martes, 20 de enero de 2026

BAJAN GASOLINA Y SALARIO DE CONGRESISTAS

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Dos decisiones administrativas del gobierno Petro constituyen hechos político-electorales:  el primero, el anuncio de la reducción gradual del precio de la gasolina, asunto que la oposición usó durante varios años para atacar a la actual administración; y el segundo, el bajonazo, vía decreto, del salario de los próximos congresistas con la eliminación de la prima especial que superaba los 16 millones de pesos. Este último hecho en algo ayuda a bajar las tensiones sociales originadas por la brecha entre el salario mínimo y el sueldo millonario de los legisladores, circunstancia que prueba que Colombia es una sociedad desigual.

Estamos ante dos jugadas políticas con las que el gobierno Petro contragolpea a la oposición que en el Congreso no quiso sacar adelante uno de los tantos proyectos de ley presentados con el propósito de reducir el millonario salario de los actuales congresistas. Con el desmonte de la prima especial de más de 16 millones de pesos mensuales, los congresistas que resulten electos en las próximas elecciones ya no devengarán 50 millones. Sin duda alguna, un alivio para las finanzas del Estado.

Eso sí, esas dos actuaciones del gobierno quizás no le alcancen para enfrentar el malestar social alimentado todos los días por la prensa hegemónica alrededor de la crisis del sistema de salud, focalizado en los problemas que afronta la Nueva EPS. La decisión de cuatro jueces de embargar más de dos billones de pesos a la señalada EPS deviene con el mismo tufillo político y electoral de las decisiones administrativas arriba mencionadas.

Así las cosas, deberá esforzarse el gobierno para contrarrestar la mala imagen y la rabia de cientos de miles de pacientes de la Nueva EPS, víctimas de la crisis del sistema de aseguramiento en salud por cuenta del sistemático robo de los billonarios recursos económicos girados por el Estado durante los últimos 30 años.

Por más que haya quedado claro que la inviabilidad del sistema de salud obedece a la angurria, avidez y a la codicia de gerentes, politicastros y juntas directivas de las EPS que desviaron los recursos económicos invertidos en sus propias clínicas, en proyectos urbanísticos y otros tantos millones que se sospecha están en paraísos fiscales, los pacientes-víctimas pueden terminar por echarle la culpa al gobierno Petro por no encontrar soluciones a sus problemas de atención oportuna y de calidad.

Quedan varios meses en los que seguiremos viendo a unas empresas mediáticas interesadas en golpear la imagen del gobierno; y al gobierno ojalá haciendo ingentes esfuerzos para mitigar los sufrimientos de los pacientes de la Nueva EPS, convertida en el último caballito de batalla que le queda a la derecha para pescar votos.




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