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lunes, 6 de julio de 2026

BLOQUES DE SEGURIDAD URBANA




Por Germán Ayala Osorio

 

El anuncio del gobierno entrante de enfrentar la creciente inseguridad en las principales urbes del país con la creación de Bloques de Seguridad Urbana (BSU) disparó las alarmas en las huestes del petrismo. El propio presidente Petro calificó la estrategia de “fascismo criollo” que alentará estallidos sociales.

Por supuesto que hay riesgos alrededor de que a la operación de esos Bloques de Seguridad Urbana lleguen paracos, nuevos “tiras” o se estimulen alianzas con específicas organizaciones criminales de ciudades como Cali, Barranquilla y Medellín, con el firme propósito de desmantelar otras estructuras delincuenciales o eliminar físicamente a algunos de sus líderes. Se trataría de “ajustes de cuentas” con la participación de agentes del Estado. En particular se atacarían a aquellos que se “salieron de control” e irrespetaron pactos firmados con agentes estatales. Aquellos grupos que colaboren con los BSU seguirán operando en cumplimiento de tareas como sicariato, robos selectivos y microtráfico. Más claro: al igual como sucedió con el Bloque de Búsqueda con el se persiguieron narcos en los años 90, los BSU naturalizarán la connivencia entre legales e ilegales.

Los BSU operarán jurídicamente apoyados en la declaratoria de “terrorismo urbano” con la que se persiguieron a jóvenes que salieron a las calles a manifestar su descontento por las arbitrariedades cometidas por la policía y la decisiones económicas tomadas durante el (des) gobierno de Iván Duque Márquez. Los vándalos y quienes salgan a protestar podrían terminar siendo perseguidos por los agentes de los Bloques de Búsqueda Urbanos. Recordemos que durante el estallido social los jóvenes de la Primera Línea fueron calificados como "terroristas, vándalos y hordas de salvajes".

Aunque se trata de un anuncio, el decreto que dará vida jurídico-política a los Bloques de Búsqueda Urbanos se conocerá el mismo 7 de agosto cuando se posesione De la Espriella, el “Bukele” criollo. Los resultados operacionales de los BSU estarán alineados con las 10 mega cárceles que prometió construir el presidente electo durante la campaña electoral. Recuérdese que se trataría de cárceles en concesión cuyo éxito económico dependerá de la cantidad de presos que ingresen pues el Estado “pagará por interno” a los privados que asuman la construcción y operación de los 10 complejos carcelarios. Sin presos, el negocio no es viable, entonces, se necesitarán masivas capturas.

Por supuesto que la propuesta de inmediato fue recibida de muy buena manera por el alcalde de Cali, Alejandro Eder, quien piensa igual a De la Espriella. Esto espetó el mandatario local en su cuenta de X: “El #BloqueDeDefensa para la Seguridad Urbana va en la dirección correcta. En Cali ya comprobamos que cuando la Fuerza Pública, la @FiscaliaCol y los organismos de inteligencia trabajan de manera articulada, los resultados llegan. Ahora el reto es redoblar esa estrategia para enfrentar con contundencia a las más de 100 bandas criminales que afectan la seguridad de nuestra ciudad y de muchas regiones del país. Cali está lista para aportar su experiencia y trabajar de manera coordinada para que los ciudadanos vivan tranquilos y los delincuentes respondan ante la justicia”.

Lo curioso de esta y de otras estrategias lanzadas por anteriores gobiernos es que ninguna hace énfasis en el desmantelamiento de las redes que facilitan la compra, venta y circulación de armas, pertrechos y explosivos. En Cali se alquilan armas para cometer homicidios y atracos y las autoridades muy poco hacen para tratar de desmantelar dichas estructuras que se mueven entre la legalidad y la ilegalidad.

Ojalá la Defensora del Pueblo, Iris Marín le ponga la lupa a la operación de los BSU para que no terminen convertidas en cooperativas Convivir de nuevo cuño y en oficinas ambulantes para el ajuste de cuentas y la persecución de jóvenes y líderes comunitarios simpatizantes de la izquierda y el progresismo. Sería un verdadero milagro que los BSU no terminen sirviéndole a bandas criminales con ínfulas de ser  una especie de policía moral anti izquierda.  Cuidado que hay más de un reservista de derecha dispuesto a "destripar" mamertos. 

domingo, 28 de junio de 2026

LAS TRES ALTERNATIVAS DEL NUEVO PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Gobernar de manera directa, dedicarse, con espejo retrovisor en mano a deslegitimar todo lo hecho por el gobierno saliente e intentar meter preso a Petro son las tres alternativas que tiene Abelardo de la Espriella Otero.

En lo que respecta a la primera opción, señalo que De la Espriella no parece preparado y mucho menos interesado en meterse en las honduras de gobernar a un país prácticamente ingobernable, por una razón: en su proyecto de vida no incluye al país a pesar de su retórica barata de convertir a Colombia en la “Patria milagro”. Eso de Firme por la Patria no es más que un eslogan engaña bobos y atrapa clasistas. Ya empezó a saludar a militares en su calidad de presidente electo con el gesto castrense que él convirtió en una payasada. Muy a lo Trump, De la Espriella levanta su mano derecha para indicarle a los uniformados que él es su comandante supremo, esto es, un milico más que quizás se haga rodear de peligrosos chafarotes.

 Su desprecio por lo que representan los colombianos lo dejaron claro él y su aporofóbica esposa que, en la primera untada de pueblo, trató de quitarse la grasa inmunda que le impregnaron en sus manos. Esto dijo en la campaña: “Tenemos dos caminos: ganar o perder. Y bueno, y si perdemos, no pasa nada, porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país, si queremos vamos a Colombia, si no, no”.

De la Espriella le entregará el manejo del país a los “tecnócratas agringados” que saben muy bien qué es lo que tienen hacer: debilitar el Estado, privatizarlo y capturarlo. Y por esa vía, volverle entregar los recursos energéticos y la biodiversidad a multinacionales, ganaderos y a los auspiciadores del modelo de la gran plantación en donde se “cultiva” sin campesinos. Mientras tanto, el presidente que eligieron casi 13 millones de colombianos se dedicará en gran medida a validar las decisiones que tomen los “técnicos”, al tiempo que seguirá exhibiendo su victoria política, la misma que  parece que asumió como una especie de reivindicación de su candorosa  imagen mancillada por sus detractores y adversarios, quienes le recordaron haber sido cercano defensor de paramilitares y corruptos y el asunto de los millones de pesos que dicen que le robó a David Murcia Guzmán, líder la pirámide DMG.

En cuanto al segundo camino u opción, De la Espriella Otero, el objetivo es claro: consolidar la narrativa que indica que el paso por la Casa de Nariño del progresismo o la izquierda fue un total desastre. Para que ese relato triunfe ya cuenta con la prensa hegemónica, la misma que durante cuatro años trató de deslegitimar y tumbar al gobierno Petro, pero en particular en demonizar a la persona. Para los periodistas de todos los medios tradicionales Petro fue un despreciable borracho, un hombre que manchó de inmoralidad la dignidad presidencial como si por la Casa de Nariño no hubiesen pernoctado Julio César Turbay Ayala, Álvaro Uribe Vélez y su obeso títere, Iván Duque Márquez; Petro fue presentado al país y al mundo como un degenerado homosexual, un irresponsable; un proto tirano, un lenguaraz y protervo exguerrillero del M-19, organización armada ilegal que le entregó al país exguerrilleros buenos y malos; en la jerga callejera, Petro fue presentado y representado como “una boleta”.

Esa narrativa será el parapeto informacional e ideológico con el que intentará tapar los desaciertos que muy seguramente cometerá el gobierno del therian. La prensa hegemónica, tan solo al final de su administración, se atreverá a señalar errores y perversas decisiones. La pauta oficial servirá para mantener aceitada la bisagra poder-medios masivos con la que De la Espriella Otero logró llegar al Solio de Bolívar. Y la tercera y última alternativa mantendrá ocupado al “desparchado” presidente de la República. Meter preso a Petro ocupará su tiempo, lo que supone un fuerte gasto de energía. Eso sí, la idea es que ese gasto calórico no le represente perder la lozanía de su muñequeado rostro y mucho menos abandonar el cuidado de su barba. Eso sí, no tiene cómo despeinarse porque una agresiva alopecia parece perseguirlo.

Daniel Samper Pizano escribió para la revista Cambio: “…el país escogió un rumbo que lo puede llevar democráticamente a un fiasco. Muchos que votaron sin reflexión, bien por mero odio a Gustavo Petro o porque se puso de moda el Tigre o arrebatados por la música bailable, descubrirán pronto a quiénes otorgaron peligrosos poderes en las urnas”.

A los genuflexos que lo votaron; a los odiadores de oficio que lo validan; a los empresarios y políticos cipayos que gritaron a rabiar el golazo que la derecha le metió al progresismo; a los aporofóbicos y clasistas que salieron a celebrar, vuvuzelas en mano, la pírrica victoria; a los que no se percatan de los riesgos de hacer parte del “Escudo de las Américas”; a los periodistas-estafetas que se prestaron para el engaño patriótico les digo que ojalá tengan la gallardía de reconocer que se equivocaron porque lo de la Patria Milagro fue, simplemente, un eslogan postizo, ficticio, artificioso y mentiroso como el grito de guerra, ¡Firme por la Patria!, que no es otra cosa que el remplazo del “Ajúa” que aprendió el sumiso, obsecuente y fatuo Iván Duque del general Zapateiro.


domingo, 21 de junio de 2026

DE LA ESPRIELLA PRESIDENTE: “A ESCONDERSE ZURDOS” Y QUE EMPIECE LA CACERÍA

 




“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Nada qué hacer, la ultraderecha eligió a De la Espriella como el nuevo presidente de Colombia. Con un apretado resultado, una parte de los colombianos optó por un therian, en lugar de un filósofo. Sus militantes y aficionados prefirieron la patanería, la vulgaridad, la verborrea y la intemperancia. Se les hizo demasiado la tranquilidad, la capacidad de escucha y la sapiencia del candidato presidencial del progresismo.

La Registraduría informa que Abelardo de la Espriella alcanza 12.927.006(49,65%) y Cepeda 12.681.268 (48,71%). Esos datos representan el 99,70% de las mesas informadas (pre-conteo). La diferencia de 245.738 votos no le resta legitimidad al triunfo del candidato de la ultraderecha, pero sí debería de conminarlo a bajarle a la agresividad de su discurso.  Aunque los medios masivos ya dan como ganador a De la Espriella, al cierre de esta columna ninguna de las dos campañas se manifestó, bien para reclamar la victoria o para aceptar la derrota. Hay que esperar el escrutinio, pero será muy difícil revertir el resultado.

Lo que se viene para el país es incierto. Los más catastrofistas advierten que “nos vamos a convertir en Argentina”, lo que se traduce en precarización laboral, aumento de la pobreza y el consumo masivo de carne de burro. Hace cuatro años, por la llegada de Petro a la presidencia, el “coco” era que nos “convertiríamos en Venezuela o Cuba”. Aunque ese particular vaticinio no se concretó, ello no es óbice para pensar que lo que se advierte desde las mesnadas del petrismo sí se convierta en realidad. Ya veremos.

También se advirtió durante toda la campaña electoral de los riesgos que conllevaría la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño (¿o de Nari?): persecución política contra detractores y críticos del abogado y de sus políticas; retroceso en materia de derechos humanos[1], “fracking a lo que marque”, reducción del Estado y por esa vía debilitar la institucionalidad ambiental dedicada a proteger páramos y otros ecosistemas estratégicos amenazados por la minería a gran escala y otras actividades antrópicas desarrolladas por actores legales e ilegales; se advierte que habrá procesos de precarización del empleo, así como la captura mafiosa del Estado.

Al final, se habla de la instalación de un régimen fascista apoyado por el gobierno de los Estados Unidos. Ya veremos cómo reaccionan los mercados, pero, sobre todo, qué mensaje de unidad envía De la Espriella o si por el contrario confirma que hará todo lo que esté a su alcance para acrecentar la fractura política y social que se impulsó desde las dos campañas y de si continuará con su idea de “destripar a la izquierda”.

La Colombia derechosa, insolidaria, mezquina, mafiosa y la que cree a pie juntillas lo que le dicen medios como Blu radio, La FM, Noticias Caracol y RCN, votó a favor de ADLA, el falso outsider. Con De la Espriella en la Casa de Nariño vuelve el uribismo, con todo lo que ello significa, sobre todo en asuntos como la violación de los derechos humanos. De ese país derechoso hacen parte los clasistas, aporofóbicos, arribistas y otros tantos que, por historia familiar, siempre votan por los hijos del Establecimiento.

Ya veremos qué tipo de relación plantea con el Congreso de la República, en particular con la bancada progresista, que muy seguramente le hará una férrea oposición. ¿De la Espriella gobernará por decreto? ¿Pensará en cerrarlo para convocar una Constituyente?

La frase que da vida al título de esta columna la espetó Felipe Zuleta Lleras desde los micrófonos de Blu radio: A esconderse zurdos después del 21 de junio”, gritó enardecido el ladino periodista que representa con lujo de detalles a la ultraderecha colombiana. Después del resultado electoral y político de este domingo 21 de junio no sé si salir corriendo para Haití, esconderme en una finca o esperar a ser destripado. Tocó persignarse como lo hacía mi madre, que en paz descanse: “Jesús, María y José y el Diablo que coma mierda”. Lástima que no esté conmigo para preguntarle de qué Diablo estamos hablando.

 

Adenda: 426.526 votaron en blanco. Son los votos de los irresponsables y tibios que creen que esa manifestación tiene algún efecto jurídico o político. 

[1] El caso del activista colombiano, Beto Coral, fue el primer aviso, cuatro días antes de la segunda vuelta. Los agentes de ICE que lo capturaron lo hicieron por presiones de Marco Rubio, la cabeza visible del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Al parecer, Abelardo de la Espriella le habría solicitado a Rubio su apoyo para quitarse de encima al activista que lo demandó en una corte gringa por haber violado la privacidad (grabarlo sin autorización).

domingo, 7 de junio de 2026

A POCOS DÍAS DE LA SEGUNDA VUELTA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Se acerca la segunda vuelta y aún no sucedió algo extraordinario que permita pensar que la remontada del Pacto Histórico está asegurada o que la campaña de la ultraderecha aumentará la ventaja lograda en la primera vuelta.

Muchos piensan que un debate televisado entre Cepeda y De la Espriella puede ser el punto de quiebre que favorezca al candidato del gobierno por una razón evidente: es discursivamente superior al vocinglero agente del uribismo y de los sectores más retardatarios del Establecimiento.

Podría también jugar a favor del abogado que considera que la ética nada tiene que ver con el derecho la fina y efectista manipulación de parte de los medios hegemónicos y redes sociales de su estética metrosexual, incluidas por supuesto sus costosas pintas (el outfit que llaman), la imagen postiza y el maquillaje que de manera perfecta esconde los rasgos o las “rayas” del pérfido espíritu de sus patrocinadores que encaja muy bien con el de quien prometió reducir el tamaño del Estado, dolarizar la economía y eliminar varias instituciones públicas. Y lo más preocupante, “destripar” a todo lo que huela a izquierda, a derechos humanos y cuidado de la biodiversidad.

La figura del “Tigre” debe asociarse a la condición de gran depredador que ostenta el felino. Aunque en Colombia no contamos con la presencia del feroz animal, ello no es óbice para pensar que quienes acompañan a De la Espriella constituyen una fuerza capaz de depredar valiosos ecosistemas naturales e incluso el erario. Y el mismo candidato se ha mostrado proclive a dar violentos zarpazos a la constitución y a los derechos humanos. Cambiemos de tercio.

Cepeda estuvo ayer en el Oriente de Cali y volvió a referirse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe. Esta vez, por el caso de su hermano, Santiago, cuya condena por crímenes de lesa humanidad ratificó la Corte Suprema de Justicia. El senador y candidato presidencial insiste en el error de mentar a Uribe Vélez en sus intervenciones públicas cuando el objetivo electoral y político es el candidato de Fenalco, Gilinsky, terratenientes y por supuesto el de Uribe. Aunque en este caso el Gran Titiritero no tendrá el dominio absoluto sobre Abelardo de la Espriella- como sí sucedió con Iván Duque-, intentará mover algunos hilos de quien claramente será el “muñeco o títere” de los sectores de la derecha neoliberal. ¿Será el abogado cordobés un Duque 2? Sobre esto último Cepeda podría aportar a la narrativa que exponga los enormes riesgos de un gobierno neoliberal abelardista igual o parecido al de Iván Duque Márquez.

Para derrotar en segunda vuelta a De la Espriella hay que ir a buscar a quienes no salieron a sufragar el 31 de mayo e incluso a los que hace años no votan. En la llamada Colombia profunda están los votos silenciosos y otros que no llegaron a las urnas por asuntos logísticos (no hubo transporte e incluso otras variables). No es recomendable hacer cuentas alegres con los votos de Fajardo, Claudia López, Roy Barreras y mucho menos con los del nuevo tibio Juan Daniel Oviedo, el remplazo del primero de esta corta lista.

Entre tanto, el presidente Petro sigue jugando con el lenguaje y el marco legal-se trata de una prohibición ridícula- que le impide participar en política electoral. Dicen algunos analistas y comentaristas que esas intervenciones discursivas del jefe del Estado afectan negativamente a la campaña de Cepeda. Es posible. Lo que está haciendo Petro es advertirle a la derecha uribista, abelardista y destripadora que, de triunfar De la Espriella en segunda vuelta, como expresidente de la República está decidido a irse a las calles a defender su obra de gobierno y a su pueblo: “Me voy a la calle con mi pueblo. De pronto puedo hacer más en la calle”, espetó recientemente.

La izquierda tendrá un líder opositor de kilates que usará su cuenta de X para mover la opinión y dirigir a la bancada del Pacto Histórico en el Congreso. Mientras que la derecha asiste al marchitamiento natural del expresidente Uribe, golpeado, además, por la condena contra su hermano Santiago; y quizás esté preocupado por el proceso en Fiscalía por las masacres de la Granja y El Aro perpetradas cuando fungió como gobernador de Antioquia.

Ya casi es 21 de junio para que se termine esta angustiante campaña. Ese domingo, gane quien gane, los enfrentamientos y la violencia discursiva en las calles y redes sociales continuará por una razón: nos odiamos. El Mundial servirá para bajarle a la calentura política que ya tocó las huestes de la Selección por cuenta de la fatua e infantil actitud de James Rodríguez y de varios de sus compañeros que confirmó el nivel de animadversión que sienten hacia Petro y el progresismo.

Adenda: constituye un acto de cobardía e irresponsabilidad votar en blanco. No solo porque ese voto no es vinculante en segunda vuelta, sino porque más allá de las diferencias ideológicas y los errores cometidos por el gobierno Petro, el proyecto de país que encarna Abelardo de la Espriella es retardatario, violento y profundamente antidemocrático.

martes, 2 de junio de 2026

ES DE COBARDES Y COMPLACIENTES VOTAR EN BLANCO

 



Por Germán Ayala Osorio

Para quienes piensan votar en blanco en la segunda vuelta presidencial va esta columna de opinión. Con este texto de opinión confronto semejante decisión a todas luces inconveniente e irresponsable por todo lo que está en juego. Votar en blanco es igual de indecoroso a darle un voto a De la Espriella, el candidato de la ultraderecha y Uribe.

Si Usted está pensando en votar en blanco porque no le gustan las propuestas de Cepeda y De la Espriella, déjeme decirle que esa postura deviene cobarde y complaciente con el proyecto autoritario (fascista) que encarna el abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.

Ante la posibilidad de que el país empiece a recorrer los caminos autoritarios y con visos fascistas que hoy recorren ecuatorianos, chilenos, salvadoreños y argentinos, votar en blanco o quedarse en casa constituye una decisión cobarde y mezquina a sabiendas de los daños irreparables que generará en materia social,  política, ecológica y ambiental un gobierno presidido por quien claramente se alineará con los inmorales principios de la doctrina Donroe y todo lo que representa el pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Si Usted siente desprecio por Cepeda por ser el candidato del gobierno con el que Usted tiene razones suficientes para castigarlo en las urnas, tómese un momento para comprender los mayores riesgos para las libertades ciudadanas y los derechos civiles que representa el proyecto autoritario de Abelardo de la Espriella.

Trato de imaginar la molestia en contra de los dos candidatos que pasaron a la final de aquellos connacionales que piensan votar en blanco. Por ello, se los pongo en estos términos: se trata de escoger entre una enfermedad cutánea (manejable y curable) y una huérfana para la cual no hay tratamiento y mucho menos cura. Cepeda, en este caso, representa la enfermedad epidérmica y De la Espriella, la huérfana y catastrófica.

No son los tiempos del “voto castigo” y de expresar molestias e incluso animadversiones y prevenciones inoculadas por la acción mediática hacia el progresismo y el candidato Iván Cepeda Castro. Que hubo corrupción, nadie lo niega, pero el país no cayó al abismo que pronosticaron uribistas y anti petristas: “no nos convertimos en Venezuela”, pero hay riesgo de que con De la Espriella terminemos sobreviviendo como los argentinos por culpa de Milei.

Sin exagerar, en la actual coyuntura millones de colombianos tienen en sus manos la obligación moral y ético-política de rechazar el proyecto de país que tiene en mente ejecutar Abelardo de la Espriella, el falso outsider, que nos hará retroceder a los tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay Ayala. Por ello, votar en blanco es ayudarle a abrir las compuertas a un proyecto profundamente antidemocrático.

Si Usted votó por Sergio Fajardo, le recuerdo lo que espetó de Abelardo de la Espriella antes de la primera vuelta: “el comportamiento del señor Abelardo de la Espriella es el de un atarván. Es un tipo machista, vulgar, autoritario e irrespetuoso. Una persona como él no debería ser presidente de Colombia; puede y tiene posibilidades, pero yo espero que Colombia no caiga tan bajo…”.

Si por el contrario votó por Paloma Valencia Laserna, lo más sensato e inteligente que puede hacer es no acompañar la decisión adoptada por la senadora caucana de “cargarle las maletas” a De la Espriella.

Si Usted es mujer y tiene unos mínimos de sororidad con el resto de las mujeres, está en la obligación de votar en contra de la patanería y el maltrato del ganador de la primera vuelta hacia mujeres periodistas. A una de ellas, la hostigó sexualmente y al aire para que agrandara una foto de él, en la que se le veía grande el “paquete”. “Durante la transmisión, el político de ultraderecha le pidió a Laura Rodríguez, la única mujer periodista en el panel, que viera en un celular una foto con la cual, dijo, se ganó “unos buenos votos bien bacanos (buenos) del electorado femenino”. Aludía a que allí se observaba, según él, el tamaño de sus genitales. ¿Qué ves allí, cariño, ven? Acércala a ver qué ves”, le dijo el candidato a Rodríguez. Ella no hizo ningún comentario, y él insistió: “No, mi amor, pero qué más ves, no seas tímida”. Días después, cuando dicho fragmento se hizo viral, la periodista aseguró que se había sentido “vulnerada, acosada y asqueada”.

Sin duda alguna, De la Espriella irrespetó al conjunto de las mujeres. En reciente fallo de tutela, la jueza 129 Penal Municipal con Función de Conocimiento le ordenó al candidato “reconocer expresamente la importancia de la participación de las mujeres en el proceso democrático y electoral, reconociendo que los criterios para sufragar de estas obedecen a su inteligencia, discernimiento y opinión”.

Adenda: con el mensaje de felicitación del presidente de los Estados Unidos al candidato Abelardo de la Espriella se ratifica el interés de los gringos por tener en la Casa de Nariño a la “marioneta” perfecta para alcanzar los falsos objetivos planteados en el Escudo de las Américas. De ganar la segunda vuelta De la Espriella, Colombia volverá a ser el patio trasero en el que los gringos defecan sus siempre inmorales programas de intervención, cooperación y vigilancia.

domingo, 31 de mayo de 2026

LA ULTRADERECHA GOLPEÓ EN PRIMERA VUELTA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Habrá segunda vuelta presidencial en Colombia. Abelardo de la Espriella, candidato de la ultraderecha y el uribismo superó a Iván Cepeda Castro, aspirante presidencial del progresismo, por más de 650 mil votos[1]. Se trata, sin duda alguna, de un golpe de mano que requiere de una evaluación seria alrededor de qué pudo haber pasado para que se diera semejante resultado inesperado y distinto al que pronosticaban las encuestas, las grandes derrotadas en esta jornada electoral.

La victoria parcial de Abelardo de la Espriella está fundada en una realidad ético-política y social: Colombia siempre fue un país de derecha que, para la actual coyuntura, dio el paso que le faltaba para alinearse con los gobiernos de ultraderecha de Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador, aupados todos por el poder inmoral del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Así las cosas, agentes específicos del Establecimiento movieron todo tipo de recursos y esfuerzos para evitar la continuidad del proyecto progresista no tanto porque el primer gobierno de “izquierda” en Colombia haya dejado al país en bancarrota o les haya expropiado o nacionalizado empresas, sino por la exposición pública que de sus actuaciones inmorales hizo el presidente Petro. La confrontación ideológica y las constantes amenazas del presidente Petro con “echarles el pueblo encima”, incluida el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, los llevó a jugársela por el menos preparado de todos los candidatos presidenciales y quizás el más obsecuente: Abelardo de la Espriella. Su  frase célebre de “la ética nada tiene que ver con el derecho” embrujó y sedujo a quienes en las sombras del Establecimiento siempre le apostaron a evitar que el país recorra los caminos de la modernidad, lo que supone la superación de viejas taras civilizatorias como el racismo, el clasismo, la aporofobia y el ethos mafioso que los inspira.

Además, ante el evidente desgaste político del expresidente Álvaro Uribe y su cuasi salida del juego por razones naturales, esos agentes del Establecimiento le están apostando a que De la Espriella reemplace al exmandatario antioqueño para los mismos y quizás otros propósitos para los que usaron al político nacido en Salgar (Antioquia) desde el 2002, hasta el 2022: echar para atrás las medidas del gobierno Petro, volver a privatizar el Estado y aplicar con más rigor el modelo neoliberal. Y por supuesto, para instaurar en el país un régimen fascista. 

Esta primera vuelta presidencial confirma al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez como el Gran Elector. Uribe y las huestes uribistas sacrificaron a Paloma Valencia Laserna por su condición de mujer, lo que para aquellos es sinónimo de debilidad ante dos desafíos: el primero, las violentas arremetidas de los grupos armados ilegales que todos los días los validan como agentes de poder; y el segundo, recuperar la Casa de Nari, símbolo del poder político para la élite bogotana y sus correlatos en regiones a las que Petro confrontó durante toda su administración. Todo lo anterior en el marco de un sistema patriarcal que se alimenta de los vulgares, asqueantes, machistas, misóginos, burdos, básicos y violentos liderazgos de “machitos” como Uribe y el propio Abelardo de la Espriella.

El perfil humanístico de Iván Cepeda Castro, su hablar pausado y la formación filosófica es la antítesis de De la Espriella, un falso outsider que conquistó a los uribistas que dejaron tirada a Paloma Valencia y a otros tantos golpeados por el gobierno Petro: hablo de mafiosos, terratenientes, traquetos y clanes políticos guiados estos últimos por el ethos mafioso que Uribe naturalizó en el país.

Por supuesto que la campaña de Cepeda tendrá que revisar qué errores pudieron cometer. El sentirse ganador por los guarismos entregados por las encuestas; la confrontación con Uribe Vélez pudo cansar a una parte de la sociedad realmente “mamada” de los enfrentamientos públicos entre estas dos figuras; el voto silencioso parece que no emergió en esta jornada, lo que supondrá redoblar esfuerzos para superar en segunda vuelta al “Bukele criollo”.

Las empresas mediáticas tradicionales que hoy disfrutan del triunfo de la ultraderecha representada con lujo de detalles por el “tigre” siguen siendo eficaces a la hora de enlodar al primer gobierno progresista. Las exigencias y la negativa para asistir a debates de parte de Cepeda les dieron a los medios hegemónicos la oportunidad para atacar al candidato presidencial y del gobierno. Es urgente debatir con De la Espriella con el firme propósito de desnudar sus debilidades conceptuales y su nula comprensión de los problemas del país. Cepeda debe soltar a Uribe: el riesgo está representado en la figura del corroncho colombo-italiano, el viejo patrón está de salida. 

Si en segunda vuelta la ultraderecha y Uribe Vélez logran sentar en el Solio de Bolívar al perfumado abogado que en su adolescencia se divertía asesinando gatos, la responsabilidad política la debe compartir el gobierno Petro y el propio Cepeda con los agentes del espectral centro político, cuyas votaciones resultan a todas luces vergonzosas. Esos guarismos confirman su mezquindad, egocentrismo y la incapacidad para leer el momento histórico y en particular los riesgos que ofrece la disruptiva y escalofriante figura de Abelardo de la Espriella: Sergio Fajardo (1´002.963 de votos), Claudia López (224.108) y Roy Barreras (14.037). A López y Barreras los derrotó el voto en Blanco( 405.150): vergonzoso.

Vendrán semanas de arduo trabajo para el gobierno Petro y los asesores de imagen de Iván Cepeda Castro. Una parte de la sociedad se pronunció a favor de la patanería, el autoritarismo, el fascismo, el ethos mafioso y disímiles formas de violencia contra las mujeres, los derechos humanos, la Naturaleza y el Estado social derecho. De triunfar esa idea de país, el resto de los colombianos deberán resignarse a recordar los avances sociales que dejó el primer gobierno progresista en un país derechoso. Quienes no acepten esa realidad quizás decidan recorrer el camino de la confrontación social en las calles que está dispuesto a construir Abelardo de la Espriella, el “patriota” que cree que Colombia está llena de “malagradecidos y cafres”.



[1] Boletín 21 de la Registraduría, correspondiente al 99,21% de las mesas informadas. De la Espriella obtiene 10.286.961 y Cepeda 9´634.793.

viernes, 29 de mayo de 2026

HABLEMOS DE LA CACAREADA POLARIZACIÓN

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Las empresas mediáticas, entre ellas Noticias Caracol, llevan cuatro años insistiendo en que el “país está polarizado” entre dos extremos ideológicos y políticos inconvenientes e irreconciliables; curiosamente, esas circunstancias polarizantes sirvieron para exponer realidades culturales que de otra manera jamás hubiesen salido a flote. Más claro: “gracias” a la polarización política una parte importante de la sociedad entendió que por primera vez hay un proyecto de país que supera con creces al que el Establecimiento impuso de tiempo atrás. Hablo del progresismo como propósito y camino para superar las atávicas y naturalizadas formas de vida y ejercicios del poder que confluyen en la figura jurídica Estado de Cosas Inconstitucional.

Al consolidar la narrativa de la polarización política, el periodismo, siguiendo su lógica noticiosa, reduce la complejidad que está detrás de los sentimientos, prácticas comunicativas, acciones y pasiones que dan vida a ese fenómeno sociopolítico y cultural que angustia a los periodistas, pero que ha resultado revelador para millones de colombianos sometidos por el poder  político hegemónico de una élite rentista y precapitalista interesada exclusivamente en privatizar el Estado y ponerlo a su servicio.

Por tratarse de una acción deliberada de los agentes informativos tradicionales de reducir la polarización a un problema de pasiones electorales impulsadas por caudillos, las audiencias, analistas y políticos aceptan la existencia del fenómeno societal sin buscarle explicaciones históricas, pero sobre todo a una realidad política que no es exclusiva de Colombia: la radicalización de la derecha con todo y lo que ello significa en materia del debilitamiento de garantías constitucionales y derechos individuales, así como los riesgos ecológicos, ambientales y ético-estéticos de un modelo económico extractivo que llevó al planeta a la situación crítica que se traduce hoy en el cambio climático o la pluricrisis climática.

Sara Tufano, en magistral columna publicada en El Tiempo en 2020, pulveriza la narrativa de la polarización de esta manera: “La idea de que Colombia vive una intensa polarización se popularizó durante la campaña presidencial de 2018. En ese entonces, varios simpatizantes de la Colombia Humana explicamos que no se trataba de la oposición entre dos extremos equivalentes, puesto que mientras el proyecto uribista buscaba hacer trizas los acuerdos, la Colombia Humana buscaba preservar el acuerdo de paz y ampliar la democracia. En el debate público nos enfocamos en desmentir la idea de que la Colombia Humana se situaba en un extremo del espectro político, ni podía ser equivalente a la extrema derecha personificada por Álvaro Uribe, pero poco se habló del origen de la idea de la polarización”.

Por supuesto que esa narrativa, como lo indicó Tufano en la referida columna, beneficia al siempre fantasmal centro político que, para la actual campaña presidencial, representan Claudia López Hernández y Sergio Fajardo Valderrama; estos dos aspirantes a sentarse en el Solio de Bolívar son políticos ambivalentes y fichas del viejo Establecimiento ofrecen “superar la polarización” negándose a señalar y criticar a los agentes patronales responsables de haber generado durante más de 50 años las vergonzantes condiciones de vida en las que llevan sobreviviendo millones de connacionales. Fajardo y López caen en la trampa discursiva que se desprende de la narrativa periodística: pongamos al progresismo y a sus más visibles exponentes en el mismo nivel de inmoralidad e insostenibilidad sistémica del proyecto de país que encarnan candidatos como Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, ungidos por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Este último, el más efectista, radical y efectivo intérprete de esa idea de sociedad y Estado que tienen los banqueros y otros agentes económicos que hacen parte de esa élite responsable en grado sumo de la desigualdad, la extrema pobreza y la concentración de la riqueza y la tierra en pocas manos.

La disputa electoral y política no está entre la extrema izquierda (Iván Cepeda) y la extrema derecha (Abelardo de la Espriella). Cepeda le apuesta a profundizar al democracia y las reformas sociales sin tocar el modelo económico; mientras que de llegar a la Casa de Nariño el abogado “mata gatos”, Abelardo de la Espriella, como sociedad estaríamos abocados a sufrir retrocesos en materia de derechos y garantías constitucionales, incluidas por supuesto las acciones medio ambientales tendientes a potrerizar selvas, autorizar el fracking y a revivir la minería en páramos, en nombre del mismo modelo extractivista que provocó la crisis climática que hoy padece el planeta. Un eventual gobierno de Paloma Valencia haría lo mismo que el otro ungido por el expresidiario Álvaro Uribe Vélez. 

domingo, 24 de mayo de 2026

EL HERALDO, EL NUEVO MENSAJERO DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El Heraldo hizo público su respaldo al candidato presidencial Abelardo de la Espriella. La postura que asume la casa editorial puede entenderse como un ejemplo de “transparencia política e informativa” frente a sus lectores y en general con las audiencias, pero no hay tal. 

Con dicha decisión el medio informativo deja de lado su rol periodístico para priorizar la condición de actor político con todo y los riesgos que aparecerán al momento de criticar las decisiones que Abelardo de la Espriella adopte en su calidad de presidente de la República.

Eso sí, ese respaldo tiene unas implicaciones ético-políticas que, para el caso, terminarán por afectar la credibilidad de un medio que decide apoyar a un candidato presidencial que interpuso más de 109 demandas contra periodistas por haber confrontado sus actividades de abogado defensor de bandidos y recientemente por sus relaciones del pasado con Alex Saab, ficha clave del sucio régimen venezolano, hoy en manos de la justicia gringa. De la Espriella demandó a la columnista Cecilia Orozco Tascón por llamarlo “filipichín”. Ese es el talante del abogado. 

Con su decisión, El Heraldo minimiza el acoso judicial que De la Espriella viene implementando en contra de colegas, al tiempo que legitima las acciones judiciales del candidato presidencial. En lugar de solidarizarse con los periodistas demandados por hacer uso del derecho a la libre expresión y en ejercicio de la libertad de prensa, El Heraldo se pone del lado de quien podría convertirse en presidente de la República. Grave. Inconcebible. Con su respaldo al candidato de la ultraderecha neoliberal, rentista, precapitalista y violenta, El Heraldo aseguraría que el abogado “picapleitos” no demandará a los periodistas que decidan criticar sus decisiones como jefe del Estado.

A El Heraldo “le valió mondá” el vergonzoso episodio en el que el candidato presidencial intimidó y acosó “al aire” a una periodista para que examinara una fotografía en la que, según el propio abogado, se le “veía grande el paquete” (léase, la verga o mondá). Y si a Usted le parece vulgar el uso de aquellos vocablos, permítame decirle que así de obscena, sicalíptica y hedionda es la decisión editorial del medio de acompañar electoral, periodística y políticamente al perfumado abogado que considera que “la ética nada tiene que ver con el derecho”. 

Lo curioso y contradictorio es que la directora de El Heraldo, Erike Fontalvo, hasta hace poco más de una semana despotricaba de Abelardo de la Espriella. En su cuenta de X, la periodista espetó: "Discursos estigmatizantes, machistas o misóginos contra la prensa enrarecen el ambiente- ya hostil- de la campaña. El candidato De la Espriella equivoca su proceder y asegura munición política a sus adversarios, degradando el debate. En la recta final, cada acto tiene efectos". 

Al parecer, a Fontalvo le dieron la orden desde el clan Char de cambiar de parecer y aceptar a regañadientes el apoyo editorial (político) al abogado "mata gatos". ¿El apoyo a De la Espriella de parte de El Heraldo es uno de los efectos de los que habló en su trino la editora? ¿Saldrá en los próximos días del cargo, a pesar de la evidente incoherencia ético-política en la que incurrió?

Aunque El Heraldo asegura en su comunicado que no renunciará a cuestionar y exigirle cuentas a De la Espriella, su condición de mensajero resulta problemática para un país en el que las grandes empresas mediáticas llevan cuatro años tratando de deslegitimar al gobierno Petro, a través de mentiras, tergiversaciones y tratamientos periodísticos sesgados. Y hay varios noticieros que están apoyando, sin decirlo públicamente a De la Espriella. 

El Heraldo anunció públicamente que será el mensajero, mandadero y estafeta del candidato presidencial y eventualmente del próximo jefe del Estado. Eso sí, no hay mucha diferencia entre el anuncio público del periódico barranquillero y los taimados apoyos que otros medios vienen ofreciendo al aspirante presidencial de la ultraderecha. Al final, todos juegan a la política para recibir millonarias sumas de dinero en pauta oficial. Lo más probable es que desde la sala de redacción de El Heraldo se empiece a escuchar el grito “Firme por la Patria”; o en su defecto, “Firmes por la Pauta...oficial”.

ACKERMAN Y CORONELL CONTRA ABELARDO DE LA ESPRIELLA

 



Por Germán Ayala Osorio

A pocos días de la primera vuelta presidencial, activistas, reconocidas abogadas y destacados periodistas afines al proyecto progresista y otros de derecha y defensores pasivos del Establecimiento enfilan baterías para develar el verdadero talante del abogado Abelardo de la Espriella, flamante candidato presidencial de la ultraderecha neoliberal, precapitalista, violenta y rentista.

Daniel Coronell, el archienemigo del expresidente Uribe, de tiempo atrás se puso a la tarea de desenmascarar a De la Espriella. Publicó en la revista Cambio dos columnas en las que "ataca" al abogado cordobés. En su más reciente columna, intitulada Los giros de Alex Saab, el avezado periodista señala que “el candidato presidencial Abelardo de la Espriella se benefició con giros de dos empresas que Alex Saab usó para enriquecerse a costa del hambre del pueblo venezolano”. Coronell aclara que le preguntó a De la Espriella si se había beneficiado de transferencias bancarias de las dos empresas de Alex Saab o si este le había girado dineros a terceros para atender negocios u obligaciones de él. No me respondió”.

En la misma revista Cambio, el reportero Johir Ackerman escribe la columna En el mapa de los CLAP, con el mismo objetivo periodístico y político de Coronell. En el texto se lee: “Pero la persona que aparece más cerca de Saab en múltiples mapas de investigación e inteligencia presentados ante autoridades de Estados Unidos es el abogado Abelardo de la Espriella. No aparece en un mapa cualquiera, sino en una red que mezclaba familia, sociedades offshore, alimentos subsidiados, contratos públicos venezolanos, intermediarios mexicanos, funcionarios chavistas, rutas portuarias, contadores y empresas de fachada. Abelardo no aparece en la periferia, sino cerca del centro, junto a Saab, identificado como abogado y apoderado de su núcleo familiar. Según esos documentos, es uno de los nombres más próximos al empresario barranquillero que hoy vuelve a estar acusado en Estados Unidos por el negocio de los CLAP”.

Mientras que Coronell y Ackerman, periodistas de centro derecha, intentan desenmascarar a De la Espriella, la revista Cambio en la que los dos publican sus columnas e investigaciones periodísticas, abre su edición digital con los resultados de la encuesta del Centro Nacional de Consultoría, a una semana de las elecciones. El titular es contundente: La última encuesta antes de la primera vuelta: Cepeda y De la Espriella, cabeza a cabeza; Paloma, a veinte puntos. “La última foto antes del día decisivo muestra un escenario inédito: el senador tiene una ventaja mínima sobre el abogado en los escenarios de primera. Y en segunda vuelta el abogado le sacaría una ventaja mínima. Paloma Valencia en alerta máxima”. ¿Cambio le hace el juego a la derecha resaltando el resultado de esa medición del CNC?

Mientras estos reporteros hacen la tarea de quitarle el velo al falso outsider de la política criolla, sus colegas de medios masivos se niegan a amplificar las opiniones negativas publicadas en medios alternativos y redes sociales en contra del abogado y candidato presidencial. Todos los “ataques” periodísticos contra Abelardo de la Espriella tienen de fondo la pérdida de aceptación de la campaña de Paloma Valencia, sobre quien el propio expresidente Uribe y sectores amplios de la derecha uribizada tienen dudas sobre su real capacidad de gobernar al país. Va quedando claro que la candidatura de Valencia cumplió el rol de distractor y ella, el de comodín. 

Hay periodistas - no todos militantes y cercanos al proyecto progresista- que buscan afectar negativamente la imagen y campaña de Abelardo de la Espriella por los riesgos reales que representa para el orden constitucional el ultraderechista que admira a Milei y a Bukele. A lo que hay que sumar el acoso judicial emprendido por el candidato presidencial contra los periodistas que osaron confrontar su pasado como amigo y defensor de perfumados y peligrosos bandidos. Hay registro de por lo menos 109 demandas contra periodistas. 

Cambio es una revista con una línea editorial que bien se puede catalogar como de centro izquierda, con visos de social democracia, sin que ello represente un desafío político y periodístico para el devenir del Establecimiento. Aunque no exhibe tratamientos periodísticos tan sesgados y dogmáticos como los de Semana, sendas críticas hacia el gobierno Petro no fueron bien recibidas en las huestes petristas.

Para Coronell y Ackerman un gobierno de Abelardo De la Espriella sería catastrófico en lo periodístico por cuanto que no habrían logrado el objetivo de afectar su imagen y campaña; al final, una vez sentado en el Solio de Bolívar, Cambio podría hacer ajustes a su línea editorial. Y quizás los dos avezados reporteros, también. Ya veremos qué efectos electorales producen las columnas anti-Abelardo publicadas en Cambio, así como la más reciente portada en la que el abogado “mata gatos”, de acuerdo con la encuesta citada, sería el virtual presidente de la República.



Nota: imagen tomada de la revista Cambio. 

jueves, 30 de octubre de 2025

MARÍA FERNANDA CABAL: NEGACIONISTA, INTOLERANTE Y GROSERA CON LA PRENSA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Negar la responsabilidad del Estado colombiano en las ejecuciones extrajudiciales mal llamadas falsos positivos y en el exterminio de la Unión Patriótica (UP) es parte fundamental de la narrativa de los uribistas. Son, además, negacionistas de la naturaleza política del conflicto armado interno y del cambio climático. El país recordará que en la política de seguridad democrática de Uribe se afirma que en el país no había en ese momento un conflicto armado sino una amenaza terrorista.

María Fernanda Cabal Molina, una de las “tigresas” del expresidente Álvaro Uribe Vélez se hizo viral en las últimas horas porque negó la responsabilidad del Estado en el genocidio político de la UP. Lo hizo en un tenso diálogo con el periodista Daniel Pacheco a quien además ofendió al decirle que “tenía cemento en el cerebro” por recoger la versión oficial e incluso la propia sentencia de la CIDH[1] (2023) por el asesinato de por lo menos 4153 militantes de la Unión a manos de miembros de las AUC, los Pepes, los 12 Apóstoles y el MAS (Muerte a Secuestradores), en connivencia de actores estatales, en particular de agentes del temido y ya desaparecido DAS.

La actitud grosera de la senadora Cabal Molina hacia el periodista y su reiterada intención de invalidar los tozudos hechos de la violencia política y desconocer las sentencias de los jueces hacen pensar en los riesgos que correrían los periodistas en una eventual presidencia de la señora Cabal. El país pasaría de “otra pregunta amigo”, como decía Uribe, a “Usted no le contesto porque tiene cemento en el cerebro”. Incluso, de llegarse a presentar nuevos hechos criminales en los que estuviesen comprometidos agentes estatales, lo más probable es que desde la Casa de Nariño se ordenaría torpedear las investigaciones de la justicia.

En el referido rifirrafe con el periodista, Cabal espetó: “No me diga jamás que el Estado aniquiló a la Unión Patriótica, a la Unión Patriótica la aniquiló…”. El periodista, con evidente timidez, dijo que fue el Estado. En ese preciso momento la precandidata presidencial de la derecha montó en cólera y le dijo a su interlocutor que “es muy difícil conversar con personas con cemento en el cerebro, de verdad”.

Llama la atención la reacción de Daniel Pacheco quien trató de defenderse de la patanería de la senadora uribista. Lo hizo en un tono timorato que terminó por agrandar la ya evidente intolerancia de Cabal Molina frente a quienes no comparten su versión de unos hechos criminales probados por la justicia colombiana y la internacional. Esto dijo Pacheco: “pero tampoco, no tiene por qué decir eso, podemos estar de acuerdo…”.

En su andanada en contra del reportero, Cabal Molina continuó en estos términos: “no, no, ese es el problema cuando a usted le capturan las fuentes de la historia y las vuelven memoria, la Unión Patriótica tuvo una tragedia porque le mataron mucha de su militancia y gente que no tenía nada que ver…”. Aunque el gremio periodística se caracteriza por su desunión, la actitud arrogante, estólida, displicente, sobradora, altanera, grosera e intimidante de María Fernanda Cabal debe asumirse como una afrenta contra la prensa en general. Pacheco hoy sufrió los embates de la intransigente precandidata presidencial, mañana puede ser cualquier otro periodista. Eso sí, no se espera una reacción colectiva de las empresas mediáticas en defensa del reportero ofendido, pues dentro de aquellas hay colegas uribizados que se rinden a los pies de la señora Cabal y a los de su mentor, el caballista, expresidente antioqueño y exdirector de la Aerocivil. ¿Se atreverá la FLIP a decir algo?

Detengámonos un instante en algunos términos que usa la senadora. Dice que la UP “tuvo una tragedia”. De manera sinuosa la precandidata presidencial elude hablar de exterminio o de genocidio político. Su intención es clara: minimizar la naturaleza política de la persecución y el aniquilamiento de los militantes de la UP. Hay tragedias aéreas y familias que sufren la pérdida de varios familiares en masacres, accidentes de tránsito. Lo que vivieron las familias de los militantes de la UP asesinados fue más que una tragedia: fueron estigmatizados, perseguidos y sintieron el terror de un Estado que los convirtió que los buscó para "cazarlos" como si se tratara de animales. 

A renglón seguido, con la expresión “le mataron mucha gente” pretende borrar cualquier responsabilidad penal y política de los agentes estatales y no estatales que de manera coordinada perpetraron los crímenes. Se puede matar sin querer a otra persona, en un accidente, por ejemplo.

Si hay algo que a la señora Cabal y al propio expresidente Uribe les molesta es que el país conozca la verdad en relación con las dinámicas del conflicto armado interno y los hechos del Palacio de Justicia, los falsos positivos y el exterminio de la UP. Por ello siempre se opusieron al tratado de paz de La Habana y a la operación de la JEP. Su actitud negacionista se explica porque creen ciegamente en aquella doctrina de la “violencia legítima del Estado”, pues la convirtieron entre 2002 y 2010 en la patente de corso para perseguir y estigmatizar a periodistas y a otros que se atrevieron a cuestionar sus decisiones.

 



[1] “En la mañana del lunes 30 de enero de 2023, tras casi tres décadas de espera, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en un fallo histórico, condenó al Estado colombiano por el exterminio de la Unión Patriótica por las múltiples violaciones a los Derechos Humanos, entre ellos, los derechos políticos. La sentencia leída por el presidente de la Corte, juez Ricardo Pérez, señaló, entre otras cosas, que el Estado violó los derechos a la vida, honra, libertad de expresión, circulación y residencia, así como el derecho a conocer la verdad de lo que sucedió con el exterminio desatado en 1984 en contra de este partido político. La Corte también ordenó que, en un plazo no mayor a dos años, “el Estado debe iniciar, impulsar, reabrir y continuar, y concluir, en un plazo razonable y con la mayor diligencia, las investigaciones, con el fin de establecer la verdad de los hechos relativos a graves violaciones a los derechos humanos y determinar las responsabilidades penales que pudieran existir, y remover todos los obstáculos de facto y de jure que mantienen en la impunidad los hechos relacionados con este caso”. Tomado de https://corporacionreiniciar.org/caso-up/caso-up-sistema-interamericano/sentencia-de-la-corte-interamericana-de-derechos-humanos-sobre-el-caso-up/

 

viernes, 24 de octubre de 2025

PETRO EN LA LISTA CLINTON: UN GOLPE BAJO CON TRES PROPÓSITOS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La inclusión de Gustavo Petro y miembros de su familia en la famosa “Lista Clinton” obedece a una decisión política con propósitos electorales, y con visos de venganza personal de específicos congresistas norteamericanos. Además, se trata de un despropósito judicial y una arbitrariedad del fatuo presidente de los Estados Unidos, condenado por 34 cargos y señalado de pederastia, junto a Jeffrey Epstein.

El inmoral presidente de los Estados Unidos está siguiendo el guion político-moral-electoral que la uribizada derecha colombiana diseñó de la mano de Marco Rubio y Bernie Moreno, entre otros congresistas republicanos para construir el peor ambiente electoral en Colombia de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella, Álvaro Uribe Vélez y Juan Carlos Pinzón Bueno, entre otros, le están apostando a deslegitimar al gobierno Petro con fines desestabilizadores, pero sobre todo para generar terror en el empresariado y en millones de colombianos que asumen que votar por la continuidad del proyecto progresista concita enormes riesgos económicos.  

En los visos de venganza que se observan en la decisión está el congresista republicano Bernie Moreno y su hermano de Luis Alberto Moreno, presidente del BID entre el 2005 y el 2020. En trinos y en reciente alocución presidencial, Petro atacó de manera directa a los hermanos Moreno. “En este libro que hice, que espera ser editado y ojalá traducido al inglés, se cuenta prueba fehaciente el robo del Banco del Pacífico por el hermano del actual senador por Ohio, Bernie Moreno. Aquí podrá ver porque están tan interesado en que Trump rompa con el gobierno de Colombia”. En otro mensaje, borrado por Petro, hizo referencia a “…una operación de lavado de activos hecho en el gobierno de Pastrana. Y hay un segundo hecho que vincula al señor Bernie y es que su hermano participa en esa operación de lavado de tierras”.

La reacción del presidente de la República le da sentido de realidad a la participación de Bernie Moreno en la decisión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, siguiendo instrucciones del huésped de la Casa Blanca. Esto espetó: “Efectivamente la amenaza de Bernie Moreno se cumplió, yo y mis hijos y mi esposa entramos a la lista OFAC. Mi abogado en mi defensa será Dany Kovalik de los EE. UU. Luchar contra el narcotráfico durante décadas y con eficacia me trae está medida del gobierno de la sociedad que tanto ayudamos para detener sus consumos de cocaína. Toda una paradoja, pero ni un paso atrás y jamás de rodillas”.

Veamos entonces cuáles son los objetivos planteados en esa tarea conjunta diseñada entre los republicanos y la derecha local: acorralar al presidente Petro para que de manera impulsiva termine de ahondar la crisis diplomática entre Washington y Bogotá, por ejemplo, expulsando del país a los militares gringos que hacen presencia en bases militares colombianas gracias a la cooperación bilateral firmada en el 2009. Una medida de esa naturaleza terminaría por consolidar la narrativa que indica que Petro y Maduro son enemigos de los Estados Unidos, razón suficiente para impulsar una intervención militar en ambos países, extender el bloqueo económico a Colombia y de esa manera construir un nuevo “eje del mal” que anime a Trump a tomar otras medidas excepcionales.  

El segundo propósito es deslegitimarlo como figura política haciéndolo aparecer como una defensor de Hamas, grupo extremista y terrorista que masacró a más de mil personas, hecho que generó la ira santa de Israel y el consabido genocidio contra el pueblo Palestino que Estados Unidos y Europa apoyaron de manera decidida.

El tercer objetivo es naturalizar de tal manera la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país, que la continuidad del proyecto progresista o el triunfo de un candidato de “centro” obligaría a esos mandatarios a aceptar sin chistar las nuevas formas de intrusión de los gringos en las dinámicas institucionales de Colombia, en particular en asuntos como la lucha contra el narcotráfico en las que el próximo gobierno estaría obligado a perseguir al campesinado y  olvidarse de hostigar a los agentes mafiosos que el sistema financiero internacional y la DEA previamente han aceptado para mantener la pantomima de una lucha que aunque fracasada debe continuar por el bien de la economía norteamericana, la colombiana y la del mundo entero.

La pregunta que surge es: ¿Se pudo evitar este desenlace político-moral-electoral? La respuesta es no, por varias razones a saber: la crisis diplomática entre Bogotá y Washington, el desobligante trato de Trump al presidente Petro y la inclusión de este último en la Lista Clinton jamás fueron manejados internamente como asuntos de Estado. El silencio de los presidentes de las altas cortes, el apoyo de varios expresidentes de la República y del propio empresariado frente al calificativo que lanzó Trump contra Petro, llamándolo “líder de los narcotraficantes” dio cuenta de una inexistente visión de Estado y una fractura institucional que al final incentivó al presidente de los Estados Unidos a continuar atropellando al país, a la dignidad presidencial y a los colombianos. Por supuesto que estos tres últimos elementos los asumen los miembros de la derecha uribizada como parte de la retórica mamerta con la que Petro insiste en inhumar el concepto de dignidad que Uribe y otros agentes del Establecimiento colombiano  enterraron en una de las tantas fosas comunes que aún existen en el “País de la Belleza”.

Por supuesto que al presidente Petro le cabe responsabilidad política al preferir la confrontación personal con Trump, en lugar de entregarle a los diplomáticos la tarea de manejar este desenlace que de todas maneras afecta negativamente la continuidad del proyecto progresista en el 2026. Y no se trata aquí de gritar “ni un paso atrás y jamás de rodillas”, estribillo sostenido en una visión de Estado, con todo y soberanías, que no tienen los presidentes de las altas cortes y el uribismo. A lo mejor Petro no creyó que el Establecimiento colombiano fuera capaz de dejarlo solo frente al poder intimidatorio del gobierno norteamericano. O no midió de hasta dónde son capaces de llegar sus más visibles agentes de poder con tal de hacerse nuevamente con la Casa de Nari.

Adenda: si la izquierda gritaba con emoción y algarabía que Uribe es el primer expresidente condenado (en primera instancia) por delitos no políticos; la derecha hará lo mismo gritando que Petro es el primer presidente colombiano en hacer parte de la deshonrosa e inmoral Lista Clinton. 

Imagen tomada de Infobae. Este fue el libro que Gustavo Petro escribió sobre escándalo que involucraría al hermano del senador Bernie Moreno: espera que lo traduzcan al inglés - Infobae

martes, 19 de agosto de 2025

ORDENAN LIBERTAD DEL CONDENADO EXPRESIDENTE URIBE VÉLEZ

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con el fallo de tutela que ordena la libertad inmediata del condenado expresidente Álvaro Uribe, la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá le “echa gasolina” al ya caldeado ambiente político y electoral en el país. Esa decisión puede ser leída de muchas maneras. He aquí algunas de esas posibles perspectivas orientadas a entender la trascendental decisión.

Con la orden de libertad los magistrados reviven la ya raída presunción de inocencia del político antioqueño hasta que tomen una decisión de fondo de la condena de primera instancia proferida por la jueza Sandra Heredia. Eso sí, los togados ponen un manto de duda sobre el criterio jurídico de la operadora judicial que condenó a Uribe a 12 años de prisión domiciliaria y lo privó de la libertad en razón a su incontrastable poder de intimidación sobre la propia justicia y en claro beneficio de las víctimas.

Después de leer el sentido del fallo condenatorio y posteriormente la cuantía de la condena y la orden de arresto domiciliario, la jueza 44 fue objeto de numerosas amenazas y descalificaciones en las redes sociales. Ya la revista Semana había “perfilado” a la juez Sandra Heredia, a través de un ejercicio periodístico a todas luces tendencioso y temerario. Las marchas del 7 de agosto en contra de la decisión de la jueza y en favor del condenado dan cuenta no solo de los niveles de polarización política y crispación ideológica en el país, sino de la naturalización de un ethos mafioso que lleva a muchos a defender hechos y actos inmorales.

Al ordenar reversar la medida, de inmediato se activaron las bodegas uribistas en contra de la operadora judicial, lo que claramente eleva los riesgos de que sufra algún atentado criminal por considerar los áulicos de Uribe y naturales enemigos de la juez que actuó “llevada por el odio” hacia el Mesías de Salgar (Antioquia).

El fallo, sin embargo, sirve para desmontar la narrativa que el uribismo puso a circular con la ayuda de la prensa hegemónica que indicaba que al expresidente Uribe se le “habían violado las garantías procesales”. Pues bien, la orden de libertad al condenado por delitos no políticos desmiente lo expresado por la defensa del exdirector de la Aerocivil y sus áulicos.

Los magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior optaron por desconocer el carácter ejemplarizante del fallo de la jueza 44 y lo que es peor, no entendieron que esa decisión en sí misma era y sigue siendo un triunfo del aparato judicial sobre un expresidente de la República que durante 13 años se burló del país, de las víctimas y de la justicia. Lo que hicieron fue poner por encima de los derechos de las víctimas la temida figura política de un exmandatario que jamás actuó con el decoro y la responsabilidades morales y éticas que le demandan su condición de expresidente de la República. En esta ocasión los togados se pusieron del lado del victimario y se olvidaron de los derechos de sus víctimas.

Veremos qué sucede con la impugnación que muy seguramente interpondrá el equipo jurídico que defendió los intereses del senador Cepeda como figura relevante entre las víctimas de Uribe Vélez.

Eso sí, medio país espera que esta discutible decisión de la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá no sea el preludio de un fallo de segunda instancia que eche para atrás la condena de 12 años proferida por Sandra Liliana Heredia.

 



Imagen tomada de El Espectador.com 

domingo, 17 de agosto de 2025

LOS RETOS DE LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL

   

Por Germán Ayala Osorio

 

El asesinato de Miguel Uribe Turbay y su aprovechamiento político, ideológico y mediático marcará la campaña presidencial de 2026. A partir de ese momento, los colombianos afrontaremos el colosal reto electoral de votar por la continuidad del proyecto progresista o por el regreso del dañino uribismo.

Se trata de un desafío monumental que servirá para medir si realmente hubo un cambio evidente e incontrastable en las audiencias a las que el gobierno Petro y su estrategia comunicacional intentaron convencer de las bondades del progresismo y de la necesidad de que el país siga caminando hacia el cambio cultural que conlleva la consolidación de un Estado y de una sociedad modernos. Más claro: si se logró fijar en la conciencia colectiva (popular) que el uribismo es el tenebroso pasado al que jamás se debe regresar.

Como todo reto, hay por supuesto riesgos que aparecen, especialmente cuando ya se propuso del lado del uribismo la amenaza de “destripar a la izquierda” y la que de manera natural se desprende de los discursos de odio y venganza promovidos por el expresidente Uribe y por quienes insistirán en señalar que Petro es responsable, políticamente hablando, del del crimen de Miguel Uribe Turbay. Los impulsa la idea de que a Miguel Uribe “lo asesinó la izquierda petrista”.

Ya el miedo de “convertirnos en Venezuela” murió como relato periodístico y político, a pesar de que el Gran Reo (Álvaro Uribe) siga inventando “categorías”. Después de haber creado la del “Castrochavismo”, ahora habla de “mordaza neocomunista” con el firme propósito de invalidar la legal y legítima decisión de la jueza Sandra Heredia de condenarlo a 12 años de prisión domiciliaria por delitos no políticos.

Si la economía va bien, si no hubo expropiaciones y mucho se nacionalizó la banca, ¿por qué no permitir que se consoliden las apuestas de este gobierno en materia agrícola, ambiental y turística? El hecho de que grandes empresas reporten millonarias ganancias durante el gobierno Petro debería de impulsar a los más poderosos agentes del Establecimiento a tomar la decisión de abandonar al expresidente Uribe para que afronte en soledad sus líos judiciales. Es hora de darle la estocada final al uribismo.

A la derecha uribizada solo le queda apelar a consignas un tanto abstractas y mendaces como “vamos a recuperar a Colombia”, “sin seguridad no hay paz” y “vamos a salvar la democracia de la dictadura”, que continúan siendo respaldadas por la prensa hegemónica y sus propietarios interesados en regresar a los tiempos del unanimismo ideológico y político que se impuso durante los 20 años en los que el uribismo mandó en el país.

Esos tres lemas de campaña apuntan a dos instituciones que resultaron claves para consolidar el uribismo y el ethos mafioso que los identifica: el Congreso y las Fuerzas Armadas.

Quienes vayan a votar por la continuidad del proyecto progresista deben comprender que sin mayorías en el Congreso no será posible consolidar los principios que orientan la promesa del cambio que, a pesar de los escandalosos hechos de corrupción al interior de la UNGRD, sigue siendo una oferta importante para lograr por fin vivir en una República.

Las instituciones castrenses serán el objetivo político-electoral de la derecha y la ultraderecha en la medida en que las estructuras criminales muy seguramente les darán un “empujoncito electoral” con atentados, secuestros, asesinatos de militares y policías, tomas de pueblo... Sin esa colaboración, la consigna “sin seguridad no hay paz” morirá rápidamente a pesar de los esfuerzos de la prensa tradicional de amplificar los hechos violentos que en adelante se presentarán para generar miedo y zozobra en las comunidades rurales, pero sobre todo en ciudades capitales.

La campaña electoral arrancó con el particular olor a gladiolo mustio. Ya veremos si como sociedad civilizada seremos capaces de dejar atrás ese aroma o si por el contrario lo asumiremos como la esencia de nuestras violentas e históricas maneras de resolver las diferencias y los conflictos.


PETRO Y LA DERECHA - Búsqueda Imágenes

lunes, 7 de julio de 2025

MIGUEL URIBE TURBAY: EL “PRESIDENTE MILAGRO” QUE NECESITA LA DERECHA

  

Por Germán Ayala Osorio

 

El atentado sicarial perpetrado contra Miguel Uribe Turbay viene siendo aprovechado política y moralmente por la derecha para culpar al gobierno Petro y consolidar la narrativa que indica que el ataque armado tiene una indiscutible connotación política asociada por supuesto a un sentimiento de “venganza” de la izquierda y el progresismo por los ataques políticos que efectuaba el senador uribista contra la figura de Petro y sus reformas sociales como la reforma laboral, pensional y a la salud.  

Con el denodado apoyo de la prensa hegemónica ese sector del espectro ideológico viene construyendo una especie “protomártir” de nuevo cuño, ambientado por la fe de cientos de miles de orantes-votantes que llegan a la clínica Fundación Santa Fe para pedir por su pronta recuperación y el regreso a la “vida política y electoral” por aquello de que el país lo necesita.

La “Carrera por la vida” convocada para pedir a Dios que Miguel Uribe Turbay supere los efectos de las heridas recibidas fue ante todo una actividad política atada a los sentimientos de la comunidad de creyentes que, camándula en mano, rechazan la violencia política y creen a pie juntillas que en este caso habrá un milagro y la consecuente consagración de Uribe Turbay como un “bendecido” por la gracia divina, condición suficiente para convertirse en presidente de la República en el 2026.

La revista Semana registró así el hecho: “La Carrera por la Vida nació como una respuesta ciudadana al atentado que dejó herido al precandidato presidencial Miguel Uribe, quien actualmente permanece en proceso de recuperación en la Fundación Santa Fe. El ataque armado generó una ola de indignación en todo el país, al tiempo que encendió las alarmas sobre el nivel de violencia política en Colombia.

Los rezos, plegarias y la Caminata por la Vida son los mecanismos políticos y morales con los que la derecha y en particular el uribismo necesitaba para despejar el camino electoral que hasta antes del atentado estaba enredado al interior de las mesnadas uribistas por cuenta de las simpatías populares que viene despertando el gobierno Petro. A dichos mecanismos se suma ahora la encuesta realizada por las firmas Guarumo y EcoAnalítica, que muestra a Uribe Turbay, del partido Centro Democrático, en el primer lugar de las preferencias de los eventuales votantes con el 13,7 %.

Lo interesante de la situación es que Uribe Turbay ya no sería el candidato o el títere de Uribe como lo fue Iván Duque Márquez, sino el enviado de Dios para “salvar al país de las garras del castrochavismo”. En las huestes uribistas aspiran a que ningún creyente-votante, de los cientos de miles que oran todos los días por la pronta recuperación del precandidato presidencial, se atreva a contradecir la voluntad divina, lo que inexorablemente se traduciría en millones de votos que asegurarían el triunfo electoral a la derecha. Los riesgos de meter a Dios en la política gravitan alrededor de la ética, de la libertad de cultos y del Estado laico por cuenta del regreso milagroso de Uribe Turbay a pesar de la gravedad de las heridas producidas por una pistola 9mm accionada a poca distancia. El riesgo es mayúsculo cuando al invocarse la protección de Dios en el Preámbulo de la Constitución Política de Colombia, la salvación de Uribe Turbay motivaría el rechazo de los agnósticos y ateos, entre otros. Sería un país distinto: más a la derecha, intolerante, de la mano de renovados fanáticos religiosos.  




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