Por Germán Ayala Osorio
Las decisiones ideologizadas y
politizadas que viene adoptando el Consejo Nacional Electoral (CNE) en contra
del Pacto Histórico contaron con el concurso del “magistrado” sub judice
Álvaro Hernán Prada Artunduaga. Petro lo llamó “vagabundo”.
Prada Artunduaga, sin duda alguna, es una
“joya”.
Como el país político sabe, Prada
compareció hoy ante la Corte Suprema de Justicia en el juicio en su contra por
manipulación de testigos, proceso del que también hacen parte el expresidente y
expresidiario Álvaro Uribe Vélez, declarado culpable en primera instancia y absuelto
en segunda y el reconocido aboganster Diego Cadena, condenado a siete años de
prisión por soborno y manipulación de testigos.
Llama la atención que a pesar de
su condición sub judice y su probada animadversión hacia el presidente Petro
y en general a todo lo que huela a progresismo o “izquierda”, Prada usó su
investidura dentro del CNE para golpear la integridad del fuero presidencial al
abrirle una investigación al jefe del Estado por los topes que de acuerdo con
Prada, la campaña Petro presidente sobrepasó; además, Prada fue clave en la
decisión del CNE, por demás ilegítima, ilegal y antidemocrática con la que se le
impidió al candidato presidencial Iván Cepeda Castro participar de la consulta
del Frente por la Vida.
El inicio del juicio contra
Prada, hoy 12 de febrero, apenas días después de haber sacado de la consulta a
Cepeda me hace pensar en que los “tiempos de la justicia son perfectos” cuando los
intereses de la derecha se activan para afectar los del gobierno y del Pacto
Histórico.
Cambiemos de tercio, pero sigamos
con la misma idea de los “tiempos perfectos”. Antes de la primera vuelta y dada
la peligrosa e inconveniente posibilidad de que el candidato presidencial de la
ultraderecha uribizada, Abelardo de la Espriella llegue a la Casa de Nariño en
calidad de presidente de la República, el periodista Daniel Coronell entrevista
a David Murcia Guzmán, el cerebro de la pirámide DMG, condenado a 22 años de
prisión. Murcia Guzmán se despacha en contra del abogado y candidato presidencial,
quien, de acuerdo con lo dicho por el reconocido creador de la tristemente célebre
pirámide, le robó cinco mil millones pesos, a lo que se suma que jamás lo
defendió jurídicamente, lo que claramente constituye una falta en la eticidad del
oficio de abogado.
En el caso de Prada, los tiempos
perfectos de la justicia terminaron afectando al gobierno y a Iván Cepeda y
a las listas al congreso del Pacto Histórico. Esto es, jugaditas que
pudo hacer el “magistrado”, hoy ad-portas de ser condenado: El procurador
Bladimir Cuadros solicitó a la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema de
Justicia que condene a Álvaro Hernán Prada, por supuestas presiones a testigos
en el caso del expresidente Uribe.
Entre tanto, en el caso de DMG y
su reaparición pública para confirmar que efectivamente la ética nada tiene
que ver con el derecho, los “tiempos perfectos del periodismo político" podrían favorecer al abogado penalista y “mata gatos”
si triunfa la narrativa de indica que Coronell, eterno contradictor de Uribe y De la Espriella está
jugando duro electoralmente para afectar la imagen y la campaña de uno de los ungidos del
expresidente antioqueño. Es probable, por el contrario, que la publicación de
la entrevista con Murcia Guzmán empañe la imagen de Abelardo de la Espriella. Ya veremos qué pasa.
Estos últimos tiempos perfectos del periodismo político podrían favorecer las campañas de Fajardo y Roy Barreras, candidatos presidenciales que gustan mucho en la derecha uribizada porque no habría por ahora escándalos que tocaran las imágenes impolutas del exgobernador de Antioquia y el excongresista y médico vallecaucano. Así como los “tiempos de Dios son perfectos”- dicen muchos creyentes-, también los son los de la justicia politizada y el periodismo como arma política y electoral.
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