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viernes, 25 de julio de 2025

JUAN MANUEL GALÁN, PRECANDIDATO PRESIDENCIAL, APOYA EL GENOCIDIO EN GAZA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El precandidato presidencial, Juan Manuel Galán dejó ver de manera temprana su interés de servirle, una vez esté instalado en la Casa de Nariño, a la derecha internacional que aprueba y apoya el genocidio que Israel viene cometiendo contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. En entrevista concedida a El Espectador dijo que su primer acto de gobierno será “reestablecer la relaciones diplomáticas con Israel”.

Resulta curioso que, a pesar de su evidente desprecio por la vida de los palestinos, insista en declararse “liberal”, cuando realmente está más cerca de la ideología conservadora en la que se sostiene el viejo establecimiento colombiano y las conexiones de este con la derecha internacional. Vaya contradicción filosófica e ideológica en la que cae este “delfín” en su afán por ganarse el apoyo de la derecha colombiana y del sionismo internacional que asumen como “normales y necesarias” las prácticas genocidas adelantadas por Israel por cuanto están soportadas en un evidente supremacismo étnico. Esa racionalidad económica y política que instrumentaliza la vida, convierte a Juan Manuel Galán en uno más de los políticos que tanto daño le hicieron en el pasado reciente del país: Uribe, Duque, Gaviria y Santos. 

Además de mostrar su simpatía con el genocidio, Galán habló generalidades en la entrevista concedida al diario bogotano, el último medio tradicional en entrar a la cofradía mediática que le hace oposición política al gobierno Petro. Por ejemplo, de restarle poder al régimen presidencialista para facilitar el trabajo coordinado con las regiones, esto es, con alcaldes y gobernadores. Esto dijo el hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento: “…proponer una reducción del poder de la Presidencia de la República, para que ese poder se transfiera a los territorios y regiones, donde los mandatarios locales sientan que el gobierno nacional es su aliado, es el que está para apoyarlos, para acompañarlos, para respaldarlos”.

En lo que toca al tema de la salud, señaló que insistirá en “…que el sistema de salud como alianza público-privada pueda recuperarse. Evitó hablar de la actual crisis del sistema de aseguramiento en salud, lo que hace pensar en que, de llegar a la Presidencia, Galán le seguirá inyectando millonarios recursos a las EPS dejando de lado las prácticas mafiosas de juntas directivas de varias entidades que terminaron en robos billonarios de recursos del erario. De llegar a la presidencia, lo más probable es que Juan Manuel Galán eche para atrás el modelo preventivo en salud que dejará funcionando el gobierno Petro.

En las pasadas elecciones, Juan Manuel Galán apoyó al corrupto y putero candidato presidencial Rodolfo Hernández. Esto dijo en ese momento: “Rodolfo Hernández representa la emoción de centro que no quiere continuismo Uribista ni cree en la propuesta de Gustavo Petro. El Nuevo Liberalismo jamás abandonará el espíritu crítico y el derecho a oponerse a aquello que no compartimos ni le conviene al país. ¡Cuente con nosotros!”

Las contradicciones ideológicas y las veleidades de Galán lo acercan más al uribismo y al poder tradicional que ostentan los banqueros y un par de familias más que capturaron y sometieron el Estado a sus caprichos e intereses de clase. De esa manera, a Galán poco o nada le preocuparía ser un presidente servil a los poderosos de siempre. Realmente, Juan Manuel Galán no es un liberal. Por el contrario, es un godo que usa camisa roja y agita las banderas del Nuevo Liberalismo, eso sí, alejado de las ideas de su padre. En esa misma línea actúa su hermano Carlos Fernando, actual alcalde de Bogotá. 



Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos

domingo, 2 de junio de 2024

LA PESADA CARGA DE LLEVAR EL APELLIDO GALÁN


Por Germán Ayala Osorio 

 

Ahora que Carlos Fernando Galán funge como alcalde de Bogotá, arrecian las críticas y las caricaturas contra él y su hermano Juan Manuel por no actuar políticamente como su padre, el inmolado excandidato presidencial, Luis Carlos Galán Sarmiento. Tildan a los Galán de traicionar los ideales de su padre, por aliarse o acercarse a políticos uribistas como los exalcaldes de la capital, Enrique Peñalosa y Claudia López Hernández, responsables directos de la crisis socio ambiental y en la movilidad que exhibe Bogotá de tiempo atrás.  

Las críticas que recaen hoy sobre el alcalde Mayor de Bogotá hacen pensar en que es muy pesada la carga que sobre sus hombros llevan los hijos de Luis Carlos Galán, en un país como Colombia urgido de líderes capaces de enfrentarse a doscientos años de ignominia gracias a gobiernos de derecha a los que jamás les interesó modificar un ápice sus lógicas de apropiación mafiosa del Estado y el envilecimiento político de gran parte de la sociedad.  

Lo cierto es que ellos tienen derecho a tener sus propias convicciones políticas, así estas no estén alineadas con las de su papá. Ni más faltaba. Luis Carlos Galán era un liberal radical, mientras que sus Carlos Fernando ha dejado ver claramente que se siente cómodo en la derecha tradicional, así se presente como liberal. Su militancia en Cambio Radical da cuenta de su ligereza a la hora de hacer política, pues poco le importó la historia de corrupción que acompaña a esa colectividad. Tanto Carlos Fernando como Juan Manuel demostraron el interés de acercarse a quienes representan lo más retardatario del "viejo" régimen de poder. Esa fue su elección y los seguidores del Galán asesinado deben respetarla. El inmolado líder político no se "revuelca" en su tumba porque sus hijos no se parecen en nada a él.

Se les cuestiona el no haber sacado el liderazgo, el talante, la oratoria y la capacidad para defender las ideas de su recordado progenitor. Y lo que es peor:  haberse aliado con la derecha responsable en buena medida del crimen de Luis Carlos Galán. Se les fustiga por no alzar sus voces en contra de la inmoralidad que rodea a quienes representan lo más vil del régimen de poder que Galán cuestionó y enfrentó políticamente en los años 90.  

Para hacerse a una idea de la trascendencia de los sueños del Galán inmolado, debemos remitirnos a la campaña presidencial del 2022. En un debate con el entonces precandidato, Juan Manuel Galán, Gustavo Petro le dijo lo siguiente: “qué es lo que quiero yo, lo mismo que quería su papá: que el liberalismo levante las banderas de Alfonso López Pumarejo, que levante por fin las banderas de Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gaitán que sea capaz de defender una Revolución en Marcha y proponerle a Colombia, como lo hicieron ellos, un pacto entre obreros y empresarios para industrializar el país; una modernización agraria sobre la base de la democratización de la tierra; su papá lo defendió y habló conmigo de eso; luego, ese liberalismo, el de las banderas populares, no el desteñido, no el que terminó confabulado con la mafia, no el que terminó arrodillado al uribismo, sino el liberalismo de la Revolución en Marcha, lo quiero aquí con nosotros, el progresismo, para transformar a Colombia. ¿Usted en cuál de los dos está? Si Usted está en el liberalismo de la Revolución en Marcha, bienvenido”. 

Al final, Juan Manuel Galán, en ese momento precandidato presidencial de la Coalición Centro Esperanza, declinó a su aspiración, en medio del sinsabor que debió sentir después de escuchar las palabras de Gustavo Petro, con las que le enrostraron el ideario de su padre.  

Lo cierto es Juan Manuel Galán y Carlos Fernando Galán no están obligados a seguir las ideas que defendió su padre y por las que fue asesinado. La muerte violenta de su progenitor, cuando apenas eran unos adolescentes parece ser suficiente freno a cualquier intento por parecerse políticamente al carismático candidato presidencial, asesinado por sicarios pagados por narco paramilitares y políticos que lo vieron en aquel momento como un riesgo para quienes les había costado consolidar el ethos mafioso que finalmente sirvió para sacar de la carrera presidencial a Galán Sarmiento. 

Algunos los tildan de cobardes, otros, de jugar políticamente con esas fuerzas oscuras del régimen de poder para alcanzar algún día la presidencia de la República. Finalmente, es posible que ellos se asuman como “delfines” que están haciendo la carrera política para llegar a la Casa de Nariño, es decir, están en su derecho de aspirar a dirigir el país por llevar el apellido Galán. Es posible que el régimen de poder los quiera poner en el Solio de Bolívar como una forma de pago por el sufrimiento que significó el cobarde asesinato de su aguerrido padre.  

Cobardes o hábiles jugadores de póker, sobre los hijos del sacrificado político siempre recaerán las exigencias de quienes aún sienten la frustración de no haber podido verlo como presidente de la República. Lo que sí es evidente es que les falta exponer algo de la rebeldía de Luis Carlos Galán cuando fundó el Nuevo Liberalismo, al notar el declive del partido Liberal, convertido en un nido burocrático y alejado de las ideas liberales.    

Exigirles a los hijos del sacrificado líder que levanten su voz en contra de esos sectores de poder económico, social y político que Luis Carlos Galán señaló y combatió es exponerlos a que tengan la misma suerte de su progenitor. Carlos Fernando y Juan Manuel saben muy bien de lo que son capaces el Establecimiento y en particular los agentes señalados de haber participado del crimen de su padre, con tal de evitar que ellos asuman el proyecto político del excandidato presidencial inmolado. Eso sí, las críticas que reciben a diario son válidas en la medida en que los seguidores y admiradores del sacrificado líder del Nuevo Liberalismo los asumen como obligados herederos del ideario político del difunto.  

El error entonces está en las expectativas creadas por quienes creen que basta con ser hijo de Luis Carlos Galán para que sus ideas sigan vivas y haciendo parte del sueño de esa parte de la sociedad que vio al sacrificado político como la posibilidad de cambio en la convulsionada época de los 90.  




Imagen tomada de Red más noticias

domingo, 9 de marzo de 2025

FEMINISMO Y LA PINCHE ESTATUA DE GALÁN


Por Germán Ayala Osorio

La estatua de Luis Carlos Galán Sarmiento fue vandalizada por un grupo de mujeres encapuchadas que participaron de la marcha en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Se trata, sin duda alguna, de una acción política que relativiza el daño a la efigie en la medida en que esta puede ser limpiada y recuperada, mientras que las vidas de las mujeres asesinadas en la capital y en el país no podrán recuperarse jamás. Justo hace un año, el alcalde Carlos Fernando Galán, hijo del inmolado líder político, representado en la imagen afectada, les lanzó el Esmad a las marchantes, medida represiva que no quedó en el olvidó y que por el contrario alentó a las muchachas que ayer 8 de Marzo vandalizaron la estatua.

La godarria bogotana y de otras regiones suele descalificar a quienes ensucian bustos de políticos por considerarlas acciones temerarias e iconoclastas. Es tal la defensa de esos símbolos, que las víctimas de feminicidios suelen asumirse como “cosas del destino”, o porque “les tocó morir así”. O lo que es peor, suelen responsabilizar a las mujeres asesinadas por hombres por la “forma como andaban vestidas” o por no “saber reconocer las intenciones de sus agresores”.

Y por tratarse de un asunto político, Juan Manuel Galán, hijo de Luis Carlos y hermano del actual alcalde de la capital, le preguntó al presidente Petro: “Presidente, quiero preguntarle ¿cuál es su reacción frente a este acto?” Por supuesto que la pregunta de Juan Manuel Galán deviene con una carga emocional e ideológica que alimenta el enfrentamiento político entre Petro y el alcalde Mayor de Bogotá por asuntos ecológicos y ambientales atados al decreto ministerial que impone lineamientos para el manejo de la sabana de Bogotá, afectada de tiempo atrás por los intereses de constructoras privadas que la vienen sometiendo a un proceso urbanístico ecológicamente insostenible.

El afán de protagonismo de Juan Manuel Galán lo hace ver infantil y nostálgico frente a un hecho menor si se compara con los daños que el machismo y la misoginia en Colombia han dejado en millones de mujeres violadas, empaladas, manoseadas, instrumentalizadas y asesinadas por esa parte de la sociedad que defiende a dentelladas unas pinches estatuas que pueden ser restauradas.

La respuesta de Petro fue la siguiente: “Juan Manuel, no me gusta lo que pasa en el Día de la Mujer en contra del homenaje a un hombre que fue un líder muy importante para el país y que sus ideas ni fueron escuchadas y seguidas en Colombia. El alcalde Carlos Fernando Galán es quien debe garantizar la tranquilidad pública en la capital”.

Detengámonos un momento en la idea subrayada. Bien puede asumirse como un vainazo que le lanza Petro a los vástagos de Luis Carlos Galán, quienes de tiempo atrás optaron por acercarse a los agentes del Establecimiento colombiano que vieron como un riesgo las ideas y el proyecto político del líder del Nuevo Liberalismo, en lugar de coger las banderas de su padre y construir u nuevo liderazgo alejado de las mezquindades y el ethos mafioso que siempre caracterizó a la derecha colombiana.

Su hermano Carlos Fernando llegó a la Alcaldía de la capital gracias al apoyo de Uribe y Vargas Lleras, agentes políticos que representan justamente lo que tanto atacó y fustigó su inmolado padre. Con el reclamo de Juan Manuel Galán, la memoria de Luis Carlos quedó reducida a una pinche estatua.



Sergio Acero / El Tiempo© Sergio Acero / El Tiempo

jueves, 10 de abril de 2025

LOS POSIBLES ESLOGANES DE LAS CAMPAÑAS DE FAJARDO Y GALÁN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la entrada al juego electoral de Juan Manuel Galán y del eterno candidato del GEA, Sergio Fajardo Valderrama los posibles eslóganes de estas campañas “mejoran” un poco en relación con los catastrofistas que lanzaron de manera temprana David Luna, candidato en la sombra de Vargas Lleras y la ficha de los clanes Gnecco y Gilinski, Vicky Dávila, así como María Fernanda Cabal, una de las “generalas o muñecas” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Luna, por ejemplo, habló de “recuperar moralmente a Colombia”, mientras que la periodista-candidata y la congresista del Centro Democrático hablaron de “salvar y recuperar a Colombia”.

Parece que Luna, Dávila de Gnecco y Cabal están decididos a presentarse a las elecciones de 2026 como los nuevos “salvadores” o “mesías” de una derecha incapaz de hacer ejercicios de autocrítica por los negativos efectos que dejaron 30 años de uribismo y neoliberalismo. Insisten en la peregrina idea de que “el comunismo de Petro acabó con la Suiza de América” que con tanto esfuerzo construyeron César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Luna, por ejemplo, habla de moral cuando viene de hacer parte de Cambio Radical, uno de los partidos con más políticos investigados, procesados y condenados por diversos delitos. Mientras que Cabal y Dávila de Gnecco insisten en recuperar el carácter mesiánico con el que su patrón, Álvaro Uribe, conquistó a millones de ingenuos e ignaros que creyeron a pie juntillas en los beneficios de la  Seguridad Democrática, la Mano Firme y el Corazón Grande.

Entre tanto, Juan Manuel Galán ya dejó ver el sentido de lo que podría ser su eslogan de campaña. Propuso el hashtag #ColombiaNueva; mientras que el enclosetado uribista y exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo Valderrama inició su candidatura llevando a las universidades la pregunta “cómo construir un mejor país”.

La etiqueta propuesta por Galán bien podría cambiarse en el futuro por la frase Vamos por una “Nueva Colombia”, en la que se recogería la idea del cambio con la que Gustavo Petro se presentó y cautivó a cientos de miles de los que votaron su proyecto político en el 2022. Pensar en que es posible liderar y construir una “Nueva Colombia” alejaría a Galán del sentido revanchista, negativo y catastrofista de las frases que hasta el momento expusieron Cabal, Dávila de Gnecco y Luna, aspirantes de la derecha y la ultraderecha. Eso sí, tengo dudas de la capacidad y el interés de Galán de tomar distancia de los sectores de poder tradicional que lo acompañan en su aspiración presidencial. Juan Manuel Galán hace rato es un defensor del Establecimiento colombiano. 

En lo que respecta a la pregunta con la que Sergio Fajardo estaría orientando sus charlas en espacios universitarios hay que señalar que con el interrogante los asesores del exalcalde de Medellín insisten en recuperar el perfil de profesor universitario y posicionar a Fajardo como un político que escucha a la juventud y con el que es posible construir consensos y “unir” al país. Eso sí, la pregunta “cómo construir un mejor país” resulta demagógica, con un tinte academicista y esperanzadora en la medida en que el único capaz de (re) construir un mejor país sería el profesor Sergio Fajardo y nadie más por cuanto el político antioqueño sería el vocero del estudiantado que participa de las charlas con el eterno candidato presidencial del medroso Centro político.

Ya veremos cómo se decantan estas primeras ideas. Lo que parece inamovible en varios de los candidatos de la derecha uribizada es su insistencia en descalificar al gobierno Petro, a pesar de que al final el presagio aquel de que nos “volveríamos como Venezuela” no se cumplió por una razón fundamental: el actual presidente de Colombia es progresista y no representa a la izquierda con la que la derecha neoliberal suele asociar el modelo socialista de Cuba, Venezuela e incluso el viejo régimen socialista de la antigua URSS.

Al haber desaparecido el fantasma del “Castrochavismo y el comunismo”, a los asesores de campaña de Cabal, Dávila de Gnecco y Luna les queda más fácil apelar al odio, a la mentira, la tergiversación de la realidad y al catastrofismo para tratar de cautivar a ese electorado que aún consume la sesgada información que entregan los medios hegemónicos. La pregunta de Fajardo y la idea de una Nueva Colombia o de una Colombia Nueva de Juan Manuel Galán pueden mejorar el debate electoral en la medida en que superan las miradas aciagas, desastrosas, calamitosas, devastadoras, trágicas e infortunadas con las que “evalúan” la gestión del gobierno de Gustavo Petro por el solo hecho de haberles arrebatado la Casa de Nariño y debilitado las redes clientelares que la derecha tejió durante más de 30 años.


JUAN MANUEL GALAN Y SERGIO FAJARDO - Búsqueda Imágenes

miércoles, 3 de diciembre de 2025

LAS COSTOSAS AMBIVALENCIAS DE JUAN MANUEL GALÁN

  


Por Germán Ayala Osorio

 

El precandidato presidencial Juan Manuel Galán, hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento, por varios minutos legitimó la amenaza que lanzó contra Colombia el convicto presidente de los Estados Unidos. En una actitud cipaya compartida por los presidentes de las altas cortes, periodistas, partidos políticos y agentes económicos de la sociedad civil que aún no rechazan la peligrosa intimidación de Trump, Galán se acercó al talante de la premio Nobel de Paz, María Corina Machado, quien en el pasado exhortó a las autoridades de Estados Unidos a intervenir militarmente en Venezuela para sacar del poder al ilegítimo presidente Nicolás Maduro Moros.

En su cuenta de X, el político bogotano dijo lo siguiente: “Colombia no puede seguir negando lo evidente: los cultivos de coca están disparados y el país sigue en riesgo. El presidente Donald Trump vuelve a evidenciar un problema que este gobierno nunca logró controlar: el crecimiento desbordado de los cultivos de coca…”.

La inmediata y violenta reacción que generó lo dicho en esa red social obligó a Galán a borrar el trino. Su eliminación no apaciguó a sus detractores y críticos. Por el contrario, la nueva andanada llegó acompañada de epítetos como cobarde y cipayo. Sin dar explicaciones por el sentido del primer trino y su posterior eliminación, el precandidato presidencial por el Nuevo Liberalismo publicó otro diametralmente distinto: “¡Colombia no se bombardea! Rechazamos con toda la fuerza cualquier ataque de EE. UU. en nuestro territorio. La soberanía se respeta, la vida se defiende y la dignidad no se negocia”.

La pregunta que pueden estarse haciendo sus seguidores y posibles electores es: ¿Hay un Galán cipayo y hay otro igual de contestatario al presidente Petro? ¿Por cuál de los dos Galán hay que votar? Esa ambivalencia del precandidato presidencial terminará por enterrar su aspiración presidencial, ancorada en el buen nombre que aún conserva la memoria de su padre.

Esa ambigüedad en los criterios y posturas políticas terminará por hundirlo en las encuestas. En la más reciente, publicada por Invamer, marcó el 1,6%, negativo guarismo que se explica por su total desconexión con las realidades del país y de los colombianos, su nulo carisma, pero sobre todo porque su condición de hijo de Luis Carlos Galán una parte del electorado le exige que recoja las ideas progresistas de su padre, visto en su momento como el líder político capaz de lograr los cambios y las reformas que hoy intenta consolidar el gobierno Petro.

Llevar el apellido Galán es una pesada carga que muy seguramente Juan Manuel no podrá sobrellevar. Quizás por cobardía, Juan Manuel ha preferido acercarse a la derecha tradicional e incluso al uribismo para intentar cumplir el sueño de gobernar a Colombia. Haberse acercado a la campaña del corrupto Rodolfo Hernández, en lugar de apoyar a Petro fue un error electoral y político que cientos de miles de colombianos jamás le perdonarán. Estos no son tiempos para asumir posturas pro-gringa. Por el contrario, defender la soberanía y la dignidad de la Nación puede resultar electoralmente beneficioso siempre y cuando esa defensa se haga sin ambages, pero, sobre todo, sin la ambivalencia que dejó ver en el primer trino.


Nota: imagen tomada de Semana.com

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA GRAN CONSULTA DE LA CENTRO DERECHA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Mauricio Cárdenas, David Luna, Vicky Dávila, Juan Manuel Galán, Juan Daniel Oviedo y Aníbal Gaviria se unieron para hacer parte de la Gran Consulta de la “centro derecha”. Si se revisan en detalle los perfiles y la vida pública de los seis precandidatos presidenciales se advierte una evidente confusión conceptual en torno a las características de la centro derecha o el simple enmascaramiento de miembros de la derecha neoliberal que tanto daño le hizo al país desde 1991. De manera forzada quieren darle vida a una centro derecha sin una reflexión filosófica y conceptual que defina características y límites con la histórica derecha colombiana.

El exministro Cárdenas es un consagrado neoliberal que se presenta como un “técnico” cuando realmente se prestó en el pasado para favorecer la privatización del Estado para beneficio de unas pocas familias. Cárdenas es un político con nulo carisma y un fatuo carácter que le impide mostrarse empático con las grandes mayorías. Viene de las toldas del santismo. 

David Luna es un político cuya vida política la desarrolló bajo la sombra de Germán Vargas Lleras y del partico Cambio Radical, una de las colectividades más corruptas del país. Luna es un manzanillo sin mayor criterio y nula comprensión de los problemas del país. Luna es de derecha y punto. También viene de las huestes del santismo. 

La periodista-periodista Vicky Dávila siempre fue una ficha del Establecimiento. Admira y defiende a dentelladas a Uribe Vélez a pesar de los procesos penales, indagaciones y demandas en su contra por diversos delitos. Dávila es de derecha. Es una mujer descriteriada, arrogante y con una nula formación política.

Juan Manuel Galán es quizás el precandidato con mejor carisma. Eso sí, su punto débil está ancorado, contradictoriamente, a las ideas políticas de su padre, el inmolado Luis Carlos Galán. Ideas que por supuesto Juan Manuel no defiende porque le avergüenzan. Incapaz de recoger las banderas su progenitor, Juan Manuel Galán optó aliarse con las fuerzas más retardatarias del Establecimiento. A pesar de que recuperó para la vida institucional y electoral al Nuevo Liberalismo, parece darle miedo usar el legado de su padre para buscar en solitario una candidatura presidencial. Haberse acercado al uribismo enterrará para siempre su sueño de convertirse en presidente de la República. 

Juan Daniel Oviedo se vende como un “técnico” por haber sido director del DANE, pero su perfil neoliberal y pro-establecimiento le impiden acercarse al de un político de la centro derecha. Oviedo es de derecha.  Y, por último, Aníbal Gaviria es un político antioqueño procesado por hechos de corrupción que se habrían presentado en la “Troncal de la Paz, durante su primera gobernación. Fue acusado de contratar sin requisitos legales y por peculado”. Militó en el Partido Liberal, aunque no necesariamente se le puede reconocer como un ferviente defensor de las ideas del ala de izquierda de ese partido. Es cercano al uribismo por aquello de ser "paisa". 

La Gran Consulta de la “centro derecha” es el fruto de la incontrastable atomización de la derecha colombiana para el escenario electoral de 2026. La explosión de precandidaturas y candidaturas presidenciales es el resultado del debilitamiento del uribismo como fuerza electoral, en cabeza del expresidente Uribe Vélez. La desgastada imagen del expresidente y expresidiario, representante de la derecha y la ultraderecha lo llevó a buscar alianzas con César Gaviria y por esa vía proponer un frente amplio del que desistieron Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella, quienes irán de manera directa a primera vuelta.

Ahora que el Centro Democrático eligió a Paloma Valencia Laserna como su candidata presidencial, Uribe Vélez deberá decidir si se va a primera vuelta con su “tigresa” o si finalmente la hace aterrizar a la Gran Consulta de la que aquí hablo. No la tiene fácil el expresidente antioqueño porque Juan Carlos Pinzón Bueno, el “general sin soles” en el que realmente confía, su campaña no arranca debido en gran medida a su nulo carisma y a su condición de político monotemático (solo habla de seguridad).

Ya veremos si Uribe Vélez acompaña de corazón a su ungida, quien deberá trabajar muy duro para que el electorado olvide lo hecho por su abuelo, Guillermo León Valencia y en particular por sus peculiares propuestas como aquella de “dividir el territorio del Cauca entre indígenas y mestizos”. El clasismo, la aporofobia y el racismo que la caracterizan son sus mayores obstáculos para conquistar al electorado.  

No pasaron más de ocho días y ya Paloma Valencia anuncia su acercamiento a la Gran Consulta. De esa forma, la fantasmal centro derecha sufre un golpe de realidad con la llegada de Valencia. Al final, el país sabe que el centro no existe. Es un simple eslogan, una frase vacía y una noción política que nadie ha sido capaz de estructurar filosóficamente. 



Imagen tomada de Oficialmente se lanzó La Gran Consulta por Colombia, coalición de la centro-derecha | AsuntosLegales.co


sábado, 14 de marzo de 2026

A LOS HIJOS DE LUIS CARLOS GALÁN LOS COOPTÓ EL ESTABLECIMIENTO




Por Germán Ayala Osorio

 

A los hijos del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento se les exige que recojan el ideario político de su progenitor, lo que no es otra cosa que enfrentarse al Establecimiento y en particular a los agentes políticos que de manera directa e indirecta cohonestaron con el atentado que terminó con la vida del líder del Nuevo Liberalismo. Tanto Carlos Fernando como Juan Manuel Galán dejaron claro que se sienten cómodos al estar del lado de la derecha, espectro político e ideológico en donde se naturalizaron los dos más graves problemas que el líder asesinado en la plaza de Soacha fustigaba en su campaña hacia la presidencia de la República: el narcotráfico y la corrupción.

Juan Manuel Galán participó de la Gran Consulta del uribismo y hoy secunda el proyecto de la dupla Valencia-Oviedo, que representa a una derecha neoliberal y anti-derechos que se opone a la reforma agraria y rechaza con ahínco aquello de la función social de la propiedad, principio constitucional que defendió en su momento su padre. Incluso, Galán Sarmiento compartía la idea de la expropiación de la tierra, eso sí, sin atropellos a los propietarios; de ponerle límites al latifundio y el apoyo a la organización del campesinado.

Entre tanto, Carlos Fernando, como alcalde Mayor de Bogotá, está labrando el camino hacia la presidencia defendiendo los intereses corporativos desde los cuales se garantiza la operación privada del Estado en desmedro de los derechos colectivos, en particular de la población vulnerable y pobre. Carlos Fernando milita en Cambio Radical, un partido político que la opinión pública asocia con la corrupción.

Por cuenta del enorme carisma y el proyecto de país que encarnaba Luis Carlos Galán sus vástagos soportan la presión social y política de sectores de la izquierda y el progresismo que les exigen a diario acercarse ideológicamente a su padre. Ya es tiempo de abandonar esa exigencia pues llevar el apellido Galán se convirtió en una pesada carga para los hijos del inmolado líder. Peso, por supuesto, que no les interesa sobrellevar porque implicaría enfrentarse a las fuerzas de un Establecimiento que terminó cooptándolos al ofrecerles jugar políticamente, eso sí, sin erosionar la hegemonía de poderosos actores económicos y políticos comprometidos con la corrupción y el narcotráfico, las dos inmorales realidades que Luis Carlos Galán confrontó con firmeza durante su campaña presidencial. Ya dejen tranquilos a los hijos de Galán y a la memoria del sacrificado líder.

Adenda: lo más seguro es que a Juan Manuel le den un ministerio, en caso de que Paloma Valencia gane la presidencia. Eso sí, le quedará bien difícil desmarcarse en adelante del uribismo. Esa mácula la llevará por siempre. 


Nota: imagen tomada de Semana.com

lunes, 26 de agosto de 2024

REUNIÓN URIBE-CARLOS FERNANDO GALÁN

 

Por Germán Ayala Osorio


Bastó con que el presidente Petro dijera que buscaría la unificación en un solo partido de todas las fuerzas políticas de izquierda y progresistas, para que el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez iniciara actividades proselitistas de cara a recuperar la Casa de Nari en el 2026. 

Uribe Vélez, como buen "animal político" invitó a Carlos Fernando Galán, alcalde mayor de Bogotá, para ir definiendo posibles candidatos de la derecha de cara a las elecciones de 2026. 

El anuncio presidencial pone a Petro de manera anticipada como jefe único de la izquierda democrática y el progresismo. Petro le está apostando a graduarse en el 2026 de "gran elector" , poniendo en  la Casa de Nariño al candidato o candidata de su predilección. Ojalá apoye las aspiraciones de Carolina Corcho. 

La reunión de Uribe-Galán confirma la intención  del expresidente antioqueño de seguir siendo el gran elector que fue capaz de poner dos presidentes. En su "palmarés" electoral están los nombres de Juan Manuel Santos e Iván Duque Márquez. Este último, un títere silencioso, fiel y obediente. A pesar de su desastrosa y violenta administración y los líos judiciales del caudillo, el uribismo como seudo doctrina sigue vigente porque una parte importante del país comulga con el ethos mafioso, la política de seguridad democrática, el Todo Vale, el unanimismo ideológico, el Estado mínimo al servicio de unos pocos y un modelo de desarrollo que desestima la vida de los campesinos y el valor de los ecosistemas naturales. Ganaderos, mineros y el sector agroindustrial gustan de Uribe porque saben que jamás le interesó conservar la biodiversidad.  Justamente, el encuentro entre el vulgar caballista -Santos diría el rufián de esquina- confirma que lejos está Uribe de retirarse de la vida política y electoral. Él necesita mantener su vigencia política porque sus líos con la justicia y los de su hermano Santiago requieren de favores y presiones políticas. 

Al reunirse con Carlos Fernando Galán, el expresidiario y expresidente golpea  a Germán Vargas Lleras, quien prácticamente "crió" políticamente al hoy alcalde de Bogotá. El mandatario de los bogotanos al parecer optó por  tomar distancia de Vargas Lleras porque sabe que su falta carisma y el mal nombre que arrastra no le ofrecen garantías para apostarle a convertirse en presidente de la República.   

Es probable que la reunión con Carlos Fernando Galán sirva para que el alcalde de la capital del país piense en renunciar para convertirse en el candidato-títere de Uribe; o quizás para abrirle espacio a su hermano Juan Manuel Galán para jugar a lo mismo: ser un Duque II, con una salvedad: el apellido Galán aún seduce a una parte de la población que cree que  Juan Manuel y Carlos Fernando pueden enarbolar la bandera que agitó su inmolado padre, Luis Carlos Galán Sarmiento. Por supuesto que se trata de un sector del país y de la opinión pública que arrastra una enorme  e incontrastable ingenuidad -diría que ignorancia-  pues no quieren ver que los hijos de Galán hace rato demostraron que les gusta relacionarse con la vieja derecha colombiana e incluso que parecen simpatizar con aquellos sectores de poder económico y político de los que se sospecha salió la orden para asesinar a su progenitor.  

Está claro que en el 2026 veremos a dos pesos pesados de la política colombiana disputándose la Casa de Nariño. Dos caudillos: uno, progresista y con un modelo de Estado y sociedad modernos; y el otro, un viejo anacrónico y derechoso que cree profundamente en la "violencia legítima del Estado" como la única forma de superar los problemas del país. Petro representa la modernidad, mientras que Uribe Vélez, el atraso y la consolidación de la tara civilizatoria y democrática de la que vengo hablando en esta tribuna. 


 


Imagen tomada de Semana.com

jueves, 31 de julio de 2025

PRECANDIDATOS PRESIDENCIALES: ENTRE PROPUESTAS INSOSTENIBLES Y AMENAZAS DE MUERTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Aunque falta mucho tiempo para las elecciones presidenciales de 2026, varios precandidatos de la derecha ya dejaron ver cuál será el talante de sus gobiernos en caso de resultar electos para dirigir los destinos del país. Mientras que la candidata-periodista Vicky Dávila propuso construir una “mega cárcel en la selva para encerrar a los corruptos”, Juan Manuel Galán dijo que su primer acto de gobierno sería reestablecer las “relaciones diplomáticas con Israel”. Si bien las propuestas de Dávila y Sarmiento resultan polémicas ambiental, ecológica y políticamente, lo dicho por el precandidato presidencial del uribismo, Abelardo de la Espriella, constituye una inconveniente y peligrosa amenaza que en nada contribuye a pacificar el país y mucho menos a bajar los altos y peligrosos niveles de polarización política y crispación ideológica por los que atraviesa el país: el abogado de la Espriella prometió “destripar a la izquierda”. Esto dijo: “sepan ustedes señores de la izquierda que en mi tendrán siempre un enemigo acérrimo que hará todo lo que esté a su alcance para destriparlos como corresponde porque ustedes no merecen un trato diferente”.

La amenaza de Abelardo de la Espriella fue rechazada de inmediato por el presidente Petro quien solicitó “a la Fiscalía de Colombia y a la justicia de los EE. UU., iniciar investigación contra esta persona que amenaza de muerte a un grupo poblacional con identidad política, que es crimen contra la humanidad”.

Al tiempo en el que De la Espriella lanzaba su ultimátum, en redes sociales la precandidata presidencial del progresismo, María José Pizarro recibía improperios y amenazas de muerte por parte de tuiteros. El tuitero Carlos Castaño Gil, le dijo a la congresista: “cállese perra hijueputa, vamos a subir a Botero (precandidato que ofreció dar balín), para les llene la jeta de plomo”.

Como hombre, periodista y politólogo rechazo con vehemencia las amenazas proferidas por los tuiteros contra María José Pizarro por su rol de mujer y congresista, así como las del abogado Abelardo de la Espriella, por considerarlas violentas, cargadas de misoginia y un odio visceral hacia el progresismo y a quienes militan en la izquierda democrática. El respeto a la diferencia y a la pluralidad son principios democráticos que no se pueden en cuestión por el desespero de los precandidatos de la derecha de volver a hacerse con la Casa de Nari.  Frente a la propuesta de Vicky Dávila de construir una mega cárcel en la selva, como Doctor en Regiones Sostenibles la considero ecológica y ambientalmente improcedente en tiempos del cambio climático en los que el mundo clama por la protección de los ecosistemas selváticos por resultar claves para minimizar los impactos sistémicos del calentamiento del planeta. Y en lo que respecta a lo propuesto por Juan Manuel Galán, considero que el genocidio en Gaza perpetrado por Israel amerita mantener la ruptura diplomática. Considero que las prácticas genocidas implementadas por Netanyahu constituyen un retroceso humanitario que nos acerca, como especie, a la barbarie y a despreciar la vida de los palestinos.

 Vicky Dávila, Juan Manuel Galán y Abelardo de la Espriella representan con claridad y preocupación los deseos y valores de una derecha a la que poco o nada le importa arrasar los ecosistemas naturales con ganadería extensiva, monocultivos y minería a cielo abierto; y mucho menos les interesa respetar la vida de mujeres y menores de edad perseguidos y “cazados” como animales por el sionista Estado de Israel.



sábado, 28 de junio de 2025

EL JUEGO ARTIFICIOSO DE GALÁN, ROBLEDO, FAJARDO Y EL PARTIDO MIRA


Por Germán Ayala Osorio

 

La naciente coalición entre el Mira, Nuevo Liberalismo y Dignidad y Compromiso tiene la falsa pretensión de ser una tercera opción a las fuerzas de la derecha y el progresismo que de todas maneras se enfrentarán en el escenario electoral de 2026. Esa asociación política se llama Ahora Colombia. El exsenador Jorge Enrique Robledo considera “que esta alianza se construye como una tercera opción política de cara a las elecciones de 2026 y añade que no respaldarán ni al petrismo ni a los partidos tradicionales que gobernaron antes”.

Robledo le apunta a regresar al Senado y funge desde ya como el escudero de las candidaturas de Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán, hijos del Establecimiento. Como suele pasar con las alianzas políticas que son fruto de contradicciones ideológicas, la animadversión hacia todo lo que huela a Petro y la explosión de candidaturas presidenciales, los principios generales de la propuesta de gobierno terminan siendo gaseosos, engañosos y propios de la retórica electoral.

Estos son los principios del acuerdo de la coalición Ahora Colombia: “Punto uno: lucha contra la corrupción. Dos: democracia e independencia de los poderes públicos. Tres: seguridad. Cuatro: derechos fundamentales. Cinco: derechos sociales. Seis: participación efectiva de la mujer. Siete: protección integral. Ocho: medio ambiente y justicia climática. Nueve: generación de ingresos y cultura ciudadana”.

Robledo, Fajardo, Juan Manuel Galán y los pastores del Mira insisten en hablar de la lucha contra la corrupción, asunto cultural que nadie puede cambiar porque la sociedad en general y en particular los más poderosos agentes económicos y políticos de la sociedad civil naturalizaron el ethos mafioso que guía la vida de empresarios, banqueros, partidos políticos, agentes gremiales y contratistas. Política y crimen en Colombia van de la mano y esa realidad nadie la podrá cambiar hasta que no se dé en el país una revolución cultural que hasta al momento a nadie le parece necesaria empezar a liderar. En ese punto, ese primer principio deviene falaz y atado a un viaje de superioridad moral en el que se embarcaron los arriba señalados.

El segundo principio, democracia e independencia de los poderes públicos sugiere acciones para superar el carácter procedimental y formal de la democracia colombiana y la falsa independencia de los poderes públicos garantizada por la histórica relación extorsiva entre el Congreso y el Ejecutivo, resultado de un sistema político pensado para hacer perenne la operación mafiosa del Establecimiento.

La seguridad es el tercer principio. Al no atreverse a ponerle “apellido” se abre la posibilidad para que una vez se defina quién será el candidato presidencial de la coalición, los ajustes a la idea de la seguridad lo llevarán indefectiblemente a hablar de pie de fuerza, lucha contra las estructuras criminales, paz, guerra y lucha contra los factores que generan inseguridad en las ciudades. Es decir, más de lo mismo.

El cuarto principio es al igual que los anteriores: gaseoso e indeterminado. Y es así por cuanto hay sectores de poder que creen más en el Estado de Derecho como sinónimo de orden y aplicación a rajatabla de las normas, que en la necesidad de hacer ingentes esfuerzos para hacer viable el Estado Social de Derecho a través de la aplicación de criterios de eficiencia, eficacia y efectividad. Resulta llamativo que hablen de derechos fundamentales cuando la discusión entre esas dos concepciones del Estado sigue estando atravesada por el régimen presidencialista, la realidad fiscal del país, la corrupción público-privada y la evasión tributaria de los grandes contribuyentes, entre otros factores.

Los principios 5, 6, 7, 8 y 9 terminan por fragmentar las realidades sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales del país. Cuando se alude a la participación efectiva de la mujer se advierte unas ganas enormes de llamar la atención de las corrientes feministas a pesar de la permanencia del machismo y el sistema patriarcal del que los integrantes del Mira, Robledo, Galán y Fajardo son hijos legítimos. El siete, Protección integral, bien puede asociarse a la idea de seguridad humana y extenderse a los temas ambientales como el cuidado y aprovechamiento racional de los ecosistemas naturales-históricos.

Al decir Robledo que “no vamos a apoyar al petrismo, pero tampoco a ningún partido que haya gobernado antes de Petro”, olvida que el partido Mira apoyó al gobierno uribista de Iván Duque Márquez. Al ser Mira un partido confesional y anti-derechos, Fajardo, Galán y el propio Robledo entran en una profunda contradicción y dejan ver su ética acomodaticia. Más que una tercera opción, la alianza Ahora Colombia es una coalición de “centro” derecha que terminará acercándose al uribismo y al resto de sectores políticos que activarán el esperado TCP: Todos Contra Petro.

Adenda: dice Robledo que "No se imaginan cuánto coinciden las políticas de Petro con las de anteriores gobiernos. Es impresionante, sobre todo en el sometimiento al Fondo Monetario Internacional y ese tipo de organizaciones". Se volvió Castrochavista el exsenador. 


‘No vamos a apoyar al petrismo, pero tampoco a ningún partido que haya gobernado antes de Petro’: Jorge Robledo

OVIEDO: DE FENÓMENO ELECTORAL A “CHICHARRÓN” MORAL

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