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domingo, 25 de enero de 2026

SANTIAGO BOTERO: EL PAISA VOCINGLERO QUE QUIERE SER PRESIDENTE

 

Por Germán Ayala Osorio

 

En la sección Colombia Decide 2026, de Noticias Caracol, estuvo el candidato presidencial Santiago Botero Jaramillo. Un paisa gritón, reaccionario, creyente en Dios, violento en su lenguaje, con un discurso básico e ideas desordenadas y ambiguas propias de una persona a la que se le nota insondables vacíos conceptuales en particular en materia de filosofía política, la operación del Estado y la economía política. Dice ser empresario y al parecer está forrado en billete.  Botero Jaramillo se parece mucho a Vicky Dávila: ambos son vocingleros poco formados y preparados para dialogar y respetar a sus contrarios.  

Lo llamativo del asunto estuvo por cuenta de la evidente incomodidad de la periodista y presentadora Alejandra Murgas, quien se vio atormentada por un vociferante candidato poco dispuesto a escuchar y a seguir las reglas de la sección: explicar con claridad meridiana en qué consiste su plan de gobierno. Botero fue grosero con Murgas y las audiencias. Mi solidaridad con la colega que, a pesar de todo, sacó adelante la “entrevista”.

Al final, quedó claro que Botero Jaramillo no tiene un plan de gobierno estructurado, pero si una cantaleta electorera propia de quien no tiene la más mínima idea de cómo opera el Estado. Grita que va a romper el sistema y que no se arrodillará ante políticos y empresarios corruptos, pero no explica cómo hará para llegar a la Casa de Nariño, pero, sobre todo, con quién gobernará. Amenaza con meter presos a los políticos corruptos, convocar una constituyente y un referendo. Y promete sacar de la pobreza a por lo menos 27 millones de colombianos. Eso sí, no dijo cómo.

Admira al presidente Bukele y lo cita como si fuera un referente académico. Así las cosas, Santiago Botero representa al paisa enredador que va de pueblo en pueblo vendiendo cachivaches, gatas ciegas y embarazadas, tornillos viejos, empaques de ollas a presión y licuadoras; muñecas reparadas, estropajos, biblias, almanaques Bristol y rascadores… No parece tener un equipo asesor que le hable al oído: eso de arengar y gritar no es propio de un demócrata. Al inicio de su deslucida campaña prometió “plomo o cárcel” para los que bloqueen las vías y “balín a los bandidos y menos cárceles, más cementerios”.

Botero no se da cuenta de que ese “habladito paisa”, muy parecido al tonito en el que les habla a los colombianos el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, ya no pega en el país porque millones de colombianos lo asocian con la trampa, la mentira, el visaje, los que dicen “Mor” y los “vivazos” que irrespetaron los acuerdos con los clientes en los apartamentos Airbnb por la presentación del “Conejo Malo” en Medellín.

Botero Jaramillo es otro paisa enredador, vociferante y violento que cree que coger las riendas de un país casi ingobernable como Colombia es tan fácil como montar una bestia. No, no es a los gritos y mucho menos a las patadas que este país cambia. Necesitamos sí, una revolución cultural urgente, pero no ejercicios de poder atados a la exclusiva idea de la violencia legítima del Estado. Y si de verdad cree posible “romper el sistema”, el primero que tiene que romper el molde de “machito violento capaz de dar balín, o en la cara, marica” es Usted, señor Botero.

 



viernes, 14 de noviembre de 2025

¿Y QUÉ TIENE DE MALO ACABAR CON EL PÁRAMO DE SANTURBÁN?

 





Por Germán Ayala Osorio

 

Los precandidatos presidenciales Abelardo de la Espriella y Santiago Botero Jaramillo representan a la violenta (ultra) derecha colombiana. En su afán de presentarse como machos cabríos más berracos que el expresidente Uribe, terminan diciendo pendejadas, cometiendo errores o simplemente dejando ver su supina ignorancia en temas ambientales y ecológicos: el primero, admira a Bukele y propuso dar de baja a los malos y meterlos presos en cárceles de verdad. Esto dijo: “Bandido que no se someta, tiene que ser dado de baja, y si es dado de baja, tiene que ser encarcelado en una cárcel de verdad…”. En medio de la risa que generó su particular lapsus, hay que recordar que también planteó la necesidad de “destripar a la izquierda”.

Mientras tanto el segundo, Botero Jaramillo, dice que va a romper con el sistema y al igual que el corroncho cordobés, ofrece “balín”. Las “bellísimas ideas” de estos dos demócratas han sido recogidas y apoyadas por tuiteros y hasta por la Señorita Antioquia. Incluso, un "cuenta chistes" se preguntó en voz alta: “¿Y qué tiene de malo destripar a la izquierda y que no existan más?”

En el afán por ganar simpatías en los sectores más fachos de la sociedad colombiana, Botero Jaramillo estaría dispuesto a afectar a valiosos y estratégicos ecosistemas naturales como el Páramo de Santurbán. Esto dijo el ignaro empresario: "Si tenemos que acabar el páramo de Santurbán para que 100 o 1000 familias vivan bien, que se traguen ese páramo de Santurbán. A mí me importa un culo el páramo de Santurbán, porque yo no puedo tener un páramo de Santurbán y la gente mía aguantando hambre y muriendo de sed”.

En su procaz lenguaje y su actitud chabacana, el empresario paisa y ahora político quizás esté pensando en liderar actividades propias de la Colonización Antioqueña como la deforestación, los cambios disruptivos en los paisajes, la expansión agrícola, las “mejoras” hechas a zonas selváticas y la destrucción de ecosistemas naturales.

Esa forma de asumir el desarrollo de Botero Jaramillo es la misma de hacendados, ganaderos, urbanizadoras, constructoras, paramilitares y guerrillas metidas en el negocio de la minería y agroindustriales (azucareros y palmicultores), entre otros agentes más que asumieron la biodiversidad como un obstáculo para desarrollar el país. El desprecio que dejó ver Botero por el valioso y frágil ecosistema natural no es nuevo. Por el contrario, hace parte de las lógicas y dinámicas del poder económico, social y político que viene alentando un desarrollo económico a todas luces insostenible porque está sostenido únicamente en las variables económica y política, esta última sometida a los intereses de poderosos actores económicos y financieros a los que siempre les importó un culo afectar ecosistemas estratégicos que hoy resultan claves para minimizar los impactos negativos del cambio climático.

Menos mal Botero no llegará jamás a la Casa de Nariño. En el catastrófico caso de resultar electo presidente, sería recomendable que en la cartera de ambiente nombrara a Vicky Dávila, otra indocta y enemiga de los ecosistemas naturales. El país recuerda que la periodista-periodista propuso construir una mega cárcel en la Amazonia para encerrar en esta a los corruptos.  Por el contrario, si  de llegar a la casa de gobierno Abelardo de la Espriella, quizás el próximo ministro de Ambiente y Sostenibilidad sea Santiago Botero. El desprecio por todas las formas de vida es propio de los agentes de la derecha, y eso incluye, la vida de los gatos, perros, páramos, selvas y comunidades ancestrales. No podemos olvidar que De la Espriella asesinó a un gato en su adolescencia. 

Si el cuenta chistes que en la red social “bautizaron” como “Hitler Albeiro” lee la gran propuesta de Santiago Botero, quizás pueda preguntarse: ¿Y qué tiene de malo acabar con el páramo de Santurbán?, pues quienes suelen defender a la naturaleza están más cerca de la izquierda y el progresismo, que de la ultraderecha en la que militan todos los aquí reseñados. 

miércoles, 29 de octubre de 2025

LAURA GALLEGO Y LOS EUFEMISMOS DE LA PRENSA

 

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Los eufemismos suelen servirles a los periodistas de los medios hegemónicos para defender a personajes públicos que por alguna razón resultan expuestos y apaleados en las redes sociales o investigados por la Fiscalía. Cuando se trata de narcos con finas relaciones con el poder social, económico y político, entonces hablan de “polémico empresario”.

Dichas acciones eufemísticas suelen soportarse y explicarse por afinidades ideológicas y políticas. No se descarta que también se hagan por razones de clase social, muy propias de una sociedad clasista como la colombiana en la que los periodistas y las empresas mediáticas suelen ponerse del lado de la “gente de bien” que ocupa las páginas sociales de los medios impresos y las secciones de farándula de los noticieros radiales y televisión.

He aquí dos definiciones del término eufemismo encontradas rápidamente en internet: 1. “Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”. 2. “Un eufemismo es una expresión utilizada para sustituir una palabra que socialmente se considera ofensiva o de mal gusto. Pueden sustituir términos de diversos tipos, por ejemplo, palabras que pueden resultar groseras, escatológicas u obscenas”.

El caso de la Señorita Antioquia, Laura Gallego Solís y sus apologéticos actos de habla en los que pide bala para el presidente Petro y Daniel Quintero confirma la intención manifiesta de varios presentadoras de televisión, periodistas y editores de medios impresos y conductores radiales de minimizar la gravedad de lo expresado por “Miss Bala”, como ya fue “bautizada” en la red X. Entonces, hablan de “polémicos videos” y “comentario violento”.

Uno de los medios que usó el curioso vocablo de “polémico” fue la W Radio.  Renunció la señorita Antioquia tras polémico video sobre Gustavo Petro y Daniel Quintero” escribieron en su cuenta de X los señores de la @WradioColombia. Además, no hacen referencia a la bala o al cachazo con el que debían ser atacados o “castigados” Petro y Quintero. El Universal hizo lo mismo que La W: “Renunció la señorita Antioquia al CNB tras polémicos videos con políticos”.

No se trata de “polémicos videos”. Estamos hablando de una incitación a cometer un crimen. Estamos ante un claro hostigamiento y una invitación a eliminar a los personajes públicos que la Señorita Antioquia quiere “castigar” porque los considera nefastos y “dañinos” para el país.

Veamos otros titulares y alusiones al mediático caso en el que claramente se incita a cometer un homicidio. Semana, medio opositor al gobierno Petro tituló así la decisión adoptada por la joven Gallego: “Señorita Antioquia renunció a la corona tras violento comentario contra Gustavo Petro y Daniel Quintero”.  La publicación hebdomadaria omite de manera deliberada el ofrecimiento de bala para los políticos que la modelo y abogada parece odiar con toda su alma.

El Heraldo tituló “Renunció la Señorita Antioquia, Laura Gallego Solís, tras polémica declaración contra Petro y Quintero: “Me niego a permanecer callada”. El Tiempo, otro medio que le hace oposición a Petro tituló: “Renunció Laura Gallego, Señorita Antioquia, tras polémica en redes por comentario sobre 'dar bala' a candidatos: 'Me niego a quedarme callada'”.

Entre tanto, La FM publicó el siguiente titular: “Laura Gallego renuncia como señorita Antioquia tras comentarios reprobables de “dar bala” a políticos”. El Colombiano, medio uribista que hace parte de la cofradía mediática que ataca al presidente Petro, tituló: “No estaba pidiendo bala para ningún candidato”: las justificaciones de Laura Gallego, Señorita Antioquia, antes de renunciar al título”.  Miremos en detalle el titular de El Colombiano. “No estaba pidiendo bala para ningún candidato”. El título deviene engañoso en la medida en que el único candidato elegido para recibir una bala es Daniel Quintero. El otro es nadie menos y nadie más que el presidente de la República.

Y, por último, en su página web, RCN, otro medio uribista y crítico de la actual administración optó por este registro: “Me niego a permanecer callada”: Señorita Antioquia renuncia tras polémica por videos.

De otro lado, el uso de la frase “me niego a permanecer callada” cumple la función de distraer a los lectores en la medida en que se insinúa que de verdad existe una simple polémica entre la modelo y los dos políticos. Incluso, se puede pensar que detrás hay una acción de censura en contra de la reina. De esa manera, se ambienta una realidad paralela y se insiste en validar la situación comunicativa creada y recreada por la reina con la que insiste en que solo hizo uso de su libertad de expresión y dio a conocer su punto de vista político.

Casi todos los titulares aquí reseñados pretenden minimizar la gravedad de lo expresado por la referida modelo reduciendo la amenaza y la incitación a la comisión de un homicidio a un simple “comentario”. La FM recoge la frase “dar bala” y cuestiona el uso que hizo Gallego Solís de la frase para dar rienda suelta a la animadversión que parece sentir hacia Petro y Quintero. Eso sí, evita referirse al presidente de la República porque el querer que le den bala al jefe del Estado connota una mayor gravedad. Al hablar de políticos, tanto El Colombiano como La FM tratan de menguar el riesgo en el que estarían el exalcalde de Medellín y el presidente de la República por cuenta de los deseos compartidos entre Laura Gallego y el precandidato presidencial Santiago Botero de eliminarlos; tanto Gallego como Botero fuero demandados penalmente por Daniel Quintero.

El uso de los eufemismos termina en una práctica periodística con la que las audiencias resultan engañadas. El odio que dejó ver Laura Gallego en sus dos videos no puede minimizarse o reducirse a una “salida en falso” o a un simple comentario; y mucho menos puede aceptarse que hacer apología a un delito haga parte de la libertad de expresión de una ciudadana que tiene el derecho a pensar lo que quiera de Petro y de Quintero, pero la obligación de reconocer el valor de sus vidas, a pesar de la rabia, el odio y la inquina que le genera su existencia.



martes, 28 de octubre de 2025

LAURA GALLEGO: LA “REINA DE LA BALA”

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de hacerse viral el video en el que aparece la Señorita Antioquia 2025, Laura Gallego Solís “ofreciendo bala o balín” a Daniel Quintero y al presidente Petro, el Concurso Nacional de la Belleza publicó un tibio comunicado en el que no rechaza de manera enfática y directa la incitación a que sean asesinados los dos políticos. En el documento se lee lo siguiente: “El Concurso Nacional de la Belleza no participa, ni en su nombre ni en el de las aspirantes a Señorita Colombia en política. Por lo tanto, rechaza cualquier pronunciamiento de las participantes en torno a la actividad política… y conmina respetuosamente a las candidatas a abstenerse de participar en política mientras ostenten la representación de sus municipios, departamentos o regiones”.

El acto de habla de la “angelical y peligrosa” candidata no es precisamente una acción política en la que exprese su apoyo por algún candidato en particular, aunque sus más recientes aspiraciones las hizo al lado de los más violentos precandidatos presidenciales de la ultraderecha que están en la contienda electoral: Abelardo de la Espriella y Santiago Botero, quienes en su orden ofrecen “destripar a la izquierda” y “balín para bandidos”. Lo dicho por Laura Gallego es a todas luces una expresión de odio y un acto prepolítico atado a la invitación a que Quintero y Petro sean eliminados a balazos. Es, claramente, una apología al delito, en este caso a que sean asesinados el exalcalde de Medellín y el presidente de la República.

Así las cosas, el comunicado de la entidad resulta tibio, desacertado, medroso e insulso en la medida en que la incitación a cometer homicidios hace parte de la violencia política que por años el país ha sufrido. Por culpa del odio político fueron asesinados más de tres mil militantes de la UP y tres candidatos presidenciales en los años 90.

¿Por qué no excluir a la participante del certamen de la belleza a celebrarse en Cartagena el 11 de noviembre? ¿No les pareció grave a los miembros del Comité? ¿O no la retiraron por tratarse de la Señorita Antioquia? Como estamos en Colombia, un país en el que todo se vuelve risa y mamadera de gallo no vaya a ser que la violenta candidata termine elegida como la “Reina de la Bala” y se convierta en el símbolo del uribismo. Me imagino que la Señorita Antioquia cree en Dios como De la Espriella y Botero. Y pues en nombre de Dios todo se vale, gritan por ahí los señores de la derecha colombiana. ¿Se atreverá a desfilar con una canana la Señorita Antioquia?

Quizás es necesario recordarle a los Señores del Concurso Nacional de la Belleza lo dicho por Laura Gallego: “¿Bala para Petro o para Daniel Quintero?”, a lo que De la Espriella responde: “No, esos manes no valen ni una bala”. Y en el segundo video, esta vez con Santiago Botero, esto le dice al violento precandidato presidencial: “Usted está en el desierto, tiene una pistola con una sola bala y salen a correr Petro y Quintero, ¿a quién le da la bala?”. Botero responde entre risas: “A Quintero”, y la candidata replica: “Pero al menos un cachazo a Petro”.


Nota: a eso de las cinco de la tarde del 28 de octubre de 2025, Laura Gallego Solís renunció a través de una carta pública. En la misiva no hay asomo de arrepentimiento por haber incitado a la violencia política  en contra del presidente Petro y el exalcalde Medellín, Daniel Quintero. Por el contrario, Gallego Solís deja entrever en la misiva que su apologético acto de habla está atado a un ejercicio de libertad de expresión, fruto de sus firmes convicciones políticas.  "Me niego a permanecer callada. Me niego a ser parte de un sistema que exige obediencia en lugar de pensamiento propio. Me niego a que una corona se convierta en mordaza". Ojalá la joven entienda que en democracia lo mejor es discutir con argumentos, en un diálogo horizontal y respetuoso. Espero, también, que supere la animadversión que entre líneas deja ver en su renuncia hacia los que no piensan como ella. 



lunes, 27 de octubre de 2025

OCHO "AGENTES DEL ODIO"

 

Por Germán Ayala Osorio

 





La extensión social de la doctrina castrense del enemigo interno hacia aquellos que pensaran diferente y fueran físicamente distintos sirvió a los innobles propósitos de la política de Seguridad Democrática aplicada entre el 2002 y el 2010. Después de 20 años de uribismo y de la llegada de Petro a la Casa de Nariño la aporofobia, el clasismo, el racismo y el odio a todo lo que huela a izquierda y progresismo consolidaron la narrativa electoral con la que la derecha afrontará las elecciones de 2026.

Dentro del espectro de la derecha y sin menoscabo de otros instrumentos ideológicos diseñados para lograr el propósito de derrotar al petrismo en la próxima jornada electoral aparecen lo que en esta columna llamo los Agentes del Odio. Entre estos sobresalen hombres y mujeres como Abelardo de la Espriella y Vicky Dávila, precandidatos presidenciales uribizados que destilan odio y confirman la efectiva la extensión social de la señalada doctrina castrense.

El primero parece que quiere imitar a Jack El Destripador. “Destripar a la izquierda” espetó con toda la fuerza de ese violento y peligroso acto ilocutivo. Mientras tanto, la señora Dávila, una de las “tigresas” de Uribe, después de conocer la elección de Iván Cepeda Castro como el candidato presidencial del Pacto Histórico montó en cólera y dijo en la W radio que Cepeda es “un peligro, una amenaza para Colombia”, razón suficiente para “unirnos para derrotar el mal”. En su cuenta de X, la clasista periodista-periodista volvió a decirlo: “Sí, tenemos que UNIRNOS para derrotar el mal…”. Por tratarse de una mujer conservadora, goda y creyente en Dios es posible pensar que está dispuesta a liderar una especie de “cruzada político-electoral” que devendrá en forma de cóctel con tres ingredientes fundamentales: religión, odio y política.

Previo a la jornada electoral del domingo 26 de octubre, circuló un video en el que aparecen en un restaurante cinco mujeres, íconos claros de lo que se conoce como “gente de bien”. Las féminas, todas “monas”, “blancas” “atractivas” y “bien vestidas y maquilladas” hablan de la consulta del Pacto Histórico. La conversación entre las damas discurre alrededor de la idea de no salir a votar el domingo en la atípica jornada electoral porque “toca” dedicarse a la familia, a los hijos, ir a cine, hacer de “todo, menos salir a votar la consulta del pacto histórico”. El desprecio hacia el partido de Gobierno y a la gente que  apoya a dicha colectividad lo deja claro una de las protagonistas al decir que  “cada voto que se le dé el domingo a esa gente es validarles todo lo que han hecho, la destrucción del país.

En otra pieza audiovisual que también circuló en la red X aparece la Señorita Antioquia 2025, quien participará en el próximo Reinado Nacional de la Belleza en Cartagena incitando a la violencia. La "angelical y bella mujer” le dice y pregunta a su interlocutor, el precandidato presidencial Santiago Botero: “en el desierto tenés una pistola con una bala te sueltan a correr a Petro y a Daniel Quintero a quién le das la bala?

El periodista Jorge Gómez Pinilla reaccionó así a lo dicho por la representante de la belleza antioqueña: “Podemos estar en desacuerdo con Quintero o con Petro, pero no se le ve bien a una mujer joven y de corte angelical pronunciar palabras que solo caben en la boca de un ser maléfico, perverso, ruin. El video es tomado de la cuenta de @n.i.c.o_co en Instagram. ¿Esto no constituye acaso un poderoso atenuante de peso para iniciar un proceso legal por incitar a cometer un homicidio? Solo pregunto”.

Si juntamos las expresiones espetadas por cada uno de estos ocho “Agentes del Odio” podría fácilmente dar vida al siguiente acto ilocutivo: “Los buenos somos más y por ello, hay que destripar o darle bala a esa gente porque son el mal”.

Bajo diversos lenguajes, corporal y verbal, el país se va acercando a vivir- quizás a sufrir- una jornada electoral en la que millones de “Agentes del Odio” como los aquí reseñados saldrán a votar “emberracados”, bejucos, furibundos o rabiosos para “salvar al país” de ese mal que llama izquierda o progresismo. Muy seguramente, una vez cumplido el propósito electoral, gritarán extasiados, “Ajúa” o el conocido estribillo uribista "bala es lo que hay, bala es lo que viene". 






La imagen fue tomada de vicky davila y abelardo de la espriella - Búsqueda Imágenes

viernes, 17 de octubre de 2025

EXPRESIDENTE SANTOS Y LA “TERCERA VÍA” EN UNA COLOMBIA SIN CENTRO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Juan Manuel Santos llegó a sobrecalentar la ya acalorada y fogosa campaña electoral en Colombia.  Y lo hizo proponiendo huir de los extremos ideológicos y políticos que hoy reducen la discusión pública de asuntos públicos, esto es, de los eternos problemas del país, entre las huestes uribistas y petristas.

En el video que subió a la red X, el exmandatario y premio Nobel de Paz (2016) aludió y expuso a Petro como el “extremista de izquierda”, pero al hablar de la posibilidad de que llegue a la Casa de Nariño un extremista de derecha no quiso exponer la imagen de Uribe, o de Abelardo de la Espriella, e incluso las de Santiago Botero y Juan Carlos Pinzón Bueno. Ese detalle, que parece menor, dice mucho del talante medroso del taimado político bogotano que se hizo elegir presidente de la República con el apoyo de Uribe Vélez, con quien libra de tiempo atrás un agrio enfrentamiento público, fundado en una declarada animadversión del político antioqueño hacia quien considera como un “traidor” por haberle apostado a ponerle fin al conflicto armado con las Farc-Ep.

Mientras que las mesnadas de Uribe Vélez representan el talante y las ideas de una derecha y ultraderecha guiadas por un ethos mafioso y que apuntan a consolidar la privatización del Estado al servicio de unos pocos, así como a naturalizar el racismo, el clasismo, la aporofobia y la estigmatización de aquellos que piensan diferente;  desde las huestes del petrismo se busca la consolidación de un proyecto político que a pesar de seguir atado a las condiciones que impone el FMI, le apostó a reivindicar los derechos de comunidades urbanas pobres y a los pueblos negros, campesinos e indígenas asumidos históricamente por la derecha como obstáculos y enemigos del desarrollo económico extractivo y del modelo de la gran plantación animado por agroindustriales e incluso por quienes crearon el fenómeno de la extranjerización y  bancarización de la tierra en Colombia.

Frente a la aparición de Santos el primero en reaccionar negativamente fue Álvaro Uribe Vélez, su enemigo político. Santos Calderón se atreve a hablar de un centro político que en Colombia no existe. La verdad es que el Nobel de Paz es un consumado neoliberal que sigue al pie de la letra la doctrina que señala que “el mercado hasta donde sea posible, y el Estado hasta donde sea necesario”.

En el video, Santos dijo que “la moderación y el centro son el camino”. “Hoy tenemos a un extremista de izquierda. Si llega uno de derecha, lo único que obtendremos será un país ingobernable”. “Si llega uno de derecha lo único que obtenemos es un país ingobernable y las probabilidades de estallidos sociales y bloqueos aumentarán”.

Santos coincide con Petro quien en su condición de presidente de la República ha convocado al pueblo, al constituyente primario a que se movilice en defensa de la reformas sociales, exhortaciones asumidas por la derecha como amenazas a nuevos estallidos sociales si las reformas no son aprobadas por el Congreso o declaradas inexequibles por la Corte Constitucional, alto tribunal que ya estudia la ponencia negativa de su presidente, Jorge Enrique Ibáñez.

¿Quién es el candidato que apoyaría Santos como representante del fantasmal centro o el agente capaz de dar cuenta en la Colombia goda, mafiosa y uribizada de la llamada Tercera Vía? Cualquiera que aparezca en el radar de Santos será un político que, aunque “moderado y de buenas maneras al hablar”, en el fondo siempre defenderá los mezquinos intereses de la derecha neoliberal, racista, clasista y aporofóbica.  ¿Será Luis Gilberto Murillo o Juan Manuel Galán los candidatos con los que Santos cree posible vencer a los extremistas?

No se sabe si la apuesta de Tercera Vía de Santos está más cerca de la propuesta por Giddens o a la de su amigo Tony Blair. A juzgar por los ocho años de Santos, en términos ecológicos y ambientales, el expresidente bogotano está más cerca de la concepción del entonces primer ministro del Reino Unido (1997-2007). 



Imagen tomada de El Espectador.com 

miércoles, 15 de octubre de 2025

EL FRUSTRADO SUEÑO MUNDIALISTA DE LA SUB20 Y EL CLIMA ELECTORAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Las violentas reacciones en las redes sociales por la derrota de la Selección Colombia sub20 frente a los argentinos en la semifinal del Mundial que se realiza en Chile, vuelve a poner en evidencia los problemas que  arrastramos como sociedad y que en esta columna conecto con el clima electoral que ya vive el país de cara a las elecciones de 2026.  

Expongo en esta columna que el crispado escenario electoral y el desempeño de esta Selección juvenil y el de la Mayores comparten tres elementos claves que dicen mucho de lo que somos como sociedad: el primero, los sesgos y tratamientos informativos de una prensa que hace periodismo bajo una ética acomodaticia que está en consonancia con dos circunstancias insoslayables: la concentración privada de los medios masivos y su conversión en actores políticos encargados de generar una opinión pública estandarizada.

El segundo elemento es el discurso patriotero de periodistas y candidatos presidenciales con el que los primeros logran mover las pasiones de los aficionados al fútbol, llevándolos a soñar con finales y títulos mundiales para los que los jugadores de las selecciones de mayores y juveniles no están mentalmente preparados para conseguir porque sus intereses no apuntan a conseguir la gloria, sino amasar fortunas y exhibir el poder económico; entre tanto, los segundos apelan al clasismo, al racismo y a la animadversión ideológica que les genera todo aquel que piensa distinto. Al final esos políticos logran naturalizar la idea de que quien no está conmigo, está contra mí, mis seguidores y en contra del particular país que cada uno tiene en mente y defiende.

Y el tercer elemento tiene que ver con la búsqueda de la paz y la felicidad desprovistas ambas de cualquier anclaje cultural con el que sea posible aclarar y aceptar que el mayor problema de los colombianos  es que no hemos sido capaces de construir un sentido de lo colectivo que nos permita ser solidarios y empáticos, pero sobre todo, el ser conscientes y sentirnos orgullosos de nuestro proceso de mestizaje y la florida multiculturalidad, asumidas  por el poder político y mediático hegemónicos como un problema solo posible de superar estigmatizando  y negando derechos a negros, indígenas y campesinos.

Varios tuiteros propusieron que hay que sacar a los negros de la Selección juvenil. Esto dijo uno de los millones de racistas que viven en Colombia: “Los negros son los que nos tienen hecho mierda en las categorías, los negros históricamente no fueron nunca inteligentes siempre fueron más físicos, por eso los esclavos eran ellos y los blancos tomaron poder sobre ellos. Hay que acabar con los negros en la selección Colombia”. Expresiones como estas están conectadas con otras igualmente racistas como “Si uno pone a trabajar a los negros, se agarran de las greñas”, frase de María Fernanda Cabal.  O la propuesta de Paloma Valencia de dividir el Cauca entre indígenas y mestizos. Cómo olvidar lo que en su momento espetó el diputado Rodrigo Mesa Cadavid: “invertir en Chocó es como perfumar un bollo".

Mientras los aficionados iban expresando sus frustraciones en las redes sociales, la prensa insistía en la idea de un imaginado anhelo colectivo: Fin del sueño mundialista: Colombia perdió 1-0 ante Argentina en las semifinales del Mundial Sub-20. Otros tuiteros más moderados atinaron a decirles a los jugadores “gracias guerreros” en un país en el que candidatos presidenciales como Santiago Botero y Abelardo De la Espriella dicen que darán bala de la mano de la fuerza pública, cuyos miembros son reconocidos como “guerreros, combatientes y verdaderos patriotas”. Al final, las pasiones que despiertan el fútbol y la política en tiempos electorales confirman que como colectivo arrastramos una serie de taras civilizatorias que jamás superaremos así Colombia consiga ser campeón en el Mundial de 2026.

Quizás un cuarto elemento que nos permite conectar el polarizado y violento clima electoral y el más reciente resultado negativo de la Selección Sub20 devenga atado a que millones de aficionados al fútbol y otros tantos que cada cuatro años venden el voto,  depositaron su obligación de ser felices en lo que puedan hacer 11 jugadores y el político que les ofreció un contrato millonario, un puesto de corbata, una beca, un empleo o una recomendación.



Imagen tomada de El Espectador

miércoles, 8 de octubre de 2025

CINCO FACTORES QUE EXPLICAN LA POLARIZACIÓN POLÍTICA

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Las condiciones en las que se firmó el Acuerdo de Paz de La Habana, el pírrico triunfo del No en el plebiscito de 2016, la conversión de la práctica paramilitar en una virtud sociopolítica, el sueño de consolidar un Estado militarista que ponga orden a una sociedad indisciplinada y la llegada de Gustavo Petro a la Casa de Nariño son los principales factores en los que se desarrolla la campaña electoral. Esos cinco factores por efecto de los medios de comunicación terminan reducidos a la polarización política y crispación ideológica, ideas que petristas y uribistas convirtieron en una especie de comodín lingüístico para atacarse, pero sobre todo para evitarse el trabajo de escudriñar de dónde vienen esas dos sensaciones que les impiden dialogar bajo condiciones de respeto.

Prueba de que esos cinco factores tienen su propio peso específico son las referencias a estos en la actual campaña electoral. Ya hay un grupo de personas que promueven un referendo para derogar el Acuerdo de la Paz de La Habana. El movimiento político Salvación Nacional está detrás de esa iniciativa que, por supuesto no tiene futuro jurídico, pero que sirve para confirmar la existencia de ese factor que después de tantos años aún genera conflictos, odios y divisiones entre los colombianos.

El segundo factor lo viene usando el precandidato presidencial Abelardo de la Espriella y otros agentes uribizados para atacar al expresidente Juan Manuel Santos. Lo acusan de desconocer el triunfo del No, de engañar al país y responsable de lo que se conoce como el “Petrosantismo”. Esos dos primeros factores aparecen como parte de la retórica electoral de los candidatos de una derecha desesperada por hacerse nuevamente con la Casa de Nariño (o de Nari).

Por el contrario, el factor número tres, esto es, la conversión del paramilitarismo en una virtud ético-política se expresó en la violenta arremetida de agentes civiles de la alcaldía de Medellín en contra de los manifestantes de pro-palestina. Los actos violentos ocurridos en la capital antioqueña dan cuenta del odio y de la inquina que siente el alcalde Fico Gutiérrez hacia todo lo que huela a Petro, agente político que animó las movilizaciones de rechazo al genocidio en Gaza justo cuando el 7 de octubre se cumplieron dos años de la masacre perpetrada por Hamas, grupo extremista y terrorista que desató la ira santa de Netanyahu.

De regreso a la retórica electoral, candidatos presidenciales como De la Espriella y Santiago Botero sueñan con un Estado militarista que los acerque a la figura de Nayib Bukele, referente moral y ético-político de la derecha uribizada que insiste en el pérfido lema Mano Firme, Corazón Grande, que no es más que una consigna aceptada por los dos señalados políticos que solo hablan de dar bala o balín, dar de baja, de someter, destripar e imponer. Sus violentos discursos no solo dan cuenta de su pobreza cultural, sino de un profundo machismo que en política se expresa en homofobia y transfobia.

El quinto factor, es decir, la llegada de Petro a la Casa de Nariño lo asume la derecha colombiana como una suerte de “pesadilla” a la que le queda poco tiempo de permanencia. El odio hacia Petro no lo justifican por la llegada del “castrochavismo” o el comunismo a Colombia, sino por su carácter subversivo que anima a cientos de miles de colombianos a salir a defender sus derechos y también causas lejanas como la suerte del pueblo palestino;  otros tantos,  agitan con rabia la bandera de Israel como símbolo del supremacismo con el que Uribe, Santos y Duque manejaron las relaciones con los pobres, población LGTBIQ+ indígenas, campesinos y negros. Baste con recordar la exhortación que le hizo Duque, el títere de Uribe, a la minga indígena: ¡regresen a sus resguardos!

La próxima vez que escuche hablar de polarización política y crispación ideológica recuerde estos cincos factores que son la base emocional, ética, étnica, política, social y política de ese par de comodines lingüísticos usados por los medios de comunicación y poderosos agentes de la sociedad civil para desvirtuar el camino alternativo que el progresismo propone para superar las infames condiciones en las que viene operando el orden establecido en un país como Colombia en el que efectivamente no cabemos todos por cuenta del clasismo, la aporofobia y del racismo.




Foto: Partido Comunista Colombiano, tomada del diario El País de Cali. 

jueves, 2 de octubre de 2025

ELECCIONES, DEFENSA DE LA VIDA Y MARKETING POLÍTICO

 

Por Germán Ayala Osorio 


Las protestas pro palestina y de rechazo al genocidio en Gaza lideradas por el presidente Petro sirven para poner en evidencia el desprecio que por la vida  de los palestinos sienten los precandidatos presidenciales de la derecha uribizada y los que dicen pertenecer al fantasmal centro político. Por supuesto que no se trata de una novedad y mucho menos de un descubrimiento. Ya  los 6402 falsos positivos y la violenta respuesta del gobierno Duque a los bloqueos y manifestaciones en el marco del estallido social de 2021 demostraron el talante moral y ético de los más visibles voceros de la derecha colombiana. 

Desde esta tribuna llamo la atención a los asesores en marketing político que están trabajando para los candidatos progresistas a los cargos de elección popular para que usen electoral y políticamente esa actitud indolente y de claro menosprecio por el pueblo palestino que caracteriza a la derecha colombiana. Propongo que se hagan piezas publicitarias en las que la defensa por la vida, de los ecosistemas naturales  y de los pueblos vulnerables de Colombia y del mundo hagan parte del ideario de la izquierda progresista, en contraste con hechos como los falsos positivos y los efectos negativos que el cambio climático negados por los uribistas pura sangre como María Fernanda Cabal y Paloma Valencia que amplifican la misma actitud negacionista de empresarios y del condenado expresidente Uribe Vélez.  

Hay que diseñar campañas electorales que sirvan para conectar los dolorosos hechos provocados en Gaza por el sionista ejército de Israel, con los millones  de desplazados que dejó la aplicación a rajatabla de la política de seguridad democrática y el Plan Colombia; aludir nuevamente a lo sucedido en el país durante el estallido social en dos perspectivas: insistir en la necesidad de pasar la página con énfasis en la reconciliación, sin dejar de señalar con el índice que ese Estado militarista que violó los derechos humanos debe quedar proscrito, lo que de inmediato debe llevar como consecuencia al rechazo de los violentos discursos de precandidatos como Abelardo de la Espriella, Santiago Botero y Vicky Dávila, entre otros agentes que comparten la idea de que a punta de bala el país supera los problemas de orden público en ciudades y en la Colombia profunda (rural y selvática). 




PROTESTAS PROPALESTINA EN CALI - Búsqueda Imágenes


La apuesta del marketing es clara: defender  la vida para superar las taras civilizatorias que arrastramos como sociedad  y que en gran medida son transversales a los "proyectos de país" que están exponiendo los precandidatos de la derecha uribizada y del medroso centro. Los mensajes publicitarios que se construyan deben estar pensados para poner a pensar al electorado sobre lo que  por más de 50 años sucesivos gobiernos de derecha naturalizaron para el país: racismo, clasismo, homofobia, misoginia, aporofobia y disímiles formas de sometimiento a nuestros pueblos ancestrales y ecosistemas naturales-históricos. 

Estoy seguro de que una campaña electoral que apunte a poner a pensar al electorado sobre las causas de los problemas del país y especialmente a identificar a los responsables de que estos se hayan extendido y naturalizado a lo largo del tiempo cuando fueron gobierno, podrá ayudar a superar el frenesí de un ambiente prelectoral caldeado, crispado y polarizado que sirve a los intereses de quienes insisten en mantener la discusión entre "buenos y malos", cuando lo que deberíamos de identificar que el proyecto político que necesita el "país de la belleza" es aquel que se invite a defender todas las manifestaciones de la vida, así como la dignidad humana. 

martes, 16 de septiembre de 2025

TRUMP DESCERTIFICÓ A COLOMBIA (II)

 

Por Germán Ayala Osorio 


Conocidas la inamistosa, irrespetuosa, arbitraria e ilegítima decisión del gobierno norteamericano y la fuerte reacción del presidente Petro, es fácil concluir que la descertificación de los gringos no se produjo por la falta de resultados positivos en la lucha de Colombia contra los cultivos de coca y la producción de cocaína, sino por la postura crítica del presidente colombiano frente a temas como el genocidio israelí en Gaza que los Estados Unidos viene legitimando, la limpieza étnica que viene haciendo Trump en la tierra del Tío Sam persiguiendo y expulsando migrantes latinos y por supuesto frente a la lucha antidrogas que no es otra cosa que la patente de corso de los gringos para someter a pueblos en donde se cultiva "la mata que mata" con su hipócrita y fallida política con la que su sistema financiero se sostiene a través del lavado de activos. 

El no haber impuesto sanciones económicas a Colombia permite pensar que  en el fondo los gringos reconocen la lucha librada por el país, con todo y sus víctimas y costos económicos, pero por estar en la Casa de Nariño un hombre crítico de la inmoral y fallida política antidrogas lo mejor es descertificar y de esa manera mandar un mensaje político que sea usado por la derecha en la campaña electoral para generar miedo en agentes económicos y políticos que necesitan del mercado norteamericano. 

Por supuesto que también le están cobrando a Petro sus acercamientos con China a través de la firma del acta de entendimiento en el marco de la Nueva Ruta de la Seda. Los gringos ven en el gigante asiático como un peligro para mantener y extender su política exterior en las Américas, pensada para expoliar recursos genéticos y mantener las sempiternas relaciones de dominación sobre gobernantes cipayos que negocian las soberanías popular y estatal con visas para visitar a Mickey Mouse, con el compromiso de jamás atreverse a criticar las políticas de la inmoral potencia militar del norte del continente americano. Uribe, Duque y Santos fueron y son lacayos que cuentan con el respaldo de las autoridades gringas. Ahora que se vienen las elecciones en Colombia, a esa lista se suman ya Abelardo de la Espriella, Juan Carlos Pinzón, Santiago Botero, Vicky Dávila, Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Sergio Fajardo y Alejandro Gaviria, agentes serviles de los gringos. 

Pero hay quizás un factor que para Trump y Marco Rubio, entre otros les resulta molesto: el reclamo de respeto por la soberanía de Colombia y el trato digno que viene exigiendo el presidente colombiano. Para el Secretario de Estado de USA esa postura de Petro le resulta "errática" porque están acostumbrados a manosear a los jefes de Estado colombianos, que de manera subordinada asienten todas las acciones que el decadente país del norte desee emprender en el territorio nacional. Nunca antes como hoy actuar con dignidad, valor civil y con sentido de humanidad se asume como una apuesta política inamistosa por quienes como los Estados Unidos  promueven y ejecutan guerras, genocidios, invasiones y el sometimiento de pueblos a sus caprichos imperiales. Y aunque no se trata de ser de izquierda o de derecha, los acomplejados cipayos locales reducirán toda actitud soberana y digna de los "zurdos" o "rojos" a una postura altanera, grosera y equivocada frente al poder hegemónico. 

Adenda: la decisión del presidente Petro de no comprar más armas a USA constituye una respuesta digna. Eso sí, habrá que buscar otros proveedores. 


Imagen tomada de EL TIEMPO

domingo, 14 de septiembre de 2025

EL "QUINTETO FASCISTA" EN COLOMBIA

 

Por Germán Ayala Osorio 


Mientras el fascismo hace sus demostraciones de fuerza en la franja de Gaza, asesinando niños, niñas y mujeres palestinas de la mano del ejército de Israel y en los Estados Unidos persigue y expulsa a migrantes latinos y estigmatiza a las poblaciones afro y LGTBI+, en Colombia parece estarse consolidando lo que bien se puede llamar el "Quinteto fascista" del que harían parte los precandidatos presidenciales uribizados Abelardo de la Espriella, Santiago Botero y Juan Carlos Pinzón, el expresidente Uribe y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Y por supuesto, los agentes gremiales que no están dispuestos a soportar cuatro años más sin beneficiarse de la "puerta giratoria" que siempre operó entre los gremios económicos y los gobiernos anteriores. Esa viudez de poder los tiene realmente fastidiados. 

Hace ya casi un año el  eterno candidato presidencial Germán Vargas Lleras espetó lo siguiente: "...envío un mensaje clarísimo de unidad a todos los dirigentes que hoy se encuentran en la oposición o que comparten nuestras preocupaciones, tenemos que llegar unidos con una candidatura única a la Presidencia de la República...". El diario El Espectador registró la eventual alianza entre las dos prominentes figuras de la ultraderecha colombiana y consagrados neoliberales que saben muy bien qué es eso de capturar el Estado para el beneficio de unos pocos. El titular es claro y genera miedo: Uribe y Vargas cocinan fórmula electoral para atajar reelección del proyecto petrista. 

Varias de las consignas lanzadas por estos y otros miembros de la derecha colombiana, como "vamos a recuperar el país", "hay que frenar al neocomunismo", "destripar a la izquierda" y "dar balín" devienen con un tufillo fascista, fundado en sentimientos aporofóbicos, clasistas, racistas y en la profunda molestia -rabia- que les produce que el gobierno Petro esté entregando tierras al campesinado que tanto le costó perseguir, estigmatizar, asesinar y desplazar a las fuerzas paramilitares que en su momento cumplían con la tarea de "limpiar" los campos para ampliar el modelo agrario que le gusta a Uribe y a otros actores políticos y económicos: el de la gran plantación, los monocultivos de caña de azúcar y palma africana, la minería, legal e ilegal,  la agricultura sin campesinos, pero con siervos y la ganadería extensiva de baja producción para fines de especulación con el valor de la tierra. 

El miedo -verdadero terror- que ya expresan figuras públicas frente a la posibilidad de que la derecha recupere la Casa de Nariño en el 2026 se explica por la animadversión que genera en las huestes de la derecha uribizada todo lo que huela a reivindicación de los derechos de los más vulnerables, la protección de los ecosistemas naturales-históricos, los llamados de atención sobre los efectos del cambio climático y la desprivatización del Estado en los sectores de la salud y la energía eléctrica. El progresismo, para los más visibles agentes de las mesnadas uribistas es sinónimo neocomunismo, que no es otra cosa que el nuevo "coco" con el que asustan a incautos, ignorantes y en general a las audiencias que creen a pie juntillas lo que dicen los medios hegemónicos. 

Los integrantes del "Quinteto fascista" no se atreven a criticar lo sucedido en Gaza y en USA, pero parecen inspirarse en las figuras de Netanyahu y Trump para afianzar su proyecto antiprogresista. El objetivo es claro: regresarnos a los tiempos de la Seguridad Democrática, al Estado militarista "saca ojos", eso sí, afinando las estrategias y las formas para depurar étnica, periodística, cultural y políticamente a los sectores societales a los que Petro les devolvió las tierras, los reconoció identitariamente y les despertó la conciencia de clase con la que hoy creen entender y comprender de una mejor manera qué es eso de militar en la derecha.

Mientras el fascismo criollo de manera pragmática se congrega a pesar de los mutuos cuestionamientos éticos y morales entre sus más visibles figuras, las fuerzas progresistas y de la izquierda democrática se enredan en acuerdos políticos y programáticos y se tranzan en una lucha intestina en la que sobresalen los más ególatras. Parecen no comprender estos últimos que los cuatro años de Petro, con todo y errores, despertó en sectores populares urbanos y rurales la esperanza de superar un desarrollo económico que promueve la concentración de la riqueza en pocas manos, somete a la Naturaleza a procesos de transformación insostenibles y afianza la operación de un Estado que además de militarista, actúa bajo los parámetros que impone el ya naturalizado ethos mafioso que distingue a la derecha  con el que auspició la corrupción público-privada en el sistema de salud y lo que es peor, en el mundo castrense. 

De triunfar la derecha en el 2026, no se puede descartar que reaparezcan los paramilitares para echar para atrás la valerosa pero incipiente reforma agraria que viene impulsando Petro. No habrá fuerza pública para defender a los campesinos que hoy siembran comida en sus parcelas, pues lo primero que hará la derecha de regresar a la Casa de Nari es hacer una purga en el Ejército y la Policía y por esa vía regresarnos a la doctrina del enemigo interno, extendida por supuesto al campesinado y a todo aquel que se atreva a exigir el cumplimiento de sus derechos. 



URIBE Y VARGAS LLERAS JUNTOS - Búsqueda Imágenes

domingo, 7 de septiembre de 2025

69 CANDIDATOS PRESIDENCIALES EN COLOMBIA

 

Por Germán Ayala Osorio 

En Colombia, como en otros países, la Política suele asumirse y operar como un negocio en el que afloran los intereses individuales y privados (legales e ilegales) con el objetivo único de capturar una o varias funciones públicas o al Estado en su conjunto. Finalmente y dadas las limitaciones del sistema productivo, el ejercicio de la política funciona como una bolsa de empleo que naturaliza el clientelismo y por tanto la corrupción público-privada. Al final, como dijo Pepe Mujica, "la eterna madre del acontecer humano (la política), quedó engrillada a la economía y el mercado", delegando el poder".  

Los cerca de 70 precandidatos presidenciales que ya inscribieron sus candidaturas ante la autoridad electoral confirman que la Política se asume como una enorme bolsa de empleo. Esa proliferación de aspirantes da cuenta de la crisis de los partidos políticos, así como del exagerado carácter garantista de un régimen electoral que contrasta con los problemas históricos de una democracia formal como la colombiana. Nuestra democracia deviene, además de procedimental y formal, bancarizada que no es otra cosa que la financiación interesada y perversa de las campañas por parte de los  banqueros y la apertura de cuentas bancarias y la entrega de las pólizas como garantía de seriedad de los movimientos por firmas o la de los aspirantes que de manera individual aspiren a llegar a un cargo de elección popular.

Por supuesto que en el listado hay políticos tradicionales (los llaman "profesionales") o conocidos por la opinión pública por haber cumplido funciones públicas en gobiernos pasados e incluso en el que ya está en camino de terminar. También hay otros nombres que terminan siendo el hazmerreir de muchos colombianos porque sueñan con llegar a la Casa de Nariño sin maquinaria electoral, pero sobre todo, sin un proyecto político claro. Aunque en esto último coinciden con varios aspirantes "profesionales" que  repiten el estribillo "vamos a recuperar a Colombia" o dicen tener ahora sí la solución a todos los problemas del país, la misma que jamás exhibieron cuando fueron ministros en pasadas administraciones. Por el contrario, esos mismos aspirantes presidenciales, cuando fungieron como ministros, se encargaron de agravar los problemas para los que dicen tener la solución.  

Mientras que hay colectividades que se preparan para definir en "primarias" sus candidat@as con aspirantes que no hacen parte de este largo listado, los medios masivos ni siquiera se tomarán la molestia de entrevistar a quienes insistirán hasta el final, a pesar de no contar con el músculo financiero y mucho menos con el apoyo político y la capacidad para negociar adhesiones que les signifique puestos burocráticos. Eso sí, cuando un medio periodístico decide "volverlos famosos" siempre lo hará con el ánimo de ridiculizarlos o mostrarlos como parte del "folklor electoral" de esa Colombia macondiana en la que cualquier homúnculo puede llegar al Solio de Bolívar. Bueno, ya el país sabe que cualquier pendejo puede llegar a la casa de gobierno. Andrés Pastrana Arango e Iván Duque Márquez fueron la prueba incontrastable de esa realidad política. 

Adenda: por más erótico que resulte el 69, ese número de aspirantes suena más a "prostitución" de la "eterna madre del acontecer humano". 


69 aspirantes presidenciales en colombia - Búsqueda Imágenes

MAURICIO LIZCANO ARANGO

LEONARDO HUERTA GUTIERREZ

JAIME ARAUJO RENTERIA

CLAUDIA NAYIBE LÓPEZ HERNÁNDEZ

JUAN DANIEL OVIEDO ARANGO

RICARDO PÉREZ GONZÁLEZ

ALVARO LEON PARDO CONTRERAS

JHON JAIR SEGURA TOLOZA

MARTHA VIVIANA BERNAL AMAYA

DAVID ANDRÉS LUNA SANCHEZ

JUAN PABLO GÓMEZ GUANCHA

JOSE ECCEHOMO GAMBA MARTÍNEZ

FABIO ANTONIO FORERO CHAVEZ

JUAN CARLOS TORRES NOGUERA

DANNY SEQUEDA BECERRA

RAUL SANTIAGO BOTERO JARAMILLO

ALBERTO LIZARAZO

CLAUDIA LORENA FERNANDEZ VALENCIA

CESAR AUGUSTO PINZÓN

JORGE IVÁN ROJAS

ERNESTO SÁNCHEZ HERRERA

NEYS SANTANA SARMIENTO JIMÉNEZ

SONDRA MACOLLINS GARVIN PINTO

JOHN EDISON MOSQUERA BLANCO

VICKY DÁVILA

DAGOBERTO SANTOYA PENA

PIERRE ONZAGA RAMIREZ

ESAU JACKSON PEÑA MATEO

JOSE DE JESÚS VARGAS VALENCIA

REYES MIGUEL PRETEL HERNANDEZ

ARMANDO VILLEGAS CENTENO

MAURICIO CÁRDENAS SANTAMARÍA

PEDRO PABLO DIAZ

JOSUE MARTINEZ ROMERO

DANIEL ANDRÉS PALACIOS MARTÍNEZ

HILMAR MARIO MORENO VILLARREAL

MIHALY FLANDORFFER

JUAN ESTEBAN TORO PARRA

ESTEFANIA ARENILLA GUERRA

LUZ MARIA ZAPATA ZAPATA

JOSE IGNACIO MARQUEZ DAZA

JUAN DE ZUBIRIA RAGO

RAFAEL ALONSO QUINTERO MORA

GERMAN ROJAS OLARTE

DUVAN FELIPE TORRES PEDRAZA

ABELARDO GABRIEL DE LA ESPRIELLAOTERO

JORGE ALBERTO BASTIDAS SPROCKEL

DIEGO FELIPE URREA VANEGAS

JORGE LUIS JAIMES PABON

WILFREDO PARDO HERRERA

ALEJANDRO TIQUIMIDAS FERNANDEZ

ADOLFO DAVID PIMIENTA MALDONADO

BRIGITTE NAYIBE CEBALLOS

ELIECER VILLA GIRALDO

VIENA LUCIA HERNANDEZ DIAZ

GUSTAVO MATAMOROS CAMACHO

FABIO TRUJILLO TORRES

JUAN CARLOS CÁRDENAS REY

HÉCTOR OLIMPO ESPINOSA OLIVER

ANIBAL GAVIRIA CORREA

JUAN GUILLERMO ZULUAGA CARDONA

LUIS GILBERTO MURILLO

LUIS MANUEL RIVAS PARRA

HERMES BOCANEGRA BARBOSA

HENRY HUMBERTO MARTÍNEZ SÁNCHEZ

FRANCISCO SOLÍS ENCISO CRUZ

EDYEE SAA CARABALI

ALEXANDER FRANCISCO HENAO OTÁLORA

JOSE JOAQUIN OSORIO RUIZ


sábado, 9 de agosto de 2025

CASO URIBE VÉLEZ EN SEGUNDA INSTANCIA: ¿QUÉ PASARÁ?

 Por Germán Ayala Osorio

 

Después de la lectura de la ejemplar condena a 12 años de prisión domiciliaria contra el expresidente Uribe, su reseña ante el INPEC y las movilizaciones en rechazo a la decisión adoptada por la jueza 44, Sandra Heredia, el país y el tablero político-electoral entran en una etapa crucial que se dará una vez se confirme o se anule dicha condena. En cualquier caso, ese hecho jurídico-político irá a la correspondiente instancia de casación que podría poner fin al caso cuando el país esté sumergido en las elecciones de 2026.

Si el Tribunal Superior de Bogotá confirma la condena proferida por la jueza Heredia la derecha uribizada, encarnada en los más poderosos agentes del Establecimiento, deberá tomar la decisión de abandonar políticamente al caído expresidente, no sin antes agradecerle por haberles facilitado capturar el Estado para sacarle provecho económico y político durante los últimos 20 años; o por el contrario, dar continuidad a una lucha jurídica y política que no valdría la pena seguir dando por el desgaste de la propia imagen del exmandatario y la de ellos como sus patrocinadores. El fortalecimiento del progresismo y quizás del petrismo como una real opción de poder, pero, sobre todo, como narrativa que derrotó a lo que el país conoce como el uribismo, son variables y una realidad que la derecha uribizada deberá tener en cuenta al momento de tomar esa trascendental decisión.

Si por el contrario el Tribunal Superior de Bogotá decide meterse en el berenjenal social, jurídico y político de anular la decisión de la jueza 44, entonces la derecha uribizada saldría fortalecida y el país entraría en la peligrosa etapa de “venganza política” con el regreso de la seguridad democrática y la aplicación a rajatabla de la receta neoliberal. Echar para atrás todo lo actuado por el gobierno Petro en materia de salud, reforma pensional, laboral y entrega de tierras, entre otras, harían parte del proyecto político y económico de esa derecha que no quiere desmarcarse del lúgubre ethos que representa el temido expresidente y reo.

En esas hipotéticas circunstancias, los candidatos presidenciales del medroso centro político estarán atentos para saber qué decisión tomar: si mantener sus simpatías con el expresidente antioqueño o por el contrario tomar distancia y asumir la tarea de dar por fin vida  a esa franja ideológica y política que se resiste a florecer por la cobardía de aquellos que temen reconocer los daños que Uribe Vélez le hizo al país, pero sobretodo darle la razón a Petro de las condiciones de postración en las que la derecha ha mantenido al Estado, al aparato productivo y a millones de colombianos.

Eso sí, hay una derecha no uribizada que está cansada del tóxico liderazgo de Uribe Vélez, pero no tiene el suficiente músculo económico y mucho menos el carácter para salir públicamente a exigirle al temido reo que “suelte al país” y que se vaya a “chocholiar” a sus nietos. Hay empresarios “mamados” de Uribe. Ojalá salgan públicamente cuando se confirme la sentencia en segunda instancia. Ese será el momento preciso para ponerle fin al uribismo.

En lo que respecta a los candidatos presidenciales, por ahora la serpenteante Claudia López Hernández parece proclive a tomar distancia del sujeto condenado, apelando a su pasado como académica, lugar de enunciación desde el que desenmascaró a Uribe y el proyecto paramilitar que lo llevó al poder en el 2002. Eso sí, López Hernández no es de fiar. En cualquier momento gira a la derecha o hace creer que lo hará hacia el progresismo.

El caso de Vicky Dávila es diferente en la medida en que la “periodista-periodista” siempre fue una ficha de los agentes del Establecimiento y es defensora de oficio de Uribe Vélez de tiempo atrás.  En lo que toca a Sergio Fajardo y a pesar de su silencio estratégico, su condición de paisa, exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín el país sabe que su corazón es uribista. No vale la pena hacer referencia a los precandidatos De la Espriella y Santiago Botero Jaramillo, pues Colombia sabe que sus “propuestas de dar balín y destripar a la izquierda” hacen parte del “ADN uribista”. 


uribe y las marchas del 7 de agosto - Búsqueda Imágenes

miércoles, 18 de junio de 2025

DIOS Y PATRIA EN LAS ELECCIONES DE 2026

 

Por Germán Ayala Osorio

Hay asuntos que siempre aparecen de manera reiterada en las campañas electorales en Colombia. En el listado están la paz, la defensa de la Patria y los sempiternos procesos de negociación política con los grupos al margen de la ley que le disputan el control del territorio al Estado y retan su autoridad y legitimidad; también, los problemas que vienen atados a la operación de grupos armados ilegales (paracos y “guerrillas”) como el secuestro, la extorsión y los “paros armados”; así como el desempleo y la ya naturalizada corrupción público-privada.

Al escenario electoral de 2026 llegaría uno nuevo: la invocación a Dios. En ese aspecto ya candidatas y precandidatos empezaron a usar sus creencias religiosas para atraer votantes, en particular a aquellos que, camándula en mano, rosarios, velones y cuanta imagen de santos conocen han pasado por el improvisado altar que montaron a las afueras de la clínica Santa Fe para pedir por la recuperación del precandidato Miguel Uribe Turbay. Por supuesto que buscarán cautivar a otros cientos de miles que desde sus hogares ruegan al mismo Dios que salve al nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982).

Vicky Dávila y María Fernanda Cabal en varias ocasiones dejaron claro que comparten el mismo Dios y que su proyecto político está fincado en el poder divino para sacar adelante al país. Al mostrarse solidarias y apesadumbradas por lo sucedido con Miguel Uribe se acercan a los valores cristianos y a la misma iglesia católica.

La congresista del Centro Democrático y precandidata de esa colectividad gritó a voz en cuello que “… Colombia no se arrodilla a los violentos, Colombia no es socialista, somos un país libre, Dios nos hizo libres, el pueblo colombiano no es de Gustavo Petro”.

Entre tanto, la candidata de los clanes Gilinski y Gnecco también aludió a Dios al momento de registrar su movimiento Valientes, plataforma con la que espera recoger firmas que avalen su candidatura. Esto dijo la periodista candidata: “por un país seguro, justo, por un país unido, ¡por un país valiente! ¡El Movimiento Valientes está aquí, y no nos detendremos! Dios nos protege y nos guía”.

Santiago Botero, el candidato antioqueño fue más lejos que Cabal y Dávila. Botero quiere ser presidente porque Dios le mandó un mensaje que él acogió como una obligación moral y patriótica para “salvar a Colombia”: “Dios me hizo un llamado para combatir el mal, hoy en día no es la izquierda contra la derecha, quiero que menos colombianos se quieran ir del país”.

Cuando se invoca a Dios y se incluye como parte de las ideas políticas, la razón y la fe entran en escena haciendo aún más complejo el diálogo político, la discusión de las propuestas en un escenario electoral ideológicamente crispado y violento. Quien exprese con mayor fervor su devoción y miedo a Dios quizás termine siendo elegido presidente o presidenta, lo que contribuirá a ahondar la crisis de la política y por esa vía a minimizar la posibilidad de que los colombianos discutan de manera razonada asuntos públicos que deben atenderse anteponiendo a la fe el conocimiento técnico y la razón argumental como factores claves para que las decisiones políticas no terminen contaminadas por fanatismos religiosos.

Al parecer, el presidente Petro ya se dio cuenta de que Dios jugará un papel clave en las venideras elecciones presidenciales y congresionales. La llegada del “Pastor” cristiano Alfredo Saade Vergel al gobierno en calidad de “jefe de gabinete” confirmaría que efectivamente viviremos una campaña presidencial “contaminada” por la Fe y las creencias en un poder sobrenatural.

Saade Vergel es un activista petrista que usó la religión y sus particulares creencias para disipar en el pasado los señalamientos que recaían sobre Petro por ser “ateo”. Esto respondió ante el llamado del jefe del Estado: “Gracias presidente @petrogustavo por su confianza. A Dios todo honor y toda gloria, a mis detractores los invito a tomar café, el país nos necesita para que el amor pueda vencer al odio. Levántate, Colombia cautiva de esperanza”. Saade propuso cerrar el Congreso e incluso medios de comunicación, muy seguramente con la bendición de su Dios.

 Cabal, Botero y Dávila, en nombre de Dios, ofrecen bala o balín; mientras que Saade, en nombre de la misma Deidad, quiere que el país "se levante", no sin antes cerrar el Congreso y los medios de comunicación. 

Imagen tomada de Infobae

martes, 17 de junio de 2025

VICKY DÁVILA: ¿COACH O CANDIDATA PRESIDENCIAL?

Por Germán Ayala Osorio

 

La candidata presidencial de los clanes Gnecco y Gilinski, Vicky Dávila Hoyos registró ante la autoridad electoral su Movimiento Valientes. Se trata de otra microempresa electoral que fenecerá una vez la contienda electoral termine o quizás antes si sus patrocinadores aceptan que Dávila es una débil candidata y que un eventual gobierno de ella se parecería a la nefasta administración de Iván Duque Márquez.

En el acto de oficialización de su aspiración presidencial señaló que luchará “por un país seguro, justo, por un país unido, ¡por un país valiente! ¡El Movimiento Valientes está aquí, y no nos detendremos! Dios nos protege y nos guía”.

El nombre de Valientes suena ridículo e infantil, propio de una candidata que exhibe un discurso básico, propio de quien suele reducir la complejidad del país y de su historia a consignas efectistas muy parecidas a los titulares y tratamientos amarillistas que caracterizaron su carrera periodística.

Quizás la mayor debilidad de Vicky Dávila esté en su pobreza conceptual, fruto de su poca lectura y la incapacidad para establecer relaciones y lecturas cruzadas de los fenómenos. Además, es obediente, sumisa, racista, clasista, cizañera y arribista.

Si leemos con cuidado la consigna, encontramos que apela a lugares comunes: un país seguro, justo, unido y valiente. Su arenga la acerca más a una “coach política”, que a una candidata presidencial formada y capaz de gobernar a un país complejo como Colombia.  Además de conservadora y goda, Dávila Hoyos suele revolver política y religión, peligroso cóctel ideológico en una sociedad creyente, camandulera y “provida” que niega y conculca los derechos a morir con dignidad, al aborto y al matrimonio igualitario. Esos mismos “provida” legitimaron los 6402 crímenes de lesa humanidad cometidos durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez.

Al igual que el candidato Santiago Botero, un Mesías moralizante, la periodista-candidata se presenta como una enviada de Dios, esto es, como una mujer salvadora, quizás la soñada Mesías en un país de Mesías hombres y de machos mesiánicos. Además, ofrece lo mismo que el candidato antioqueño: bala, bala y bala; o mejor, balín, balín y más balín.

Dávila de Gnecco desconoce cómo opera el Estado. Su experiencia periodística es quizás su más negativa experiencia agenciando lo público: fue gobiernista, en particular, siempre defendió a Uribe Vélez y a su círculo de poder. La periodista-periodista siempre fue la estafeta de los agentes más retardatarios del Establecimiento colombiano. Eso sí, con su candidatura gana -descansa-  el periodismo, pero pierde la Política (en mayúscula).

Bajo ese nombre de Valientes, Dávila de Gnecco recogerá firmas para un movimiento ciudadano que, como todos, terminará capturado o sometido a las fuerzas clientelistas de los partidos tradicionales. De resultar electa, Dávila Hoyos gobernará de la mano del uribismo, de Vargas Lleras, Peñalosa y de toda la rancia derecha bogotana. Todos los movimientos ciudadanos por firmas no son otra cosa que una fachada y una estratagema política-electoral de quienes creen posible engañar a los votantes, presentándose como independientes cuando los acompañan los vicios y las prácticas politiqueras que convirtieron la democracia colombiana en una formalidad.





viernes, 6 de junio de 2025

¿SON PRESIDENCIABLES ALEJANDRO GAVIRIA URIBE Y SANTIAGO BOTERO JARAMILLO?

 

Por Germán Ayala Osorio

En la cumbre 59 de Asobancaria se presentaron 7 “presidenciables” ante el público y frente a tres periodistas que prometieron un debate que al final no se dio por el formato elegido. Cayeron, como en otras oportunidades, en el error de hacer preguntas complejas para responder en un minuto y cerraron el “debate” con otras pensadas más para “corcharlos y comprometerlos” hacia futuro.

Haré referencia a las intervenciones de dos de los siete precandidatos presidenciales: Alejandro Gaviria Uribe y Santiago Botero Jaramillo. El primero, exrector de la universidad de los Andes, subdirector del Departamento Nacional de Planeación durante el gobierno de Uribe, exministro de Salud de Santos y exministro de Educación de Petro. Gaviria habla como académico, pero actúa como un político tradicional.

El segundo, empresario antioqueño, admirador del expresidente Uribe Vélez y auto proclamado enviado de Dios para salvar al país. Botero llegó vestido con una sudadera en la que se leía “Dios es mi socio” y en la camiseta, “Confío en Dios” como respaldo a la “revelación divina” que lo puso en el escenario electoral. Botero se expresa como un típico paisa camorrero y enredador. A leguas se le nota que arrastra vacíos conceptuales alrededor de qué es el Estado moderno, los pesos y contrapesos de la democracia. Su “habladito” paisa lo acerca más a un vendedor callejero y lo aleja del talante deseado de un candidato presidencial.

Gaviria Uribe se definió en la señalada convención bancaria como un liberal y humanista. Coherente con su auto definición, respondió que no reestablecería relaciones diplomáticas con Israel de resultar electo presidente de la República. Poco creíble resulta esa promesa si revisamos su tibia postura frente a las prácticas genocidas perpetradas por Israel contra el pueblo palestino asentado en la franja de Gaza.

El país recuerda cuando se atrevió a fustigar al ejército israelí por un ataque a un hospital. Luego de ser confrontado por un vocero del gobierno de Netanyahu, Gaviria escribió en su cuenta de X: “Estimado embajador, reaccioné a la información de la prensa global que señalaba a Israel como el causante de la explosión. Con la nueva información que se ha conocido, reconozco que fue un señalamiento apresurado. Procedo a borrar el mensaje inicial. Reitero el llamado de muchos sobre la urgencia del respeto a la población civil, los derechos humanos y los trabajadores de la salud”.

Como humanista deja mucho que desear si se tiene en cuenta que jamás tomó distancia del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe, por las 6402 víctimas de los mal llamados “falsos positivos”.

Señaló que tiene dudas sobre el talante democrático del presidente Petro a raíz de la decisión de decretar la Consulta Popular, vista por el exministro y otros de los “presidenciables” como una afrenta a la institucionalidad democrática y un rompimiento del equilibrio de poderes.

Entre tanto, Botero Jaramillo dijo que sí reestablecería relaciones con Israel de llegar a la Casa de Nariño. La postura asumida por el empresario antioqueño es coherente con su idea de la seguridad. Mientras que en otras partes del mundo e incluso en el país se habla de seguridad humana, Botero reduce el complejo asunto a dar “balín” a todos los que se atrevan a protestar y afectar la movilidad y los derechos de los demás en esos escenarios en los que hay colisión de derechos. “Sin justicia no hay seguridad, nadie va a invertir en un país riesgoso. Vamos a tocar la constitución y hacer reformas a la justicia para darle dientes a las fuerzas militares y a la policía… salirnos de una cantidad de convenios que tienen secuestrada a la justicia… y poder volver a Colombia similar al Salvador. La paz la volvieron un negocio de bandidos”.

Santiago Botero estaría dispuesto a imponer seguridad y garantizar justicia sin tener en cuenta los derechos humanos. La réplica que le hizo Gaviria a su propuesta de “dar balín” (es decir, bala, bala y bala) acercó al empresario paisa a los terrenos en los que suelen moverse los chafarotes y machos cabríos premodernos como Uribe que se olvidó de los derechos humanos. Frente a los procesos de paz, Botero se mostró alejado de cualquier posibilidad de dar continuidad a esos intentos por lograr la paz a través de la negociación política. Lo que se traduce en el regreso a los tiempos de la seguridad democrática de su admirado expresidente Uribe Vélez.

Gaviria no es un humanista. Esa es la pose con la que quiere vender su candidatura. Es un neoliberal consumado y un cómplice político del manejo irresponsable que hicieron las EPS de la integración vertical. Entre tanto, Botero es un paisa bravucón y uribista que cree que es posible gobernar este país con los vacíos conceptuales que rápidamente exhibió en el señalado escenario de Asobancaria.

 


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