miércoles, 18 de febrero de 2026

ÁLVARO URIBE: DE HOMBRE PODEROSO, A MENDIGO

 




Por Germán Ayala Osorio

 

En el ocaso de su atormentada vida pública, el expresidente Álvaro Uribe pasó de ser un hombre poderoso, a un mendigo. Y no porque haya perdido su fortuna calculada en 12.351’981.000 pesos, sino porque terminó, literalmente, mendigando el apoyo y el voto ciudadano para su causa política, a todas luces ilegítima por las 6402 víctimas que dejó la aplicación de la política de seguridad democrática, la parapolítica y los escándalos de corrupción que rodearon a sus más cercanos colaboradores.

No hay lugar en Colombia en el que no chiflen al expresidente y expresidiario: le gritan “fuera, asesino” y el estribillo “Uribe, paraco, el pueblo está berraco”. Sus últimas luchas políticas se explican en gran medida por el terror que le produce perder el control político en territorios en los que fue por décadas el mandamás. Los delitos que le endilgan al expresidente y que no prescriben judicialmente, lo obligan a mendigar votos y apoyo electoral.  

Uribe pudo llevar la vida relativamente tranquila de expresidentes como Juan Manuel Santos, Belisario Betancur, Iván Duque y el propio Andrés Pastrana: prefirió el camino de la disputa y la reyerta política e ideológica no tanto por ser un “político combativo” como se autodefine, sino por insistir en defender una honorabilidad cuestionada desde su paso por la Aeronáutica Civil.

Uribe Vélez está terminando su azarosa vida política como un mendicante y menesteroso electoral en una sociedad que creyó que él era el Mesías salvador de la Patria. Después de 20 años de uribismo, sectores de esa misma sociedad lo ven con lástima al verlo suplicando el apoyo ciudadano para su candidata presidencial, Paloma Valencia Laserna.

Aunque se da por descontado que su “muñeca” Paloma Valencia Laserna ganará la consulta de la derecha, la nieta de Guillermo León Valencia cargará por siempre la mácula de ser la ungida de Uribe. Una eventual presidencia de la senadora caucana hará recordar a Iván Duque Márquez, quien se graduó con honores como el primer títere del expresidente antioqueño. Valencia Laserna podría ser la primera mujer “marioneta” que llegue a la Casa de Nariño, sede de gobierno convertida entonces en un tenebroso, oscuro y maloliente teatrino. 


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