Por Germán Ayala Osorio
Después de la espuria decisión del
Consejo Nacional Electoral (CNE) con la que se impidió a Iván Cepeda Castro
participar de la consulta del Frente por la Vida, el nombre más mentado por
estos días en las redes sociales es el de Roy Barreras Montealegre. Del médico
y político vallecaucano se ha dicho que es el “caballo de Troya” que la derecha
santista-uribista-vargasllerista logró meter en las huestes del progresismo.
Quienes defienden la trayectoria política
de Barreras sostienen que "Roy hizo el trabajo sucio y que ahora que ya no
lo necesitan, los petristas lo desechan como se tira un trapo viejo”. Lo curioso de todo es que quienes reaccionaron
en contra de la intención de Roy Barreras de continuar con la consulta a pesar
de la dolosa decisión adoptada por el CNE, olvidan la cercanía del médico con
el presidente Petro. En los mentideros políticos se sostiene que la amistad entre
el presidente de la República y Barreras tiene el mismo nivel de complicidad y lealtad
que la que existe entre el presidente de la República y Benedetti.
Roy Barreras es un verdadero “animal
político”. Es un ajedrecista y un político calculador y componedor. Barreras
Montealegre no es un hombre atado a una doctrina política: es pragmático, del
hacer. Por eso ha sido capaz de trabajar con Uribe, Santos, Vargas Lleras y con
el propio Petro. Barreras va por la política cual paleta de colores. A Barreras
Montealegre se le da bien lo de mimetizarse, como los camaleones.
En una búsqueda rápida en la red a
propósito del significado de Roy se lee que “el nombre Roy es de
origen escocés y significa «rojo» en gaélico. Se cree que este nombre
se originó en la Edad Media, cuando los escoceses usaban colores para
distinguir a los diferentes clanes. El color rojo se asociaba con el clan
MacDuff, uno de los más antiguos y poderosos de Escocia”.
Por supuesto que no se trata del mismo
rojo de los cuestionados “rojos” que defienden el derecho de las mujeres a
decidir sobre sus cuerpos, la salud pública eficiente y de calidad; el trabajo
digno y bien remunerado y una educación pública de calidad y gratuita. Eso sí, nuestro
Roy se vende como progresista, así haya militado en las mesnadas santistas y uribistas,
asociadas a la doctrina neoliberal, contraria a los ideales de los “rojos”. También se lee que Roy es “de origen
inglés y que significa «rey». Es un nombre que ha sido utilizado
desde hace siglos en diferentes partes del mundo y que ha mantenido su
popularidad a lo largo del tiempo”.
Ya veremos cómo le va en la consulta del Frente por la Vida y en dónde termina su aspiración presidencial o vicepresidencial. Eso sí, Roy, el Rey del camuflaje político, no tendrá jamás el carisma y el arraigo popular del presidente Petro. Y aquellos que gritan a voz en cuello, “solo Petro o Cepeda en esta mondá”, deben de saber que en la Casa Blanca lo miran con buenos ojos a propósito de la resistencia que genera Cepeda en quienes sentados en la salón oval están prestos a incidir en las próximas elecciones.
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