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martes, 28 de julio de 2026

LA NOVELADA Y ARENADA POSESIÓN DEL THERIAN PRESIDENTE

 


arena usc cali conciertos - Búsqueda Imágenes

Por Germán Ayala Osorio

Abelardo de la Espriella Otero tomará posesión del cargo de presidente de la República en el Arena USC. Se trata de un escenario nuevo en el que ya se realizaron conciertos y espectáculos musicales con muy buenas evaluaciones. Que la estructura esté dentro de la Universidad Santiago de Cali es una circunstancia que en su momento preocupó a las mesnadas de la ultraderecha por la probada aversión a la discusión académica, conceptual y plural de las ideas.  La Universidad, como centro de pensamiento moderno, es repudiada por la derecha abelardista. El único centro educativo con pretensiones de universalidad que les gusta es la Sergio Arboleda, institución en donde estudió derecho De la Espriella y en la que al parecer aprendió que “la ética no tiene que ver con el ejercicio del derecho”.

Por lo anterior, los abelardistas buscan imponer con violencia sus ideas en el marco de lo que se conoce como el pensamiento único o la reedición del unanimismo ideológico y político que se consolidó en el país entre 2002 y 2010. Para lograrlo, el abelardismo ya cuenta con el concurso de la prensa hegemónica.

Con la elección del Arena USC se pone fin al capricho de Abelardo de querer tomar juramento en Popayán, dentro de una guarnición militar. Aunque el pulso ego-político entre De la Espriella y Petro lo ganó finalmente el presidente saliente con su orden a los militares de no alistarse para dicha ceremonia, el entrante jefe del Estado, una vez porte la banda presidencial se trasladará al Cantón de Nápoles o en su defecto a la Base Aérea Marco Fidel Suárez para autosatisfacerse y mandar este mensaje político: a partir del 7 de agosto Colombia arranca un gobierno que librará la más enconada “batalla cultural” (guerra ideológica, realmente) de la mano de las fuerzas armadas y secundados por su gabinete ministerial y una parte importante de la sociedad y del Establecimiento.

El infantil y ridículo saludo militar de Abelardo y su grito “Firme por la Patria” hacen parte de la caja de dispositivos ideológicos que abrió durante la campaña electoral, de la que dejó salir las siguientes consignas: “La izquierda radical es un cáncer que hay que erradicar”. “Izquierda destructora”, “los petristas son enemigos de la Patria”; “promueven la disolución de la familia tradicional”, “son degenerados”, por eso hay “salvar a Colombia”. De la Espriella se vendió como el “acérrimo enemigo” del progresismo y la izquierda.

El país ya está conociendo el talante del primer therian que alcanza la presidencia de Colombia. De la Espriella es un “showman” que durante cuatro años-quizás más- mandará- gobernar es otra cosa- en el marco que más se ajusta a su perfil de hombre espectáculo: la teatrocracia, porque “todo sistema de poder es un dispositivo destinado a producir efectos, entre ellos los comparables a las ilusiones que suscita la tramoya teatral[1]”.

Al romper con la tradición republicana de la transición del mando presidencial, De la Espriella puso su juramento en lo más alto de la dramaturgia política para insistir en el discurso de las apariencias con el que conquistó a millones de colombianos que se dejaron deslumbrar por las imágenes de un peligroso tigre creado y recreado por la IA, que solo ruge en una dirección: hacia la izquierda. Frente a las verdaderas amenazas contra la sostenibilidad ambiental, las soberanías estatal, popular y alimentaria, el felino queda reducido a un inofensivo gatito cuando frente a él se posa la imponente Águila Calva.

De la Espriella le apostará a consolidar la idea del Estado-espectáculo (Bastenier, 1994) en el que la institucionalidad y la operación misma del aparato estatal mantendrá el respaldo “popular” a través de la insistencia en la mayor ilusión ideológica y política que gobierno alguno haya lanzado en la historia reciente del país: la “Patria Milagro”. Hasta el momento no se conoce un documento, conceptualmente estructurado, que dé cuenta de los alcances y objetivos de semejante ilusión.

El uso del Arena USC para los menesteres de la transición del poder político y de la teatralización de la política confirma que a De la Espriella le interesa más el juego de luces, los gritos de guerra ideológica, las cortinas (¿de humo?) y los reflectores con los cuales logrará distraer a los espectadores de su inexperiencia y su incapacidad para entender la complejidad de un país casi ingobernable como Colombia.

En cuatro años veremos muchas funciones. Al final, sabremos si realmente De la Espriella fue la peligrosa y depredadora fiera o si apenas es un envalentonado y perfumado fierabrás que a millones de colombianos, guiados por el odio muchos y otros un tanto despistados, se les ocurrió un domingo convertirlo en jefe del Estado. 



[1] Balandier, Georges. El poder en escenas. De la representación del poder al poder de la representación. P. 16. Paidós Studio, 1994. 


lunes, 27 de julio de 2026

EDER Y GALÁN VISTOS POR ABELARDO

 


Por Germán Ayala Osorio

Los alcaldes de Bogotá y Cali, Carlos Fernando Galán y Alejandro Eder pasarán a la historia por ser políticamente pusilánimes y “lambones” frente a las decisiones y expresiones de Abelardo de la Espriella. Las primeras en calidad de presidente electo y las segundas como candidato presidencial. 

Empiezo con el caso de la primera autoridad de la “Sucursal del Cielo”. Resulta que durante la campaña presidencial el entonces candidato Abelardo de la Espriella descalificó a Eder y su gestión. Recordemos lo que dijo el therian: “tenemos la oportunidad de derrotar a los de siempre, los de siempre del Establecimiento, como Dilian y su grupo, como Eder que ha sido un fracaso al que el pueblo de Cali eligió para que manejara toda la inseguridad y vive escondido y asustado por ahí llorando debajo de la cama como el cobarde que es…”.

Con el anuncio de que De la Espriella tomará juramento y se investirá de jefe del Estado en algún lugar de la ciudad de Cali, la reacción del alcalde de la capital del Valle del Cauca confirma su carácter apocado. Esto dijo en su cuenta de X: “Bienvenido, presidente @ABDELAESPRIELLA, a su acto de posesión en Cali. Desde nuestra ciudad estamos listos para acompañar y apoyar todo lo que sea necesario. Cali ha esperado durante muchos años una mayor presencia del Gobierno Nacional, y que este acto se realice aquí ratifica su compromiso con nuestra ciudad, con el Valle del Cauca y con todo el suroccidente colombiano.

Algunos dirán que así es la política y que por diplomacia y el “bien de la ciudad” al alcalde Eder le toca bajar la cabeza y olvidarse de lo dicho por De la Espriella. Pero siempre hay maneras dentro del marco de la política para afianzar relaciones con el gobierno nacional bajo condiciones de respeto y dignidad. Con el gobierno Petro mantuvo una clara pugnacidad, pero con el presidente therian la sumisión es tan grande que el burgomaestre local se ve aún más pequeño que el propio presidente electo. A veces, en política, es recomendable exhibir algo de dignidad para que las relaciones con el presidente de la República no sean de total dominación.

Nadie niega las malas relaciones que hubo entre Petro y Eder, lo que de alguna explica la felicidad del alcalde de Cali con la posesión de Abelardo en la capital del Valle del Cauca. Pero más allá de la responsabilidad del presidente de la República saliente, la mala gestión de Alejandro Eder es indelegable. De la Espriella señaló “que el gobierno Petro le ha hecho daño a este departamento (Valle del Cauca), no tanto como los políticos de siempre. Es decir, las cosas como son. No solo es culpa de Petro, aquí están metidos el grupo de Dilian (Francisca Toro) y el señor Eder”.



Revisemos el caso del alcalde Mayor de Bogotá. En su calidad de presidente electo, De la Espriella le notificó a Carlos Fernando Galán que la capital del país tendrá un “gerente especial”. La reacción del hijo del inmolado Luis Carlos Galán Sarmiento es digna y propia de un político pusilánime. Esto dijo en su cuenta de X: “Esta es una noticia importante para Bogotá, agradezco la iniciativa anunciada por el presidente electo. Tener en el Gobierno Nacional una persona y un equipo encargado de trabajar en llave con Bogotá será clave”.

El abogado y columnista Ramiro Bejarano reaccionó así a la imposición del presidente electo de un Gerente para la capital: “De la Espriella designará un Gerente para Bogotá. ¿Entonces qué pasará a ser el alcalde Galán?”. La respuesta es evidente: Galán dejará de ser el alcalde Mayor de Bogotá, para convertirse en subgerente.

Con el anuncio del presidente electo claramente está desconociendo la autoridad de Galán, al tiempo que le dice al alcalde Mayor que su administración ha sido errática en asuntos como el manejo de las basuras y la inseguridad.

Tanto Galán como Eder se graduaron de vergonzosos aduladores y sumisos ante el advenedizo que los gobernará. Al primero lo irrespeta usando y manoseando la institucionalidad; al segundo, lo ultrajó en campaña y Eder guardó silencio. De la Espriella lo llamó "cobarde". Lo cierto es que siendo alcalde y el "tigre" candidato, fue incapaz de defenderse. 





jueves, 23 de julio de 2026

POSESIÓN PRESIDENCIAL EN UN BATALLÓN: ¿QUÉ PIENSAN LOS MILITARES?

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La discusión alrededor del peligroso capricho del primer presidente therian de Colombia de posesionarse en una guarnición militar por ahora se mantiene en los ámbitos de la política. Quizás sea tiempo de llevar la discusión a las brigadas y al estamento militar que De la Espriella quiere manosear con su cantinflesco saludo militar que se asocia con burla e irrespeto al espíritu de los hombres y mujeres que portan las armas de la República. Dicho saludo, en manos de un civil, deviene irrespetuoso, posudo y burlesco.

Mientras se escuchan advertencias acerca de la inconveniencia de trasladar la ceremonia civil de transición del mando presidencial a un batallón, la cúpula militar guarda un silencio sepulcral que da cuenta de la sumisión total del poder militar al civil, pero que en la actual coyuntura resulta incompatible con el capricho del presidente electo.  

Convendría que oficiales de alta graduación y los propios miembros de la jerarquía militar se atrevieran a expresar su opinión acerca del antojo de Abelardo de la Espriella, por dos razones fundamentales: la primera, el therian presidente estaría usando la institucionalidad castrense para dividir aún más al país y por esa vía recrear la aparición de los nuevos enemigos de la patria: los que se oponen a que el presidente electo se posesione en una unidad militar bajo el pueril argumento de que es una forma de reconocer la valía de los soldados. Puro populismo militar del therian presidente.

Y la segunda, porque incentiva la toma de partido al interior de las fuerzas y las ideologiza de tal manera que, De la Espriella, en su calidad de comandante supremo de las FFAA ya no sería asumido como tal, sino como un soldado más lo que abriría el camino para el regreso del militarismo que sufrió el país durante los tiempos del gobierno de Julio César Turbay Ayala y, lo que es peor, a despertar el espíritu anti derechos civiles que exhibieron los miembros de la cúpula tropera en el gobierno de Belisario Betancur Cuartas, responsable de la retoma del Palacio de Justicia.

Al desarreglo identitario que exhibe De la Espriella al creer que es un tigre se suma el saludo militar que incorporó para terminar sus mal hilados discursos. Lo único que le falta al therian presidente es ponerse una chaqueta verde oliva como lo hicieron en su momento Fidel Castro Ruz, Nicolás Maduro Moros y Daniel Ortega. Los tres terminaron actuando como dictadorzuelos. El populismo militar llegaría de la mano del presidente electo, quien no prestó servicio militar, pero parece querer usar las armas de la República para parecerse a Bukele y de esa manera instaurar en el país un régimen de mano dura.

Lo dicho por el presidente Alberto Lleras Camargo, en el teatro Patria el 9 de mayo de 1958 bien podría servir de inspiración a la cúpula militar (saliente) y a otros altos oficiales de las distintas fuerzas a deliberar alrededor de la caprichosa actitud del presidente electo. Esto dijo Lleras Camargo: “La política es el arte de la división. Las Fuerzas Armadas son la encarnación de la unidad nacional. Si la política entra a los cuarteles, la unidad se rompe, la disciplina se quiebra y la fuerza se desintegra”.



de la espriella y la posesión en un batallón - Búsqueda Imágenes


martes, 21 de julio de 2026

PLAN PATRIOTA 2.0: SE VIENE LA GUERRA TOTAL


 Por Germán Ayala Osorio

 

Con la complaciente y acrítica mirada de la prensa hegemónica se anuncia desde las huestes abelardistas la puesta en marcha del Plan Patriota 2.0, programa de cooperación e intervención militar de los Estados Unidos en las dinámicas del conflicto armado interno de Colombia, reducido nuevamente a una amenaza terrorista, atada al Escudo de las Américas, estrategia de Donald Trumo que acogió de manera temprana De la Espriella.

El país recordará que en el Plan de Desarrollo del gobierno Pastrana se incluyó un capítulo llamado Plan Colombia. En aquella oportunidad, el hijo de Misael Pastrana Borrero viajó a los Estados Unidos para reunirse con el presidente Bill Clinton a quien le presentó ese capítulo con la solicitud expresa de apoyar la paz. 

Pastrana propuso una relación Paz/Guerra con una distribución de los recursos de un 80% para la primera y de un 20% para la segunda. Clinton le cambió la relación. Lo demás fue simple: el Plan Colombia fue aprobado en el Congreso americano y aplicado en el país sin ser discutido y admitido en el legislativo colombiano. La lucha contra las narcoguerrillas de entonces no obedecía y no obedece hoy tampoco a “…una lucha antidrogas de profunda base ética y moral, sino, también, un ajuste de cuentas entre grupos económicos del mundo desarrollado, pues de la comercialización de la cocaína hay sectores que han levantado un verdadero imperio y que, en medio de las reglas del sistema capitalista, han resuelto que la materia prima sea adquirida en el mundo subdesarrollado alto andino…”[1].

Los resultados militares del Plan Colombia aparecieron durante las administraciones de Uribe y Santos: las Farc-Ep se vieron obligadas a replegarse en los más recóndito de las selvas, sus procedimientos y actividades logísticas resultaron fuertemente golpeadas y varios miembros del Secretariado de esa guerrilla cayeron abatidos.  Al final, optaron por firmar el armisticio y someterse a las condiciones de la justicia transicional (restaurativa) en el marco del proceso de paz de La Habana.  

Los efectos negativos en la agricultura, en estratégicos ecosistemas naturales y en los proyectos de vida comunitaria en las zonas de influencia de las operaciones militares fueron evidentes. El desplazamiento forzado por la vía de la violencia paramilitar y los combates terminó beneficiando a terratenientes, narcotraficantes, políticos y ganaderos que se quedaron con millones de hectáreas de tierra abandonadas. La acumulación por desposesión aportó al crecimiento de la concentración de la tierra en pocas manos.

Durante el gobierno Uribe, ese Plan Colombia fue “nacionalizado” con el nombre de Plan Patriota. De la mano de la Política de Defensa y Seguridad Democrática, dicho plan se ejecutó bajo las mismas dinámicas y objetivos trazados para el plan matriz llamado Plan Colombia.

Ahora, con la llegada al poder del primer presidente therian, el país regresa a las intervenciones político-militares de los Estados Unidos, lo que supone la naturalización de la injerencia gringa en los asuntos internos y el devenir del país con dos factores nuevos: el primero, que como jefe de Estado está De la Espriella, ciudadano colombo norteamericano que juró defender los intereses de USA, lo que se traduce en la entrega casi absoluta de la soberanía estatal a lo que desee hacer con ella el gobierno Trump; y el segundo, la puesta en marcha a nivel latinoamericano del Escudo de las Américas, iniciativa hemisférica con la que Donald Trump busca controlar política y económicamente a la región, lo que no es otra cosa que la proscripción de cualquier actividad que en el marco del multilateralismo deseen emprender los gobiernos que ya hacen parte del Escudo de las Américas. Y por supuesto, insistir en la fracasada lucha antidrogas como una forma de mantener las condiciones del fructífero negocio y el control que sobre sus ganancias ejercen la banca multilateral y la institucionalidad diseñada en cada país para insistir en una guerra que beneficia a banqueros y a los miembros de la clase política que transa con narcos que cuentan con la bendición para operar.

Así las cosas, con la puesta en marcha del Plan Patriota 2.0, la política de seguridad y defensa que el gobierno de Abelardo de la Espriella quiera diseñar e implementar queda tempranamente sujeta a los designios del plan de intervención político-militar de los Estados Unidos. Ojalá la bancada del Pacto Histórico, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, en particular sus divisiones ambientales y el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible hagan el control político correspondiente, pues lo más probable es que los efectos negativos que dejaron el Plan Colombia y el Plan Patriota de Uribe se repetirán. Está por empezar la Guerra Total que prometió el therian en campaña. ¡Firmes por la Guerra! 






El ministro de Defensa designado de Colombia, Jorge Eduardo Mora, junto a Joseph Humire, representante del gobierno de Donald Trump para asuntos de seguridad hemisférica. Foto: @jmhumire





GOBERNAR DESDE UN BATALLÓN

 

Por Germán Ayala Osorio

 

El “capricho” del primer presidente therian de Colombia de posesionarse en una guarnición militar, el infantil y burlón saludo militar del que se contagió su gabinete tiene un fuerte arraigo en la sobrevaloración de la vida castrense, la heroización mediática de sus hombres, la poco vigilada y cuestionada institucionalidad militar, los apegos de los civiles a los uniformes, así como el desprecio que de la condición civil suelen exhibir, en público y en privado, los militares activos.

Nadie niega que De la Espriella está mandando un mensaje de sumisión al poder militar, lo que lo puede convertir, si específicos agentes de poder del Establecimiento se lo permiten, en el Bukele criollo con el que sueñan militares, policías, el propio Abelardo y actores sociales y políticos de la ultraderecha que sienten una profunda animadversión por los derechos humanos y las garantías que ofrece la Carta política de 1991.

La doctrina del enemigo interno, extendida a defensores de los derechos humanos, de la naturaleza y la pluralidad étnico-ideológica podría aplicarse con mayor celeridad estando De la Espriella condicionado por las narrativas que a diario oirá dentro del Batallón Paraíso de Barranquilla desde donde piensa gobernar al país. Los relatos castrenses serán legitimados por la godarria que lo acompaña, en particular quienes le hablan al oído. Salvación Nacional bien podría operar como un partido político-militar y agencia para emprender acciones cívico-militares, influenciado por Acore y los veteranos que votaron por De la Espriella y que harían parte de los Bloques de Seguridad Urbana que el nuevo gobierno diseñará para las ciudades capitales.

Es tiempo de que la sociedad civil haga un juicioso análisis del “capricho” del therian presidente de dirigir los destinos del país desde un cantón militar. Su alejamiento de la condición civil lo haría proclive no solo a validar todo lo que hagan y propongan los uniformados, sino a poner por encima de la civilidad el sentido de la vida y de la política que suele alimentarse al interior de las guarniciones.

Aunque los militares que monetizaron la vida de los 7837 jóvenes asesinados bajo la modalidad de “falsos positivos” ya no están en el Ejército, no hay evidencias de que ese espíritu sicarial haya desaparecido de las huestes castrenses y de los objetivos operacionales que se trace la nueva cúpula militar en medio de la guerra total que ofreció De la Espriella en campaña.

Ya el país sufrió los desmanes de las políticas de seguridad de los gobiernos de Turbay Ayala y Uribe Vélez. El Estatuto de Seguridad del primero fue el instrumento político, militar e ideológico para perseguir profesores, estudiantes, sindicalistas y militantes de izquierda. La Seguridad Democrática del segundo cumplió exactamente el mismo papel de perseguir, estigmatizar y violar los derechos humanos. De tiempo atrás, en Colombia viene operando un Estado militarista, cruel y asesino. Dice el informe de la Comisión de la Verdad que “esta doctrina contrainsurgente se expresó en la estigmatización del movimiento social y en el tratamiento militar de los conflictos políticos” (p.99).

La actitud adolescente de Abelardo de la Espriella al identificarse con un tigre no puede reducirse a un tardío desarreglo identitario: es una apuesta ideológica de acercarse al mundo castrense para validar los rugidos, mordeduras, zarpazos y los destripamientos que prometió en campaña. Un presidente civil obnubilado por las armas, uniformes y el pensamiento militar constituye un riesgo para una sociedad que ya sintió en el pasado el desprecio por la vida que se alimentó en las escuelas de formación militar. La retoma del Palacio de Justicia y el vil asesinato de magistrados, empleados y visitantes con balas oficiales fue y es el episodio que exige que los militares, en democracia, deben estar sometidos al poder civil.

No se puede neutralizar a las estructuras criminales, mal llamadas guerrillas, copiando de éstas sus inmorales y pérfidos procedimientos. Las armas de la República están para proteger a la población civil. 


Adenda: La política es el arte de la división. Las Fuerzas Armadas son la encarnación de la unidad nacional. Si la política entra a los cuarteles, la unidad se rompe, la disciplina se quiebra y la fuerza se desintegra." Alberto Lleras Camargo. Teatro Patria, 9 de mayo de 1958.

lunes, 20 de julio de 2026

UN PARTICULAR 20 DE JULIO

 

Por Germán Ayala Osorio

 

La conmemoración de este 20 de julio pasará a la historia porque mientras el presidente Petro asistía a su último desfile como jefe de Estado y comandante supremo de las fuerzas armadas, el presidente electo, sin haber recibido aún el reconocimiento de la tropa hacía lo propio en Medellín, ciudad desde la que envió un mensaje a la tropa regional y a los colombianos que lo votaron ese fatídico 21 de junio de 2026.

Con el mismo tono vociferante y ventijuliero el primer presidente therian del país no parece darse cuenta de que la campaña presidencial terminó: sigue con las arengas en las que incluye e insiste en su identidad animal asociada a la vida salvaje de un tigre. Aunque no se trata de un desarreglo psicológico, identificarse con un animal como lo hace De la Espriella lo acerca a vivencias propias de un adolescente que está en la búsqueda de consolidar su identidad. En su prematura “alocución”, el therian presidente dijo: “Este pueblo que me llena de orgullo y de fuerza para seguir luchando tiene presidente porque el tigre representa a Antioquia, el tigre tiene a Antioquia en su corazón y en su espíritu”.

La gestualidad de Abelardo de la Espriella se parece mucho a la de Uribe Vélez durante sus primeros dos años de administración. Las gafas oscuras que en principio usó el político antioqueño y que hoy exhibe De la Espriella, en lugar de ofrecer transparencia y confianza, generan miedo y desconfianza en las audiencias que escuchan sus arengas y los gestos amenazantes de sus brazos.

“Hoy estoy aquí rindiéndole homenaje a los héroes de la patria, soldados y policías, pero también a este pueblo antioqueño que no se arrodilla pese a la adversidad, a este pueblo de patriotas que decidió derrotar la tiranía para defender la democracia, la libertad y la institucionalidad”.

El therian presidente insiste en la narrativa- falsa por demás- que asocia al gobierno saliente con una dictadura. Sin duda alguna, una exageración propia de un candidato presidencial. Alguien que le diga a De la Espriella que es tiempo de dejar atrás lo sucedido en campaña. El país necesita a un presidente que representa la unión de la nación y no a un agente que ahonde en la división de la sociedad entre buenos y malos, resultado de la doctrina amigo-enemigo que nos dejó el uribismo: quien no está conmigo, está contra mí y por lo tanto es mi enemigo. Y a los enemigos se derrotan, eliminan, se encarcelan o se destripan.

De la Espriella les recordó a los antioqueños, en especial a la godarria representada por Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín y Andrés Julián Rendón, gobernador del departamento, que en su gabinete hay “tres ministras de Estado porque se lo merece, porque este departamento es inspiración y ejemplo para Colombia”.

En sus coqueteos a la dirigencia y al pueblo antioqueño, De la Espriella insiste en reforzar los imaginarios colectivos atados a la cultura paisa: “pueblo berraco, echado para adelante, laborioso y vivo”. En su discurso ante la tropa regional, el adolescente presidente espetó que “si en Colombia podemos construir la patria milagro eso implicaría necesariamente replicar el modelo de Antioquia y Medellín en el resto de los departamentos para llevar a nuestro país al lugar de grandeza que se merece que es la patria milagro”.

Debería de explicar el presidente therian qué de ese modelo quisiera replicar en el resto del país: ¿Las prácticas paramilitares o la cultura mafiosa y criminal que naturalizó Pablo Escobar Gaviria de la mano de una parte de la élite?

Ahora bien, si lo que aplaude De la Espriella son las etapas, procesos, resultados, alcances y efectos de la colonización antioqueña, valdría la pena que conociera de las lecturas críticas que se escribieron sobre ese fenómeno pues hay quienes consideran que “gran parte de la colonización antioqueña se parece comparativamente, y viéndolo en retrospectiva, al proceso de Conquista, por los procedimientos adoptados, por el despojo en territorios indígenas, por el poder de los dueños de las concesiones, y los reclamos jurídicos de los latifundistas que exhibían “títulos” y documentos de antepasados entroncados con la corona real para impedir ocupaciones de terrenos que no querían conceder; por el acompañamiento y “tutoría” que los curas desplegaron, y por la violencia aplicada y la servidumbre impuesta sobre campesinos pobres[1].

Lo más probable es que el país que no votó por el proyecto político de la ultraderecha tenga que soportar por cuatro años- quizás por más- el repetitivo discurso y la actitud vocinglera del primer adolescente therian que alcanza la presidencia de la República. Pasamos del “ajúa” que aprendió a gritar Iván Duque Márquez, el fatuo e infantil subpresidente, al grito “Firme por la Patria”, que en sectores societales se entiende como el grito de guerra de aquellos dispuestos a librar la “guerra cultural” que De la Espriella liderará de la mano de su ministra de Cultura o de Aculturación, Paola Holguín.

martes, 7 de julio de 2026

ELIMINADA LA “SELE”

 

 

Por Germán Ayala Osorio

 

No hay mentira- diría mentirota- más grande que esta: “la Sele nos une”. Ahora que la Selección fue eliminada del Mundial, periodistas, políticos y aficionados salen al ruedo a pontificar los primeros, sobre decisiones técnicas, falta de jerarquía de los jugadores y otros asuntos que el periodismo deportivo convirtió en temas de discusión filosófica e incluso, cercanos a una naciente “ciencia” para explicar un juego simple: para ganar hay hacer goles; mientras tanto, los segundos, en particular los progresistas, entran con los “taches levantados” a cobrar el desaire y la grosería de los jugadores hacia Petro y Antonella aquel día en el que la hija del jefe del Estado le pidió a James una foto y el 10 se la negó. Dicen que Abelardo “saló” la camiseta, la politizó y convirtió en símbolo de desunión y odio. Lo cierto es que las camisetas de la Selección con un tigre pintado son un especie de sacrilegio.

¿Cuántas camisetas se dejaron de vender por razones ideológicas? Esa es una investigación pendiente por hacer; y los aficionados, siempre de últimos, dejan salir la ya garantizada frustración de cada cuatro años con chistes y memes. Entonces, dicen que a la “Sele” le dicen “perro entrenado”, porque jamás entran a los “cuartos”. Otros, proponen que el presidente therian llame a Infantino para que repitan el partido; o que Cepeda no reconozca el resultado, la derrota. Y los menos pulidos critican a Suárez y Campaz por los goles que se comieron. Dicen que se “comen un moco ajeno y con sangre”. Un chiste sucio y sangriento como la política interna e incluso tan bajo como la amenaza de “destripar” a la izquierda. Un chiste del populacho, dirán en el Chicó.

Si juntamos a los aficionados, políticos y periodistas deportivos tenemos la triada perfecta que dice más de lo que somos como sociedad, que cualquier estudio sociológico: millones de colombianos depositan la obligación individual de alcanzar la felicidad en un puñado de jugadores que ya tienen más que asegurado su futuro económico. Seguir a la Selección es una manera de sacudirse y disipar las frustraciones por no haber podido construir un país en el que quepamos todos y lo que es peor, una verdadera República. Millones de colombianos van por ahí tomando decisiones políticas y votando por personas y proyectos políticos sin conciencia de clase. Por eso, votan por sus verdugos, los mismos que están dispuestos a generar escenarios disfóricos haciendo minería y fracking a lo que marque en páramos y otros ecosistemas naturales-históricos y frágiles.

Si se quiere recordar o hacer referencia a la hegemonía cultural de la que habló Gramsci y del sistema patriarcal y machista, con visos de misoginia imperante en Colombia, qué mejor que mentar a la “Selección”.  Nótese que no es necesario decir que se trata del equipo de hombres y en la categoría de mayores. Y si miramos el fútbol femenino, las muchachas siguen siendo víctimas de dirigentes machistas, de una vetusta institucionalidad deportiva que odia a las mujeres. No olvidemos que este es un país y una sociedad de “machitos” que “amenazan con dar en la cara marica” o que ordenan “destripar a los que piensan diferente”.

Si, eliminaron en penales a la “Sele”. Qué son unos “cagones” les gritan porque en las instancias definitivas les pasa siempre lo mismo. Los periodistas deportivos hablan de “falta de jerarquía”. Los más creyentes, meten a Dios al baile: así lo quiso el Señor, por algo será. ¿Será porque aún no aprendimos a celebrar?

El día que Colombia gane un Mundial lo más probable es que las funerarias, hospitales y morgues colapsen. Además, si hubiesen clasificado a cuartos, se enfrentarían a la mimada de la FIFA, la misma que está ya lista para ser campeona, otra vez. No olviden que Milei necesita que Escaloni y sus jugadores se lleven la Copa para Buenos Aires: es urgente disipar los ánimos caldeados y distraer al pueblo argentino que sufre las consecuencias de haber puesto en la Casa Rosada al cipayo que se sentó en las piernas de Trump. A Colombia le hubiera caído bien llegar a la final para aguantar lo que se viene con el primer presidente therian. Nos vemos en cuatro años. Si no nos destripan, claro está. Eso sí, el año entrante hay que apoyar a la Selección Femenina.  

viernes, 3 de julio de 2026

LAS SIETE RAYAS O MARCAS DEL TIGRE


Por Germán Ayala Osorio

El tenso ambiente con el que se dio inicio al empalme entre los comisionados del gobierno saliente y entrante expresa con preocupante claridad el nivel de animadversión generado entre las huestes petristas y abelardistas comprometidas en la transición del poder que al parecer no se dará de manera serena. Que el presidente electo se niegue a reunirse con Petro confirma el talante pendenciero, poco diplomático, infantil y ridículo del nuevo inquilino de la Casa de Nariño.

Más allá de esas evidencias personales veo por lo menos siete marcas, luces o rayas que rodean el origen académico, la personalidad y el proyecto político que defenderá y aplicará el nuevo presidente de la República.

De la Espriella Otero estudió derecho en una universidad que lleva el nombre de un esclavista: la Sergio Arboleda. De esa misma alma máter egresaron Iván Duque Márquez, el subpresidente y el exfiscal Francisco Barbosa. El ministro de Hacienda del nuevo gobierno, Miguel Gómez Martínez fue vicerrector de esa misma institución. Si bien las universidades no definen y mucho menos son responsables de las decisiones y el comportamiento de sus egresados, la filosofía y la institucionalidad derivada de la operación de la institución educativa suelen dejar marcas e incluso inspirar derroteros éticos y morales de quienes pasaron por sus aulas. Insisto: lleva el nombre de un esclavista y ese no es asunto menor.

La segunda luz o raya (roja, en cualquier caso) está atada a lo que ya el país está viendo: la anuencia y cofradía de las empresas mediáticas que de manera temprana optaron por no vigilar y mucho menos examinar y criticar, como les corresponde deontológicamente, al nuevo gobierno. Ni la vida privada del mandatario electo y mucho menos sus decisiones administrativas y políticas pasarán por la “guadaña” ideológica que usaron contra Petro durante cuatro años. Por ser una invención mediática, De la Espriella gozará de la autocensura periodística, lo que asegurará una larga luna miel entre la Casa de Nariño y las empresas mediáticas.

La tercera raya está atada al protagonismo de su fórmula vicepresidencial pues manda un mensaje preocupante: las decisiones macroeconómicas las tomará en adelante el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano, de la mano de Fedesarrollo y otros tanques de pensamiento, lo que confirmaría los temores que en varios sectores de la opinión circulan alrededor de la capacidad del presidente electo para comprender el estado de las finanzas públicas, entre otros asuntos estatales que como jefe de Estado debería de dominar con algún grado de suficiencia. Esos miedos tienen asidero en el pobre discurso de Abelardo de la Espriella Otero. Va quedando claro que tiene deficiencias para hilar las ideas, lo que lo hace ver cantinflesco e indocto en temas álgidos que como presidente debería de dominar.

La cuarta marca (un rojo encendido) tiene que ver con el burlesco saludo militar con el que se comunica y relaciona con militares y policías y se despide de reuniones entre civiles. Ese saludo se ve fingido e infantil, lo que le quita seriedad al mandatario electo y lo que es peor, erosiona su condición civil, asunto que por supuesto compromete el carácter de la figura presidencial que representará por cuatro años y que de manera tácita debería de negar el carácter de combatiente o militar. El asunto es que De la Espriella simula no ser un civil cada que levanta su mano derecha.

La quinta raya nos remite a la campaña y al uso de la imagen del “tigre”, un felino salvaje (no domesticado) que a pesar de que no hace parte de nuestra fauna, los ciudadanos asocian su vida con fiereza. El nicho ecológico del tigre expresado en la cadena trófica da cuenta de un depredador. “El tigre desempeña un papel crucial como depredador tope en su ecosistema. Al ubicarse en la cúspide de la cadena alimentaria, controla las poblaciones de presas y mantiene el equilibrio natural de las especies en su hábitat. Su presencia garantiza la salud de los ecosistemas al regular el número de herbívoros y evitar el sobrepastoreo de vegetación”. Después de la campaña electoral, De la Espriella insiste en su conducta therian, asunto que suma a la consolidación del relato que da cuenta de un presidente al que la gente ve como poco serio. En política y en la actual coyuntura, Abelardo de la Espriella se auto percibe como un “Tigre” que ruge y amenaza con “destripar” a la izquierda y a todo aquel que piense distinto.

La sexta luz (aún más roja) advierte sobre una lucha entre moral religiosa y ética. Designar como ministra de educación a Vivian Morales confirma la existencia de ese conflicto entre esos dos determinantes humanos. Morales se opone a que las parejas del mismo sexo puedan adoptar. “Hay que sacar a Marx de la educación y meter a Dios. Hay que meter a Dios en la educación”, señaló la entrante ministra. Sin duda alguna, los comportamientos y prácticas atadas al ejercicio de la eticidad y la misma laicidad del Estado están seriamente amenazadas con lo dicho por Morales. No habrá lugar para los ateos, agnósticos y pensadores liberales. ¿Habrá santas inquisiciones en colegios y universidades? ¿Se quemarán libros y quizás impíos en plaza pública?

Y la última luz (aún más fuerte y encandilante) tiene que ver con la sumisión a los Estados Unidos del pederasta, violador y convicto presidente Donald Trump. Al ser ciudadano “americano”, De la Espriella está obligado moral y políticamente a defender los intereses de ese país. Su juramento así lo estipula. No es un asunto menor que la relación Trump-De la Espriella gire en torno a la probada inmoralidad del primero y al particular sentido y valor que el presidente colombiano le da a la ética. Recordemos que dijo que “la ética nada tiene que ver con el derecho”. No se trata de una frase desafortunada: estamos ante una postura de vida, para el caso profesional, que, por supuesto no está alejada de su condición como individuo.

En el 2030 sabremos los efectos y los daños que esas 7 marcas dejaron en la sociedad y en la nación. Lo cierto es que antes de posesionarse, De la Espriella, el infantil y ridículo therian, genera miedo por su condición de fiera depredadora. ¿Sobreviviremos?

 

domingo, 21 de junio de 2026

PRIMER DISCURSO DEL "TIGRE"

 

Por Germán Ayala Osorio 

En su condición no declarada oficialmente de presidente electo, Abelardo de la Espriella se dirigió a la “manada” que lo acompañó en Barranquilla. El vocablo “manada” hace referencia a “hato o rebaño pequeño de ganado que está al cuidado de un pastor. Sin.: hato, rebaño, recua, vacada, bandada”.

En un discurso ambivalente, muy propio de su carácter contradictorio, De la Espriella se subió a un elevado atril, con vidrio blindado, desde el que espetó amenazas, mandó mensajes de reconciliación, desconoció a Petro en su condición de presidente de la República; le habló a los veteranos, reservistas y a la tropa y hasta recitó de memoria la Oración Patria, un estribillo que se canta en batallones cuando los soldados los sacan a trotar; y le alcanzó para conminar a Iván Cepeda a que haga oposición desde el Congreso sin llamar a la violencia.

El abogado de la Universidad Sergio Arboleda[1], alma máter goda y retardataria, habló de defender la carta de 1991. Prometió que “gobernará para todos los colombianos”. ¿Incluye a las colombianas? Se trata de una frase manida y vacía que se dice para calmar los ánimos caldeados que dejó su apretada victoria. “No habrá retaliaciones, ni persecuciones”, aseguró Abelardo de la Espriella. Al parecer entendió que sus actos ilocutivos generan miedo, verdadero terror. Eso de “destripar a la izquierda” es una amenaza que estará en el ambiente por los cuatro años de su mandato.

De la Espriella se dirigió a los que no votaron por él, a los casi 13 millones de compatriotas que desconfiaron de su proyecto de país: “respetaré sus opiniones”, aseguró. Se dirigió a los periodistas, pero mantiene demandas civiles en contra de varios comunicadores que han esculcado su pasado.

De la Espriella, histriónico y gritoncito, parece más un reguetonero que un presidente electo. El país no podrá esperar de él actitudes y decisiones propias de un estadista. Lo de él es el show, la chabacanería y el ensordecedor rugido de un tigre tan imaginario, como la Patria milagro que aspira a consolidar. Abelardo habló de “reconstruir la República y recuperar el orden”. Al parecer, el “Tigre” de Temu llegó, enviado del más allá, para reconstruir a un país azotado por devastador terremoto, o una guerra internacional que destruyó instituciones, la infraestructura vial y la estructura económica. Sigue con la idea de que el actual gobierno convirtió al país en la Cuba de los Castro o quizás en Haití.

No tendremos relaciones con Estados o gobiernos que no respetan la democracia, el estado de derecho y la libertad” aseguró en su improvisado discurso. Qué extraño suena ese propósito cuando por cuenta de los buenos oficios de Marco Rubio- su amigo- apresaron a Beto Coral, el activista colombiano que lo demandó en los Estados Unidos por haberlo grabado sin su consentimiento y que se atrevió a preguntarle, pancarta en mano, en dónde está la plata de DMG.

Vencimos a los de siempre y a los fusiles de los narcoterroristas”, gritó emocionado el reguetonero que cree que canta ópera. Eso sí, guarda silencio frente a un hecho político: el clan Char le brindó su apoyo, así como otras fuerzas políticas tradicionales. Algo no cuadra en su discurso de outsider. Los presentadores de Noticias Caracol volvieron a usar ese vocablo para posicionarlo como tal. Sin duda, una mentira construida por la prensa hegemónica, hoy abelardista.

De la Espriella vendió la idea de ser un político respetuoso de la institucionalidad, lo que supone el reconocimiento y la defensa de las instituciones, fuentes donde se generan disímiles institucionalidades. Lo curioso es que se refiere al jefe del Estado como “Señor Petro”. En esa expresión hay odio.

Al señor Petro y su heredero les digo que respeten la voluntad del pueblo. Al desconocer el resultado de las urnas están desafiando al pueblo. Petro y Cepeda, respeten el veredicto. Cojan sus maletas y prepárense para ser oposición. Al senador electo, Iván Cepeda le digo que tendrá todas las garantías, pero absténgase de sembrar el terror. No toleraré llamados a la violencia. El tigre puede morder más duro”.

Abelardo de la Espriella se parece mucho al expresidente y expresidiario Álvaro Uribe Vélez. Eso de construir cárceles privadas lo sacó muy seguramente del Manifiesto Democrático, los 100 puntos de Uribe. Y tiene mucho del carácter autoritario del señor de El Ubérrimo, La Carolina y Guacharacas, hoy investigado por la Fiscalía por su presunta responsabilidad en las masacres de la Granja, El Aro y el asesinato de Jesús María Valle, abogado y defensor de los derechos humanos.

Con el saludo militar y su grito de guerra, Firme por la Patria, De la Espriella le habla a milicos, reservistas, veteranos y chafarotes. Así terminó su “alocución” frente a su manada o quizás rebaño: “Te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande, respetada y libre. En ti amo todo lo que me es querido: tus glorias, tu hermosura, mi hogar, las tumbas de mis mayores, mis creencias, el fruto de mis esfuerzos y la realización de mis sueños. Ser soldado tuyo es la mayor de mis glorias. Mi ambición más grande es la de llevar con honor el título de colombiano, y llegado el caso, ¡morir por defenderte!”.

En el ya señalado Manifiesto Democrático, en el punto 98, Uribe escribió “Me haré moler para cumplirle a Colombia”. Entre 2002 y 2010 los therian no estaban de moda. Hoy, un político corroncho se cree tigre y ruge como tal. Y está dispuesto a morir por defender a la Patria… Milagro que es posible que jamás construya.

Adenda: así como en los batallones se cantaba y se canta aún la Oración Patria aquí citada, en esas mismas unidades se solía cantar este estribillo por allá en los años 80: "yo soldado pecuecudo y feo, que no merezco la papa que me como ni el aire que respiro, a ti me teniente te imploro, me saques la mierda hasta más no poder". 


Nota: Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO

[1] Lleva el nombre de un esclavista. “Arboleda fue miembro del Partido Conservador Colombiano y participó activamente en la política y la guerra civil de su época. Se opuso al gobierno de José Hilario López y a la abolición de la esclavitud, lo que lo llevó a involucrarse en la revolución conservadora de 1851”.

DE LA ESPRIELLA PRESIDENTE: “A ESCONDERSE ZURDOS” Y QUE EMPIECE LA CACERÍA

 




“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”. Martin Niemöller.

 

Por Germán Ayala Osorio

 

Nada qué hacer, la ultraderecha eligió a De la Espriella como el nuevo presidente de Colombia. Con un apretado resultado, una parte de los colombianos optó por un therian, en lugar de un filósofo. Sus militantes y aficionados prefirieron la patanería, la vulgaridad, la verborrea y la intemperancia. Se les hizo demasiado la tranquilidad, la capacidad de escucha y la sapiencia del candidato presidencial del progresismo.

La Registraduría informa que Abelardo de la Espriella alcanza 12.927.006(49,65%) y Cepeda 12.681.268 (48,71%). Esos datos representan el 99,70% de las mesas informadas (pre-conteo). La diferencia de 245.738 votos no le resta legitimidad al triunfo del candidato de la ultraderecha, pero sí debería de conminarlo a bajarle a la agresividad de su discurso.  Aunque los medios masivos ya dan como ganador a De la Espriella, al cierre de esta columna ninguna de las dos campañas se manifestó, bien para reclamar la victoria o para aceptar la derrota. Hay que esperar el escrutinio, pero será muy difícil revertir el resultado.

Lo que se viene para el país es incierto. Los más catastrofistas advierten que “nos vamos a convertir en Argentina”, lo que se traduce en precarización laboral, aumento de la pobreza y el consumo masivo de carne de burro. Hace cuatro años, por la llegada de Petro a la presidencia, el “coco” era que nos “convertiríamos en Venezuela o Cuba”. Aunque ese particular vaticinio no se concretó, ello no es óbice para pensar que lo que se advierte desde las mesnadas del petrismo sí se convierta en realidad. Ya veremos.

También se advirtió durante toda la campaña electoral de los riesgos que conllevaría la llegada de Abelardo de la Espriella a la Casa de Nariño (¿o de Nari?): persecución política contra detractores y críticos del abogado y de sus políticas; retroceso en materia de derechos humanos[1], “fracking a lo que marque”, reducción del Estado y por esa vía debilitar la institucionalidad ambiental dedicada a proteger páramos y otros ecosistemas estratégicos amenazados por la minería a gran escala y otras actividades antrópicas desarrolladas por actores legales e ilegales; se advierte que habrá procesos de precarización del empleo, así como la captura mafiosa del Estado.

Al final, se habla de la instalación de un régimen fascista apoyado por el gobierno de los Estados Unidos. Ya veremos cómo reaccionan los mercados, pero, sobre todo, qué mensaje de unidad envía De la Espriella o si por el contrario confirma que hará todo lo que esté a su alcance para acrecentar la fractura política y social que se impulsó desde las dos campañas y de si continuará con su idea de “destripar a la izquierda”.

La Colombia derechosa, insolidaria, mezquina, mafiosa y la que cree a pie juntillas lo que le dicen medios como Blu radio, La FM, Noticias Caracol y RCN, votó a favor de ADLA, el falso outsider. Con De la Espriella en la Casa de Nariño vuelve el uribismo, con todo lo que ello significa, sobre todo en asuntos como la violación de los derechos humanos. De ese país derechoso hacen parte los clasistas, aporofóbicos, arribistas y otros tantos que, por historia familiar, siempre votan por los hijos del Establecimiento.

Ya veremos qué tipo de relación plantea con el Congreso de la República, en particular con la bancada progresista, que muy seguramente le hará una férrea oposición. ¿De la Espriella gobernará por decreto? ¿Pensará en cerrarlo para convocar una Constituyente?

La frase que da vida al título de esta columna la espetó Felipe Zuleta Lleras desde los micrófonos de Blu radio: A esconderse zurdos después del 21 de junio”, gritó enardecido el ladino periodista que representa con lujo de detalles a la ultraderecha colombiana. Después del resultado electoral y político de este domingo 21 de junio no sé si salir corriendo para Haití, esconderme en una finca o esperar a ser destripado. Tocó persignarse como lo hacía mi madre, que en paz descanse: “Jesús, María y José y el Diablo que coma mierda”. Lástima que no esté conmigo para preguntarle de qué Diablo estamos hablando.

 

Adenda: 426.526 votaron en blanco. Son los votos de los irresponsables y tibios que creen que esa manifestación tiene algún efecto jurídico o político. 

[1] El caso del activista colombiano, Beto Coral, fue el primer aviso, cuatro días antes de la segunda vuelta. Los agentes de ICE que lo capturaron lo hicieron por presiones de Marco Rubio, la cabeza visible del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Al parecer, Abelardo de la Espriella le habría solicitado a Rubio su apoyo para quitarse de encima al activista que lo demandó en una corte gringa por haber violado la privacidad (grabarlo sin autorización).

miércoles, 10 de junio de 2026

¿SUSPENDER A PETRO?

 



Por Germán Ayala Osorio

La congresista del Pacto Histórico, Gloria Arizabaleta tomó la inconstitucional y arbitraria decisión de suspender provisionalmente al presidente Gustavo Petro hasta el 21 de junio de 2026, día en el que se desarrollará la segunda vuelta presidencial. Los enemigos y detractores del gobierno consideran que se trata de una “jugadita de Petro”, sin saber muy bien quién sería el beneficiado. La “periodista-periodista” Vicky Dávila, hoy respaldando a De la Espriella, dice que se trata de una jugada política del jefe del Estado y la congresista.

De las mesnadas del Pacto Histórico respondieron que no se trata de eso y que Arizabaleta estaría buscando protagonismo, cumplirle el sueño a la derecha de sacar así por unos días del cargo al presidente de la República y por supuesto generar una crisis política e institucional que termine por afectar la campaña de Iván Cepeda, así como la naturalización de una maniobra tramposa que desdice de todos aquellos que dicen respetar y defender las instituciones y la institucionalidad. En la red social X circula la versión que indica que Arizabaleta estaría disgustada con el gobierno por incumplimientos burocráticos. 

Arizabaleta fue la misma congresista “que absolvió al inepto ex fiscal general @FBarbosaDelgado escondiéndose para ayudarlo”, informan desde una cuenta de X.  Desde las huestes del periodismo se advierte que “un Representante a la Cámara NO puede suspender a un presidente. NO existe tal suspensión. La Representante Arizabaleta lo sabe. O desconoce el trámite legislativo, o está siendo parte de una treta política. De esas hay muchas, pero ésta se mete en un terreno muy delicado. No son tiempos para jugar con las instituciones”. Eso sí, la periodista responsable del texto citado trabaja para una de las tantas empresas mediáticas que hicieron eco del exabrupto jurídico de Arizabaleta: presidente Petro suspendido, gritaban titulares sensacionalistas. De las ganas de tumbarlo, les tocó contentarse con intentar una espuria suspensión. Hasta donde los llevó el odio.

Es posible pensar que sí se trate de una estrategia electoral pensada en nuevamente hacer ver al presidente Petro como una "víctima" de la "derecha neoliberal, fascista y enemiga del pueblo". Despertar nuevamente esos sentimientos de rechazo en la base popular, a pocos días de las elecciones puede indicar que hay miedo en las huestes petristas y que sienten que está difícil remontar en segunda vuelta.

En Colombia y en particular en su clase política y dirigente confluyen casi todas las taras civilizatorias posibles que rodean la vida societal de una nación premoderna e incivilizada como la colombiana. Al racismo, clasismo, arribismo, misoginia, homofobia y a la aporofobia hay que sumar la leguleyada o su versión más institucional, la interpretación jurídica de la constitución y las normas alejada, supuestamente, de cualquier interés político. El caso de Arizabaleta es ejemplarizante.

Todas estas taras se hicieron aún más visibles durante los cuatro años del gobierno Petro por cuenta de la defensa que su gobierno hizo de los más vulnerables, de comunidades afros, campesinas e indígenas, víctimas de cientos de “tarados[1]” que las practican con total libertad. Hasta el 6 de agosto del año en curso intentarán doblegar al presidente Petro, el más incómodo de todos los que pasaron por la Casa de Nariño. No les importan las instituciones. Su defensa es mera retórica: lo de ellos es el ejercicio del poder por encima de las leyes y la constitución y en favor de sus pérfidos intereses de clase. Dicen respetar la institucionalidad, pero apoyan el arbitrario proyecto político de Abelardo de la Espriella. Sueñan con poner en el Solio de Bolívar al que tiene un perfil autoritario y fascista. Un “destripador” de gatos y de todo aquel que piense distinto. Definitivamente, son tarados.


Adenda: la Representante a la Cámara, Gloria Arizabaleta fue pareja de Roy Barreras. 

[1] Para efectos de esta columna, se consideran “tarados” a aquellos individuos y grupos de poder que a pesar de saber que exhiben esas taras civilizatorias, poco o nada hacen para intentar superarlas. Por el contrario, a diario reafirman su defensa y el orgullo que les produce ser misóginos, aporofóbicos, leguleyos,  arribistas y clasistas.

martes, 9 de junio de 2026

LOS EFECTOS DE LA DUPLA TRUMP – DE LA ESPRIELLA

 


Por Germán Ayala Osorio

 

En un escenario hipotético en el que la ultraderecha neoliberal logre sentar a su candidato presidencial en la Casa de Nariño (será de Nari, realmente), vale la pena imaginar las consecuencias que traería para el país, la región y la geopolítica mundial la activación de la dupla De la Espriella-Trump, dos machitos que gobiernan pensando más en el tamaño y el funcionamiento de sus gónadas que en el bienestar de sus pueblos.  Estos son los temas que desarrollaré en esta columna: 1. Lucha contra el narcotráfico. 2. El futuro de la Ruta de la Seda. 3. Dinámicas de violencia política y derechos humanos. 4. Sostenibilidad ambiental.

1.       Lucha contra el narcotráfico. La injerencia del pederasta y convicto presidente de los Estados Unidos en la campaña electoral está motivada por la necesidad de controlar la producción y distribución de la cocaína, asegurando la permanencia del negocio que tanto beneficia a la economía gringa y por supuesto a la del resto del mundo. Al tener a De la Espriella cumpliendo el rol de “lacayo orgánico”, Estados Unidos lograría mantener a flote el lucrativo negocio representado en la recuperación de los canales institucionales que el gobierno Petro haya afectado en estos cuatro años de interdicciones, incautaciones y destrucción de laboratorios. La guerra no es contra la cocaína sino contra aquellos actores, políticos, armados y no armados, que intenten hacer parte de las dinámicas establecidas al más alto nivel entre la DEA, agentes privados estadounidenses, bancos y sus similares en Colombia, para mantener la producción controlada del alcaloide. La lucha contra el narcotráfico es un fracaso muy bien  pensado por los actores económicos involucrados. Lo que constituye un éxito son las ganancias que deja.

2.       El futuro de la Nueva Ruta de la Seda. Como sucedió con Panamá, uno de los objetivos será reversar los compromisos y acciones que llevaron a que Colombia haga parte de la Nueva Ruta de la Seda, estrategia económica y política de China. Al presidente panameño el propio Marco Rubio lo doblegó. Al final, echó para atrás el acta de intención con la que se garantizaría la entrada de China al Istmo. Recordemos la reacción gringa frente a los acercamientos con el gigante asiático logrados en mayo de 2025: “Estados Unidos reaccionó con dureza tras la decisión del gobierno de Gustavo Petro de unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. En una inusual y contundente declaración, Washington advirtió que bloqueará financiamiento internacional para proyectos en Colombia vinculados a empresas chinas”. Bajo la consigna “América para los americanos”, pensar en el multilateralismo constituye para los gringos una amenaza para los siempre pérfidos intereses en dominar a todos los gobiernos en este hemisferio. Ya tiene bajo su control a Chile, Venezuela, Ecuador y Argentina.

3.       Dinámicas de violencia política y derechos humanos. Abelardo de la Espriella dijo que solicitaría a los Estados Unidos un segundo Plan Colombia, estrategia económica, medioambiental, militar y política impuesta por Clinton con la anuencia de Andrés Pastrana, de la que se desprendieron el Plan Patriota y la seguridad democrática durante los gobiernos de Uribe Vélez. Esto dijo el “tigre” de Temu: “Yo quiero un plan Colombia 2 y que las bases americanas vuelvan. Yo voté por el presidente Trump. Yo soy republicano en Estados Unidos. Yo creo que lo ideal para la economía colombiana sería dolarizarla”. Por esa vía, lograría reversar la entrega de tierras y la reforma agraria de Petro. Y lo haría convirtiendo selvas y campos en zonas rojas. Al final, se lograría el desplazamiento forzado de cientos de miles de familias campesinas que consolidaron el crecimiento en la producción de alimentos  en el país, lo que se tradujo en  soberanía y seguridad alimentarias. Estas dos últimas realidades molestan a neoliberales como De la Espriella. Por supuesto que las dinámicas bélicas atadas a la aplicación de ese nuevo Plan Colombia afectarían ecosistemas estratégicos sobre los que tienen puestos los ojos terratenientes, banqueros, ganaderos e ingenios azucareros y agentes palmicultores. La lógica guerrerista estaría en comunión con el interés de importar alimentos en desmedro de la producción nacional y la vida de las comunidades agrarias. No se descarta que la práctica de los falsos positivos (crímenes de Estado y lesa humanidad) regrese a las huestes castrenses que desde ya acompañan el ridículo saludo militar del candidato presidencial. Fueron 7.837 crímenes de Estado durante los aciagos ochos años de Uribe. 

4.       Sostenibilidad ambiental. De la Espriella y su fórmula vicepresidencial le apuestan al “fracking sostenible” en páramos y otros ecosistemas. Está más que documentado los efectos negativos de esa practica. Sin duda alguna, un exabrupto ecológico, ético-estético y ambiental en un país con una institucionalidad ambiental débil y proclive a dejarse cooptar por intereses políticos (privados, corporativos). Y peor sería el escenario por la eliminación de entidades públicas que propone De la Espriella en su idea de reducir el tamaño del Estado y por esa vía, su privatización. Pero no solo es el fracking. Abelardo, en su supina ignorancia en temas ambientales le apostará a la gran minería, lo que implica regresarnos a los tiempos de Uribe Vélez, en los que se entregaron 7.869 licencias mineras, lo que implicó la eliminación de los límites entre lo legal y lo ilegal. El modelo de la gran plantación se impondrá, lo que supone la desaparición de las fincas econativas y el minifundio. Potrerizar y convertir ecosistemas frágiles en socavones serán las actividades que promoverá De la Espriella, quien al igual que Trump, es negacionista del cambio climático. Las posturas fascistas de Trump y De la Espriella se extienden a los ecosistemas naturales-históricos, vistos por estos como obstáculos para la visión desarrollista que promueven, en particular porque para el caso colombiano, a ellos están asociadas las vidas de indígenas y campesinos, comunidades que De la Espriella detesta.

A   Adenda: aunque hace unas horas el candidato aporofóbico salió a decir que en su gobierno no habrá fracking en páramos, no descarta que acuda a esa técnica de fracturamiento hidráulico para extraer gas y petróleo en otros territorios o ecosistemas. De la Espriella no es de fiar: en el pasado dijo que era ateo y ahora es el más ferviente creyente. 


L


domingo, 31 de mayo de 2026

¿CEPEDA PUEDE GANAR EN SEGUNDA VUELTA?




Por Germán Ayala Osorio

El inesperado resultado de la primera vuelta presidencial no puede terminar alimentando la pugnacidad política y social y mucho menos trasladarla a las calles en formas de estallido social y/o en encarnizados enfrentamientos mediados por una latente pero contenida lucha de clases.

El presidente Petro no aceptó la victoria de Abelardo de la Espriella. En su cuenta de X, el mandatario dijo que “el llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. Sus datos no son norma pública. Como presidente no acepto los resultados del pre-conteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado”.

En esa misma línea se expresó Iván Cepeda Castro, quien recogió lo expresado por Petro y aplazó el reconocimiento de la derrota hasta que las comisiones escrutadoras confirmen o desestimen cualquier irregularidad o fraude electoral. No reconocer la victoria de la ultraderecha fascista que representa Abelardo de la Espriella puede terminar distrayendo a la campaña y al propio Iván Cepeda del gran objetivo: darle vuelta al resultado y superar el medio millón de votos con los que De la Espriella reclamó la victoria parcial. 

Además, manda un mal mensaje al país a propósito de "respetar las instituciones y de confiar en su transparencia". Existen los mecanismos reglados para hacer las reclamaciones. Petro debe insistir en que el software debe estar en manos del Estado y no en manos de particulares. Hay que pedirle a la justicia, a las altas cortes que se pronuncien al respecto. 

Petro y Cepeda confrontan a la institucionalidad electoral blindada por la entrega de los resultados en tiempo récord y la aprobación de su transparencia por los agentes internacionales desplegados para acompañar la operación de la Registraduría en la trascendental campaña presidencial sobre la que el gobierno de los Estados Unidos posó sus intereses geopolíticos.

Mientras se registran las impugnaciones a las que haya lugar, Cepeda y sus asesores deben emprender las siguientes acciones políticas: 1. Invitar a Claudia López, Sergio Fajardo y Roy Barreras a que se sumen a la campaña, acogiendo reclamos como el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente. En política electoral no existe la transferencia automática de votos. Sin embargo, Cepeda debe enviar mensajes de apertura ideológica y política por una razón: evitar que el fascista Abelardo de la Espriella llegue a la Casa de Nariño.

2. Aceptar debates con el candidato de Uribe y de la ultraderecha. Es tiempo de que Cepeda le muestre al país la solidez de su oratoria y la férrea formación conceptual y filosófica. El objetivo es uno solo: desnudar a De la Espriella y exponerlo ante el país como lo que realmente es: un vulgar machito, con visos claros de misoginia y una evidente incomprensión de los problemas del país.

3. La campaña de Cepeda debe enfilar baterías en contra de todo lo que representa Abelardo de la Espriella. Referirse en términos catastrofistas alrededor del proyecto de país que tiene en mente el abogado cordobés: autoritarismo, regreso de los crímenes de Estado (falsos positivos), desregulación laboral, pérdida de conquistas sociales; minería y ganadería extensiva con efectos negativos y disruptivos en y para los ecosistemas naturales, lo que aseguraría graves problemas socioambientales y ecológicos, como, por ejemplo, afectar los páramos por la explotación de oro.

Así como el uribismo metió miedo cuando ganó Petro con aquello de que “nos volveríamos como Venezuela”, ahora toca aterrorizar a los colombianos con la posibilidad de que en un tiempo van a comer carne de caballo o de burro, y a trabajar más de 8 horas. La Argentina de Milei es una realidad que puede usarse para generar miedo entre los colombianos indecisos y los que no salieron a votar. 4. Cepeda debe ajustar su discurso pacifista a las exigencias de cientos de miles de colombianos que exigen mano dura contra los bandidos de camuflado y los malandros que roban celulares y secuestran en las principales ciudades del país. Hablar de diálogos de paz con estructurales criminales desprovistas de un proyecto político no resulta conveniente hoy en Colombia. Y 5, Cepeda debe mostrarse menos parco, pues todos saben que no tiene el arrollador carisma de Gustavo Petro. 

Hay asesores de imagen que pueden ayudar a que “se suelte” un poco más, a que sonría y muestre una faceta más terrenal y popular, pues finalmente hay sectores societales que aún no alcanzaron "la mayoría de edad", de ahí el ascenso y la aceptación de un personaje tan básico como De la Espriella. 

Ante la pregunta, de si Cepeda puede ganar en segunda vuelta, la respuesta es sí, siempre y cuando ajusten la campaña y reconozcan que llegaron confiados de ganar en primera. Craso error. Llenar plazas públicas ya no es garantía de nada. Hay que ir a las redes, debatir y diseñar una verdadera estrategia que atraiga, convenza y enamore. 

“EL CENTRO DEMOCRÁTICO NO ES DE DERECHA”: PALOMA VALENCIA

  Por Germán Ayala Osorio   Entretenido el país en los ires y venires de la caprichosa posesión presidencial y los tenebrosos mensajes que ...