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lunes, 23 de marzo de 2026

ME MANDARON AL INFIERNO

 

Por Germán Ayala Osorio

Los colombianos llegarán a la próxima contienda electoral acosados por los efectos que dejaron el proceso de paz de La Habana y el plebiscito por la paz, instancias que dividieron el país entre “patriotas” y “pro-guerrilleros”.  Sin duda alguna, un reduccionismo que sirvió de excusa para dividir a la sociedad entre el Sí y el No, es decir, entre “buenos” y “malos”; esa caricatura del país sostiene ética, moral y políticamente las candidaturas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella basadas en la defensa de la Patria a partir de la aplicación sin límites de ninguna clase del principio weberiano de la violencia legítima del Estado a través de la política de seguridad democrática, la misma con la que se “justificaron” por lo menos 6402 ejecuciones extrajudiciales (falsos positivos). Asociado a este, se escuchan frases como “vamos a recuperar el rumbo, al país; vamos a reconstruir a Colombia”, expresiones que dan cuenta de la lectura simplista, mentirosa y moralizante de una derecha que no supera haber perdido la Casa de Nariño con Gustavo Petro.

Mientras que el candidato del progresismo Iván Cepeda Castro representa a las víctimas del Estado fruto de la aplicación de la seguridad democrática de la mano del principio de la “enemigo interno”, Paloma Valencia y De la Espriella representan a quienes le apuestan al regreso a los tiempos en los que comandantes militares exigían a sus subalternos “litros de sangre” y gritaban “a mi no me traiga detenidos”.

Si se examina con atención entre las dos lecturas o formas de representación de la realidad del país aparece una idea de la paz que reeditará la insondable división que dejaron el proceso de paz de La Habana y el plebiscito por la paz. El fracaso de la paz total es el combustible con el que se mueven las fuerzas sociales, económicas y políticas que nos quieren regresar a los tiempos en los que los paramilitares fungían como agentes bisagra o simplemente fueron la autoridad estatal en vastos territorios.

La siguiente anécdota de alguna manera explica el nivel de crispación ideológica y la animadversión hacia todo lo que haga referencia a la pacificación por las buenas del país, a la izquierda y al pensar diferente.

Venía caminando muy cerca de mi lugar de residencia. En sentido contrario venía una señora de unos 70 años, con una sombrilla, protegiéndose de un sol canicular. Al cruzarnos se detuvo y me preguntó que si podía hacerle un favor. A lo que accedí con un sí y una tímida pregunta: de qué se trata, señora.

La dama respondió: “que me acompañe a rezar para que nuestro señor Jesucristo no permita que un guerrillero y ateo resulte elegido presidente de la República”. Aunque sorprendido, le respondí: “no señora”. Su reacción a modo de pregunta fue contundente: “¿Es usted guerrillero, ateo? Le dije que no, pero que apoyaba el proyecto progresista. Seguí mi camino y la “cucha” se quedó gritando “ateo, guerrillero, satanás, te irás al infierno”.

La escena me hizo pensar en qué le habrá pasado a la señora para llegar a ese punto de mendigar oraciones a un extraño para “salvar a Colombia de ser gobernada por un guerrillero y ateo”, en referencia directa a Iván Cepeda. No es necesario explicar que Cepeda jamás empuñó un fusil y desconozco si cree o no en Dios, asunto que me resulta irrelevante, aunque peligroso cuando se usa políticamente.

Llegué a pensar que la “cuchita” aún vivía en los tiempos de la campaña Petro presidente, quien como todos saben militó en el M-19. Hasta donde sé, Petro defiende los principios de la Teología de la Liberación y es creyente. De lo que sí estoy seguro es que la señora no había despertado de un coma inducido justo antes del inicio de la campaña presidencial que finalmente llevó a la presidencia de Colombia al primer y último exguerrillero.

Mientras me llega la hora de irme para el infierno al que me mandó la “cucha buscadora" de feligreses que la acompañen en su particular cruzada, seguiré escribiendo columnas (o calumnas) sobre los asuntos y problemas de una sociedad premoderna, conservadora, goda, puritana, morbosa y de doble moral que insiste en mezclar política, religión, fe y altas dosis de ignorancia. La paz política seguirá siendo un materia pendiente, cualquiera sea el presidente de la República porque las guerrillas se transformaron en carteles, en mafiosos de camuflado como los llamó Petro.



viernes, 13 de marzo de 2026

LA DERECHA RECREA UN NUEVO MIEDO

 


Por Germán Ayala Osorio

 

El candidato de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella y periodistas de Blu radio le están apostando a recrear lo que bien se puede llamar un nuevo miedo para asustar al electorado, en particular a aquellos que militan dentro del progresismo y la izquierda y otros que pueden sentirse cautivados por las ideas y el proyecto político que encarna el candidato presidencial Iván Cepeda Castro.

La derecha sabe que los “cocos” del castrochavismo y el neocomunismo están debilitados, lo que obliga a la prensa afecta y a otros agentes políticos de esa misma mesnada a crear un nuevo “coco”, que verdaderamente asuste al electorado. Por eso, De la Espriella y los periodistas de Blu radio están interesados en diseminar entre los colombianos el terror que les produce que, ante la falta definitiva de Iván Cepeda Castro, Aída Quilcué lo remplazaría. Es decir, que una “mujer, indígena y sin títulos académicos” sería la presidenta de Colombia.

El solo hecho de imaginar que el país pueda ser gobernado por una mujer indígena y sin los siempre sobrevalorados títulos académicos les produce escalofrío a los opinadores de Blu radio y al propio Abelardo de la Espriella quien, sin referirse de manera directa a Aída Quilcué, lanzó la “alerta” y de paso defendió a José Manuel Restrepo, quien en caso de faltar el abogado, el país podría estar tranquilo porque su vicepresidente es un “economista de la universidad del Rosario, con una maestría en Economía de la London School of Economics, especialización en Alta Gerencia en Inalde y doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Bath en el Reino Unido”.

Mientras que Quilcué y el pueblo Nasa consideran que los TLC, el neoliberalismo y la política agraria atada a los monocultivos constituyen “planes de muerte”, el economista, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella,  es un agente neoliberal que sigue a pie juntillas las recetas del FMI, lo prescrito en el Consenso de Washington y por supuesto apoya los intereses de los grandes latifundistas y ganaderos interesados en intervenir selvas para imponer el modelo de la gran plantación, potrerizar y especular con el valor de la tierra.

El miserable uso electoral y político de la condición de salud del candidato presidencial del progresismo ya hace parte de la agenda mediática. La reacción de Cepeda no se hizo esperar:

“Señores Néstor Morales y Felipe Zuleta:

La condición de la salud de toda persona es un asunto que debe ser tratado de la manera más responsable por los medios de comunicación. Cualquier duda sobre la salud de una persona sembrada con base a una especulación o rumor, genera representaciones falsas sobre la capacidad idónea para ejercer en forma óptima una función en la vida pública. Como lo he informado de manera rigurosa y responsable, mi decisión de asumir la candidatura presidencial por el Pacto Histórico se ha hecho sobre la base de estrictos controles médicos que son verificables. Si ustedes poseen información en el sentido de que tengo algún problema que me impida ejercer la Presidencia de la República por mi condición física o mental, solicito se sirvan informarlo de manera pronta y oficial. De no ser así, exijo a ustedes que no se propaguen especulaciones que puedan tener propósitos electorales”.

Con ese nuevo “coco”, Blu radio y De la Espriella exponen su clasismo, racismo y lo que es peor: niegan la existencia y la importancia de las instituciones democráticas que se activarían en el preciso momento en el que Cepeda, en calidad de presidente de la República, falte por razones de salud. Desechan también que el equipo de ministros y asesores, el Congreso y otros poderes públicos que estarían obligados a respaldar a la lideresa indígena Quilcué.



Nota: imagen tomada de Pulzo

jueves, 12 de marzo de 2026

OVIEDO POR FIN DIO EL SÍ, PERO...

 

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Por fin llegó a su final el novelón que armaron Paloma Valencia Laserna y Juan Daniel Oviedo: el exconcejal de Bogotá y exdirector del DANE será la fórmula vicepresidencial de la candidata presidencial e “hija” del expresidente y exconvicto, Álvaro Uribe Vélez. Al parecer las “líneas rojas” planteadas por Oviedo, en forma de chantaje, se esfumaron en el mini “conclave” que armaron después de los resultados de la Gran Consulta de la Derecha. Primó la idea de “correr” hacia el “centro” al proyecto uribista. Por supuesto que se trata de una estratagema electoral pues el uribismo representa a la derecha mafiosa, conservadora, anacrónica, neoliberal, violenta, machista, clasista, racista, homofóbica y misógina a la que no le interesa morigerar sus discursos.

Horas antes, el candidato presidencial Iván Cepeda Castro escogió a la lideresa del pueblo indígena Nasa, Aída Quilcué como su fórmula vicepresidencial. En esa decisión no hubo aspavientos y mucho menos la exposición de “líneas rojas” porque las dos figuras comparten un mismo proyecto de país. Se dieron, sí, reacciones a favor y en contra dentro y fuera de las huestes del progresismo. Emergió, como era de esperarse, el clasismo y el racismo muy propios de una sociedad como la colombiana en la que una parte importante de la élite y de comunidades subalternas desdicen de sus procesos de mestizaje, lo que les permite explicar y justificar las prácticas racistas. Al final, a Quilcué no la bajaron de “india ignorante, sin carrera universitaria y sin experiencia para gobernar en caso de falta del Presidente”.

El candidato presidencial de la ultraderecha y de una parte de la derecha uribizada, Abelardo de la Espriella eligió a José Manuel Restrepo, reconocido agente neoliberal y exministro de Hacienda del gobierno de Iván Duque Márquez. Se trata de “dos mestizos blanqueados” que representan con lujo de detalles a la Colombia clasista y negacionista de su propio mestizaje. De la Espriella intenta ocultar su ignorancia en asuntos del Estado, su desfachatez y su proyecto totalitario usando a Restrepo su trayectoria académica como pararrayos. 

Entre tanto, el eterno candidato presidencial Sergio Fajardo Valderrama hizo lo propio y se la jugó por Edna Bonilla, exsecretaria de Educación en la alcaldía de Claudia López. De la candidatura de Fajardo no hay mucho que decir porque lleva años exponiendo lugares comunes para no comprometerse con nada. Su campaña no cuenta. Y como él mismo reconoció: "él no inspira nada".

Las tres principales campañas representan con inusitada claridad al país, más allá de la actual coyuntura política e ideológica de la que se advierte que deviene polarizada, crispada y violenta entre dos extremos: la izquierda, atada al nombre de Petro y la candidatura de Cepeda; y la derecha, ancorada a la figura del expresidente Uribe y la candidata presidencial Paloma Valencia Laserna. Entre esos extremos intenta pelechar un “centro” fantasmal y medrosos desde el que se escuchan frases vacías como la expresada por Fajardo Valderrama: “Vamos a trabajar juntos por hacer el cambio serio y seguro que necesita Colombia. Para sacar a Colombia de la contienda entre extremos. Para tender puentes en lugar de tender trincheras”.

De la trayectoria y lo expresado por cada uno de los candidatos se desprenden por lo menos dos países diferentes e irreconciliables. La Colombia de Cepeda-Quilcué le habla a los indígenas, campesinos y afros que llevan años sobreviviendo a la violencia de los actores armados, legales e ilegales; también a los colombianos pobres de las barriadas golpeadas por políticas segregacionistas y un modelo económico y político que los necesita vulnerables para que el populismo de derecha alcance sentido de realidad. La compraventa de votos y el clientelismo son las formas más comunes a través de las cuales la derecha históricamente viene sometiendo a los más pobres y vulnerables a sus lógicas. Es decir, una suerte de populismo no reivindicativo, que niega identidades.

Por supuesto que también le habla a la élite blanca neoliberal, racista y clasista que lleva más de doscientos años apostándole a la desaparición, física y simbólica de los pueblos afros e indígenas y  comunidades campesinas cuyas identidades el gobierno Petro reivindicó, empoderó y defendió de la violenta ortodoxia neoliberal.

La Colombia de Valencia-Oviedo le habla a los agentes del Establecimiento que sufrieron derrota electoral y política en el 2022 y les dice que están dispuestos a todo con tal de recuperar el Estado para consolidar los procesos de privatización iniciados por César Gaviria Trujillo y afianzados durante los 20 años de uribismo.

Quienes intentan consolidar la narrativa que indica que la dupla Valencia-Oviedo deviene con un carácter progresista, lo que supone un golpe duro a las toldas de la izquierda y el proyecto progresista que representan Cepeda-Quilcué, deben de saber que Paloma Valencia no es precisamente una mujer feminista. Por el contrario, su simpatía y comodidad con las prácticas machistas le alcanzan para “adorar a Uribe” y obedecerlo en todo por cuanto la candidata presidencial tiene con el expresidente una relación patriarcal (padre-hija), fundada en la figura de un papá violento al que sí o sí, hay que obedecer.

Eso sí, de ganar Paloma Valencia la presidencia, millones de colombianos, con la ayuda de la Gran Prensa dirán que la derecha puso por primera vez en la historia política del país a una mujer en la Casa de Nariño y a un gay en la vicepresidencia. No creo que a Oviedo le interese representar los intereses de la población LGTBQ+. No. Oviedo es un uribista enclosetado que la prensa en las últimas semanas infló hasta hacerlo ver como un outsider. Otros tantos dirán que alcanzó la presidencia de la República la “hija-muñeca” de Uribe, una mujer machista y un gay de derecha. Al final, Oviedo se ganó su "periodicazo". 

martes, 10 de marzo de 2026

DE LA ESPRIELLA Y SU FÓRMULA VICEPRESIDENCIAL



Por Germán Ayala Osorio

Iván Cepeda ya destapó su carta vicepresidencial: Aída Quilcué, lideresa indígena del pueblo Nasa. La decisión de Cepeda ya genera grietas al interior del progresismo y quizás alentará los conflictos interétnicos ya existentes en el norte del Cauca.

Horas después, el candidato de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella hizo lo propio: anunció que su fórmula vicepresidencial será José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda del Gobierno de Iván Duque. Restrepo es un consagrado neoliberal. Falta que la candidata de la derecha uribizada, Paloma Valencia le informe al país si Juan Daniel Oviedo aceptó o no ser su vicepresidente. La invitación al exconcejal de Bogotá y exdirector del DANE se entiende como el esfuerzo desesperado del uribismo de “acercarse o parecer de centro” para matizar que Valencia Laserna es la candidata de la derecha  y de la ultraderecha.

Hablemos de José Manuel Restrepo. Se trata de un economista de la universidad del Rosario, con una maestría en Economía de la London School of Economics, especialización en Alta Gerencia en Inalde y doctorado en Dirección de Instituciones de Educación Superior por la Universidad de Bath en el Reino Unido. Restrepo tiene, además de los títulos académicos que la derecha neoliberal exige para ser ministro de Hacienda e incluso presidente de la República, el convencimiento de las bondades de las recetas del FMI y la aplicación de lo prescrito en el Consenso de Washington.

De llegar a la Casa de Nariño Abelardo de la Espriella, de la mano de su fórmula vicepresidencial, los procesos de “desprivatización” del Estado que echó a andar el gobierno Petro quedarán suspendidos e incluso reversados porque la intención es retornar a la captura privada y mafiosa del Estado para que siga operando al servicio de una élite mezquina y precapitalista que se esconde detrás de la ortodoxia económica (bajos salarios, desregulación laboral, la mano invisible del mercado y control de la inflación) para justificar la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la baja productividad.

Restrepo demandó ante el Consejo de Estado el incremento del salario mínimo. Para argumentar su solicitud ante el alto tribunal de lo contencioso apeló al mismo argumento atado a la ortodoxia económica en la que milita: sería catastrófico para el país en materia de inflación. Esto dijo en su cuenta de X, una vez conocida la decisión del presidente Petro: “A demandarlo, en beneficio del 90 % de los colombianos que se ven afectados por la medida del día de hoy del Gobierno. No podemos permitir la destrucción de Colombia sin argumentos de sensatez”. Ya estamos a 10 de marzo y el país no está destruido. 

Lo que el país no puede olvidar es que Restrepo, como ministro de Hacienda es responsable del sobreendeudamiento del país, en condiciones desfavorables, que dejó el nefasto gobierno de Iván Duque Márquez. Una de las deudas adquiridas a corto plazo la pagó el gobierno Petro. 

En las mesnadas de la derecha criticaron fuertemente a Restrepo por haber aceptado la invitación del bravucón candidato presidencial de ser su fórmula vicepresidencial. Juan Carlos Botero, por ejemplo, señaló en su cuenta de X: “Entiendo el cálculo político de nombrar a José Manuel Restrepo vicepresidente de Abelardo de la Espriella. Lo que no entiendo es que José Manuel Restrepo lo acepte. Con esa sola decisión perdió mi respeto para siempre. El señor creció en ambición, pero se desplomó en dignidad”.

Huelga recordar que el candidato presidencial que asegura que “la ética nada tiene que ver con el ejercicio del derecho” admira a Milei y a Bukele, lo que lo convierte en un político anti derechos, violento, retardatario y amigo de los agentes del neoliberalismo, doctrina aplicada en Colombia desde 1990, con los estragos ya conocidos: pobreza extrema, desigualdad, captura privada y mafiosa del Estado; concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos, desempleo e informalidad estructurales.

Restrepo está tan feliz con el llamado que le hizo el "Tigre" que ya gritó "firme por la Patria", el ridículo y patriotero eslogan del abogado cordobés. Es posible que en su paso por el nefasto gobierno de Duque haya espetado "ajúa", el grito de batalla del chafarote Eduardo Zapateiro y del propio homúnculo del Iván Duque Márquez. 

lunes, 9 de marzo de 2026

ARRANCÓ LA CARRERA PRESIDENCIAL

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Una vez conocidos los resultados electorales, el escenario político y la contienda presidencial se reducen al enfrentamiento de dos fuerzas políticas en el Congreso de la República: el uribismo, de la mano del Centro Democrático y la figura del expresidente Uribe Vélez que, a pesar de que se “quemó”, su vigencia electoral no se puede soslayar; y el progresismo, en cabeza de Gustavo Petro, que está en camino de consolidarse social y políticamente en un país “derechoso” que siempre despreció y miró con desdén a quienes venían exigiendo el reconocimiento de los derechos de comunidades históricamente vulneradas y usadas electoralmente por los partidos tradicionales para garantizar el clientelismo y la naturalizada compra y venta de votos.

Aunque no se alcanzaron las mayorías en el Congreso, la votación del Pacto Histórico es relevante en la medida en que recoge el sentir de millones de colombianos que se sienten representados en un proyecto político que le apuesta a desprivatizar el Estado y por ese camino cumplir con lo ordenado por la Carta Política de 1991, un marco normativo garantista que fue perdiendo legitimidad y aplicabilidad por cuenta de la ortodoxia económica, la corrupción público-privada y por supuesto la captura mafiosa del Estado por parte de clanes políticos, gamonales y grupos económicos.

El triunfo de Gustavo Petro y los resultados de la contienda electoral del 8 de marzo constituyen un certero golpe a la hegemonía de una derecha neoliberal que minimizó el poder de convocatoria del presidente de la República y su consolidación como un líder popular que se la jugó por hacer reformas sociales sin modificar sustancialmente el modelo económico y político. Más claro: no hubo necesidad de “convertirnos en Venezuela o Cuba” para mejorar las condiciones de los asalariados, cuyos derechos fueron reducidos por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, un neoliberal al servicio de banqueros y empresarios codiciosos.

Aunque falta por salir el tarjetón presidencial oficial, los aspirantes de la derecha y la ultraderecha que llegarán a primera vuelta son Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia y Sergio Fajardo, todos cercanos y simpatizantes de las ideas del expresidente Uribe Vélez.  Entre tanto, el candidato único del progresismo es Iván Cepeda Castro. Claudia López y Roy Barreras jugarán como “comodines” después de la primera vuelta presidencial. La lucha electoral y política parece reducirse al enfrentamiento entre Cepeda y la “hija” de Uribe, Paloma Valencia[1].

La carrera presidencial arrancó

Definida la conformación del Congreso la carrera presidencial arrancó bajo las condiciones que impone un mapa político en el que funcionan muy bien las maquinarias políticas, los clanes políticos tradicionales y la seducción electoral a punta de promesas, contratos y puestos públicos.

Los congresistas del Pacto Histórico que llegan por primera vez al legislativo tienen la obligación de prepararse para cumplir a cabalidad con sus funciones constitucionales; entre tanto, los que repiten, deberán liderar en los territorios, ojalá con la ayuda de los nuevos, los procesos de conquista de los votos necesarios para triunfar en primera vuelta con Iván Cepeda. De no lograr esa victoria, la continuidad del proyecto progresista se complicaría en segunda vuelta por los apoyos que recibiría Paloma Valencia de Fajardo y De la Espriella.

Convencer a los indecisos, a los que nunca votaron e incluso a quienes se dejan meter miedo de la narrativa uribista con la que se insiste en que Cepeda es un “neocomunista” que aplicará en Colombia el modelo cubano o el venezolano será una tarea titánica que asumirán los congresistas elegidos este 8 de marzo.

Entre tanto, el gobierno Petro deberá redoblar esfuerzos para mitigar las incertidumbres e incluso la rabia de los usuarios de la Nueva EPS, afectados por las lógicas mercantiles de las prestadoras del servicio y de otros actores de un sistema de salud permeado por el ethos mafioso que de manera natural acompaña al modelo neoliberal. De igual manera, llevar soluciones de corto, mediano y corto plazo a las víctimas del invierno en Córdoba y otros departamentos.

El candidato presidencial, Iván Cepeda deberá esforzarse para desmentir a quienes lo tildan de “comunista”. Sus asesores de imagen deben recoger las críticas que a diario recibe de la prensa hegemónica, los miedos que diseminan la radio y la televisión, así como examinar con criterio la imagen y las sensaciones que proyecta el candidato con su outfit, lenguaje y el rictus al momento de relacionarse con los simpatizantes y sus detractores.  Conquistar a los jóvenes será clave.

Aceptar entrevistas y rondas por los medios tradicionales, promover debates argumentados y usar las redes sociales; por supuesto, atender los llamados de los influencers y generadores de contenidos cercanos al Pacto Histórico hace parte de lo que en adelante deberá proponer el equipo de campaña y el propio candidato.

A pesar de los errores comunicacionales cometidos por el gobierno, Petro construyó una imagen genuina de “hijo del pueblo”. El carisma del presidente de la República y su inteligencia sistémica deben de servir para, si es el caso, ajustar la imagen de Cepeda en una campaña presidencial que será compleja, difícil y agotadora. No hay nada ganado.



[1] Paloma Valencia Laserna reconoció que ve a Uribe como su “papá”. https://ayalalaotratribuna.blogspot.com/2026/03/paloma-valencia-y-el-dia-internacional.html

 

domingo, 8 de marzo de 2026

GANADORES Y PERDEDORES DE LA JORNADA ELECTORAL

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Después de los resultados de la jornada electoral del 8 de marzo quedan ganadores y perdedores. Empecemos con estos últimos: la periodista Vicky Dávila (con 226 mil votos) fracasó con rotundo éxito en su aspiración de ganar la Gran Consulta uribista a la que llegó sin propuestas, pero con un discurso anti-Petro que, al final, de nada le sirvió. Quedó de quinta entre nueve aspirantes. Su derrota resulta significativa en la medida en que el antipetrismo como fórmula para conquistar votantes se debilita en aquellos que con o sin maquinaria política, insistan en adelante en hablar mal del saliente gobierno, cuando hay avances significativos en asuntos sociales y económicos.

Otros dos perdedores son Roy Barreras (obtuvo menos 300 mil votos) y Daniel Quintero (menos de 250 mil sufragios), presuntos defensores del progresismo. El primero, en su primera declaración una vez conocidos los resultados criticó a Petro por haberle dicho a los petristas que no votaran la consulta y le alcanzó para augurar una derrota de Iván Cepeda si no logra convocar al espectral centro que la gran prensa empezó a visualizar con la sorpresiva votación de Juan Daniel Oviedo (un millón doscientos mil votos); por el contrario, Quintero se ofreció a seguir luchando por la consolidación del proyecto progresista.  

Dentro del grupo de perdedores se cuenta también Claudia López Hernández (con cerca de 550 mil votos) quien de manera tardía cambió sus ataques contra el petrismo y el uribismo para terminar defendiendo las reformas sociales del gobierno Petro y señalar al uribismo como el sector a derrotar en primera vuelta. Con ese resultado, López debilita al llamado “centro político”, espectro en el que ella insiste en decir que pertenece, cuando claramente es una mujer de derecha. En eso se parece a Sergio Fajardo, candidato que irá a primera vuelta, pero que deberá analizar muy bien este resultado. De pasar Paloma Valencia a segunda vuelta, muy seguramente Fajardo terminará en las toldas uribistas con las que tiene una vieja simpatía y cercanía.

El ganador de la jornada es el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez quien logró imponer a Paloma Valencia Laserna. Así las cosas, el político antioqueño mantiene su vigencia política y poder electoral, circunstancias que lo confirman como el Gran Titiritero. Valencia, sin lugar a duda, será, de llegar a la Presidencia, una especie de “Iván Duque 2.0” cumpliendo el rol de la “muñeca” de Uribe Vélez.

Los tres millones de votos alcanzados por Paloma Valencia le envían un mensaje claro a Abelardo de la Espriella, candidato presidencial uribista que con la débil maquinaria del movimiento Salvación Nacional queda sujeto a la decisión final que deberá tomar el expresidente Uribe entre continuar apoyando a Paloma Valencia o invitar a Abelardo de la Espriella para que sea él quien finalmente lleve las banderas del Centro Democrático. Se trata de una decisión en la que confluyen el machismo de Uribe y la desconfianza que le genera Paloma Valencia por ser mujer. Ya veremos qué sucede.




sábado, 7 de marzo de 2026

TRUMP Y EL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Con el apoyo de 12 gobiernos de América Latina, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump le apuesta a naturalizar su propia doctrina (Donroe) a través de la creación del Escudo de las Américas contra los Carteles de la Droga. Por fuera de esa alianza quedaron Brasil, México y Colombia, cuyos mandatarios no tienen afinidad ideológica con el pederasta que despacha desde el salón Oval de la Casa Blanca.

Se trata, sin duda alguna, de una nueva forma de intervención en el destino de América Latina. En el pasado fue la Alianza para el Progreso y más recientemente el Plan Colombia, aplicado durante los ochos años del gobierno de Álvaro Uribe con resultados discutibles: no se derrotaron a las guerrillas, aunque si obligaron a las Farc-Ep a replegarse y negociar con el Estado un tratado de paz; el negocio del narcotráfico se mantuvo a flote en gran medida porque sus dinámicas siguen atadas a los intereses de la banca, nacional e internacional que lava las fortunas de origen ilegal y a las lógicas del poder político y social; el desplazamiento forzado de comunidades campesinas, negras e indígenas y de colonos garantizó una contrarreforma agraria que favoreció el latifundio y los monocultivos de palma africana y caña de azúcar. Más de seis millones de colombianos fueron desterrados de sus territorios. Y en materia socioambiental se registró el deterioro socioambiental de valiosos y frágiles ecosistemas selváticos durante las dos administraciones de Uribe Vélez.

Con el Escudo de las Américas contra los Carteles de la Droga los ataques militares contra Irán, la eventual caída del régimen cubano y la consolidación del tutelaje sobre Venezuela el presidente Trump logra mantener alejados los focos de la prensa local y mundial de los archivos Epstein en los que está directamente implicado en calidad de violador de niñas y por supuesto  la  violenta persecución étnico-identitaria contra los migrantes latinos que desató de la mano de ICE, una fuerza supremacista con rostro nazista.

La reunión con los 12 presidentes se desarrolló en Miami. Trump lo dijo con asombrosa claridad: “Acordamos usar fuerza militar letal para destruir estos siniestros carteles y sus redes terroristas". Las consecuencias de dicha amenaza-propósito tocan de manera directa el futuro de Colombia, único país de la región en el que sobreviven las guerrillas de los años 60 y está en un proceso electoral en el que hay candidatos presidenciales que proponen un Plan Colombia 2.0 y otros que insisten en hablar de paz con los grupos armados ilegales permeados por el negocio del narcotráfico.

El primer efecto práctico es que Trump desconoce la naturaleza sociopolítica del conflicto armado interno y por esa vía recupera la tesis de la “amenaza terrorista” que Uribe usó para borrar de un plumazo las causas objetivas y subjetivas que legitimaron el levantamiento armado en el país.

El segundo efecto se sentirá con rigor a partir del 7 de agosto de 2026. De continuar el proyecto progresista en cabeza de Iván Cepeda, su gobierno estaría impelido, por presiones de Washington, a abandonar la idea de pacificar el país a través de la negociación política. Si por el contrario la derecha logra poner en la Casa de Nari a Paloma Valencia, Sergio Fajardo o en su defecto al bukelista Abelardo de la Espriella, entonces Trump y la godarria colombiana estarán de plácemes porque volverá la “guerra contra las drogas y el terrorismo” y con esta la persecución a los líderes de la izquierda democrática y del progresismo como sucedió con la aplicación de la política de seguridad democrática (2002-2010).

Hay que leer con atención el mensaje allegado desde el Departamento de Estado, que la BBC registró: “Esta histórica coalición de naciones trabajará conjuntamente para impulsar estrategias que pongan fin a la injerencia extranjera en nuestro hemisferio, a las pandillas y carteles criminales y narcoterroristas, y a la inmigración ilegal y masiva".

Y finalmente, habría un tercer efecto político e ideológico del orden territorial y continental con el que estilos de gobierno como los de Bukele (El Salvador), Kast (Chile) y Noboa (Ecuador) salen exaltados y legitimados por el belicista y violador de los derechos humanos que despacha desde la Casa Blanca.

Vale la pena recordar frases de Simón Bolívar y a Eduardo Galeano para comprender lo que puede significar el Escudo de las Américas: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad". Y estas dos del escritor uruguayo: 1. “El mundo está organizado por la economía de guerra y la cultura de la guerra”. 2. “El mundo se está convirtiendo en una inmensa base militar, y esa base se está convirtiendo en un hospital mental del tamaño del mundo. Dentro del manicomio, ¿cuáles están locos?”.




LINA MARÍA GARRIDO: VULGAR Y HOMOFÓBICA



Por Germán Ayala Osorio

 

Lina María Garrido es una representante a la Cámara por Arauca que aspira a convertirse en senadora de la República con el apoyo institucional de Cambio Radical y Abelardo de la Espriella. En su cuenta de X se presenta como “la del sombrero” con dos lemas de campaña: “antipetrismo de verdad” y la “patria se defiende”. Con el primero, confirma su enfermiza animadversión hacia el jefe del Estado y el proyecto político progresista; y con el segundo, ratifica su apoyo al candidato presidencial de la derecha uribizada. Garrido espetó en un trino que “defenderá la Patria como un Tigre”, en directa alusión al converso mata gatos, Abelardo de la Espriella.

La admiración entre la congresista y el candidato presidencial es mutua: el abogado que asegura que la ética nada tiene que ver con el derecho dejó ver su simpatía por la lenguaraz mujer del sombrero: “Mujeres como @linamariagarri1 necesita nuestra democracia, aguerrida, valiente, determinada y patriota”.

También es reconocida por su lengua procaz y homofóbica con la que recién atacó al presidente Petro, convertido en su enemigo político a pesar de haber votado por él en la campaña presidencial de 2022. Garrido y De la Espriella comparten el mismo enemigo político y ese lenguaje desvergonzado, insolente, atrevido, impúdico, obsceno, grosero, indecente, indecoroso, descarado y cínico. Los dos son homofóbicos o por lo menos practican una homofobia selectiva: les encantan los “maricas” de derecha; a los de la izquierda los desprecian y atacan con inusitada violencia.

En medio del escándalo mediático por la aparición del presidente Petro en la película Padilla, la señora del sombrero escribió en X lo siguiente: “lástima que ya habían sacado al ministro <<marica>> de la Igualdad. Yo creo que a @petrogustavo le habría gustado mucho hacer un par de escenas con él, posiblemente jugando a las espaditas o clavándole la…espada. En fin, qué lástima”.

Es fácil deducir el chiste que está detrás del comentario homofóbico de Garrido y el estado de adolescencia en el que se quedó atrapada la HP Garrido. (Honorable Parlamentaria). La respuesta de Petro no se hizo esperar: “la verdad no me hubiera gustado jugar con él, señora congresista, pero con usted tampoco”.

A sus 38 años, Lina María Garrido habla como una adolescente y actúa como una mujer poco preparada y con graves vacíos conceptuales alrededor de categorías clave para liderar debates y proponer proyectos de ley:  Estado, democracia, neoliberalismo, progresismo, multilateralismo, orden internacional, política y lo político, entre otras categorías que claramente le deberían de impedir aspirar a continuar en el Congreso.

Por haberse quedado atrapada en la etapa de la adolescencia escolar y dado que no controla su pérfida lengua, lo mejor que puede pasar es que se “queme electoralmente”. En la derecha hay mujeres y hombres mejor preparados que la señora del sombrero. Lina María Garrido practica la homofobia, selectiva o no, por su condición de mujer machista, levantada en territorios de machos cabríos que admiran a ese otro machito antioqueño que dijo años atrás “donde lo vea le voy a dar en la cara marica”.

jueves, 5 de marzo de 2026

¿JUAN DANIEL OVIEDO REALMENTE “DEFIENDE” A PETRO?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Juan Daniel Oviedo Arango tiene a más de uno sorprendido y cautivado por la “defensa” que viene haciendo del gobierno Petro, frente a los ataques de sus compañeros de la consulta de la derecha uribizada, conocida como la Gran Consulta por Colombia.

Por supuesto que se trata de una “defensa” que parece genuina, pero que realmente obedece a los cálculos políticos del precandidato presidencial que muy seguramente buscará la alcaldía de Bogotá, ante el fiasco que los bogotanos asocian y reconocen en la figura de Carlos Fernando Galán, actual alcalde de los capitalinos. Y para lograr llegar al Palacio de San Carlos, Oviedo necesita quedar bien con el petrismo de la capital del país y los que militan en el “centro”, eso sí, sin distanciarse de la derecha en la que encuentra su razón de ser.

Oviedo Arango sabe que Paloma Valencia, la “muñeca” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, es la eventual ganadora de la consulta. Muchos creen que Oviedo Arango se equivocó al hacer parte de la consulta del uribismo. Hay quienes lo veían midiendo fuerzas con la exalcaldesa Claudia López y Leonardo Huerta, en la llamada Consulta de las Soluciones. Lo cierto es que el exdirector del DANE está haciendo una campaña inteligente, interesante y sin el odio que destilan hacia Petro, Vicky Dávila, Paloma Valencia y el resto de los precandidatos de la Gran Consulta Uribista.

Eso sí, esa “defensa” interesada del gobierno Petro no lo convierte en progresista y mucho menos en un político de izquierda. No. Aunque se auto percibe como el “sapo de la consulta de la derecha”, él sabe muy bien que sus diferencias con los ocho precandidatos hacen parte del juego electoral. Una vez termine la campaña, habrá borrón y cuenta nueva.

El episodio homofóbico del que fue víctima Juan Daniel Oviedo de parte del retrógrado y fanfarrón candidato presidencial de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella, provocó el respaldo de sus compañeros de la consulta y de otros sectores de la opinión cercamos a la derecha.

Ya veremos qué sucede. Lo cierto es que Oviedo Arango, songo sorongo, está labrando el camino para que el país piense en una nueva derecha, alejada de lo que se conoce como el uribismo y de María Fernanda Cabal, quien aspira a fundar un nuevo partido de derecha (ultra), cercano quizás al partido español VOX con quien Cabal tiene relaciones cercanas y profundas simpatías ideológicas. Cabal, junto a los miembros de VOX, insisten en batirse en duelo con el fantasma del comunismo y del socialismo. A pesar de haber renunciado del Centro Democrático y distanciarse de Uribe Vélez, María Fernanda Cabal sigue empeñada en luchar contra ese tenebroso espectro llamado comunismo. La política vallecaucana considera que “los comunistas son como el cáncer. Todo lo que tocan lo dañan. Tienen una habilidad especial de transformarse. Se visten de colores. A veces se vuelven ambientalistas, a veces se vuelven animalistas”.

Oviedo es de derecha, pero quizás de una derecha más inteligente y racional capaz de exponer disquisiciones como esta: “hay gente que prefiere que el país se incendie antes de que le vaya bien, simplemente porque no están en el poder. Esa es la realidad. La gente se alegra de que al gobernante le vaya mal simplemente porque es de la oposición, y eso no puede ser”.




lunes, 23 de febrero de 2026

EL URIBISMO LLEGARÁ A PRIMERA VUELTA CON CUATRO FICHAS

 




Por Germán Ayala Osorio

 

El sistemático debilitamiento del “teflón” que recubrió por más de una década a la oscura figura de Álvaro Uribe Vélez no significa que el uribismo, como seudo doctrina política y estructura que naturalizó el ethos mafioso, esté en crisis. En medio de la “explosión” de candidatos y precandidatos presidenciales (por lo menos hay 16), el llamado uribismo llegará a primera vuelta con 4 aspirantes: Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia Laserna, Roy Barreras y Sergio Fajardo Valderrama. El primero, un patriotero que piensa como chafarote; la segunda, una política obsecuente que se hinca sin rubor alguno ante su admirado Mesías; el tercero, un hábil "camaleón" que aprendió a jugar a tres bandas; y el último, un matemático que se extravió en la política porque aprendió más a dividir, que a sumar.

Con matices, las cuatro candidaturas están atadas al ideario neoliberal y a la intención manifiesta de regresar al país a los tiempos de la seguridad democrática, con todo y los 6402 crímenes de Estado que dejó la aplicación a rajatabla de dicha política pública. Que Barreras hable de dar continuidad al proyecto progresista es la mascarada con la que está vendiendo su candidatura. 

De la Espriella, Valencia, Barreras y Fajardo proponen, en materia de salud, “salvar a las EPS”, esto es, devolverles el rol de intermediación financiera, origen del colapso del sistema por cuenta del desvío continuado de millonarios recursos por parte de las EPS, que terminó en la quiebra de cientos de IPS, en particular de los hospitales públicos. El abogado que desdice de la ética para el ejercicio del derecho plantea un “plan de choque para estabilizar el sistema”, lo que supone la entrega de billonarios recursos a las EPS.

La senadora caucana, que propuso dividir el departamento del Cauca entre mestizos e indígenas, para salvar el sistema de aseguramiento en salud propone “titularizar la deuda de las EPS”, lo que no es otra cosa, de acuerdo con Vicente Calvo, que “convertir la deuda de las EPS en bonos garantizados por la nación, más deuda para los colombianos premiando bandidos que nunca cumplieron la ley”. Roy Barreras propone lo mismo que Valencia Laserna. "La titularización de la deuda permitiría aliviar la presión económica sobre las EPS y los prestadores, mejorar el flujo de recursos y evitar interrupciones en la atención", señaló el médico vallecaucano. 

Entre tanto, Fajardo Valderrama habla de “auditorías externas a las EPS y una mesa de concertación entre todos los actores del sistema para “avanzar en una solución”. Al final, los 4 candidatos de Uribe defienden la intermediación de las EPS para que el sistema siga siendo inviable financieramente, pero políticamente aprovechable.

Insisto: Uribe Vélez está salida. Y esta quizás sea su última campaña electoral, por eso hará hasta lo imposible por poner en la Casa de Nari a un nuevo títere o por primera vez, a una "muñeca". 



sábado, 21 de febrero de 2026

EL MUNDO LLORA LA PARTIDA DE WILLIE COLÓN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Partió Willie Colón, el gran Maestro de la salsa. El “mundo lo llora”, grita la prensa con el común “universal” con el que usualmente las empresas mediáticas intentan darle un sentido planetario a hechos y sucesos de especial relevancia social y política; en este caso, el fallecimiento del músico nacido en El Bronx (NY), pero criado en Puerto Rico.

Le queda al mundo y en particular a Colombia las letras de canciones como Juanito Alimaña, Tiempo pa’matar, el Gran Varón y Talento de televisión. En un ejercicio de extrapolación tan forzado como el universal con el que los medios masivos colombianos registran la muerte de Colón, cito en este texto apartes de las mencionadas canciones para conectarlas con la actual coyuntura electoral y política por la que atraviesa Colombia.

En una sociedad homofóbica como la colombiana, el Gran Varón debió servir por lo menos a dos propósitos: el primero, para comprender que ser homosexual no obedece a un problema mental solucionable con choques eléctricos a los que fueron sometidos aquellos seres con orientaciones sexuales diferentes; y el segundo, para confrontar a la cultura dominante que por muchos años legitimó la violencia homofóbica, al tiempo que ocultaba las “mañas” de curas, políticos, empresarios y periodistas pedófilos, pederastas y homosexuales enclosetados y protegidos por ser hijos de la élite política y económica.

¿A cuántos hombres y mujeres les tocó salir del país como a Simón, el protagonista de la canción el Gran Varón? “Al extranjero se fue Simón, lejos de casa se le olvidó aquel sermón. Cambió la forma de caminar. Usaba falda, lápiz labial y un carterón”. Y cuántos murieron en la “sala de un hospital, de una extraña enfermedad… Al enfermo de la cama 10, nadie lloró”.

Durante varios meses, la misma prensa que hoy despide a Willie Colón se prestó para poner en duda la condición de “Gran Varón” del presidente Petro; lo mismo pasó recientemente con el candidato presidencial de la ultraderecha, Abelardo de la Espriella. El “Tigre” fue señalado por otro político de haber sido el “novio del entonces fiscal general de la Nación, Mario Iguarán”. Es decir, a Petro y De la Espriella se les habría olvidado aquel sermón al que aludía Colón en su famosa y pegajosa canción: “Cuando crezcas vas a estudiar, la misma vaina que tu papá, óyelo bien, tendrás que ser, un gran varón”.

Además de homofóbica, la sociedad colombiana es machista, clasista y racista; e históricamente, enemiga de los "comunistas "y de la izquierda, de allí la necesidad electoral y política de “destriparlos” o de esperar a que haya Tiempo pa’ matar (los). “(Tiempo pa' matar) Por el machismo. (Tiempo pa' matar) Contra el comunismo (Tiempo pa' matar) Salen como un noble soldado, vuelen agríos y mutilados (Tiempo pa' matar) Con heroísmo (Tiempo pa' matar) ¡Pum! Para el racismo”.

Talento de televisión es una oda o crítica al machismo: “No tiene talento, pero muy buena moza. Tiene buen cuerpo y es otra cosa. Muy poderosa en televisión. Tiene un trasero que causa sensación”. Nada más que agregar.

Y en cuanto a Juanito Alimaña, todos los colombianos reconocen que por lo menos en política hay un personaje de la vida política de este país que se parece mucho al de la letra de la icónica canción. La periodista Claudia Morales dijo en una columna, sobre el hombre que la violó, que “lo oyen y lo ven todos los días”. Sin duda alguna, una verdadera alimaña. El nombre de ese miserable que la violó se escribe con A de Antioqueño. Espero que el lector haya logrado reconocer de quién se trata. Daré otra  pista: es de muy baja estatura (moral). Y como cantaba el Maestro de la salsa: “Todos lo comentan, nadie lo delata. Y aunque a todo mundo le robó la plata, todos lo comentan. Nadie lo delata”.

Buen viaje, Maestro Willie Colón. Acá nos quedaremos lidiando con la prensa y la sociedad pacata, conservadora, goda, clasista, machista, racista, homofóbica y anticomunista.




viernes, 20 de febrero de 2026

LOS THERIAN

 Por Germán Ayala Osorio

 

En estos tiempos de sobreexposición de egos, subjetividades y autodefiniciones identitarias, los “Therian” ocupan por estos días el lugar privilegiado, efímero y pasajero de la “viralidad” de las redes sociales, convertidas estas en una suerte de nuevo confesionario y teatrino en los que la condición humana se construye y deconstruye a diario en medio de conflictos armados, “guerras arancelarias”, amenazas nucleares y la naturalización de la pederastia en círculos de poder integrados por hombres y mujeres.  

Cómo se auto percibe Usted es la pregunta con la que se inicia el viaje hacia la efímera fama, los likes y videos virales con los que se confirma que el mundo parece estar viviendo una etapa de máxima estupidización por cuenta de los excesos de aquellos que están dispuestos a llamar la atención en TikTok y X, bien para legitimar genocidios, invasiones o simplemente para monetizar las cuentas de los llamados “influenciadores”.

La prensa tradicional y hegemónica local y mundial no tardó mucho en plegarse a la exhibición de los Therian, individuos que se identifican- se auto perciben- con animales no humanos. Actúan como perros, zorros, leones, jaguares, panteras y gatos, entre otros.

Los titulares de prensa legitiman a las redes sociales como nuevos espacios de socialización temprana, ante la crisis de la escuela y quizás de la familia como instituciones modernas creadas para “humanizarnos”: “Quiénes son los 'therian', el fenómeno viral que triunfa entre los jóvenes y por qué arrasa en redes; Therians: qué son y por qué cada vez más jóvenes se suman a esta tendencia viral”.

Unos reducen el “fenómeno” a una moda, mientras que otros lo asocian a expresiones no contestatarias de jóvenes que se divierten actuando de esa manera o que quizás están llamando la atención de la sociedad y de sus núcleos familiares. Si dichas manifestaciones sirvieran para “animalizar” a quienes desde disímiles formas de poder maltratan a los animales no humanos, domesticados y salvajes, entonces podría pensarse en que los “famosos” Therian están a poco de darle vida a un movimiento animalista de nuevo cuño.

Lo cierto es que los Therian comparten con las “nuevas” identidades sexuales la sobreexposición en las redes sociales y un mismo olvido: la necesidad de comprender la condición aviesa del ser humano para iniciar de manera consciente un proceso universal de construcción ética que nos lleve todos los días a ser mejores personas, sin que importe la orientación sexual. No necesitamos “ladrar o aullar” para entender que hacemos parte de la Naturaleza.

Adenda: en política y en el actual escenario electoral de Colombia, Abelardo de la Espriella se auto percibe como un “Tigre” que ruge y amenaza con “destripar” a la izquierda. Mientras tanto, el presidente Petro usa la imagen del “Jaguar” para reivindicar el poder de un pueblo que despertó después de años de sometimiento. Otros, sin identificarse necesariamente con odiados roedores, actúan como “ratas”; también hay “lagartos” que se mimetizan ideológicamente con fines politiqueros. 





jueves, 19 de febrero de 2026

LA DERECHA URIBIZADA SE QUEDÓ SIN PROMESAS DE CAMPAÑA

 



Por Germán Ayala Osorio

 

El incremento del salario mínimo en un 23,7%, las reformas pensional y laboral, la entrega de tierras a cientos de miles de campesinos y la recuperación de la SAE para fines comunitarios dejó sin margen de maniobra a los precandidatos y candidatos presidenciales de la derecha uribizada. Más claro: el gobierno Petro los dejó, prácticamente sin temas para lanzar promesas en la campaña electoral. Lo único que les queda es insistir en eslóganes cargados de patrioterismo: “vamos a recuperar a Colombia; vamos a salvar al país de la ruina comunista”.

De allí que solo les quedan dos temas históricos y recurrentes en todas las campañas presidenciales: el manejo de la orden público por cuenta de la operación criminal y mafiosa de las “guerrillas” y la lucha contra la corrupción público-privada. Hay un tercer asunto que ya explotan electoralmente: la crisis del sistema de salud y en particular las dificultades que afronta la Nueva EPS para atender de manera eficiente a sus afiliados.

Cuando se acercan las elecciones, las “guerrillas” se hacen sentir con sus ataques terroristas y emboscadas. Demostraciones de fuerza que afectan a la población civil y le sirven a la prensa hegemónica para atacar al gobierno Petro por el fracaso de la “Paz Total”. Las conversaciones o diálogos de paz se vuelven tema de debate entre quienes le apuestan al regreso de los tiempos de la seguridad democrática, con todo y falsos positivos, como Abelardo de la Espriella; y aquellos que, como Cepeda, insisten en darle continuidad a la apuesta gubernamental de buscar una salida negociada al “conflicto armado interno”. Insisten todos en la vieja fórmula: que el Estado llegue a los territorios dominados por los facinerosos. Y eso, jamás sucedió.

La corrupción público-privada es un tema habitual.  La promesa es la misma en todas las campañas: vamos a combatir el ethos mafioso. El resultado es el mismo: todos fracasan. La corrupción en la UNGRD es la mácula que ensucia la imagen del gobierno del cambio. Nadie parece advertir que ese ethos mafioso se naturalizó en Colombia de tal manera que no hay forma de erradicar la corrupción. Insistir en esa promesa constituye un engaño. Quizás sea mejor que recojan la frase del entonces presidente de la República, el inefable Julio César Turbay Ayala: “hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”.

Sergio Fajardo, una de las fichas del expresidente Uribe para los comicios que se avecinan, promete hacer visibles a los mega contratistas que aportarán millones de pesos a su campaña. El ladino candidato presidencial promete hacer seguimiento y rendición de cuentas a los mecenas que invertirán millonarios recursos para llevarlo a la Casa de Nariño. El “Tigre” o alias Papucho, así como Vicky Dávila de Gnecco ofrecen “cárcel para los corruptos”.  Temas recurrentes y promesas vacías.

Y en cuanto a los problemas del sistema de aseguramiento en salud, a los aspirantes presidenciales de la derecha uribizada solo les queda repetir el mismo sonsonete: “el gobierno Petró acabó con el mejor sistema de salud del mundo”.  De la mano de la prensa tradicional explotan electoral y periodísticamente las desgracias de los pacientes, como lo ocurrido con el niño Kevin Acosta. Al final, ocultan el pérfido espíritu empresarial y mafioso con el que las EPS asumieron el cumplimiento de la Ley 100 de 1993. Insisto: no la tienen fácil los precandidatos y candidatos presidenciales de la derecha en estas elecciones en materia de promesas de campaña.



domingo, 15 de febrero de 2026

"COLOMBIA ES OTRA DESPUÉS DE PETRO"

 




Por Germán Ayala Osorio

 

Es posible pensar que el gobierno Petro, con todo y errores, y las actividades proselitistas de influenciadores, youtubers y congresistas del Pacto Histórico consolidaron procesos sociales y políticos propios de un despertar colectivo atado a lo que se conoce como “conciencia de clase”.

Una toma de conciencia alrededor de la identificación de los responsables de la pobreza estructural, la concentración de la tierra y la riqueza en pocas manos; y el discurso de la dignidad y la defensa de los derechos humanos da vida a un fuerte y legítimo relato con el que la derecha uribizada se está topando en las actividades de campaña adelantadas en territorios en los que esa “toma de conciencia de clase” es una realidad cultural que rechaza las promesas de unos candidatos que parece no saber cómo seducir a quienes ya tomaron partido o por lo menos saben por quiénes no pueden volver a votar.

Más allá del bloqueo institucional de las altas cortes y las bancadas uribizadas en el Congreso, el paso del primer gobierno progresista en los últimos 30 años deja marcas indelebles en comunidades rurales y urbanas convencidas de los avances sociales y dispuestas a defender a dentelladas esa narrativa durante y después de las elecciones. Lo conquistado en materia de derechos, adquisición de tierras y reconocimiento identitario es tan significativo que los tropiezos para lograr la reforma a la salud y recientemente la irresponsable suspensión temporal del incremento del salario mínimo vital por parte del Consejo de Estado pasan a un segundo plano porque el pueblo petrista entiende que para consolidar las reformas se necesita de la continuidad del proyecto político en el 2026.

Colombia es otra después de Petro, afirrmó el candidato presidencial y exalcalde de Cali, Maurice Armitage. La frase del empresario y político vallecaucano resume bien el contenido de esa narrativa con la que los petristas y el petrismo como movimiento político están enfrentando las actividades proselitistas de los precandidatos presidenciales que hacen parte de las consultas y las de los candidatos que optaron por irse directamente a primera vuelta.

Fajardo, De la Espriella o Paloma Valencia, en caso de resultar electos presidentes de la República, sus gobiernos encontrarán la resistencia política de comunidades rurales y colectivos urbanos a los que Petro reivindicó identitariamente y les inculcó aquello de la conciencia de clase. Atribuida, real o imaginada la toma de conciencia de clase que deja Petro y el petrismo en millones de colombianos, lo cierto es que hay un despertar ciudadano que requerirá de procesos continuos de consolidación, así se pierda la presidencia en las próximas elecciones. 



EL PERIODISMO EN ÉPOCA ELECTORAL





Por Germán Ayala Osorio

 

El periodismo siempre fue y será un arma política. Y las empresas mediáticas, en particular las que pertenecen a conglomerados económicos fungen como actores políticos, agentes al servicio de la cultura dominante y defensores de oficio del Establecimiento.

El ejercicio periodístico en la actual coyuntura electoral expone por los menos dos maneras de asumir el “oficio más bello del mundo”, según García Márquez: desde las huestes de la prensa hegemónica, tergiversar y mentir son actividades corrientes conducentes con las que se busca golpear, en este caso, al gobierno Petro con el claro propósito de evitar la continuidad del proyecto progresista. Lo vienen haciendo desde el 7 de agosto de 2022.

Y desde las mesnadas de los medios alternativos (portales y medios digitales) las actividades periodísticas están pensadas para defender el gobierno Petro, desmentir a los colegas periodistas de la prensa tradicional y por supuesto afectar la imagen de los candidatos de la derecha que se presentan como faros morales. Por estos días, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella parece haber sido declarado “objetivo periodístico” de los medios alternativos y de periodistas “anti uribistas” como Daniel Coronell, Ana Bejarano y Julián Martínez. Este último, en su canal de Youtube se refiere a unas “chuzadas ilegales” que habría ordenado el abogado Abelardo de la Espriella.

Se suman a los tres señalados periodistas, el medio Vorágine, portal digital que esculcó el pasado de Abelardo de la Espriella y encontró “que el candidato adquirió un predio sobre un título minero que perteneció al ‘Comandante Barbie’. La propiedad colinda con fincas del mismo narco condenado, vinculadas a procesos de extinción, despojo y una de ellas fue base paramilitar”.

La Nueva Prensa también se sumó a la tarea de desnudar el talante ético-político de Abelardo de la Espriella, abogado que de manera jactanciosa afirmó que la “ética no tiene que ver con el derecho”. La Nueva Prensa publicó en su cuenta de X que “en 2012, Abelardo de la Espriella presentó ante la Corte Suprema de Colombia un documento con firmas falsificadas de altas autoridades de Ecuador, incluido el presidente, para simular el retiro de un pedido de extradición y lograr la libertad del narcotraficante Andrés Prada Caicedo. Aunque la Corte ordenó a la Fiscalía investigar a de la Espriella, el caso permanece en la impunidad”.

Entre tanto, la revista Semana, en manos de la familia Gilinski, publica un escandaloso informe en el que se consignan gastos millonarios de la primera dama, Verónica Alcocer.  Esto dice la publicación hebdomadaria, en el pasado, considerada como la mejor revista del país: “Un mes después de la posesión de Gustavo Petro como presidente de la República, se empezaron a entregar una serie de contratos que, a la fecha, suman casi 23.000 millones de pesos para servicios relacionados con la producción y transmisión de productos audiovisuales del Departamento Administrativo de la Presidencia, y que incluyen maquillador y fotógrafo, según las denuncias, a órdenes de la entonces primera dama y en viajes internacionales”. Aunque la presidencia desmiente los hechos e incluso desde la Casa de Nariño se solicitó a Semana que rectificara, lo cierto es que de lado y lado hay declarados “objetivos periodísticos” que confirman la naturaleza política de los medios, sean estos tradicionales, hegemónicos o alternativos.

Así las cosas, y quizás como nunca se había advertido en Colombia el ejercicio del periodismo dejó de ser uno solo en términos de la eticidad del oficio. Ahora mismo y por cuenta de las elecciones al Congreso, las consultas interpartidistas, la elección presidencial, la crispación política e ideológica y la irrupción de las redes sociales, el cumplimiento de las “normas” para garantizar el derecho a estar informado de manera veraz y oportuna se volvió relativo.

Medios como Semana, El Tiempo, Blu radio y La FM, entre otros, hacen oposición política al gobierno Petro y enmascaran esa toma de partido como libertad de prensa y de opinión. La crisis de legitimidad del "oficio más bello del mundo" ejercido por la prensa hegemónica es evidente. 



jueves, 12 de febrero de 2026

LOS “TIEMPOS PERFECTOS” DE LA JUSTICIA Y EL PERIODISMO POLÍTICO

 



Por Germán Ayala Osorio

 

Las decisiones ideologizadas y politizadas que viene adoptando el Consejo Nacional Electoral (CNE) en contra del Pacto Histórico contaron con el concurso del “magistrado” sub judice Álvaro Hernán Prada Artunduaga. Petro lo llamó “vagabundo”.  Prada Artunduaga, sin duda alguna, es una “joya”.

Como el país político sabe, Prada compareció hoy ante la Corte Suprema de Justicia en el juicio en su contra por manipulación de testigos, proceso del que también hacen parte el expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, declarado culpable en primera instancia y absuelto en segunda y el reconocido aboganster Diego Cadena, condenado a siete años de prisión por soborno y manipulación de testigos.

Llama la atención que a pesar de su condición sub judice y su probada animadversión hacia el presidente Petro y en general a todo lo que huela a progresismo o “izquierda”, Prada usó su investidura dentro del CNE para golpear la integridad del fuero presidencial al abrirle una investigación al jefe del Estado por los topes que de acuerdo con Prada, la campaña Petro presidente sobrepasó; además, Prada fue clave en la decisión del CNE, por demás ilegítima, ilegal y antidemocrática con la que se le impidió al candidato presidencial Iván Cepeda Castro participar de la consulta del Frente por la Vida.

El inicio del juicio contra Prada, hoy 12 de febrero, apenas días después de haber sacado de la consulta a Cepeda me hace pensar en que los “tiempos de la justicia son perfectos” cuando los intereses de la derecha se activan para afectar los del gobierno y del Pacto Histórico.

Cambiemos de tercio, pero sigamos con la misma idea de los “tiempos perfectos”. Antes de la primera vuelta y dada la peligrosa e inconveniente posibilidad de que el candidato presidencial de la ultraderecha uribizada, Abelardo de la Espriella llegue a la Casa de Nariño en calidad de presidente de la República, el periodista Daniel Coronell entrevista a David Murcia Guzmán, el cerebro de la pirámide DMG, condenado a 22 años de prisión. Murcia Guzmán se despacha en contra del abogado y candidato presidencial, quien, de acuerdo con lo dicho por el reconocido creador de la tristemente célebre pirámide, le robó cinco mil millones pesos, a lo que se suma que jamás lo defendió jurídicamente, lo que claramente constituye una falta en la eticidad del oficio de abogado.

En el caso de Prada, los tiempos perfectos de la justicia terminaron afectando al gobierno y a Iván Cepeda y a las listas al congreso del Pacto Histórico. Esto es, jugaditas que pudo hacer el “magistrado”, hoy ad-portas de ser condenado: El procurador Bladimir Cuadros solicitó a la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema de Justicia que condene a Álvaro Hernán Prada, por supuestas presiones a testigos en el caso del expresidente Uribe.

Entre tanto, en el caso de DMG y su reaparición pública para confirmar que efectivamente la ética nada tiene que ver con el derecho, los “tiempos perfectos del periodismo político" podrían favorecer al abogado penalista y “mata gatos” si triunfa la narrativa de indica que Coronell, eterno contradictor de Uribe y De la Espriella está jugando duro electoralmente para afectar la imagen y la campaña de uno de los ungidos del expresidente antioqueño. Es probable, por el contrario, que la publicación de la entrevista con Murcia Guzmán empañe la imagen de Abelardo de la Espriella. Ya veremos qué pasa. 

Estos últimos tiempos perfectos del periodismo político podrían favorecer las campañas de Fajardo y Roy Barreras, candidatos presidenciales que gustan mucho en la derecha uribizada porque no habría por ahora escándalos que tocaran las imágenes impolutas del exgobernador de Antioquia y el excongresista y médico vallecaucano.  Así como los “tiempos de Dios son perfectos”- dicen muchos creyentes-, también los son los de la justicia politizada y el periodismo como arma política y electoral. 














miércoles, 11 de febrero de 2026

TRAGEDIA EN CÓRDOBA: RETO ELECTORAL E IDENTITARIO PARA PETRO



Por Germán Ayala Osorio


La tragedia que afrontan los cordobeses por cuenta de un modelo de desarrollo que exhibe problemas de sostenibilidad sistémica constituye un reto político-electoral e identitario para el presidente Gustavo Petro.

Y es así porque en las graves inundaciones hay responsabilidades compartidas entre los delegados del gobierno en el manejo de la hidroeléctrica de Urrá, el gerente que recién dimitió y los agentes políticos y económicos que agenciaron en el pasado actividades antrópicas altamente disruptivas como la ganadería extensiva, la desecación de “madres viejas”, el manejo irresponsable de varias cuencas hidrográficas, incluido por supuesto el de la Ciénaga Grande, ecosistema sometido a intervenciones humanas que afectaron sus funciones de regulación hídrica y su oferta ambiental.

El reto político-electoral es colosal por la dimensión de las inundaciones y las pérdidas de cultivos de pan coger y viviendas que quedaron anegadas y los tratamientos periodísticos catastrofistas que en época electoral se tiñen con el color de los intereses políticos de quienes aspiran a regresar al Congreso y los candidatos presidenciales, como Abelardo de la Espriella, criado en Montería, quien aprovechó la tragedia para criticar al gobierno Petro y a la corrupción en la UNGRD.  De esa manera, el candidato presidencial y abogado que dice que la ética nada tiene que ver con el derecho, ignoró las otras variables que pueden explicar el origen de la catástrofe, que por supuesto ya no son tan naturales como se suele pensar, aunque el cambio climático es una realidad. 

Por supuesto que identitariamente el jefe del Estado se enfrenta a la influencia, al parecer en barrena, del expresidente Uribe Vélez en la señalada región, quien en ese territorio fuera en el pasado el mandamás político-electoral. No se puede olvidar que su diminuta hacienda El Ubérrimo está dentro de la jurisdicción del anegado departamento.

Así las cosas, emerge un reto identitario que, atado a la simbología del poder político, compromete al presidente Petro en y por su condición de cordobés e hijo de Ciénaga de Oro, también afectada por las inundaciones. Las decisiones que adopte el alto gobierno para superar la crisis humanitaria en su departamento se verán reflejadas en las jornadas electorales que se avecinan. Ojalá logre delegar en funcionarios competentes el proceso de recuperación económica y social de las miles de familias que lo perdieron todo; de lo contrario, un frente frío electoral podría golpear el proyecto político del Pacto Histórico. 

Todo lo que diseñe para superar la colosal crisis debe tener en cuenta el eje más impotante del Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno: "Ordenamiento del territorio alrededor del agua. Busca un cambio en la planificación del ordenamiento y del desarrollo del territorio, donde la protección de los determinantes ambientales y de las áreas de especial interés para garantizar el derecho a la alimentación sean objetivos centrales que, desde un enfoque funcional del ordenamiento, orienten procesos de planificación territorial participativos, donde las voces de las y los que habitan los territorios sean escuchadas e incorporadas". 








domingo, 8 de febrero de 2026

EL FALSO SALUDO MILITAR DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA



Por Germán Ayala Osorio

En el saludo militar y el grito Firmes por la Patria de Abelardo de la Espriella, candidato presidencial de la ultraderecha, confluyen por los menos tres representaciones sociales que circulan al interior de las unidades militares y en general en el mundo castrense: la primera, en torno a eso de “ser hombre” (macho). Váyase al Ejército para que se "vuelva hombre", gritaban tíos y padres en el siglo XX;  la segunda, atada a la idea de “amar a la Patria” y la tercera y quizás la más inconveniente y peligrosa la del “enemigo interno”, extendida por Uribe, a la sazón, para perseguir periodistas, críticos, pensadores, académicos, progresistas y la gente de izquierda gracias a la relación amigo-enemigo que entre 2002 y 2010 se naturalizó y  convirtió en doctrina ideológica y política.

A pesar de presentarse como un “penalista exitoso”, De la Espriella es un hombre básico en su lenguaje y poco dado a dar discusiones más allá del ámbito de lo jurídico. Es monotemático, lo que le impide ofrecer una mirada compleja y sistémica de la vida humana y de los problemas del país y del mundo. 

Con el saludo castrense, el abogado y amigo personal de Alex Saab, ficha del régimen venezolano, busca afanosamente parecerse al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez, un militarista que en ocho años usó a las fuerzas militares para sus fines dictatoriales y por supuesto para legitimar su tesis- falsa por demás- con la que aseguraba que “lafar” (léase las Farc-Ep) asesinaron a su honorable progenitor. Ya el país sabe lo que pasó con la seguridad democrática y el actuar de la tropa sin límites morales y éticos y lo que es peor, alejados de la mística castrense. Hay 6402 razones para evitar el regreso de la seguridad democrática y de Uribe, en las "carnitas y huesitos" de Abelardo. 

Así las cosas, elegir a De la Espriella es apostarle a posibilidad del regreso de los falsos positivos y a la privatización del Ejército para fines no patrióticos. El amor que dice profesar Abelardo de la Espriella a la Patria no brota de haberle servido a través del servicio militar obligatorio y mucho menos en calidad de oficial de la reserva. No.  Surge, por el contrario, del mutuo manoseo que suelen ofrecerse los presidentes de la República y los uniformados, imbuidos en las dinámicas de un degradado conflicto armado interno.

La amenaza que lanzó de “destripar a la izquierda” deviene ancorada, por supuesto, a la doctrina amigo-enemigo que inspiró a los uribistas. Con el eslogan “Mano firme, corazón grande” naturalizaron la degradación moral al interior de las fuerzas armadas y engañaron a millones de colombianos que creyeron en las buenas intenciones de un gobierno neoliberal que precarizó las condiciones de millones de trabajadores y afectó en materia grave el derecho colectivo a gozar de un ambiente sano.

Si la actual cúpula militar y los demás miembros de las fuerzas armadas interpretan correctamente el fingido saludo castrense y su grito de campaña, Firme por la Patria, comprenderán que Abelardo de la Espriella es un patriotero más, esto es, un falso patriota. Militares y reservistas: el mencionado candidato presidencial es un actor político (y de teatro) que está jugando con las emociones y usando los símbolos patrios con la discrecionalidad propia de un ateo converso y de un godo recalcitrante. Avanzaremos como sociedad civilizada cuando dejemos de creer en Mesías, Héroes y Patriotas.


ME MANDARON AL INFIERNO

  Por Germán Ayala Osorio Los colombianos llegarán a la próxima contienda electoral acosados por los efectos que dejaron el proceso de paz...