueva Ruta de la Seda, el episodio de los dos aviones militares que Petro no permitió aterrizar en el país por traer esposados y humillados a colombianos deportados de USA; igualmente sus discursos en la ONU, en particular el último en el que llamó genocidio lo hecho por Israel en Gaza, con el apoyo de los Estados Unidos. Y la exhortación que Petro les hizo, megáfono en mano y en las calles de New York a los Marines para que desobedecieran a Trump fue colmando la paciencia del convicto presidente de los Estados Unidos. Finalmente, las críticas a la presión militar sobre Venezuela en el mar Caribe y a los bombardeos a los tripulantes de lanchas cargadas con droga terminaron por molestar al tirano supremacista por el que votaron republicanos, demócratas y cientos de miles de latinos ignorantes que hoy sufren la persecución y la estigmatización del poderoso pederasta y pedófilo inquilino de la Casa Blanca.

 




TRUMP CONTRA PETRO Y EL SÍNDROME DE EPSTEIN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El irresponsable, indebido, irrespetuoso, infundioso y calumnioso señalamiento de Trump hacia el presidente de la República, Gustavo Petro nuevamente ponen a prueba la unidad nacional, la institucionalidad estatal y por supuesto a las ya tensas y narcotizadas relaciones entre Washington y Bogotá.

Al señalar que “Petro es el líder del narcotráfico”, el gobierno de los Estados Unidos estaría allanando el camino para derrocarlo, con la decidida anuencia de candidatos, periodistas y dirigentes gremiales que, en lugar de rechazar la amenaza y el artificioso calificativo, atinaron a decir que “Trump mordió el anzuelo que Petro le lanzó”. De esa manera, redujeron la gravedad de la amenaza del republicano a un asunto electoral y al crispado ambiente político que vive Colombia.

El exministro Cárdenas Santamaría, ficha del Establecimiento, señaló en su cuenta de X que “se veía venir. El país inundando de coca y un presidente que no quiere entender que la financiación y ayuda de Estados Unidos es fundamental para Colombia. Es urgente revertir el daño que Petro le ha hecho a la reputación del país.

A la indigna postura del cipayo exministro de Hacienda se sumaron las de Abelardo de la Espriella y Vicky Dávila, consumados lacayos del “imperio” del norte. El primero, validó el señalamiento del carcamal gringo e insistió en que efectivamente Petro tiene relaciones con la mafia, mientras que la periodista uribista se limitó al registro de la ofensa. Juan Manuel Galán también asumió la misma actitud cipaya. 

Entre tanto, el Procurador General de la Nación señaló que “debería conocerse alguna evidencia fáctica, que no la creo, para hacer tan radical afirmación contra un presidente de un Estado que funciona en democracia”. Una declaración tibia y medrosa de un ladino funcionario que muy seguramente valora más tener la visa americana, que salir a rechazar la vulgar y peligrosa intromisión y amenaza de Trump.

Es probable que el presidente de USA esté sufriendo del poco estudiado Síndrome de Epstein, una especie de trastorno en el que hombres con poder económico y político aceptan a regañadientes el ocaso de su vida sexual, pero buscan desesperadamente conflictos para poner a prueba sus ya bajos niveles de testosterona. También es posible que sueñen con intervenciones militares que, para el referido caso clínico, inconscientemente las asumen como formas de penetración o violaciones, aunque se trate de “simples” transgresiones a soberanías estatales y populares de países cuyas sociedades, enfermos como Trump se las representan como “menores de edad” sometidas a todo tipo de vejámenes como los que sufrieron cientos de niñas en la famosa Little Saint James, propiedad del multimillonario pedófilo y pederasta Jeffrey Epstein. 





viernes, 17 de octubre de 2025

EXPRESIDENTE SANTOS Y LA “TERCERA VÍA” EN UNA COLOMBIA SIN CENTRO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Juan Manuel Santos llegó a sobrecalentar la ya acalorada y fogosa campaña electoral en Colombia.  Y lo hizo proponiendo huir de los extremos ideológicos y políticos que hoy reducen la discusión pública de asuntos públicos, esto es, de los eternos problemas del país, entre las huestes uribistas y petristas.

En el video que subió a la red X, el exmandatario y premio Nobel de Paz (2016) aludió y expuso a Petro como el “extremista de izquierda”, pero al hablar de la posibilidad de que llegue a la Casa de Nariño un extremista de derecha no quiso exponer la imagen de Uribe, o de Abelardo de la Espriella, e incluso las de Santiago Botero y Juan Carlos Pinzón Bueno. Ese detalle, que parece menor, dice mucho del talante medroso del taimado político bogotano que se hizo elegir presidente de la República con el apoyo de Uribe Vélez, con quien libra de tiempo atrás un agrio enfrentamiento público, fundado en una declarada animadversión del político antioqueño hacia quien considera como un “traidor” por haberle apostado a ponerle fin al conflicto armado con las Farc-Ep.

Mientras que las mesnadas de Uribe Vélez representan el talante y las ideas de una derecha y ultraderecha guiadas por un ethos mafioso y que apuntan a consolidar la privatización del Estado al servicio de unos pocos, así como a naturalizar el racismo, el clasismo, la aporofobia y la estigmatización de aquellos que piensan diferente;  desde las huestes del petrismo se busca la consolidación de un proyecto político que a pesar de seguir atado a las condiciones que impone el FMI, le apostó a reivindicar los derechos de comunidades urbanas pobres y a los pueblos negros, campesinos e indígenas asumidos históricamente por la derecha como obstáculos y enemigos del desarrollo económico extractivo y del modelo de la gran plantación animado por agroindustriales e incluso por quienes crearon el fenómeno de la extranjerización y  bancarización de la tierra en Colombia.

Frente a la aparición de Santos el primero en reaccionar negativamente fue Álvaro Uribe Vélez, su enemigo político. Santos Calderón se atreve a hablar de un centro político que en Colombia no existe. La verdad es que el Nobel de Paz es un consumado neoliberal que sigue al pie de la letra la doctrina que señala que “el mercado hasta donde sea posible, y el Estado hasta donde sea necesario”.

En el video, Santos dijo que “la moderación y el centro son el camino”. “Hoy tenemos a un extremista de izquierda. Si llega uno de derecha, lo único que obtendremos será un país ingobernable”. “Si llega uno de derecha lo único que obtenemos es un país ingobernable y las probabilidades de estallidos sociales y bloqueos aumentarán”.

Santos coincide con Petro quien en su condición de presidente de la República ha convocado al pueblo, al constituyente primario a que se movilice en defensa de la reformas sociales, exhortaciones asumidas por la derecha como amenazas a nuevos estallidos sociales si las reformas no son aprobadas por el Congreso o declaradas inexequibles por la Corte Constitucional, alto tribunal que ya estudia la ponencia negativa de su presidente, Jorge Enrique Ibáñez.

¿Quién es el candidato que apoyaría Santos como representante del fantasmal centro o el agente capaz de dar cuenta en la Colombia goda, mafiosa y uribizada de la llamada Tercera Vía? Cualquiera que aparezca en el radar de Santos será un político que, aunque “moderado y de buenas maneras al hablar”, en el fondo siempre defenderá los mezquinos intereses de la derecha neoliberal, racista, clasista y aporofóbica.  ¿Será Luis Gilberto Murillo o Juan Manuel Galán los candidatos con los que Santos cree posible vencer a los extremistas?

No se sabe si la apuesta de Tercera Vía de Santos está más cerca de la propuesta por Giddens o a la de su amigo Tony Blair. A juzgar por los ocho años de Santos, en términos ecológicos y ambientales, el expresidente bogotano está más cerca de la concepción del entonces primer ministro del Reino Unido (1997-2007). 



Imagen tomada de El Espectador.com 

jueves, 31 de julio de 2025

PRECANDIDATOS PRESIDENCIALES: ENTRE PROPUESTAS INSOSTENIBLES Y AMENAZAS DE MUERTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Aunque falta mucho tiempo para las elecciones presidenciales de 2026, varios precandidatos de la derecha ya dejaron ver cuál será el talante de sus gobiernos en caso de resultar electos para dirigir los destinos del país. Mientras que la candidata-periodista Vicky Dávila propuso construir una “mega cárcel en la selva para encerrar a los corruptos”, Juan Manuel Galán dijo que su primer acto de gobierno sería reestablecer las “relaciones diplomáticas con Israel”. Si bien las propuestas de Dávila y Sarmiento resultan polémicas ambiental, ecológica y políticamente, lo dicho por el precandidato presidencial del uribismo, Abelardo de la Espriella, constituye una inconveniente y peligrosa amenaza que en nada contribuye a pacificar el país y mucho menos a bajar los altos y peligrosos niveles de polarización política y crispación ideológica por los que atraviesa el país: el abogado de la Espriella prometió “destripar a la izquierda”. Esto dijo: “sepan ustedes señores de la izquierda que en mi tendrán siempre un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde porque ustedes no merecen un trato diferente”.

La amenaza de Abelardo de la Espriella fue rechazada de inmediato por el presidente Petro quien solicitó “a la Fiscalía de Colombia y a la justicia de los EE. UU., iniciar investigación contra esta persona que amenaza de muerte a un grupo poblacional con identidad política, que es crimen contra la humanidad”.

Al tiempo en el que De la Espriella lanzaba su ultimátum, en redes sociales la precandidata presidencial del progresismo, María José Pizarro recibía improperios y amenazas de muerte por parte de tuiteros. El tuitero Carlos Castaño Gil, le dijo a la congresista: “cállese perra hijueputa, vamos a subir a Botero (precandidato que ofreció dar balín), para les llene la jeta de plomo”.

Como hombre, periodista y politólogo rechazo con vehemencia las amenazas proferidas por los tuiteros contra María José Pizarro por su rol de mujer y congresista, así como las del abogado Abelardo de la Espriella, por considerarlas violentas, cargadas de misoginia y un odio visceral hacia el progresismo y a quienes militan en la izquierda democrática. El respeto a la diferencia y a la pluralidad son principios democráticos que no se pueden en cuestión por el desespero de los precandidatos de la derecha de volver a hacerse con la Casa de Nari.  Frente a la propuesta de Vicky Dávila de construir una mega cárcel en la selva, como Doctor en Regiones Sostenibles la considero ecológica y ambientalmente improcedente en tiempos del cambio climático en los que el mundo clama por la protección de los ecosistemas selváticos por resultar claves para minimizar los impactos sistémicos del calentamiento del planeta. Y en lo que respecta a lo propuesto por Juan Manuel Galán, considero que el genocidio en Gaza perpetrado por Israel amerita mantener la ruptura diplomática. Considero que las prácticas genocidas implementadas por Netanyahu constituyen un retroceso humanitario que nos acerca, como especie, a la barbarie y a despreciar la vida de los palestinos.

 Vicky Dávila, Juan Manuel Galán y Abelardo de la Espriella representan con claridad y preocupación los deseos y valores de una derecha a la que poco o nada le importa arrasar los ecosistemas naturales con ganadería extensiva, monocultivos y minería a cielo abierto; y mucho menos les interesa respetar la vida de mujeres y menores de edad perseguidos y “cazados” como animales por el sionista Estado de Israel.



viernes, 25 de julio de 2025

JUAN MANUEL GALÁN, PRECANDIDATO PRESIDENCIAL, APOYA EL GENOCIDIO EN GAZA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El precandidato presidencial, Juan Manuel Galán dejó ver de manera temprana su interés de servirle, una vez esté instalado en la Casa de Nariño, a la derecha internacional que aprueba y apoya el genocidio que Israel viene cometiendo contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. En entrevista concedida a El Espectador dijo que su primer acto de gobierno será “reestablecer la relaciones diplomáticas con Israel”.

Resulta curioso que, a pesar de su evidente desprecio por la vida de los palestinos, insista en declararse “liberal”, cuando realmente está más cerca de la ideología conservadora en la que se sostiene el viejo establecimiento colombiano y las conexiones de este con la derecha internacional. Vaya contradicción filosófica e ideológica en la que cae este “delfín” en su afán por ganarse el apoyo de la derecha colombiana y del sionismo internacional que asumen como “normales y necesarias” las prácticas genocidas adelantadas por Israel por cuanto están soportadas en un evidente supremacismo étnico. Esa racionalidad económica y política que instrumentaliza la vida, convierte a Juan Manuel Galán en uno más de los políticos que tanto daño le hicieron en el pasado reciente del país: Uribe, Duque, Gaviria y Santos. 

Además de mostrar su simpatía con el genocidio, Galán habló generalidades en la entrevista concedida al diario bogotano, el último medio tradicional en entrar a la cofradía mediática que le hace oposición política al gobierno Petro. Por ejemplo, de restarle poder al régimen presidencialista para facilitar el trabajo coordinado con las regiones, esto es, con alcaldes y gobernadores. Esto dijo el hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento: “…proponer una reducción del poder de la Presidencia de la República, para que ese poder se transfiera a los territorios y regiones, donde los mandatarios locales sientan que el gobierno nacional es su aliado, es el que está para apoyarlos, para acompañarlos, para respaldarlos”.

En lo que toca al tema de la salud, señaló que insistirá en “…que el sistema de salud como alianza público-privada pueda recuperarse. Evitó hablar de la actual crisis del sistema de aseguramiento en salud, lo que hace pensar en que, de llegar a la Presidencia, Galán le seguirá inyectando millonarios recursos a las EPS dejando de lado las prácticas mafiosas de juntas directivas de varias entidades que terminaron en robos billonarios de recursos del erario. De llegar a la presidencia, lo más probable es que Juan Manuel Galán eche para atrás el modelo preventivo en salud que dejará funcionando el gobierno Petro.

En las pasadas elecciones, Juan Manuel Galán apoyó al corrupto y putero candidato presidencial Rodolfo Hernández. Esto dijo en ese momento: “Rodolfo Hernández representa la emoción de centro que no quiere continuismo Uribista ni cree en la propuesta de Gustavo Petro. El Nuevo Liberalismo jamás abandonará el espíritu crítico y el derecho a oponerse a aquello que no compartimos ni le conviene al país. ¡Cuente con nosotros!”

Las contradicciones ideológicas y las veleidades de Galán lo acercan más al uribismo y al poder tradicional que ostentan los banqueros y un par de familias más que capturaron y sometieron el Estado a sus caprichos e intereses de clase. De esa manera, a Galán poco o nada le preocuparía ser un presidente servil a los poderosos de siempre. Realmente, Juan Manuel Galán no es un liberal. Por el contrario, es un godo que usa camisa roja y agita las banderas del Nuevo Liberalismo, eso sí, alejado de las ideas de su padre. En esa misma línea actúa su hermano Carlos Fernando, actual alcalde de Bogotá. 



Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

sábado, 28 de junio de 2025

EL JUEGO ARTIFICIOSO DE GALÁN, ROBLEDO, FAJARDO Y EL PARTIDO MIRA


Por Germán Ayala Osorio

 

La naciente coalición entre el Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso tiene la falsa pretensión de ser una tercera opción a las fuerzas de la derecha y el progresismo que de todas maneras se enfrentarán en el escenario electoral de 2026. Esa asociación política se llama Ahora Colombia. El exsenador Jorge Enrique Robledo considera “que esta alianza se construye como una tercera opción política de cara a las elecciones de 2026 y añade que no respaldarán ni al petrismo ni a los partidos tradicionales que gobernaron antes”.

Robledo le apunta a regresar al Senado y funge desde ya como el escudero de las candidaturas de Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán, hijos del Establecimiento. Como suele pasar con las alianzas políticas que son fruto de contradicciones ideológicas, la animadversión hacia todo lo que huela a Petro y la explosión de candidaturas presidenciales, los principios generales de la propuesta de gobierno terminan siendo gaseosos, engañosos y propios de la retórica electoral.

Estos son los principios del acuerdo de la coalición Ahora Colombia: “Punto uno: lucha contra la corrupción. Dos: democracia e independencia de los poderes públicos. Tres: seguridad. Cuatro: derechos fundamentales. Cinco: derechos sociales. Seis: participación efectiva de la mujer. Siete: protección integral. Ocho: medio ambiente y justicia climática. Nueve: generación de ingresos y cultura ciudadana”.

Robledo, Fajardo, Juan Manuel Galán y los pastores del Mira insisten en hablar de la lucha contra la corrupción, asunto cultural que nadie puede cambiar porque la sociedad en general y en particular los más poderosos agentes económicos y políticos de la sociedad civil naturalizaron el ethos mafioso que guía la vida de empresarios, banqueros, partidos políticos, agentes gremiales y contratistas. Política y crimen en Colombia van de la mano y esa realidad nadie la podrá cambiar hasta que no se dé en el país una revolución cultural que hasta al momento a nadie le parece necesaria empezar a liderar. En ese punto, ese primer principio deviene falaz y atado a un viaje de superioridad moral en el que se embarcaron los arriba señalados.

El segundo principio, democracia e independencia de los poderes públicos sugiere acciones para superar el carácter procedimental y formal de la democracia colombiana y la falsa independencia de los poderes públicos garantizada por la histórica relación extorsiva entre el Congreso y el Ejecutivo, resultado de un sistema político pensado para hacer perenne la operación mafiosa del Establecimiento.

La seguridad es el tercer principio. Al no atreverse a ponerle “apellido” se abre la posibilidad para que una vez se defina quién será el candidato presidencial de la coalición, los ajustes a la idea de la seguridad lo llevarán indefectiblemente a hablar de pie de fuerza, lucha contra las estructuras criminales, paz, guerra y lucha contra los factores que generan inseguridad en las ciudades. Es decir, más de lo mismo.

El cuarto principio es al igual que los anteriores: gaseoso e indeterminado. Y es así por cuanto hay sectores de poder que creen más en el Estado de Derecho como sinónimo de orden y aplicación a rajatabla de las normas, que en la necesidad de hacer ingentes esfuerzos para hacer viable el Estado Social de Derecho a través de la aplicación de criterios de eficiencia, eficacia y efectividad. Resulta llamativo que hablen de derechos fundamentales cuando la discusión entre esas dos concepciones del Estado sigue estando atravesada por el régimen presidencialista, la realidad fiscal del país, la corrupción público-privada y la evasión tributaria de los grandes contribuyentes, entre otros factores.

Los principios 5, 6, 7, 8 y 9 terminan por fragmentar las realidades sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales del país. Cuando se alude a la participación efectiva de la mujer se advierte unas ganas enormes de llamar la atención de las corrientes feministas a pesar de la permanencia del machismo y el sistema patriarcal del que los integrantes del Mira, Robledo, Galán y Fajardo son hijos legítimos. El siete, Protección integral, bien puede asociarse a la idea de seguridad humana y extenderse a los temas ambientales como el cuidado y aprovechamiento racional de los ecosistemas naturales-históricos.

Al decir Robledo que “no vamos a apoyar al petrismo, pero tampoco a ningún partido que haya gobernado antes de Petro”, olvida que el partido Mira apoyó al gobierno uribista de Iván Duque Márquez. Al ser Mira un partido confesional y anti-derechos, Fajardo, Galán y el propio Robledo entran en una profunda contradicción y dejan ver su ética acomodaticia. Más que una tercera opción, la alianza Ahora Colombia es una coalición de “centro” derecha que terminará acercándose al uribismo y al resto de sectores políticos que activarán el esperado TCP: Todos Contra Petro.

Adenda: dice Robledo que "No se imaginan cuánto coinciden las políticas de Petro con las de anteriores gobiernos. Es impresionante, sobre todo en el sometimiento al Fondo Monetario Internacional y ese tipo de organizaciones". Se volvió Castrochavista el exsenador. 


‘No vamos a apoyar al petrismo, pero tampoco a ningún partido que haya gobernado antes de Petro’: Jorge Robledo

jueves, 10 de abril de 2025

LOS POSIBLES ESLOGANES DE LAS CAMPAÑAS DE FAJARDO Y GALÁN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la entrada al juego electoral de Juan Manuel Galán y del eterno candidato del GEA, Sergio Fajardo Valderrama los posibles eslóganes de estas campañas “mejoran” un poco en relación con los catastrofistas que lanzaron de manera temprana David Luna, candidato en la sombra de Vargas Lleras y la ficha de los clanes Gnecco y Gilinski, Vicky Dávila, así como María Fernanda Cabal, una de las “generalas o muñecas” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Luna, por ejemplo, habló de “recuperar moralmente a Colombia”, mientras que la periodista-candidata y la congresista del Centro Democrático hablaron de “salvar y recuperar a Colombia”.

Parece que Luna, Dávila de Gnecco y Cabal están decididos a presentarse a las elecciones de 2026 como los nuevos “salvadores” o “mesías” de una derecha incapaz de hacer ejercicios de autocrítica por los negativos efectos que dejaron 30 años de uribismo y neoliberalismo. Insisten en la peregrina idea de que “el comunismo de Petro acabó con la Suiza de América” que con tanto esfuerzo construyeron César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Luna, por ejemplo, habla de moral cuando viene de hacer parte de Cambio Radical, uno de los partidos con más políticos investigados, procesados y condenados por diversos delitos. Mientras que Cabal y Dávila de Gnecco insisten en recuperar el carácter mesiánico con el que su patrón, Álvaro Uribe, conquistó a millones de ingenuos e ignaros que creyeron a pie juntillas en los beneficios de la  Seguridad Democrática, la Mano Firme y el Corazón Grande.

Entre tanto, Juan Manuel Galán ya dejó ver el sentido de lo que podría ser su eslogan de campaña. Propuso el hashtag #ColombiaNueva; mientras que el enclosetado uribista y exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo Valderrama inició su candidatura llevando a las universidades la pregunta “cómo construir un mejor país”.

La etiqueta propuesta por Galán bien podría cambiarse en el futuro por la frase Vamos por una “Nueva Colombia”, en la que se recogería la idea del cambio con la que Gustavo Petro se presentó y cautivó a cientos de miles de los que votaron su proyecto político en el 2022. Pensar en que es posible liderar y construir una “Nueva Colombia” alejaría a Galán del sentido revanchista, negativo y catastrofista de las frases que hasta el momento expusieron Cabal, Dávila de Gnecco y Luna, aspirantes de la derecha y la ultraderecha. Eso sí, tengo dudas de la capacidad y el interés de Galán de tomar distancia de los sectores de poder tradicional que lo acompañan en su aspiración presidencial. Juan Manuel Galán hace rato es un defensor del Establecimiento colombiano. 

En lo que respecta a la pregunta con la que Sergio Fajardo estaría orientando sus charlas en espacios universitarios hay que señalar que con el interrogante los asesores del exalcalde de Medellín insisten en recuperar el perfil de profesor universitario y posicionar a Fajardo como un político que escucha a la juventud y con el que es posible construir consensos y “unir” al país. Eso sí, la pregunta “cómo construir un mejor país” resulta demagógica, con un tinte academicista y esperanzadora en la medida en que el único capaz de (re) construir un mejor país sería el profesor Sergio Fajardo y nadie más por cuanto el político antioqueño sería el vocero del estudiantado que participa de las charlas con el eterno candidato presidencial del medroso Centro político.

Ya veremos cómo se decantan estas primeras ideas. Lo que parece inamovible en varios de los candidatos de la derecha uribizada es su insistencia en descalificar al gobierno Petro, a pesar de que al final el presagio aquel de que nos “volveríamos como Venezuela” no se cumplió por una razón fundamental: el actual presidente de Colombia es progresista y no representa a la izquierda con la que la derecha neoliberal suele asociar el modelo socialista de Cuba, Venezuela e incluso el viejo régimen socialista de la antigua URSS.

Al haber desaparecido el fantasma del “Castrochavismo y el comunismo”, a los asesores de campaña de Cabal, Dávila de Gnecco y Luna les queda más fácil apelar al odio, a la mentira, la tergiversación de la realidad y al catastrofismo para tratar de cautivar a ese electorado que aún consume la sesgada información que entregan los medios hegemónicos. La pregunta de Fajardo y la idea de una Nueva Colombia o de una Colombia Nueva de Juan Manuel Galán pueden mejorar el debate electoral en la medida en que superan las miradas aciagas, desastrosas, calamitosas, devastadoras, trágicas e infortunadas con las que “evalúan” la gestión del gobierno de Gustavo Petro por el solo hecho de haberles arrebatado la Casa de Nariño y debilitado las redes clientelares que la derecha tejió durante más de 30 años.


JUAN MANUEL GALAN Y SERGIO FAJARDO - Búsqueda Imágenes

miércoles, 2 de abril de 2025

ALICIA ARANGO LLEGA A LA CAMPAÑA DE VICKY DÁVILA DE GNECCO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La llegada de Alicia Arango, ex ministra de Trabajo en el gobierno de Duque, a campaña de Vicky Dávila de Gnecco bien puede ser el hecho político que defina si el expresidente Uribe terminará por respaldar a la periodista-periodista o si por el contrario le da el guiño a la “generala” María Fernanda Cabal. Cuando la exdirectora de Semana anunció el aterrizaje de Arango a su equipo, la señora Cabal sugirió o se preguntó si la había enviado el expresidente Iván Duque Márquez.

Lo dicho por la “generala” que anda, según el propio Uribe con “la espada desenvainada” da vida a tres hipótesis: la primera tesis se apoya en el distanciamiento político que habría entre el extítere, Iván Duque y el expresidente antioqueño, circunstancia que obligaría a Uribe a darle el guiño a la señora Cabal para que ella lleve las banderas del Centro Democrático y represente los intereses de la derecha y la ultraderecha que ven en ella a una mujer de “armas tomar” convencida de que el país necesita “mano firme y corazón grande”.

Eso sí, la decisión final de Uribe estaría supeditada a los resultados de las encuestas, en la medida en que la campaña de Dávila de Gnecco parece haberse estancado debido a que hasta el momento no ha exhibido un plan de gobierno serio. Se ha dedicado a atacar a Petro, estrategia con la que intenta tapar  sus vacíos conceptuales, inexperiencia política e incapacidad para asumir las riendas del país. Ya varios analistas señalan que Dávila sería un Duque 2, lo que se traduce en un riesgo que la derecha uribizada quizás no quiera correr porque saben que la perversa administración de Iván Duque y su fama de títere fueron factores definitivos para el triunfo de Gustavo Petro.

La segunda hipótesis apunta a que la llegada de Arango, fiel admiradora del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez puede servir para reunir otra vez a Duque y al exgobernador de Antioquia, lo que podría afectar los intereses de la senadora Cabal porque Uribe tendría que negociar con los Gnecco y Gilinski si juntos apoyarían a María Fernanda Cabal o a Vicky Dávila. Si entre Uribe y los dos señalados clanes no hay acuerdo político-electoral, puede suceder que la derecha llegue dividida con dos mujeres y débiles candidatas en términos de la comprensión de cómo opera el paquidérmico y privatizado Estado colombiano. Mostrarse sumisas ante sus patrones no es garantía de triunfo para las elecciones de 2026.

Y la tercera hipótesis se explica de la siguiente manera: la llegada de Arango sería un “regalo envenenado” del uribismo a la campaña de la periodista-periodista en la medida en que las reacciones negativas que generó el aterrizaje de la fiel escudera de Uribe terminaría golpeando la candidatura “independiente” de Vicky Dávila. Haberse vendido como anti-política y alejada de intereses clientelistas resultó poco creíble en una periodista cercana al Establecimiento. De allí que dicho “regalo envenenado” puede también entenderse como un obligado alinderamiento ideológico y político con quienes tienen el poder político y el músculo económico para convertirla en candidata presidencial con posibilidades de llegar a la Casa de Nariño o para hacer de ella una “animadora” o “agitadora” para finalmente ceder sus aspiraciones ante la “generala” Cabal o de pronto ante Juan Manuel Galán.

La entrada en el juego electoral de Juan Manuel Galán con el Nuevo Liberalismo puede terminar por ahogar las aspiraciones presidenciales de la Cabal y Dávila por su condición de mujeres, asunto que pesa mucho aún en la derecha conservadora que confía en demasía en los machos porque históricamente las decisiones políticas en el país las tomaron hombres machistas y misóginos. De pronto Galán termina siendo la ficha ideal para unir a la derecha y la ultraderecha no tanto porque esté mejor preparado que Cabal y Dávila para gobernar al país, sino porque es un político (hombre) carismático que fácilmente se puede vender como un candidato joven, fresco y capaz de renovar la política. El desgaste que arrastran Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras, David Luna, Claudia López y Alejandro Gaviria muy seguramente harán que César Gaviria, Uribe y los Gilinski finalmente terminen por pactar que sea el hijo del inmolado líder del Nuevo Liberalismo quien sea el hombre ideal para el resto de agentes del Establecimiento. 

Adenda: la agencia de periodismo API, dice lo siguiente de la señora Alicia Arango: “Alicia Arango tiene un pasado de sobresaltos políticos. Desde los condenados primos Guido, Miguel y Manuel Nule, pasando por el gobierno de Enrique Peñalosa, nadando impetuosa en las aguas de Álvaro Uribe, saboreando de las mieles del poder con Iván Duque y ahora comenzando como estratega política de la candidata presidencial Vicky Dávilahttps://www.agenciapi.co/investigacion/politica/giros-de-alicia-arango-entre-los-nule-uribe-santos-duque-y-ahora-con-vicky-davila



viernes, 28 de marzo de 2025

ENCUESTAS Y LA POSIBLE CANDIDATURA DE GUSTAVO BOLÍVAR

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Las encuestas son instrumentos técnicos y políticos que suelen usarse para manipular a la opinión pública, especialmente en escenarios electorales en los que las emociones afloran en un electorado mal informado y en muchas ocasiones poco formado para debatir con rigor las ideas y los proyectos políticos circulantes. Las encuestas aportan a la consolidación de estados de opinión que generan las condiciones propicias para que se dé lo que se conoce la Espiral del Silencio.

Las empresas demoscópicas, entonces, fungen, al igual que los medios masivos que las contratan y divulgan sus resultados, como actores políticos que pocos se atreven a confrontar. Solo los expertos en estadística pueden develar los problemas técnicos en el diseño de las preguntas, el número de encuestados y en particular los criterios bajo los cuales se eligen los candidatos sobre los cuales se medirán sus niveles de aceptación o rechazo.

Por estos días circulan los resultados de una encuesta aplicada por Invamer- Gallup en la que aparecen las figuras de Gustavo Bolívar, con un 11,8% en la intención de voto, Sergio Fajardo con un 9,5%, Vicky Dávila de Gnecco con un 8,3% y Juan Manuel Galán con un 7,8%. Esta “fotografía” ha sido leída con sospechas por sectores de la opinión.

En la red social X varios simpatizantes del petrismo prendieron las alarmas porque consideran que la inclusión de Bolívar en la encuesta tiene un propósito político y electoral de parte de la firma encuestadora: afectar los intereses del progresismo. El objetivo es inflar a quien sería el candidato más débil del progresismo y por lo tanto el más fácil de derrotar por parte de los candidatos de la derecha que lo acompañan en la medición. Curiosamente, en esta y otras encuestas el nombre de Carolina Corcho no se registra quizás por el mismo pérfido propósito.

De acuerdo con quienes ven con sospecha la inclusión de Gustavo Bolívar en las encuestas lo más recomendable es que el fiel escudero de Petro no se lance como candidato presidencial. En la pasada elección en Bogotá, Bolívar aparecía punteando en las encuestas y al final quien llegó a la Alcaldía fue Carlos Fernando Galán con el apoyo del uribismo, Peñalosa y Claudia López. Bolívar no tiene el carisma y la experiencia suficientes para recoger las banderas del petrismo y el progresismo. Es un buen funcionario, honrado y diligente, pero son virtudes insuficientes para dar continuidad al proyecto progresista. 

Ahora bien, más allá de si la inserción de Bolívar dentro del ramillete de candidatos con posibilidades de ser votado, hay que señalar que la candidata uribista y ficha de los clanes Gilinski y Gnecco, Vicky Dávila parece que llegó a su máximo techo. Más claro: su candidatura no despega a pesar de haber sido la primera en lanzarse al ruedo. Poco a poco va dejando ver sus debilidades discursivas que se reflejan en su incapacidad para ofrecer un proyecto político alternativo. La periodista-candidata anda desesperada buscando likes. Y para lograrlo, apela a prácticas que manejó muy bien cuando fungió como periodista: el amarillismo y la porno miseria.

Mientras se decanta el panorama político y electoral, las firmas encuestadoras privadas afectas a la derecha seguirán con su objetivo de invisibilizar posibles candidatos del progresismo y vender como alternativas de cambio a candidatos como Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán y Vicky Dávila, agentes del viejo Establecimiento colombiano.

El tiempo pasa y el progresismo y la izquierda no acuerdan aún quién será la fórmula presidencial para el 2026. Ojalá no olviden que la derecha no tiene ningún problema para hacer acuerdos políticos para enfrentar a quienes defenderán el proyecto político del presidente Petro.

 


Sorpresivos resultados de encuesta Invamer deja a Bolívar y Fajardo en la cima


domingo, 9 de marzo de 2025

FEMINISMO Y LA PINCHE ESTATUA DE GALÁN


Por Germán Ayala Osorio

La estatua de Luis Carlos Galán Sarmiento fue vandalizada por un grupo de mujeres encapuchadas que participaron de la marcha en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Se trata, sin duda alguna, de una acción política que relativiza el daño a la efigie en la medida en que esta puede ser limpiada y recuperada, mientras que las vidas de las mujeres asesinadas en la capital y en el país no podrán recuperarse jamás. Justo hace un año, el alcalde Carlos Fernando Galán, hijo del inmolado líder político, representado en la imagen afectada, les lanzó el Esmad a las marchantes, medida represiva que no quedó en el olvidó y que por el contrario alentó a las muchachas que ayer 8 de Marzo vandalizaron la estatua.

La godarria bogotana y de otras regiones suele descalificar a quienes ensucian bustos de políticos por considerarlas acciones temerarias e iconoclastas. Es tal la defensa de esos símbolos, que las víctimas de feminicidios suelen asumirse como “cosas del destino”, o porque “les tocó morir así”. O lo que es peor, suelen responsabilizar a las mujeres asesinadas por hombres por la “forma como andaban vestidas” o por no “saber reconocer las intenciones de sus agresores”.

Y por tratarse de un asunto político, Juan Manuel Galán, hijo de Luis Carlos y hermano del actual alcalde de la capital, le preguntó al presidente Petro: “Presidente, quiero preguntarle ¿cuál es su reacción frente a este acto?” Por supuesto que la pregunta de Juan Manuel Galán deviene con una carga emocional e ideológica que alimenta el enfrentamiento político entre Petro y el alcalde Mayor de Bogotá por asuntos ecológicos y ambientales atados al decreto ministerial que impone lineamientos para el manejo de la sabana de Bogotá, afectada de tiempo atrás por los intereses de constructoras privadas que la vienen sometiendo a un proceso urbanístico ecológicamente insostenible.

El afán de protagonismo de Juan Manuel Galán lo hace ver infantil y nostálgico frente a un hecho menor si se compara con los daños que el machismo y la misoginia en Colombia han dejado en millones de mujeres violadas, empaladas, manoseadas, instrumentalizadas y asesinadas por esa parte de la sociedad que defiende a dentelladas unas pinches estatuas que pueden ser restauradas.

La respuesta de Petro fue la siguiente: “Juan Manuel, no me gusta lo que pasa en el Día de la Mujer en contra del homenaje a un hombre que fue un líder muy importante para el país y que sus ideas ni fueron escuchadas y seguidas en Colombia. El alcalde Carlos Fernando Galán es quien debe garantizar la tranquilidad pública en la capital”.

Detengámonos un momento en la idea subrayada. Bien puede asumirse como un vainazo que le lanza Petro a los vástagos de Luis Carlos Galán, quienes de tiempo atrás optaron por acercarse a los agentes del Establecimiento colombiano que vieron como un riesgo las ideas y el proyecto político del líder del Nuevo Liberalismo, en lugar de coger las banderas de su padre y construir u nuevo liderazgo alejado de las mezquindades y el ethos mafioso que siempre caracterizó a la derecha colombiana.

Su hermano Carlos Fernando llegó a la Alcaldía de la capital gracias al apoyo de Uribe y Vargas Lleras, agentes políticos que representan justamente lo que tanto atacó y fustigó su inmolado padre. Con el reclamo de Juan Manuel Galán, la memoria de Luis Carlos quedó reducida a una pinche estatua.



Sergio Acero / El Tiempo© Sergio Acero / El Tiempo

jueves, 7 de noviembre de 2024

EL ALCALDE DE BOGOTÁ Y LA PRENSA BOGOTANA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La gran prensa bogotana está cuidándole la espalda al alcalde mayor de Bogotá. Se trata de una apuesta editorial y periodística que consiste en “tratar con guantes de seda” al delfín, a pesar del carácter irresoluto que por momentos deja ver Carlos Fernando Galán (CFG) frente a temas como la inseguridad y el racionamiento del agua. Eso sí, está decidido a continuar con el sistemático proceso de sometimiento de la reserva Thomas Van Der Hammen, hecho que lo confirma como el sucesor de Peñalosa en materia de deterioro ambiental y ecológico de la sabana de Bogotá. 

CFG es un político sumiso, obediente e incapaz de expresar crítica alguna contra el modelo urbanístico aplicado en la capital del país, en gran medida responsable de los problemas de abastecimiento de agua para los capitalinos. Galán no es un político brillante. Eso sí, es funcional a la élite bogotana y a quienes desde los partidos políticos le apuestan a mantener las correlaciones de fuerza al interior del establecimiento nacional que, desde Bogotá, sus más visibles agentes juegan a pensar el desarrollo del resto del país.

La ayuda mediática que le están prestando medios como La FM, Blu Radio, La W, El Tiempo y Semana tiene el claro objetivo de ir consolidando al hijo de Luis Carlos Galán Sarmiento como el candidato presidencial de la derecha bogotana. Se cree que quien sea capaz de administrar a la compleja Bogotá, puede asumir el reto de gobernar a un país como Colombia que por muchos factores se torna ingobernable. Ya veremos qué sucede con la aspiración presidencial de Galán.

El discurso de Carlos Fernando Galán es básico. Habla un inglés fluido como Iván Duque, y al igual que el expresidente y ex títere, el dominio de esa lengua está atado a una narrativa insulsa y acrítica muy propia de aquellos políticos interesados en llegar a la Casa de Nariño para cumplir un sueño personal, familiar o el de los mecenas que los ponen en la casa de gobierno para cumplir el rol de firmones. Galán no tiene la aspiración política de dejar una huella indeleble, resultado de haberse asumido como un factor de cambio. Y mucho menos está interesado en convertirse en defensor de la causa ambiental y ecológica. De continuar de esa manera, será en el inmediato futuro la versión 2.0 del nefasto Iván Duque Márquez.

Por ser hijo del inmolado líder político del Nuevo Liberalismo, hay quienes le exigen a Carlos Fernando y a su hermano Juan Manuel que recojan las banderas y las ideas de su padre. No lo harán justamente porque les resulta más cómodo a los dos someterse a las lógicas del establecimiento bogotano, que insistir en cambiar a una sociedad como la colombiana que deviene de tiempo atrás moralmente confundida.

CFG cree que gana mucho al graduar a Petro como un presidente “metiche” en las problemáticas de Bogotá. La reciente inundación de la “autopista” norte es un llamado de atención para que reoriente su proyecto de ciudad asumiendo el cuidado y la recuperación de la reserva Thomas Van Der Hammen. Pensar en garantizarle exclusivamente los intereses y los “derechos” adquiridos de las empresas constructoras que aportaron dinero a su campaña por la alcaldía puede resultarle caro en su carrera hacia la Casa de Nariño.

Hay un asunto que el alcalde Galán debería de entender: frente a los efectos socioambientales que viene dejando en Bogotá el cambio climático no habrá defensa mediática que, al final del mandato, salve su imagen. No les deje todo el trabajo a las empresas informativas, señor alcalde: gobierne con la responsabilidad que le exige el momento histórico por el cual atraviesan Bogotá, Colombia y el planeta entero. Le recomiendo que tome distancia de Enrique Peñalosa y de todos los “técnicos” que rodearon a quien desde el Palacio Liévano desecó humedales y le negó a los capitalinos la oportunidad de tener un metro subterráneo, por el solo hecho de privilegiar el negocio de los buses de Transmilenio.



carlos fernando galán pachon y la thomas van der hammen - Búsqueda Imágenes

OVIEDO: DE FENÓMENO ELECTORAL A “CHICHARRÓN” MORAL

  Imagen tomada de la revista Cambio.  Por Germán Ayala Osorio   El forzado aterrizaje de Juan Daniel Oviedo a la campaña de la derecha ...