Por Germán Ayala Osorio
Faltan pocos días para que se
produzca el esperado encuentro entre los presidentes de Colombia y Estados
Unidos. Nadie puede desconocer la importancia local, regional e internacional que
tiene dicha reunión, que se produce en medio de un caldeado ambiente electoral
en Colombia y conflictos sociales y políticos al interior de los Estados Unidos
provocados por la cruel persecución contra los inmigrantes latinos de los
agentes del ICE.
Estamos ante una reunión importante
por varias razones: la primera, porque desactivó el operativo militar con el
que USA estaba planeando poner preso al presidente colombiano; la segunda,
porque puede servir para identificar cuál será el papel que Estados Unidos
jugaría en las próximas elecciones en
Colombia. Esto dependerá de las explicaciones contextuales que dé el propio
Petro y su equipo diplomático al propio Trump y en particular a Marco Rubio,
quien le habla al oído a su jefe y tiene contacto directo con el uribismo, lo
que sin duda “ensucia” el diálogo binacional; y tercero, porque es la
oportunidad de oro para que la comitiva del gobierno Petro erosione la
narrativa de la derecha colombiana que finalmente llevó a que el país fuera
descertificado en su lucha contra las drogas, se enrarecieran las relaciones
bilaterales y Petro fuera incluido en la Lista Clinton o la OFAC.
Los soberanistas y defensores del
viejo orden internacional pueden asumir la reunión como una pérdida e incluso
como una claudicación de Petro y de los discursos con los que se defienden a la
ONU y su carta a las Naciones. Está claro que Trump está empeñado en crear otro
orden internacional. Para ello, necesita aplicar sin consideraciones legales,
sociales, económicas y políticas la doctrina Monroe (Donroe) en las Américas
como una muestra de su poderío.
Lo cierto es que el encuentro es
un triunfo compartido entre las dos administraciones: gana Trump porque “obligó”
a Petro a llamarlo. Y gana Petro, porque logró, bajo amenaza militar y un poco
tardíamente, activar los canales diplomáticos que él mismo se encargó de
enrarecer con sus discursos altisonantes en contra de un presidente norteamericano
dispuesto a todo.
Se confirma que efectivamente hacemos
parte del “patio trasero” de los Estados Unidos, lo que supone que mientras
Trump insista en aplicar la doctrina Monroe o Donroe, siente que puede hacer en
esta parte del mundo lo que se le venga en gana. Hoy maneja Venezuela. Mañana
no sabemos qué otro país termine sometido bajo su administración.
Recomiendo ver en Youtube: Qolección Podcast / # 28 Encuentro PETRO - TRUMP
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario