Por Germán Ayala Osorio
Sigue el “universo” de las redes
sociales encendido por cuenta de Roy Barreras Montealegre. El camaleónico
político agitó a las bases del progresismo con su decisión de seguir adelante
con la consulta del Frente por la Vida, a pesar de la actuación tramposa,
dolosa y antidemocrática del turbio Consejo Nacional Electoral (CNE). No
contento con ello, ahora, el mismo personaje, propone a Gustavo Petro como su fórmula
vicepresidencial.
Roy está a punto de generar un
cisma en las mesnadas petristas. Por un lado, tiene a los más feroces seguidores
del presidente Petro recordando el pasado político del médico vallecaucano en
el que sobresale un ethos muy propio de los políticos y de la política colombiana:
pragmatismo, clientelismo, acomodos ideológicos, transacciones, codicia,
arreglos, traiciones y componendas que afectan la legitimidad de cualquier
proyecto político y la confianza de los ciudadanos en que es posible transformar
el país.
Y del otro lado, los puso a
pensar en la propuesta que lanzó: que Petro sea su fórmula vicepresidencial. La
audaz proposición supone la derrota electoral y política de Iván Cepeda Castro,
quien hasta hace pocos días era visto como el candidato único y el ungido del
jefe del Estado. Esto dijo el ladino excongresista: “No se lo he preguntado
al Presidente. Se lo pregunto al progresismo de base: si considera que
Gustavo Petro podría ser una garantía de continuidad del proyecto del cambio,
yo estaría dispuesto a que me hiciera el honor de ser mi fórmula”.
Más allá de las interpretaciones
y la viabilidad jurídico-política de la propuesta, Barreras manda mensajes al presidente
Petro, al propio Cepeda y por supuesto a la derecha con la que mantiene buenas
relaciones políticas. La ocurrencia de Roy Barreras permite pensar en por lo
menos un escenario con un objetivo claro: “tocarles el corazón” a los petristas
que hoy lo rechazan por su capacidad para mimetizarse y pragmatismo
ideológico y político.
El 7 de agosto llega a la Casa de
Nariño en calidad de presidente electo, Roy Barreras Montealegre. Es recibido,
para la transición de mando, por el presidente Petro, siendo al tiempo su fórmula
vicepresidencial. Sin duda alguna, una imagen inédita, extraña y una escena que
retrotraerá a los colombianos a los tiempos de Iván Duque Márquez, quien fungió,
por cuatro años, como el “títere” del expresidente y expresidiario Álvaro Uribe
Vélez. Así las cosas, cualquier periodista, como en su momento lo hizo Ángela Patricia
Janiot con Iván Duque, le preguntaría a Barreras: ¿Usted es el títere de
Petro? Me hago estas preguntas: ¿Por qué estaría interesado Petro en ser
vicepresidente? ¿Qué ganaría realmente Roy Barreras al gobernar con Petro como su vice? ¿Hay algo de inseguridad en Barreras o simplemente estamos ante un
acto de máxima zalamería política? ¿Tiene algo que ver la propuesta de Barreras
con lo hablado con el congresista Bernie Moreno?
Imaginemos a Petro cumpliendo las
labores más o menos inútiles del cargo de vicepresidente de la República. En
silencio y ejecutando las instrucciones de su jefe, el presidente Roy Barreras.
Es bastante improbable que Petro, en calidad de vicepresidente se abstenga de opinar
acerca de las actividades, ejecuciones y acciones emprendidas por el presidente
en ejercicio.
Imaginemos, entonces, que
Barreras intenta consolidar y profundizar las reformas sociales que el Congreso
y la Corte Constitucional le torpedearon al entonces presidente Petro. Y digamos
que lo logra, con matices atados a la capacidad de Roy de llegar a acuerdos políticos
y mediáticos, sin las intervenciones del vicepresidente. No veo al presidente
Barreras tocando los intereses de Sarmiento Angulo en lo que tiene que ver con
las concesiones viales y los costosos peajes que afectan negativamente el
turismo y al grueso de los transportadores. Esa fue una pelea que Petro perdió como
presidente de la República.
Sin duda alguna, Roy Barreras
Montealegre, como Uribe, es un encantador de serpientes. Quizás sin la maldad y
la intemperancia del expresidente antioqueño, pero con el mismo objetivo de
engañar, disimular, transar y cambiar para que todo siga igual.
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