domingo, 14 de diciembre de 2025

PASAMOS DE “ESTUDIEN, VAGOS” A “SUBSIDIEN, VAGOS”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Daniel Coronell con su columna Agro Ingreso Cabal desenmascaró a la precandidata presidencial María Fernanda Cabal Molina quien con su hipócrita discurso anti-subsidios se hace pasar como una mujer emprendedora y libertaria- como Milei-, que jamás necesitó del Estado para sacar adelante a su familia. Esta “libertaria” cree que el Estado debe estar al servicio de la clase empresarial y política, únicos que deben recibir millonarios subsidios estatales a través de programas como Agro Ingreso Seguro. Eso de darle subsidios a los pobres es un despropósito fiscal y político propio de gobiernos populistas.

Recordemos algunas de esas frases lanzadas por la colérica e intolerante precandidata presidencial en contra de los subsidios: “Un subsidio jamás va a sacar a una persona de la pobreza. Pensemos en créditos para que puedan emprender con interés cero o incluso condonable. El subsidio solo beneficia al político y deja al pobre en una pobreza permanente.”

De igual manera, el avezado columnista pulverizó el sentido de la manida frase espetada por la congresista en contra de unos manifestantes a los que les gritó “estudien, vagos”. Por cuenta del millonario subsidio (400 millones de pesos) que recibió su hijo Juan José Lafaurie, en el marco de una especie de #AgroIngresoCabal, la frase que debería espetar en adelante la señora Cabal es “Subsidien, (a) vagos”, acompañada por supuesto de una frase clasista muy al estilo de la aporofóbica congresista del Centro Democrático: “quien los manda a no tener contactos en juntas directivas”. 

Esta última sentencia se explica en un aparte de la columna de Coronell en el que se lee lo siguiente: “Para empezar, José Félix Lafaurie, el presidente de Fedegán y padre del pequeño productor, estaba en la junta directiva de Finagro en la época en que el doctor Juan José Lafaurie Cabal tramitó y recibió el crédito. Es cierto que la junta no es la que aprueba las operaciones, pero sí es el máximo rector de la entidad. José Félix Lafaurie fue miembro de esa junta desde el 22 de noviembre de 2007 hasta el 17 de junio de 2024. Cuando le pregunté a José Félix Lafaurie si había informado a la junta de Finagro que su hijo tramitaba beneficios en esa entidad dijo que no tenía por qué hacerlo ya que, a su juicio, no hay conflicto de interés”.

Con lo divulgado por Daniel Coronell, la célebre frase de la derecha uribizada, “el pobre es pobre porque quiere”, adquiere una mayor vigencia y un tinte de realidad porque justamente políticos como María Fernanda Cabal y Paloma Valencia, entre otros, asumen las instituciones del Estado como la “caja menor” de los miembros de una élite parásita cuyos miembros se autoproclaman capitalistas, pero realmente son rentistas y precapitalistas a los que no les gusta competir.

Lo que sí disfrutan es concentrar la riqueza y la tierra en pocas manos para consolidar en el país el modelo de la gran plantación en el que sobresalen la ganadería extensiva de baja producción con fines de especulación inmobiliaria y los monocultivos de caña de azúcar y palma africana. El Valle Geográfico del Río Cauca es el mejor ejemplo con la hegemonía de la caña de azúcar y los probados efectos socioambientales y ecológicos; recientemente la altillanura va camino a sufrir las mismas transformaciones paisajísticas y en las estructuras ecológicas de valiosos y frágiles ecosistemas naturales.  Ese modelo hegemónico impide la sobrevivencia del campesinado que cultiva la tierra para producir comida y no biocombustibles. Se trata de una “agricultura sin campesinos”.

La familia Lafaurie Cabal tiene negocios en los sectores de la producción de caña de azúcar y  la ganadería extensiva como quiera que el esposo de la congresista ha sido por muchos años el presidente de Fedegan. Ahora el vástago de los dos políticos incursiona en el monocultivo de la palma africana. Por supuesto que los intereses económicos y políticos de la reconocida familia van en contravía de una sostenibilidad sistémica y en particular en contra de la supervivencia del campesinado.

En una conferencia (2014) dictada por el entonces senador Jorge Enrique Robledo sobre el tema de la paz y la tierra  expuso una realidad que describe muy bien las apuestas de María Fernanda Cabal en su pretensión de llegar a la Casa de Nariño en calidad de presidenta: “…el grueso de las tierras en Colombia, de las tierras con vocación agrícola, no están en la producción. De más de 20 millones de hectáreas, apenas cinco están en la agricultura, lo demás son formas de ganadería extensiva de bajísima productividad, rastrojos… ¿cuál es el papel económico de la tierra en Colombia? Muy simple: la tierra en Colombia, por muchas razones, incluido el libre comercio, no es un factor de producción agropecuaria, sino de especulación inmobiliaria. El negocio de la ganadería no es la ganadería. El negocio de la ganadería es ocultar detrás de cuatro vacas que pagan el mayordomo y un predial muy bajo, ocultar un negocio de especulación inmobiliaria que es lo hoy hay en la altillanura”. Definitivamente, pasamos de “estudien, vagos” a “subsidien, vagos”.



Imagen tomada de Cambio. AGRO INGRESO CABAL | Cambio

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