Por Germán Ayala Osorio
Sergio Fajardo Valderrama rechazó
la invitación que le hizo días atrás Claudia López Hernández a participar de la
consulta del borroso “centro
político”. El exgobernador de Antioquia va directo a primera
vuelta, junto a Abelardo de la Espriella, representante de la ultraderecha
e Iván Cepeda Castro, del progresismo y la izquierda democrática.
La decisión del matemático y
profesor universitario constituye un golpe político y electoral a la
exalcaldesa de Bogotá, quien invitó a Fajardo para construir un “centro político”
difícil de edificar por el pasado político de ambos candidatos presidenciales. Claudia
López Hernández, como señaló Carlos Carrillo, director de la UNGRD, es como el
río Cauca:
“unas veces tira a la izquierda, otras a la derecha”.
Bajo esa perspectiva y realidad ideológica,
resulta una necedad insistir en construir una opción de “centro” en un país
derechoso como lo es Colombia. Fajardo y López son derecha. Punto. El primero,
cercano al expresidente Uribe y al uribismo y al empresariado que extraña los
tiempos de la seguridad democrática; de hecho, el exmandatario antioqueño deshoja
la margarita entre De la Espriella y Fajardo, sus reales apuestas electorales.
Uribe entiende que a Paloma Valencia no le alcanzará para llegar a segunda
vuelta. En cuanto a López Harnéndez, huelga recordar que es cercana a Peñalosa,
pero, sobre todo, capaz de hacer alianzas burocráticas con cualquiera.
A través de un comunicado público,
Fajardo respondió a la exalcaldesa de Bogotá: “Para derrotar a los
extremos estamos construyendo una nueva mayoría que convoque desde una
izquierda moderada hasta una derecha moderada. Una mayoría
amplia, serena y que pueda construir acuerdos para enfrentar las brechas
sociales, garantizar la seguridad y luchar contra la corrupción. Ese
objetivo no se consigue en el marco de las consultas. Por eso, voy directo a la
primera vuelta presidencial”.
Lo curioso es que Fajardo dice no
a una consulta de “centro” y desdice de las consultas mismas, pero insiste en
presentarse como una opción de “centro” capaz de superar los “extremos”. Quizás
la decisión del profesor Fajardo es fruto de la enorme confianza en que esta
vez sí llegará a la Casa de Nariño. Así las cosas, si hubiese aceptado la
invitación de López, mandaría un mensaje de debilidad a su equipo electoral y a
la base social que dice tener para alcanzar la presidencia. Fajardo sabe muy
bien que de producirse vetos contra Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda desde
el gobierno de los Estados Unidos, su candidatura recibiría el denodado apoyo del
uribismo y una parte importante del empresariado.
Claudia López se medirá a Leonardo
Huerta, un político prácticamente desconocido en el concierto nacional. Es
claro que López invitó a Fajardo para darle a la consulta un espíritu competitivo
que hoy no tiene. Con la negativa del exgobernador de Antioquia, la victoria de
la exalcaldesa se da por descontado. Derrotar a Huerta le resta legitimidad a
la aspiración de Claudia López.
Nota: imagen tomada de: Bogotá. Febrero 04 de 2026. Claudia López inscribió oficialmente la consulta interpartidista “Consulta de las Soluciones: Salud, Seguridad y Educación”, junto a Leonardo Huerta. (Colprensa - Cristian Bayona). | Foto: Cristian Bayona
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