domingo, 4 de enero de 2026

TRUMP AMENAZA A PETRO: ¿HABRÁ ELECCIONES LIBRES?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El dominio de EE. UU. en América Latina no será cuestionado nunca más” es la frase lapidaria espetada por el convicto presidente Donald Trump que servirá de principio ideológico, razón política, valor moral e incluso de eslogan de campaña de la derecha colombiana en las elecciones presidenciales.

Trump jugará duro en los próximos comicios. Y lo hará ofreciendo millones de dólares como lo hizo en la Argentina de Milei y recientemente en Honduras. Nunca la injerencia política y electoral del Tío Sam se sentirá tanto como en la ya caldeada jornada electoral que se avecina en el país.

Después del ataque militar y la captura-secuestro del autócrata presidente de Venezuela, Trump aplicará en Colombia su propia doctrina de seguridad nacional (Donroe) por razones que saltan a la vista pero que es bueno exponer: 1. El proyecto progresista liderado por Petro constituye una verdadera amenaza a los intereses de USA en el país y en la región por cuenta del liderazgo de Petro, pero sobre todo por la actitud desafiante asumida por el mandatario colombiano. El fantasma del neocomunismo o neo socialismo volverá a la escena electoral.

La coyuntura internacional y regional generada por la incursión militar en Venezuela pone desde ya a quienes osen hablar de dignidad, soberanía y respeto al derecho internacional en el patíbulo que administra Marco Rubio y en la mira de las autoridades norteamericanas dispuestas a recrear escritos de acusación contra todas aquellas figuras públicas que se atrevan a cuestionar el naturalizado dominio gringo en Colombia y Latinoamérica. Los señalamientos al presidente Petro de ser el "líder del narcotráfico "y de ser un "enfermo" hacen parte de la estrategia prepolítica, política y electoral de la doctrina Donroe. La amenaza directa contra el gobierno y la persona del presidente colombiano debe tomarse en serio. “Colombia está gobernada por un enfermo, pero no lo va a seguir haciendo por mucho tiempo”.

2. Al presidente Trump le urge poner en la Casa de Nariño a un mandatario que cumpla con las condiciones de la fallida lucha contra las drogas. Esto es, necesita de un presidente obsecuente con los manejos turbios de la DEA y que le vuelva a asegurar el control logístico y político de la producción de cocaína que se exporta hacia el mercado americano en las sempiternas condiciones institucionales que Petro intentó descifrar e incluso erosionar.

3. Otra de las razones que tendrá Trump-Rubio para influir de manera directa en la jornada electoral colombiana está asociada a los avances de la negociación con los agentes de poder del régimen venezolano que finalmente entregaron a Maduro Moros. Cumplan o no con lo acordado, la Casa Blanca necesita de un presidente colombiano que apoye de manera irrestricta las decisiones que tomará el gobierno gringo en relación con la administración tutelada de Venezuela y sus recursos energéticos. Trump y Rubio ya dejaron claro que no les gusta que los cuestionen, de ahí que la frase con la que se inicia esta columna constituye una amenaza para quienes le lleven la contraria al Gran Sheriff.

Bajo esas circunstancias, sobre la campaña de Iván Cepeda se posarán los ojos vigilantes de los Estados Unidos. Cepeda tiene dos opciones: la primera, morigera su discurso anti gringo y toma algo de distancia de Petro, sin caer totalmente en una postura indigna; o la segunda, decide recoger el espíritu contestario y emancipador del saliente presidente colombiano, lo que supondrá, una vez instalado en el Solio de Bolívar, extender en el tiempo las tensas relaciones diplomáticas entre Washington y Bogotá.

Los candidatos de la derecha no caerán en disquisiciones alrededor de la dignidad y la soberanía porque eso de ser cipayo se les da de forma natural. Habrá que estar atento a cuál candidato presidencial finalmente los Estados Unidos designan como el más conveniente para sus propósitos “imperialistas”. Estados Unidos le apuntará a controlar políticamente a Venezuela y a Colombia. 


 


sábado, 3 de enero de 2026

AUTOCENSURA EN LA CAÍDA DE MADURO MOROS


Por Germán Ayala Osorio

 

En el cubrimiento periodístico de la incursión militar y la captura del autócrata presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros por parte de los Estados Unidos fue evidente la decisión editorial de no cuestionar el ataque gringo y la consecuente violación al derecho internacional y la propia carta de las Naciones Unidas.

Esa postura política se llama autocensura, una práctica común en el periodismo que confirma que los criterios de noticia son acomodaticios y que empresas mediáticas como Noticias Caracol y El Espectador fungen más como actores políticos, que, como agentes informativos comprometidos con exponer la verdad de los hechos, cumpliendo con la directriz consagrada en la constitución política de Colombia. Por supuesto que la Verdad periodística es una quimera, pero también es el caballito de batalla de los colegas que trabajan a diario en los diarios y telediarios.

En general, los cubrimientos de los dos medios hegemónicos resultaron espectaculares y celebrativos en la medida en que lo que se buscaba era legitimar el dominio de los Estados Unidos sobre la región, lo que supone también el alineamiento informativo de las empresas mediáticas que sí o sí deberán continuar defendiendo los intereses gringos en el hemisferio siguiendo la sentencia de Donald Trump: “El dominio de EE.UU. en América Latina no será cuestionado nunca más”.

En cuanto a lo celebrativo, titulares como “Capturado Maduro” y “Cayó Maduro” devienen con un sentido victorioso que termina legitimando el ataque gringo y la consecuente violación de la soberanía venezolana. Mientras que los medios públicos (RTVC) calificó la retención de Maduro Moros como un “secuestro”, la prensa tradicional y simpatizante de la derecha internacional representada por el gobierno de Donald Trump habla de una “captura”. Digamos que técnicamente se trató de una captura ancorada en la orden de búsqueda promulgada por los Estados Unidos en la que Maduro era requerido en calidad de forajido por el que se ofrecían 50 millones de dólares.

En cuanto a la frase “Cayó Maduro” esta nos remite al titular de El Espectador “… Y cayó Escobar” (1989). A pesar de estar atados a coyunturas políticas diferentes, comparten un mismo origen: la ineficaz, pero estratégica lucha contra las drogas que lidera los Estados Unidos a través de DEA, la agencia norteamericana que estuvo detrás de los dos operativos.

Eso sí, debo reconocer que en la emisión de Noticias Caracol se expuso lo que sin duda debería concitar un cambio en las maneras como la derecha local entiende las intromisiones de USA en los asuntos internos de los países de la región: el convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump en la rueda de prensa nunca legitimó el ataque militar haciendo referencia a la defensa de la democracia. Por el contrario, usó la palabra petróleo en varias oportunidades, hecho que sorprendió al presentador de Noticias Caracol en su diálogo con un colega venezolano, llevado al set para analizar los hechos.

Estamos ante una compleja coyuntura política, mediática y militar en la que conceptos como democracia, verdad, libertad y derecho internacional resultaron pulverizados por el valor geoestratégico del petróleo, la única razón con la que USA justifica el ataque, la captura de Maduro y el control de las reservas del hidrocarburo.

Adenda: Nicolás Maduro Moros lideró un régimen de mano dura en Venezuela: violó los derechos humanos a presos políticos. Ejerció el poder bajo condiciones de ilegitimidad por el evidente fraude electoral con el que le arrebató el triunfo obtenido por la oposición. Lo que se discute aquí es que, en nombre de la democracia y la libertad, Estados Unidos viole el derecho internacional, cuando lo que realmente le interesa es hacerse con las reservas de petróleo. Hoy vinieron por ese combustible; mañana, por el agua.



ESTADOS UNIDOS ATACA VENEZUELA Y CAPTURA A MADURO (II)

 

Germán Ayala Osorio

 

Todo indica que la impecable operación militar de extracción de Nicolás Maduro Moros de territorio venezolano obedeció a una transacción-traición en la que estarían involucrados fichas claves del régimen, como la vicepresidenta, Delcy Rodríguez.

La captura-entrega del ilegítimo presidente de Venezuela no obedeció a una acción político-militar para restablecer la democracia como venía cacareando-exigiendo- la premio Nobel de Paz, María Corina Machado e incluso la misma derecha colombiana. Como se dijo desde otras toldas, a Trump solo le interesa el petróleo y el gas. Lo dejó claro en la rueda de prensa en la que se proclamó amo y señor de Latinoamérica con su nueva versión de la Doctrina Monroe (ahora llamada Donroe). Y mucho menos se trató de un acción contra el narcotráfico. 

Despreciada por el propio presidente norteamericano, Machado deberá esperar con paciencia la depuración que deberá ocurrir al interior del régimen venezolano ahora que Maduro dejó de fungir como la imagen con la que se proyectaba al mundo una inquebrantable unidad de mando capaz de resistir presiones militares, psicológicas y la millonaria recompensa ofrecida por los Estados Unidos por su cabeza. Al final, el régimen hizo aguas y terminó entregándole a los gringos a Maduro Moros.

Aunque siempre supimos que las invasiones de las tropas gringas estuvieron inspiradas en el pillaje y la conquista de nuevas reservas de petróleo, gas y coltán, entre otros elementos, con la confirmación que hizo el convicto presidente norteamericano en la señalada rueda de prensa la defensa de la democracia dejó de tener sentido práctico.

Una vez sepultada esa razón máxima con la que la derecha internacional (mediática y política) defendió por ejemplo la invasión a Irak y el operativo contra Maduro, todos los países con probados recursos energéticos y biodiversidad quedaron notificados: Estados Unidos no respetará en adelante soberanías populares y estatales si esas naciones resultan gobernadas por presidentes que osen contradecir al Gran Sheriff o Pirata de la Casa Blanca.

Para el caso colombiano, Trump volvió a referirse al saliente presidente Petro, con quien viene librando una disputa política en redes sociales y en la debilitada y casi inoperante Organización de las Naciones Unidas. Así las cosas, las elecciones presidenciales en Colombia contarán con la visible intervención del gobierno de Norteamérica, de la mano de los cipayos miembros de la derecha local, que, a pesar de las evidencias, insistirán en que, de continuar el proyecto progresista en cabeza de Iván Cepeda, la “democracia estaría en riesgo” por cuenta del mantenimiento en el poder del “comunismo, del castro… o el neocomunismo”. 

ESTADOS UNIDOS ATACA VENEZUELA Y CAPTURA A MADURO (I)

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Los ataques “quirúrgicos” de Estados Unidos contra unidades militares venezolanas y la captura de Nicolás Maduro Moros constituyen una flagrante violación del derecho internacional. La acción temeraria de USA golpea la legitimidad e incluso la viabilidad de la ONU como institución multilateral garante de un orden internacional dominado por potencias militares y económicas que en el pasado y en mutuo acuerdo modificaron fronteras, crearon Estados y negociaron recursos.

El genocidio en Gaza es quizás el punto de inflexión (in) moral más reciente con el que se validarán en adelante ataques e intervenciones militares, estigmatizaciones y persecuciones étnicas y la apropiación de recursos estratégicos para un mundo que, con sus lógicas de consumo, necesita asegurar nuevas fuentes de energía y el control en pocas manos del petróleo y el gas.

Los gringos entraron a Venezuela no tanto para desmontar el régimen de Maduro, sino para garantizar una transición política, ojalá lo menos traumática posible que les permita controlar la producción de crudo y gas como lo hacían hasta antes de la irrupción de Chávez Frías. Eso de "reestablecer la democracia" es el parapeto ideológico sobre el que se justifica la violación de la soberanía. 

Llama la atención las reacciones de los escuderos de Maduro, entre ellos Diosdado Cabello y las declaraciones de un alto oficial: condenan la incursión armada sin la beligerancia y el patriotismo exhibidos meses atrás cuando Trump atracó sus barcos de guerra frente a las costas venezolanas. La mesura y la prudencia con la que salieron a informar sobre los hechos sobrevinientes hacen pensar en la posibilidad de que la “captura” del presidente Maduro haya sido fruto de una negociación directa del mandatario venezolano con agentes de Donald Trump.

Negociada o no la salida de Maduro de Miraflores, se confirma y se legitima a  Estados Unidos como el Gran Sheriff dispuesto a poner orden en la América Latina que se acercó peligrosamente a China a través de la Nueva Ruta de la Seda.

En el ámbito doméstico, la acción armada de USA podría jugar un papel clave en las elecciones presidenciales en Colombia. Recordemos la amenaza de Trump sobre el ya saliente presidente colombiano: ¡serás el próximo! Si el proyecto político progresista logra una victoria, ese ultimátum recaerá sobre Iván Cepeda. Ya veremos si una vez instalado en la Casa de Nariño modifica su discurso y asume que estamos solos ante la nueva doctrina Monroe (Donroe) que promueve el convicto presidente norteamericano: los recursos de América Latina, paras los americanos. 





viernes, 2 de enero de 2026

ES VERDAD, UN CONGRESISTA NO PUEDE GANAR 32 MILLONES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Al conocer el decreto con el que se eliminaría la prima especial de servicios que recibirían los próximos congresistas (11 millones de pesos mensuales) el congresista Antonio Zabaraín espetó que “un congresista que se gana 32 millones de pesos no es bien remunerado”.  La medida no aplica para los actuales legisladores.

¿En dónde ubicar lo expresado por el congresista? En un análisis ligero se podría decir que se trata de una expresión clasista muy común en una sociedad clasista como la colombiana en la que políticos como Zabaraín se escandalizan porque les van a tocar sus exagerados privilegios e incluso les alcanza para oponerse al incremento del salario mínimo a dos millones de pesos; cifra que los congresistas colombianos se pueden gastar en una noche de rumba.

Es posible pensar en que Zabaraín valora la actividad legislativa porque considera meritorio asistir al Congreso para legislar en favor de los intereses de los clanes y las empresas que les regalan o financian las curules. Y desde esa perspectiva, el congresista tiene algo de razón porque lo mínimo que se puede esperar al cumplir el rol de monigote de agentes económicos y políticos del Establecimiento que solo buscan mantener y extender sus pérfidos intereses es recibir una jugosa remuneración. Justamente, un salario de 50 millones de pesos- sin contar con lo que se pueda recibir por negociados- apenas si alcanza para encubrir o maquillar la mísera existencia de quienes buscan llegar al Congreso para cumplir tan indigna función. Bajo esas circunstancias, no está bien que un congresista devengue 32 millones de pesos.

Lo dicho por Zabaraín, del partido Cambio Radical, podría competir en repugnancia con la frase del diputado antioqueño, Rodrigo Mesa Cadavid, “la plata que uno le meta al Chocó es como meterle perfume a un bollo".

Insisto en que entre las dos las dos expresiones hay elementos clasistas y racistas muy propios de la sociedad colombiana. En un ejercicio conducente a “fusionarlas”, el resultado podría dar vida a estas otras frases. De parte de los patrocinadores de las campañas de los aspirantes al Congreso: “La plata que uno le meta a un congresista para que legisle en favor nuestro es poca con tal de que cumpla con nuestras órdenes”.

De parte de los mismos congresistas: “si voy a cumplir la función de mandadero oficial de poderosos agentes económicos, el salario que merezco debe alcanzarme para perfumar mi indignidad. Parafraseando al excelentísimo doctor Rodrigo Mesa Cadavid podríamos decir que, en un país de mierda como Colombia, a los congresistas no los patrocinan, los perfuman.



“Un congresista que se gana $32 millones no es bien remunerado”: senador Antonio Zabaraín - El Diario

jueves, 1 de enero de 2026

NUEVO AÑO Y EL PRIMER RIFIRRAFE ENTRE URIBE Y PETRO

 Por Germán Ayala Osorio

 

Inicia el 2026 con un rifirrafe entre el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez y el presidente Petro. En el cruce de trinos entre quienes competirán en las próximas elecciones por quién será el Nuevo Gran Elector, reaparece el fantasma del “castrochavismo”, el concepto de democracia y la nostalgia que siente el expresidente antiqueño al saber que su azarosa y oscura vida política (pública) se apaga de la mano del inexorable paso del tiempo. Convertido en un carcamal, Uribe entiende que está de salida en el juego del poder.

Acostumbrado a engañar a sus seguidores, simpatizantes y en general a las audiencias, Uribe Vélez insiste en mantener vigente la narrativa del comunismo. “Petro está acabando la democracia “poco a poco” espetó el mandamás del Centro Democrático (CD).

Basta con mirar las actuaciones y los fallos de la Corte Constitucional y el Consejo de Estado y las posturas asumidas por las bancadas de oposición en el Congreso para entender que la división de poderes se mantiene incólume en el país, a pesar de las legítimas críticas que el jefe del Estado ha expresado frente a las decisiones adoptadas por los togados y legisladores entendidas como acciones de sabotaje a las reformas sociales impulsadas por el gobierno Petro.

En la respuesta que el presidente de la República le envió al exgobernador de Antioquia en los tiempos de las masacres del Aro y la Granja, aparecen elementos de una acepción social del concepto de democracia: “Usted habla de acabar la democracia en mi gobierno, pero en el suyo hubo hasta 6.402 de jóvenes inocentes asesinados con armas de su gobierno. Y en el Duque asesinaron 60 jóvenes, violaron jóvenes y pusieron en la cárcel 3.000 jóvenes por protestar acusados de terrorismo”.

El oportuno “recorderis” que le hizo Petro sirve para entender que entre 2002 y 2010, ese sentido social de la democracia muy poco fue usado por la prensa de la época que se hincó ante el poder intimidante del entonces presidente Uribe. Los falsos positivos fueron presentados como el resultado de la aplicación a rajatabla de la inmoral política de seguridad democrática, alejados de cualquier posibilidad de atarlos a la democracia como concepto polifónico que las empresas mediáticas y millones de colombianos suelen reducir a la realización de elecciones cada cuatro años y a la división entre los tres poderes públicos. Si fuera así, la democracia colombiana sería perfecta, pues cada cuatro años hay comicios, existen partidos políticos, así como instituciones como el Consejo Nacional Electoral y la gente vota en relativa calma y libertad. 

El inesperado aumento del salario mínimo seguirá siendo usado por la gran prensa del Establecimiento para generar miedo por los efectos que traería el incremento del 23,7%. La visión catastrofista de los expertos economistas formados en la escuela neoliberal se suma a la narrativa uribista que señala que Petro, al igual que Chávez, Fidel Castro y Maduro está acabando con la empresa privada.

Además de “acabar con la democracia”, a Petro se le señaló desde las mesnadas uribistas como “dictador”. Vaya dictadura tan extraña: no se violan los derechos humanos, no se persigue a la oposición y a los críticos del gobierno como sucedió entre 2002 y 2010; y las empresas de los Cacaos reportan millonarias ganancias. Más se acercaron a regímenes de mano dura los gobiernos de Turbay Ayala, Uribe Vélez, Juan Manuel Santos y el homúnculo del Iván Duque Márquez. En particular en las administraciones de Uribe y Turbay Ayala se violaron los derechos humanos y se redujeron las garantías constitucionales.



petro contra Uribe - Búsqueda Imágenes

martes, 30 de diciembre de 2025

SALARIO MÍNIMO: UN GOLPE POLÍTICO-ELECTORAL


Por Germán Ayala Osorio

 

Con la sorpresiva alza del salario mínimo el gobierno de Gustavo Petro termina el año propinando un golpe político-electoral a una oposición que actuó desde la ceguera moral de la que hablan Bauman y Donskis (2019) y de la mano de las históricas y normalizadas actitudes y discursividades adiafóricas propias del proyecto modernizador “blanco” que ve con prevención y resquemor la vida de millones de pobres.

Se trata de una decisión que se mueve entre discusiones conceptuales y teóricas de la economía (neoliberalismo y la doctrina Keynesiana) y el cálculo político-electoral de un gobierno que nuevamente le apostó a poner en la agenda social las mezquindades de una clase empresarial que convirtió a sus agremiaciones en trincheras ideologizadas más cercanas a las lógicas de los partidos políticos que a las de unos actores económicos de la sociedad civil de los que una sociedad tan desigual como la colombiana esperaría sensatez y una visión de país que supere la actual coyuntura política. Fenalco y la Andi fueron manejadas por sus presidentes como parapetos clasistas desde donde se atacó el proyecto de reivindicación popular que encarna Petro.

Varios analistas lo advirtieron: frenar las reformas en el Congreso, atacar al presidente Petro como persona y cuestionar su masculinidad desde anacrónicos e hipócritas marcos morales e insistir en la ya manida narrativa del “neocomunismo-castrochavismo-socialismo” para lo único que sirvieron fue para que Petro convirtiera la Casa de Nariño en una trinchera desde donde disparó decretos con fuerza de ley. De esa forma enfrentó las derrotas en el congreso de varias de sus iniciativas, tumbadas caprichosamente sin mediar discusión conceptual alguna.

Muy seguramente el impacto económico del alza del 23,7% del salario mínimo lo recibirán las pequeñas y medianas empresas, sometidas a una carga impositiva que el propio Congreso se opuso a revisar y disminuir solo por ir en contra del gobierno Petro. Le corresponderá al próximo gobierno tramitar ante- ojalá ante un renovado Congreso- medidas que alivien la onerosa carga de impuestos sobre las pymes y MiPymes.

En pocas horas llegará el 2026. El gobierno llega con la ventaja electoral que le proporciona la felicidad de millones de trabajadores que hoy celebran a rabiar el aumento de 300 mil pesos en el salario mínimo.

La derecha llega dividida y atomizada por culpa de sus propios errores y mezquindades, pero, sobre todo, por la torpe visión de país que siguieron ofreciendo los expresidentes Álvaro Uribe Vélez, Andrés Pastrana, César Gaviria y el insulso de Iván Duque Márquez, fichas decadentes de un Establecimiento liderado por banqueros que se acostumbraron a poner sus propios títeres en la Casa de Nariño para privatizar la operación del Estado.

La prensa corporativa tiene su cuota de responsabilidad en el complejo escenario electoral en el que se moverá la derecha: sin filtros en sus líneas editoriales, la gran prensa mintió, manipuló, tergiversó y atacó sin piedad al gobierno Petro. Al final, el oficio y los periodistas perdieron credibilidad, pero, sobre todo, el respeto de amplios sectores de unas audiencias que fueron comprendiendo de qué se trata el progresismo, pero sobre todo que entendieron que hay una élite que se acostumbró solo a mandar. 



Imagen tomada de Lo que dicen los gremios, analistas y sindicatos sobre el aumento del salario mínimo para 2026


miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA GRAN CONSULTA DE LA CENTRO DERECHA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria se unieron para hacer parte de la Gran Consulta de la “centro derecha”. Si se revisan en detalle los perfiles y la vida pública de los seis precandidatos presidenciales se advierte una evidente confusión conceptual en torno a las características de la centro derecha o el simple enmascaramiento de miembros de la derecha neoliberal que tanto daño le hizo al país desde 1991. De manera forzada quieren darle vida a una centro derecha sin una reflexión filosófica y conceptual que defina características y límites con la histórica derecha colombiana.

El exministro Cárdenas es un consagrado neoliberal que se presenta como un “técnico” cuando realmente se prestó en el pasado para favorecer la privatización del Estado para beneficio de unas pocas familias. Cárdenas es un político con nulo carisma y un fatuo carácter que le impide mostrarse empático con las grandes mayorías. Viene de las toldas del santismo. 

David Luna es un político cuya vida política la desarrolló bajo la sombra de Germán Vargas Lleras y del partico Cambio Radical, una de las colectividades más corruptas del país. Luna es un manzanillo sin mayor criterio y nula comprensión de los problemas del país. Luna es de derecha y punto. También viene de las huestes del santismo. 

La periodista-periodista Vicky Dávila siempre fue una ficha del Establecimiento. Admira y defiende a dentelladas a Uribe Vélez a pesar de los procesos penales, indagaciones y demandas en su contra por diversos delitos. Dávila es de derecha. Es una mujer descriteriada, arrogante y con una nula formación política.

Juan Manuel Galán es quizás el precandidato con mejor carisma. Eso sí, su punto débil está ancorado, contradictoriamente, a las ideas políticas de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán. Ideas que por supuesto Juan Manuel no defiende porque le avergüenzan. Incapaz de recoger las banderas su progenitor, Juan Manuel Galán optó aliarse con las fuerzas más retardatarias del Establecimiento. A pesar de que recuperó para la vida institucional y electoral al Nuevo Liberalismo, parece darle miedo usar el legado de su padre para buscar en solitario una candidatura presidencial. Haberse acercado al uribismo enterrará para siempre su sueño de convertirse en presidente de la República. 

Juan Daniel Oviedo se vende como un “técnico” por haber sido director del DANE, pero su perfil neoliberal y pro-establecimiento le impiden acercarse al de un político de la centro derecha. Oviedo es de derecha.  Y, por último, Aníbal Gaviria es un político antioqueño procesado por hechos de corrupción que se habrían presentado en la “Troncal de la Paz, durante su primera gobernación. Fue acusado de contratar sin requisitos legales y por peculado”. Militó en el Partido Liberal, aunque no necesariamente se le puede reconocer como un ferviente defensor de las ideas del ala de izquierda de ese partido. Es cercano al uribismo por aquello de ser "paisa". 

La Gran Consulta de la “centro derecha” es el fruto de la incontrastable atomización de la derecha colombiana para el escenario electoral de 2026. La explosión de precandidaturas y candidaturas presidenciales es el resultado del debilitamiento del uribismo como fuerza electoral, en cabeza del expresidente Uribe Vélez. La desgastada imagen del expresidente y expresidiario, representante de la derecha y la ultraderecha lo llevó a buscar alianzas con César Gaviria y por esa vía proponer un frente amplio del que desistieron Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes irán de manera directa a primera vuelta.

Ahora que el Centro Democrático eligió a Paloma Valencia Laserna como su candidata presidencial, Uribe Vélez deberá decidir si se va a primera vuelta con su “tigresa” o si finalmente la hace aterrizar a la Gran Consulta de la que aquí hablo. No la tiene fácil el expresidente antioqueño porque Juan Carlos Pinzón Bueno, el “general sin soles” en el que realmente confía, su campaña no arranca debido en gran medida a su nulo carisma y a su condición de político monotemático (solo habla de seguridad).

Ya veremos si Uribe Vélez acompaña de corazón a su ungida, quien deberá trabajar muy duro para que el electorado olvide lo hecho por su abuelo, Guillermo León Valencia y en particular por sus peculiares propuestas como aquella de “dividir el territorio del Cauca entre indígenas y mestizos”. El clasismo, la aporofobia y el racismo que la caracterizan son sus mayores obstáculos para conquistar al electorado.  

No pasaron más de ocho días y ya Paloma Valencia anuncia su acercamiento a la Gran Consulta. De esa forma, la fantasmal centro derecha sufre un golpe de realidad con la llegada de Valencia. Al final, el país sabe que el centro no existe. Es un simple eslogan, una frase vacía y una noción política que nadie ha sido capaz de estructurar filosóficamente. 



Imagen tomada de Oficialmente se lanzó La Gran Consulta por Colombia, coalición de la centro-derecha | AsuntosLegales.co


lunes, 15 de diciembre de 2025

PALOMA VALENCIA, CANDIDATA ÚNICA DEL CENTRO DEMOCRÁTICO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La elección de Paloma Valencia Laserna como candidata presidencial del Centro Democrático (CD) se da en medio de un escándalo en redes sociales en el que está involucrado el hijo de María Fernanda Cabal Molina, quien aspiraba a ser elegida candidata única de la colectividad. La prensa hegemónica uribizada no recogió la denuncia del periodista Daniel Coronell en la que el vástago de Cabal-Lafaurie es protagonista por haber recibido un millonario crédito y subsidio de Finagro.

La candidatura de Valencia mas que un triunfo para ella en su calidad de fiel y rabiosa defensora del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, constituye una derrota política para María Fernanda Cabal Molina, quizás la más derechosa de las tres precandidatas que finalmente se sometieron a las encuestas aplicadas por la firma chilena Panel Ciudadano. La otra aspirante era Paola Holguín, quien siempre fue asumida como una “convidada de piedra”.

El discurso anti derechos de Cabal Molina y su aporofobia pudieron ser leídas por los militantes del CD y sus directivas como un factor negativo en medio de un gobierno como el de Petro que a pesar de los escándalos de corrupción y los constantes ataques de la prensa tradicional logró posicionar una narrativa en la que se reivindican los derechos de los campesinos y de la gente más vulnerable.

Es posible también que lo denunciado por Daniel Coronell en su columna Agro Ingreso Cabal ayudó a enterrar la aspiración de Cabal Molina, sumado a las molestias que pudo haber generado en Uribe Vélez la participación de José Félix Lafaurie, esposo de la senadora, en la mesa de diálogo con el ELN. Esa colaboración del presidente de Fedegan con el gobierno Petro jamás fue bien vista por el patrón y propietario del Centro Democrático. Se pudo sumar también el trino que el 20 de junio de 2022 publicó Juan José Lafaurie Cabal: "Es la hora de la derecha, una nueva derecha, que imprescindiblemente tiene que ser sin Uribe". 

Las decisiones de Abelardo de la Espriella y Sergio Fajardo de ir directamente a la primera vuelta presidencial se entendieron como una calculada toma de distancia de los dos candidatos presidenciales de la coalición que en su momento planteó el expresidente Uribe Vélez después de reunirse con César Gaviria Trujillo. El expresidente antioqueño imaginó una coalición de la que pudieran hacer parte el abogado de DMG y el exgobernador de Antioquia.

Las próximas horas serán cruciales para la candidatura de Valencia Laserna, pues su admirado jefe deberá decidir si se va con ella a primera vuelta o si se presenta a una consulta con otros precandidatos de la derecha, como Juan Carlos Pinzón. Este último es del gusto de Uribe, pero su campaña no parece despegar por la imagen acartonada que proyecta.

Paloma Valencia exhibe debilidades conceptuales que le impiden consolidar un discurso político creíble y argumentado. Su carrera política en el Congreso es pobre, pues se limitó a aplaudir y a defender los intereses de un alicaído expresidente Uribe, atormentado por la condena que sufrió en primera instancia por delitos no políticos y la condena que recién profirió el Tribunal Superior de Antioquia en contra de su hermano Santiago por sus relaciones con el grupo de limpieza social y política conocido como los 12 Apóstoles.

La atomización electoral expresada en las precandidaturas de Pinzón, De la Espriella, Fajardo, Mauricio Cárdenas y Vicky Dávila, entre otros agentes cercanos al Establecimiento colombiano y la raída imagen de Uribe y el consecuente debilitamiento del uribismo dan cuenta de un complejo escenario político y electoral para una derecha que insiste en hablar de “comunismo, neocomunismo, castrochavismo y más recientemente de petrocepedismo”, cuando el electorado quiere ver y oír propuestas concretas para superar lo hecho por el gobierno Petro en materia de reforma agraria y mejoramiento de las condiciones laborales y pensionales de millones de colombianos. Veremos si la Paloma de Uribe vuela alto y logra llegar a la Casa de Nariño o si apenas le alcanzará para aterrizar, como ave de corto vuelo, a las sedes de campaña de Abelardo de la Espriella, de Sergio Fajardo o de Pinzón Bueno.


Adenda: después de conocerse el resultado favorable, Paloma Valencia reconoció a María Fernanda en unos términos que dieron vida a varios memes: “Le quiero decirle a María Fernanda, mi leona y guerrera, no hay ningún otro animal más poderoso que tú en todas las selvas del planeta”.


imagen de paloma valencia gritando - Búsqueda Imágenes

domingo, 14 de diciembre de 2025

HAY FESTIVAL Y LECCIONES DE COHERENCIA POLÍTICA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La coherencia política es un bien escaso, en particular cuando en la práctica aparecen los intereses individuales, los egos, la ética acomodaticia y específicas coyunturas político-militares que confrontan la armonía que se espera que cada ser humano asegure y exhiba entre lo que piensa, dice y hace.

La escritora y periodista Laura Restrepo acaba de dar una lección de coherencia política al país y al mundo: renunció a la invitación que le hiciera Cristina de la Fuente, organizadora del Hay Festival Cartagena 2026, en calidad de expositora. ¿La razón? Por haberle cursado invitación a la Premio Nobel de Paz (2025), María Corina Machado.

En la misiva, Restrepo recordó que Machado “es activa partidaria de la intervención militar de Estados Unidos en América Latina”. Bajo esas circunstancias, la escritora colombiana agregó que “invitar como ponente a la señora Machado ha sido cruzar la raya. No se le puede dar tarina y facilitar audiencia a quien, como la señora Machado, promueve posturas y actividades a favor del sometimiento de nuestros pueblos y contra la soberanía de nuestros países”.

El escritor y poeta colombiano, Giusepe Caputo hizo lo propio y justificó su negativa de participar en el Hay Festival Cartagena (2026) señalando que: “Me parece un problema grave el bombo que se le da a una política que está funcionando como legitimadora de una invasión militar, amangualada con genocidas, fascistas y criminales de guerra como Trump y Netanyahu”.

La renuncia de los dos escritores colombianos- y al parecer, otros más harían lo mismo- confirma el carácter polémico y el amplio rechazo que acompañará por siempre al Premio Nobel de Paz otorgado a la opositora venezolana. El también Premio Nobel de Paz, el argentino Adolfo Pérez Esquivel semanas atrás criticó con dureza a Machado y cuestionó la decisión del Comité Noruego del galardón internacional. La coherencia política expresada por los escritores locales deviene atada a nomenclaturas como dignidad, soberanía, respeto e independencia.

A pesar de las renuncias de Caputo y Restrepo, el encuentro literario y académico se realizará como estaba previsto y lo más seguro es que la Premio Nobel de Paz asista al evento; eso sí, en esta oportunidad el Hay Festival brillará no por la presencia de escritores, poetas, filósofos y artistas, sino por la ausencia de la coherencia política que se le exige en estos tiempos en los que el mundo la reclama como un factor ético-político clave para la actual coyuntura mundial. No se puede defender la paz, proponiendo invasiones y ataques militares indiscriminados; y mucho menos se puede defender el genocidio en Gaza perpetrado por Israel, con el apoyo de los Estados Unidos.  

En la página web del reconocido festival se lee que “Hablaremos de literatura, música, periodismo, actualidad, filosofía, cine, teatro y mucho más en nuestra vigésimo primera edición en Colombia”. Ojalá los periodistas, literatos y filósofos, entre otros, que participarán del Hay Festival dediquen parte de sus intervenciones a hablar de la lección de coherencia política que dieron Restrepo y Caputo. Eso sí, no se descarta que de los asistentes al magno evento se escuchen aplausos para María Corina Machado. Quienes así lo hagan muy seguramente exhibirán su particular “coherencia política” asociada, claro está, a las ideas fascistas e intervencionistas que por estos tiempos navegan plácidamente por las aguas del Caribe y el Mediterráneo.



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PASAMOS DE “ESTUDIEN, VAGOS” A “SUBSIDIEN, VAGOS”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Daniel Coronell con su columna Agro Ingreso Cabal desenmascaró a la precandidata presidencial María Fernanda Cabal Molina quien con su hipócrita discurso anti-subsidios se hace pasar como una mujer emprendedora y libertaria- como Milei-, que jamás necesitó del Estado para sacar adelante a su familia. Esta “libertaria” cree que el Estado debe estar al servicio de la clase empresarial y política, únicos que deben recibir millonarios subsidios estatales a través de programas como Agro Ingreso Seguro. Eso de darle subsidios a los pobres es un despropósito fiscal y político propio de gobiernos populistas.

Recordemos algunas de esas frases lanzadas por la colérica e intolerante precandidata presidencial en contra de los subsidios: “Un subsidio jamás va a sacar a una persona de la pobreza. Pensemos en créditos para que puedan emprender con interés cero o incluso condonable. El subsidio solo beneficia al político y deja al pobre en una pobreza permanente.”

De igual manera, el avezado columnista pulverizó el sentido de la manida frase espetada por la congresista en contra de unos manifestantes a los que les gritó “estudien, vagos”. Por cuenta del millonario subsidio (400 millones de pesos) que recibió su hijo Juan José Lafaurie, en el marco de una especie de #AgroIngresoCabal, la frase que debería espetar en adelante la señora Cabal es “Subsidien, (a) vagos”, acompañada por supuesto de una frase clasista muy al estilo de la aporofóbica congresista del Centro Democrático: “quien los manda a no tener contactos en juntas directivas”. 

Esta última sentencia se explica en un aparte de la columna de Coronell en el que se lee lo siguiente: “Para empezar, José Félix Lafaurie, el presidente de Fedegán y padre del pequeño productor, estaba en la junta directiva de Finagro en la época en que el doctor Juan José Lafaurie Cabal tramitó y recibió el crédito. Es cierto que la junta no es la que aprueba las operaciones, pero sí es el máximo rector de la entidad. José Félix Lafaurie fue miembro de esa junta desde el 22 de noviembre de 2007 hasta el 17 de junio de 2024. Cuando le pregunté a José Félix Lafaurie si había informado a la junta de Finagro que su hijo tramitaba beneficios en esa entidad dijo que no tenía por qué hacerlo ya que, a su juicio, no hay conflicto de interés”.

Con lo divulgado por Daniel Coronell, la célebre frase de la derecha uribizada, “el pobre es pobre porque quiere”, adquiere una mayor vigencia y un tinte de realidad porque justamente políticos como María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, entre otros, asumen las instituciones del Estado como la “caja menor” de los miembros de una élite parásita cuyos miembros se autoproclaman capitalistas, pero realmente son rentistas y precapitalistas a los que no les gusta competir.

Lo que sí disfrutan es concentrar la riqueza y la tierra en pocas manos para consolidar en el país el modelo de la gran plantación en el que sobresalen la ganadería extensiva de baja producción con fines de especulación inmobiliaria y los monocultivos de caña de azúcar y palma africana. El Valle Geográfico del Río Cauca es el mejor ejemplo con la hegemonía de la caña de azúcar y los probados efectos socioambientales y ecológicos; recientemente la altillanura va camino a sufrir las mismas transformaciones paisajísticas y en las estructuras ecológicas de valiosos y frágiles ecosistemas naturales.  Ese modelo hegemónico impide la sobrevivencia del campesinado que cultiva la tierra para producir comida y no biocombustibles. Se trata de una “agricultura sin campesinos”.

La familia Lafaurie Cabal tiene negocios en los sectores de la producción de caña de azúcar y  la ganadería extensiva como quiera que el esposo de la congresista ha sido por muchos años el presidente de Fedegan. Ahora el vástago de los dos políticos incursiona en el monocultivo de la palma africana. Por supuesto que los intereses económicos y políticos de la reconocida familia van en contravía de una sostenibilidad sistémica y en particular en contra de la supervivencia del campesinado.

En una conferencia (2014) dictada por el entonces senador Jorge Enrique Robledo sobre el tema de la paz y la tierra  expuso una realidad que describe muy bien las apuestas de María Fernanda Cabal en su pretensión de llegar a la Casa de Nariño en calidad de presidenta: “…el grueso de las tierras en Colombia, de las tierras con vocación agrícola, no están en la producción. De más de 20 millones de hectáreas, apenas cinco están en la agricultura, lo demás son formas de ganadería extensiva de bajísima productividad, rastrojos… ¿cuál es el papel económico de la tierra en Colombia? Muy simple: la tierra en Colombia, por muchas razones, incluido el libre comercio, no es un factor de producción agropecuaria, sino de especulación inmobiliaria. El negocio de la ganadería no es la ganadería. El negocio de la ganadería es ocultar detrás de cuatro vacas que pagan el mayordomo y un predial muy bajo, ocultar un negocio de especulación inmobiliaria que es lo hoy hay en la altillanura”. Definitivamente, pasamos de “estudien, vagos” a “subsidien, vagos”.



Imagen tomada de Cambio. AGRO INGRESO CABAL | Cambio

SUBSIDIAR A LOS RICOS SI; A LOS POBRES, NO: MARÍA FERNANDA CABAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Lo revelado por Daniel Coronell en su columna titulada Agro Ingreso Cabal desenmascara la hipócrita narrativa de la senadora Cabal con la que señala que los subsidios que se entregan a campesinos y a otros colombianos de bajos recursos económicos constituyen una perversidad y una irresponsabilidad política y fiscal. He aquí un par de opiniones de la señora Cabal: “Un subsidio jamás va a sacar a una persona de la pobreza. Pensemos en créditos para que puedan emprender con interés cero o incluso condonable. El subsidio solo beneficia al político y deja al pobre en una pobreza permanente.

Todo lo espetado recientemente por la precandidata presidencial del Centro Democrático en contra de la entrega de subsidios para los más pobres rechina hoy cuando se descubre que a su hijo “le desembolsaron un crédito de redescuento por 400 millones de pesos. Es decir, con fondos que Finagro, el fondo de desarrollo del campo colombiano, les entrega a los bancos para financiar a campesinos. El doctor Lafaurie Cabal también pidió que el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG) fuera el que garantizara el 80 por ciento de su deuda. Es decir, su fiador es el propio Estado. El dinero estaría destinado a la siembra de palma de aceite en el lote 3 de la Hacienda Guadalajara que, de acuerdo con la matrícula inmobiliaria, pertenece a Inversiones Lafaurie Cabal S.A.S. que le compró esa propiedad a José Félix Lafaurie”.

La conclusión es evidente: hay subsidios buenos y malos. Más claro: políticos como María Fernanda Cabal y todos los de la derecha uribizada le apuestan a llegar al Estado para privatizar los recursos, incluidos los subsidios para entregarlos de manera amañada entre los miembros de su cerrado círculo social y político.  La columna de Coronell termina con esta perla que confirma que efectivamente hay “subsidios buenos y malos”: “No contento con el crédito de redescuento y la garantía FAG, el pequeño productor Juan José Lafaurie Cabal pidió un Incentivo de Capitalización Rural (ICR), es decir, un subsidio, plata regalada, de Finagro por el valor máximo posible”. 

Esa misma perversa lógica ya el país la conoció con Agro Ingreso Seguro, política pública y programa con millonarios recursos que los usó el entonces presidente Uribe Vélez para pagar los favores electorales a empresarios[1] y familias ricas que aportaron sumas importantes a su campaña reeleccionista.

Fiel a la tradición familiar, el hijo de la senadora Cabal le apuesta al monocultivo de palma africana, práctica sobre la que ojalá las autoridades ambientales ejerzan reales controles por los efectos negativos que suelen generar monocultivos como la palma de aceite y la caña de azúcar, sector en el que la precandidata tiene intereses empresariales.

María Fernanda Cabal quiere ser la primera mujer presidente de Colombia para hacer lo mismo que hizo Uribe en sus años de gobierno: acabar física y simbólicamente con el campesinado, concentrar la tierra en pocas manos para dedicarla a ganadería extensiva de baja producción para fines de especulación inmobiliaria; extender los monocultivos de caña de azúcar y palma aceitera más allá de la Orinoquia y por esa vía acabar con ecosistemas naturales valiosos, como sucedió con cientos de humedales en el Valle Geográfico del Río Cauca, sacrificados por la imposición de la caña de azúcar como cultivo predominante, con todo y sus negativos efectos ecosistémicos y socio identitarios.


Imagen tomada de  AGRO INGRESO CABAL | Cambio

[1] “9 ingenios azucareros aportaron a la campaña presidencial de 2002, 193 millones de pesos; igualmente, estas mismas empresas desembolsaron 76 millones de pesos a la campaña del referendo reeleccionista. Entre tanto, la respuesta del Gobierno de Uribe Vélez se dio a través de la entrega de millonarios recursos, a través de la política Agro Ingreso Seguro (AIS). El total de recursos estatales entregados para riego y drenaje ascendió a 10, 426, 099,008, así como una línea especial de crédito, que sumó los 7,545 millones de pesos”. Tomado de: https://red.uao.edu.co/entities/publication/56d47fb7-c775-479e-806b-6aa09af91688

 

sábado, 13 de diciembre de 2025

¿ES POSIBLE OTRO MODELO DE NEGOCIACIÓN CON LAS “GUERRILLAS”?

 

Por Germán Ayala Osorio

Convertidas las “guerrillas” en grupos mafiosos o en traquetos de camuflado como los llama el presidente Petro hace casi imposible sostener en el tiempo la campaña militar pensada exclusivamente en derrotarlas militarmente. Ni con el Plan Colombia y su naturalización en la política de seguridad democrática se pudo acabar de fondo con las guerrillas del ELN y las Farc-Ep.

La negociación política con las Farc-Ep, fruto de parciales y contundentes victorias militares del Ejército colombiano, resultó costosa en términos sistémicos para comunidades que viven en selvas y en entornos rurales en donde se siembra la coca: desplazamientos forzados, muertos, heridos y mutilados en la población civil y en las filas de los combatientes, violaciones de los DDHH y del DIH y afectaciones ecológicas y socioambientales en ecosistemas naturales históricos.

La presencia de las disidencias de las disidencias es un indicador irrefutable de que las economías ilegales terminaron por someter o erosionar el sentido político de cualquier negociación, transformaron a esos grupos en traquetos con brazaletes y por supuesto hicieron inviable presupuestal y humanamente mantener en el tiempo las operaciones militares adelantadas por las fuerzas del Estado.

La pérdida del carácter político de esas estructuras armadas obligaría a los negociadores del próximo gobierno a consolidar unas agendas diferentes pensadas más con criterios económicos, institucionales, sociales y territoriales que permitan proponer salidas novedosas como la conversión de esos grupos en ejércitos convencionales que legitimados por el Estado, cumplirían con labores policiales y el cuidado de selvas y otros ecosistemas estratégicos, entre otras actividades que se puedan pensar y proponer. Por supuesto que esa transformación vendría de la mano de procesos de capacitación y de aceptación social, jurídica y política de ese nuevo rol. Igualmente, serviría como una forma de responder judicialmente a la sociedad por los delitos cometidos y los daños generados por su accionar criminal.

En lo que respecta al negocio de la cocaína, el Estado asumiría el control de todas las etapas de producción, mientras se consolidan los programas de sustitución de los cultivos de uso ilícito. Los monocultivos de amapola, coca y marihuana pasarían a control estatal y privado para la producción de medicamentos y otros usos posibles en beneficio de la humanidad. 

En el mundo hay experiencias similares en las que grupos irregulares terminaron fusionándose a las fuerzas legítimas de los Estados que le apostaron a superar graves conflictos internos. Quizás sea tiempo en Colombia de apostarle a salidas diferentes a los procesos de paz de los que siempre salen disidencias o a la salida militar que podría extender el conflicto por otros 50 años de una guerra absurda que hace rato dejó de ser política en los términos tradicionales atados a cambiar las correlaciones de fuerza y las formas en las que se ejerce el poder. Es una guerra económica, financiera y territorial que deviene ancorada al lenguaje mafioso propio de los carteles de la droga.

Así las cosas, los eventuales procesos de negociación a establecer con el próximo gobierno deberían de servir para revisar el sentido político con el que suelen establecerse las mesas de diálogo, normalmente asociadas a procesos de desmovilización, entrega de curules para comandantes y la puesta en marcha de proyectos productivos para los reinsertados. En varias ocasiones los comandantes del ELN han dicho que no les interesan las curules y mucho menos adelantar proyectos productivos. Y a juzgar por el comportamiento mafioso de las disidencias farianas, lo mejor es revisar lo que tradicionalmente los gobiernos, en nombre del Estado, han ofrecido y aplicado para poner fin a las hostilidades.

Esa ha sido la tradición en un país con una larga historia de negociaciones de paz entre el Estado y los grupos irregulares; unas fallidas y otras con aciertos y resultados positivos, pero con amenazas de generar el colapso de lo acordado. Quizás es tiempo de jugársela por salidas políticas diferentes atadas a dos objetivos paralelos: evitar más víctimas civiles y uniformadas y afectar los intereses de los Señores de la Guerra, locales e internacionales que se benefician de la existencia de lo que se conoce como el conflicto armado interno.

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miércoles, 10 de diciembre de 2025

LA NOVELADA LLEGADA A OSLO DE LA PREMIO NOBEL DE PAZ

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La llegada de María Corina Machado a Oslo (Noruega) a recibir el Premio Nobel de Paz contó con un cubrimiento periodístico con visos novelescos que podrían servir para que su salida de Venezuela y el haber burlado al régimen de Maduro Moros lleguen al cine como una forma de inmortalizar semejante aventura. En particular, el registro noticioso de Caracol Noticias se movió entre la propaganda política, la información y la confrontación ideológica.

Más allá de las vicisitudes por las que pasó la Premio Nobel de Paz 2025 en su travesía para llegar al país europeo, la ceremonia de entrega del galardón a su hija Ana Corina Sosa Machado, las palabras del presidente del Comité Noruego del Premio Nobel de Paz y el "balconazo" de María Corina confirmaron el carácter político del Premio, con dos nuevos ingredientes: el primero, la alineación de las directivas del Comité del Nobel con la doctrina político-militar con la que  el gobierno del convicto y pederasta presidente de los Estados Unidos amenaza a Venezuela e incluso a Colombia con ataques militares; y el segundo, la confusión conceptual entre “luchar por la paz”, acción que suele asociarse con la promoción de procesos de paz, la abolición de ejércitos y la búsqueda de la fraternidad entre los países y “promover intervenciones militares en nombre de la paz”. Se trata sin duda alguna de dos escenarios políticos distintos. El craso error del Comité del Nobel está en haber premiado el segundo, con todo y lo que ello significa en medio de la presión psicológica y las intimidaciones del Tío Sam. Por supuesto que ese error no es nuevo, de ahí la naturaleza política del Premio Nobel de Paz. 

Las críticas del Premio Nobel de Paz, Adolfo Pérez Esquivel sirven para advertir del error conceptual en el que cayeron los miembros del Comité del señalado galardón. En su misiva, Pérez Esquivel le dijo a María Corina Machado: “Me sorprende cómo te aferras a los Estados Unidos: debes saber que no tiene aliados, ni amigos, sólo tiene intereses. Las dictaduras impuestas en América Latina fueron instrumentadas por sus intereses de dominación y destruyeron la vida y la organización social, cultural y política de los pueblos que luchan por su libertad y autodeterminación. Los pueblos resistimos y luchamos por el derecho a ser libres y soberanos y no colonia de los Estados Unidos”.

Las acciones promovidas por Machado realmente no son las actividades propias de una persona que “lucha por la paz”. Su legítima oposición al oprobioso régimen venezolano es en sí misma una lucha por la democracia en Venezuela en los términos propios de una democracia liberal golpeada o remplazada por la particular democracia popular que desde los tiempos de Hugo Chávez Frías se impuso como una forma de reivindicación étnica de un pueblo mestizo dominado por la élite “blanca” de la que hacen parte Guaidó, Capriles y María Corina Machado. Al final no construyeron ningún socialismo; más bien, impusieron una suerte de estatismo. 

Después de la muerte de Chávez, Maduro Moros consolidó un régimen violento que desconoce los mínimos institucionales de la democracia liberal. Incluso, diría que la democracia popular de la que llevan haciendo alarde más de 25 años deviene en un proceso de fracturación, a juzgar por el éxodo venezolano y por aquellos chavistas de tradición que en las pasadas elecciones apoyaron con sus votos  a Edmundo González. El mundo sabe lo que pasó con aquellas elecciones en las que Maduró fue proclamado presidente reelecto, en medio de un escandaloso fraude electoral.





martes, 9 de diciembre de 2025

FAJARDO, DIRECTO A PRIMERA VUELTA PRESIDENCIAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la negativa de Sergio Fajardo de presentarse a las consultas interpartidistas para definir candidaturas presidenciales, la derecha va decantándose en una centro derecha que de todas maneras será efímera, llegue o no a la Casa de Nariño el reconocido político antioqueño y gestor turístico para el avistamiento de ballenas. No existe en Colombia la cultura política y mucho menos la tradición de un centro político por culpa de la hegemonía de los partidos Liberal y Conservador en los tiempos del Frente Nacional; y recientemente, por la irrupción de Uribe y Petro, líderes populistas de derecha e izquierda convertidos en grandes electores. 

Con su decisión de ir directamente a la primera vuelta presidencial, el exgobernador de Antioquia envía un mensaje de independencia y toma de distancia del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, representante de la derecha neoliberal, retardataria, violenta y premoderna que con su influencia gobernó al país durante 20 años. Se trata de una jugada política, más no electoral, de quien siempre fue un cercano admirador de Uribe. Si la campaña de Juan Carlos Pinzón Bueno no despega, entonces el uribismo terminará apoyando al profesor y matemático, lo que evitará la consagración del fantasmal centro que dice representar Fajardo.  

Sergio Fajardo Valderrama, con la ayuda de varias empresas mediáticas, está buscando posicionar la narrativa que señala que el país deviene polarizado entre dos extremos irreconciliables que promueven odio en medio de incertidumbres y problemas sociales y económicos por resolver. Y lo que es peor: no ofrecen soluciones reales. De esa manera, el exalcalde de Medellín se presenta como el líder capaz de superar no solo la crispación ideológica y la violencia política, sino las históricas dificultades de una República que deviene en “obra negra”. ¿Realmente Fajardo conoce el país, pero sobre todo será capaz de reconocer que más allá de la evidente polarización política lo que hace rato emergió en el país es un movimiento social y popular que ya no le come cuento al tenebroso e injusto proyecto de país que siempre propuso y ejecutó la derecha?

La existencia de los extremos ideológicos suele verse como un grave problema político, cuando claramente habla de dos ideas de país: la aplicación a rajatabla de la amplia receta neoliberal de parte de la derecha terminó por darle vida a una izquierda progresista que, sin romper con los agentes económicos y financieros internacionales y nacionales responsables del diseño de la señalada fórmula, está intentando mejorar las condiciones de vida de los trabajadores asalariados y del campesinado desde la idea romántica del Estado de Bienestar europeo.

Fajardo deberá luchar contra sí mismo, esto es, contra la imagen que él mismo generó con célebres frases como “yo no inspiró nada” y por supuesto contra el remoquete de “tibio” que se ganó con creces en la campaña presidencial de 2018 cuando se fue a ver ballenas, a lo que se suma su débil carácter para criticar a los agentes privados  que se robaron los billonarios recursos de la salud y  tomar distancia del uribismo, sector de poder en gran medida responsable de los problemas que arrastramos como sociedad. 

Fajardo debe saber que en Colombia hay más de un pueblo: el pueblo de la derecha y el de la izquierda. Pensar que hay una sólida unidad es pensar en la posibilidad de unas comunidades rurales y urbanas bien informadas de sus derechos y formadas para sostener diálogos respetuosos sustentados en el dominio de conceptos claves como democracia, Estado social de derecho, progresismo, liberalismo y neoliberalismo, entre otros más. No es despreciable el negativo impacto que por años generaron las empresas mediáticas, instrumentos ideológicos del Establecimiento que Fajardo defiende a dentelladas. 

He aquí varias frases espetadas por Fajardo Valderrama que resultan indescifrables para un pueblo que poco lee y que es muy dado a dejarse llevar por las emociones y que en los últimos años se ha movido entre los discursos populistas de Petro y Uribe. 

Yo no soy un caudillo, yo no inspiro odio ni miedo, yo inspiro confianza.” ¿Se tratará exclusivamente de la confianza inversionista, uno de los tres huevitos de Uribe? “Yo no grito, yo no polarizo, yo no soy el mesías que viene a salvarlos.” Yo no levanto masas, yo levanto ideas.” “No soy el líder que los va a llevar de la mano, soy el que les va a dar herramientas para que caminen solos.” Yo no genero emociones fuertes, genero confianza a largo plazo.”. ¿Caminar solos bajo un régimen presidencialista y en medio de un débil aparato productivo?; ¿Caminar solos cuando la política es un negocio para los más ricos que financian campañas para privatizar el Estado, mientras que los más pobres y la clase media intentan arañar ganancias cada cuatro años a través de contratos de prestación de servicios?




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lunes, 8 de diciembre de 2025

LAS PRECANDIDATAS QUE QUIEREN “SACAR ADELANTE A COLOMBIA”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

“Sacar adelante a Colombia” es una promesa de campaña usada y compartida por Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Vicky Dávila de Gnecco y Claudia López, representantes de la ultraderecha.

Más allá del sentido electorero de la frase, el tácito reconocimiento de que el país vive en un estado de postración, abandono, atraso, dejadez y subdesarrollo debería de concitar en cada una de las precandidatas presidenciales una revisión de los proyectos políticos que han defendido a lo largo de sus carreras políticas; para el particular caso de Vicky Dávila, de su ejercicio del periodismo durante más de 30 años en los medios.

Miremos lo que han espetado las precandidatas presidenciales. La exalcaldesa de Bogotá dijo en su momento que "Nos vamos a inscribir, vamos a competir y a ganar, porque las mujeres y las familias de este país queremos enderezar el cambio y sacar adelante a Colombia." Y finalmente, la periodista-periodista, Vicky Dávila de Gnecco, señaló que "con los colombianos valientes, berracos y trabajadores vamos a sacar adelante a Colombia."

Paloma Valencia por ejemplo dijo "Si gano, uniré a todos los que defienden nuestro país para sacar adelante a Colombia. No se trata solo de ganar las elecciones, se trata de hacer un buen gobierno." Su compañera María Fernanda Cabal usó la expresión en respuesta a un tuitero: "Contar con amigos como tú en todo el país es la clave para sacar adelante a Colombia."

Los casos de Valencia y Cabal resultan emblemáticos porque han hecho parte de lo que se conoce como el uribismo, una fuerza política y social retardataria, premoderna y violenta que le apuesta a la concentración del poder económico en pocas manos, la privatización del Estado y la aplicación a rajatabla de la receta neoliberal, extendida al campo societal fomentando la insolidaridad y el individualismo. Por lo anterior, eso de “sacar adelante a Colombia” resulta poco creíble y falaz por cuanto desde sus curules hicieron ingentes esfuerzos para evitar que el país avanzara hacia estadios de modernidad.

En cuanto a Claudia López Hernández, la exalcaldesa de Bogotá tiene una menor responsabilidad política frente a Cabal y Valencia en la medida en que su llegada a la política es reciente. Eso sí, llama la atención el sustancial cambio entre la López Hernández investigadora y académica y la López Hernández oficiando como política. Por supuesto que se trata de una transformación negativa pues se volvió, de acuerdo con Carlos Carrillo, como el río Cauca: “unas veces tira a la izquierda y otras a la derecha.”. 

López cometió demasiados errores durante su administración de la capital del país: insistir en el colapsado sistema de transporte masivo (Transmilenio) y apostarle a un “métrico”, la puso en el radar de los agentes económicos y políticos a los que jamás les importó aquello de “sacar adelante a Bogotá y a Colombia” porque siempre estuvieron interesados en extender sus intereses de clase. Por el contrario, mantener los estados de cosas inconstitucionales y por ese camino las condiciones de abandono y subdesarrollo de Bogotá ha sido su norte. 

Y en lo que respecta a la periodista Vicky Dávila de Gnecco, sus responsabilidades frente a las realidades que se esconden detrás de la frase “sacar adelante a Colombia” están atadas al propósito con el que hizo periodismo durante 30 años: servir de caja de resonancia a los sectores de poder a los que les vienen sirviendo Cabal, Valencia y López. Dávila de Gnecco siempre fue una ficha del Establecimiento colombiano. Defendió y defiende aún al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, uno de los más eficaces agentes de todas las formas de atraso social, político, cultural y económico que han impedido que Colombia salga adelante.


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domingo, 7 de diciembre de 2025

LA FETIDEZ DE LA PAZ

Por Germán Ayala Osorio

La paz, en su sentido más universal, deviene históricamente manoseada por los Señores de la Guerra, atados inexorablemente a un perverso orden internacional y a gobiernos imperiales que, como en la novela 1984 de Orwell, creen a pie juntillas en la sentencia del autor: “Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado”.  A través de ministerios de la Verdad y de empresas mediáticas funcionales a los objetivos de manipular los hechos y las realidades se han construido y reconstruido enemigos. Al final, las guerras y los conflictos armados irregulares se eternizan de la mano de la búsqueda de una paz que jamás llegará por cuenta de las engañosas narrativas con las que unos y otros defienden las salidas armadas y otros, las negociadas, en las que lo único que logra probarse es la perversidad de la condición humana.

Recientemente, el Comité Noruego del Premio Nobel de Paz y la FIFA dejaron aún más ajada, deslucida, marchita, opaca y avejentada esa esperanza universal que se singulariza en países y regiones que soportan perennes conflictos armados en los que, como diría Orwell, la guerra es paz.

Los responsables de otorgar el perfumado Premio Nobel de Paz cometieron el garrafal error de entregárselo a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado; la misma que propuso en varias ocasiones que Estados Unidos, en cabeza del matoncito y convicto Donald Trump, invada a Venezuela y derroque al ilegítimo gobierno de Nicolás Maduro Moros. Se trataría de una intervención militar para hacerse con la riqueza petrolera del país suramericano, eso sí, en nombre de la fallida e hipócrita lucha o guerra contra las drogas liderada por la corrupta DEA, de la mano del deseo de los Estados Unidos de someter a sus deseos a los países que componen su patio trasero.

Entre tanto, la FIFA, en manos de su infantil y ridículo presidente, creó el Premio FIFA de la Paz y en su primera versión se lo entregó al pendenciero pederasta, Donald Trump. Sin duda alguna, un infame autogol institucional que deslegitima a la poderosa organización que controla el negocio del fútbol a nivel global.

Parece que, a Infantino, el regente de la FIFA le pareció gracioso y acertado entregarle ese espurio reconocimiento al matoncito norteamericano que amenaza con atacar a Venezuela y Colombia, mientras la ONU, la OEA y la “comunidad internacional” guardan un penoso silencio frente a las amenazas y la arbitrariedad del presidente de los Estados Unidos.

Parafraseando a Orwell, la fuerza de la ignorancia terminará por legitimar las aventuras militares del carcamal gringo, el mismo al que políticos como Bernardo Moreno (congresista republicano), Juan Carlos Pinzón, María Fernanda Cabal, Álvaro Uribe Vélez y Abelardo de la Espriella están dispuestos a hincarse e incluso a “consentirlo", como dijo Vicky Dávila de Gnecco, con tal que les permita seguir siendo sus naturalizados súbditos.

La FIFA y el Comité Noruego del Nobel de Paz golpearon con fuerza a un anhelo universal que, al venir atado a la aviesa condición humana, termina siendo un mal chiste y una burla para los millones de víctimas de guerras y conflictos irregulares. Glosando a Orwell, señalo que la paz es fútbol. Y el fútbol se juega a las patadas.





sábado, 6 de diciembre de 2025

MILITARES Y GUERRILLEROS: ¿ENEMIGOS O SOCIOS?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El caso de las posibles relaciones del general Juan Miguel Huertas con las disidencias farianas de Iván Mordisco hace parte de una larga historia de probadas conexiones mafiosas entre oficiales, suboficiales y soldados con miembros de las “guerrillas”. Ya veremos si el alto oficial tuvo o no negocitos con los ilegales. Si se logra probar su responsabilidad en el ilícito, el presidente Petro deberá asumir la responsabilidad política por haberlo devuelto al servicio activo; así mismo, los líderes de la inteligencia y contrainteligencia deberán hacer lo propio por no haberle advertido al jefe del Estado de las andanzas del oficial durante su retiro.

Esos probados vínculos entre militares y “guerrilleros” confirman una incontrastable degradación moral al interior de las fuerzas militares en particular en el Ejército, fuerza sobre la que recae la lucha contra esas estructuras armadas ilegales agrupadas en la categoría enemigo interno” con la que se han justificado jurídica y políticamente procesos de paz como el de La Habana y feroces y sostenidos ataques para buscar su sometimiento o su eliminación física, durante la aplicación del Plan Colombia y la política de seguridad democrática.

Por supuesto que el envilecimiento y la inmoralidad también tocaron a las “guerrillas” que siempre se presentaron como “salvadores de la Patria y revolucionarios honestos”, cuando sus comandantes y mandos medios hacían negocios con militares, sus “eternos enemigos”.

A pesar de varias purgas ordenadas en anteriores gobiernos y las propias del presidente Petro, si el próximo gobierno le apuesta a reiniciar diálogos de paz con esas estructuras armadas ilegales tendrá que poner en la agenda y sobre la mesa la exposición de pasadas y presentes relaciones entabladas con miembros de las fuerzas armadas. No tiene sentido hablar de desmovilizaciones, curules, entrega de armas y procesos de justicia restaurativa mientras existan las tenebrosas conexiones comerciales entre subversivos y miembros de la fuerza pública.

Así las cosas, antes de reestablecer conversaciones de paz con el ELN o las disidencias de las disidencias, el próximo presidente de la República deberá liderar procesos de limpieza al interior del Ejército para evitar filtraciones, pero sobre todo frenar los negociados con los que pierden legitimidad social y política nomenclaturas como paz, diálogos y conflicto armado interno. Y como muestra de una real voluntad de paz, los comandantes “guerrilleros” estarán obligados a reconocer y entregar a quienes desde sus propias mesnadas andan en negocios con uniformados.

Sería importante también que desde la Casa de Nariño se ordene la tarea de exponer a quienes suelen llamarse los Señores de la Guerra, esto es, empresarios locales y empresas internacionales que de manera legal o ilegal obtienen millonarias ganancias de la extensión en el tiempo de las dinámicas de un “conflicto armado interno” que se degradó militar y políticamente, hasta convertirse en un escenario de mutuas conveniencias entre militares, guerrilleros, empresarios y políticos. Ya el país entendió que las señaladas “guerrillas” están más interesadas en sacar provecho de la minería, el contrabando y la comercialización de la cocaína, que en tomarse en serio los diálogos de paz e incluso, de hacerse con la Casa de Nariño. Para qué el poder político, si controlan rutas del narcotráfico,  amplios territorios, participan de las rentas de la minería, lavan dinero con la ayuda de agentes estatales a través de la ganadería extensiva, entre otras actividades. Al final, hay que preguntarles: ¿son enemigos o socios?

 




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PRIMO DE PALOMA VALENCIA OBLIGADO A DEVOLVER EXTENSO BALDÍO

  Por Germán Ayala Osorio   La tierra en Colombia ha sido, históricamente, la fuente de conflictos étnicos y políticos, expresados estos...