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viernes, 30 de octubre de 2026

GRAVAR LA COMIDA Y ESTALLIDO SOCIAL




Por Germán Ayala Osorio

 

Las disímiles formas de violencia, simbólica y física que acompañan los tormentosos procesos civilizatorios de Colombia, aunque suelen ser rechazadas por defensores de la vida y los derechos humanos, algunos las asumen como salidas legítimas para resolver diferencias políticas y rechazar medidas gubernamentales. Justamente, varios tuiteros ya proponen que para rechazar el contenido del proyecto de ley de ajuste económico (realmente es una reforma tributaria) que el gobierno presentará al Congreso se vuelva a vivir un estallido social como el de 2021.

Para “justificar” su llamado recuerdan que el estallido social lo generó la reforma tributaria de Carrasquilla, el fierabrás e irresponsable ministro de Hacienda del inefable e infantil Iván Duque Márquez. Por supuesto que hay diferencias coyunturales que harían casi imposible que el país vuelva a vivir y sufrir semejantes escenas de odio étnico, aporofobia gubernamental y social, todo en el marco de una declarada lucha de clases.

La invitación a que el “pueblo se levante” en esas mismas condiciones para rechazar las regresivas medidas económicas de gravar con IVA las frutas, verduras y el café, entre otros productos y servicios es a todas luces temeraria, pero sobre todo irresponsable. Quienes aspiran a que se vuelva a presentar ese violento y caótico escenario parecen olvidar el saldo trágico que dejó el estallido social de 2021: las “Rutas del Conflicto registró 80 víctimas mortales durante el estadillo social, en su mayoría jóvenes estudiantes y trabajadores entre los 17 y los 26 años. Brutalidad policial, enfrentamientos y confusos hechos se evidenciaron en una base de datos construida por Rutas del Conflicto, en la que buscamos contar quiénes eran las víctimas y las circunstancias alrededor de su muerte”. Sin contar las jóvenes violentadas sexualmente por policías del Esmad.

Invitar a movilizaciones, plantones y marchas resulta legítimo para expresar el descontento social que crece a diario en contra del gobierno y la figura de Abelardo Gabriel de la Espriella Otero. Esperar y proponer que de estas se derive un nuevo estallido social deja ver un desprecio por la vida de los jóvenes sobre los que recaería la responsabilidad de las movilizaciones y la violencia oficial que este gobierno está dispuesto a ejercer con ferocidad y enmarcar la protesta social en lo que Duque en su momento calificó como “terrorismo urbano”.

Las organizaciones sociales de izquierda y progresistas, las centrales obreras y los agentes más visibles del petrismo no pueden recoger las ideas de unos cuantos tuiteros que asumen el estallido social de 2021 como fórmula e instrumento para echar para atrás las pretensiones de Abelardo de afectar negativamente la vida de las grandes mayorías de colombianos que cada mes hacen ingentes esfuerzos para asegurar los tres golpes (las tres comidas).

Que Abelardo y su equipo económico están jugando con candela no se puede negar, pero invocar y proponer un nuevo estallido social no puede ser el único camino posible que queda para responder al desafío cultural, social, económico y político de un presidente empeñado en seguir al pie de la letra las recetas del FMI y favorecer a los banqueros que financiaron su campaña.

Las aplastantes mayorías que tiene Abelardo en el Congreso, sin tener un partido político consolidado, hacen pensar que su proyecto de ley de ajuste fiscal pueda pasar tal cual como lo presentará. Pero cuidado que se vienen las elecciones regionales en 2027, escenario electoral que podrá ser aprovechado por las huestes petristas, la izquierda y el progresismo para tomar revancha de un gobierno que en menos de tres meses ya dejó ver una incontrastable ineptitud y sumisión a los siempre mezquinos intereses de los mega ricos del país y a la voluntad de Donald Trump. También se advierte que Abelardo les mintió a sus votantes durante la campaña. Les dijo, entre otros asuntos y promesas que no gravaría productos de la canasta familiar. Sin duda alguna, los engañó, les mintió, se burló de ellos.

Así las cosas, el reto para la izquierda, los progresistas e incluso para las mesnadas de la derecha que entienden los riesgos que corren electoralmente de seguir aprobando todo lo que propone y hace Abelardo está en oponerse con firmeza a la desacertada política de ajuste fiscal que está empeñado en sacar el inquilino de la Casa de Nariño. Si al país le va mal con Abelardo, el regreso al poder de la izquierda y el progresismo se podría dar, así no haya estallido social.

viernes, 2 de octubre de 2026

UN CANSINO DESPRECIO DE LA VIDA




Por Germán Ayala Osorio

 

El uso de peligrosos herbicidas como el glifosato y ahora el glufosinato de amonio hace parte de una discusión interminable entre ecólogos, biólogos, ambientalistas y gobiernos pro-gringos como el de Abelardo Gabriel de la Espriella; este último, insiste en darle continuidad a la fallida política antidrogas que los Estados Unidos. Recordemos que el presidente colombiano es ciudadano norteamericano, circunstancia que lo obliga a salvaguardar y defender los intereses de la potencia militar, por encima del bien general de la nación colombiana.

Una vez tomada la decisión del presidente De la Espriella de arriar la bandera gringa y desechar la colombiana, entonces vuelve el país a la misma discusión con un elemento nuevo: la decisión sin ninguna clase de miramientos sobre los efectos ecológicos y socioambientales que generará el uso del glufosinato de amonio, el herbicida con el que buscan afectar los cultivos de coca que abundan en el Putumayo y otras zonas del país. Más claro: la orden es fumigar, fumigar y fumigar.

Como Abelardo es incapaz de dar una discusión académica sobre los graves efectos que generará la aplicación de ese veneno (herbicida), descarga la responsabilidad en su ministro de Justicia, Iván Cancino. Y como la idea es despreciar el Principio de Precaución consignado en la Ley 99 de 1993 y desarrollado por la Corte Constitucional y el Consejo de Estado a través de varias sentencias y obedecer a Trump, entonces el funcionario judicial salió a defender a dentelladas el piloto con el que el país regresa a la fumigación aérea de los cultivos de uso ilícito. Lo hizo en el Congreso exhibiendo una actitud arrogante y grosera, propia de quien está obligado a negar la evidencia científica que advierte de los graves efectos y riesgos que trae la aplicación de herbicidas. No olvidemos que este es un gobierno negacionista del cambio climático.

En un debate de control político Iván Cancino soltó esta perla: “Este programa no es para experimentar a ver qué le pasa al ser humano, es para revisar si ese componente químico realmente causa sobre la mata lo que dicen que causa. Y perdóneme que se lo responda, yo no le puedo contestar qué va a pasar con el ser humano porque es que este programa no está diseñado para ver qué le pasa al ser humano cuando le hagan una aspersión con uno de los componentes; se trata de cuidarlo, de que no esté presente, de alejarlo y ver qué le causa a la mata”.

El desprecio por las vidas asociadas a los ecosistemas naturales e incluso a las que rondan a los llamados “ecosistemas emergentes” como el monocultivo de la coca es evidente en el ministro y hace parte sustantiva de la narrativa oficial del gobierno colombiano.

Cancino parece olvidar que son los vientos los que hacen posible que la peligrosidad del herbicida se potencie y se propaguen sus efectos negativos y termine afectando a cultivos de pan coger, las aguas superficiales, los suelos y por supuesto al campesinado y a los labriegos ubicados en zonas no tan cercanas a las elegidas para asperjar el glufosinato de amonio.

De acuerdo con informe de Indepaz, “…al tratarse de un herbicida no selectivo de amplio espectro, su potencial de quema abarca casi la totalidad de las cubiertas vegetales fotosintéticamente activas, lo que exige una delimitación técnica rigurosa de las bandas de amortiguamiento físico durante su dosificación en campo para impedir la destrucción colateral de cultivos útiles vecinos o de flora nativa circundante”. Y en el mismo documento, al que el ministro Cancino muy seguramente no le interesara conocer, se expone con claridad los riesgos sobre la salud humana: “El análisis ecotoxicológico y clínico del glufosinato de amonio demuestra que este principio activo no se comporta como un agente inocuo o estrictamente circunscrito al tejido vegetal objetivo. La literatura científica internacional ha acopiado evidencia empírica que sitúa a este xenobiótico como un factor de riesgo relevante para la salud humana, la estabilidad de la biodiversidad y la integridad de los recursos hídricos superficiales”.

Quizás por su formación como abogado, Cancino no desarrolló los pensamientos sistémico, complejo y mucho menos el crítico. Su mirada asistémica es propia de ciudadanos a los que jamás les interesó comprender las complejidades de los ecosistemas naturales y las de la propia condición humana. Al hacer gala de su ignorancia sobre asuntos que tienen que ver con la sostenibilidad sistémica, Cancino se ve obligado a vociferar y gritar para sentir que él tiene la razón, así lo espetado resulte ser una estupidez o simplemente confirme que como ministro legitima la narrativa oficial con la que se desprecian las vidas de los ecosistemas naturales y las de los seres humanos. El fracking a lo que marque, la fumigación aérea con glufosinato de amonio y la autorización para desarrollar minería a gran escala en el Páramo de Santurbán, en pleno fenómeno del Niño y las evidencias de una pluricrisis ambientales (cambio climático), confirman el espíritu ecocida con el que gobierno está actuando.

Cancino es un apellido “de origen español, vinculado a la música y la poesía, con presencia histórica en España y América Latina, y con connotaciones de creatividad y expresividad artística”. A juzgar por la actitud hostil del ministro en la sesión de control político en el Congreso y su demostrada ignorancia sobre asuntos relacionados con la sostenibilidad sistémica, su vinculación con la música y la poesía se circunscribe al canturreo del estribillo “fumigar, fumigar, fumigar y firme por la patria”.

jueves, 1 de octubre de 2026

EL TEMPRANO MANIFIESTO DEL CENTRO POLÍTICO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Figuras del “centro político” acaban de publicar un manifiesto en el que expresan una serie de preocupaciones alrededor de las formas en las que el gobierno conduce algunos asuntos de interés nacional. Dicho documento, titulado La Constitución: Escudo de Colombia, llega antes de que se cumplan dos meses de haber llegado a la Casa de Nariño el falso outsider que vendieron los medios masivos y por el que votaron agentes gremiales que, curiosamente, los firmantes de dicho manifiesto defienden ante la arremetida presidencial en contra del presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, quien hizo público su voto por De la Espriella en una columna que rápidamente “envejeció mal”.

Esto dijo el dirigente gremial, hoy confrontado y vetado por el jefe del Estado: “La elección que tenemos enfrente no es una decisión cualquiera. Estamos hablando del futuro de la democracia, el de la economía, la libre empresa, el empleo, la propiedad privada, la separación de poderes, de un modelo con límites democráticos para evitar abusos”.

Entre los firmantes aparecen exministros del gobierno Petro y de otras administraciones, Alejandro Gaviria Uribe y José Antonio Ocampo, así como Juan Daniel Oviedo, quien fuera fórmula vicepresidencial de la candidata presidencial Paloma Valencia y reconocidos académicos.

Son cuatro asuntos sobre los que discurren los firmantes del Manifiesto: la guerra cultural, ejercicio del poder presidencial, relaciones con la prensa y libertad sindicatos y gremios. Veamos algunos apartes del documento con el objetivo de develar los alcances de lo explicitado en el Manifiesto.

En lo que respecta a la “Guerra Cultural”, en el texto se lee lo siguiente: “Este factor de confrontación social, que viene de tiempo atrás y ocurre en muchas partes del mundo, se agudizó durante el pasado gobierno y subsiste en el actual así los referentes ideológicos sean distintos”.

Aunque Petro no habló de batalla cultural, si usó su popular y aclamada figura política para confrontar al viejo Establecimiento y a las decisiones económicas y políticas cargadas de sentimientos y actitudes a todas luces aporofóbicas, clasistas y racistas. Si se comparan las actitudes de Abelardo de la Espriella que hoy confrontan quienes firman el Manifiesto, con las de Petro, no hay manera de asimilarlas a las apuestas del actual gobierno con su dichosa y peligrosa “batalla cultural”. Así las cosas, esa lectura del Manifiesto deviene exagerada. Eso sí, no se puede negar que Petro ideologizó la discusión de todos los asuntos públicos.

Consideran quienes refrendan el contenido del Manifiesto que la declaratoria de “guerra cultural” es contraria a la Constitución. Y sin duda es así.

“El uso recurrente de la expresión “Viva Cristo Rey” en los discursos presidenciales nos preocupa: fue usado como grito de guerra en los violentos enfrentamientos de los partidos políticos en el siglo pasado. Ese precedente trágico no puede ignorarse. Ciertos nombramientos de ministros pueden augurar políticas encaminadas a restringir los derechos de aquellos cuya vida sexual es diversa, a sesgar la educación por motivos religiosos, y a la intención de imponer en las aulas una visión cerrada de la historia de nuestra nación”.

En el punto número dos, Ejercicio del poder presidencial, los firmantes del Manifiesto caen en el error de destacar la política comunicacional del presidente de la República. Sostener que lo hace “con buen criterio” cuando las evidencias hablan de censura, autocensura y de la construcción de realidades dramatizadas y recreadas como el patrullaje del presidente con un arma al cinco por algunas calles de Santa Marta acerca a los signatarios del documento a ese discurso centrista que con algo de razón se califica como “tibio o medroso”. Esto dice el texto: “Con buen criterio, el presidente está empeñado en generar una disciplina comunicacional que le dé claridad a sus propósitos. Sin embargo, centralizar en él mismo la difusión de los mensajes puede tener consecuencias negativas”.

A renglón seguido, los suscriptores del Manifiesto advierten del peligro de esa férrea disciplina comunicacional fundada claramente en la incapacidad de Abelardo para articular un discurso hilvanado y la evidente molestia que le genera ser confrontado y preguntado por asuntos que claramente no domina.

“La disciplina adoptada puede conducir a un gobierno autoritario y unipersonal semejante a otros que le sirven al presidente de la Espriella de paradigma. La destitución del director del DANE, a pesar de que esa entidad goza de autonomía técnica, y de que la difusión de sus informes es pública y obedece a una programación estricta, debilita la credibilidad de esa institución”.

El país sabe que De la Espriella admira a Bukele y a Milei, jefes de Estado con tendencias totalitarias. Hacen bien quienes firman el documento en señalar que el presidente colombiano sigue el paradigma político en el que están instalados esos dos y quizás otros más autócratas, reyezuelos o dictadorcitos bananeros.  

En el punto tres, que corresponde a las Relaciones con la prensa, los signatarios del mencionado documento lanzan una velada crítica al evidente proceso de politización e ideologización de los medios públicos durante el gobierno Petro. Claro que hubo excesos, lo que trae nuevamente la discusión acerca de la incapacidad institucional de consolidar medios públicos con visión de Estado que evite o por lo menos minimice su uso para defender gobiernos.

En el Manifiesto se lee: “El gobierno ha tomado la decisión de reducir y despolitizar los medios de comunicación estatales. Respaldamos esa política. Sin embargo, cabe advertir que la libertad de prensa tiene dos dimensiones diferentes: la de informar y la de recibir información veraz y oportuna (art.19).  En este contexto nos preocupan: • Los cierres intempestivos de programas de opinión política en medios de comunicación privados.  Cuando esa circunstancia coincide con la antipatía, real o presunta, de los gobernantes hacia determinados periodistas, la conclusión obvia es que pudo haber censura gubernamental, la cual, por supuesto, no tiene que ser explícita. • La estrategia de no conceder ruedas de prensa abiertas a los diferentes medios. Si el presidente y otros altos funcionarios escogen a sus interlocutores, surge la sospecha de que previamente se ha pactado la exclusión de temas y preguntas incómodas”.

En este punto, quienes suscriben el documento omiten hacer referencia a la autocensura, práctica que puede resultar peor que la censura oficial a la que fueron sometidas las periodistas de Blu radio. Además, se cuidan de señalar que efectivamente hubo censura. Al decir que “pudo haber censura gubernamental” se esconde una realidad que contradice el sentido y el objetivo del Manifiesto. Nuevamente el lenguaje centrista (medroso y tibio) aparece en el texto.

En lo que corresponde al cuarto punto, Libertad sindicatos y gremios, llama la atención la defensa que hacen los firmantes del Manifiesto de la soberanía popular a la que de manera permanente apeló el entonces presidente Petro, y que fue asumida por sus críticos, enemigos y detractores, incluidos agentes del Centro político, como una forma de meter miedo con los constantes llamados a una Asamblea Nacional Constituyente, a las concentraciones y movilizaciones masivas que recibió en respaldo el gobierno anterior.

“Cuando el poder político fluye desde el Estado hacia los ciudadanos puede surgir la tiranía; si se configura desde abajo, la democracia florece. Por eso dice la Constitución que “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del que emana el poder público” (art.3). El pueblo somos los ciudadanos como titulares de los derechos políticos (art.40), que podemos ejercer solos o asociados con otros (art. 38)”.

En este último punto dejan claro los suscriptores del Manifiesto su rechazo al veto que impuso De la Espriella al presidente de la ANDI. “Existen abundantes indicios para creer que el gobierno pretende interferir en el funcionamiento de los gremios. En tal caso, sería por entero lógico que se intentara una estrategia semejante con relación a las organizaciones sindicales. Así unos y otros pasarían a ser dependencias gubernamentales. La libertad para defender sus intereses dejaría de existir”.

El texto en mención puede asumirse como un primer llamado de atención- realmente una alerta- al gobierno de Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, a los medios, al empresariado y al resto de la sociedad de los riesgos que vislumbran quienes firman el Manifiesto. Ya veremos cuál Abelardo responde al contenido del Manifiesto, si el presidente-actor, el presidente-pastor o el presidente-combatiente. O quizás decida guardar silencio o les mande a decir que no tiene tiempo de responderles porque anda ocupado actuando para la cámara y el camarógrafo de la presidencia. 


Adenda: pocas horas después de la publicación del Manifiesto se produjo la salida de Bruce Mac Master de la presidente de la ANDI. Abelardo ganó el pulso: lo vetó, lo obligó a renunciar. 

viernes, 18 de septiembre de 2026

LA IA EN LA ACADEMIA: EL FIN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En medio de llamados de atención y alarmas sobre los riesgos para la humanidad que ya trae la Inteligencia Artificial (IA) por su naturalización y uso en todas las actividades humanas, la Academia la dejó entrar a sus procesos pedagógicos y de formación profesional sin mayor reflexión, con un problema adicional: tácita o explícitamente se prohíbe a los docentes de humanidades abordar críticamente el uso irreflexivo de esa herramienta por parte del estudiantado que la incorporó para autoengañarse.

Cursos masivos virtuales de formación ciudadana de más de trescientos estudiantes que se esconden detrás de las cámaras de sus dispositivos, dan cuenta de que la Academia se entregó en cuerpo y alma a la mediocridad que va de la mano de aquellos estudiantes fascinados con la capacidad de la IA para resolver los problemas académicos que ellos deberían de asumir aplicando los criterios propios del pensamiento crítico, usando categorías de análisis y el enfoque sistémico, elevados ya a la condición de elementos  “fósiles o antediluvianos” y extrañas maneras de pensar en un mundo que avanza de la mano de la tecnología y la IA y del concomitante proceso de deshumanización y estupidización.

Las tareas académicas desplegadas en esos cursos estandarizados con los que se debilitan el currículo oculto y la posibilidad de los docentes de “tirar línea”, los estudiantes acuden a la IA para que se las haga. Es apenas lógico pensar que los profesores no tienen ni el tiempo ni la disposición para leer más de trescientes  “reflexiones” de la IA, firmadas por los estudiantes. Todos entraron en el juego de engañarse. La enseñanza en universidades privadas que se la jugaron toda por la virtualización de sus cursos, en particular los que corresponden a las disminuidas humanidades, se convirtió en una puesta en escena en la que todos los actores, libreto en mano, le hacen el juego a la IA, la misma que en unos años remplazará a los docentes por muñequitos animados con los que los alumnos (ahora si de verdad, sin luz), interactuarán para seguir autoengañándose.

Esos estudiantes que llegan a las universidades lo hacen con enormes vacíos conceptuales, emocionales y problemas comportamentales derivados de una crisis sistémica de los procesos educativos, incluidas las condiciones de familias disfuncionales en las que se levantan. Hacen parte de una sociedad que cada vez más premia la bobada y las pendejadas de las redes sociales, cloacas en las que se refugian millones de seres humanos que encontraron en la sobreexposición ególatra el real sentido para seguir viviendo. El profesor Miguel de Zubiría tiene claro el origen de esos problemas de los universitarios: “Muy pocos colegios, si es que alguno, les enseñan a sus estudiantes a escuchar (no conozco ninguno), a leer, exponer, escribir ensayos, a argumentar, derivar, hipotetizar y las demás operaciones intelectuales metacognitivas. Cuanto bien le haría al conjunto de primíparos una buena nivelación en operaciones intelectuales a su ingreso universitario”. Y el panorama es peor de acuerdo con el reconocido analista: “No tienen idea de quiénes son, y menos de cuáles son sus cualidades, fortalezas, incompetencias; ni mucho menos sus anhelos, motivaciones proyectos de vida. La razón, la misma de siempre: nadie siquiera les ha hablado de este tema, para mí, el más importante de la existencia”.

Baste con asomarse a lo sucedido electoral y políticamente en Colombia recientemente para entender los riesgos de ir a las urnas llevados por el odio al progresismo, o por la ignorancia supina con la que muchos votaron; otros lo hicieron por miedo al “comunismo”, desinformados, sin capacidad de análisis y guiados por cientos de miles de bots que recrearon una realidad algorítmica que terminó llevando a la presidencia a un tipo que se cree tigre. Un desarreglo identitario que los casi trece millones que votaron por De la Espriella lo convirtieron en una ventaja pues creyeron que con los zarpazos de ese gran depredador el país solucionaría todos sus problemas.

Mientras De la Espriella hace y deshace con el Estado como forma de dominación y escenario civilizatorio, en las universidades docentes, estudiantes, decanos y directivas juegan, mutuamente, a engañarse. Poco importan los riesgos que hoy exponen antiguos CEO o trabajadores de empresas dedicadas a desarrollar la IA, porque finalmente la finitud, como condición humana, y el desprecio natural por la Otredad son las circunstancias que seguirán justificando la presencia y el triunfo final de los robots humanoides que nos remplazarán para continuar haciéndole daño al planeta, mientras que logran conquistar otro para someterlo a la misma dinámica de depredación. Fungimos como langostas (saltamontes), en poco tiempo guiadas por máquinas. Mientras llega ese momento, Cali se achicharra bajo un sol inclemente y los caleños a diario bailan al ritmo de los enjambres sísmicos. Lo mejor es bailar al ritmo de la canción de Johny Pacheco, Si la tierra tiembla: "Si la tierra tiembla yo me voy de aquí. Si la tierra tiembla yo me voy de aquí. Yo mate cuatro panteras un tigre y dos leones. Pero si la tierra tiembla. Se me caen los pantalones...".

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

LAS CLAVES DE LA PATRIA MILAGRO


Por Germán Ayala Osorio

 

La Patria Milagro o el milagro a secas atrajo a millones de colombianos creyentes y temerosos de Dios a votar por el proyecto regenerador, en lo moral e ideológico, que encarna Abelardo de la Espriella Otero, visto por muchos como la “oveja descarriada” que volvió al rebaño (dejó de ser ateo) para entregarse en cuerpo y alma a Cristo Rey. Ese feliz retorno al corral se asume, en esas comunidades religiosas, como un primer milagro.

La aceptación social y política del poderoso eslogan y visión de Estado está atada a varios factores, sentimientos o circunstancias contextuales sobre las cuales vale la pena discurrir en esta columna. Pueden ser más e incluso se pueden reagrupar. Estos son: 1. El odio a Petro. 2. El miedo al comunismo. 3. La oportunidad para excluir. 4. La necesidad de un líder religioso. 5. La inconciencia de clase y 6. Los excesos de la democracia liberal. Empecemos con el número 1.

El constante hostigamiento de las grandes empresas mediáticas hacia el entonces presidente de la República y al hombre que estaba detrás de esa dignidad dio vida a lo que los estudiosos de la comunicación de masas reconocen como los “efectos sociales de los media”. Efectivamente, se generó tal nivel de animadversión hacia Gustavo Petro que votar por cualquiera que pudiera vencerlo e incluso ofreciera encarcelarlo se entendió como una esperanza casi bíblica en quienes llegaron a las urnas convencidos de que el otrora ateo era lo mejor para ellos y el país. Incluso en peleas de pareja el apellido Petro fue usado como adjetivo para descalificar: “sos tan mentiroso(a) como Petro” escuché un par de veces.

Sigamos con el segundo. A pesar de las evidencias cotidianas, incluso registradas en los propios medios de información masivos, que demostraban que no había llegado el comunismo o el socialismo a Colombia de la mano de Petro, en las calles, en redes sociales y en espacios institucionales, privados y públicos, el “coco” del comunismo-neocomunismo-socialismo seguía intimidando a ciudadanos pobres y de clase media. Incluso, gente formada y estructurada entró en el pánico generalizado que producía la presencia fantasmal del “comunismo”.

Pasemos al factor número tres. La sociedad colombiana se caracteriza por ser goda, clasista, gazmoña, camandulera, doble moral, racista y aporofóbica. La narrativa a la que apeló el progresismo para develar esas condiciones propias de una sociedad premoderna e incivilizada generó el efecto contrario: en lugar de avergonzar a los clasistas, aporofóbicos, camanduleros y racistas, ese discurso reivindicativo en favor de los más pobres y vulnerables le abrió las puertas a De la Espriella, el típico “levantado” que desprecia la vida de todos aquellos que no tienen cómo exhibir “clase, poder, mujeres, ropa fina y buen gusto”. Se trata, por supuesto, de una estrategia con la que se pretende ocultar un evidente proceso de deshumanización y del padecimiento del efecto Macbeth.

El sueño de tener a un líder religioso en la Casa de Nariño se cumplió para los fanáticos religiosos que, con Biblia en mano, llevaban años esperando ese momento divino para dejar salir su desprecio por las conquistas liberales expresadas en los derechos y la visibilidad de las perseguidas vidas de los miembros de la población LGTBIQ+. Las apuestas del movimiento feminista también entraron en el radar despreciativo de los llamados “Provida”, que se oponen a la despenalización del aborto y ven con ojos pecaminosos a las mujeres que se niegan a la maternidad. De la Espriella Otero repartió Biblias a sus ministros como un gesto incontrastable de su reconversión, de su voluntad por borrar el carácter laico del Estado y por supuesto de su decisión de dar la “batalla cultural” que nos devuelva a las cavernas aquellas en las que se levantaron nuestras abuelas y madres. Mujeres prácticamente obligadas a tener 10, 12 o más hijos para satisfacer las arrecheras de sus maridos y da cuenta de la obediencia a la iglesia católica que les decía todos los domingos que Dios les dio la obligación de procrear. 

El quinto elemento se mueve entre la cultura y la política. Millones de colombianos que “lograron salir adelante” (estudiaron, tienen casa propia y viven de un salario) se olvidaron de sus raíces campesinas y de las dificultades estructurales con las que lidiaron sus padres para poder darles una vida mejor. La esperada conciencia de clase se difuminó con el paso del tiempo, acompasada esa negación-desaparición en la inclusión en grupos sociales en los que por supuesto lo primero que se niega es el origen de clase, de dónde se viene. Por eso les resulta tan fácil odiar a los pobres, votar por los hijos y amigos de los responsables históricos de las difíciles condiciones de cientos de miles familias que en el pasado y aún hoy luchan para sacar adelante a sus hijos.

Y por último el sexto factor bien podría servir de gran contenedor en el que es posible guardar los cinco anteriores: los excesos de la democracia liberal. Asuntos como los derechos y libertades ciudadanas, asumidas por los sectores conservadores y godos que acompañan a De la Espriella en su falsa p ero efectista cruzada moral, vienen siendo asumidos como un riesgo para la vida religiosa y contemplativa y claro, para las élites premodernas, terratenientes y laboralmente explotadoras que se oponen al reconocimiento de derechos y libertades. La democracia en sí misma, para esos sectores societales, constituye un mal superior para quienes asumen que el poder y la cultura hegemónica están legitimados por los valores cristianos de sus más visibles y poderosos agentes: son altruistas, generosos; generan empleo y eso de exigir derechos constituye un desagradecimiento de parte de los empleados. No importa cómo consiguieron sus fortunas, es la “gente de bien”.

Después de un mes en el poder ya una parte de la sociedad, quizás la mejor formada en pensamiento crítico y comprensión lectora, es consciente de los riesgos que trae la consolidación de un régimen de mano dura y regenerador moral e ideológico como el de Abelardo de la Espriella Otero, el pastor-presidente que a petición de casi 13 millones de creyentes, el Señor Jesucristo les hizo el milagro de sentarlo en el itinerante solio de Bolívar.

 

 

viernes, 4 de septiembre de 2026

UN ASESINO AL AIRE

 



Juan Francisco Gómez Cerchar, "Kiko Gómez", negó estar involucrado en el atentado perpetrado contra la Procuraduría - crédito Germán Enciso/Colprensa



Por Germán Ayala Osorio

 

El condenado criminal Kiko Gómez, ex gobernador de La Guajira, estuvo al aire conversando con el periodista Julio Sánchez Cristo de Caracol. Todo indica que la llamada salió del celular que tenía el penado en su celda. Más allá del asunto que periodísticamente avala la conversación entre el periodista y el asesino, llaman la atención tres elementos: el primero, los vergonzosos controles del INPEC, institución que arrastra una larga historia de corrupción y tratos especiales que reciben narcoparamilitares y peligrosos asesinos como Juan Francisco Gómez Cerchar, conocido como Kiko Gómez.

En esa ignominiosa historia de la institución penitenciaria ningún gobierno ha sido capaz de acabar con la corrupción al interior de las cárceles o por lo menos “reducirla a sus justas proporciones”, como diría el degenerado presidente Julio César Turbay Ayala. Todos se limitan a ordenar traslados a cárceles de “máxima seguridad” a los condenados que infringen las normas carcelarias, mientras que el ethos mafioso que guía a los guardianes y directores corruptos se mantiene firme en los protocolos y el espíritu de la entidad estatal. El gobierno actual propuso trasladar a los más peligrosos condenados que delinquen desde las penitenciarías a barcos-cárceles anclados en altamar. ¿Por qué ha sido tan difícil acabar o depurar al INPEC?

El segundo elemento tiene que ver con el momento político por el que atraviesa el país en lo que toca a la censura oficial de parte del gobierno de Abelardo de la Espriella contra dos periodistas radiales cuyo programa en la cadena Blu radio fue cerrado por petición presidencial a la familia Santo Domingo, propietaria de la empresa radial.

La relación de ese caso censura oficial con la conversación entre Sánchez Cristo y el homicida exgobernador se pone en evidencia al momento en el que en plena llamada llegan guardianes del INPEC a la celda del penado para someterlo a una requisa rascada o raqueta. La llamada seguía al aire, mientras el operativo se desarrollaba. ¿Alguien del gobierno estaba escuchando en ese preciso momento la conversación o se facilitó la llamada para favorecer la imagen de un gobierno que saca pecho al decir que no tolerará la corrupción en las cárceles del país? Antes de la llamada en cuestión, el presidente De la Espriella se reunió con los magistrados de la Corte Suprema de Justicia para tratar varios asuntos, entre ellos, el de las amenazas contra los togados. El jefe del Estado espetó que “aquí nadie va a amenazar a la Corte. Cualquiera que se levante contra la Corte se levanta contra el Gobierno y a dejar sobre él o ellos todo el peso de la ley”

Kiko Gómez llamó a la emisora para negar su participación en unas amenazas contra los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y en particular contra Pedro Luis Bonilla Bolaños, procurador primero delegado para Casación Penal, que pidió a la Corte que condenara a “Kiko Gómez”.  La denuncia señala que la oficina de Bonilla, ubicada en el piso 26 de la sede de la Procuraduría, apareció una bala disparada. Además, identificó dos ventanas rotas y evidencia de dos disparos de fusil. Finalmente lo condenaron a 50 años de prisión por homicidio. De manera diligente el jefe del Estado ordenó el traslado del penado al centro de reclusión de La Picaleña ubicado en el Tolima.

Y el tercer elemento está atado al interés de Sánchez Cristo de silenciar a su compañero de la mesa de trabajo quien estaba a punto de decir que Gómez estaba llamando desde la cárcel La Picota de Bogotá. “Seguramente tuvo que colgar porque estaba llamando desde aquí desde la Picota”. Sánchez Cristo intenta callar diciéndole “no, no, digamos desde dónde nos llamó”. En este punto vale la pena detenerse para preguntar si el periodista conductor del programa radial quería proteger a la fuente o simplemente validar la corrupción al interior de la cárcel y por esa vía sacar provecho periodístico y en el rating que muy seguramente se alcanzó con la llamada. Si el condenado hubiese contado con algún tipo de autorización de la institución carcelaria, el periodista no habría tratado de silenciar a su compañero que al final si dijo desde dónde hizo la llamada el criminal de marras. Otras fuentes periodísticas indicaron que el criminal estaba en la cárcel de La Dorada, Caldas.

Después de insistir en el llamado “señor Gómez me escucha” y de cortar el intento de sus compañeros de la mesa por saber cómo entró el celular el penado, Julio Sánchez Cristo termina diciendo: “un segundito, un segundito, el señor nos llama por teléfono y entonces el asumirá los riesgos y los costos de la llamada pero él tiene la intención de aclarar una acusación que se está haciendo en los medios, pues lo escuchamos, ya como es lo del teléfono y si lo metió él o la enfermera dejemos allá al INPEC”.

Muchas veces en el ejercicio periodístico se traspasan límites éticos y morales que si bien favorecen a las empresas mediáticas por el rating alcanzado y a las audiencias interesadas en conocer qué pasa con la vida de criminales como Kiko Gómez,  se termina por legitimar la evidente corrupción que existe dentro de las cárceles del país, convertidas en verdaderos resort en donde los condenados en lugar de estar sometidos a las normas carcelarias son ellos quienes someten a los guardias y al INPEC a sus costosos caprichos. Algo no huele bien en esa llamada. 

jueves, 3 de septiembre de 2026

¿EN QUÉ ANDA LA OPOSICIÓN?

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Para enfrentar el proyecto político que encarna y lidera el presidente-pastor, Abelardo de la Espriella se requiere de una oposición dispuesta a hacer ejercicios de análisis crítico que superen las siempre emocionales opiniones que circulan en las redes sociales. Quedarse en esas “cloacas ideológicas” es quizás el error más grande en el que están incurriendo los agentes más visibles del progresismo y del Pacto Histórico (PH) que le hacen oposición al gobierno. Al tener al aparato mediático de su lado, a De la Espriella hay que desnudarlo construyendo redes de la que deben hacer parte periodistas independientes, líderes y lideresas sociales, influencers y youtubers, entre otros agentes sociales dispuestos y capaces de trabajar de manera coordinada. Eso sí, sin egos y protagonismos.

Los congresistas del PH podrían organizar eventos de análisis con académicos y políticos que, fundados en ejercicios de prospectiva y análisis de coyuntura política y noticiosa, les permita cualificar  a los sectores de la opinión pública cercanos a la causa progresista; recuperar simpatizantes y ganar otros de cara a las elecciones regionales que se avecinan y por supuesto a las presidenciales de 2030 debería de ser el objetivo final de esas estrategias de análisis y comprensión de para dónde está llevando el país la ultraderecha abelardista.

Noto a una oposición desorganizada y cómoda criticando cada acción de gobierno, sin consolidar un relato que sirva para que la gente comprenda con suficiencia los riesgos que corremos como colectivo si el proyecto de muerte que ya ejecuta el gobierno se consolida y naturaliza. Las noticias diarias y sesgadas que presentan las empresas mediáticas abelardistas-ayer uribistas- no le permiten a cientos de miles de ciudadanos visualizar el norte hacia donde quiere conducir la godarria que llegó al Estado para librar desde ahí la ya anunciada “batalla cultural”. Las empresas mediáticas están aprovechando la catástrofe dejada por el terremoto del 10 de agosto para invisibilizar las reales pretensiones del gobierno actual.

Razón le cabe a la tuitera Marcela cuando dice que “hoy tenemos una oposición convertida en comentarista de la personalidad del metro y medio. Una oposición que amplifica lo que la ciudadanía ya sabe, que denuncia lo que la ciudadanía ya sabe y es que los presidentes gobiernan con sus amigos, que tienen aliados, que hacen política y que tienen intereses. ¡Pues claro! Eso no es hacer oposición. A un gobierno como este se le derrota políticamente, no siguiéndole el juego del espectáculo. Lo que hay que hacer es desmontar su proyecto político, sus decisiones, sus políticas, sus intereses, sus alianzas y, sobre todo, mostrar quiénes son los que pagan el costo de cada cosa que propone este infeliz”.

El proyecto regenerador que lideran fanáticos y sectas religiosas y agentes del Opus Dei, impulsados por el jefe del Estado tiene en la policía moral y en el viva Cristo Rey a la más fuerte estrategia ideológica y política para perseguir a la gente de la misma derecha y por supuesto a los liberales de izquierda y progresistas que le apuestan a una educación no confesional que  mantenga el reconocimiento de los derechos de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y  a los miembros de la población LGTBOQ+ que están en la mira del proyecto regenerador que impulsa el actual gobierno.

De esos ejercicios de prospectiva, así como los análisis de coyuntura noticiosa y política deberían salir libros, cartillas, manifiestos y productos audiovisuales ampliamente divulgados y trabajados en sectores de clase media y populares, en particular aquellos que por diversas razones perdieron la confianza en la izquierda y el PH. Insisto: noto a la oposición fracturada, individualizada, desorganizada, atomizada y lo que es peor veo los enfrentamientos entre militantes del PH como una expresión clara de que no saben qué hacer con su rol de oposición. Al parecer no se recuperan del mazazo electoral que les dieron ese fatídico 21 de junio. Con o sin las granjas de bots, la realidad es que la ultraderecha montó en la Casa de Nariño a un ateo converso dispuesto a lavar sus pecados, cometiendo las barbaridades que su Dios le está ordenando para “sacar a Colombia de su época más oscura”.

La soberbia y la falta de autocrítica están consumiendo a quienes tienen el deber moral y político de mantener la legitimidad y vigencia de las ideas progresistas. Lo sucedido con los cinco congresistas del PH que acompañaron la inmoral apuesta del presidente de la Comisión de Absoluciones de la Cámara de Representantes para garantizarle impunidad al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez es una mácula que difícilmente se borrará.

De seguir así, el PH y el progresismo dejarán de ser una real opción de poder. Para vencer nuevamente a la derecha se necesita de un proyecto renovado que, en lugar de hablar de una idea maximalista del cambio y la paz, se acerque a la cotidianidad de millones de colombianos que sobreviven en medio de precariedades y de un Estado capturado por mafias atadas al sector privado. Es tiempo de ir exponiendo nuevos liderazgos, en particular femeninos. La gobernadora del Chocó es una mujer inteligente y estructurada que bien podría asumirse como una futura candidata presidencial. Se necesita de un equipo de trabajo que le ayude a consolidarse como tal. El tiempo pasa rápido.  

miércoles, 15 de julio de 2026

POSESIÓN VERDE OLIVA

 



Por Germán Ayala Osorio

 

La cacareada posesión del primer presidente therian del país se hará en una guarnición militar. La decisión de Abelardo de la Espriella tiene mucho de infantil y caprichosa. Es posible atar esa decisión a la majadería que lo caracteriza, que va muy de la mano de su perfil belicoso, pendenciero y autoritario que nos hace recordar al Señor de las Sombras.

El presidente therian rompe con una tradición republicana con la que se superaron en el pasado odios entre Pastrana y Samper, y Duque y Petro, protagonistas de transiciones que se dieron a pesar de las animadversiones entre los presidentes salientes y entrantes. Ejemplos claros de madurez política y manejo de la diplomacia (hipocresía política) a pesar de los evidentes distanciamientos por razones ideológicas y morales.

Lo que veremos el 7 de agosto será una transición propia de un país escindido y prueba fehaciente de que nos odiamos y de que los resquemores generados por el plebiscito por la paz de 2016 se profundizaron entre 2022 y 2026, periodo en el que afloraron el clasismo, el racismo, la aporofobia y la inconciencia de clase de millones de colombianos pobres y de clase media que votaron por el proyecto autoritario e insostenible ambientalmente que representa De la Espriella.

Una transición vestida de verde oliva y uniforme de fatiga con la que De la Espriella levantará su mano derecha para saludar a sus subordinados, quienes en adelante cumplirán las órdenes de un civil que habla, piensa y actúa como chafarote; ojalá la cúpula militar entrante entienda y comprenda los riesgos que se ciernen sobre el país con un comandante supremo que puede terminar pareciéndose a Videla, a Galtieri, a Stroessner, Fidel Castro, Pinochet y al novato dictadorzuelo de El Salvador, el señor Bukele. Los tiempos del “ajúa” y del “presidente eterno” terminarán siendo un juego de niños si el Establecimiento, las empresas mediáticas, la iglesia católica y los cristianos permiten que De la Espriella dé rienda suelta a sus ganas de “destripar” a todo lo que huela a izquierda y progresismo.

Ya veremos qué camino decide transitar el therian una vez quede investido como presidente y se ponga el camuflado. Tiene dos caminos: el primero, el de gobernar exclusivamente bajo las viejas consignas del Consenso de Washington y el segundo, bajo las orientaciones de la Escuela de las Américas y las aspiraciones del Escudo de las Américas y la Doctrina Donroe, en cabeza del degenerado presidente de los Estados Unidos. Lo más probable, de acuerdo con las amenazas lanzadas durante la campaña presidencial, el entrante presidente colombo-norteamericano podrá hacer posible que Colombia recorra al tiempo los dos caminos: echar para atrás las conquistas sociales logradas por el gobierno Petro y las disposiciones en materia de política ambiental. Al final del periodo del presidente que además de sentirse identificado con un tigre, piensa y siente como aquellos milicos amantes de las operaciones de orden público, habrá más hambre, pobreza y víctimas de un Estado criminal.

 

 Adenda: “La política es el arte de la división. Las Fuerzas Armadas son la encarnación de la unidad nacional. Si la política entra a los cuarteles, la unidad se rompe, la disciplina se quiebra y la fuerza se desintegra." Alberto Lleras Camargo, Teatro Patria, 9 de mayo de 1958.

lunes, 6 de julio de 2026

BLOQUES DE SEGURIDAD URBANA




Por Germán Ayala Osorio

 

El anuncio del gobierno entrante de enfrentar la creciente inseguridad en las principales urbes del país con la creación de Bloques de Seguridad Urbana (BSU) disparó las alarmas en las huestes del petrismo. El propio presidente Petro calificó la estrategia de “fascismo criollo” que alentará estallidos sociales.

Por supuesto que hay riesgos alrededor de que a la operación de esos Bloques de Seguridad Urbana lleguen paracos, nuevos “tiras” o se estimulen alianzas con específicas organizaciones criminales de ciudades como Cali, Barranquilla y Medellín, con el firme propósito de desmantelar otras estructuras delincuenciales o eliminar físicamente a algunos de sus líderes. Se trataría de “ajustes de cuentas” con la participación de agentes del Estado. En particular se atacarían a aquellos que se “salieron de control” e irrespetaron pactos firmados con agentes estatales. Aquellos grupos que colaboren con los BSU seguirán operando en cumplimiento de tareas como sicariato, robos selectivos y microtráfico. Más claro: al igual como sucedió con el Bloque de Búsqueda con el se persiguieron narcos en los años 90, los BSU naturalizarán la connivencia entre legales e ilegales.

Los BSU operarán jurídicamente apoyados en la declaratoria de “terrorismo urbano” con la que se persiguieron a jóvenes que salieron a las calles a manifestar su descontento por las arbitrariedades cometidas por la policía y la decisiones económicas tomadas durante el (des) gobierno de Iván Duque Márquez. Los vándalos y quienes salgan a protestar podrían terminar siendo perseguidos por los agentes de los Bloques de Búsqueda Urbanos. Recordemos que durante el estallido social los jóvenes de la Primera Línea fueron calificados como "terroristas, vándalos y hordas de salvajes".

Aunque se trata de un anuncio, el decreto que dará vida jurídico-política a los Bloques de Búsqueda Urbanos se conocerá el mismo 7 de agosto cuando se posesione De la Espriella, el “Bukele” criollo. Los resultados operacionales de los BSU estarán alineados con las 10 mega cárceles que prometió construir el presidente electo durante la campaña electoral. Recuérdese que se trataría de cárceles en concesión cuyo éxito económico dependerá de la cantidad de presos que ingresen pues el Estado “pagará por interno” a los privados que asuman la construcción y operación de los 10 complejos carcelarios. Sin presos, el negocio no es viable, entonces, se necesitarán masivas capturas.

Por supuesto que la propuesta de inmediato fue recibida de muy buena manera por el alcalde de Cali, Alejandro Eder, quien piensa igual a De la Espriella. Esto espetó el mandatario local en su cuenta de X: “El #BloqueDeDefensa para la Seguridad Urbana va en la dirección correcta. En Cali ya comprobamos que cuando la Fuerza Pública, la @FiscaliaCol y los organismos de inteligencia trabajan de manera articulada, los resultados llegan. Ahora el reto es redoblar esa estrategia para enfrentar con contundencia a las más de 100 bandas criminales que afectan la seguridad de nuestra ciudad y de muchas regiones del país. Cali está lista para aportar su experiencia y trabajar de manera coordinada para que los ciudadanos vivan tranquilos y los delincuentes respondan ante la justicia”.

Lo curioso de esta y de otras estrategias lanzadas por anteriores gobiernos es que ninguna hace énfasis en el desmantelamiento de las redes que facilitan la compra, venta y circulación de armas, pertrechos y explosivos. En Cali se alquilan armas para cometer homicidios y atracos y las autoridades muy poco hacen para tratar de desmantelar dichas estructuras que se mueven entre la legalidad y la ilegalidad.

Ojalá la Defensora del Pueblo, Iris Marín le ponga la lupa a la operación de los BSU para que no terminen convertidas en cooperativas Convivir de nuevo cuño y en oficinas ambulantes para el ajuste de cuentas y la persecución de jóvenes y líderes comunitarios simpatizantes de la izquierda y el progresismo. Sería un verdadero milagro que los BSU no terminen sirviéndole a bandas criminales con ínfulas de ser  una especie de policía moral anti izquierda.  Cuidado que hay más de un reservista de derecha dispuesto a "destripar" mamertos. 


Adenda: esta columna la pueden leer en inglés, en el portal The Prisma. Under suspicion and controversy: urban security blocks - ThePrisma.co.uk




domingo, 28 de junio de 2026

LAS TRES ALTERNATIVAS DEL NUEVO PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Gobernar de manera directa, dedicarse, con espejo retrovisor en mano a deslegitimar todo lo hecho por el gobierno saliente e intentar meter preso a Petro son las tres alternativas que tiene Abelardo de la Espriella Otero.

En lo que respecta a la primera opción, señalo que De la Espriella no parece preparado y mucho menos interesado en meterse en las honduras de gobernar a un país prácticamente ingobernable, por una razón: en su proyecto de vida no incluye al país a pesar de su retórica barata de convertir a Colombia en la “Patria milagro”. Eso de Firme por la Patria no es más que un eslogan engaña bobos y atrapa clasistas. Ya empezó a saludar a militares en su calidad de presidente electo con el gesto castrense que él convirtió en una payasada. Muy a lo Trump, De la Espriella levanta su mano derecha para indicarle a los uniformados que él es su comandante supremo, esto es, un milico más que quizás se haga rodear de peligrosos chafarotes.

 Su desprecio por lo que representan los colombianos lo dejaron claro él y su aporofóbica esposa que, en la primera untada de pueblo, trató de quitarse la grasa inmunda que le impregnaron en sus manos. Esto dijo en la campaña: “Tenemos dos caminos: ganar o perder. Y bueno, y si perdemos, no pasa nada, porque ya tenemos una vida resuelta, vivimos maravilloso, trabajamos juntos, nuestros hijos, estamos en otro país, si queremos vamos a Colombia, si no, no”.

De la Espriella le entregará el manejo del país a los “tecnócratas agringados” que saben muy bien qué es lo que tienen hacer: debilitar el Estado, privatizarlo y capturarlo. Y por esa vía, volverle entregar los recursos energéticos y la biodiversidad a multinacionales, ganaderos y a los auspiciadores del modelo de la gran plantación en donde se “cultiva” sin campesinos. Mientras tanto, el presidente que eligieron casi 13 millones de colombianos se dedicará en gran medida a validar las decisiones que tomen los “técnicos”, al tiempo que seguirá exhibiendo su victoria política, la misma que  parece que asumió como una especie de reivindicación de su candorosa  imagen mancillada por sus detractores y adversarios, quienes le recordaron haber sido cercano defensor de paramilitares y corruptos y el asunto de los millones de pesos que dicen que le robó a David Murcia Guzmán, líder la pirámide DMG.

En cuanto al segundo camino u opción, De la Espriella Otero, el objetivo es claro: consolidar la narrativa que indica que el paso por la Casa de Nariño del progresismo o la izquierda fue un total desastre. Para que ese relato triunfe ya cuenta con la prensa hegemónica, la misma que durante cuatro años trató de deslegitimar y tumbar al gobierno Petro, pero en particular en demonizar a la persona. Para los periodistas de todos los medios tradicionales Petro fue un despreciable borracho, un hombre que manchó de inmoralidad la dignidad presidencial como si por la Casa de Nariño no hubiesen pernoctado Julio César Turbay Ayala, Álvaro Uribe Vélez y su obeso títere, Iván Duque Márquez; Petro fue presentado al país y al mundo como un degenerado homosexual, un irresponsable; un proto tirano, un lenguaraz y protervo exguerrillero del M-19, organización armada ilegal que le entregó al país exguerrilleros buenos y malos; en la jerga callejera, Petro fue presentado y representado como “una boleta”.

Esa narrativa será el parapeto informacional e ideológico con el que intentará tapar los desaciertos que muy seguramente cometerá el gobierno del therian. La prensa hegemónica, tan solo al final de su administración, se atreverá a señalar errores y perversas decisiones. La pauta oficial servirá para mantener aceitada la bisagra poder-medios masivos con la que De la Espriella Otero logró llegar al Solio de Bolívar. Y la tercera y última alternativa mantendrá ocupado al “desparchado” presidente de la República. Meter preso a Petro ocupará su tiempo, lo que supone un fuerte gasto de energía. Eso sí, la idea es que ese gasto calórico no le represente perder la lozanía de su muñequeado rostro y mucho menos abandonar el cuidado de su barba. Eso sí, no tiene cómo despeinarse porque una agresiva alopecia parece perseguirlo.

Daniel Samper Pizano escribió para la revista Cambio: “…el país escogió un rumbo que lo puede llevar democráticamente a un fiasco. Muchos que votaron sin reflexión, bien por mero odio a Gustavo Petro o porque se puso de moda el Tigre o arrebatados por la música bailable, descubrirán pronto a quiénes otorgaron peligrosos poderes en las urnas”.

A los genuflexos que lo votaron; a los odiadores de oficio que lo validan; a los empresarios y políticos cipayos que gritaron a rabiar el golazo que la derecha le metió al progresismo; a los aporofóbicos y clasistas que salieron a celebrar, vuvuzelas en mano, la pírrica victoria; a los que no se percatan de los riesgos de hacer parte del “Escudo de las Américas”; a los periodistas-estafetas que se prestaron para el engaño patriótico les digo que ojalá tengan la gallardía de reconocer que se equivocaron porque lo de la Patria Milagro fue, simplemente, un eslogan postizo, ficticio, artificioso y mentiroso como el grito de guerra, ¡Firme por la Patria!, que no es otra cosa que el remplazo del “Ajúa” que aprendió el sumiso, obsecuente y fatuo Iván Duque del general Zapateiro.


domingo, 21 de junio de 2026

DE LA ESPRIELLA PRESIDENTE: “A ESCONDERSE ZURDOS” Y QUE EMPIECE LA CACERÍA

 




“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Nada qué hacer, la ultraderecha eligió a De la Espriella como el nuevo presidente de Colombia. Con un apretado resultado, una parte de los colombianos optó por un therian, en lugar de un filósofo. Sus militantes y aficionados prefirieron la patanería, la vulgaridad, la verborrea y la intemperancia. Se les hizo demasiado la tranquilidad, la capacidad de escucha y la sapiencia del candidato presidencial del progresismo.

La Registraduría informa que Abelardo de la Espriella alcanza 12.927.006(49,65%) y Cepeda 12.681.268 (48,71%). Esos datos representan el 99,70% de las mesas informadas (pre-conteo). La diferencia de 245.738 votos no le resta legitimidad al triunfo del candidato de la ultraderecha, pero sí debería de conminarlo a bajarle a la agresividad de su discurso.  Aunque los medios masivos ya dan como ganador a De la Espriella, al cierre de esta columna ninguna de las dos campañas se manifestó, bien para reclamar la victoria o para aceptar la derrota. Hay que esperar el escrutinio, pero será muy difícil revertir el resultado.

Lo que se viene para el país es incierto. Los más catastrofistas advierten que “nos vamos a convertir en Argentina”, lo que se traduce en precarización laboral, aumento de la pobreza y el consumo masivo de carne de burro. Hace cuatro años, por la llegada de Petro a la presidencia, el “coco” era que nos “convertiríamos en Venezuela o Cuba”. Aunque ese particular vaticinio no se concretó, ello no es óbice para pensar que lo que se advierte desde las mesnadas del petrismo sí se convierta en realidad. Ya veremos.

También se advirtió durante toda la campaña electoral de los riesgos que conllevaría la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño (¿o de Nari?): persecución política contra detractores y críticos del abogado y de sus políticas; retroceso en materia de derechos humanos[1], “fracking a lo que marque”, reducción del Estado y por esa vía debilitar la institucionalidad ambiental dedicada a proteger páramos y otros ecosistemas estratégicos amenazados por la minería a gran escala y otras actividades antrópicas desarrolladas por actores legales e ilegales; se advierte que habrá procesos de precarización del empleo, así como la captura mafiosa del Estado.

Al final, se habla de la instalación de un régimen fascista apoyado por el gobierno de los Estados Unidos. Ya veremos cómo reaccionan los mercados, pero, sobre todo, qué mensaje de unidad envía De la Espriella o si por el contrario confirma que hará todo lo que esté a su alcance para acrecentar la fractura política y social que se impulsó desde las dos campañas y de si continuará con su idea de “destripar a la izquierda”.

La Colombia derechosa, insolidaria, mezquina, mafiosa y la que cree a pie juntillas lo que le dicen medios como Blu radio, La FM, Noticias Caracol y RCN, votó a favor de ADLA, el falso outsider. Con De la Espriella en la Casa de Nariño vuelve el uribismo, con todo lo que ello significa, sobre todo en asuntos como la violación de los derechos humanos. De ese país derechoso hacen parte los clasistas, aporofóbicos, arribistas y otros tantos que, por historia familiar, siempre votan por los hijos del Establecimiento.

Ya veremos qué tipo de relación plantea con el Congreso de la República, en particular con la bancada progresista, que muy seguramente le hará una férrea oposición. ¿De la Espriella gobernará por decreto? ¿Pensará en cerrarlo para convocar una Constituyente?

La frase que da vida al título de esta columna la espetó Felipe Zuleta Lleras desde los micrófonos de Blu radio: “A esconderse zurdos después del 21 de junio”, gritó enardecido el ladino periodista que representa con lujo de detalles a la ultraderecha colombiana. Después del resultado electoral y político de este domingo 21 de junio no sé si salir corriendo para Haití, esconderme en una finca o esperar a ser destripado. Tocó persignarse como lo hacía mi madre, que en paz descanse: “Jesús, María y José y el Diablo que coma mierda”. Lástima que no esté conmigo para preguntarle de qué Diablo estamos hablando.

 

Adenda: 426.526 votaron en blanco. Son los votos de los irresponsables y tibios que creen que esa manifestación tiene algún efecto jurídico o político. 

[1] El caso del activista colombiano, Beto Coral, fue el primer aviso, cuatro días antes de la segunda vuelta. Los agentes de ICE que lo capturaron lo hicieron por presiones de Marco Rubio, la cabeza visible del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Al parecer, Abelardo de la Espriella le habría solicitado a Rubio su apoyo para quitarse de encima al activista que lo demandó en una corte gringa por haber violado la privacidad (grabarlo sin autorización).

domingo, 7 de junio de 2026

A POCOS DÍAS DE LA SEGUNDA VUELTA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

Se acerca la segunda vuelta y aún no sucedió algo extraordinario que permita pensar que la remontada del Pacto Histórico está asegurada o que la campaña de la ultraderecha aumentará la ventaja lograda en la primera vuelta.

Muchos piensan que un debate televisado entre Cepeda y De la Espriella puede ser el punto de quiebre que favorezca al candidato del gobierno por una razón evidente: es discursivamente superior al vocinglero agente del uribismo y de los sectores más retardatarios del Establecimiento.

Podría también jugar a favor del abogado que considera que la ética nada tiene que ver con el derecho la fina y efectista manipulación de parte de los medios hegemónicos y redes sociales de su estética metrosexual, incluidas por supuesto sus costosas pintas (el outfit que llaman), la imagen postiza y el maquillaje que de manera perfecta esconde los rasgos o las “rayas” del pérfido espíritu de sus patrocinadores que encaja muy bien con el de quien prometió reducir el tamaño del Estado, dolarizar la economía y eliminar varias instituciones públicas. Y lo más preocupante, “destripar” a todo lo que huela a izquierda, a derechos humanos y cuidado de la biodiversidad.

La figura del “Tigre” debe asociarse a la condición de gran depredador que ostenta el felino. Aunque en Colombia no contamos con la presencia del feroz animal, ello no es óbice para pensar que quienes acompañan a De la Espriella constituyen una fuerza capaz de depredar valiosos ecosistemas naturales e incluso el erario. Y el mismo candidato se ha mostrado proclive a dar violentos zarpazos a la constitución y a los derechos humanos. Cambiemos de tercio.

Cepeda estuvo ayer en el Oriente de Cali y volvió a referirse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe. Esta vez, por el caso de su hermano, Santiago, cuya condena por crímenes de lesa humanidad ratificó la Corte Suprema de Justicia. El senador y candidato presidencial insiste en el error de mentar a Uribe Vélez en sus intervenciones públicas cuando el objetivo electoral y político es el candidato de Fenalco, Gilinsky, terratenientes y por supuesto el de Uribe. Aunque en este caso el Gran Titiritero no tendrá el dominio absoluto sobre Abelardo de la Espriella- como sí sucedió con Iván Duque-, intentará mover algunos hilos de quien claramente será el “muñeco o títere” de los sectores de la derecha neoliberal. ¿Será el abogado cordobés un Duque 2? Sobre esto último Cepeda podría aportar a la narrativa que exponga los enormes riesgos de un gobierno neoliberal abelardista igual o parecido al de Iván Duque Márquez.

Para derrotar en segunda vuelta a De la Espriella hay que ir a buscar a quienes no salieron a sufragar el 31 de mayo e incluso a los que hace años no votan. En la llamada Colombia profunda están los votos silenciosos y otros que no llegaron a las urnas por asuntos logísticos (no hubo transporte e incluso otras variables). No es recomendable hacer cuentas alegres con los votos de Fajardo, Claudia López, Roy Barreras y mucho menos con los del nuevo tibio Juan Daniel Oviedo, el remplazo del primero de esta corta lista.

Entre tanto, el presidente Petro sigue jugando con el lenguaje y el marco legal-se trata de una prohibición ridícula- que le impide participar en política electoral. Dicen algunos analistas y comentaristas que esas intervenciones discursivas del jefe del Estado afectan negativamente a la campaña de Cepeda. Es posible. Lo que está haciendo Petro es advertirle a la derecha uribista, abelardista y destripadora que, de triunfar De la Espriella en segunda vuelta, como expresidente de la República está decidido a irse a las calles a defender su obra de gobierno y a su pueblo: “Me voy a la calle con mi pueblo. De pronto puedo hacer más en la calle”, espetó recientemente.

La izquierda tendrá un líder opositor de kilates que usará su cuenta de X para mover la opinión y dirigir a la bancada del Pacto Histórico en el Congreso. Mientras que la derecha asiste al marchitamiento natural del expresidente Uribe, golpeado, además, por la condena contra su hermano Santiago; y quizás esté preocupado por el proceso en Fiscalía por las masacres de la Granja y El Aro perpetradas cuando fungió como gobernador de Antioquia.

Ya casi es 21 de junio para que se termine esta angustiante campaña. Ese domingo, gane quien gane, los enfrentamientos y la violencia discursiva en las calles y redes sociales continuará por una razón: nos odiamos. El Mundial servirá para bajarle a la calentura política que ya tocó las huestes de la Selección por cuenta de la fatua e infantil actitud de James Rodríguez y de varios de sus compañeros que confirmó el nivel de animadversión que sienten hacia Petro y el progresismo.

Adenda: constituye un acto de cobardía e irresponsabilidad votar en blanco. No solo porque ese voto no es vinculante en segunda vuelta, sino porque más allá de las diferencias ideológicas y los errores cometidos por el gobierno Petro, el proyecto de país que encarna Abelardo de la Espriella es retardatario, violento y profundamente antidemocrático.

martes, 2 de junio de 2026

ES DE COBARDES Y COMPLACIENTES VOTAR EN BLANCO

 



Por Germán Ayala Osorio

Para quienes piensan votar en blanco en la segunda vuelta presidencial va esta columna de opinión. Con este texto de opinión confronto semejante decisión a todas luces inconveniente e irresponsable por todo lo que está en juego. Votar en blanco es igual de indecoroso a darle un voto a De la Espriella, el candidato de la ultraderecha y Uribe.

Si Usted está pensando en votar en blanco porque no le gustan las propuestas de Cepeda y De la Espriella, déjeme decirle que esa postura deviene cobarde y complaciente con el proyecto autoritario (fascista) que encarna el abogado y amigo del testaferro del régimen venezolano, Alex Saab.

Ante la posibilidad de que el país empiece a recorrer los caminos autoritarios y con visos fascistas que hoy recorren ecuatorianos, chilenos, salvadoreños y argentinos, votar en blanco o quedarse en casa constituye una decisión cobarde y mezquina a sabiendas de los daños irreparables que generará en materia social,  política, ecológica y ambiental un gobierno presidido por quien claramente se alineará con los inmorales principios de la doctrina Donroe y todo lo que representa el pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Si Usted siente desprecio por Cepeda por ser el candidato del gobierno con el que Usted tiene razones suficientes para castigarlo en las urnas, tómese un momento para comprender los mayores riesgos para las libertades ciudadanas y los derechos civiles que representa el proyecto autoritario de Abelardo de la Espriella.

Trato de imaginar la molestia en contra de los dos candidatos que pasaron a la final de aquellos connacionales que piensan votar en blanco. Por ello, se los pongo en estos términos: se trata de escoger entre una enfermedad cutánea (manejable y curable) y una huérfana para la cual no hay tratamiento y mucho menos cura. Cepeda, en este caso, representa la enfermedad epidérmica y De la Espriella, la huérfana y catastrófica.

No son los tiempos del “voto castigo” y de expresar molestias e incluso animadversiones y prevenciones inoculadas por la acción mediática hacia el progresismo y el candidato Iván Cepeda Castro. Que hubo corrupción, nadie lo niega, pero el país no cayó al abismo que pronosticaron uribistas y anti petristas: “no nos convertimos en Venezuela”, pero hay riesgo de que con De la Espriella terminemos sobreviviendo como los argentinos por culpa de Milei.

Sin exagerar, en la actual coyuntura millones de colombianos tienen en sus manos la obligación moral y ético-política de rechazar el proyecto de país que tiene en mente ejecutar Abelardo de la Espriella, el falso outsider, que nos hará retroceder a los tiempos del Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay Ayala. Por ello, votar en blanco es ayudarle a abrir las compuertas a un proyecto profundamente antidemocrático.

Si Usted votó por Sergio Fajardo, le recuerdo lo que espetó de Abelardo de la Espriella antes de la primera vuelta: “el comportamiento del señor Abelardo de la Espriella es el de un atarván. Es un tipo machista, vulgar, autoritario e irrespetuoso. Una persona como él no debería ser presidente de Colombia; puede y tiene posibilidades, pero yo espero que Colombia no caiga tan bajo…”.

Si por el contrario votó por Paloma Valencia Laserna, lo más sensato e inteligente que puede hacer es no acompañar la decisión adoptada por la senadora caucana de “cargarle las maletas” a De la Espriella.

Si Usted es mujer y tiene unos mínimos de sororidad con el resto de las mujeres, está en la obligación de votar en contra de la patanería y el maltrato del ganador de la primera vuelta hacia mujeres periodistas. A una de ellas, la hostigó sexualmente y al aire para que agrandara una foto de él, en la que se le veía grande el “paquete”. “Durante la transmisión, el político de ultraderecha le pidió a Laura Rodríguez, la única mujer periodista en el panel, que viera en un celular una foto con la cual, dijo, se ganó “unos buenos votos bien bacanos (buenos) del electorado femenino”. Aludía a que allí se observaba, según él, el tamaño de sus genitales. ¿Qué ves allí, cariño, ven? Acércala a ver qué ves”, le dijo el candidato a Rodríguez. Ella no hizo ningún comentario, y él insistió: “No, mi amor, pero qué más ves, no seas tímida”. Días después, cuando dicho fragmento se hizo viral, la periodista aseguró que se había sentido “vulnerada, acosada y asqueada”.

Sin duda alguna, De la Espriella irrespetó al conjunto de las mujeres. En reciente fallo de tutela, la jueza 129 Penal Municipal con Función de Conocimiento le ordenó al candidato “reconocer expresamente la importancia de la participación de las mujeres en el proceso democrático y electoral, reconociendo que los criterios para sufragar de estas obedecen a su inteligencia, discernimiento y opinión”.

Adenda: con el mensaje de felicitación del presidente de los Estados Unidos al candidato Abelardo de la Espriella se ratifica el interés de los gringos por tener en la Casa de Nariño a la “marioneta” perfecta para alcanzar los falsos objetivos planteados en el Escudo de las Américas. De ganar la segunda vuelta De la Espriella, Colombia volverá a ser el patio trasero en el que los gringos defecan sus siempre inmorales programas de intervención, cooperación y vigilancia.

domingo, 31 de mayo de 2026

LA ULTRADERECHA GOLPEÓ EN PRIMERA VUELTA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Habrá segunda vuelta presidencial en Colombia. Abelardo de la Espriella, candidato de la ultraderecha y el uribismo superó a Iván Cepeda Castro, aspirante presidencial del progresismo, por más de 650 mil votos[1]. Se trata, sin duda alguna, de un golpe de mano que requiere de una evaluación seria alrededor de qué pudo haber pasado para que se diera semejante resultado inesperado y distinto al que pronosticaban las encuestas, las grandes derrotadas en esta jornada electoral.

La victoria parcial de Abelardo de la Espriella está fundada en una realidad ético-política y social: Colombia siempre fue un país de derecha que, para la actual coyuntura, dio el paso que le faltaba para alinearse con los gobiernos de ultraderecha de Argentina, Chile, Ecuador y El Salvador, aupados todos por el poder inmoral del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Así las cosas, agentes específicos del Establecimiento movieron todo tipo de recursos y esfuerzos para evitar la continuidad del proyecto progresista no tanto porque el primer gobierno de “izquierda” en Colombia haya dejado al país en bancarrota o les haya expropiado o nacionalizado empresas, sino por la exposición pública que de sus actuaciones inmorales hizo el presidente Petro. La confrontación ideológica y las constantes amenazas del presidente Petro con “echarles el pueblo encima”, incluida el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, los llevó a jugársela por el menos preparado de todos los candidatos presidenciales y quizás el más obsecuente: Abelardo de la Espriella. Su  frase célebre de “la ética nada tiene que ver con el derecho” embrujó y sedujo a quienes en las sombras del Establecimiento siempre le apostaron a evitar que el país recorra los caminos de la modernidad, lo que supone la superación de viejas taras civilizatorias como el racismo, el clasismo, la aporofobia y el ethos mafioso que los inspira.

Además, ante el evidente desgaste político del expresidente Álvaro Uribe y su cuasi salida del juego por razones naturales, esos agentes del Establecimiento le están apostando a que De la Espriella reemplace al exmandatario antioqueño para los mismos y quizás otros propósitos para los que usaron al político nacido en Salgar (Antioquia) desde el 2002, hasta el 2022: echar para atrás las medidas del gobierno Petro, volver a privatizar el Estado y aplicar con más rigor el modelo neoliberal. Y por supuesto, para instaurar en el país un régimen fascista. 

Esta primera vuelta presidencial confirma al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez como el Gran Elector. Uribe y las huestes uribistas sacrificaron a Paloma Valencia Laserna por su condición de mujer, lo que para aquellos es sinónimo de debilidad ante dos desafíos: el primero, las violentas arremetidas de los grupos armados ilegales que todos los días los validan como agentes de poder; y el segundo, recuperar la Casa de Nari, símbolo del poder político para la élite bogotana y sus correlatos en regiones a las que Petro confrontó durante toda su administración. Todo lo anterior en el marco de un sistema patriarcal que se alimenta de los vulgares, asqueantes, machistas, misóginos, burdos, básicos y violentos liderazgos de “machitos” como Uribe y el propio Abelardo de la Espriella.

El perfil humanístico de Iván Cepeda Castro, su hablar pausado y la formación filosófica es la antítesis de De la Espriella, un falso outsider que conquistó a los uribistas que dejaron tirada a Paloma Valencia y a otros tantos golpeados por el gobierno Petro: hablo de mafiosos, terratenientes, traquetos y clanes políticos guiados estos últimos por el ethos mafioso que Uribe naturalizó en el país.

Por supuesto que la campaña de Cepeda tendrá que revisar qué errores pudieron cometer. El sentirse ganador por los guarismos entregados por las encuestas; la confrontación con Uribe Vélez pudo cansar a una parte de la sociedad realmente “mamada” de los enfrentamientos públicos entre estas dos figuras; el voto silencioso parece que no emergió en esta jornada, lo que supondrá redoblar esfuerzos para superar en segunda vuelta al “Bukele criollo”.

Las empresas mediáticas tradicionales que hoy disfrutan del triunfo de la ultraderecha representada con lujo de detalles por el “tigre” siguen siendo eficaces a la hora de enlodar al primer gobierno progresista. Las exigencias y la negativa para asistir a debates de parte de Cepeda les dieron a los medios hegemónicos la oportunidad para atacar al candidato presidencial y del gobierno. Es urgente debatir con De la Espriella con el firme propósito de desnudar sus debilidades conceptuales y su nula comprensión de los problemas del país. Cepeda debe soltar a Uribe: el riesgo está representado en la figura del corroncho colombo-italiano, el viejo patrón está de salida. 

Si en segunda vuelta la ultraderecha y Uribe Vélez logran sentar en el Solio de Bolívar al perfumado abogado que en su adolescencia se divertía asesinando gatos, la responsabilidad política la debe compartir el gobierno Petro y el propio Cepeda con los agentes del espectral centro político, cuyas votaciones resultan a todas luces vergonzosas. Esos guarismos confirman su mezquindad, egocentrismo y la incapacidad para leer el momento histórico y en particular los riesgos que ofrece la disruptiva y escalofriante figura de Abelardo de la Espriella: Sergio Fajardo (1´002.963 de votos), Claudia López (224.108) y Roy Barreras (14.037). A López y Barreras los derrotó el voto en Blanco( 405.150): vergonzoso.

Vendrán semanas de arduo trabajo para el gobierno Petro y los asesores de imagen de Iván Cepeda Castro. Una parte de la sociedad se pronunció a favor de la patanería, el autoritarismo, el fascismo, el ethos mafioso y disímiles formas de violencia contra las mujeres, los derechos humanos, la Naturaleza y el Estado social derecho. De triunfar esa idea de país, el resto de los colombianos deberán resignarse a recordar los avances sociales que dejó el primer gobierno progresista en un país derechoso. Quienes no acepten esa realidad quizás decidan recorrer el camino de la confrontación social en las calles que está dispuesto a construir Abelardo de la Espriella, el “patriota” que cree que Colombia está llena de “malagradecidos y cafres”.



[1] Boletín 21 de la Registraduría, correspondiente al 99,21% de las mesas informadas. De la Espriella obtiene 10.286.961 y Cepeda 9´634.793.

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