Por Germán Ayala Osorio
Las renuncias de María Fernanda
Cabal y José Félix Lafaurie al partido Centro Democrático, la pretensión de los
dos de que se discuta al interior de la colectividad la escisión del partido, la
denuncia de fraude en la elección de Paloma Valencia como candidata
presidencial y el asunto del autor intelectual del asesinato de Miguel Uribe
Turbay constituyen una “bomba” electoral y mediática que podría afectar las
campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, las dos únicas opciones
sobre las cuales tendría total dominio el expresidente y expresidiario Álvaro
Uribe Vélez en su afán de mantener a flote un partido político en crisis identitaria
y con una creciente imagen desfavorable.
Vamos por partes, como diría Jack
El Destripador. Las dimisiones de la senadora Cabal y el ganadero Lafaurie
llegan un momento electoral complejo para la derecha uribizada: Iván Cepeda, el
candidato del Gobierno, puntea en las encuestas y en todos los escenarios vencería
a Abelardo de la Espriella, el candidato con el que realmente creen Uribe y José
Obdulio Gaviria que pueden regresar a la Casa de Nari. La elección de Paloma
Valencia como candidata única hoy se entiende más como un ejercicio de
depuración interna, que como una seria apuesta electoral del partido Centro
Democrático. Valencia es obediente y “ama” al expresidente, pero su condición
de mujer le impide contar con el decidido apoyo de Uribe, un consagrado machista. Que los resultados de
las encuestas aplicadas fueron manipulados como lo denuncia Lafaurie no solo
dan cuenta de disputas y malquerencias entre Cabal y José Obdulio Gaviria, sino
de asuntos del pasado que Uribe, reconocido hombre de rencores, jamás olvidó:
que Juan José Lafaurie Cabal, hijo de los dimitentes, dijo en un trino que “es la hora de la
derecha, una nueva derecha, que imprescindiblemente tiene que ser sin Uribe".
Aunque la misiva no fue firmada
por María Fernanda Cabal es apenas lógico pensar que la relación entre la
senadora y el expresidente Uribe pasa por su peor momento, lo que supone que la
solicitud de escisión interna será negada por disposición del líder natural y
único propietario del CD. Lafourie y Uribe se tienen mutuo respeto y miedo, lo que evitaría
un enfrentamiento directo con la senadora Cabal.
El asunto del autor intelectual del
crimen del congresista Miguel Uribe Turbay puede parecer atropellado en la referida
carta, pero no es así porque expone una relación que en el país es vieja entre
política y crimen. Para el caso, el fuego amigo parece ser una práctica común a
juzgar por lo expuesto por el propio Lafourie en torno a que su esposa, María
Fernanda Cabal pudo ser asesinada por orden del Zarco Aldinever. El silencio
del CD al que refiere el esposo de la señora Cabal, frente a los informes de inteligencia
de los gobiernos de Duque y Petro en los que se confirma la actividad criminal
del Zarco Aldinever, deja unas profundas dudas éticas, morales e incluso, de
respeto a la justicia al interior de esa colectividad. El contenido de la referida
epístola genera miedo y confirma que para alcanzar el poder político no hay
límites morales y éticos. Basta con ser político y colombiano.
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