Mostrando las entradas para la consulta miguel uribe ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta miguel uribe ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2026

CABAL Y LAFAURIE RENUNCIAN Y PIDEN DIVISIÓN INTERNA DEL CD

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Las renuncias de María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie al partido Centro Democrático, la pretensión de los dos de que se discuta al interior de la colectividad la escisión del partido, la denuncia de fraude en la elección de Paloma Valencia como candidata presidencial y el asunto del autor intelectual del asesinato de Miguel Uribe Turbay constituyen una “bomba” electoral y mediática que podría afectar las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, las dos únicas opciones sobre las cuales tendría total dominio el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez en su afán de mantener a flote un partido político en crisis identitaria y con una creciente imagen desfavorable.

Vamos por partes, como diría Jack El Destripador. Las dimisiones de la senadora Cabal y el ganadero Lafaurie llegan un momento electoral complejo para la derecha uribizada: Iván Cepeda, el candidato del Gobierno, puntea en las encuestas y en todos los escenarios vencería a Abelardo de la Espriella, el candidato con el que realmente creen Uribe y José Obdulio Gaviria que pueden regresar a la Casa de Nari. La elección de Paloma Valencia como candidata única hoy se entiende más como un ejercicio de depuración interna, que como una seria apuesta electoral del partido Centro Democrático. Valencia es obediente y “ama” al expresidente, pero su condición de mujer le impide contar con el decidido apoyo de Uribe, un consagrado machista. Que los resultados de las encuestas aplicadas fueron manipulados como lo denuncia Lafaurie no solo dan cuenta de disputas y malquerencias entre Cabal y José Obdulio Gaviria, sino de asuntos del pasado que Uribe, reconocido hombre de rencores, jamás olvidó: que Juan José Lafaurie Cabal, hijo de los dimitentes, dijo en un trino que “es la hora de la derecha, una nueva derecha, que imprescindiblemente tiene que ser sin Uribe".

Aunque la misiva no fue firmada por María Fernanda Cabal es apenas lógico pensar que la relación entre la senadora y el expresidente Uribe pasa por su peor momento, lo que supone que la solicitud de escisión interna será negada por disposición del líder natural y único propietario del CD. Lafourie y Uribe se tienen mutuo respeto y miedo, lo que evitaría un enfrentamiento directo con la senadora Cabal.

El asunto del autor intelectual del crimen del congresista Miguel Uribe Turbay puede parecer atropellado en la referida carta, pero no es así porque expone una relación que en el país es vieja entre política y crimen. Para el caso, el fuego amigo parece ser una práctica común a juzgar por lo expuesto por el propio Lafourie en torno a que su esposa, María Fernanda Cabal pudo ser asesinada por orden del Zarco Aldinever. El silencio del CD al que refiere el esposo de la señora Cabal, frente a los informes de inteligencia de los gobiernos de Duque y Petro en los que se confirma la actividad criminal del Zarco Aldinever, deja unas profundas dudas éticas, morales e incluso, de respeto a la justicia al interior de esa colectividad. El contenido de la referida epístola genera miedo y confirma que para alcanzar el poder político no hay límites morales y éticos. Basta con ser político y colombiano.


lunes, 1 de diciembre de 2025

ATACAR A PETRO NO PARECE SEDUCIR AL ELECTORADO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Los resultados de la reciente encuesta de Invamer sobre la intención de voto de los colombianos manda un mensaje claro a las campañas y precandidatos presidenciales que insisten en la narrativa en la que sobresalen ataques personales contra el presidente Petro y las consignas ideologizadas con las que se afirma que el “país va mal por cuenta de la llegada del comunismo”, cuando el DANE informa que baja el desempleo, crece el consumo en los hogares, se tiene controlada la inflación y el dólar, y los bancos reportan billonarias ganancias.

El primer lugar de Iván Cepeda (31,9%) en la intención de voto y el rezago de las candidaturas de Vicky Dávila (3,7%), Miguel Uribe Londoño(4,2), Claudia López(4,1%), Juan Carlos Pinzón (2,9), Vargas Lleras (2,1); e incluso los alejados resultados alcanzados por  Sergio Fajardo (8,4%)  y de Abelardo de la Espriella (18,2%) soportan la validez del llamado de atención a quienes desde la derecha y la ultraderecha insisten en hablar  mal del gobierno Petro en lugar de presentar propuestas que superen los avances logrados por la actual administración en materia de reforma agraria, mejoramiento de condiciones laborales, dignificación de la vida de policías y militares, aumento significativo de la producción agrícola, recuperación del sistema férreo y las intervenciones en vías secundarias y terciarias, entre otros.

Pinzón, De la Espriella, Fajardo y Vicky Dávila han dedicado sus campañas a atacar al presidente y en particular a insistir en el fracaso de la Paz Total. Por ser los tres cercanos a las mesnadas uribistas, la seguridad es el principal tema con el que intentan seducir a un electorado que asume con preocupación actividades como el secuestro y los ataques de los grupos armados ilegales, sin que ello sirva para negar o invalidar los significativos avances alcanzados por el gobierno Petro en las materias y asuntos señalados líneas atrás.

Abelardo de la Espriella, por ejemplo, espetó que “la Fuerza Pública está al servicio de narcos”, conclusión que sacó del informe periodístico publicado por Noticias Caracol, el mismo que poco a poco viene siendo desmentido por el propio presidente Petro y la Fiscalía. Si el señalamiento contra los miembros de la Fuerza Pública es real, es con ellos mismos que deberá cumplir su promesa de “destripar” a los grupos al margen de la ley. Reducir el tamaño del Estado, ley de punto final para superar la crisis del sistema de salud y salvar la democracia realmente no son propuestas que apunten a superar lo hecho por el actual gobierno y mucho menos mejorar las condiciones de vida de los colombianos más vulnerables.

En lo que respecta a lo dicho por Pinzón Bueno, el candidato que realmente convence a Uribe y que finalmente reciba la bendición de Donald Trump, dijo que en una “sentada” arregla las relaciones con los Estados Unidos. También dijo que Petro tiene una “estrategia calculada para destruir la economía". Este último señalamiento resulta falso a juzgar por los buenos resultados financieros de las empresas más grandes y las billonarias ganancias reportadas por los bancos. Entre sus “propuestas” más sobresalientes está en seguir luchando contra el narcotráfico. “Puño de hierro" contra el crimen y derrotar el narcotráfico hace parte de la retórica uribista progringa.

En cuanto al eterno candidato presidencial, Sergio Fajardo Valderrama también ha dedicado su campaña a atacar a Petro, sin presentar propuestas consistentes y serias que superen lo hecho por el actual gobierno en los temas señalados líneas arriba. En el tema de la salud, el exgobernador de Antioquia prometió que establecería un “Puesto de Mando Presidencial con actores (pacientes, EPS, IPS, médicos); recalcular UPC, aclarar deudas, proveer medicamentos esenciales, reabrir servicios clausurados, auditorías externas a EPS intervenidas”. Todo el país sabe que Fajardo es cercano a los dueños de las EPS y que su interés no estaría realmente en hacerle ajustes estructurales al corrupto sistema de aseguramiento en salud, sino en mantener la intermediación financiera de las EPS, responsable en gran medida de los billonarios desfalcos reconocidos por la propia Contraloría General de la República.

Finalmente, Vicky Dávila es la precandidata que menos propuestas coherentes y novedosas ha presentado al país por su odio visceral hacia el presidente Petro. Su candidatura se estancó por su nulo conocimiento de cómo funciona el Estado, su debilidad conceptual y por su postura cipaya que supera a las asumidas por De la Espriella, Pinzón y Fajardo.


Nota: imagen tomada de Infobae. 

domingo, 30 de noviembre de 2025

PETRO Y LA DICTADURA DEL ESTABLECIMIENTO

 





Por Germán Ayala Osorio

 

Varios de los precandidatos presidenciales de la derecha llamaron “dictador” al presidente Petro; hablaron inclusive de que Colombia vivía bajo un régimen dictatorial. María Fernanda Cabal, Vicky Dávila de Gnecco y hasta el finado Miguel Uribe Turbay usaron el calificativo para denunciar una falsedad. Cabal, por ejemplo, lo llamó “pichón de dictador”; Miguel Uribe, usó la expresión “aprendiz de dictador”; y Vicky Dávila espetó frases como “estrategia de un dictador", "en su camino como dictador" y "se convierte en dictador".

En el final del mandato de Petro y a juzgar por varios hechos jurídico-políticos lo que se vive en el país obedece a una “dictadura” que, en lugar de originarse en la Casa de Nariño, deviene atada al “señorío” del viejo Establecimiento que a toda costa se opone a las transformaciones sociales que en campaña prometió el Pacto Histórico y que la sociedad reclama. Más claro: quienes ejercen un férreo contrapoder, con visos dictatoriales son agentes institucionales que están cooptados o sus miembros más visibles simpatizan con actores económicos y políticos que hacen parte del Establecimiento y claramente son enemigos de los cambios institucionales y culturales que necesita Colombia para empezar a recorrer los caminos de una tardía Modernidad.

Lo que vienen haciendo el Consejo Nacional Electoral con sus ideologizadas decisiones, el magistrado Ibáñez de la Corte Constitucional que frenó la reforma pensional, así como varios fallos de esa Corte de cierre y del Consejo de Estado, a lo que suma el sabotaje de las bancadas de la oposición en el Congreso hace parte de lo que aquí llamo la Dictadura del Establecimiento. Esa realidad política e institucional traspasó los límites de lo que se conoce como los pesos y contrapesos de la democracia, para dar vida a un régimen dictatorial no presidencial que le da la razón al presidente Petro cuando dijo que “eran gobierno, pero no tenemos el poder”.

La precariedad de la democracia colombiana no obedece únicamente a su carácter procedimental; por el contrario, es fruto de la operación sincronizada de específicos e históricos agentes del Establecimiento que logran capturar el Estado para ponerlo al servicio de sus mezquinos intereses con el concurso de operadores judiciales (magistrados) y políticos (congresistas) que por simpatía o patrocinio les hacen el juego para extender en el tiempo la operación de la única dictadura que existe en Colombia: la del Establecimiento.

Para que ese oprobioso régimen opere se requiere del concurso de la prensa tradicional, cuyas empresas mediáticas fungen como actores políticos que le vienen haciendo oposición al gobierno Petro escudándose en el derecho a informar y en las libertades de prensa y opinión para deslegitimarlo. Medios como El Tiempo, El Espectador, El Colombiano, Semana y los canales de televisión y radio de Caracol y RCN están al servicio de esa dictadura que desde el 7 de agosto de 2022 afinó sus procedimientos institucionales para impedir las anheladas transformaciones sociales.

Adenda: en todo caso, la "dictadura de Petro" es extraña porque las garantías constitucionales se mantienen vigentes. Aunque todo el tiempo desmiente y confronta a la prensa por sus amañados tratamientos noticiosos, jamás ordenó su cierre o la persecución a los periodistas. La oposición uribizada ha podido manifestarse en las calles y los participantes de las movilizaciones regresaron sanos y salvos a sus hogares. La policía no les sacó los ojos, ni hubo violaciones. Qué dictadura más extraña. 

martes, 25 de noviembre de 2025

NOTICIAS CARACOL, EL CASO DE ALIAS CALARCÁ Y LA CONDENA A SANTIAGO URIBE VÉLEZ

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Dentro de las dinámicas informativas de los medios masivos los criterios de noticiabilidad juegan un papel clave a la hora de reconocer qué hechos merecen ser elevados a la condición de noticia y, por tanto, ocupar el privilegiado lugar en la página principal de un periódico o en la emisión de un noticiero de televisión y radio. La aplicación de esos criterios deviene siempre acomodaticia de acuerdo con la agenda política de las empresas periodísticas y las decisiones que toman los jefes de emisión de noticieros o jefes de redacción, todos alineados con las apuestas políticas e ideológicas de los medios para los cuales trabajan.

Noticias Caracol es una empresa que hace parte de la cofradía de medios que le hacen oposición al gobierno Petro y protegen los intereses de específicos agentes del Establecimiento. En su emisión del 25 de noviembre se pudo evidenciar el carácter flexible de esos criterios de noticiabilidad al momento de ser aplicados. Caracol Noticias abrió su emisión del medio día con un indiscutible hecho noticioso: la condena a más de 28 años de prisión contra Santiago Uribe, hermano del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez.

La relevancia de la decisión tomada por el Tribunal Superior de Antioquia en contra del caballista está ancorada a su condición de hermano del expresidente de la República, a la gravedad de los delitos -concierto para delinquir y homicidio agravados- y a la asociación colectiva de su nombre con la conformación y operación de grupos paramilitares como Los 12 Apóstoles  y el paramilitarismo como fenómeno sistémico del que hay cientos de miles de víctimas por desplazamiento y desaparición forzadas, tortura y homicidios. El mencionado noticiero apenas le dedicó dos minutos a una nota sobre la condena emitida en segunda instancia contra Santiago Uribe Vélez. De esa manera minimizó el impacto político y jurídico de una decisión trascendental dentro de un proceso penal que lleva 30 años de dilaciones y decisiones de primera instancia que favorecieron al hoy condenado hacendado.

La razón por la que Noticias Caracol aplicó de manera flexible y acomodaticia los criterios de noticiabilidad a la decisión judicial del Tribunal Superior de Antioquia es el informe publicado por la misma empresa periodística en el que salen muy mal librados el gobierno Petro, la Fiscalía, un general de la República y un alto funcionario de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). Aunque los hechos revelados por Caracol Noticias fueron desmentidos ayer por el presidente Petro y los demás involucrados, la empresa informativa le dedicó más de 20 minutos a unos hechos que aún se están corroborando por parte de las autoridades y que hasta tanto no haya decisiones judiciales en firme, su veracidad seguirá siendo cuestionada.

Caracol Noticias insiste en que hay relaciones probadas entre el general del Ejército y el funcionario del DNI con alias Calarcá, narco mafioso de las disidencias de las Farc. El largo informe publicado en la emisión de hoy 25 de noviembre dejó en claro varios asuntos a saber: el primero, la intención editorial, periodística y política de afectar la legitimidad del gobierno Petro ad portas de un proceso electoral en el que están en juego la continuidad del proyecto progresista o el regreso del uribismo a la Casa de Nariño, espectro ideológico al que es cercano Caracol Noticias; el segundo, que el noticiero aplicó lo que se conoce como el “auto bombo” con el que insiste en la veracidad de los hechos conocidos y divulgados por su Unidad Investigativa.

Muestra de ese “auto bombo” o auto exaltación es la frase “Revelaciones han tenido eco en EE.UU.” generada en el informe al momento de dar paso a la reacción del gobierno de Trump frente a las señaladas relaciones del general Juan Miguel Huertas y el director de Operaciones del DNI, Wilmar Mejía con los narco mafiosos que visten de camuflado; y un tercer asunto está atado a la decisión política de la empresa periodística de legitimar la injerencia gringa en los asuntos internos de Colombia, justo cuando las relaciones entre  la Casa de Blanca y la Casa de Nariño pasan por un difícil momento por los enfrentamientos personales entre Petro y Trump. Esa actitud pro-gringa ensucia la búsqueda de la verdad periodística, pero, sobre todo, confirma que empresas informativas como Caracol Noticias son, antes que medios periodísticos, actores políticos con agenda propia alejada de la necesidad de entregarle a las audiencias información veraz y confiable.



caracol noticias y el caso alias Calarcá - Búsqueda Imágenes

domingo, 26 de octubre de 2025

PETRO EN LA LISTA CLINTON Y OTRAS TRAGEDIAS FAMILIARES

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Queda claro que la inclusión de Petro en la Lista Clinton obedece a un capricho del convicto presidente de los Estados Unidos, quien molesto con Petro por haber exhortado a los militares gringos a desobedecer a Trump y aupado por la derecha colombiana, decidió golpearlo de la peor manera posible que encontró. Reitero que Petro se equivocó al hacer esa incitación a delinquir en una calle de Nueva York.

 Los defensores de Petro y los críticos de la medida adoptada por el Departamento del Tesoro, siguiendo instrucciones del cubano vendepatria, Marco Rubio y por el inmoral huésped del salón Oval de la Casa Blanca  invalidan y cuestiona la decisión recordándole a la derecha local las condenas por narcotráfico de familiares de cipayos colombianos como Martha Lucía Ramírez y Juan Carlos Pinzón Bueno y por supuesto, la aparición de Álvaro Uribe Vélez como el número 82 en un listado de gente con vínculos con narcotraficantes. También recuerdan que un cuñado del secretario de Estado de los Estados Unidos fue condenado por traficar cocaína.

Los tuiteros de la derecha colombiana de inmediato replican que “no hay delitos de sangre”, argumento que, si bien deviene legalmente válido, política y moralmente resulta acomodaticio y con visos de invalidez por las motivaciones y las actitudes cipayas a las que se comprometen a mantener los familiares de los políticos colombianos condenados por narcotráfico. Más claro: Ramírez, Uribe y Pinzón están obligados a aceptar sin chistar las intromisiones gringas en los asuntos internos del país, guardar cómplice silencio frente a las cruzadas militares emprendidas por el Pentágono con las que se violan los derechos humanos y el DIH. El más reciente mutismo de los tres señalados politicastros frente al genocidio en Gaza perpetrado por Israel y avalado por la Casa Blanca hace parte de los compromisos políticos adquiridos por haber conseguido el “perdón” de las autoridades americanas.

Recordemos esos casos para insistir en que el ingreso a la Lista Clinton está mediado por valoraciones morales y los intereses políticos de los Estados Unidos expuestos a través de la ya naturalizada intromisión en los asuntos internos de Colombia, asumida por Uribe, Ramírez y Pinzón, entre otros más, como actividades normales y propias de las narcotizadas relaciones bilaterales.

Los casos de Ramírez, Pinzón, Uribe y el de Marco Rubio confirman lo acomodaticias que resultan las evaluaciones de las autoridades norteamericanas en el momento de elegir a quiénes incluir o no en la famosa Lista Clinton. Miremos también lo que aconteció con los líderes del Cartel de Cali, Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela y sus familias.

Bernardo Ramírez Blanco es hermano de la exministra Martha Lucía Ramírez, consagrada ficha del Establecimiento colombiano. “Fue condenado en 1998 en EE.UU. a 4 años y 9 meses de prisión por conspiración para traficar heroína. Arrestado en 1997 en Miami por reclutar "mulas" para transportar la droga desde Aruba. Cumplió la pena y fue liberado tras fianza pagada por Ramírez y su esposo”.

Entre tanto, el tío materno del precandidato presidencial del uribismo, Juan Carlos Pinzón, resultó “condenado en 1995 en EE.UU. a cadena perpetua por importación y distribución de cocaína (media tonelada vía puerto de Miami). Arrestado en 1993; la sentencia fue ratificada en apelación. Cumple pena en prisión federal de Atlanta”.  Se trata de Jorge Eliécer Bueno Sierra. Pinzón podría ser el candidato presidencial del uribismo, pues prometió que en una “sentada” recompone las relaciones diplomáticas entre USA y Colombia. Es decir, volverá Colombia a operar como si fuera una colonia más de los Estados Unidos.

El caso de Uribe Vélez, señalado por la Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos, DIA, por sus siglas en inglés, de ser el narcotraficante número 82, resulta llamativo porque dicho señalamiento se dio mucho antes de que se convirtiera en presidente de la República y en el gran defendido por la derecha gringa que presionó a la justicia colombiana durante el reciente juicio penal que se adelantó en contra del exmandatario colombiano. Ya sabemos que Uribe Vélez fue un consagrado lacayo de los gringos en sus dos aciagos periodos presidenciales. De esa manera “pagó sus deudas” con los norteamericanos.

En cuanto a los hermanos Rodríguez Orejuela el país recordará que “28 familiares de los capos del Cartel de Cali, específicamente de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, fueron incluidos en la Lista Clinton (también conocida como la Lista de Narcotraficantes Especialmente Designados o SDN de la OFAC”.

Y termina este corto recorrido por las emblemáticas tragedias familiares con el caso de Marco Rubio. Su cuñado, Orlando Cicilia, esposo de su Barbara Rubio, fue “condenado en 1988 en EE.UU. a 35 años (cumplió 12) por conspiración para traficar cocaína, lavado de dinero, soborno y vínculos con homicidio”.

¿Si efectivamente no hay delitos de sangre, por qué incluyeron en la Lista Clinton a Verónica Alcocer, pareja de Petro (o expareja)? ¿Por qué Martha Lucía Ramírez y Juan Carlos Pinzón jamás fueron incluidos en aquel listado? En cuanto a los hechos que ensucian los nombres de Marco Rubio y Uribe Vélez no es posible hacerse la misma pregunta por cuanto para el caso del político antioqueño estamos hablando de eventuales arreglos políticos y prepolíticos entre el Establecimiento colombiano y las autoridades americanas en la coyuntura electoral que llevó a la Casa de Nariño al exgobernador de Antioquia y exdirector de la Aerocivil. En lo que toca al secretario de Estado de los Estados Unidos su condición de vendepatria borra cualquier sospecha de haberse beneficiado de las andanzas de su cuñado.



veronica alcocer y petro en la lista clinton - Búsqueda Imágenes

sábado, 11 de octubre de 2025

EXPRESIDENTE URIBE INTIMIDA A PERIODISTAS DE CUESTIÓN PÚBLICA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Si algo dejó claro Álvaro Uribe Vélez durante sus ocho aciagos años de gobierno es que le incomodaba que la prensa le preguntara por hechos del pasado y confrontara sus decisiones, sus presuntos vínculos con grupos paramilitares y acciones de gobierno atadas a la aplicación de la seguridad democrática, la misma política que dejó 6402 crímenes de Estado, mal llamados falsos positivos. Ya el país sabe que entre 2002 y 2010 los periodistas que se atrevieron a criticarlo fueron perseguidos, chuzados y  llamados por el presidente Uribe como “amigos de los terroristas”.

Para infortunio del ahora expresidente, en el 2018 nació el medio alternativo digital Cuestión Pública, cuyo equipo de trabajo se caracteriza por editar serios informes periodísticos que no solo confrontan la mediocridad y los compromisos políticos e ideológicos de la prensa hegemónica, sino que incomodan al latifundista y domador de bestias nacido en Salgar, Antioquia.

Uribe Vélez, por el poder político que aún ostenta a pesar de estar condenado en primera instancia por graves políticos y de la pérdida del “teflón” que la prensa hegemónica le construyó por ser él una invención mediática, envió un derecho de petición a Cuestión Pública en el que le solicitaba a sus periodistas información financiera y contractual con figuras públicas con las que Uribe Vélez tiene controversias políticas y judiciales.

La inusual, irrespetuosa, extraña e intimidante solicitud del exmandatario, llamado por Juan Manuel Santos “rufián de esquina”, apuntaba a  saber si Cuestión Pública tenía “…vínculos contractuales, de servicios, consultoría, colaboraciones editoriales, donaciones o coautoría de proyectos con el periodista Daniel Coronell, el senador y precandidato presidencial Iván Cepeda, el abogado penalista Miguel Ángel del Río, el abogado defensor de derechos humanos Reinaldo Villalba y el exfiscal general y hoy ministro de Justicia, Eduardo Montealegre”.

La petición del ganadero y latifundista antioqueño se da por la evidente molestia que le produjo el cubrimiento periodístico que hizo Cuestión Pública del juicio en el que finalmente fue condenado por tres graves delitos. Y recientemente se disgustó el expresidente y expresidiario al momento de ser interrogado por los hechos relacionados con el caso conocido como el “Parqueadero Padilla”.

La respuesta, digna y consecuente de Cuestión Pública contrasta con el silencio y la tímida, por no decir nula solidaridad de los medios masivos, columnistas y reconocidos periodistas con los colegas por la  clara intimidación del exmandatario antioqueño.  Vamos a ser claros: no tenemos ni hemos tenido ninguna relación contractual o monetaria con las personas que menciona, salvo las de carácter periodístico realizadas con rigor y bajo todos nuestros estándares de calidad. Consideramos que su solicitud tiene un tono de censura, una presión que podría buscar influir en nuestro trabajo periodístico. En Cuestión Pública no nos vamos a dejar intimidar: seguiremos haciendo periodismo independiente, riguroso y valiente. Y, ojo, informar no es un delito”.

Desde La Otra Tribuna me solidarizo con los colegas de Cuestión Pública por el terror que debieron sentir una vez recibieron el conminatorio derecho de petición de un expresidente que usa su intimidante figura y poder para confrontar a los periodistas que buscan explicaciones y la escurridiza verdad, como si se tratara de un censor oficial.

Termino con esta frase que muy seguramente no le gusta al primer expresidente colombiano condenado por delitos no políticos. “El periodismo no debe ser neutral, sino comprometido con la verdad y la justicia” (Ryszard Kapuscinski).

Adenda: si por algo se distingue el gremio de periodistas es por la insolidaridad y la división entre quienes buscan la verdad y aquellos que optan por defender primero el salario, antes que apostarle a dar con esa quimera. 


Imagen tomada de la red internet. 

martes, 26 de agosto de 2025

ATENTADO TERRORISTA EN CALI Y CRIMEN DE MIGUEL URIBE: ¿DE VERDAD RETROCEDIMOS 30 AÑOS?

 

Por Germán Ayala Osorio

El histórico rechazo a la violencia política y electoral vivida en Colombia en los años 90, que cobró la vida de tres candidatos presidenciales, siempre estuvo asociado a la preeminencia de la derecha como sector ideológico dominante.  Hasta el 2022 fue la única fuente de poder político legal de donde podrían brotar candidatos presidenciales.

De igual manera, los paradigmáticos ejemplos de la violencia electoral desatada por fuerzas narcoparamilitares, con la anuencia de agentes del Estado naturalizaron el desprecio de cualquier opción de poder surgida desde la izquierda, ampliamente demonizada por la prensa y la opinión pública al asociar a los candidatos presidenciales asesinados, Carlos Pizarro Leóngomez y Bernardo Jaramillo con las guerrillas nacidas en los años 60.

A pesar de que los hechos violentos en posteriores escenarios electorales no cesaron, los atentados criminales contra connotadas figuras presidenciales disminuyeron sustancialmente, a pesar de la operación de las estructuras armadas ilegales en pueblos y en ciudades que sufrieron las amenazas y las acciones militares conducentes a enrarecer las jornadas electorales.

Es posible que posterior a los tres magnicidios ocurridos en los 90 se haya generado confianza colectiva en las instituciones democráticas, de la mano de unas prácticas institucionales de parte de un Estado que en lo consecutivo pudo mejorar en algo su capacidad de proteger a los candidatos presidenciales. Volver atrás era un imposible social y político que fungía como una suerte de certeza de que como sociedad y Estado se habían superado las circunstancias que provocaron ese fatal desenlace político, usado por la prensa tradicional como dispositivo ideológico para indicar no solo la superación de esas formas de violencia, sino la llegada a soñados estadios de modernidad y civilidad.

Con la irrupción del progresismo y la izquierda como opción política y electoral, y en medio de un clima de polarización política y crispación ideológica originado en los resultados del plebiscito por la paz de 2016, la posibilidad de que como sociedad regresáramos a los 90 seguía estando lejana a pesar de los infundados miedos por el pasado revolucionario del presidente Petro.

Después del estallido social y el nefasto gobierno de Iván Duque Márquez, el progresismo y la izquierda democrática irrumpieron en la escena electoral de la mano del candidato presidencial y posterior jefe de Estado, Gustavo Petro Urrego. Las correlaciones de fuerza parecían cambiar y ajustarse a unos nuevos tiempos marcados por la tolerancia, el respeto a las ideas ajenas, pero, sobre todo, al convencimiento social y político de que jamás el país volvería a vivir algo parecido a lo que soportamos en los años 90 con el crimen de los tres candidatos presidenciales: Galán, Pizarro y Jaramillo.

Pero lo inesperado sucedió: entramos en una etapa de ataques ideologizados entre la izquierda y la derecha, en virtud de la llegada a la Casa de Nariño del primer presidente progresista y venido de la lucha armada: Gustavo Petro. Los medios masivos se consolidaron como actores políticos en oposición, la derecha, derrotada electoralmente, puso una marcha la estrategia de generar miedo en las audiencias apelando al fantasma del “comunismo” con la sentencia de que nos “convertiríamos en Venezuela” y por ese camino habría expropiaciones de viviendas y la nacionalización de la banca privada.

El objetivo del presidente de la República de priorizar la lucha contra las drogas, persiguiendo a las agentes políticos y económicos que hacen parte de lo que él llama la Junta del Narcotráfico, activó en los sectores comprometidos con el negocio del narcotráfico las viejas y ya naturalizadas relaciones con agentes económicos y políticos que dentro de la legalidad institucional  siempre garantizaron actividades de minería ilegal, incluido el negocio de las esmeraldas, y por supuesto, la producción y exportación de cocaína a los Estados Unidos, Europa y otros mercados.

Los positivos resultados en materia económica, pero en particular la demostración clara de que no se cambió el modelo económico, es decir, que no nos convertimos en un país comunista de poco sirvió para que la polarización disminuyera. De igual manera los avances en la recuperación del Estado para mejorar la vida de millones de colombianos en los sectores rurales y en los cordones de miseria de ciudades capitales, la reforma agraria y el impulso al turismo, entre otros logros y apuestas, despertaron miedos y preocupaciones en particulares agentes del Establecimiento político que ven como un riesgo la posibilidad de que el progresismo gane las elecciones en el 2026.

Entonces, al clima de polarización política y crispación ideológica se sumaron los miedos de la continuidad del progresismo en la Casa de Gobierno. Bajo esas circunstancias, el atentado sicarial contra Miguel Uribe Turbay se erige como una respuesta planeada de sectores ilegales y legales para deslegitimar al actual gobierno, generar miedo y zozobra llevando el país a sentir que retrocedimos 30 años de la mano y por culpa de un gobierno de izquierda. Sin lugar a duda, una lectura catastrofista que le conviene al viejo Establecimiento y al uribismo, fuerza política que sectores de la opinión pública asocian, con mucho de ingenuidad, con el camino de la salvación de Colombia por su lucha frontal contra los violentos. Lo que no perciben esas audiencias es que esa confrontación es selectiva porque prima el ethos mafioso y por supuesto la extensión en el tiempo de las relaciones entre ilegales y legales (narcos, contrabandistas y lavadores de dinero, entre otros, con políticos y empresarios).

El atentado terrorista en Cali facilita la narrativa catastrofista de la derecha y la prensa hegemónica que indica que efectivamente el país retrocedió 30 años. El objetivo es claro: generar miedo, de la mano de la consigna electoral que nos recordará en el 2026 que el “magnicidio” de Uribe Turbay y el cobarde ataque dinamitero en la capital del Valle del Cauca se dieron durante el primer gobierno progresista, de allí la necesidad de que la derecha uribizada regrese a la Casa de Nari, para “poner orden a un país descuadernado”.

No retrocedimos 30 años. El atentado terrorista en Cali y el crimen del político del Centro Democrático pueden no ser el resultado de un plan de la derecha en articulación con mafias y sus relaciones con los narcos de camuflado que aún insisten en llamarse guerrillas; lo que sí es cierto es que calzan perfecto con las lógicas de particulares agentes del Establecimiento colombiano afectados por un gobierno progresista que les esculcó sus madrigueras y sus fétidas relaciones con agentes del Estado.




atentado en cali - Búsqueda Imágenes

domingo, 24 de agosto de 2025

PATRIA Y MUERTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 Las próximas elecciones en Colombia girarán en torno a dos fuerzas políticas diametralmente contradictorias: el uribismo y el petrismo. Eso nadie lo discute. Como tampoco parece haber discusión en torno a que la primera representa un oscuro pasado al que unos pocos privilegiados y cientos de despistados e ignorantes quieren regresar; mientras que la segunda, en proceso de consolidación, simboliza los deseos de construir por fin una verdadera República que supere el tenebroso sistema feudal y feudatario que impuso el condenado expresidente antioqueño, de la mano de una élite rentista que supo capturar el Estado para su propio beneficio y en contravía de lo prescrito en la carta de 1991 en torno a que Colombia debería de ser y operar como un Estado Social de Derecho.

La campaña presidencial arrancó de manera temprana y ya exhibe los derroteros éticos y morales de los precandidatos de la derecha uribizada ancorados a la presencia de Dios, al discurso patriotero y a la explotación política y electoral de la muerte del forzado mártir, Miguel Uribe Turbay.

Es tal el desespero por recuperar la Casa de Nari, que les falta poco para acercarse a la consigna lanzada en los años 60 por Fidel Castro Ruz, Patria o Muerte. Por supuesto que se trata de una acercamiento al inversa del sentido que el revolucionario de entonces le dio a la frase. Con los años, Castro Ruz se acercó al perfil del sátrapa al que derrocó en 1959.

Claro que desde la perspectiva del precandidato Abelardo de la Espriella, a quien Uribe alguna vez lo llamó “bandidito”, lo dicho por Castro Ruz cambiaría sustancialmente a Patria y Muerte, pues el abogado que al parecer no necesita de la ética para ejercer el derecho prometió “destripar a la izquierda”. La apuesta de la Espriella es compartida por cientos de seguidores de eso que se conoce el uribismo que suelen ofrecer bala o balín; o acabar con la “plaga de la izquierda”.

La explotación político-electoral del crimen de Uribe Turbay empezó desde el preciso momento en el que se produjo el atentado sicarial que meses después le costó la vida. Y se hizo de la mano de la fe religiosa y las peticiones al Señor (a Dios) no solo para que le salvara la vida, sino para que les diera fuerza a los uribistas para “recuperar el país, defender la democracia y recuperar el rumbo”, guiados por Miguel Uribe Turbay, quien  de seguro ya ocupa en lugar privilegiado en el reino de los cielos.

La despedida de estadista, héroe y mártir brindada a Uribe Turbay es posible por una combinación de factores mediáticos, religiosos y morales brindados por un pueblo creyente que colectivamente llora la partida de unos “líderes inmolados” creados y recreados en las salas de redacción de noticieros privados al servicio del uribismo y en contravía de los derechos del colectivo. Sobre el féretro del congresista asesinado, su propio padre, Miguel Uribe Londoño, depositó las ideas -dicen que el legado- del desaparecido político conservador, en las manos del condenado expresidente para que él “salvara la Patria”. Una vez recuperó la libertad el expresidente antioqueño su presencia en el lugar en el que cayó gravemente herido Uribe Turbay se daba por descontado.

En un lenguaje muy propio del paisa camandulero y rezandero, Álvaro Uribe Vélez espetó que “…en este lugar se simbolice una llama eterna, como el amor eterno de Miguel por Colombia, que quienes concurramos no veamos aquí un lugar de venganza, tampoco de falsa paz. Que nos comprometamos a animar la fe en Colombia y a estimular que germine la esperanza que no puede estar rota y que en el paso por este lugar Miguel inspire seguridad para que alguna haya paz”.

Ese discurso cifrado del condenado expresidente va y viene entre la política electoral, el sentido del poder y la religiosidad de quien sabe cautivar a esa Colombia puritana, gazmoña, clasista, racista, homofóbica y mezquina que todos los días se persigna y pone en las manos de Dios la vida de todos los colombianos.

Uno de los precandidatos presidenciales y ficha del uribismo neoliberal, Mauricio Cárdenas Santamaría también dejó ver que él está con Dios y con el pueblo creyente. Esa es la única manera que encuentra el hijo del vetusto establecimiento para acercarse al pueblo: “Ilumíname Señor de los Milagros. Dame la sabiduría para unir a esta gran familia que es Colombia y acertar en el rumbo que requiere”.

Es en esa Colombia feudal, premoderna, camandulera y patriotera en la que cobran sentido la película y la novela la Virgen de los Sicarios porque dan cuenta de las paradojas en las que se mueve aún el creyente pueblo colombiano, el mismo que practica la homofobia y la transfobia y otras formas de violencia que lo hace proclive a creer en falsos Mesías y en lo que a diario les dice la prensa hegemónica. Quizás por ello quienes creen gritan la consigna Patria y Muerte sienten que cuentan con la bendición de la Virgen y del Todopoderoso. ¡Ajúa!



alvaro uribe velez visitó el lugar del atentado contra miguel uribe - Búsqueda Imágenes


sábado, 23 de agosto de 2025

CARACOL NOTICIAS Y SUS "DIÁLOGOS PARA NO POLARIZAR"

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Caracol Noticias creó la sección Diálogos para no polarizaren la que la periodista Alejandra Giraldo habla con expertos que analizan, sin sesgos y sin intención política, la polarización del país y el odio que embarga a las redes sociales”.

Se trata de un espacio al que han acudido académicos, miembros de la curia, escritores (asumidos como intelectuales) y pedagogos, entre otros, para conversar con Giraldo alrededor de las circunstancias, razones y discursos que llevaron a que el país llegara a la polarización política y la crispación ideológica que hoy se registran en los medios tradicionales y redes sociales.

Pensar que a través de ese formato periodístico se puede reducir en algo esa polarización suena quimérico por dos razones fundamentales: la primera, porque los “expertos” invitados hablan desde lugares de enunciación que la periodista no cuestiona a pesar de las responsabilidades que les podría caber por la crisis democrática,  dialógica y de reconocimiento de la Otredad que se evidencia en la polarización política y crispación ideológica que viene desde el plebiscito por la paz de 2016 y el consecuente triunfo del No. Justamente, porque cada “experto” habla desde su particular lugar de enunciación, resulta poco creíble que sus “análisis” los hacen “sin sesgos y sin intención política”.

Noticias Caracol cree que su sección “Diálogos para no polarizar” en sí mismo es un espacio aséptico, esto es, previamente “esterilizado” de las siempre “inconvenientes ideas políticas” cuando eso es un imposible. Así entonces, esa tribuna parte de un engaño y de considerar la confrontación de ideas, discursos y opiniones como un asunto problemático, cuando lo que debería de alentarse desde ese tipo de secciones es el intercambio de ideas y el reconocimiento de que la naturaleza de nuestros conflictos está atada, por ejemplo, a las maneras como una élite privilegiada ha capturado el Estado para su propio beneficio.

Y la segunda razón y quizás la más importante es que al hacer parte del problema, en  el entendido de que se asume como tal la polarización y la crispación, con la sección Diálogos para no polarizar de manera olímpica Noticias Caracol toma distancia del problema, cuando como empresa y actor político tienen un enorme grado de responsabilidad en las formas de violencia discursiva que ocurren en las redes sociales y que la propia prensa registra y provoca con tratamientos periodísticos sesgados de hechos públicos que podrían cubrirse desde otras perspectivas.

En estos tiempos en los que la violencia física y discursiva se incrementan peligrosamente es cuando las empresas mediáticas deben entrar en un proceso de revisión de las lógicas periodístico-noticiosas atadas en grado sumo a los intereses de sus propietarios y a la política editorial derivada de estos. Es claro que ningún medio masivo lo hará porque lo que menos hay en los colegas periodistas es la autocrítica como primer paso para cuestionar y poner en crisis las dinámicas y las lógicas con las que se registran los hechos públicos (políticos) en y para una sociedad conservadora, mal educada,  que poco lee, clasista, racista y violenta como la colombiana que cree que lo que muestran los medios masivos en sus emisiones es la realidad, cuando lo que realmente se publican son interpretaciones de  unos hechos convertidos en noticia después de aplicar unos criterios de noticiabilidad engañosos y acomodaticios.

Los sesgos ideológicos y políticos en los que incurre a diario Caracol Noticias invalidan la apuesta con la señalada sección. Baste con revisar las maneras como cubrieron el ataque sicarial, la posterior muerte y el sepelio de Miguel Uribe Turbay para entender que el interés era aportar a que la polarización política se acrecentara.




ME SUENA CORCHO PRESIDENTA; CEPEDA, VICEPRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la entrada de Iván Cepeda Castro a la baraja de precandidatos presidenciales del Pacto Histórico, la izquierda y el progresismo suman a una figura política que acumula simpatías políticas por haber enfrentado con serenidad, sin miedo y convencimiento al temido expresidente Álvaro Uribe, condenado por delitos no políticos gracias a la templanza del senador, la valentía de la jueza Sandra Heredia y la estrategia jurídica de su equipo de abogados que logró llevar a juicio y vencer en primera instancia al político antioqueño.

La experiencia congresional de Cepeda, sumado a una trayectoria política sin tacha, lo acerca a los pergaminos con los que llegó Petro a la presidencia de la República: la lucha contra la corrupción público-privada, la entronización del paramilitarismo en las correlaciones de fuerza y las acciones legislativas y el control político conducentes a minar el proyecto privatizador del Estado por parte de la derecha uribizada, hacen de Iván Cepeda un candidato de peso de cara a enfrentar a los débiles candidatos presidenciales que se asoman desde la derecha.

Los 5 precandidatos[1] del Centro Democrático, más Juan Carlos Pinzón Bueno, De la Espriella y un par de exministros de Hacienda poco carismáticos y además consumados neoliberales, confirman que la derecha llega al escenario electoral de 2026 en “desventaja”  frente a los candidatos del progresismo por varias razones a saber: de un lado, porque el país no se derrumbó como lo vaticinaba el uribismo, esto es, no nos convertimos en Venezuela, y del otro lado, porque parece haber un aprendizaje en las audiencias y en los sectores poblacionales históricamente golpeados por las prácticas neoliberales.

Diana Carolina Corcho Mejía e Iván Cepeda Castro se erigen como una interesante fórmula presidencial: el aplomo del senador y el vigor de Corcho, entre otras características, los convierten en una pareja que recoge las banderas del proyecto progresista y las de una izquierda democrática golpeada en el pasado por los poderes criminales de un Establecimiento colombiano que enfiló baterías para borrar a la izquierda del panorama político. Es más, si los demás precandidatos por el Pacto Histórico aceptan de buena manera la fórmula electoral Corcho presidenta y Cepeda, vicepresidente, esa colectividad podría ahorrarse el desgaste político que supondrá la consulta interna que se avecina. A todas luces, Corcho-Cepeda es la mejor combinación posible.

Gustavo Bolívar, Susana Muhamad, María José Pizarro, Daniel Quintero, Gloria Flórez, Alí Bantú Ashanti y Camilo Romero podrían hacer parte del equipo de gobierno de la pareja Corcho-Cepeda, lo que sin duda alguna aseguraría la consolidación desde los ministerios del proyecto que lidera el presidente de la República, Gustavo Petro Urrego. En el caso de Quintero, puntualmente, sería la oportunidad para despejar las dudas que sobre el exalcalde de Medellín recaen desde la izquierda y el progresismo.

Ya veremos qué sucede, pero esta pareja y en ese estricto orden en los cargos a desempeñar podría atraer a más de un indeciso e incluso de la propia derecha por la inteligencia, el fuerte carácter y la formación académica de Carolina Corcho. El país sabe que la primera mujer presidenta está más cerca de darse del lado del progresismo, que de la derecha uribizada que sigue inspirada en el machismo, el sistema patriarcal y en eso que la escritora Carolina Sanín llamó el “cacorraje nacional”.

El progresismo y la izquierda deben ser pragmáticos a la hora de tomar decisiones políticas y electorales. La derecha da “cátedra” de pragmatismo. Enredarse en discusiones filosóficas y conceptuales es propio de la izquierda y el progresismo. Es tiempo de darle mayor relevancia a la utilidad práctica.



Imagen tomada de Semana.com 




[1] Miguel Uribe Londoño, padre del senador asesinado, es desde ya el quinto precandidato presidencial del Centro Democrático.

lunes, 18 de agosto de 2025

¿LA MUERTE DE MIGUEL URIBE ES UN MAGNICIDIO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Declarar el crimen de Miguel Uribe Turbay como un magnicidio, además del carácter simbólico que acompaña al calificativo, deviene con una suerte de clasismo político con el que la derecha y el Establecimiento en general buscaban consolidar la narrativa catastrofista que indica que fue “asesinado un gran líder social y político y con su desaparición, se mató la esperanza de los colombianos”. El uribismo necesitaba de un mártir para sacudirse moral y políticamente de la condena de 12 años de prisión domiciliaria proferida contra el expresidente Álvaro Uribe. Y para ese propósito, la gran prensa bogotana ayudó complacida.

Y la verdad es que la notoriedad política del finado siempre estuvo asociada a la manera sectaria y violenta con la que asumió la vocería de la oposición en un evidente afán por parecerse al expresidente Uribe Vélez. Miguel Uribe Turbay olvidó o quizás no le interesó jamás saber que un verdadero líder se construye apelando al pensamiento sistémico, pero sobre todo dando muestras de una gran comprensión de los problemas, ventajas y desafíos de un país complejo como Colombia.

El finado siempre vivió en la burbuja que le proveyó ser nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala, circunstancia que para el caso colombiano de inmediato le da el “derecho natural” de aspirar a la presidencia de la República, sin la necesidad de haber labrado un camino de lucha por quienes sufren las consecuencias de haber consolidado en el país una sociedad y un modelo de desarrollo excluyentes, racistas y clasistas que a juzgar por sus últimos discursos y arengas en el Congreso, esas circunstancias poco o nada le incomodaban al conservador político uribista.

Por supuesto que la declaratoria de magnicidio que hizo la Fiscalía se pudo haber dado por la presión ejercida por los medios masivos que convirtieron el atentado y el posterior fallecimiento de Miguel Uribe en un reality show con el firme propósito de mover en las audiencias los sentimientos más primarios y por esa vía sembrar miedo, desesperanza y odio. Apelar a las emociones de los ciudadanos facilitó la tarea de convertir las afueras de la clínica en la que fue atendido en una especie de ermita de la derecha camandulera, clasista y racista que por esos días de vigilia fueron aportando para que finalmente se declarara magnicidio su execrable asesinato.

Con el politizado sepelio, la prensa bogotana, en particular el noticiero Caracol Noticias, logró elevar a Miguel Uribe a la categoría de proto estadista, héroe y líder. Al final, a empellones, el relato periodístico y los lamentos de los presentadores y comentaristas de radio y televisión lo metieron en el mismo lugar que ocupan Luis Carlos Galán Sarmiento y Jorge Eliécer Gaitán Ayala, quienes en el momento de caer asesinados ostentaban la calidad de candidatos presidenciales. Miguel Uribe era precandidato presidencial por el Centro Democrático y al interior de esa colectividad había recelos y enfrentamientos con Paloma Valencia y María Fernanda Cabal que se disputaban el guiño del dueño de ese partido.

La RAE define magnicidio como la “muerte violenta dada a persona muy importante por su cargo o poder”.  La relevancia política de Miguel Uribe estaba en camino de consolidarse, pero el haberse instalado en una orilla ideológica caracterizada por el sectarismo le impidió recorrer los caminos hacia un liderazgo amplio ancorado al reconocimiento generalizado de la sociedad colombiana.

Adenda: Indepaz cometió una ligereza al elevar a Miguel Uribe Turbay a la condición de líder social y político. La organización retiró el trino con la imagen que indicaba que su asesinato correspondía al número 97 de los líderes ultimados en lo que va corrido del 2025.



miguel uribe turbay es un magnicidio sepelio - Búsqueda Imágenes


domingo, 17 de agosto de 2025

LOS RETOS DE LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL

   

Por Germán Ayala Osorio

 

El asesinato de Miguel Uribe Turbay y su aprovechamiento político, ideológico y mediático marcará la campaña presidencial de 2026. A partir de ese momento, los colombianos afrontaremos el colosal reto electoral de votar por la continuidad del proyecto progresista o por el regreso del dañino uribismo.

Se trata de un desafío monumental que servirá para medir si realmente hubo un cambio evidente e incontrastable en las audiencias a las que el gobierno Petro y su estrategia comunicacional intentaron convencer de las bondades del progresismo y de la necesidad de que el país siga caminando hacia el cambio cultural que conlleva la consolidación de un Estado y de una sociedad modernos. Más claro: si se logró fijar en la conciencia colectiva (popular) que el uribismo es el tenebroso pasado al que jamás se debe regresar.

Como todo reto, hay por supuesto riesgos que aparecen, especialmente cuando ya se propuso del lado del uribismo la amenaza de “destripar a la izquierda” y la que de manera natural se desprende de los discursos de odio y venganza promovidos por el expresidente Uribe y por quienes insistirán en señalar que Petro es responsable, políticamente hablando, del del crimen de Miguel Uribe Turbay. Los impulsa la idea de que a Miguel Uribe “lo asesinó la izquierda petrista”.

Ya el miedo de “convertirnos en Venezuela” murió como relato periodístico y político, a pesar de que el Gran Reo (Álvaro Uribe) siga inventando “categorías”. Después de haber creado la del “Castrochavismo”, ahora habla de “mordaza neocomunista” con el firme propósito de invalidar la legal y legítima decisión de la jueza Sandra Heredia de condenarlo a 12 años de prisión domiciliaria por delitos no políticos.

Si la economía va bien, si no hubo expropiaciones y mucho se nacionalizó la banca, ¿por qué no permitir que se consoliden las apuestas de este gobierno en materia agrícola, ambiental y turística? El hecho de que grandes empresas reporten millonarias ganancias durante el gobierno Petro debería de impulsar a los más poderosos agentes del Establecimiento a tomar la decisión de abandonar al expresidente Uribe para que afronte en soledad sus líos judiciales. Es hora de darle la estocada final al uribismo.

A la derecha uribizada solo le queda apelar a consignas un tanto abstractas y mendaces como “vamos a recuperar a Colombia”, “sin seguridad no hay paz” y “vamos a salvar la democracia de la dictadura”, que continúan siendo respaldadas por la prensa hegemónica y sus propietarios interesados en regresar a los tiempos del unanimismo ideológico y político que se impuso durante los 20 años en los que el uribismo mandó en el país.

Esos tres lemas de campaña apuntan a dos instituciones que resultaron claves para consolidar el uribismo y el ethos mafioso que los identifica: el Congreso y las Fuerzas Armadas.

Quienes vayan a votar por la continuidad del proyecto progresista deben comprender que sin mayorías en el Congreso no será posible consolidar los principios que orientan la promesa del cambio que, a pesar de los escandalosos hechos de corrupción al interior de la UNGRD, sigue siendo una oferta importante para lograr por fin vivir en una República.

Las instituciones castrenses serán el objetivo político-electoral de la derecha y la ultraderecha en la medida en que las estructuras criminales muy seguramente les darán un “empujoncito electoral” con atentados, secuestros, asesinatos de militares y policías, tomas de pueblo... Sin esa colaboración, la consigna “sin seguridad no hay paz” morirá rápidamente a pesar de los esfuerzos de la prensa tradicional de amplificar los hechos violentos que en adelante se presentarán para generar miedo y zozobra en las comunidades rurales, pero sobre todo en ciudades capitales.

La campaña electoral arrancó con el particular olor a gladiolo mustio. Ya veremos si como sociedad civilizada seremos capaces de dejar atrás ese aroma o si por el contrario lo asumiremos como la esencia de nuestras violentas e históricas maneras de resolver las diferencias y los conflictos.


PETRO Y LA DERECHA - Búsqueda Imágenes

sábado, 16 de agosto de 2025

¿JUAN CARLOS PINZÓN, “EL GENERAL SIN SOLES” QUE LE GUSTA A URIBE?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con la muerte de Miguel Uribe Turbay el dueño del Centro Democrático deshoja margaritas en su lugar de reclusión mientras decide quién estaría deseoso de convertirse en su segundo títere. En su afán por mantener el poder político, el reo y expresidente Álvaro Uribe Vélez parece desesperado por encontrar una figura política dispuesta a ser su sirviente en la Casa de Nari tal y como lo fue Iván Duque Márquez, a quien el país recuerda como el subpresidente o el pasante que pernoctó por cuatro años en la casa de gobierno.

Al parecer, Uribe Vélez ya se habría decidido por el nieto de Turbay Ayala, quien había hecho méritos suficientes para ser el ungido y  llevar las banderas del uribismo: gritaba, insultaba, repetía como loro seguridad, seguridad y seguridad y se oponía sin argumentos a las reformas sociales del gobierno Petro. Además, le decía “presidente” al padre de la Seguridad Democrática.

Al no estar Miguel Uribe, el recién condenado se ve un tanto desesperado porque no ve en el panorama político a un hombre (macho) capaz de recoger las raídas banderas que identifican al uribismo: neoliberalismo, militarización del Estado y naturalización de un pérfido ethos.

Todo el país sabe y en particular dentro del Centro Democrático que al Gran Reo le gustan las mujeres en la política para organizar eventos o para arengar, pero no como candidatas presidenciales. A Uribe no le convencen sus precandidatas María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín. Quizás las asuma como animadoras del debate político, esto es, una especie de “bastoneras” que gritan en coro “fuera Petro y vamos a recuperar el país”. Andrés Guerra viene siendo como una especie de monaguillo. Uribe no cuenta con él para nada.

Mientras deshojaba las margaritas, a su finca-prisión llegó quien al parecer sería el candidato presidencial que realmente convence al “presidente eterno” y exdirector de la Aerocivil: Juan Carlos Pinzón. Esto dijo el condenado expresidente:

Me he reunido con el Dr. Juan Carlos Pinzón. Tengo el más alto concepto sobre él. Trabajó en nuestro gobierno como representante de Colombia en el Banco Mundial y viceministro de Defensa. Pido a nuestros compañeros militantes del Centro Democrático que se supere cualquier prevención porque fue ministro de Defensa en el Gobierno que me sucedió, que hizo bastante daño a Colombia y también al Dr. Pinzón. He explicado al Dr. Pinzón la realidad del partido, que tiene cuatro candidatos que estaban en emulación con el Dr. Miguel Uribe Turbay, nuestro mártir. También manifesté al Dr. Pinzón que la candidatura del Centro Democrático tendrá el compromiso de contribuir a una coalición que gane la elección de 2026 para hacer transición hacia la recuperación democrática de Colombia. Con el Dr. Pinzón identificamos puntos comunes fundamentales en seguridad, exigencia de transparencia, impulso al emprendimiento privado, Estado austero y pequeño y política social”.

Juan Carlos Pinzón Bueno es un político con poco carisma, monotemático (solo habla de seguridad y bala), piensa y habla como chafarote y es un admirador de Uribe Vélez, condiciones estas suficientes para llevar las banderas del uribismo. Ya veremos qué decisión toma el expresidente, caballista, hacendado y domador de bestias. Cualquiera sea su ungido, el país sabe que Uribe Vélez gobernará en cuerpo ajeno como lo hizo con el subpresidente Iván Duque Márquez y ya sabemos cómo terminó el “gobierno” de Iván Duque. Lo cierto es que la trayectoria política de Pinzón Bueno no da para ubicarlo como una persona formada para administrar lo público y mucho menos conocedor de los problemas del país. Eso sí, se ve arrogante, clasista, racista y obediente defensor del vetusto Establecimiento. Igualito a Iván Duque.

En las 2 Orillas se publicó en el 2015 un perfil de Pinzón bajo un titular que hoy le debe gustar mucho a Uribe: Juan Carlos Pinzón, un general sin soles. En la nota periodística se lee que “Juan Carlos Pinzón nació con los sonidos militares de La Diana en el hospital militar de Bogotá. Incluso, aprendió a caminar a los tres años -por allá en 1974- en la sede de la Infantería Mecanizada ‘General Antonio Nariño’ en Barranquilla, justo cuando su papá, Rafael Pinzón, había sido trasladado para trabajar en el departamento administrativo de dicha guarnición. Incluso, el coronel (R) Rafael Pinzón también pasó toda su infancia en batallones porque su progenitor, Roberto Pinzón, estuvo en el Ejército hasta finales de 1950. Su abuelo y su padre siempre se vistieron con los camuflados del Ejército colombiano, imagen con la que creció el ministro de Defensa”.



Álvaro Uribe Vélez y Juan Carlos Pinzón durante la reunión en la que el expresidente destacó coincidencias políticas y abrió la puerta a una posible alianza de cara a 2026 - crédito Álvaro Uribe Vélez/X

viernes, 15 de agosto de 2025

EDITORIAL DE TEP A PROPÓSITO DE LA INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA MUERTE DE MIGUEL URIBE TURBAY

 

MURIÓ MIGUEL URIBE TURBAY: DOLOROSO, PERO EL PAÍS SIGUE ADELANTE


Escuchen la versión de este editorial aquí: 🛑 EDITORIAL TEL | EL USO POLÍTICO DEL ASESINATO DE MIGUEL URIBE 


La muerte del precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay no puede usarse como instrumento político e ideológico para ahondar el clima de polarización que vive el país, el mismo que supieron aprovechar los autores intelectuales del atentado sicarial para generar caos, miedo, animadversión, incertidumbre e incluso, intentar desestabilizar al actual Gobierno.

Como en anteriores editoriales, desde TEP noticias exhortamos a los candidatos presidenciales y a los colegas de los medios masivos de información a no instrumentalizar el doloroso suceso para sacar réditos políticos los primeros y mejorar el rating, los segundos.

Buscar las reacciones de los políticos, expresidentes de la República y líderes empresariales hace parte de la lógica periodística, circunstancia que termina sirviendo para fijar titulares llamativos que muy seguramente serán leídos en clave de odio y venganza.

Al decir que con el fallecimiento del senador Miguel Uribe Turbay “Mataron la esperanza", el negativo mensaje que se envía a la sociedad alimenta sentimientos catastrofistas que alientan la incertidumbre, la rabia y la venganza en una sociedad que exhibe graves problemas en sus procesos civilizatorios, a juzgar por las maneras como históricamente venimos tramitando las diferencias políticas.

Por supuesto que el asesinato de Miguel Uribe Turbay es trágico y doloroso, pero no puede usarse para alentar el pesimismo y mucho menos estimular el siempre primitivo sentimiento de la venganza.

Como colectivo exhibimos graves problemas para reconocer al Otro como un sujeto de derechos, entre los que se encuentran los de poder disentir, contradecir y opinar en condiciones de igualdad y seguridad. Ese Otro que piensa y actúa distinto lo estamos mirando como un potencial enemigo al que debemos someter o desaparecer. Y como en el fondo estamos hablando de diversidad y pluralidad, huelga recordar la frase de Carlos Pizarro Leóngomez: “que la vida no sea asesinada en primavera”.

Paz en la tumba de Miguel Uribe Turbay y desde este canal periodístico enviamos a su esposa y a su extenso grupo familiar y de amigos un mensaje de solidaridad.

jueves, 14 de agosto de 2025

¿A QUÉ VIENEN REALMENTE LOS CONGRESISTAS GRINGOS?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La llegada de la delegación gringa para asistir al sepelio de Miguel Uribe Turbay deviene con un tufillo intervencionista en los asuntos internos y de aprobación electoral al que apela el uribismo y en general la derecha colombiana para imponer la narrativa que señala que las ya tensas relaciones entre Washington y Bogotá podrían entrar en una crisis irreversible si el progresismo vuelve a ganar las elecciones en el 2026. Ese escenario complejo se daría no solo por los acercamientos con China a través del acta de entendimiento firmada en el contexto de la nueva Ruta de la Seda, sino por el rechazo del presidente Petro al genocidio perpetrado por Israel en Gaza y patrocinado por los Estados Unidos.

Los congresistas Bernie Moreno (Republicano) y Rubén Gallego (Demócrata), con raíces colombianas, así como Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos, y John McNamara, encargado de negocios en Bogotá, no llegaron al país a fortalecer las relaciones bilaterales como les dijeron a la prensa: su presencia en Colombia hace parte de un plan orquestado desde el Departamento de Estado, en cabeza de Marco Rubio, para “medirle el aceite” a Petro y vigilar de cerca lo que acontecerá en el país en materia electoral en el 2026.

La reunión que sostendrán los congresistas “americanos” con empresarios, precandidatos presidenciales, mandatarios locales y con el presidente Petro bien podrá servir para “limar asperezas”, o por el contrario para dejar una “diplomática amenaza” al mandatario colombiano. Ya sabremos este 15 de agosto si Petro se dejó amedrentar de Bernie Moreno durante la reunión privada que sostendrán o si se extenderán en el tiempo las ya enrarecidas relaciones bilaterales. Lo que trascienda de esa reunión será clave para imaginar cuál será el papel que jugarán los Estados Unidos en las elecciones de 2026 y hasta dónde el presidente de la República está dispuesto a hacer para demostrarles a los gringos que él no es comunista y que mucho menos de continuar su proyecto político Colombia será una “segunda Venezuela o una Cuba” como creen en Washington, gracias a los viajes  de los representantes del uribismo al país del Norte para ambientar este tipo de intrusiones en los asuntos internos de Colombia.




HABLEMOS DE PRECANDIDATOS PRESIDENCIALES POCO SERIOS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La violencia política, pero sobre todo la verbal que desde los tiempos del plebiscito por la paz viene incrementándose en redes sociales y en otros espacios societales, no van a detenerse por cuenta de los llamados que se hacen desde partidos, el sector empresarial y los propios medios de comunicación, estos últimos responsables en gran medida de la polarización política la misma que están ayudando a extender hasta las próximas elecciones.

En el sepelio de Miguel Uribe Turbay quedó claro que no habrá desescalamiento de la violencia verbal y en la pugnacidad ideológica. Y ese parece ser el escenario predilecto para los precandidatos Daniel Quintero, Vicky Dávila y Abelardo de la Espriella.

Ya las audiencias reconocen que los tres políticos le están apostando a caldear más los ánimos con sus actos de habla cargados de animosidad y desinterés por presentar sus propuestas de gobierno, en caso de que resulten elegidos en las consultas internas de sus colectividades como candidatos presidenciales. Los une la irresponsabilidad, la ligereza, pero sobre todo la ceguera para leer la actual coyuntura política, aún más enrarecida con el fallecimiento y el politizado sepelio de Miguel Uribe Turbay y el declive del uribismo.

Si los comportamientos públicos y la “verborrea” de Quintero, Dávila y De la Espriella son el fruto de las recomendaciones recibidas de sus asesores de campaña, entonces hay que decir que están muy mal asesorados. Que Dávila y el abogado defensor de DMG lo hagan hace parte de las formas como la ultraderecha y el uribismo suelen plantear soluciones a los problemas del país: bala, señalamientos y viajes de superioridad moral que lo único que dejan ver es el cinismo de los intrépidos viajeros, reconocidos por su clasismo y racismo.  

Pero si Quintero quiere recoger las banderas del progresismo, sus acciones simbólicas le están quitando seriedad a las ideas políticas y a toda la narrativa reivindicante y contestataria con la que el presidente Petro viene confrontando a los agentes del vetusto Establecimiento colombiano.

Eso de viajar hasta el Amazonas a izar la bandera de Colombia en la disputada isla de Santa Rosa y aparecerse con la bandera de Palestina en la asamblea de la Andi pueden resultar espectaculares al ojo de los fanáticos, pero resultan poco serias y convenientes porque, de un lado, aumenta las tensiones diplomáticas entre Perú y Colombia; y del otro, acrecienta el odio de los empresarios hacia todo lo que huele a progresismo. Y claro que son legítimos los reclamos que hace el político antioqueño, el problema está en las maneras como pretende luchar por las dos causas.

Eso sí, la campaña de Carolina Corcho está sirviendo para consolidar la imagen de una mujer aplomada, inteligente y formada para el debate de las ideas. Todo lo contrario están haciendo el exalcalde de Medellín, el maltratador de gatos y la periodista-periodista. Los tres están construyendo una imagen de políticos inmaduros e incapaces de discutir con argumentos porque sus incontrastables egos los están llevando a hacer el ridículo.

 



abelardo de la espriella, daniel quintero y vicky davila - Búsqueda Imágenes

HABLEMOS DE LAS PAYASADAS DE VICKY DÁVILA

Por Germán Ayala Osorio   La precandidata presidencial, Vicky Dávila Hoyos de Gnecco convirtió su campaña presidencial en una verdader...